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Sociedad e Interés General - 15-05-2019 / 20:05
EFEMÉRIDES POPULARES

Jorge Porcel, el último gran pícaro argentino

Jorge Porcel, el último gran pícaro argentino
El 16 de mayo de 2006, en Miami, Florida, Estados Unidos, fallece Jorge Raúl Porcel de Peralta, tras una operación de vesícula biliar. Fue un actor, humorista y cantante, considerado uno de los "capocomicos" más importantes dentro del ambiente artístico del país.
El 16 de mayo de 2006, en Miami, Florida, Estados Unidos, fallece Jorge Raúl Porcel de Peralta, tras una operación de vesícula biliar. Fue un actor, humorista y cantante, considerado uno de los "capocomicos" más importantes dentro del ambiente artístico del país.
 
Su principal característica física, el exceso de peso, lo ayudó a formar sus personajes y siempre todos lo conocieron como el querido "Gordo" Porcel.
 
Desde muy joven se había dedicado al humor, aunque su debut en cine fue en 1962. Participó de casi 50 películas argentinas en las que compartió cartel con Susana Giménez yMoria Casán, entre otros artistas nacionales.
 
Junto a Alberto Olmedo formó una de las duplas cómicas más famosas y exitosas de la historia del cine y la televisión argentina. Entre sus programas de TV más recordados figuran, "Operación Ja Ja" y "Porcelandia".
 
Protagonista de "El gordo Villanueva" y "Maridos en vacaciones", Porcel era un fanático de Racing. Si está con Dios, lo está haciendo reír.
 
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En cine, teatro y televisión, el actor hizo, junto a Alberto Olmedo, de la improvisación, un estilo que dejó una huella en el humor
 
Por Alejandro Cruz 
 
"El primer sueldo que gané fueron setenta pesos en el Club Boca Juniors de Bragado", decía Jorge Porcel, aunque el club de sus amores y en donde se crió fue el club Racing, su verdadera pasión hasta los últimos días. "Era un baile y yo trabajé durante 20 minutos", contó en una de las tantas notas que dio durante su vida. Ahí conoció el aplauso y aunque se bajó del escenario un tanto confundido, algo le habrá pegado. Quizás, en ese momento habrá entendido que eso de cursar abogacía o seguir la carrera de diplomacia era para otro. A lo sumo, hasta ese momento había sido subcampeón argentino de lanzamiento de bala (que no es poca cosa).
 
Sigue él: "Empecé en «La revista dislocada», en la radio, donde me fue muy bien y aprendí muchas cosas. Tuve compañeros que son maestros, como Raúl Rossi y Nelly Beltrán. Luego vino la televisión en la que fui un pionero". Lo de pionero es bien cierto ya que, contaba, que como changador en el puerto fue el primero en descargar televisores que venían de Holanda.
 
En 1966 debutó en teatro haciendo revista y su primera película como protagonista fue "El gordo Villanueva", en 1964. Ese mismo año, su altura era de 1,70 y su cintura de 2 metros. Pero, claro, ese porte era su carta de presentación.
 
La fama, o el cuento de ser famoso, llegó con la televisión cuando participó de "La revista dislocada". A partir de ahí, se arma la leyenda, la imagen icónica de uno de los cómicos más importantes de nuestro país.
 
En 1965, los hermanos Gerardo y Hugo Sofovich lo llaman para "Operación Ja Ja", en donde Porcel hace el papel de un vendedor de cosas inútiles y disparatadas. En 1968, llega el turno de "Vivir es una comedia", donde junto a Olmedo hacen dos o tres intervenciones por mes. Sigamos: en 1972 llega "Polémica en el bar" junto a una mesa de grandes: Javier Portales, Fidel Pintos, Juan Carlos Altavista y Adolfo García Grau; el mismo año, con Olmedo, hacen "Fresco y Batata". En 1974, viene "La tuerca", otra vez con Olmedo, y gana un Martín Fierro. Años después, en 1987, llega "La Tota y la Porota", en donde Porcel y Jorge Luz se transforman en dos típicas vecinas chusmas vestidas con batones floreados.
 
