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El clima en Paraná
“El carácter inevitable de la derrota solo desalienta a los cobardes”. Alejandro Dolina
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Entre Ríos - 11-06-2019 / 16:06
PANORAMA POLÍTICO PROVINCIAL

¿Por qué ganó Gustavo Bordet?

¿Por qué ganó Gustavo Bordet?
Cuando una fuerza política consigue un record de votos en un distrito, cuando su nivel de hegemonía llega al punto de acaparar casi dos tercios del electorado, cuando abre una brecha de más de 20 puntos respecto al segundo, cuando obtiene uno de los mayores porcentaje de votos de todas las elecciones del país, cuando se alza con una victoria tan aplastante como la de Bordet el domingo último, se está frente a un resultado histórico que deja de lado argumentos elementales y obliga a un análisis más profundo.
El justicialismo ganó en Entre Ríos, Gustavo Bordet y Laura Stratta serán gobernador y vicegobernadora, respectivamente. El Frente Creer Entre Ríos se imponía con el 57,3% de los votos al candidato de Cambiemos, el radical Atilio Benedetti, que sumaba 35,7% cuando se llevaba escrutado el 85% de las mesas.
 
Es la mayor cantidad de votos y el mayor porcentaje de votos obtenido por un candidato a Gobernador desde la vuelta de la democracia en 1983. Y el segundo porcentaje de la historia de Entre Ríos, después de Felipe Texier (PJ) con el 62% en 1951. Enrique Tomás Cresto ganó con el 65%, pero en la segunda vuelta de 1973.
 
Cuando una fuerza política consigue un record de votos en un distrito, cuando su nivel de hegemonía llega al punto de acaparar casi dos tercios del electorado, cuando abre una brecha de más de 20 puntos respecto al segundo, cuando obtiene uno de los mayores porcentaje de votos de todas las elecciones del país, cuando se alza con una victoria tan aplastante como la de Bordet el domingo último, se está frente a un resultado histórico que deja de lado argumentos elementales y obliga a un análisis más profundo.
 
Hablar del "contexto nacional" es uno los argumentos con el que se intenta justificar el aplastante resultado. Si bien es cierto que las consecuencias negativas del ajuste nacional y estrepitosa caída de la imagen del gobierno de Mauricio Macri conspiraron contra las chances electorales de Cambiemos, en Entre Ríos el porcentaje de votos alcanzado por el peronismo local superó por mucho al que obtuvieron otros gobiernos provinciales que enfrentaron a una lista de Cambiemos.
 
El mal momento de Macri podrá explicar la sangría de votos que sufrió Cambiemos respecto a 2017, pero no alcanza para entender por qué el PJ acaparó dos tercios del electorado. Inútil es buscar fuera de la provincia las razones de un fenómeno que solamente se dio aquí y que tiene características locales muy marcadas.
 
Aunque les pese a algunos dirigentes de la oposición, los resultados del domingo obligan a tomar muy en serio un eje conceptual a partir del cual el peronismo logró construir una identidad local, un movimiento político en constante construcción basado en la estrategia correcta del conductor del espacio, Gustavo Bordet.
 
El requisito necesario para llevar adelante este proyecto fue el  alineamiento principal de saltear la "grieta"  de macristas vs. cristinistas y anteponer los intereses de la provincia por encima de las discusiones políticas del orden nacional.
 
Otro de los puntos es el apego al orden fiscal, cuestión que está directamente relacionada a la soberanía. Si una provincia quiere ser independiente lo primero que debe hacer es aprender a vivir con lo propio sin tomar deuda para cubrir gastos corrientes, aspecto en el Bordet se diferencia de la anterior gestión de Sergio Urribarri.
 
La independencia del poder central constituye una poderosa herramienta de gobierno porque permite tomar decisiones -de eso se trata gobernar- teniendo en cuenta exclusivamente los intereses de los entrerrianos, sin prestar atención a las tensiones que marcan el paso de la política en otras esferas. Sobre la base de esa coherencia, Bordet estableció principios para llevar adelante una gestión de gobierno exitosa, porque ningún oficialismo puede perdurar sin el respaldo de buenas gestiones.
 
