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Sociedad e Interés General - 10-06-2019 / 21:06
EFEMÉRIDES HISTÓRICAS. EL PRIMER LÍDER POPULAR DE LA ARGENTINA

Manuel Dorrego: republicano, federal y democrático

Manuel Dorrego: republicano, federal y democrático
Manuel Dorrego, nacido el 11 de junio de 1787 y fusilado 41 años después por el unitario Juan Lavalle, fue revolucionario en Santiago de Chile, soldado y eficaz coronel del Ejército del Norte, exiliado político, periodista -fundador del diario El Tribuno-, legislador nacional y gobernador federal de la provincia de Buenos Aires.
Manuel Dorrego, nacido el 11 de junio de 1787 y fusilado 41 años después por el unitario Juan Lavalle, fue revolucionario en Santiago de Chile, soldado y eficaz coronel del Ejército del Norte en las Provincias Unidas del Río de la Plata, exiliado político, periodista -fundador del diario El Tribuno-, legislador nacional y gobernador federal de la provincia de Buenos Aires.
 
Vehemente, díscolo, insubordinado, apasionado, pagó con su muerte los aciertos de su vida política: haberse mantenido fiel al pensamiento republicano, federal y democrático y, sobre todo, haber sido el primer líder popular de la Argentina. Sin embargo, en comparación con su grandeza, es el gran olvidado de la historia nacional.
 
Dorrego es heredero de la línea fundada por Mariano Moreno y profundizada por Bernardo de Monteagudo tras las jornadas de Mayo de 1810. Es, también, un caso singular: republicano y federal, ilustrado y popular, porteño y bolivariano, liberal pero nacionalista. Así era Dorrego.
 
La Opinión Popular



Manuel Críspulo Beinabé Dorrego, militar y político argentino, nació el 11 de Junio de 1787 en Buenos Aires. Hijo de un comerciante portugués José Antonio de Dorrego, y de la porteña María de la Ascensión Salas.
 
En 1803 ingresó en el Real Colegio de San Carlos. Cursó estudios de leyes en Chile desde 1810. En la Universidad de San Felipe se convirtió en uno de los cabecillas de los grupos estudiantiles patriotas.
 
Ingresó al ejército y ganó el ascenso a capitán en la represión de un motín antirrevolucionarlo. De regreso en Buenos Aires se unió a las tropas que marcharon al norte con Saavedra después del desastre de Huaqui. Tras la Revolución de Septiembre de 1811, quedó a las órdenes de Juan Martín de Pueyrredón, integrando las avanzadas que, al mando de Diez Vélez, iban en ayuda de los sublevados de Cochabamba. Herido dos veces en combate, alcanzó el grado de teniente coronel.
 
Luchó heroicamente en las batallas de Salta y Tucumán. Confinado por San Martín por actos de indisciplina, en Mayo de 1814 se ordenó su traslado a Buenos Aires. Al mando de Carlos María de Alvear, luchó contra José Gervasio Artigas y, vencedor de Otorgués en Marmarajá, fue vencido por Rivera en Guayabos.
 
En 1815 se casó con Angela Baudrix. Se pronunció por el gobierno federativo y auspició la autonomía de Buenos Aires. Participa en la invasión de Santa Fe cuando pidió pasar con su regimiento al ejército que San Martín preparaba en Mendoza. Conocida su oposición a los planes monárquicos, Pueyrredón lo deportó el 15 de Noviembre de 1816. Regresó a Buenos Aires en 1820, después de la caída del Directorio.
 
Rehabilitado en su grado de Coronel, tuvo el mando militar de la ciudad después de los sucesos del 20 de Junio y fue gobernador interino. Estanislao López lo venció en Gamonal. Presentó su candidatura a gobernador en la provincia de Buenos Aires. Vencido en las elecciones por Martín Rodríguez, lo hizo reconocer por sus tropas. Siempre en la oposición, fue desterrado a Mendoza, huyó a Montevideo y regresó al amparo de la Ley del Olvido.
 
En 1823, fue representante en la Junta, proyectó la supresión de las levas y desde su periódico El Argentino defendió las tesis federalistas en contra del gobierno de Martín Rodríguez y de Rivadavia. Al discutirse la Constitución de 1826, atacó las medidas centralizadoras de Rivadavia, ganando prestigio en las provincias. En Agosto de 1827 fue electo gobernador de la provincia de Buenos Aires.
 
La sublevación unitaria del 1º de Diciembre de 1828 le derrocó y Lavalle lo llevó al patíbulo, el 13 de diciembre de 1828.

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17-09-2019 / 18:09
Sin memoria ni justicia, hoy se cumplen 13 años de la segunda desaparición de Julio López, el testigo clave que aportó datos indispensables para que avance el juicio contra Miguel Etchecolatz -que fue el responsable de su primera desaparición-, militares y policías involucrados con la última dictadura cívico-militar.
 
El albañil, que ya había estado desaparecido tres años (1976-1979) durante la dictadura militar genocida, cuando era cruelmente común y cotidiano que los milicos se llevaran a cualquier persona que militara o estuviera ligada a un militante, se había transformado en una figura mediática que le comenzó a hacer ruido a muchos, por aquellos días de 2006.
 
