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“El carácter inevitable de la derrota solo desalienta a los cobardes”. Alejandro Dolina
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Nacionales - 24-05-2019 / 08:05
PANORAMA ECONÓMICO SEMANAL

Confusión en Wall Street, risas nerviosas en Clarín y debates de la post-ortodoxia

Confusión en Wall Street, risas nerviosas en Clarín y debates de la post-ortodoxia
La recuperación de los bonos de la deuda argentina, el descenso del riesgo país a mínimos en un mes y la calma cambiaria de la semana posterior a la mayor sorpresa política del año no se explica exclusivamente porque Alberto Fernández haya enviado señales de moderación a los mercados en cuanta entrevista concedió desde el momento en que Cristina lo ungió como precandidato a presidente, con ella misma como candidata a vice.
La recuperación de los bonos de la deuda argentina, el descenso del riesgo país a mínimos en un mes y la calma cambiaria de la semana posterior a la mayor sorpresa política del año no se explica exclusivamente porque Alberto Fernández haya enviado señales de moderación a los mercados en cuanta entrevista concedió desde el momento en que Cristina lo ungió como precandidato a presidente, con ella misma como candidata a vice.
 
Tampoco obedece a que, como quería el oficialismo y su circulito rojo, la foto del primer juicio oral contra la ex presidenta haya socavado seriamente la intención de voto a su favor, hoy superior a la de Mauricio Macri en todas las encuestas.
 
El rebote de los bonos de la deuda -nada espectacular, pero sí un alivio tras el derrumbe de lo que va de 2019- no implica tampoco que el mercado augure buen futuro al plan económico oficial. El Banco Central, de hecho, acaba de exhibir que la fuga de divisas fue 14 veces mayor que el superávit de cuenta corriente y volvió a niveles que solo había tocado en agosto del año pasado, en vísperas de la corrida que eyectó a "Toto" Caputo.
 
El factor secreto que hizo subir los bonos y bajar el riesgo país fue, como casi siempre, un rumor. Un rumor que propalaron desde el Ministerio de Hacienda acerca de los motivos que llevaron a Cristina a ceder la cabeza de la lista presidencial al primer kirchnerista fuera de Santa Cruz, devenido un feroz crítico durante su último mandato.
 
Lo que vendió el secretario de Finanzas, Santiago Bausili, y que compró el puñado de operadores con espaldas suficientes para mover las cotizaciones en la Gran Manzana, fue que Cristina se bajó de la contienda porque ya estaba segura de que perdía. El "albertazo", celebrado por su feligresía como una jugada maestra para unificar a la oposición, fue según esa interpretación, apenas un gesto de impotencia.
 
"Es un puppet (títere) que puso ella. Y si puso un puppet es porque pierde y no quiere ser ella la derrotada", le dijo un operador a un ex funcionario que quiso saber el lunes cómo se interpretaba la decisión desde aquellos rascacielos. Al argentino le pareció raro un análisis tan lapidario en medio del desconcierto que todavía reinaba en Buenos Aires. Entonces repreguntó, hasta que el otro admitió que no era una idea suya. Se lo habían dicho desde el Palacio de Hacienda.
 
Por escrito, los bancos de inversión fueron más cautelosos. A los clientes de Goldman Sachs, el analista Alberto Ramos les recomendó aguardar la respuesta de Macri y las primeras encuestas sobre el nuevo escenario. También "monitorear el rol que los asesores más heterodoxos de CFK pueden tener a la hora de dar forma al programa económico de Alberto Fernández". Una frase que alude inequívocamente al riesgo Kicillof, atenuado por la crisis entre industriales y comerciantes pero todavía muy gravitante entre financistas, petroleros y ruralistas.

 
Bomberos voluntariosos
 
Más allá de la picardía oficial, un dato objetivo alimentó el optimismo de los traders empachados de títulos argentinos de deuda. Desde el domingo mismo, cuando Fernández los presentó como sus economistas de cabecera, Matías Kulfas y Cecilia Todesca aclararon que la deuda que contrajo Macri "es legítima", que "el Fondo llegó para quedarse" y que de ninguna manera recomendarían una cesación unilateral de pagos.
 
