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Nacionales - 27-06-2019 / 07:06
DE LA MANO DEL FMI, AUMENTÓ U$S 23.000 MILLONES EN UN AÑO

Macri lo hizo: la deuda externa se acerca a los U$S 300.000 millones

Macri lo hizo: la deuda externa se acerca a los U$S 300.000 millones
Para sostener la desastrosa y fracasada política económica neoliberal de Mauricio Macri, el endeudamiento sigue en aumento. El informe elaborado por el Indec sobre Balanza de pagos, posición internacional y deuda externa confirmó que en el primer trimestre de 2019 se registró una suba de casi U$S 23.000 millones en comparación al mismo periodo de 2018.
Para sostener la desastrosa y fracasada política económica neoliberal de Mauricio Macri, el endeudamiento sigue en aumento. El informe elaborado por el Indec sobre Balanza de pagos, posición internacional y deuda externa confirmó que en el primer trimestre de 2019 se registró una suba de casi U$S 23.000 millones en comparación al mismo periodo de 2018.
 
"El stock de deuda externa bruta total con títulos de deuda a valor nominal residual al 31 de marzo de 2019 se estimó en US$ 275.828 millones", sostuvo el informe. Esto implica una leve baja de U$S 2.104 millones en comparación al trimestre previo, principalmente debido a la reducción del valor en dólares de la deuda emitida en pesos.
 
La composición de la deuda en el primer trimestre del año corresponde en un 62% a la contraída por el Gobierno general; el 26% a sociedades no financieras, hogares e ISFLSH (instituciones sin fines de lucro); el 9% al Banco Central; el 2% a las sociedades captadoras de depósitos y el 2% a otras sociedades financieras.
 
Además, el informe del Indec relevo que "durante el primer trimestre de 2019 la cuenta corriente registró un déficit de US$ 3.849 millones. El resultado se explica principalmente por salidas de rentas de la inversión parcialmente compensadas por el saldo positivo en la balanza de bienes y servicios e ingresos secundarios. Por su parte, la cuenta financiera mostró un ingreso neto de capitales de US$ 4.935 millones."
 
El creciente endeudamiento externo en comparación al primer trimestre de 2018 está relacionado con el acuerdo Stand By pedido por el Gobierno de Macri al FMI para frenar las corridas cambiarias, exactamente un año atrás.
 
Los efectos de esta vuelta al Fondo y sus recetas de ajuste fiscal y monetario explican la profunda recesión de la actividad económica, la suba del desempleo y la pobreza, a contramano del desplome industrial y del consumo.
 
Bajo el imperio de las exigencias del FMI se agudiza la fuga de capitales, la ganancia de los bancos y especuladores, y empeoran las condiciones de vida de las amplias mayorías populares. Nos gobierna una verdadera plutocracia (del griego ploutos 'riqueza' y kratos 'poder') en la que la sociedad está sometida a los intereses de sus miembros más ricos, que son una minoría.
 
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CASI 23 MIL MILLONES DE DÓLARES SE SUMARON A LA CUENTA
 
La deuda externa va en aumento a todo ritmo
 
El Balance de Pagos (Indec) revela que el total de la deuda y el pago de intereses se ha incrementado sustancialmente en el primer trimestre de este año.
 
La deuda externa total se ubicó en 275.828 millones de dólares en el primer trimestre de 2019. Se trata de un aumento de 22.932 millones de dólares respecto de igual período del año pasado. El Gobierno siguió incrementando su exposición en deuda externa. Se registraron pasivos por 169.750 millones de dólares (16.698 millones más que en 2018).
 
El principal factor para explicar este avance del endeudamiento fueron los créditos de urgencia del Fondo Monetario Internacional. El sector público pasó de tener 35.121 a 61.028 millones de dólares en préstamos en el último año. El Gobierno mantiene además deuda en bonos soberanos por 108.721 millones de dólares.
 
Los datos fueron informados en el Balance de Pagos elaborado por el Indec, que muestran la vulnerabilidad de la economía. La Argentina y Turquía son los únicos dos países emergentes con más deuda en moneda extranjera que local.
 
Las cuentas del Balance de Pagos permiten observar otro problema estructural para el país: el fuerte aumento de los pagos de intereses. En el primero trimestre de este año se realizaron desembolsos por 4511 millones de dólares. La cifra había sido de 3667 millones para el mismo período del año pasado. Esto implica un incremento del 23 por ciento.
 
El pago de los intereses de la deuda es una de las principales tensiones para los próximos años. Se suma también en el 2021 el cronograma de pagos del capital adeudado al Fondo Monetario.
 
