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Nacionales - 12-05-2019 / 11:05
RESPALDO POLÍTICO Y FINANCIERO INÉDITO A UNA ALIANZA EN DESCOMPOSICIÓN Y A UNA ECONOMÍA QUE ESTÁ NAUFRAGANDO

Estados Unidos y Macri: Más que relaciones carnales

Estados Unidos y Macri: Más que relaciones carnales
Para evitar el regreso del populismo, alimentar negocios vinculados a la venta de armas y a la energía, y proteger el patrimonio de sus bancos y fondos de inversión, Donald Trump salió al rescate del gobierno de Mauricio Macri.
Donald Trump salió al rescate del gobierno de Mauricio Macri. Ya sea para frenar el regreso del populismo, habilitar negocios militares y vinculados a la energía, proteger el patrimonio de financistas o intervenir en inversiones privadas en el país, el intento de rescatar del naufragio a la economía macrista es una misión que a Estados Unidos le está siendo esquiva, como la de desplazar al chavismo en cabeza de Nicolás Maduro en Venezuela. Es una apuesta arriesgada de Trump y puede generarle tanta frustración como el golpe fallido de Guaidó.
 
El papelón que está haciendo el Fondo Monetario con el programa financiero argentino sólo se explica por la decisión política de Estados Unidos de evitar el default de Macri, tanto el de los bonos como el político.
 
Con la Argentina de Macri, el directorio del Fondo se ha lanzado a la hoguera y se ha quitado la máscara que ocultaba acerca del papel político que ejerce cuando entrega sus líneas de financiamiento con condicionamientos. En esta instancia aparece el verdadero mandamás de este organismo financiero internacional: Estados Unidos.
 
El FMI es el fronting de Estados Unidos, específicamente cuando su intervención es en América latina. En estos meses ha quedado muy clara esa influencia determinante. Unos 50 mil millones de dólares  terminará entregando, en un breve período que va de junio de 2018 a fines de este año, para eludir el escenario de la cesación de pagos y de una corrida cambiaria demoledora. Este inmenso paquete financiero puede ser que de todos modos sea insuficiente.
 
La apuesta política del FMI-Estados Unidos es inédita y arriesgada, tanto por la magnitud de dólares involucrada como por la intervención directa en un proceso electoral local. Es una jugada en la que existe elevadas probabilidades que termine con la caja de reservas del Banco Central vacía, dejando una pesadísima herencia de deudas en la mochila del gobierno 2020-2023.
 

 
El primer acuerdo de junio del año pasado con el FMI no llegó a cuatro meses. Era un préstamo preventivo que no sería usado, había afirmado el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne. No fue así. En ese período, el Banco Central dilapidó casi 14 mil de los 15 mil millones de dólares del desembolso inicial.
 
El segundo acuerdo, presentado por la titular del FMI, Christine Lagarde, en el consulado argentino de Nueva York, tuvo un recorrido apenas más prolongado, al durar siete meses.
 
El tercero acaba de nacer, aunque el staff técnico y el directorio del Fondo no quieran formalizarlo para no convertirse en el hazmerreír del mercado, luego de la implosión de la política cambiaria, que desde la semana pasada pasó a ser misteriosa.
 
El Banco Central podrá intervenir en la zona de no intervención cambiaria, absurda presentación oficial para no reconocer un nuevo fracaso para controlar el precio del dólar, y además lo podrá hacer sin informar cuántos billetes verdes vende. Sin cumplir un año, se suceden los incumplimientos de las metas fiscales, monetarias y cambiarias definidas en el stand by de emergencia.
 
El Fondo avala ahora que no haya tipo de cambio flexible, como propone su manual de recomendaciones; que el Banco Central pueda rifar parte de los dólares que le presta para frenar la disparada de la paridad cambiaria, pese a que su estatuto lo prohíbe; que no se informe diariamente si hubo variación de reservas por ventas en el mercado cambiario, a contramano de su política de transparencia; y que el gobierno de Macri incumpla compromisos del acuerdo, lo que implica el record de elaborar tres acuerdos en menos de doce meses y la solicitud de waivers (perdón) por no alcanzar las metas previstas.
 
 
Trump
  
La conversación telefónica de los presidentes Donald Trump y Mauricio Macri, difundiendo el apoyo del primero a un programa económico que hace agua, el mismo día del desembarco de la misión del FMI en Buenos Aires, ratifica que Estados Unidos a través del Fondo está jugado a sostener a un gobierno débil.
 
Se trata de una decisión geopolítica, que se reconoce en el deseo de frenar el regreso del populismo al que asocian con la expansión de China en la región. Se debe también a la lógica de negocios de la venta de armas y la capacitación militar de la potencia mundial a las Fuerzas Armadas argentinas.
 
