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El clima en Paraná
“En octubre, a Macri hay que echarlo a la mierda”. Hugo Moyano
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Entre Ríos - 21-05-2019 / 15:05
PANORAMA POLÍTICO PROVINCIAL

Serenidad política entrerriana

Serenidad política entrerriana
La relativa situación de normalidad que conserva Entre Ríos, en un contexto nacional en pleno derrumbe, es uno de los factores que reduce la incertidumbre política de cara a las elecciones provinciales del 9 de junio. Ni las peleas internas nacionales entre el PRO y la UCR en Cambiemos, ni las sorpresas que aportó Cristina con Alberto Fernández, ni las marchas y contramarchas dentro del PJ no-K de Alternativa Federal, agitan las aguas de la política provincial.
La relativa situación de normalidad que conserva Entre Ríos, en un contexto nacional en pleno derrumbe, es uno de los factores que reduce la incertidumbre política de cara a las elecciones provinciales del 9 de junio. Ni las peleas internas nacionales entre el PRO y la UCR en Cambiemos, ni las sorpresas que aportó Cristina con Alberto Fernández, ni las marchas y contramarchas dentro del PJ no-K de Alternativa Federal, agitan las aguas de la política provincial.
 
A semanas de las elecciones, hasta los opositores al Gobierno provincial reconocen por lo bajo que no hay condiciones para que la continuidad de Gustavo Bordet, en la conducción de Entre Ríos, se vea amenazada. Desde Cambiemos admiten que su suerte local está atada a los resultados de la gestión de Mauricio Macri a escala nacional, que estuvieron lejos de ser aceptables.
 
A la vista de las consecuencias de la desastrosa gestión presidencial, no es extraño que los números que manejan las encuestadoras anticipen un triunfo del Peronismo por amplio margen. Algunos, dentro del PJ, se animan a pronosticar que se puede mejorar la elección del 14 de abril.
 
Con las elecciones provinciales prácticamente resueltas a favor de la fórmula compuesta por Bordet y Laura Stratta, la incertidumbre electoral se reduce a lo que pueda pasar en algunos municipios en los que Cambiemos hizo buenas elecciones en 2015 y 2017. Los resultados en esos municipios justificaban alguna lectura optimista, sin embargo el deterioro que sufrió la imagen de Macri y Cambiemos, en los dos años que pasaron de aquella elección, sin dudas se hará sentir en las urnas.
 
El espacio que lidera Sergio Varisco apuesta todas sus fichas al municipio de Paraná. En el caso puntual de la capital, la causa penal que tiene el Intendente es un factor que incidirá negativamente, especialmente en el electorado que se identifica con el PRO, que no acepta de buen grado un candidato con semejante prontuario.
 
Más de un dirigente radical piensa qué mal negocio para la UCR está resultando Macri. Perdieron las ciudades capitales de Córdoba y Santa Rosa, y se encaminan a dejar el poder en Santa Fe capital, y en Paraná.
 
Por otra parte, en el PJ ya hay preocupación por la negociación de las candidaturas para las elecciones de octubre, cuando se elegirán legisladores nacionales. Fuera de competencia por la gobernación, la cabeza de la lista de legisladores es el lugar más atractivo al que puede aspirar un candidato como Sergio Urribarri.
 
Ese lugar a repartir es presagio de conflicto. Se especula con que impulsarían la candidatura del ex gobernador Jorge Busti, quien puede acreditar a su favor ser uno de los pocos dirigentes que recorre toda la provincia haya o no haya campaña. Desde sectores del PJ miran de costado al urribarrismo. Temen que "el Pato" se valga de su cercanía con Cristina para hacerse de un lugar en la lista de octubre y que ese lugar sea justamente al que otros aspiran, el primero.
 
No son pocos los que concluyen que si Bordet mantiene o mejora los números de abril tendrá el poder suficiente para negociar las candidaturas con Alternativa Federal y con Alberto y CFK. Se verá.
 
La Opinión Popular

Serenidad política entrerriana
 
Esto se llama tener timming y hacer política
 
La iniciativa política indica seguridad y audacia. El sábado quedó claro que estuvo del lado del cristinismo. Ella lo hizo de vuelta, al sacudir los cimientos de la sociedad y al sistema político. Los diarios todavía se ocupaban de la tragicomedia de la Corte Suprema, cuando sus lectores se enteraban en la web de que habría una fórmula Fernández y Fernández.
 