La mayoría de economistas aseguran que será necesario avanzar en una renegociación de los pasivos con el organismo internacional para estirar los plazos del repago.
 
En el informe del Indec se destacan los efectos de la devaluación y la fuerte recesión en la que se encuentra el mercado interno. Las principales cuentas del Balance de Pagos describe la situación de exportación e importación de mercancías en la cuenta corriente.
 
El nivel de compras del exterior en el primer trimestre del año fue de 11.626 millones de dólares. Había sido de 16.176 millones en igual período del 2018. La caída de la actividad económica fue el principal factor para explicar este derrumbe de las importaciones.
 
Las ventas al exterior durante el mismo lapso se mantuvieron en torno de 14.000 millones de dólares. El resultado fue un superávit de 2562 millones de dólares en el intercambio comercial. La cifra revirtió el déficit de 1653 millones de dólares anotado en el primer trimestre de 2018.
 
El intercambio de servicios no fue superavitario pero redujo fuertemente el rojo. Se computó un déficit de 1706 millones de dólares, cuando el desequilibrio había alcanzado 3396 millones de dólares en igual período del año pasado.
 
Este resultado se explica por el retroceso de viajes al exterior de los argentinos. La suba del tipo de cambio en el último año fue cercana a 120 por ciento y desincentivo el turismo al resto del mundo.
 
Se agrega además la pérdida de capacidad de compra de la población. Las paritarias no consiguieron ganarle a la inflación el año pasado y este año los consultores estiman nueva caída del salario real.
 
El ajuste del mercado interno fue la clave para entender la menor pérdida de divisas por turismo. El problema principal es que la tendencia no compensa ni el aumento de pagos de intereses de la deuda ni la formación de activos externos privados.
 
Los últimos datos del balance cambiario del Banco Central registraron que las compras brutas de dólares siguen en niveles record. El Gobierno potencia el problema apreciando nuevamente el tipo de cambio para mejorar sus chances electorales.
 
Fuente: Página12
 

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12-12-2019 / 08:12
12-12-2019 / 08:12
El nuevo ministro de Economía, Martín Guzmán, mostró a grandes trazos el camino para revertir la delicada desastrosa económica que dejó Mauricio Macri. Dijo que una de las rutas que podría tomar, la de la emisión monetaria, en realidad es una trampa que llevaría a la desestabilización general de las principales variables.
 
También fue enfático en que no hay espacio para generar impulso fiscal, porque el mapa heredado ofrece un pasaje que se estrecha por la propia recesión. Además, sostuvo que para lograr consistencia hay que tender a conseguir superávit primario (que los ingresos del Estado superen a los gastos, sin contar los pagos de deuda).
 
Guzmán también dijo que el principal objetivo en materia macroeconómica es dejar de caer, y confirmó que habrá aumentos de emergencia para jubilaciones y asignaciones. Sin shock de emisión ni suba del gasto público, el camino será reorientar los 1,2 billones de pesos que actualmente están previstos para cancelar vencimientos en 2020. Esa será la principal caja para financiar a empresas y familias, mejorar los ingresos populares y empezar a encender la economía.
 
Guzmán remarcó que la renegociación de la deuda es fundamental para darle consistencia a un plan económico integral. Es clave no solo porque Argentina no está en condiciones de cumplir sus compromisos, como coincide todo el arco de economistas y admitía hasta el ex ministro de Cambiemos, Hernán Lacunza.
 
La negociación con los acreedores también es esencial por otro motivo: se necesita liberar recursos para apalancar políticas que rescaten a la producción y al mercado interno. El margen de maniobra del año que viene surgirá de lo que se logre con los tenedores de bonos.
 
El proyecto de Presupuesto para 2020 que había presentado el gobierno anterior destinaba el 19,3% de las partidas a los pagos de deuda pública. Cuando Macri había empezado su gestión en 2015, la carga era equivalente al 5% de las partidas. Es decir que en 4 años cuadruplicó el volumen de intereses por el brutal endeudamiento que generó.
 
Sobre gastos totales estimados en 6,2 billones de pesos, para deuda pública estaban previstos 1,2 billones. Guzmán pretende no gastar nada de eso el año que viene y repetir el escenario en 2021. Esa fuente de financiamiento indirecta, pactada con los bonistas, sería la más importante en el arranque del programa económico.
 
Quedan otras dos que el ministro no mencionó. La primera es incrementar la recaudación fiscal con nuevas retenciones a las exportaciones, tanto del complejo agropecuario como de la minería, bajando las de la industria. También aumentar los ingresos por Bienes Personales, gravar las ganancias extraordinarias de los bancos y a quienes blanqueron y dejaron el dinero fuera del país. La última es una reasignación de partidas con una orientación progresiva del gasto público.
 