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¿Por qué ganó Gustavo Bordet?  

Indignarse o entender
 
En lugar de indignarse, mejor recordar que, con Nicolás Maquiavelo desde 1513, sabemos que lo primero que le interesa a la política es el poder, su adquisición, conservación o pérdida. La política no tiene recato cuando se discuten espacios de poder. A esto asistimos en el umbral del cierre de la presentación de las alianzas, el miércoles, y las candidaturas, diez días más tarde. Es un espectáculo que se ve cada tanto.
 
La estrategia de Cristina Fernández y Alberto Fernández condiciona todo el armado electoral de Cambiemos, dado que con el inminente anuncio del acuerdo del kirchnerismo con Sergio Massa, la Casa Rosada puede exhibir como único logro disminuir el caudal de radicales que se unirán a Consenso 2019, dado que el "ricardismo" habría frenado la fuga a cambio de espacios en las listas y algunos cargos.
 
Además, al bajarse de la candidatura presidencial, Cristina logró que Alternativa Federal se desinflara, que Roberto Lavagna quedara aislado del peronismo, que Massa se tuviera que bajar a negociar, realineó a los Gobernadores peronistas no-K y a casi todo el sindicalismo. Pero lo más importante, obligó al macrismo a tener que improvisar estrategias y negociaciones con los radicales.
 
En la Argentina, los cierres de listas son frenéticos. Es efecto de un sistema sin partidos políticos fuertes y que depende de las personas, dado que dónde se pare un candidato, cambia el posible resultado de una elección. Por eso, el kirchnerismo buscó el acuerdo con Massa. Con eso cerrado, creen que el triunfo está asegurado.
 
Para el kirchnerismo, un acuerdo bonaerense con Massa abriría virtualmente las puertas al gobierno de la provincia. Un triunfo de su candidato Axel Kicillof sobre María Eugenia Vidal tendría además un efecto potenciador sobre la fórmula Fernández-Fernández en el balotaje. Allí podría estar cifrada la clave de la elección.
 
Por su parte, Massa reconoce que su aparato partidario le recomendaba un pacto con Cristina -ocurrió en una reunión de congresales- y que su tercera vía se descolocó por obra y gracia de un Lavagna que jugó por su cuenta, mientras eventuales socios de la fracción (Urtubey, Pichetto, Schiaretti) lo ninguneaban y lo dejaban solo.
 
En la previa de un "súper domingo" en el que el Gobierno y la oposición midieron fuerzas en cinco elecciones provinciales que representan alrededor del 15 por ciento del padrón nacional, Massa emitió un documento donde ratificó su intención de integrar una gran coalición opositora "que supere el fracaso de la Argentina".
 
El líder del Frente Renovador le envió el escrito a todos los candidatos de la oposición instándolos a unirse en base a 11 compromisos básicos con el que busca "representar a la enorme mayoría de los argentinos que está descontenta con Macri".
 

Serenidad polÃÆ'Æ'­tica entrerriana


El miércoles vence el plazo para la inscripción de alianzas nacionales y Massa se encuentra cerrando un acuerdo con el armado de unidad que postula la fórmula Alberto Fernández-Cristina Fernández. Una de las opciones es que el dirigente encabece la lista de diputados en la provincia de Buenos Aires, lo que podría darle la presidencia de la Cámara baja. El documento de Massa apunta a preparar el terreno al anuncio que realizará en las próximas horas.
 
Aunque el congreso del Frente Renovador (FR) realizado días atrás ya había sido bastante claro respecto al direccionamiento de la fuerza, todavía daban vuelta versiones de una posible negociación de Massa con Cambiemos y la gobernadora Vidal.
 
El documento del FR termina de echar por tierra todo eso. "Los gobiernos de Cambiemos o no son conscientes de lo que pasa, o no les importa", afirma al hablar del fracaso de la gestión Macri. "Dos de cada tres argentinos quieren otro Gobierno, otra política", agrega. Los 11 puntos en base a los que propone armar una coalición tienen un sesgo progresista y productivo, que sin dudas el frente que postula a Fernández-Fernández compartirá.
 