Nada que no haya dicho Kicillof en Washington a principios de mes. Pero lo dijeron ellos, sobre quienes no pesan los mismos vetos que sobre el ministro emblema del último kirchnerismo.
 
Los traders, por supuesto, también interpretaron que la unción de Fernández borró del mapa de escenarios posibles una eventual "venezuelización" de la Argentina.
 
El exsecretario de Finanzas Guillermo Nielsen, otro de los economistas a quienes escucha atentamente y jamás dejó de consultar el flamante candidato, alimentó esa idea en distintas conversaciones con interlocutores de Wall Street.
 
"Con Alberto se termina la especulación y queda claro que vamos a tener voluntad de pago. Nadie puede inquietarse. Esto ayuda y mucho", se despachó. La "voluntad de pago" es una expresión jurídica clave de toda renegociación de deuda, donde lo que se busca es ajustar ese deseo a la "capacidad de pago", siempre más baja.
 
Aunque juega al polo, viste como un profesor de Harvard y pronuncia el inglés como si desayunara todas las mañanas mirando el Támesis, Nielsen detesta a los economistas de Macri casi tanto como su tosco tocayo Guillermo Moreno, con quien el año pasado firmó una carta a Christine Lagarde en nombre del PJ.
 
No solo los desprecia intelectualmente, sino que les guarda rencor personal por lo que en su momento consideró un "sabotaje". Fue en 2002, cuando procuraba rediscutir con el FMI los términos del acuerdo standby que había heredado Eduardo Duhalde. Una delegación opositora viajó a Washington a recomendarle a Anoop Singh que no lo escuchara: la integraban Pablo Rojo y Rogelio Frigerio y los contactos los había hecho el hoy embajador en China, Diego Guelar.
 
 
Moderación y valor
 
Nielsen es el suegro del abogado sanjuanino Leonardo Madcur, custodio de la firma de Roberto Lavagna cuando era ministro y hoy parte de su mesa chica de campaña. Ese vínculo familiar y su propia amistad con el hombre de las sandalias con medias lo convierten en un itsmo capaz de unir la isla con el continente.
 
No fue casual que Fernández dijera que "todo el mundo querría tener en su equipo a un tipo como Lavagna" justo el día después de que el exministro ratificara -¿forzado por sus mecenas?- su propia precandidatura presidencial.
 
La pelea no es por la avenida del medio sino por los adoquines con los que está construida. La dupla Fernández-Fernández puede querer a Lavagna para volver a tensar con el Fondo pero ante todo ambiciona sus votos. Y los de Sergio Massa, por supuesto.
 
Un Massa que esta semana mandó a su tropa a agitar su propio nombre como compañero de fórmula de Alberto Fernández, tal como reveló en su panorama político Noelia Barral Grigera el martes en este diario. Acaso lo único que no está dispuesto a ceder el kirchnerismo: la foto de Cristina en la boleta, que ve -con razón, según las encuestas- como carta ganadora.
 
En ese furor centrípeto se engarza la decisión de exhibir a Matías Kulfas. Sus escritos traslucen la diferencia entre la oferta política del dúo F-F y la que expresaba solitaria Cristina.
 
Para combatir la inflación, por caso, en su reciente Pensar la economía argentina, Kulfas propone "acuerdos sectoriales de precios y salarios" y detalla que "tanto el tipo de cambio como la oferta monetaria deben seguir el ritmo de la desaceleración, para evitar las apreciaciones cambiarias y la desmonetización de la economía".
 
Primera pista: propugna un dólar alto como el de Néstor, mucho más caro que el de 2011-2015. ¿La contracara? Bajo ese esquema, como él mismo reconoce, el salario real iría creciendo desde el piso actual pero se mantendría por debajo del vigente durante el último cristinismo.
 
La otra discusión entre la heterodoxia de Kulfas y la que aglutina Kicillof es sobre cómo volver a crecer. El ex gerente general del Banco Central rechaza apoyarse "exclusivamente en el consumo y el gasto público" y propone crédito subsidiado para los que generen dólares.
 
Cuestiona a su vez la emisión de pesos para cubrir el déficit fiscal, un vicio en el cual el Banco Central incurrió mientras él era su gerente general. Todos abjuran de algo: Cecilia Todesca también lo hizo con el cepo cambiario que instauró su jefa, Mercedes Marcó del Pont. Ahora no haría falta, asegura.
 