En 1990, Alejandro Romay lo convocó para un programa de corte revisteril. De todos modos, él ya estaba apostando sus fichas a Miami, en donde vivió hasta su muerte, anteayer. Allí llegó a ser la estrella del Canal 44. Hasta el diario Chicago Tribune llegó a decir que Porcel es a América latina lo que Benny Hill a Europa y Roseanne Bar a los Estados Unidos.
 
Antes de ese período más próximo, cuando la "marca" Porcel era tan poderosa como el Ford Falcon, junto a Alberto Olmedo conformó una de las duplas de mayor impacto popular que se recuerde. Imán, puro imán. Porcel era la máscara del gordo ingenuo y pícaro; la de un perdedor que se niega a reconocerse como tal, pero que se mueve entre vasos de whiskys, música beat, discotecas, bikinis escandalosos y hoteles alojamientos de la Panamericana al mejor estilo de un Isidoro Cañones con muchos kilos de más y sin tanto dinero.
 
Esa impronta es la que trasladó al teatro cuando en la revista todavía corría champagne por las venas. Vinieron los títulos: "El Maipo de gala" (1973), junto a Ethel Rojo, Olmedo y Adolfo García Grau; "En el Astros, las estrellas" (1975), con Susana Giménez, Tristán y Vicente Rubino; "La revista nunca vista" (1978), con Ethel Rojo, Olmedo, Don Pelele, Juan Carlos Calabró; "La revista de las súper estrellas" (1981), junto a Moria Casán, Olmedo y Susana Giménez; "Seguimos rompiendo las olas" (1982), con libro y dirección de Hugo Sofovich con Casán, Olmedo y Portales; "Prohibida" (1983), junto a Olmedo, Patricia Dal y Mario Sapag; y tantas otras obras de picarescas, comedias o revistas. Como director, dirigió, por ejemplo, a Jorge Luz en "¿No es fino?". Justamente, esa obra la presentó en Mar del Plata el mismo año que se mató Alberto Olmedo ("mi amigo y mi hermano").
 
 
"Y yo sigo, sigo, sigo..." 
  
¿El secreto de Porcel? De algún modo lo cuenta él mismo en el libro "Vida de vivos", de María Moreno: "Hay algunos tipos a los que les cambiás una escena y, con eso nomás, se distraen. Se olvidan la letra. ¿Viste cuando le cambiás la posición de un florerito a alguien y ¡chau! se paró? Bueno, a mí me podés cambiar el actor que tenía que entrar, cambiarme la letra, cambiarme la obra. Yo sigo. Sigo solo. Sin micrófonos, sin nada. ¿Se murieron los actores? ¿Se cayó el decorado? Sigo, sigo".
 
En ese camino, aprendió a la perfección la técnica del morcilleo y de la improvisación (hasta, como ocurrió con varios compañeros de ruta, abusar del recurso). En general, como le ocurrió a Olmedo hasta que se transformó en tema de una cátedra de la UBA, la intelectualidad siempre lo tildó de vulgar. A él tampoco le importaba porque decididamente trabajó para otra gente, para otro público.
 
Y mientras iba de Avellaneda a la avenida Corrientes, pasando por Mar del Plata o Miami, la pintura en él siempre fue otras de sus pasiones (o una "travesura", como prefería decir). Y cuando su carrera tomó otro rumbo, se radicó en Miami en donde tenía un restaurante llamado A la Pasta con Porcel.
 
Claro que en la península de Florida no todo era gula, ya que allí comenzó a dedicar buena parte de sus energías a la iglesia evangelista del predicador Luis Palau. Seis años atrás, de visita al país, decía: "Me orienté hacia Dios porque después de tantos triunfos encontré mi vida vacía". En esa oportunidad, como predicador, habló ante una multitud que lo escuchaba en la cancha de Huracán (justo él, un fanático confeso de Racing).
 
Según declaraciones del vocero de la familia Porcel, Alberto Avila, a la agencia DyN, en los próximos días se iniciarán los trámites para traer el cuerpo del actor a la Argentina, donde será inhumado en el panteón de la Asociación Argentina de Actores, en el cementerio de la Chacarita.
 
