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Nacionales - 16-06-2019 / 10:06
BICICLETA ELECTORAL

La campaña de Macri por la reelección le cuesta carísima a todo el país

La campaña de Macri por la reelección le cuesta carísima a todo el país
En el día que se oficializaron las alianzas electorales que competirán en agosto en las PASO y en octubre en la primera vuelta, los bancos devengaron intereses por 3126 millones de pesos solamente por la tenencia de Leliq emitidas por el Banco Central para contener la paridad cambiaria. A la cotización de ese día, ese monto de intereses es equivalente a 71 millones de dólares.
En el día que se oficializaron las alianzas electorales que competirán en agosto en las PASO y en octubre en la primera vuelta, los bancos devengaron intereses por 3126 millones de pesos solamente por la tenencia de Leliq emitidas por el Banco Central para contener la paridad cambiaria. A la cotización de ese día, ese monto de intereses es equivalente a 71 millones de dólares.
 
El reloj del taxi de los intereses de las Leliq no se detiene. La proyección de esos números diarios a términos anuales es abrumadora. Mientras algunos eligen  el camino de sumar angustia haciendo ese ejercicio, ya existen otras cifras que son lo suficientemente contundentes para estar intranquilos.
 
Los intereses ya anotados por los bancos por las Leliq desde octubre del año pasado, cuando fueron lanzadas al mercado por el Banco Central bajo la conducción de Guido Sandleris, hasta el viernes pasado, suman 350.799 millones de pesos. En apenas ocho meses y medio, el instrumento monetario utilizado por el Gobierno para evitar una corrida contra el peso ha acumulado intereses equivalentes a unos 7.973 millones de dólares.
 
La campaña electoral de Cambiemos está siendo muy cara, factura inmensa que será saldada, con una elevada probabilidad, con un evento económico traumático que afectará a la mayoría de la población. Al crédito extraordinario del FMI, de 57 mil millones de dólares entregado al gobierno de Macri para evitar el default de la deuda, se debe sumar la emisión, hasta ahora, de casi 1,2 billones de pesos de Leliq (Letras de Liquidez), negocio espectacular para el sistema financiero, para evitar otra megadevaluación.
 
La cesación de pagos y/o otra vuelta de la corrida cambiaria serían devastadoras para la ambición de reelección de Macri. Para evitar en este año electoral la irrupción de esos acontecimientos críticos, situación de inestabilidad a la que se llegó por la política económica neoliberal aplicada desde el comienzo del gobierno, la economía macrista necesita del pulmotor del endeudamiento.
 
Financiamientos dado por el FMI vía un stand by y por los bancos del sistema local con las Leliq. El proyecto electoral del oficialismo está teniendo de ese modo un costo inmenso.
 
Los bancos están haciendo así un negocio fabuloso, que está siendo reflejado en el cuadro de resultados de los balances. Captan fondos de ahorristas, a quienes les pagan de 48 a 53 por ciento anual, y esos mismos recursos son inmediatamente entregados al Banco Central que estuvo pagando por ellos de 70 a 74 por ciento anual. En un rápido pase de manos, las entidades estuvieron anotando una utilidad de por lo menos 20 puntos porcentuales.
 
El balance global de las entidades privadas en el primer trimestre del año refleja el resultado de esa bicicleta fabulosa a cuenta del Banco Central. Ese grupo de bancos contabilizó una ganancia total de unos 56 mil millones de pesos (1200 millones de dólares), de acuerdo a información proporcionada por el Banco Central. 

 
Intereses
 
La consultora Ledesma realiza un seguimiento diario de las Leliq, el monto de vencimientos y colocación, la tasa de interés media, la variación del stock, el efecto monetario y los intereses "realizados". La secuencia creciente de esta última cuenta es reveladora del costo de las Leliq:
 
 La campaña de Macri por la reelección le cuesta carísima a todo el país
 
* Hasta el 14 de junio.
 