 
El diario de Dylan
 
Lo que nadie sabe es qué papel jugaría Cristina si la fórmula F-F se anota finalmente el 22 de junio y se impone luego en las PASO, las generales y el balottage si es preciso.
 
Como le dice Dick Cheney a George W. Bush en la deliciosa docuficción "Vice", de Adam McKay, "la vicepresidencia también se define en función de la presidencia". Sobre eso cavilaba Fernández el domingo a la noche, mientras miraba a Argentinos Juniors en su piso de Puerto Madero junto al joven Santiago Cafiero y un par de colaboradores más.
 
Es lo que se preguntan también en el cuartel general de Clarín, sobre la calle Tacuarí, después de la mano amiga que pareció tenderle el propio Fernández a su CEO Héctor Magnetto y de la mucho más sorprendente invitación de Máximo Kirchner para que "los medios de comunicación" se sienten a la mesa del acuerdo social ciudadano. ¿Será real? ¿Se puede desandar tanto odio mutuo?
 
La respuesta todavía no la saben ni los propios protagonistas. La foto de Alberto volviendo de pasear a su perro Dylan con un ejemplar de Clarín bajo el brazo se publicó "porque era periodísticamente atractiva", dijo a BAE Negocios un encumbrado ejecutivo del multimedios de la trompetita.
 
La cobertura de la semana pareció confirmar que la guerra sigue: el juicio por Vialidad contra CFK se informó en sus páginas en el mismo tono furioso que adoptó el diario en 2008 y la noticia del nexo entre los celulares de Patricia Bullrich y del espía preso Marcelo Dalessio sencillamente se soslayó, para satisfacción del Gobierno.
 
Lo que pasa es que Clarín, Macri mediante, ya es mucho más que un multimedio. Es un pulpo info-comunicacional que con Telecom-Personal, Fibertel y Cablevisión-Flow concentró un poder sin parangón en toda América. Y tiene, después de la devaluación, un dolor de cabeza que el nuevo gobierno puede ayudar a subsanar: el descalce entre sus ingresos en pesos y su deuda en dólares. Casi 2.400 millones de razones para reconciliarse.
 
Por Alejandro Bercovich
 
Fuente: BAE Negocios
 

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25-06-2019 / 15:06
25-06-2019 / 09:06
El Gobierno de Mauricio Macri insiste con suspender las PASO, pese a que reconoce que no tiene los votos en el Congreso. Primero había sido el secretario de Asuntos Políticos, Adrián Pérez, el que había sugerido que se suspendieran o se eliminaran las PASO por su costo y porque pocos espacios disputan realmente una interna.
 
Ayer, el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, insistió con el tema en la reunión de gabinete. Y el gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, aseguró que "lo sensato" sería suspenderlas. No obstante, en la Rosada aseguraron que no tienen las mayorías necesarias para modificar las elecciones del 11 de agosto. Sin tener en cuenta eso, el macrismo ya presentó un proyecto en Diputados para suspender las elecciones.
 
"Que los tipos que impulsaron la política para que se hayan fugado U$S68.000 millones de la Argentina durante su gobierno, vengan a decir ahora que les preocupa el gasto de las PASO, sólo puede llevarnos a la conclusión de que están en pánico por la derrota que van a sufrir", sostuvo la diputada nacional Fernanda Vallejos.
 
"Me encantaría que con la misma furia pida suspender los tarifazos. No son conscientes al plantear el debate, y además ponen en peligro las instituciones democráticas", sostuvo Marisa Uceda, precandidata a diputada nacional por la provincia de Mendoza en el mismo sentido.
 
Como el Ejecutivo, por la Constitución Nacional, tiene prohibido legislar en materia electoral con un DNU, el proyecto requerirá sesión extraordinaria y de mayoría especial para poder ser aprobado, posibilidad que parece difícil. Si no tienen los votos, entonces, ¿para qué el Gobierno agita este tema? "Para sentar posición", dicen algunos.
 
