La Opinión Popular
                  08:51  |  Viernes 13 de Diciembre de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná
"Vamos a levantarnos una vez más". Alberto Fernández y Eduardo Duhalde
Recomendar Imprimir
Nacionales - 26-06-2019 / 07:06
LA "MESA CHICA" DEL CANDIDATO AVANZA EN DEFINICIONES SOBRE LAS CUESTIONES CLAVE DE LA ECONOMÍA. SE QUIERE EVITAR UN SHOCK

El plan de Alberto F. toma forma: déficit de 1%, dureza con el FMI, estímulo fiscal... ¿y dólar libre?

El plan de Alberto F. toma forma: déficit de 1%, dureza con el FMI, estímulo fiscal... ¿y dólar libre?
Todavía no tiene la forma de un plan económico. Pero, sin dudas, las iniciativas formarán parte de la estructura que Alberto Fernández pondrá en marcha en caso de ganar las próximas elecciones. Se trata de algunas ideas fundamentales que el grupo de consejeros económicos del candidato ya maneja internamente.
Todavía no tiene la forma de un plan económico. Pero, sin dudas, las iniciativas formarán parte de la estructura que Alberto Fernández pondrá en marcha en caso de ganar las próximas elecciones. Se trata de algunas ideas fundamentales que el grupo de consejeros económicos del candidato ya maneja internamente.
 
Algunas de ellas son compartidas abiertamente con inversores del exterior, que agendan encuentros con los economistas referentes de la fórmula Fernández-Fernández.
 
También hay pedidos de audiencia con el propio candidato a Presidente, en su mayoría de parte de bancos y fondos internacionales, que -ahora que ya se definieron las listas de candidatos y arranca formalmente la campaña- seguramente se concretarán en las próximas semanas.
 
Otras medidas bajo análisis se mantienen bajo estricta reserva, en la mesa chica de los asesores, integrada por Guillermo Nielsen, Matías Kulfas y Emmanuel Álvarez Agis.
 
En sus charlas con inversores, los economistas rechazan cualquier posibilidad de default en caso de que la fórmula F-F llegue a la Casa Rosada.
 
"Las necesidades financieras son manejables. No hay un problema de vencimientos de la deuda con los inversores privados en el corto plazo. Nadie cae en cesación de pagos por vencimientos de 3 puntos del PIB", repiten cada vez que se juntan con financistas.
 
En las últimas horas, el propio candidato a Presidente salió en público a decir que "mi objetivo es pagar" cada vencimiento de la deuda. Pero que eso se haría "sin mantener a la economía hundida en la recesión, como hace Macri". Es decir, que la clave pasará por una renegociación de los plazos con el FMI y, también lo asumió AF, con los acreedores privados.
 
Seguramente, la cuestión se abordará esta misma semana cuando Fernández se encuentre con Ignacio Werner, representante para el Hemisferio Occidental del Fondo Monetario.
 

 
Debate en la mesa chica
  
El plan que discretamente se diseña en esa "mesa chica" consta de cuatro grandes capítulos: deuda pública; política de ingresos e inflación; política fiscal; y energía.
 
Lo primero que debe quedar claro es que el grupo de asesores prevé un esquema gradualista, sin ninguna política de shock.
 
Lo segundo, y en relación al tipo de cambio, los economistas -ante la pregunta de los ocasionales interlocutores- suelen insistir que todo dependerá del "escenario que nos deje Macri". Que no puede realizarse una estimación a priori de ese nivel sin que antes se conozca el nombre de la fórmula que gane las próximas elecciones.
 
Aunque el hecho de que Alberto Fernández haya ratificado públicamente sus críticas al "cepo" aplicado durante el segundo gobierno de Cristina Kirchner da una pista en el sentido de que se piensa evitar medidas drásticas de control del mercado cambiario.
 
Los bosquejos sobre los que se levantarán las propuestas económicas durante la campaña hacen eje en los siguientes puntos:
 
- Deuda Pública
 
Si llega a la Casa Rosada, AF planteará una durísima negociación con el FMI. Ya se está haciendo una evaluación sobre el escenario que dejará la actual administración.
 
