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Sociedad e Interés General - 28-06-2019 / 20:06
EFEMÉRIDES HISTÓRICAS

29 de junio de 1815, primera declaración de Independencia del Río de la Plata

29 de junio de 1815, primera declaración de Independencia del Río de la Plata
La primera vez que se declara la independencia de la Corona Española de los territorios que integraban el Virreynato del Río de la Plata, habrá de ser en ese Congreso de los Pueblos Libres que iniciara sus sesiones el 29 de junio de 1815.
El Congreso de Oriente, Congreso Oriental o Congreso de los Pueblos Libres, fue la asamblea de diputados celebrada en 1815 en la villa de Concepción del Uruguay, entonces también conocida como villa del Arroyo de la China, que era la capital de Entre Ríos, en las Provincias Unidas del Río de la Plata.
 
El Protector de los Pueblos Libres, José Gervasio Artigas, presidió un congreso de diputados de las seis provincias sujetas a su protectorado político y militar. Este grupo de provincias es conocido como Liga Federal o Pueblos Libres.
 
La primera vez que se declara la independencia de la Corona Española de los territorios que integraban el Virreynato del Río de la Plata, habrá de ser en ese Congreso de los Pueblos Libres que iniciara sus sesiones el 29 de junio de 1815.
 
La Opinión Popular



Es importante destacar que esta declaración de independencia se produjo un año antes que se realizara una declaración similar en el Congreso reunido en Tucumán, que fuera convocado por el Directorio residente en Buenos Aires.
 
Otra cuestión que es digna de resaltar, es que las provincias que asistieron al Congreso de Oriente y que conformaban la Liga de los Pueblos Libres, no asistieron posteriormente al Congreso de Tucumán. De allí que razonablemente se podría investigar el grado de representatividad que tuvo cada uno de estos Congresos, habida cuenta la densidad e importancia de las provincias que integraban la Liga (Banda Oriental del Uruguay, Entre Ríos, Santa Fe, Córdoba, Misiones y Corrientes).
 
Desde el punto de vista de la historiografía nacional, lo llamativo es que este Congreso pasa, casi, totalmente desapercibido en las efemérides de la patria y solamente se hace referencia al de Tucumán como si hubiese sido el único que se realizó en aquellos años tumultuosos. Cabe entonces preguntarnos el por qué de este tratamiento tan desigual en la consideración histórica, al menos de una parte de nuestra academia.
 
Para arribar a un principio de respuesta más o menos coherente, echemos una mirada al contexto en el cual se desarrolla este evento.
 
Para febrero de 1815 Montevideo ya estaba en manos patriotas y su gobernador, Fernando Otorgués, respondía a Dn. José Artigas. Ante esta situación las tropas de Buenos Aires se habían retirado.
En los meses sucesivos, todo el litoral comienza a rebelarse contra el centralismo porteño. Recordemos que de consuno con este movimiento, Santa Fe se levanta el 24 de marzo de 1815. El referente de todos estos alzamientos era el caudillo oriental.
 
Decidido a frenar estos movimientos, el Directorio envía al litoral un ejército al mando del Gral. Ignacio Álvarez Thomas, quien se subleva en Fontezuelas y desconoce la autoridad del Director Supremo. Ello obliga a dimitir a Carlos María de Alvear el 16 de Abril, siendo designado José Rondeau en su reemplazo. Hasta tanto éste se hiciera cargo, el sublevado Álvarez Thomas es nombrado interinamente.
 
Esta situación es celebrada por Artigas quien cree llegado el fin de las disputas de poder entre el litoral y Buenos Aires.
 
Consecuente con ello, el 29 de Abril, convoca a un Congreso y lo comunica al Cabildo de Buenos Aires: "Hoy mismo van a salir mis circulares convocando a los Pueblos que se hallan bajo mi mando y protección para que por medio de sus respectivos diputados entiendan en la ratificación espontánea de la elección, que para ejercer la suprema magistratura recayó en la muy benemérita persona del Brigadier D. José Rondeau, y en calidad de suplente, en la del General del Ejército Auxiliar Don Ignacio Álvarez".
 
Oferta de secesión
 
Pero el optimismo de Artigas, pronto se vendría a pique. En mayo de 1815, Álvarez Thomas, enviaría a Francisco Bruno de Rivarola y al coronel Blas Pico para intentar solucionar las diferencias entre Artigas y el Directorio establecido en Buenos Aires, entrevistándose el 16 y 17 de junio a bordo de una goleta anclada en el río Uruguay frente a Paysandú.
 