Sobre el miedo a perder las PASO de la alianza "Juntos por el Cambio", "Juntos Somos el Cambio" o "Somos el Cambio", como quiera que se llame el oficialismo, que parece que cambió de nombre 3 veces en 30 horas, llueven las especulaciones. El macrismo necesitaría evitar esa instancia, dado que se avecina una derrota contundente que polarizaría aún más los resultados de octubre donde los ciudadanos "votarían en primera vuelta como si fuera la segunda".
 
Otros problemas son Roberto Lavagna y José Luis Espert que, según los análisis del macrismo, morderían parte de sus votos. También hay quienes creen que en octubre la economía podría estar mejor que en agosto y, entonces, la suspensión de las PASO les daría tiempo para mejorar sus números en la elección. El famoso "segundo semestre".
 
Desde el peronista Frente de Todos, la oposición no fue expresada públicamente con el énfasis que se esperaba, ya que podría sacar rédito de la imposibilidad de que la iniciativa prospere. En ese sentido, señalan dos aspectos. Por un lado, la muestra de debilidad que la iniciativa implica, a 45 días de la realización de las PASO y con la campaña y en marcha. Por el otro, el carácter poco republicano que observan en el hecho de querer modificar las reglas de juego a poco de las elecciones. ¿A qué le llamarán democracia los macristas?
 
La Opinión Popular

24-06-2019 / 09:06
La designación de Miguel Ángel Pichetto, como compañero de fórmula presidencial, es el intento de exhibir, frente a los factores de poder internacionales que obsesionan a Mauricio Macri, que el Gobierno está dispuesto a no encerrarse en sí mismo. De allí para adelante, vender que el dólar quieto y la estabilización del riesgo-país son consecuencia de haber agregado a un... peronista suelto.
 
Falsamente, Pichetto fue presentado  como un abridor de puertas peronistas. Por fuera del Congreso, donde resultó un sumiso y eficaz operario de cuanto oficialismo le tocara en suerte, el senador no tiene la capacidad articulatoria proyectada antes en la propaganda de Clarín, La Nación e Infobae que en el imaginario macrista.
 
Esa proyección no fue ni es otra cosa que la imagen de amplitud exigida a los cambiemitas. Macri, Peña, Durán Barba y Cía., tomaron nota que insistir con el "purismo" Pro los conducía a la derrota con toda seguridad. "Peronizarse" en dosis reguladas es la movida única.
 
Esa táctica macrista, surgida del manotazo de ahogado y no de una ejecución elaborada, corre el riesgo que una porción del gorilaje eterno opte por no comerse ese sapo, tras haberse desgañitado contra el peronismo como símbolo del fracaso de los últimos 70 años. No, al menos, en una primera vuelta, lo que podría determinar la victoria de Fernández y Fernández.
 
Pichetto, como parte de un esquema fantasioso de división del peronismo, quedó circunscripto al discurso fascistoide. El susceptible de evitar más fugas entre ese núcleo duro de los amarillos pegoteados no por amor a Macri, sino por espanto a Cristina.
 
Previo al cierre de nombres y ubicaciones electivas, empezaron a demostrarse los cortos alcances de la maniobra. El reparto de cargos en la pata bonaerense "peronista" de Cambiemos dejó heridos entre los aliados.
 
Pichetto no logró ablandar la decisión de María Eugenia Vidal y Federico Salvai de copar las listas de la provincia con los más puros y el armado bonaerense que venía trabajando el ex intendente de Avellaneda, Baldomero "Cacho" Álvarez, se quedó sin nada.
 
Integran ese grupo básicamente ex duhaldistas como Isidoro Laso, Chicho Basile, Mabel Muller y una serie de dirigentes distritales, que solían reunirse con Pichetto, cuando el senador todavía coqueteaba con la idea de disputar la candidatura presidencial en Alternativa Federal. Como se ve, la ex Cambiemos intenta ganar tiempo con operaciones que se diluyen a muy poco de andar.
 
La Opinión Popular

23-06-2019 / 09:06
Se terminaron las especulaciones, las negociaciones a contrareloj. Las idas, las vueltas y los ocultamientos. Todos los partidos ya definieron y presentaron ante la justicia electoral todas sus cartas: fórmula presidencial, a gobernador, listas de candidatos a diputados, senadores, intendentes municipales. Ahora arranca la verdadera campaña, la batalla final de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO).
 
