La Opinión Popular
                  15:11  |  Miércoles 18 de Septiembre de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná
“Estamos convencidos de que la elección no sucedió”. Mauricio Macri
Recomendar Imprimir
Nacionales - 24-05-2019 / 08:05
PANORAMA ECONÓMICO SEMANAL

Confusión en Wall Street, risas nerviosas en Clarín y debates de la post-ortodoxia

Confusión en Wall Street, risas nerviosas en Clarín y debates de la post-ortodoxia
La recuperación de los bonos de la deuda argentina, el descenso del riesgo país a mínimos en un mes y la calma cambiaria de la semana posterior a la mayor sorpresa política del año no se explica exclusivamente porque Alberto Fernández haya enviado señales de moderación a los mercados en cuanta entrevista concedió desde el momento en que Cristina lo ungió como precandidato a presidente, con ella misma como candidata a vice.
La recuperación de los bonos de la deuda argentina, el descenso del riesgo país a mínimos en un mes y la calma cambiaria de la semana posterior a la mayor sorpresa política del año no se explica exclusivamente porque Alberto Fernández haya enviado señales de moderación a los mercados en cuanta entrevista concedió desde el momento en que Cristina lo ungió como precandidato a presidente, con ella misma como candidata a vice.
 
Tampoco obedece a que, como quería el oficialismo y su circulito rojo, la foto del primer juicio oral contra la ex presidenta haya socavado seriamente la intención de voto a su favor, hoy superior a la de Mauricio Macri en todas las encuestas.
 
El rebote de los bonos de la deuda -nada espectacular, pero sí un alivio tras el derrumbe de lo que va de 2019- no implica tampoco que el mercado augure buen futuro al plan económico oficial. El Banco Central, de hecho, acaba de exhibir que la fuga de divisas fue 14 veces mayor que el superávit de cuenta corriente y volvió a niveles que solo había tocado en agosto del año pasado, en vísperas de la corrida que eyectó a "Toto" Caputo.
 
El factor secreto que hizo subir los bonos y bajar el riesgo país fue, como casi siempre, un rumor. Un rumor que propalaron desde el Ministerio de Hacienda acerca de los motivos que llevaron a Cristina a ceder la cabeza de la lista presidencial al primer kirchnerista fuera de Santa Cruz, devenido un feroz crítico durante su último mandato.
 
Lo que vendió el secretario de Finanzas, Santiago Bausili, y que compró el puñado de operadores con espaldas suficientes para mover las cotizaciones en la Gran Manzana, fue que Cristina se bajó de la contienda porque ya estaba segura de que perdía. El "albertazo", celebrado por su feligresía como una jugada maestra para unificar a la oposición, fue según esa interpretación, apenas un gesto de impotencia.
 
"Es un puppet (títere) que puso ella. Y si puso un puppet es porque pierde y no quiere ser ella la derrotada", le dijo un operador a un ex funcionario que quiso saber el lunes cómo se interpretaba la decisión desde aquellos rascacielos. Al argentino le pareció raro un análisis tan lapidario en medio del desconcierto que todavía reinaba en Buenos Aires. Entonces repreguntó, hasta que el otro admitió que no era una idea suya. Se lo habían dicho desde el Palacio de Hacienda.
 
Por escrito, los bancos de inversión fueron más cautelosos. A los clientes de Goldman Sachs, el analista Alberto Ramos les recomendó aguardar la respuesta de Macri y las primeras encuestas sobre el nuevo escenario. También "monitorear el rol que los asesores más heterodoxos de CFK pueden tener a la hora de dar forma al programa económico de Alberto Fernández". Una frase que alude inequívocamente al riesgo Kicillof, atenuado por la crisis entre industriales y comerciantes pero todavía muy gravitante entre financistas, petroleros y ruralistas.

 
Bomberos voluntariosos
 
Más allá de la picardía oficial, un dato objetivo alimentó el optimismo de los traders empachados de títulos argentinos de deuda. Desde el domingo mismo, cuando Fernández los presentó como sus economistas de cabecera, Matías Kulfas y Cecilia Todesca aclararon que la deuda que contrajo Macri "es legítima", que "el Fondo llegó para quedarse" y que de ninguna manera recomendarían una cesación unilateral de pagos.
 
Nada que no haya dicho Kicillof en Washington a principios de mes. Pero lo dijeron ellos, sobre quienes no pesan los mismos vetos que sobre el ministro emblema del último kirchnerismo.
 