Los enviados ofrecieron la independencia de la Banda Oriental mediante un Tratado de Paz y Amistad. Por este tratado Buenos Aires reconocía la independencia de la Banda Oriental del Uruguay, renunciando a los derechos que por el anterior régimen le pertenecían. Ofrecía una paz y amistad eterna entre las provincias contratantes echando un velo sobre todo lo pasado y que las provincias de Corrientes y Entre Ríos quedaran en libertad de ponerse bajo la protección del gobierno que gusten.
 
Artigas, indignado, rechazó la posibilidad de la secesión de la Banda Oriental del resto de las Provincias Unidas y respondió desde su cuartel general de Paysandú el 16 de junio de 1815 proponiendo un tratado de catorce puntos (Tratado de Concordia entre el Ciudadano Jefe de los Orientales y el Gobierno de Buenos Aires) en los que proclamaba el federalismo, pidiendo indemnizaciones y armamentos para la Provincia Oriental.
 
"La Banda Oriental del Uruguay está en el pleno goce de toda su libertad y derechos, pero queda sujeta desde ahora a la Constitución que organice el Congreso general del Estado, legalmente reunido, teniendo por base la libertad", señalaba con patriótica dignidad.

El Congreso de Oriente
 
Ante el fracaso de las negociaciones con Buenos Aires, Artigas convocó a un Congreso que se llevaría a cabo en el Arroyo de la China (Concepción del Uruguay).
 
Es cierto que no se conservan las actas originales del Congreso, las que se han extraviado, pero se ha podido reconstruir fidedignamente las principales actuaciones a partir de otros instrumentos concordantes.
 
Se sabe, por ejemplo, que el diputado por Santa Fe, Pascual Diez de Andino, arribó con las mismas Instrucciones que en 1813 portaron los diputados de la Banda Oriental ante la Asamblea Gral.

Constituyente en la primera de las cuales se reclamaba: "Primeramente pedir la declaración de la independencia absoluta de éstas colonias, que ellas están absueltas de toda obligación de fidelidad a la corona de España y Familia de los Borbones y que toda conexión política entre ellas y el estado de la España, es y debe ser totalmente disuelto".
 
Otro de los instrumentos que fue adoptado por este Congreso fue el que Artigas propusiera a los diputados porteños Pico y Rivarola, pocos días antes, en el cual se disponía que "las Provincias de la Liga, y la Liga misma, formarían parte del Estado denominado Provincias Unidas del Río de la Plata... en el pleno goce de toda su libertad y derechos, pero sujetas desde ahora a la Constitución que organice el Congreso General del Estado, legalmente reunido, teniendo por base la libertad".
 
Con estas precisiones marchan delegados del Congreso a Buenos Aires para exponer las decisiones que se habían adoptado, entre ellas la reafirmación de la independencia de estos territorios de toda dominación extraña.
 
Cuando Artigas tomó conocimiento de la declaración de independencia en San Miguel de Tucumán, escribió al director supremo Pueyrredón el 24 de julio de 1816: "Ha mas de un año que la Banda Oriental enarboló su estandarte tricolor y juró su independencia absoluta y respectiva. Lo hará V.E. presente al Soberano Congreso para su Superior conocimiento".
Algunas conclusiones
 
Este Congreso, destacado por diversos autores como el "primer Congreso netamente federal de Hispano América", habrá de señalar el apogeo político de Artigas.
 
En él aparecen expuestos, con meridiana claridad, dos de los principios que alumbraron su derrotero: independencia absoluta de todo poder extraño a estos territorios, organización institucional federal para las Provincias Unidas del Río de la Plata.Estos planteos, que colisionaban abiertamente con los designios políticos que sostenía el puerto de Buenos Aires, seguramente son los que llevaron a que este Congreso pasara desapercibido en la historiografía oficial.
 
Por Julio César Rondina 
 
Publicado en El Litoral

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19-11-2019 / 19:11
En 1970, la Revolución Argentina que había derrocado, cuatro años atrás, al radical Arturo Illia, comenzaba a transitar el principio del fin. Sus objetivos de organizar la República en base a un catolicismo a ultranza, una economía neoliberal conservadora, sin actividad política, con escasa participación gremial y con ideas corporativas al estilo de la España franquista, se vieron jaqueados por los desaciertos económicos, la rebelión popular delCordobazo y la aparición de organizaciones armadas.
 