Las tratativas excitadas, los armados de último momento signan esas jornadas, siempre.  Se anotaron ocho fórmulas presidenciales, con ambiciones muy dispares. Sólo dos, todo lo indica, mantienen aspiraciones firmes de llegar a la Casa Rosada. La oficialista, integrada por el presidente Mauricio Macri y el senador Miguel Pichetto. Por la oposición, la compuesta por el ex jefe de Gabinete Alberto Fernández y la ex presidenta Cristina Fernández.
 
El binomio que encabeza el ex ministro Roberto Lavagna y completa el gobernador salteño Juan Manuel Urtubey se ilusiona con llegar de escolta en la primera vuelta y vencer en el ballottage. Un escenario que oscila entre el batacazo y el milagro.
 
El Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT-Unidad) procura sostener y extender la representación parlamentaria que acumuló en años. Se sumó el MST dejando de lado la arcaica tradición divisiva de la izquierda. Es el único Frente de ese sector con implantación nacional.
 
Otros pretendientes deberán sortear el escollo de las PASO para llegar a octubre: acumular más del 1,5 por ciento de los votos válidamente emitidos. Presumiblemente, habrá quien quede en el camino.
 
El economista José Luis Espert procuraba colocarse en el estrecho espacio que media entre el macrismo y la pared ubicada a su derecha. Una borocoteada de Pichetto puede dejarlo sin poder competir, fuera de la cancha antes de empezar.
 
Los cierres de lista motivan ansiedades, desazones, dejan personas heridas, embroncadas... algunas satisfechas también. Con el correr de los días quienes "entraron" bajarán los enconos y empezarán a trabajar en la campaña. Los que quedaron afuera, that is the question.
 
Habrá entonces contadas primarias nacionales para legisladores. En Buenos Aires por intendencias, Concejos Deliberantes y cargos en la Legislatura. Sin ser lo más restallante tiene importancia. En este año se comprobó empíricamente que es muy arduo para los partidos organizar internas sin la cobertura institucional de las PASO. Las PASO serán la primera etapa, el 27 de octubre el pueblo argentino decidirá sobre su futuro. Una ocasión digna de celebrarse siempre.
 
La Opinión Popular

22-06-2019 / 11:06
Entre el 11 y el 12 de junio fueron tres las noticias que sacudieron el escenario electoral. Mauricio Macri anunciaba que Miguel Ángel Pichetto lo acompañaría en la fórmula presidencial, mientras que Alberto Fernández y Sergio Massa lanzaban el Frente de Todos, sellando una unidad que terminaría de polarizar una elección que tiene actores sin ganas y con la energía puesta en no pasar desapercibidos.
 
Para ello, la izquierda también anunció una histórica fusión: el Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT), conformado por las agrupaciones PTS, PO e IS, sumaría a sus filas al Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST), confirmando a Nicolás del Caño como precandidato a presidente y a Romina Del Plá como precandidata a vice.
 
La jugada calló una de las críticas que recibió este movimiento desde su conformación en 2011. "Nos pedían esta fusión para que la señal de unión quede clara y sea contundente", dijo uno de los dirigentes más importantes del FIT.
 
Sin embargo, y tal como sucede en cada jugada política, están los victoriosos, contentos y conformes que paralelamente deben explicar por qué otros nombres que también podrían haber pertenecido a este grupo participarán de las elecciones por fuera del Frente de Izquierda-Unidad.
 
El caso más significativo es de Manuela Castañeira, quien además de convertirse en la única mujer precandidata a presidente por el Nuevo MÁS, será la persona más joven en competir por este puesto en las próximas PASO. "No quisieron abrir la interna e ir juntos a las Primarias", explicó la entrerriana de 34 años. Enfrente, la respuesta fue otra: "Siempre invitamos a todos a debatir, pero no quisieron sentarse con nosotros".
 
Luis Zamora, quien también rechazó la idea de sumarse a este conjunto de agrupaciones, anunció que irá como precandidato a diputado porteño y que su espacio, Autodeterminación y Libertad, únicamente presentará candidaturas en la ciudad de Buenos Aires.
 
El espacio que nuclea al 90% de las fuerzas de izquierda en todo el país presentará candidatos en 22 de los 24 distritos de la Argentina. 
 

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