Los traders, por supuesto, también interpretaron que la unción de Fernández borró del mapa de escenarios posibles una eventual "venezuelización" de la Argentina.
 
El exsecretario de Finanzas Guillermo Nielsen, otro de los economistas a quienes escucha atentamente y jamás dejó de consultar el flamante candidato, alimentó esa idea en distintas conversaciones con interlocutores de Wall Street.
 
"Con Alberto se termina la especulación y queda claro que vamos a tener voluntad de pago. Nadie puede inquietarse. Esto ayuda y mucho", se despachó. La "voluntad de pago" es una expresión jurídica clave de toda renegociación de deuda, donde lo que se busca es ajustar ese deseo a la "capacidad de pago", siempre más baja.
 
Aunque juega al polo, viste como un profesor de Harvard y pronuncia el inglés como si desayunara todas las mañanas mirando el Támesis, Nielsen detesta a los economistas de Macri casi tanto como su tosco tocayo Guillermo Moreno, con quien el año pasado firmó una carta a Christine Lagarde en nombre del PJ.
 
No solo los desprecia intelectualmente, sino que les guarda rencor personal por lo que en su momento consideró un "sabotaje". Fue en 2002, cuando procuraba rediscutir con el FMI los términos del acuerdo standby que había heredado Eduardo Duhalde. Una delegación opositora viajó a Washington a recomendarle a Anoop Singh que no lo escuchara: la integraban Pablo Rojo y Rogelio Frigerio y los contactos los había hecho el hoy embajador en China, Diego Guelar.
 
 
Moderación y valor
 
Nielsen es el suegro del abogado sanjuanino Leonardo Madcur, custodio de la firma de Roberto Lavagna cuando era ministro y hoy parte de su mesa chica de campaña. Ese vínculo familiar y su propia amistad con el hombre de las sandalias con medias lo convierten en un itsmo capaz de unir la isla con el continente.
 
No fue casual que Fernández dijera que "todo el mundo querría tener en su equipo a un tipo como Lavagna" justo el día después de que el exministro ratificara -¿forzado por sus mecenas?- su propia precandidatura presidencial.
 
La pelea no es por la avenida del medio sino por los adoquines con los que está construida. La dupla Fernández-Fernández puede querer a Lavagna para volver a tensar con el Fondo pero ante todo ambiciona sus votos. Y los de Sergio Massa, por supuesto.
 
Un Massa que esta semana mandó a su tropa a agitar su propio nombre como compañero de fórmula de Alberto Fernández, tal como reveló en su panorama político Noelia Barral Grigera el martes en este diario. Acaso lo único que no está dispuesto a ceder el kirchnerismo: la foto de Cristina en la boleta, que ve -con razón, según las encuestas- como carta ganadora.
 
En ese furor centrípeto se engarza la decisión de exhibir a Matías Kulfas. Sus escritos traslucen la diferencia entre la oferta política del dúo F-F y la que expresaba solitaria Cristina.
 
Para combatir la inflación, por caso, en su reciente Pensar la economía argentina, Kulfas propone "acuerdos sectoriales de precios y salarios" y detalla que "tanto el tipo de cambio como la oferta monetaria deben seguir el ritmo de la desaceleración, para evitar las apreciaciones cambiarias y la desmonetización de la economía".
 
Primera pista: propugna un dólar alto como el de Néstor, mucho más caro que el de 2011-2015. ¿La contracara? Bajo ese esquema, como él mismo reconoce, el salario real iría creciendo desde el piso actual pero se mantendría por debajo del vigente durante el último cristinismo.
 
La otra discusión entre la heterodoxia de Kulfas y la que aglutina Kicillof es sobre cómo volver a crecer. El ex gerente general del Banco Central rechaza apoyarse "exclusivamente en el consumo y el gasto público" y propone crédito subsidiado para los que generen dólares.
 
Cuestiona a su vez la emisión de pesos para cubrir el déficit fiscal, un vicio en el cual el Banco Central incurrió mientras él era su gerente general. Todos abjuran de algo: Cecilia Todesca también lo hizo con el cepo cambiario que instauró su jefa, Mercedes Marcó del Pont. Ahora no haría falta, asegura.
 