Fuente: La Nación

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24-05-2019 / 18:05
24-05-2019 / 18:05
En 1809, la Junta Central de Sevilla envió como nuevo virrey del Río de la Plata a Baltazar Hidalgo de Cisneros, quien ordenó la desmovilización de las milicias que habían defendido Buenos Aires de las invasiones inglesas de 1806 y 1807, además de exigir el restablecimiento del monopolio comercial español. Los criollos bonaerenses rechazaron ambas medidas.
 
Mantuvieron sus tropas armadas y presionaron por la tolerancia de comercio con Inglaterra, que ahora era aliada de la Junta Central de España en la guerra contra Napoleón. El virrey, consciente de la debilidad de sus fuerzas y sin esperanza de recibir ayuda de la metrópoli, aceptó las demandas de Buenos Aires.
 
Un grupo de criollos se reunía secretamente discutiendo diversos planes para derrocar al virrey. Los más activos eran los militares Cornelio Saavedra Miguel de Azcuénaga, los abogados Manuel Belgrano, José Castelli y Mariano Moreno, y los comerciantes Juan Larrea y Domingo Matheu.
 
El 17 de mayo de 1810 llegó una noticia que desencadenó la revolución. En España había caído la Junta Central, la que había nombrado virrey a Cisneros, y se había instalado un Consejo de Regencia, arrogándose la representatividad de España y las colonias. En los días siguientes, los conspiradores bonaerenses movilizaron las milicias y convocaron al pueblo a Cabildo Abierto y destituyeron al virrey, declarando que su autoridad era ilegítima, al no existir la Junta que le había otorgado el cargo.

La Revolución de Mayo inició el proceso de surgimiento del Estado Argentino sin proclamación de la independencia formal, ya que la Primera Junta no reconocía la autoridad del Consejo de Regencia de España e Indias, pero aún gobernaba nominalmente en nombre del rey de España, Fernando VII, quien había sido depuesto por las Abdicaciones de Bayona y su lugar ocupado por el francés José Bonaparte.
 
Aun así, dicha manifestación de lealtad, conocida como la máscara de Fernando VII, es considerada una maniobra política que ocultaba las intenciones independentistas de los revolucionarios, inspirados en la Revolución Francesa y la Independencia de Estados Unidos. Así, el 25 de mayo de 1810 tiene más valor simbólico que histórico. Valor simbólico de un hecho fundacional que todo pueblo necesita reconocer para afianzar su identidad.
 
No hubo violencia, que es una de las características ineludibles que tiene el vocablo revolución, ni hubo cambios radicales. No fue tampoco una gran movilización popular como lo fue la reconquista de Buenos Aires durante las invasiones inglesas. No fue un gesto imperativo de la masa sublevada como el 17 de octubre de 1945, pero tampoco una decisión tomada exclusivamente por los doctores y la "gente decente" como lo cuenta la historia liberal mitrista.
 
No declaró la independencia pues se hizo en nombre de Fernando VII. Destituyó un virrey, pero ese hecho ya tenía antecedentes con la destitución de Sobremonte cuando se eligió a Liniers. No existieron las escarapelas celestes y blancas que nos enseñó falsamente la historia oficial porque se repartían estampitas con la efigie de Fernando VII, con un tono rojizo como el de la bandera española.
 
Por último, aunque parece evidente que no puede asignarse a un día y a un hecho puntual la carga simbólica de la independencia y constitución de la Argentina libre y soberana, hay quienes consideran el 9 de julio, fecha de la declaración de la Independencia, como ícono del nacimiento del país, y otros, a la fecha del 25 de mayo.
 
Uno de los motivos del debate tiene que ver con el hecho de que hay quienes consideran que la Revolución de Mayo fue un acontecimiento protagonizado solo por Buenos Aires mientras que la Declaración de la Independencia fue un acto que contó con la activa participación de las provincias. Parece claro, eso sí, que la Revolución de Mayo es la celebración del inicio de una serie de acontecimientos que desembocaron en la formalización de la independencia en 1816.
 