La caída de la imagen presidencial, como consecuencia de la crisis económica que se profundizó, fue al mismo tiempo un elemento con el que Massa -siempre atento a las encuestas- fue justificando su distanciamiento de Macri y el posterior restablecimiento del contacto con dirigentes K que, desde comienzos de este año, empezaron a convocarlo de forma desembozada. "Si viene con nosotros, será jaque mate", repetían.
 
La respuesta que en privado les daba Massa fue siempre la misma: "No hay chances si Cristina es la candidata". Una decena de intendentes del PJ bonaerense atestigua en forma coincidente. Y hubo dirigentes conscientes de esa situación, como Felipe Solá, Agustín Rossi y Daniel Scioli que se anotaron como prendas de unidad. Hasta que la ex presidenta sorprendió a todos y designó como candidato a Alberto Fernández. "Ahora te toca mover a vos", fue el mensaje para el tigrense.
 
Massa ya se había embarcado en Alternativa Federal, pero la subrepticia aparición de Roberto Lavagna en el ring electoral perjudicó el armado de la Tercera Vía porque en ese espacio -distante del Gobierno y de los K- no fueron capaces de llegar una síntesis programática ni en torno a las candidaturas. Entonces Juan Schiaretti y Miguel Pichetto tuvieron gestos favorables a Macri, Juan Urtubey lo recibió en Salta junto y Massa empezó a pegar el portazo.
 
Lo cierto es que Massa no plantea una unidad con el kirchnerismo sino con el peronismo, en un frente opositor. Y por eso se mantuvo a rajatabla en su reclamo de una PASO en el espacio.
 

¿Por qué ganó Gustavo Bordet?
 
Las negociaciones de Macri son un fracaso
 
Hasta ahora, las negociaciones que planteó Macri han sido un fracaso. Es natural, nadie quiere hacer un pacto con una fuerza política que tiene mala imagen, escasa intención de votos, comete errores y no los soluciona, que tiene un candidato presidencial que no se quiere bajar y tiene una segunda opción, María Eugenia Vidal, que desprecia.
 
Además, el macrismo profundiza la pobreza y la indigencia, paraliza la producción y la inversión, mantiene aumentos de tarifas en medio de una crisis espantosa y no promete un solo cambio para los futuros cuatro años de gestión, si es que milagrosamente son reelectos.
 
Durante 10 días, se jugó con un plan para establecer "colectoras" en la Provincia de Buenos Aires que nunca tuvo chances de cerrar. En el camino, esmerilaron la figura de Vidal, que pasó de imbatible a estar cercada por Axel Kicillof y derrotada si llegaba el aporte massista.
 
Ahora, la Gobernadora bonaerense, para lograr la reelección, deberá pelear contra una mala estrategia electoral diseñada por Marcos Peña, que no le permitió desdoblar; el peso muerto de la candidatura de Macri, la sensación de triunfo que hay en las huestes peronistas y en la unidad de todo el peronismo en contra de su persona.
 
Mientras que el kirchnerismo logró sumar una parte importante del peronismo y el massismo a sus líneas y destrozó a sus potenciales "captores" de sus votos (el lavagnismo y el peronismo antikirchnerista); el macrismo no sólo no sumó aliados, sino que sufrirá fuga de votos hacia Roberto Lavagna, José Luis Espert y Juan José Gómez Centurión.
 
Conjuntamente, no tiene candidato a vice presidente de la Nación, no están seguras las fórmulas en la Provincia de Buenos Aires y Ciudad de Buenos Aires, Cambiemos no está conformado en el territorio porteño y todo el sindicalismo macrista, que supo conformar Gerónimo Venegas, hoy está en fuga.
 
Desde hace unos días, hay danza de nombres para acompañar a Macri. Se han lanzado una docena de nombre, un par de combinaciones y ciertas "reglas" para determinar el candidato a Vice. Demasiado desgaste de personas, un proceso muy dilatado (que expone una preocupante debilidad política) y un desconcierto propio de la improvisación permanente.
 