La ebullición y la impaciencia política se exteriorizaban en los partidos políticos tradicionales y con Juan Perón, desde Madrid, quien combatía al gobierno militar y organizaba una agrupación multipartidaria, "La Hora del Pueblo", para presionar una retirada del gobierno militar de facto.
 
El primero de abril de 1971, el general Alejandro Agustín Lanusse lanza el Gran Acuerdo Nacional (GAN) un proyecto ambicioso, y a la vez un tanto ingenuo, para reunir al arco político y decidir las reglas del juego electoral. Como un gesto de acercamiento a Perón le devuelve el cuerpo de Evita, pero el GAN tiene los días contados.
 
Lanusse convoca a elecciones para el 11 de marzo de 1973, con cláusulas proscriptivas y frases que pasaron a la historia como "Perón no viene porque no le da el cuero". Pero, el 17 de noviembre de 1972, a las once y nueve minutos de una mañana lluviosa, Perón retorna a la Patria.
 
Un 19 de noviembre de 1972, Juan Perón y Ricardo Balbín, históricamente enfrentados, se encuentran, se abrazan y demuestran que en política no hay enemigos, sino adversarios. Pusieron en marcha un proyecto nacional de unidad para que los dos grandes movimientos populares mayoritarios del país, el peronismo y el radicalismo, construyeran un modelo estable de democracia.
 
Perón falleció el 1º de julio de 1974 y con él se va la posibilidad de una salida pacífica. El país entraría en una pendiente violenta difícil de remontar. Con los años, el proyecto de unidad comenzado por Perón y Balbín fue comparado con el Pacto de la Moncloa español de 1977. Este dio resultado, al primero le faltó tiempo y líderes.
 
Carlos Morales



19-11-2019 / 09:11
19-11-2019 / 09:11
Juan Manuel de Rosas fue un gobernante que enfrentó situaciones muy difíciles y tuvo que gobernar en circunstancias excepcionales. Su asunción al poder fue recibida con aprobación por la gente humilde: los peones, mulatos y orilleros, que lo querían porque lo consideraban su defensor contra los abusos de los comerciantes y hacendados.

Durante su gobierno tuvo que enfrentar siete conflictos bélicos: dos con Francia, uno con Inglaterra, otro con la Confederación Peruano-Boliviana, otro permanente con la Banda Oriental (ya independizada), dos con Brasil (Caseros fue parte de la guerra con el Imperio brasileño).
 
En 1845, las dos potencias políticas, económicas y militares mundiales de la época: Inglaterra y Francia reclamaron la libre navegación de los ríos interiores argentinos para comerciar con Paraguay. Para ejemplificar el desatino pedido por los europeos, es como si se nos ocurriera navegar el Támesis o el Sena para ofrecer nuestros productos sin pagar aranceles o pedir permisos. No se la llevarían "de arriba".

El intento colonialista de invadirnos, fue enfrentado por las armas nacionales en  la Vuelta de Obligado, en una gran batalla contra el imperialismo británico. El 20 de noviembre es una fecha épica y memorable en la historia de nuestra dignidad nacional. Esta batalla, pese al resultado adverso, dio como consecuencia la victoria diplomática de la Confederación Argentina, debido al alto costo que demandó la operación "comercial". 

La valiente resistencia opuesta por el gobierno nacional, obligó a las potencias agresoras a reconocer la soberanía argentina sobre los ríos interiores: Inglaterra levantó el bloqueo en julio de 1847. Francia, en junio de 1848. Desde la caída de Rosas hasta hace algunos años esta fue una batalla ignorada por la historia oficial, a pesar que casi trescientos argentinos entregaron sus vidas defendiendo la Soberanía Nacional. Además, la batalla tuvo significancia internacional, porque en ella se dirimió el derecho de soberanía de los pueblos.

Porque defendió el territorio nacional y la Soberanía Nacional enfrentando a las máximas potencias del mundo, José de San Martín le legó su sable corvo "Como prueba de su satisfacción por la firmeza con que sostuvo el honor de la República contra las injustas pretensiones de los extranjeros que trataban de humillarla".

Escribe: Blas García



19-11-2019 / 08:11
18-11-2019 / 09:11
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