El Banco Central está pagando una tasa promedio del 70 por ciento anual por colocaciones a 7 días que realizan las entidades financieras (en la última semana bajó al 67 por ciento). Como ese dinero se renueva semanalmente, la tasa efectiva es del 100 por ciento anual. O sea, si el dinero de las Leliq que vence cada 7 días se coloca nuevamente en ese instrumento de regulación monetaria a lo largo de un año, con la capitalización de intereses, el monto se duplica.
 
 
Sin crédito
 
Tasas de interés tan elevadas engordan las ganancias de los bancos, al tiempo que derrumban el crédito al sector privado. Como son tan altas en términos reales se constituyen en una barrera muy firme para que pymes o familias se endeuden, y si lo hacen, se acercan peligrosamente a la insolvencia. No hay actividad ni ingresos familiares que permitan pagar intereses de tasas del 80 al 130 por ciento anual.  Como se sabe, cuando el compromiso de pago de intereses es superior a los recursos que se pueden generar, el saldo final será el default.
 
El stock del crédito al sector privado ha descendido el 1 por ciento en términos nominales en los últimos doce meses, lo que implica una caída en términos reales de casi 30 por ciento, de acuerdo al último Informe sobre Bancos del BCRA. Es un derrumbe de proporciones que sólo se genera en crisis muy graves, aunque la actual busque disimular por parte del inmenso dispositivo oficial de propaganda pública y privada.
 
(En ese sentido la presentación de la inflación de mayo es un ejemplo: el 3,1 por ciento del IPC es un dato negativo, puesto que es un índice con un valor elevado teniendo en cuenta que se dio con recesión, tasas altísimas y paridad cambiaria estable, y la información destacada por la prensa oficialista fue que "la inflación está bajando"). 
 
La fuerte caída del financiamiento a empresas y familias es consecuencia de la política ultra ortodoxa del Banco Central y manifiesta la profundidad de la recesión. Las líneas comerciales, como descuento de documentos y adelantos en cuenta corriente, están registrando retrocesos por encima del promedio.
 
 
Morosidad
  
Las Letras de Liquidez (Leliq) utilizadas por el Banco Central para controlar la cantidad de pesos en circulación -y evitar entonces que corran a la compra de dólares- fulminaron el crédito privado. Con tasas del 70 por ciento regaladas por el Central, las entidades orientan gran parte de los recursos que captan a acumular Leliq. De esta manera se profundiza la recesión, puesto que se neutraliza la función del crédito como impulsor de la producción y la actividad.
 
El panorama de las empresas y comercios se presenta con un combo demoledor: sin crédito a tasas de interés que permitan el repago, con tarifas de luz, gas y agua que cargan excesivamente los costos fijos y el deterioro del mercado interno por la persistente caída del poder adquisitivo de trabajadores y jubilados.
 
El saldo de recesión más derrumbe del financiamiento bancario es el incremento de la morosidad crediticia. El Informe sobre Bancos de abril pasado muestra que el incumplimiento de los préstamos al sector privado alcanzó el 4,2 por ciento, casi el doble de un año atrás. Este nivel de morosidad no se registraba desde hace doce años.
 
La irregularidad de las familias se ubicó en 4,6 por ciento, siendo las líneas de financiamiento con tarjetas de crédito y personales las que impulsaron la mora al marcar el 5,2 por ciento, el nivel más alto desde noviembre de 2009.
 
 
Billón
  
El Mirador de la actualidad del trabajo y la economía difundió en su cuenta de Twitter que el monto de los intereses devengados de las Leliq es equivalente "a 3 meses completos del pago a millones de personas jubiladas y pensionadas". El stock de Leliq es de casi 1,2 billones de pesos, casi el mismo monto máximo que había de Lebac.
 
La velocidad de crecimiento de las Leliq es impactante: el 17 de septiembre pasado sumaban apenas 258 mil millones de pesos, y hace un año no existían. Si la Bomba Lebac inquietaba hasta al Fondo Monetario Internacional, que exigió que fuera desarmada para entregar el auxilio financiero, la Bomba Leliq debería generar la misma o más preocupación.
 