Con la fuerte presión sobre la Corte Suprema, el Gobierno de Mauricio Macri había logrado recuperar su aspecto más destacado de la campaña electoral: colocar a Cristina en el banquillo de los acusados. Con ese movimiento, el Gobierno apuntaba a cancelar definitivamente los planes alternativos que procuraban desplazar a Macri de la fórmula presidencial, y también recuperar a esa parte del electorado que quería, sobre todas las cosas, ver a la ex presidenta entre rejas.
 
Pero los últimos movimientos de Cristina anticipan que la confrontación electoral no se definiría en los márgenes estrechos y convencionales que suele entender la política. Con el anuncio de la candidatura de Alberto Fernández, la ex presidenta rompió la lógica que intentaba "acorralarla" en una polarización que azuzaba fantasma de un pasado "condenado" a repetirse. Y puso a todos los demás a recalcular sus estrategias.
 
Frustró el empeño del Gobierno de Macri de exhibirla en el banquillo que no solo juzgaría su figura y desempeño sino, también, los años de una Argentina peronista que muchos hoy recuerdan con nostalgia. Pero Cristina le bajó el precio a la foto en el banquillo, por más que a sus adversarios les seguirá resultando placentero verla en ese lugar.
 
Lejos de limitarse a la figura encasillada a la que pretenden condenarla sus enemigos, que intentan clausurar cualquier análisis político con el simple sello de "chorra" y "jefa de la banda" antes que lo defina la Justicia, Cristina vuelve a instalarse en la centralidad política con movimientos inéditos.
 
Con astucia, ponerse como candidata a vice no solo es original: da pasto a la militancia propia para que haga campaña sobre la "humildad", la "grandeza" y el "renunciamiento" de la ex presidenta al no ir por el premio mayor. Demostraría así que CFK cambió.
 
Además, el hecho que Cristina no sea la candidata a presidenta afloja a uno de los dos lados de la infumable grieta y deja a los haters y a los odiadores gorilas como a un perro ladrándole a la luna.
 

Serenidad política entrerriana
 
Fórmula insospechada: Fernández-Fernández
 
Renunciar a encabezar la fórmula es un llamado a la unidad del peronismo, y revela la convicción que con Cristina sola no alcanza para ganar. Pero habla de una voluntad política capaz de superar subjetividades o visiones estrechas. Frente al reclamo reiterado de ampliar espacios y alianzas, Alberto aparece como un guiño hacia el peronismo no K e independientes, decepcionados con Cambiemos, pero reacios a "volver a enamorarse".
 
Los dos son Fernández, tienen coincidencias, algunas diferencias y, definitivamente, no son lo mismo. Alberto es hombre de variadas lealtades, que supo renunciarle a CFK en julio de 2008, criticarla luego, y ahora volver al rancho. No es necesario ser K para reconocer que, en ese espacio, hay alguien que sabe pensar rápido y actuar en consecuencia. Alberto no se guía por principios, sino que persigue objetivos.
 
El desafío para el ex jefe de Gabinete es construir un liderazgo que amplíe las fronteras y consolide la confianza. Cristina hará lo propio. A sabiendas que es irremplazable, juega a desbaratar la estrategia electoral de Cambiemos que consiste en ocultar impericias, fracasos y desastres económicos tratando de demonizar a su principal opositora.
 
Lejos de una imagen de alguien fácilmente influenciable, Alberto F. emerge con la potencia de quien sostiene las propias convicciones, lejos de las insinuaciones que coexistirá un doble comando, que empezaron a emerger, desde las usinas gubernamentales, a partir del minuto cero del anuncio de Cristina.

Serenidad política entrerriana  

Mensaje moderado que descomprime
 
"Alberto Presidente" funciona como un mensaje moderado que descomprime la tensión del establishment. Y es la asunción indirecta de la autocrítica tantas veces reclamada, en un país donde nadie se autocritica.
 
El proclamando Fernández vendría a cumplir con la idea que la administración que viene, además de resolver graves problemas socioeconómicos, deberá ampliar la base de sustentación para permitir gobernabilidad.
 
Alberto tiene mucho más diálogo que su jefa, devenida en lugarteniente, con dirigentes peronistas, sindicalistas, empresariales, mediáticos y hasta de Cambiemos. Y goza, por estos tiempos, de una medalla infrecuente en el planeta K: no tiene causas abiertas.
 