 
El diario de Dylan
 
Lo que nadie sabe es qué papel jugaría Cristina si la fórmula F-F se anota finalmente el 22 de junio y se impone luego en las PASO, las generales y el balottage si es preciso.
 
Como le dice Dick Cheney a George W. Bush en la deliciosa docuficción "Vice", de Adam McKay, "la vicepresidencia también se define en función de la presidencia". Sobre eso cavilaba Fernández el domingo a la noche, mientras miraba a Argentinos Juniors en su piso de Puerto Madero junto al joven Santiago Cafiero y un par de colaboradores más.
 
Es lo que se preguntan también en el cuartel general de Clarín, sobre la calle Tacuarí, después de la mano amiga que pareció tenderle el propio Fernández a su CEO Héctor Magnetto y de la mucho más sorprendente invitación de Máximo Kirchner para que "los medios de comunicación" se sienten a la mesa del acuerdo social ciudadano. ¿Será real? ¿Se puede desandar tanto odio mutuo?
 
La respuesta todavía no la saben ni los propios protagonistas. La foto de Alberto volviendo de pasear a su perro Dylan con un ejemplar de Clarín bajo el brazo se publicó "porque era periodísticamente atractiva", dijo a BAE Negocios un encumbrado ejecutivo del multimedios de la trompetita.
 
La cobertura de la semana pareció confirmar que la guerra sigue: el juicio por Vialidad contra CFK se informó en sus páginas en el mismo tono furioso que adoptó el diario en 2008 y la noticia del nexo entre los celulares de Patricia Bullrich y del espía preso Marcelo Dalessio sencillamente se soslayó, para satisfacción del Gobierno.
 
Lo que pasa es que Clarín, Macri mediante, ya es mucho más que un multimedio. Es un pulpo info-comunicacional que con Telecom-Personal, Fibertel y Cablevisión-Flow concentró un poder sin parangón en toda América. Y tiene, después de la devaluación, un dolor de cabeza que el nuevo gobierno puede ayudar a subsanar: el descalce entre sus ingresos en pesos y su deuda en dólares. Casi 2.400 millones de razones para reconciliarse.
 
Por Alejandro Bercovich
 
Fuente: BAE Negocios
 

Agreganos como amigo a Facebook
18-09-2019 / 09:09
El viernes 9 de agosto, dos días antes de las PASO, se produjo una manipulación del mercado con motivo electoral, la cual fue generada por el propio Mauricio Macri. La misma consistió en alzar artificialmente el precio de papeles y acciones que cotizan en bolsa, lo que la Comisión Nacional de Valores (CNV) debería haber investigado.
 
Días después de las PASO, esos valores se derrumbaron y Martín Redrado, ex titular del Banco Central, manifestó: "El Presidente dijo que el dólar se vaya a dónde se tenga que ir y que los argentinos aprendan a votar" y que, según él, habría ordenado a la autoridad monetaria no intervenir para contener el valor de la divisa.
 
Ahora, el juez federal Rodolfo Canicoba Corral ordenó que, el Banco Central y el Ministerio de Hacienda, entreguen las agendas y registro de viajes de sus funcionarios para determinar si el Gobierno dejó que el dólar subiera un 30% después de la aplastante derrota de Macri en las PASO, por casi 17 puntos, ante Alberto Fernández.
 
Producto de la mega devaluación provocada por Macri tras las PASO, la inflación mayorista de agosto se disparó por encima del 11%, lo cual generará un impacto directo en el segmento minorista en las próximas semanas. En términos interanuales, el aumento superó el 60%.
 
Esta devaluación provocó un aumento de la inflación. De acuerdo al último informe del INDEC, el índice de precios internos al por mayor (IPIM) registró una suba de 11,2% respecto del mes anterior. Este aumento se explicó como consecuencia de la suba de 9,9% en los "Productos nacionales" y de 28,2% en los "Productos importados". En la retrospectiva con agosto de 2018, la suba de precios alcanzó el 62,9%. 

Según el documento oficial, el nivel general del índice de precios básicos del productor (IPP) registró un incremento de 11,3% en el mismo período, como consecuencia del aumento de 7,1% en los "Productos primarios" y de 13,2% en los "Productos manufacturados y energía eléctrica".
 
La semana pasada, la inflación minorista fue del 4% en agosto, y se espera que septiembre muestre aumentos mayores. Justamente, el pronunciado ascenso en el rubro mayorista deberá traspolarse a las góndolas en el mediano plazo.
 