Por fuera de los aspectos técnicos sobre esa eventual renegociación, hay una cuestión de expectativas muy clara en el horizonte de la fórmula de "Los Fernández". Existe la convicción de que el FMI tiene demasiado por perder en caso de rechazar un alargamiento en los vencimientos.
 
Eso no quiere decir que en la "mesa chica" del candidato esperen una negociación fácil. Piensan que el Fondo planteará sus ya conocidas reformas estructurales a cambio de un aplazamiento de los pagos de los vencimientos (reforma previsional y laboral). Pero, también, que el directorio del organismo estaría dispuesto a flexibilizar su visión con tal de cobrarle a la Argentina los u$s57.000 millones prestados en el último año.
 
"Nosotros le advertimos a Lagarde que fue un error garrafal prestarle tanto a este Gobierno, dinero que terminó en la fuga de capitales" dice abiertamente Fernández.
 
La otra pata sobre el tema de la deuda incluye a los acreedores privados. El candidato ya mencionó la posibilidad de un tiempo de "espera" para ellos. Un lapso durante el cual nadie cobraría, a la espera de la recuperación de la economía.
 
Las calificadoras de riesgo crediticio ya advierten que el "plan Fernández" para la deuda argentina sería considerado un default, tal como puntualizó una nota en iProfesional. El argumento es simple y directo: las calificadoras creen que la modificación de alguna condición en el pago de los títulos en tiempo y forma dispararía el incumplimiento.
 
- Política de ingresos e inflación
 
Emmanuel Álvarez Agis mencionó, una semana atrás, que para bajar la inflación la Argentina debería "congelar la distribución del ingreso durante un año". Alberto Fernández aclaró en las últimas horas que no sabe qué significa ese concepto señalado por el economista de su confianza, lo que, en los hechos, terminó como una desautorización a esa idea de su asesor.
 
A diferencia de ese concepto, que supondría la cristalización del "reparto de la torta" con la foto de hoy en día, con la gravosa pérdida del poder adquisitiva de los asalariados luego de la devaluación de abril de 2018, en la "mesa chica" se evalúa un llamamiento a un gran acuerdo de precios y salarios, que le permita una gradual recomposición del ingreso real.
 
En este escenario, la meta sería consistente con una disminución gradual de la inflación. De no más de 5 puntos anuales. Para los economistas que asesoran a AF, un objetivo mayor implicaría un ajuste inviable en el actual contexto recesivo.
 
- Política fiscal
 
En el plan gradualista que bosquejan cerca de Fernández mencionan que la meta de superávit fiscal (primario) resulta inviable.
 
El borrador que circula menciona que el objetivo no podría ser otro que apuntar a un déficit primario de 1% del PIB.
 
El modelo que sobrevuela entre los economistas que trabajan para la fórmula F-F es España. Ese país, al momento de la severa crisis del subprime, y también en acuerdo con los organismos internacionales, también planteó el "déficit 0", pero se tomó nada menos que ocho años para lograrlo. Y siempre y cuando la economía mostrara signo positivo.
 
Si, en cambio, la actividad se hundía en una recesión (como ahora sucede con la Argentina), la meta de reducción del rojo fiscal debe demorarse. Es decir, los ajustes se realizan sí y sólo sí el ciclo económico es de crecimiento, de manera tal de no abortar una recuperación cuando la economía se contrae.
 
Sobre este punto, los asesores del candidato miran el caso de Portugal, que planteó una dura negociación con el Fondo, también a propósito de la crisis que azotó a Europa tras las subprimes.
 
No se toma en cuenta, al menos por ahora, que esa flexibilidad de los organismos y del Banco Central Europeo se decidió como una manera de proteger al resto de Europa. Claramente, el caso de la crisis argentina luce bien diferente, un país mucho más aislado que cualquier Estado enclavado en el Viejo Continente bajo una unión monetaria.
 
 
Vaca Muerta no se mancha
  
El de la energía es el punto que -al menos a grandes rasgos- une a Mauricio Macri y a Alberto Fernández. Por lo pronto, el candidato peronista mostró cierta cautela con el tema tarifario: esbozó su intención de que no haya nuevas subas -no aclaró por cuánto tiempo- pero dejó en claro que no habría rebajas.
 