A media tarde del sábado, Juan Schiaretti no quiso opinar "sobre las decisiones de otra fuerza política". Vencedor el domingo antepasado en su provincia, los acontecimientos se aceleraron tanto como para dejarlo sin palabras y casi sin ecos de su victoria. Lo que produjo el tándem Fernández y Fernández dejó a los otros jugadores descolocados por un buen rato.
 
Es que, el paso al costado (no muy lejano) de Cristina no solo es un juego que afecta al Gobierno, sino también al propio peronismo racional, muy medido y lento. Sin la adicción a la sorpresa, ni a la velocidad. Muchos actores de primera línea del PJ, incluso cercanos a Alternativa Federal, volverán sobre sus pasos porque la figura de Alberto es atractiva por su capacidad negociadora, su moderación y su ponderada racionalidad.
 

A medio siglo del Programa del 1º de Mayo de la CGT de los Argentinos
 
Cambiemos teme que el Peronismo los emboque
 
Si bien el anuncio de la fórmula Fernández - Fernández provocó sorpresa en las filas del macrismo, hasta ahora no parece haber cambios en la estrategia central de confrontar contra Cristina independiente-mente del lugar que ocupe en la boleta.
 
En el gobierno, la primera reacción fue de manual. "Es más claro el panorama. Son ellos, todos juntos, o nosotros". La bala de plata del PRO: la polarización a cualquier precio. ¿Cerrar la grieta enunciada en 2015? Bien, gracias. Ellos creen que eso les alcanza. Suponen que la inflación, el grave parate económico y la debilidad de los índices no influyen.
  
Así, a pesar del volantazo de Cristina, no cabe esperar variación en la estrategia electoral del macrismo. Ningunear. Esa es al menos, por ahora, la táctica que se ordenó propalar desde la cúpula del Gobierno nacional. "No cambia nada", es la línea que bajó Marcos Peña. Conclusión: "Macri es y será el único candidato".
  
En tanto, el Presidente se obstina en ir por la reelección, pese a que su imagen no se recupera y su intención de voto está en el valor mínimo en tres años y medio. Además, se aferra a los fracasados Nicolás Dujovne y Marcos Peña, sepultó el potencialmente exitoso "Plan Vidal", sigue minimizando la crisis, no puede frenar la fuga de radicales, no logra seducir macristas desencantados y no ha sumado un solo aliado desde 2015.
 
Mientras se le desarma la estructura propia y lo cuestionan hasta los que no se atreven a decirlo, Macri teme que el pasado lo pase por arriba por culpa del presente espantosamente recesivo. Teme que el peronismo lo emboque, que le gane en la primera vuelta. O que su proyecto de reelección no pueda consolidarse, porque está perdido. No pueda ser el candidato porque nunca va a poder ganar.
 
María Eugenia Vidal tendrá que competir con Sergio Massa y el peronismo unido en la Provincia de Buenos Aires, con pocas chances de lograr la reelección. Así, en gran parte, la estrategia de la dupla Fernández - Fernández se apoya en la terquedad de un Presidente sin visión política y un Jefe de Gabinete incapaz y soberbio.
 
No comprenden que sin Cristina, la candidatura de Macri carece de sentido. Sin "grieta", no hay protagonistas de "la grieta". Lo que harán será decir que Alberto es Cristina y que volvemos al "Cámpora al Gobierno, Perón al poder" con un fórmula similar a la "Perón - Perón", cuando no se asemejan en nada a los momentos, los escenarios y los personajes históricos.
 
Solo con los tribunales como instrumento destructivo, con el pretexto de la Justicia, no pueden evitar el regreso del peronismo.
 

Serenidad política entrerriana
 
Que pasa en el interior federal
 
En La Pampa, el gobierno nacional sufrió su novena derrota consecutiva. El peronismo consolidará, desde el 10 de diciembre, una impactante liga de gobernadores. Pero la noticia política más significativa de la semana cundió cuando se anuncio que Cristina no será candidata a presidenta sino la compañera de fórmula de Alberto Fernández, un gesto que fue interpretado como la expresión de "la reconciliación" interna del peronismo y que, como en todos los niveles de todo el país, también repercute de lleno en Entre Ríos.
 
La decisión se anticipa a una esperada reunión de los principales referentes de Alternativa Federal, el miércoles, en la que ese espacio empezará a definir su futuro y su candidato tras el resonante triunfo del gobernador Juan Schiaretti en Córdoba. La jugada de la senadora impacta allí más que en otro lado.
 
Alberto Fernández lo anticipó al final del encuentro que la ex presidenta tuvo con la conducción formal del PJ nacional: la senadora necesita que se sumen Sergio Massa y los gobernadores peronistas para que el Justicialismo, además de ser competitivo, pueda regresar al poder.
 