La estampida preanuncia que la inflación minorista en septiembre marcará un nuevo record de la desastrosa gestión de la alianza Cambiemos. La consecuencia será que más argentinos quedaran sumergidos en la pobreza y que a todos se deterioraran los ingresos.
 
La Opinión Popular

17-09-2019 / 09:09
El Gobierno de Mauricio Macri prevé que en el 2020 la totalidad del sector público nacional logre ahorrar $405.252 millones, de la mano de una fuerte caída en el gasto de obra pública, en las transferencias a las provincias y en los subsidios a la energía.
 
Como contrapartida, el 82,6% de ese ahorro será destinado al pago de deuda externa. Los datos surgen del proyecto de Ley de Presupuesto 2020 presentado ayer por el ministro de Hacienda, Hernán Lacunza. El documento realizó algunas proyecciones macro extraordinarias.
 
Algunos de los datos más llamativos surgieron del cálculo publicado en el cuadro Ingresos y gastos de la administración nacional. Ahí se observó en primer lugar que el resultado primario estimado por Hacienda para el 2019 es un déficit de apenas 0,5% del PBI, tal como el que permitía el acuerdo con el FMI y sus ajustadores.
 
Desde los privados hay discrepancias: la consultora Elypsis prevé un rojo primario de 1% este año. El grueso de los analistas, de hecho, proyecta que habrá incumplimiento de un acuerdo con el Fondo que, de todas formas, está en renegociación.
 
En segundo lugar se vio que para el 2020 Hacienda proyecta un superávit de $250.939 millones. Es decir un ahorro de $374.414 millones, si se lo compara con el rojo de $123.475 millones previsto por el Gobierno para el 2019, muy discutido por las consultoras privadas.
 
Lo extraordinario en este caso es que de esos $374.414 millones que se ahorran, el 82,6% será destinado al pago de intereses generados por la deuda externa contraída.
 
Y eso porque en 2020, a la par de ese recorte esperado de los gastos primarios, el pago de intereses crecerá 42,5%. Es decir: el año que viene se gastará un extra de $309.320 millones en partidas generadas por la política de endeudamiento externo.
 

17-09-2019 / 09:09
Si hubiera una metáfora deportiva para comparar el eventual resultado electoral de la elección de octubre, según la nueva encuesta que se conoció por estas horas -al igual que otras publicadas la semana pasada-, sería goleada...
 
No hay muchas incertidumbres de cara a octubre: Alberto Fernández se consolida como el candidato más votado y hasta superaría el 50% de los votos. Mauricio Macri, por su parte, perdería algunos puntos desde las PASO (un 5,9% cambiaría su voto a su favor, pero un 8,2% dice que lo votó y no lo va a volver a votar).
 
En efecto, la consultora Gustavo Córdoba & Asociados realizó un relevamiento nacional en el que Fernández obtiene el 54,5 por ciento de la intención de voto, mientras que Macri queda lejos, muy lejos con el 31,8 por ciento.
 
El trabajo sostiene que se manifiesta una consolidación de la diferencia entre el candidato del Frente de Todos y el Presidente de la Nación, entrando "en una inercia en la que ya casi no quedan incertidumbres sobre el posible resultado de las elecciones de octubre".
 
Casi 23 puntos de ventaja que muestran una fuerte polarización entre las dos principales fórmulas y, es casi ocioso recordar, deja a la dupla de Juntos por el Cambio lejos, muy lejos de un eventual balotaje.
 
El sondeo realizado sobre 1.200 casos pone al resto de los candidatos presidenciales con porcentajes casi marginales: Roberto Lavagna con el 6,1 por ciento; Nicolás Del Caño con el 2,2; José Luis Espert con el 1,4, y Juan José Gómez Centurión con el 0,7 por ciento.
 
Además, la mitad de los encuestados sostuvo que las medidas económicas tomadas por el gobierno después de las PASO fueron "tardías e inoportunas". Casi el 30%, por otro lado, considera que "ayudan a pasar el mal momento". Solo un 9% cree que pueden solucionar la crisis económica.
 
La Opinión Popular

16-09-2019 / 10:09
El sermón en la misa de cuerpo presente es la que se dice estando el cadáver del difunto expuesto y preparado para llevarlo después al entierro. Es lo que escuchó el Presidente en la fiesta del Señor y la Virgen del Milagro en Salta.
 