Y en cuanto a las políticas de largo plazo, Vaca Muerta y su potencial es valorado por ambos candidatos para afrontar lo que viene.
 
En los primeros borradores analizados por los asesores K se puntualiza que la clave pasará una buena aplicación de los incentivos fiscales, para que acerquen las inversiones de las petroleras internacionales.
 
En las próximas semanas, el espacio del kirchnerismo saldrá públicamente a plantear sus proyectos para el caso que Los Fernández ganen las elecciones. Habrá, en ese sentido, un contrapunto con lo que en las últimas horas expuso el equipo económico comandado por Nicolás Dujovne en Wall Street, y que llevará también a la cumbre del G20 en Japón.
 
Por Claudio Zlotnik
 
Fuente: iProfesional
 

Agreganos como amigo a Facebook
13-12-2019 / 08:12
Antes de llegar a la Casa Rosada, Mauricio Macri usaba la inflación como caballito de batalla para denigrar al peronismo. Según el CEO del PRO, había impericia en esos tiempos y el asunto era más sencillo de lo que parecía. Algunas de sus frases de campaña fueron: "La inflación es la demostración de tu incapacidad para gobernar. En mi presidencia la inflación no va a ser un tema". "La inflación se produce por culpa de un gobierno que administra mal", afirmaba.
 
Por si sus mentiras de campaña no fueran suficiente, ya en el gobierno, el mismo Macri y sus funcionarios volvieron sobre el tema: "Si la inflación no baja es culpa mía, no le voy a echar la culpa a otro" (Macri, 20 de marzo de 2016, cuando se consideraba ya superado el impacto de la mega devaluación de diciembre). "Será de por sí un logro que la inflación sea este año la mitad del año pasado. Y esperemos que sea la mitad de este año el año próximo, y que lleguemos a un dígito en 2019" (Dujovne, 7 de junio de 2017).
 
Ya fuera del poder, el expresidente Macri rompió otro récord negativo: la inflación acumulada en el año llegó al 48,3% y ya se trata del nivel más alto registrado desde 1991. Además, La aceleración de precios de noviembre llegó al 4,3% en comparación a octubre, de acuerdo al último informe del Indec.
 
En términos interanuales, la cifra se disparó al 52,1% respecto al mismo mes del 2018. Se trató del primer documento durante la gestión del presidente, Alberto Fernández, y habrá que esperar hasta enero para saber cuál fue el balance inflacionario del último año de la desastrosa gestión macristaA pesar de que el año aún no terminó, Cambiemos cerrará 2019 con el peor dato en 28 años y rompió su propia marca. En 2018, la inflación fue del 47,6% y había sido el ascenso de precios más elevado desde el 84% de 1991.
 
Los rubros que más aumentaron en la perspectiva intermensual fueron: comunicación (7,4%), Salud (6,3%), Bebidas alcohólicas y tabaco (5,6%), Alimentos y bebidas no alcohólicas (5,3%), Bienes y servicios varios (4,9%), Transporte (4,6%) y Recreación y cultura (3,4%). El segmento que generó un mayor arrastre para el nivel general fue el de alimentos y bebidas, con 1,35 puntos. El impacto devaluatorio todavía había generado consecuencias en el nivel general de precios.
 
El ministro de Economía, Martín Guzmán, presentó los lineamientos generales de su plan económico para aliviar la situación de los trabajadores y sectores populares cuyo poder adquisitivo se desplomó en los últimos años. Y adelantó el envío al Congreso de un proyecto de Solidaridad y Reactivación Productiva que incluiría la propuesta de mejorar los ingresos más bajos. Mientras tanto los salarios siguen perdiendo por la elevada inflación.
 
La Opinión Popular

12-12-2019 / 08:12
12-12-2019 / 08:12
El nuevo ministro de Economía, Martín Guzmán, mostró a grandes trazos el camino para revertir la delicada desastrosa económica que dejó Mauricio Macri. Dijo que una de las rutas que podría tomar, la de la emisión monetaria, en realidad es una trampa que llevaría a la desestabilización general de las principales variables.
 
También fue enfático en que no hay espacio para generar impulso fiscal, porque el mapa heredado ofrece un pasaje que se estrecha por la propia recesión. Además, sostuvo que para lograr consistencia hay que tender a conseguir superávit primario (que los ingresos del Estado superen a los gastos, sin contar los pagos de deuda).
 