Serenidad polÃÆ'­tica entrerriana
 
El PJ consolida su mayoría en las provincias
 
El 9 de junio fue un domingo negro para Mauricio Macri, apenas atenuado por el resultado de Jujuy. Tal como se presumía fueron reelectos los gobernadores Gustavo Bordet (Entre Ríos), Mariano Arcioni (Chubut); Gerardo Morales (Jujuy) y Juan Manzur (Tucumán). Provincias diferentes, sistemas políticos variados, resultados muy diversos a cuatro años atrás.
 
El voto castigo a la Alianza se hizo sentir. La marca Cambiemos genera pavor en la fuerza propia: es piantavotos en cualquier provincia. Los candidatos del oficialismo nacional, radicales en especial pero no exclusivamente, eluden usar ese nombre, excluyen el color amarillo, borran de sus discursos menciones al presidente Macri. El domingo lo hicieron la perdedora tucumana Silvia Elías de Pérez tanto como el ganador Morales.
 
El que se viste de amarillo, pierde. Si se esboza una interna en Cambiemos, se registra que a los boinas blancas radicales les va mejor que a los amarillos del PRO en las urnas...o menos peor. Se corroboró en Jujuy, con un peronismo dividido, y en las PASO mendocinas.
 
En la Casa Rosada, como viene ocurriendo en las anteriores elecciones provinciales, le sacaron punta a la aritmética electoral macrista para explicar que en rigor Cambiemos no perdió votos respecto al 2015. Pero la matemática creativa esconde el dato político de fondo: la unidad del peronismo y su confluencia hacia la fórmula Fernández-Fernández.
 
La mayoría de los escrutinios arrojan porcentajes muy elevados para el oficialismo provincial y diferencias generosas respecto del segundo. Por ejemplo, el justicialista entrerriano Bordet multiplicó largamente el estrecho margen por el que batió a Alfredo de Angeli cuatro años atrás. Poco más de 3 puntos porcentuales de ventaja entonces, 21 ahora.
 
La seguidilla de circunstancias regionales homogéneas fue impactando en el escenario nacional. Erosionando por goteo a la unidad de Cambiemos, a su confianza en repetir los éxitos de 2015 y 2017. Fomentaron divisiones, rebeldías radicales, experimentos teóricos (o no tanto) respecto de la fórmula presidencial.
 
En paralelo, el Partido Justicialista se fue reunificando, proceso que aceleró la fórmula Alberto Fernández-Cristina Fernández. La unidad, como clave de un potencial retorno a la Casa Rosada, pasó de ser una quimera a una probabilidad real.
 
Los gobernadores peronistas Manzur, Arcioni y Bordet obtuvieron este domingo su reelección y de una u otra manera iniciaron un proceso de confluencia y unidad hacia la fórmula de Alberto y Cristina, que se suma al movimiento en la misma dirección de Massa.
 
La semana que se inicia tras las elecciones de este domingo definirá muchas cosas. El miércoles próximo, al filo de la medianoche, cierra el plazo para inscripción de alianzas hacia las PASO del 11 de agosto. Ese día se verá que ocurre en las negociaciones que protagonizan Massa y Alberto Fernández. Algo huele mal en la Casa Rosada.


 Serenidad polÃÆ'­tica entrerriana
 
El justicialismo ganó la gobernación entrerriana
 
Bordet consiguió el 57,47% de los votos en las elecciones generales provinciales, con el 99,48% de las mesas escrutadas, y se convirtió en el mandatario más votado en la provincia desde la vuelta de la democracia. Además, su compañera de fórmula, María Laura Stratta, será la primera mujer en ocupar la vice gobernación.
 
La supremacía del oficialismo entrerriano se registró también en la elección de los senadores, donde los candidatos de Bordet perdieron solo en Federación, Victoria, Gualeguay, y Tala y la Cámara quedará con 13 oficialistas y 4 opositores. En tanto, el PJ conseguirá 21 de las 34 bancas de la Cámara de Diputados provincial, Cambiemos las 13 restantes y no habría una tercera fuerza electoral con representación parlamentaria.
 
El Frente Creer Entre Ríos se impuso tundentemente, pero las mejores estrategias valen poco sin buenos ejecutantes y el peronismo encontró en Gustavo Bordet a un gobernador que se las ingenió para completar, en tiempos de crisis nacional, una gestión que lo consagró como un gobernador con fuerte imagen positiva.
 