El monto de Leliq ya es casi igual al de la Base Monetaria y es equivalente a un tercio de las actuales reservas internacionales. A diferencia de las Lebac, parte de esa deuda del Central es contrapartida de depósitos a plazo fijo. Esto lo hace más peligroso, pese a los mensajes de que no lo es por parte de economistas de la city.
 
Las entidades pueden además aplicar las Leliq para integrar una porción de los encajes (el dinero de los depósitos que deben inmovilizar). De ese modo, el Banco Central está remunerando encajes cuando antes no rendían nada. Otro negocio para el sistema financiero.
 
Durante la primera mitad del gobierno de Macri, las Lebac fueron el canal de inversión en pesos de grandes fondos internacionales y locales, y también de pequeños y medianos ahorristas. La megadevaluación del año pasado, que duplicó la paridad en pocos meses, licuó esos pasivos del Banco Central. El ajuste cambiario impactó en el índice de inflación hasta duplicarlo en términos anuales, pero esa licuación no generó un problema para el sistema bancario.
 
Las Lebac fueron una extraordinaria bicicleta financiera para quienes la aprovecharon durante dos años y quienes no salieron a tiempo recortaron ganancias acumuladas o perdieron si ingresaron tarde a esa orgía especulativa.
 
Las Leliq en cambio involucran directamente a los bancos. Son los únicos que pueden suscribirlas. Entonces si se produce una corrida de depósitos de plazos fijos hacia el dólar, eventualidad que no es improbable, las entidades reclamarán al Central los pesos de las Leliq.
 
Esa expansión monetaria repentina y de magnitud alteraría el mercado cambiario y, en consecuencia, provocaría otro shock inflacionario. Las Leliq son un canal de trasmisión financiero-monetario-cambiario que involucra al Banco Central, a los bancos y a los ahorristas. La Bomba Leliq, a diferencia de la Bomba Lebac, tendría de protagonistas en un estallido a los principales actores del sistema bancario.
 
 
Monetaristas
 
Episodios monetarios traumáticos entre 1977 y 1989 (la cuenta de regulación monetaria de Martínez de Hoz y los encajes fraccionados remunerados de Machinea) enseñan que ese tipo de política de intervención para controlar la cantidad de dinero no frena el alza de la tasa de interés y promueve una fabulosa burbuja de deuda del Banco Central con las entidades financieras, además de debilitar el mercado de crédito bancario.
 
Como no existen condiciones para un incremento sustancial de la demanda de dinero (que el público quiera retener pesos en su poder), un escenario de agudización de la desconfianza acerca de las perspectivas económicas  -siendo la cotización del dólar una señal de alerta-, pondría al sistema en alerta máxima. Sólo las tasas de interés altísimas han postergado el colapso de la demanda de dinero.
 
El fiasco del programa monetarista Sandleris-FMI queda al descubierto en que la tasa de interés no puede bajar sin que se dispare la cotización del dólar, y entonces el nivel de actividad no puede iniciar un sendero firme de recuperación.
 
El Banco Central, primero con Federico Sturzenegger y ahora con Guido Sandleris, impulsa una política de restricción monetaria con el ilusorio objetivo que así descenderá la inflación. En esta administración ultra ortodoxa el saldo fue el opuesto: se duplicó la tasa de inflación anual. Con esos resultados, deberían revisar el manual de gestión monetarista.
 
La estrategia de contracción monetaria para reducir la tasa de inflación está acumulando emisión de dinero futura -a través de las Leliq- por la tendencia exponencial de intereses devengados. La expectativa de un desborde monetario determina que la tasa de interés se mantenga en niveles elevados en términos reales, lo que realimenta el círculo vicioso de la recesión.
 