Fue al finalizar la ceremonia, que se hizo en el atrio de la céntrica Catedral Basílica de Salta, de cara a una multitud ubicada en la plaza 9 de Julio, cuando el arzobispo de Salta, Mario Cargnello, tomó el micrófono y se dirigió a Macri.
 
"Usted dijo que se había sentido golpeado y en el clima de ese golpe quiso venir aquí. Ha venido a un buen lugar, ha venido a encontrarse con el señor", dijo monseñor mirando al presidente. Y citó su promesa de terminar con la pobreza: "Usted dijo que iba a luchar por la pobreza cero. ¿Qué puede decir Salta de la pobreza?, le da rostro a la pobreza".
 
Al respecto, utilizó el ejemplo de los peregrinos de La Puna que trabajan en las minas y que caminan durante una semana más de 200 kilómetros para llegar a la Catedral. "Son gente humilde que trabaja en condiciones de inclemencias climáticas para darle riqueza a la República", los definió Cargnello.
 
"Los pobres no son una molestia, son una oportunidad, son maestros", agregó el sacerdote, que luego retomó el ejemplo de los mineros: bajan desde La Puna en peregrinación "el dueño de la mina, el gerente y el último minero, todos juntos, y provocan una nueva sociedad en Salta", dijo.
 
"¿No es posible venir juntos caminando por la historia? ¿Por qué debe hacerse la historia desde la pelea?", preguntó Cargnello y rescató que eso es lo que enseñan los pobres, en este caso los mineros. "Por eso Mauricio, hablaste de la pobreza, llévate el rostro de los pobres, son dignos, son argentinos, son respetuosos y merecen nos pongamos de rodillas ante ellos", concluyó el religioso.
 
Pero hubo más críticas desde la Iglesia. Luego de que el sacerdote Raúl Méndez, uno de los hombres fuertes de la Iglesia salteña, calificara de inoportuna la visita de Macri, se refirió al tema monseñor Dante Bernacki, otro de los referentes de la institución.
 
"Me da la impresión que no le dio resultado la Pachamama y viene a ver si el Señor del Milagro le tira un voto más", manifestó en declaraciones a FM Aries. Igualmente aclaró que por protocolo siempre se invita al presidente, aunque esta es la primera vez en muchos años que un mandatario nacional aceptó venir.
 
La Opinión Popular

15-09-2019 / 10:09
La narrativa macrista niega la existencia de la lucha de clases; sin embargo su praxis la radicalizó. El macrismo desechó el gradualismo en sus primeros cien días. Cimentó en ellos la redistribución regresiva de los ingresos, el poder y las oportunidades.
 
Sentó las bases para que prosperaran la Banca, los especuladores, el capital financiero, los exportadores agropecuarios, los fondos buitres, las concesionarias de servicios públicos. Favoreció a los medios concentrados. Definió a los ganadores (por goleada) y a los perdedores del modelo. Implantó la persecución judicial a opositores, mediante la doctrina Gerardo Morales- Irurzun.
 
El gobierno de clase se propuso bajar los salarios y presionar a los trabajadores con el cruel dilema: aceptar sueldos de hambre o quedar en la calle. Dicho objetivo se concretó en buena medida, limitado en parte por la movilización social, por la cultura resistente de los argentinos y por la red de protección social creada o consolidada por el peronismo.
 
Otra ambición animaba al macrismo: instalar una hegemonía político-cultural que le garantizara poner fin al populismo y perpetuarse en el poder. Fracasó ese designio, tan ajeno a la historia nacional.
 
Si, como todo lo indica, se ratifica su derrota en el todavía lejano 27 de octubre dejará un país asolado, endeudado hasta el tuétano.
 
La herencia del macrismo moviliza a los cuerpos de sus candidatos y líderes territoriales. Todos se alejan de Mauricio Macri, reniegan de su existencia y de su legado que incluye legislación regresiva, doctrina Chocobar y otras lindezas.
 
Todas maquilladas bajo el seudónimo "republicano", adoptado por la derecha nativa que ni siquiera tiene la franqueza de reconocer su propia identidad.
 

NicoSal soluciones web

© Copyright 2009 LA OPINIÓN POPULAR – www.laopinionpopular.com.ar - Todos los derechos reservados.

E-mail: contacto@laopinionpopular.com.ar