La Opinión Popular



24-05-2019 / 18:05
El Club Atlético River Plate es un club deportivo de la ciudad de Buenos Aires. Es el equipo que ganó más campeonatos locales de índole profesional en la Argentina. Fue fundado, de acuerdo a la versión oficial del club, el 25 de mayo de 1901.
 
Originalmente instalado en el barrio de La Boca, luego se mudó al barrio de Palermo, donde tenía su propio estadio, pero con el paso de los años el club creció en popularidad y tuvo que trasladarse en 1938 al barrio de Belgrano, al norte de la ciudad de Buenos Aires, donde se ubican sus instalaciones, aunque generalmente se relaciona la ubicación del club con el barrio de Núñez. Su histórico rival es el Club Atlético Boca Juniors, con quien disputa el llamado Superclásico del fútbol argentino.
 
Es el club más ganador del profesionalismo, con 56 títulos. En el plano nacional, ostenta el récord de haber ganado 36 campeonatos de Primera División (1 durante el amateurismo y 35 en el profesionalismo), lo que lo hace el máximo campeón del fútbol argentino. Además, también alcanzó el título de campeón en 8 copas nacionales oficiales (1 en la era amateur y 7 en la profesional) y 2 títulos de Segunda División (1 en la era amateur y 1 en la era profesional).
 
El club también posee 15 títulos internacionales oficiales de mayores,16 entre los que se cuentan una Copa Intercontinental, tres Copas Libertadores, una Copa Interamericana, una Copa Sudamericana, una Supercopa Sudamericana, una Recopa Sudamericana y una Copa Suruga Bank, todos ellos organizados por la Conmebol.
 
La Opinión Popular

24-05-2019 / 18:05
24-05-2019 / 17:05
Néstor Carlos Kirchner fue una figura política decisiva en la  Argentina de los últimos tiempos. Asumió como presidente el 25 de mayo de 2003 y su gobierno generó un estilo que rescató la política del descrédito en que había caído, privilegió la militancia y jerarquizó la figura presidencial y su autoridad, degradada después de la crisis de 2001.
 
Significó un cambio total respecto al nefasto modelo neoliberal que se implantó con el golpe militar de 1976, se profundizó en la década de los 90 con el menemismo, explotó con la crisis de 2001 y terminó con el gobierno radical de la Alianza.
 
Hoy todos debemos reconocer los logros concretos de su gestión, como: el crecimiento económico; el desarrollo de la industria nacional y la importante contracción de la tasa del desempleo; las mejoras salariales en la mayoría de las actividades, que han superado las proyecciones inflacionarias; el auge del consumo y el crédito; la ampliación de los beneficios jubilatorios para personas que no habían hecho aportes; la función activa del Estado desplazando al "mercado".
 
Además, el discurso reivindicativo, nacional y popular, frente a las grandes corporaciones empresariales y a organismos internacionales como el FMI; la renovación de la Corte Suprema; el desendeudamiento con el Fondo Monetario Internacional; la política de Derechos Humanos y la nulidad de las leyes de obediencia debida: la integración regional... Por todo esto, ya tiene un lugar en la historia, con toda justicia.
 
El oficialismo quiso construir un mito con la figura de Néstor Kirchner, para que cumpla una función unificadora de los K, corriendo el riesgo de transformarlo en fábula. Antes de convertirlo en mito, sus seguidores deberían darle la oportunidad de ser juzgado sin pasiones, simplemente como un hombre de su tiempo.  
 
Lo real es que Néstor Kirchner ha marcado un antes y un después. Es parte fundamental en la realidad argentina, vive en el corazón de su pueblo, porque puso nuevamente en marcha un proyecto político peronista transformador que forjó nuevos derechos, en la pelea por la igualdad de oportunidades y la equidad social, en la lucha permanente de la causa nacional y popular por: la Soberanía Política, la Independencia Económica y la Justicia Social.
 
Transcribimos aquí su discurso completo en la asunción presidencial en la Asamblea Nacional.
 
Por Blas García

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