 
Angustia
 
Ahora sí, el dato prometido al comienzo para quienes quieren sumar angustia: la proyección anual (con 247 días laborables) de intereses de Leliq que el Banco Central entregará a las entidades financieras en 2019 es de unos 700.000 millones de pesos, equivalente a poco más de 15.000 millones de dólares.
 
La campaña electoral de Macri es la más cara de la historia, que terminará pagando la sociedad argentina.
 
Por Alfredo Zaiat
 

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13-12-2019 / 09:12
El gobierno de Mauricio Macri inició su mandato en diciembre de 2015 con miles de despidos en todas las dependencias de la administración pública y estigmatizaba a los trabajadores que resistían las cesantías como "ñoquis" y "grasa militante".
 
Pero a menos de dos semanas de finalizar el mandato, Macri creaba por decreto el "Régimen de Alta Dirección Pública" que daba "estabilidad laboral" a unos 3.000 funcionarios jerárquicos nacionales nombrados por su gestión, garantizando su perpetuidad en el cargo.
 
Además establecía que para removerlos debía pagarse una indemnización equivalente a los sueldos del tiempo que resta para completar ese plazo de cinco años. A modo de ejemplo, en el caso de un director general que estuviera en el rango más bajo (inicial), la indemnización superaría los $10 millones si ingresó este último año.
 
Pero, el Gobierno de Alberto Fernández suspenderá el decreto que Macri firmó 14 días antes de dejar la Casa Rosada. El decreto 788 del año 2019, implica "una grave distorsión de los principios establecidos en relación con el Empleo Público, afectando derechos y deberes de empleados y funcionarios y atentando contra los recursos del Estado", sostuvo la secretaria de Gestión y Empleo Público de la Nación, Ana Castellani.
 
La norma pretendía dejar una gruesa capa geológica del macrismo en puestos clave de administración pública, para sabotear al gobierno entrante, y les garantizaba millonarias indemnizaciones en caso que fueran despedidos. El decreto había sido cuestionado y denunciado desde los propios abogados del Estado y el gremio de ATE.
 
Castellani argumentó la decisión del nuevo Gobierno en que el decreto de Macri modifica el Convenio Colectivo del Sector Público, estableciendo un nuevo régimen de acceso, retribución, permanencia, promoción y egreso de la Alta Dirección Pública e involucra a más de 3.000 cargos, creando un escalafón de "privilegio para funcionarios y quebrando la carrera administrativa, generando un sistema diferencial y privilegiado para altos funcionarios".
 
El régimen que se buscó establecer dispone "una carrera paralela con una exclusiva escala remunerativa, flexibilizando los requisitos de formación y experiencia acreditables para acceder a la alta dirección pública, además de garantizar la posesión de los cargos por un período de 5 años o, en su defecto, una indemnización fuera de toda proporción", señalaron fuentes de la Jefatura de Gabinete.
 
Hay un intento claro de colonizar el Estado nacional con la elite macrista que se está yendo. Le quieren agregar una dificultad más al presidente que llega. Los 4.000 CEOs que trajo Macri al Estado intentan volver al ámbito privado con poco éxito por la recesión económica que ellos mismos provocaron.
 
La Opinión Popular

13-12-2019 / 08:12
Antes de llegar a la Casa Rosada, Mauricio Macri usaba la inflación como caballito de batalla para denigrar al peronismo. Según el CEO del PRO, había impericia en esos tiempos y el asunto era más sencillo de lo que parecía. Algunas de sus frases de campaña fueron: "La inflación es la demostración de tu incapacidad para gobernar. En mi presidencia la inflación no va a ser un tema". "La inflación se produce por culpa de un gobierno que administra mal", afirmaba.
 
Por si sus mentiras de campaña no fueran suficiente, ya en el gobierno, el mismo Macri y sus funcionarios volvieron sobre el tema: "Si la inflación no baja es culpa mía, no le voy a echar la culpa a otro" (Macri, 20 de marzo de 2016, cuando se consideraba ya superado el impacto de la mega devaluación de diciembre). "Será de por sí un logro que la inflación sea este año la mitad del año pasado. Y esperemos que sea la mitad de este año el año próximo, y que lleguemos a un dígito en 2019" (Dujovne, 7 de junio de 2017).
 