Guzmán también dijo que el principal objetivo en materia macroeconómica es dejar de caer, y confirmó que habrá aumentos de emergencia para jubilaciones y asignaciones. Sin shock de emisión ni suba del gasto público, el camino será reorientar los 1,2 billones de pesos que actualmente están previstos para cancelar vencimientos en 2020. Esa será la principal caja para financiar a empresas y familias, mejorar los ingresos populares y empezar a encender la economía.
 
Guzmán remarcó que la renegociación de la deuda es fundamental para darle consistencia a un plan económico integral. Es clave no solo porque Argentina no está en condiciones de cumplir sus compromisos, como coincide todo el arco de economistas y admitía hasta el ex ministro de Cambiemos, Hernán Lacunza.
 
La negociación con los acreedores también es esencial por otro motivo: se necesita liberar recursos para apalancar políticas que rescaten a la producción y al mercado interno. El margen de maniobra del año que viene surgirá de lo que se logre con los tenedores de bonos.
 
El proyecto de Presupuesto para 2020 que había presentado el gobierno anterior destinaba el 19,3% de las partidas a los pagos de deuda pública. Cuando Macri había empezado su gestión en 2015, la carga era equivalente al 5% de las partidas. Es decir que en 4 años cuadruplicó el volumen de intereses por el brutal endeudamiento que generó.
 
Sobre gastos totales estimados en 6,2 billones de pesos, para deuda pública estaban previstos 1,2 billones. Guzmán pretende no gastar nada de eso el año que viene y repetir el escenario en 2021. Esa fuente de financiamiento indirecta, pactada con los bonistas, sería la más importante en el arranque del programa económico.
 
Quedan otras dos que el ministro no mencionó. La primera es incrementar la recaudación fiscal con nuevas retenciones a las exportaciones, tanto del complejo agropecuario como de la minería, bajando las de la industria. También aumentar los ingresos por Bienes Personales, gravar las ganancias extraordinarias de los bancos y a quienes blanqueron y dejaron el dinero fuera del país. La última es una reasignación de partidas con una orientación progresiva del gasto público.
 
La Opinión Popular

11-12-2019 / 16:12
En una jornada cruzada por la emoción y la esperanza de la multitud que copó desde temprano el centro porteño, Alberto Fernández asumió como presidente de la Nación con un mensaje en el que hizo especial hincapié en la necesidad de unir a los argentinos, una especie de leit motiv que se repitió a lo largo de la jornada. Planteó como prioridad de su gestión la lucha contra el hambre y adelantó reformas en la Justicia y en los servicios de inteligencia, dos áreas delicadas.
 
"Durante cuatro años escuchamos que nosotros no volvíamos más, ¡pero esta noche volvimos y vamos a ser mejores! Gracias argentinos, a trabajar a partir de mañana por ese país que nos merecemos", concluyó Fernández antes de fundirse en un abrazo con Cristina y que los fuegos artificiales iluminaran el cielo sobre la Plaza de Mayo.
 
En una suerte de consejos al nuevo presidente, la vicepresidenta le había expresado: "no se preocupe por la tapa de un diario, preocúpese por llegar al corazón de los argentinos".
 
A propósito de esos planteos, Fernández dio una definición. "Sé muy bien que la política es contradicción de intereses. Y sé muy bien con Cristina a quiénes representamos: a los que sufren, a los que se quedaron sin trabajo, a los que se quedaron sin escuela, a los que deambulan por esta ciudad buscando el techo de un banco para pasar la noche", sostuvo.
 
Agradeció a Dios haber conocido a Néstor y Cristina Kirchner, y pidió que no se insulte a Mauricio Macri con el cantito que se conoció como "el hit del verano". "No, no ya no. Todo eso ya pasó", cortó. Sostuvo que había que recordar el pasado reciente pero para no repetirlo y no reincidir en las divisiones. "Con las divisiones ganan los de siempre", consideró.
 