La opción por el peronismo unificado ya demostró su efectividad en las elecciones provinciales que se sucedieron este año y Alberto es mucho más potable que Cristina para ejecutar la receta de la unidad.
 
La propuesta de la ex presidenta a los gobernadores busca precipitar una decisión que, según las encuestas, los peronistas no K podrían verse enfrentados a tomar en un eventual balotaje entre ella y Macri. La senadora quiere anticipar esa decisión. La unidad podría ser incluso la puerta de una victoria en primera vuelta, impensable por el momento.
 
Cuando se conoció la noticia de la fórmula de Alberto y Crisitna, Gustavo Bordet sostuvo que el anuncio "forma parte de un proceso político que se está dando en el orden nacional donde falta bastante tiempo para conformar las candidaturas, cómo se disputará y en qué espacio".
 
Pareció tomar distancia. Pero luego en un tweet saludó en clave de felicitaciones al binomio, lo que mereció una respuesta del ex jefe de Gabinete por la misma red social. En Buenos Aires lo colocaron entre los "alineados".
 
Lo evidente es que Bordet no quiere hablar del panorama nacional hasta el 9 de junio, día en que seguramente se alce con la reelección. De hecho, el sábado por la mañana bajó la orden de no sentar posición. Primera en casa y después vemos... parece analizar el gobernador.
 

Serenidad política entrerriana

La urgencia de la unidad va más allá de las elecciones
 
En su mensaje, CFK reconoce que el próximo gobierno enfrentará duros desafíos y que se necesitará de los gobernadores para construir una mayoría política -que hoy nadie tiene- para poder hacerles frente. En una Argentina fragmentada más allá de la grieta, el próximo gobierno, cualquiera sea su signo, necesitará de articulaciones y consensos. Con escasa tradición en esa materia, la senadora quiere empezar a construirlos ya.
 
La movida, que inquietó a propios y ajenos, fue tomada como una decisión que debía anunciarse ya. Sin embargo, con esta certeza que sacude todo el escenario general, se despliega y mantiene otro grupo de incertidumbres hacia adentro del Peronismo y también en Cambiemos.
 
Por ahora, y expectantes de analizar qué peso tendrían los gobernadores en el entramado de poder propuesto por Cristina, sectores de la dirigencia local se limitaron a expresar el beneplácito por el anuncio de la fórmula y seguir de cerca la reacción del Peronismo Federal y su posible correlato en el distrito, fundamentalmente, en el armado de la tercera vía que, ante las especulaciones de una atomización, varios de sus miembros buscaron ratificar.
 
El intendente de Concordia, Enrique Cresto, se identificó con la fórmula. Posteó una foto en la que está junto a Alberto Fernández y lo bendijo como el "futuro presidente". El intendente de Gualeguaychú, Martín Piaggio, también saludó el anuncio. El primero, seguramente, lo hizo por cumplido con Santiago Cafiero, colaborador del ex jefe de Gabinete. El segundo de puro kirchnerista que es, sostiene el columnista Federico Malvasio. Y el diputado provincial y ex gobernador Sergio Urribarri, celebró la decisión de Cristina y aseguró que "es tiempo de militar con alegría".

 
Por su parte, el ex intendente José Carlos Halle sostuvo que "acá no ha habido la unidad del peronismo, sino de Unidad Ciudadana. Con esto se unieron sectores del kirchnerismo. Acá falta la otra pata que es el peronismo federal, que está un poco disperso, y que hoy está jugando todas sus fichas en las provincias".

En la alianza Cambiemos Entre Ríos se esforzaron por no mostrarse afectados por la sorpresa del anuncio de la ex presidenta. Subrayaban que lo más importante es la confirmación de que Cristina es candidata y que, en consecuencia, y a pesar de eventuales modificaciones de armados, se mantiene inmóvil el escenario de "grieta" que a ellos los beneficia y en el que se perfilan dos grandes opciones electorales. No obstante, y mientras la convención de la UCR se desarrollará pronto, admitían por lo bajo la necesidad de mostrar la alianza gobernante "lo más unida posible".
 
Más allá de las alquimias y análisis, lo cierto es que la marca Cambiemos pierde todas las elecciones en las que se presenta, casi sin importar la provincia o ciudad que se mire. En este contexto de derrota permanente, la Alianza encara la recta final de la elección general de Entre Ríos.
 
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