Ya fuera del poder, el expresidente Macri rompió otro récord negativo: la inflación acumulada en el año llegó al 48,3% y ya se trata del nivel más alto registrado desde 1991. Además, La aceleración de precios de noviembre llegó al 4,3% en comparación a octubre, de acuerdo al último informe del Indec.
 
En términos interanuales, la cifra se disparó al 52,1% respecto al mismo mes del 2018. Se trató del primer documento durante la gestión del presidente, Alberto Fernández, y habrá que esperar hasta enero para saber cuál fue el balance inflacionario del último año de la desastrosa gestión macristaA pesar de que el año aún no terminó, Cambiemos cerrará 2019 con el peor dato en 28 años y rompió su propia marca. En 2018, la inflación fue del 47,6% y había sido el ascenso de precios más elevado desde el 84% de 1991.
 
Los rubros que más aumentaron en la perspectiva intermensual fueron: comunicación (7,4%), Salud (6,3%), Bebidas alcohólicas y tabaco (5,6%), Alimentos y bebidas no alcohólicas (5,3%), Bienes y servicios varios (4,9%), Transporte (4,6%) y Recreación y cultura (3,4%). El segmento que generó un mayor arrastre para el nivel general fue el de alimentos y bebidas, con 1,35 puntos. El impacto devaluatorio todavía había generado consecuencias en el nivel general de precios.
 
El ministro de Economía, Martín Guzmán, presentó los lineamientos generales de su plan económico para aliviar la situación de los trabajadores y sectores populares cuyo poder adquisitivo se desplomó en los últimos años. Y adelantó el envío al Congreso de un proyecto de Solidaridad y Reactivación Productiva que incluiría la propuesta de mejorar los ingresos más bajos. Mientras tanto los salarios siguen perdiendo por la elevada inflación.
 
La Opinión Popular

12-12-2019 / 08:12
12-12-2019 / 08:12
El nuevo ministro de Economía, Martín Guzmán, mostró a grandes trazos el camino para revertir la delicada desastrosa económica que dejó Mauricio Macri. Dijo que una de las rutas que podría tomar, la de la emisión monetaria, en realidad es una trampa que llevaría a la desestabilización general de las principales variables.
 
También fue enfático en que no hay espacio para generar impulso fiscal, porque el mapa heredado ofrece un pasaje que se estrecha por la propia recesión. Además, sostuvo que para lograr consistencia hay que tender a conseguir superávit primario (que los ingresos del Estado superen a los gastos, sin contar los pagos de deuda).
 
Guzmán también dijo que el principal objetivo en materia macroeconómica es dejar de caer, y confirmó que habrá aumentos de emergencia para jubilaciones y asignaciones. Sin shock de emisión ni suba del gasto público, el camino será reorientar los 1,2 billones de pesos que actualmente están previstos para cancelar vencimientos en 2020. Esa será la principal caja para financiar a empresas y familias, mejorar los ingresos populares y empezar a encender la economía.
 
Guzmán remarcó que la renegociación de la deuda es fundamental para darle consistencia a un plan económico integral. Es clave no solo porque Argentina no está en condiciones de cumplir sus compromisos, como coincide todo el arco de economistas y admitía hasta el ex ministro de Cambiemos, Hernán Lacunza.
 
La negociación con los acreedores también es esencial por otro motivo: se necesita liberar recursos para apalancar políticas que rescaten a la producción y al mercado interno. El margen de maniobra del año que viene surgirá de lo que se logre con los tenedores de bonos.
 
El proyecto de Presupuesto para 2020 que había presentado el gobierno anterior destinaba el 19,3% de las partidas a los pagos de deuda pública. Cuando Macri había empezado su gestión en 2015, la carga era equivalente al 5% de las partidas. Es decir que en 4 años cuadruplicó el volumen de intereses por el brutal endeudamiento que generó.
 