Testigo fundamental del juicio contra el siniestro Etchecolatz, el albañil López no pudo presenciar la condena contra el represor, porque ese mismo día lo desaparecieron, 30 años después de su primer secuestro, como en el peor momento de la dictadura, pero en democracia.
 
En aquel momento, y luego de su desaparición, todos salieron a apuntar a los sectores ligados con el represor Etchecolatz, pero desde la Policía nunca explicaron nada.
 
Una parte de la sociedad está atenta a la falta de López, pero otros parecen no querer verla. Hay un mandato del poder hacia determinados sectores de derechos humanos de no hablar de Julio López. Diez años de dolor, de desazón, desconcierto y muchos interrogantes.
 
Un 18 de septiembre, dejó su casa y su familia López, un desaparecido político en democracia. Hoy volvemos a exigir que impulse una investigación en serio sobre el destino de Jorge Julio López, testigo clave en los juicios por los crímenes de la dictadura militar.
 
De la redacción de La Opinión Popular



16-09-2019 / 21:09
 
El 16 de septiembre de 1976 un grupo de jóvenes de la ciudad de La Plata fueron secuestrados, torturados y desaparecidos a raíz de sus luchas por el boleto estudiantil secundario, en una operación represiva conocida como la "Noche de los lápices".
 
Todos ellos tenían entre catorce y dieciocho años; estaban comprometidos con el momento histórico que vivían, se daban cuenta de que los tiempos habían virado definitivamente hacia la represión ilegal, pero eligieron seguir en la lucha por una sociedad más justa y solidaria, enfrentando a la alianza entre la patria financiera y sus personeros militares. Hoy forman parte de los 238 adolescentes argentinos, que fueron secuestrados durante la dictadura y aún siguen desaparecidos.
 
De aquella noche, los seis que no volvieron jamás, de la decena de adolescentes detenidos en ese septiembre, fueron: Claudio de Acha 16 años, Horacio Ungaro 16 años, María Clara Ciocchini 17 años, María Claudia Falcone 16 años, Francisco López Muntaner 17 años, Daniel A. Racero 18 años, todos jóvenes, militantes y peronistas que fueron brutalmente secuestrados y torturados durante meses en un campo clandestino de detención.
 
Hace casi una década, y a modo de homenaje, desde el gobierno nacional junto con organizaciones políticas y reparticiones provinciales de políticas de Juventud impulsamos que se designe el 16 de septiembre como el "Día de la Juventud".
 
Se lo planteamos al entonces presidente Néstor Kirchner que de inmediato tomó la propuesta e impulsó la iniciativa. En nuestra provincia, el primer acto de homenaje a esta fecha lo hizo Gustavo Bordet en el 2006 en el PJ de Concordia.
 
Fue una excelente manera de rendir siempre homenaje a una generación que participó políticamente, persiguió una transformación en la Argentina, se sacrificó y militó para cambiar un país dependiente, sometido económica y culturalmente, evidentemente injusto en la distribución de la riqueza y el poder.
 
Escribe: Alejandro Gonzalo García Garro
 

16-09-2019 / 21:09
El 17 de septiembre de 1861 tuvo lugar la batalla de Pavón entre las fuerzas porteñas, comandadas por el general Bartolomé Mitre, y las tropas federales de la Confederación Argentina, al mando del general Justo José de Urquiza.
 
Cuando estaba ganando la batalla, Urquiza retira sus tropas, aun teniendo superioridad numérica. La victoria fue para los porteños, que extenderían así su dominio unitario a todo el país. Y Urquiza  se convierte en el jefe traidor del Partido Federal, lo que luego le costaría la vida.
 
La batalla de Pavón suscitó polémicas que aún perduran, pero al margen de las interpretaciones sobre los entretelones de la batalla, lo cierto es que el resultado de este combate abre el camino para que los liberales porteños permitan la penetración del neocolonialismo británico en nuestra Patria.
 
Esta relación consistía en la coincidencia de los sectores ganaderos y comerciales porteños con los importadores de productos industriales ingleses, que trabajaban mancomunados con los inversores británicos. Argentina pasó a ser la granja y Gran Bretaña, la fábrica. Dejamos de ser una Patria libre y pasamos a ser un país semicolonial y dependiente.
 
En las guerras civiles argentinas del siglo XIX se definió la identidad de nuestra Patria y su lugar en el mundo. Caseros, Pavón, Cepeda y la guerra de genocidio que el mitrismo llevó al Paraguay, consolidaron el triunfo de quienes se identificaban con la "civilización", de acuerdo a la definición de Sarmiento, en perjuicio de quienes representarían a la "barbarie", el interior federal.
 
A continuación, transcribimos un artículo del maestro José María Rosa sobre esta batalla, sus interpretaciones y consecuencias.
 

Gustavo Rearte, fundador y líder de la JP, héroe de la Resistencia Peronista
Por Blas García



16-09-2019 / 20:09
16-09-2019 / 09:09
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