A la alta valoración de la gestión de Bordet se sumó la buena imagen de los candidatos de la fórmula, así como la de buena parte de los candidatos a intendentes, especialmente Adán Bahl que llevó al peronismo a obtener en Paraná un aplastante triunfo que sorprendió a propios y extraños.
 
También fue contundente el crecimiento peronista en otras intendencias. El actual jefe comunal de Gualeguaychú, Esteban Piaggio (PJ), sacó 65,07% de los votos con el 100% de las mesas escrutadas, mientras el candidato Javier Melchiori (Cambiemos) consiguió el 25,80%. En Concordia, Enrique Cresto (actual intendente del PJ) obtuvo el 55,50, frente a un 37,43% de Cambiemos.
 
Respecto de 2015, el justicialismo pasa a controlar 45 gobiernos municipales. El peronismo suma 15 nuevas Intendencias. Tres son cabeceras departamentales que gobernaba Cambiemos: la más importante, la capital Paraná, y además Diamante y Federación.
 
La elección de este domingo dejó un escenario político de alta polarización en Entre Ríos. Entre el Peronismo reunificado y Cambiemos se concentró el 93% de los votos. Con lo que pasó a ser una provincia sin terceras fuerzas con peso electoral.
 
El tercer puesto, siempre según el escrutinio provisorio, fue para la MST-Nueva Izquierda que llevó a Luis Meiners para la gobernación. Obtuvo el 1,92%. El cuarto lugar fue para Lino Sapetti, el postulante de la Confederación Vecinal Entre Ríos, que fue acompañado por el 1,91%.
 
El quinto puesto fue para Hugo Barzola del Partido Socialista que se quedó con el 1,68%. El sexto y último lugar fue para Tania Aceval del Partido Ser a la que votaron el 1,43% del electorado provincial. 
 
Los comicios entrerrianos fueron otro duro golpe para el Gobierno de Macri en la seguidilla de derrotas de los candidatos de Cambiemos en el disperso calendario electoral en las provincias. Más aun con la caída de su bastión, la intendencia de Paraná, que tiene el conglomerado urbano más populoso de la provincia.
 
Allí, el vicegobernador y candidato a intendente, Adán Bahl, se imponía con 45,3% de los votos contra el 35,2% del polémico intendente radical Sergio Varisco, jaqueado por la causa judicial por narcotráfico y por el ninguneo de la dirigencia nacional de Cambiemos. Varisco no salió a reconocer la derrota y se alegó problemas de salud.
 
De este modo, Paraná se suma a la lista de capitales provinciales que estaban en manos de Cambiemos y que pasarán a ser gobernadas por el justicialismo. Ocurrió en Córdoba capital, en Santa Rosa (La Pampa) y ahora en Paraná. Existe la expectativa que la semana próxima pueda repetirse esta situación en Santa Fe capital.
 

¿Por qué ganó Gustavo Bordet?
 

Se viene un tiempo de grandes consensos

"Esta es una muestra de confianza que nos obliga a redoblar esfuerzos", sostuvo el gobernador reelecto Bordet, quien se presentó a una rueda de prensa junto a su compañera de fórmula, la ministra de Desarrollo Social, Laura Stratta, que será la primera mujer que presidirá el Senado entrerriano.
 
"Se viene un tiempo de grandes consensos", dijo y buscó postergar su alineamiento nacional para las elecciones presidenciales de octubre. La independencia de los enfervorizados y cambiantes humores de la política nacional demostró ser un valor substancial para llevar adelante una gestión provincial en tiempos dominados por la grieta que divide aguas entre macristas y cristinistas.
 
Este modelo de apertura y renovación permanente que consiguió la hegemonía electoral no sería viable sin una conducción que genere total y absoluto consenso dentro del movimiento, como la de Bordet, quien afirmó que consultará con los intendentes y las fuerzas que integran Creer Entre Ríos para definir una postura nacional opositora. Cerca del gobernador afirmaban que inscribirán con ese mismo nombre a la coalición provincial, que se acoplará a la fórmula nacional que reúna la unidad más amplia posible.