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11-12-2019 / 16:12
En una jornada cruzada por la emoción y la esperanza de la multitud que copó desde temprano el centro porteño, Alberto Fernández asumió como presidente de la Nación con un mensaje en el que hizo especial hincapié en la necesidad de unir a los argentinos, una especie de leit motiv que se repitió a lo largo de la jornada. Planteó como prioridad de su gestión la lucha contra el hambre y adelantó reformas en la Justicia y en los servicios de inteligencia, dos áreas delicadas.
 
"Durante cuatro años escuchamos que nosotros no volvíamos más, ¡pero esta noche volvimos y vamos a ser mejores! Gracias argentinos, a trabajar a partir de mañana por ese país que nos merecemos", concluyó Fernández antes de fundirse en un abrazo con Cristina y que los fuegos artificiales iluminaran el cielo sobre la Plaza de Mayo.
 
En una suerte de consejos al nuevo presidente, la vicepresidenta le había expresado: "no se preocupe por la tapa de un diario, preocúpese por llegar al corazón de los argentinos".
 
A propósito de esos planteos, Fernández dio una definición. "Sé muy bien que la política es contradicción de intereses. Y sé muy bien con Cristina a quiénes representamos: a los que sufren, a los que se quedaron sin trabajo, a los que se quedaron sin escuela, a los que deambulan por esta ciudad buscando el techo de un banco para pasar la noche", sostuvo.
 
Agradeció a Dios haber conocido a Néstor y Cristina Kirchner, y pidió que no se insulte a Mauricio Macri con el cantito que se conoció como "el hit del verano". "No, no ya no. Todo eso ya pasó", cortó. Sostuvo que había que recordar el pasado reciente pero para no repetirlo y no reincidir en las divisiones. "Con las divisiones ganan los de siempre", consideró.
 
Fernández buscó, en la medida de lo posible, presentarse como una persona común afrontando un día único. Mostró en las redes sociales cómo se preparaba para ir al Congreso, hizo una consulta para saber si estaba bien su atuendo. Luego salió manejando su Toyota junto a su mujer Fabiola. Afuera lo esperaban vecinos de Puerto Madero para saludarlo. Habían armado el nombre Alberto, cada uno con una letra.
 
La plaza del Congreso había comenzado a llenarse desde temprano. Pese a que no hubo asueto y que las temperaturas eran muy altas desde la mañana, la característica fue gente festejando y cantando por donde fuera. La sensación era de alivio luego de una transición que se hizo eterna.
 
La llegada de Fernández sirvió para avivar los ánimos, tanto afuera como adentro del Congreso. En el ingreso lo esperaban las vicepresidentas Cristina y Gabriela Michetti. Fue muy comentado el gesto de Fernández de ayudar a Michetti con su silla, lo mismo que el gélido saludo entre Cristina y Mauricio Macri. La vicepresidenta electa no le obsequió ni una mirada. En sintonía, la marcha peronista que cantaron los legisladores y desde los palcos sonó más fuerte cuando apareció Macri en escena. Su presencia generaba incomodidad. 

10-12-2019 / 09:12
#Chaupelotudo. Se termina el peor gobierno desde el regreso de la democracia. Y uno de los más dañinos de la historia nacional. En sus cuatro años de mandato Mauricio Macri acumuló todo tipo de récords negativos y perpetró un saqueo a favor de los ricos amparado en el odio político antiperonista.

El mandato de Alberto Fernández y Cristina Kirchner arranca condicionado por la espantosa herencia que recibirá y la demanda reparatoria de los propios, sometidos durante cuatro años a una campaña feroz de estigmatización. Ante la tentación de la revancha, no comerse al caníbal. No ser injusto con los injustos.
 
El nuevo gabinete anticipa la aplicación de un programa progresista con altas dosis de realpolitik, a tono con lo que impone el contexto geopolítico y con la necesidad de acumular fuerza de cara a lo que viene: el 48% alcanzó para ganar las elecciones, pero es escaso para arar en tierra arrasada.
 
Alberto Fernández jurará este martes pero viene gestionando desde el día posterior a las Primarias Abiertas (PASO). Todo lo que estaba a su alcance (que no es tanto) y muy bien dentro de lo disponible. El Plan Argentina Contra el Hambre es el ejemplo de una gran movida que se vino pensando, articulando y que arrancará mañana. Otras requerirán más tiempo, debates, elaboraciones.
 