Fernández buscó, en la medida de lo posible, presentarse como una persona común afrontando un día único. Mostró en las redes sociales cómo se preparaba para ir al Congreso, hizo una consulta para saber si estaba bien su atuendo. Luego salió manejando su Toyota junto a su mujer Fabiola. Afuera lo esperaban vecinos de Puerto Madero para saludarlo. Habían armado el nombre Alberto, cada uno con una letra.
 
La plaza del Congreso había comenzado a llenarse desde temprano. Pese a que no hubo asueto y que las temperaturas eran muy altas desde la mañana, la característica fue gente festejando y cantando por donde fuera. La sensación era de alivio luego de una transición que se hizo eterna.
 
La llegada de Fernández sirvió para avivar los ánimos, tanto afuera como adentro del Congreso. En el ingreso lo esperaban las vicepresidentas Cristina y Gabriela Michetti. Fue muy comentado el gesto de Fernández de ayudar a Michetti con su silla, lo mismo que el gélido saludo entre Cristina y Mauricio Macri. La vicepresidenta electa no le obsequió ni una mirada. En sintonía, la marcha peronista que cantaron los legisladores y desde los palcos sonó más fuerte cuando apareció Macri en escena. Su presencia generaba incomodidad. 

10-12-2019 / 09:12
#Chaupelotudo. Se termina el peor gobierno desde el regreso de la democracia. Y uno de los más dañinos de la historia nacional. En sus cuatro años de mandato Mauricio Macri acumuló todo tipo de récords negativos y perpetró un saqueo a favor de los ricos amparado en el odio político antiperonista.

El mandato de Alberto Fernández y Cristina Kirchner arranca condicionado por la espantosa herencia que recibirá y la demanda reparatoria de los propios, sometidos durante cuatro años a una campaña feroz de estigmatización. Ante la tentación de la revancha, no comerse al caníbal. No ser injusto con los injustos.
 
El nuevo gabinete anticipa la aplicación de un programa progresista con altas dosis de realpolitik, a tono con lo que impone el contexto geopolítico y con la necesidad de acumular fuerza de cara a lo que viene: el 48% alcanzó para ganar las elecciones, pero es escaso para arar en tierra arrasada.
 
Alberto Fernández jurará este martes pero viene gestionando desde el día posterior a las Primarias Abiertas (PASO). Todo lo que estaba a su alcance (que no es tanto) y muy bien dentro de lo disponible. El Plan Argentina Contra el Hambre es el ejemplo de una gran movida que se vino pensando, articulando y que arrancará mañana. Otras requerirán más tiempo, debates, elaboraciones.
 
Las dos primeras fortalezas de Fernández son su legitimidad de origen y un aceptable poder relativo en el Congreso. Contará con mayoría propia en el Senado, le pasará muy cerca en Diputados. Pactando está en condiciones de lograr aprobación de las leyes y hasta rondar los dos tercios de la Cámara Alta necesarios para conseguir Acuerdos.
 
Los bloques de Juntos por el Cambio (JpC) seguramente perderán legisladores pero seguirán siendo potentes. Cuesta imaginar, sin embargo, que se den maña para obstruir o frenar las iniciativas del Ejecutivo. Los números no le dan y, tal vez, tampoco exista voluntad unánime de las facciones de la Alianza.
 
El PRO de Macri se radicalizó en campaña y en el calvario post derrota. Encarna un bolsonarismo argentino, confirmado por las monsergas de Macri y la designación de la gurka Patricia Bullrich como presidenta del partido. Más a la derecha... en la Argentina no se consigue. La intransigencia, todo lo indica, será lo suyo. Su respeto a las reglas democráticas... habrá que ver.
 
Luego de años en el llano, Alberto reingresará hoy a la política de palacio, ámbito natural del status quo. Su éxito o fracaso dependerá, sin embargo, de la fortaleza que acumule en la calle. Porque el proyecto oligárquico que encarnó Macri se va del gobierno, pero no del poder. Sigue enquistado en los tribunales, en el periodismo hegemónico, en los grandes bancos, en los directorios de las empresas monopólicas y el gran capital concentrado, que no le darán al Gobierno popular ni el beneficio de la duda.
 
La Opinión Popular

 

NicoSal soluciones web

© Copyright 2009 LA OPINIÓN POPULAR – www.laopinionpopular.com.ar - Todos los derechos reservados.

E-mail: contacto@laopinionpopular.com.ar