 
Bordet, fiel a su estilo, fue humilde y agradecido. No sobreactúa autoridad ni necesita hacer alarde de legitimidad. Cualesquiera sabe que todo pasará por sus manos de aquí al 2023. Tiene una Legislatura con 20 diputados propios y un Senado con amplia mayoría. Sigue fiel a sí mismo, con un perfil que indudablemente agrada los entrerrianos.
 
En momentos en que todos hablan de estrategias nacionales conviene recordar que la piedra fundamental sobre la que se erige el peronismo entrerriano no tiene nada que ver con la selección de candidatos, con el armado de las listas ni con alianzas circunstanciales, sino con la construcción de una identidad propia que nos distinga del resto de los argentinos. La fórmula a que hace pocos días votaron los entrerrianos está atravesada por esa idea.
 
Y aquí Bordet también corre con mucha ventaja. Fue quien acordó con Alberto F. el compromiso que permitió la unidad del peronismo entrerriano. Los tuits reciprocos dan cuenta de la relación entre ambos. Por otra parte, el gobernador recibió varias veces a Sergio Massa y es uno de los hombres fuertes de la liga de gobernadores del PJ. En la cuestión nacional, también Bordet está en el centro de la escena.

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¿Por qué ganó Gustavo Bordet?
TRANSICIÓN. Adán Bahl solicitó por nota una audiencia a Varisco. “Tenemos seis meses para definir y planificar las prioridades de gobierno y para eso necesitamos información”, dice el texto que lleva la firma del intendente electo.
¿Por qué ganó Gustavo Bordet?
Por primera vez la provincia de Entre Ríos tendrá una vice gobernadora. Se trata de Laura Stratta, de 43 años. Hija de un histórico dirigente peronista, Juan Carlos Stratta.
25-06-2019 / 16:06
25-06-2019 / 15:06
24-06-2019 / 20:06
La novedad del cierre de listas provincial fue que el actual presidente de la Cámara de Diputados de la provincia, el ex gobernador Sergio Urribarri, no integrará la lista de candidatos a legisladores del Frente de Todos en Entre Ríos.
 
El nombre de Urribarri era uno de los que estaba en danza para ocupar la candidatura a senador nacional, pero tomó la decisión de apartarse a última hora del sábado 22 de junio, fecha tope para la presentación de las listas.
 
Un pedido directo del propio Alberto Fernández, que tiene injerencia en el armado de las listas del peronismo en todo el país, hizo que Urribarri cediera en su postura y aceptara bajarse. Luego, el postulante presidencial sostuvo que las listas de candidatos del PJ entrerriano para la Cámara de Senadores y Diputados de la Nación fueron armadas exclusivamente por el gobernador Gustavo Bordet.
 
La definición del ex gobernador se dio en un contexto de fuertes disputas internas en el justicialismo provincial por algunos de los cuatro lugares expectantes en las listas. La decisión de no formar parte de la oferta electoral que presentará el peronismo y sus aliados para las elecciones nacionales, fue tomada para evitar una fuerte pelea interna.
 
Muy poco trascendió de la negociación dentro del PJ, dado que se dio en un núcleo reducido y reinó el hermetismo, pero las versiones más difundidas refieren la oposición clara del bordetismo a que Urribarri sea candidato, argumentando que podría significar una complicación electoral de relevancia dada la pésima imagen del ex mandatario.
 
Luego de un tironeo desde el cristinismo nacional, se comprendieron las razones y se priorizó la estrategia de incorporar legisladores propios, como Estefanía Cora y Blanca Osuna, por encima de sostener la candidatura de Urribarri.
 
Bordet no tenía intención alguna de desatar un conflicto con Alberto y CFK, y desde el Instituto Patria parecieron reconocer la fortaleza electoral del gobernador entrerriano y su claro e indiscutible liderazgo en el peronismo local. Así que, luego del reparto en las listas, todos satisfechos con el cierre. 
 
La determinación se ajustó a la necesidad de descomprimir esta situación a fin de que el Frente de Todos, constituido por el Partido Justicialista y una decena de partidos aliados, pueda integrar una lista de unidad de cara a las primarias, no haya internas y lleve candidatos que no sean cuestionados.
 
La Opinión Popular

24-06-2019 / 16:06
24-06-2019 / 12:06
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