Sobre gastos totales estimados en 6,2 billones de pesos, para deuda pública estaban previstos 1,2 billones. Guzmán pretende no gastar nada de eso el año que viene y repetir el escenario en 2021. Esa fuente de financiamiento indirecta, pactada con los bonistas, sería la más importante en el arranque del programa económico.
 
Quedan otras dos que el ministro no mencionó. La primera es incrementar la recaudación fiscal con nuevas retenciones a las exportaciones, tanto del complejo agropecuario como de la minería, bajando las de la industria. También aumentar los ingresos por Bienes Personales, gravar las ganancias extraordinarias de los bancos y a quienes blanqueron y dejaron el dinero fuera del país. La última es una reasignación de partidas con una orientación progresiva del gasto público.
 
La Opinión Popular

11-12-2019 / 16:12
En una jornada cruzada por la emoción y la esperanza de la multitud que copó desde temprano el centro porteño, Alberto Fernández asumió como presidente de la Nación con un mensaje en el que hizo especial hincapié en la necesidad de unir a los argentinos, una especie de leit motiv que se repitió a lo largo de la jornada. Planteó como prioridad de su gestión la lucha contra el hambre y adelantó reformas en la Justicia y en los servicios de inteligencia, dos áreas delicadas.
 
"Durante cuatro años escuchamos que nosotros no volvíamos más, ¡pero esta noche volvimos y vamos a ser mejores! Gracias argentinos, a trabajar a partir de mañana por ese país que nos merecemos", concluyó Fernández antes de fundirse en un abrazo con Cristina y que los fuegos artificiales iluminaran el cielo sobre la Plaza de Mayo.
 
En una suerte de consejos al nuevo presidente, la vicepresidenta le había expresado: "no se preocupe por la tapa de un diario, preocúpese por llegar al corazón de los argentinos".
 
A propósito de esos planteos, Fernández dio una definición. "Sé muy bien que la política es contradicción de intereses. Y sé muy bien con Cristina a quiénes representamos: a los que sufren, a los que se quedaron sin trabajo, a los que se quedaron sin escuela, a los que deambulan por esta ciudad buscando el techo de un banco para pasar la noche", sostuvo.
 
Agradeció a Dios haber conocido a Néstor y Cristina Kirchner, y pidió que no se insulte a Mauricio Macri con el cantito que se conoció como "el hit del verano". "No, no ya no. Todo eso ya pasó", cortó. Sostuvo que había que recordar el pasado reciente pero para no repetirlo y no reincidir en las divisiones. "Con las divisiones ganan los de siempre", consideró.
 
Fernández buscó, en la medida de lo posible, presentarse como una persona común afrontando un día único. Mostró en las redes sociales cómo se preparaba para ir al Congreso, hizo una consulta para saber si estaba bien su atuendo. Luego salió manejando su Toyota junto a su mujer Fabiola. Afuera lo esperaban vecinos de Puerto Madero para saludarlo. Habían armado el nombre Alberto, cada uno con una letra.
 
La plaza del Congreso había comenzado a llenarse desde temprano. Pese a que no hubo asueto y que las temperaturas eran muy altas desde la mañana, la característica fue gente festejando y cantando por donde fuera. La sensación era de alivio luego de una transición que se hizo eterna.
 
La llegada de Fernández sirvió para avivar los ánimos, tanto afuera como adentro del Congreso. En el ingreso lo esperaban las vicepresidentas Cristina y Gabriela Michetti. Fue muy comentado el gesto de Fernández de ayudar a Michetti con su silla, lo mismo que el gélido saludo entre Cristina y Mauricio Macri. La vicepresidenta electa no le obsequió ni una mirada. En sintonía, la marcha peronista que cantaron los legisladores y desde los palcos sonó más fuerte cuando apareció Macri en escena. Su presencia generaba incomodidad. 

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