Las dos primeras fortalezas de Fernández son su legitimidad de origen y un aceptable poder relativo en el Congreso. Contará con mayoría propia en el Senado, le pasará muy cerca en Diputados. Pactando está en condiciones de lograr aprobación de las leyes y hasta rondar los dos tercios de la Cámara Alta necesarios para conseguir Acuerdos.
 
Los bloques de Juntos por el Cambio (JpC) seguramente perderán legisladores pero seguirán siendo potentes. Cuesta imaginar, sin embargo, que se den maña para obstruir o frenar las iniciativas del Ejecutivo. Los números no le dan y, tal vez, tampoco exista voluntad unánime de las facciones de la Alianza.
 
El PRO de Macri se radicalizó en campaña y en el calvario post derrota. Encarna un bolsonarismo argentino, confirmado por las monsergas de Macri y la designación de la gurka Patricia Bullrich como presidenta del partido. Más a la derecha... en la Argentina no se consigue. La intransigencia, todo lo indica, será lo suyo. Su respeto a las reglas democráticas... habrá que ver.
 
Luego de años en el llano, Alberto reingresará hoy a la política de palacio, ámbito natural del status quo. Su éxito o fracaso dependerá, sin embargo, de la fortaleza que acumule en la calle. Porque el proyecto oligárquico que encarnó Macri se va del gobierno, pero no del poder. Sigue enquistado en los tribunales, en el periodismo hegemónico, en los grandes bancos, en los directorios de las empresas monopólicas y el gran capital concentrado, que no le darán al Gobierno popular ni el beneficio de la duda.
 
La Opinión Popular

 

09-12-2019 / 07:12
Lo que parecía imposible, sucedió: después de las derrotas electorales de Mauricio Macri en la Nación y en Buenos Aires, el macrismo sufrió una nueva caída al perder en Boca, el bastión en el que nació y creció su poder. Lo hizo posible la lista opositora que encabezan Jorge Amor Ameal y Mario Pergolini, pero que tuvo en Juan Román Riquelme, el máximo ídolo del club, como principal emblema del triunfo.
 
Pasada largamente la medianoche y escrutadas más del 80% de las mesas, en un conteo lentísimo y que pasó por diferentes etapas, la dupla opositora se imponía con un 53,5% de los votos por delante del oficialismo que proponía a Christian Gribaudo y Juan Carlos Crespi como postulantes, que sumaban un 30,6%. En tercer lugar, con un 15,9% se ubicaba la lista de José Beraldi y Rodolfo Ferrari.
 
"Ganamos porque la gente no aguantó más. Lo primero que vamos a hacer es abrirle la puerta al socio", dijo un exultante Ameal, cerca de la una de la mañana. A su lado, Pergolini destacaba la grandeza del club, por haber logrado que casi 40 mil personas se acercaran a votar.
 
Atrás había quedado una elección récord para un club argentino, con 38.363 votantes, en la que la dupla Ameal-Pergolini logró un triunfo claro que supone el fin del macrismo en Boca después de 24 años de hegemonía, desde que Macri se impusiera en los comicios de diciembre de 1995 al binomio que componían Antonio Alegre y Carlos Heller.
 
Como había pedido Riquelme, desde muy temprano los socios de Boca se acercaron en masa a la Bombonera para votar, en unas elecciones que mostraron irregularidades y que tuvieron varias denuncias por parte de los opositores. "Son tramposos, son tram-po-sos", bramaba Riquelme cuando se iba enterando de los problemas.
 
Ameal comenzó dando la sorpresa al imponerse por 2 puntos en las mesas de las peñas, que se estimaba que iban a ser favorables al oficialismo. Gribaudo solo se impuso entre los vitalicios, en tanto que la sorpresa la dieron las mesas de Damas, que le daban más de 100 votos de diferencia para la vuelta del ídolo en cada una de ellas, con excepción de una.
 
Así, con casi el 100% escrutado, Ameal llegaba al 52,84% de los votos, mientras Gribaudo tenía 30,6% y José Beraldi, el tercero en discordia, solo 16,41%. Pero luego de unas mínimas dudas, cuando las primeras mesas de activos marcaban paridad, la tendencia se consolidó con diferencias amplias en las mesas que concentraban a la mayoría de los votantes.
 
Y allí la tendencia se hizo irreversible, por más que el escrutinio avanzaba a paso de tortuga. Pero si esperaron 24 años para sacar al macrismo de Boca, los ganadores no se preocuparon demasiado y celebraron una victoria que hace un tiempo parecía imposible.
 
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