Otro motivo importante es cuidar los intereses de los grandes bancos y fondos de inversión estadounidenses, que han acumulado una cantidad importante de bonos argentinos en los dos primeros años del mandato de Macri, cuando apostaron a que iban a convertir a la Argentina en la vedette de los inversores internacionales, y no en el paria del mercado internacional como lo es ahora.
 
La magnitud de esas compras de bonos se puede observar en que sólo las ocho emisiones en el mercado internacional sumaron 43.687 millones de dólares, de abril de 2016 a enero de 2018.
 
Mantener a flote la economía macrista brinda tiempo para que puedan ir desprendiéndose, sin un quebranto aún mayor por la caída de las cotizaciones, de esos bonos que han acumulado durante la orgía de emisiones -hubo una de vencimiento a 100 años- comandada por el mesadinerista del gobierno de Macri, Luis Caputo.
 
La Overseas Private Investment Corporation (OPIC), organismo gubernamental financiero de los Estados Unidos, está teniendo además una participación más activa en la economía argentina.
 
La última semana formalizó la aprobación de un préstamo por 45 millones de dólares a la empresa Plaza Logística para la construcción y ampliación de la capacidad de los parques logísticos de la compañía en 176.000 m2, iniciativa que implica una inversión total de 76 millones de dólares.
 
Es una línea de financiamiento que forma parte de un paquete de seis cartas de intención para impulsar varios proyectos privados por un total de 813 millones de dólares.
 
 
Más que relaciones carnales
 
Juan Gabriel Tokatlian, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad Di Tella, tiene la virtud de clarificar lo oscuro y hacer entendible lo complejo. Otra vez lo demuestra en el texto que publicó en la última revista Crisis "El contexto global y regional de la elección en Argentina".
 
 En el artículo hay un subtítulo "Braden vuelve" para destacar que en la actual campaña electoral el dato clave es la relación entre Washington y Buenos Aires. Afirma que "a mi entender, desde el advenimiento de la democracia en 1983 y la reforma constitucional de 1994, ningún presidente había contado con tanto apoyo político en Estados Unidos para ser reelecto como Mauricio Macri".
 
Sin desconocer el peso de Wall Street en ese vínculo, si se posa la mira en Washington es posible identificar un cuadrilátero de respaldos indudables, que Tokatlian pasa a enumerar:
 
-Las declaraciones sobre el país del Poder Ejecutivo (desde la Casa Blanca y los Departamentos de Estado, Defensa y Tesoro);
-Las resoluciones (cinco entre 2017 y 2018) provenientes del Congreso y la creación del llamado Congressional Argentina Caucus;
-Las acciones y los pronunciamientos de los bancos multilaterales (especialmente el Fondo Monetario Internacional); 
-Los eventos, invitados y comentarios de varios think-tanks (entre ellos, el Argentina Project del Wilson Center, el Argentina-US Strategic Forum del Center for Strategic & International Studies, el Atlantic Council, el American Enterprise Institute, el Council on Foreign Relations, la Heritage Foundation y la Foundation for the Defense of Democracias).
 
Tokatlian afirma que se está asistiendo a un caso infrecuente en la historia contemporánea de las relaciones bilaterales, para señalar que "ya no es el 'Braden o Perón' agitado desde Buenos Aires sino una suerte de 'Macri o el abismo' articulado tácita y pre-electoralmente desde Washington DC".
 
No considera que esos respaldos sean necesariamente efectivos, pues "habrá que ver si eso funciona a los fines de Cambiemos o se convierte en un boomerang político". Y concluye que, "en todo caso, es inusitada la intensidad del soporte (a Macri) de fuerzas influyentes en la capital estadounidense".
 
 
Rescate
 
La alianza macrismo-radicalismo goza de un apoyo de los organismos financieros internacionales que los dos gobiernos radicales anteriores no tuvieron en las instancias críticas de sus respectivos programas económicos.
 
El de Raúl Alfonsín fue abandonado a principios de 1989 por el Banco Mundial. Cuando ese organismo multilateral suspendió los desembolsos comprometidos aceleró la crisis que derivó en hiperinflación y entrega anticipada del poder.
 
Con Fernando de la Rúa, después de la elección de medio término de octubre de 2001, de la cual el oficialismo salió debilitado, el FMI le empezó a soltar la mano hasta que en los primeros días de diciembre se retiró la misión de técnicos anunciando que no iba a girar los 1260 millones de dólares programados. El desenlace inmediato fue el corralito, el default, el estallido de la convertibilidad y el derrumbe del gobierno.
 
¿Cuál hubiese sido el destino de la administración Cambiemos si el FMI la abandonaba en estos meses, como lo hizo con los gobiernos de Alfonsín y De la Rúa? Y lo hubiera podido hacer con razón ante el desmanejo cambiario realizado con sus dólares por parte del Banco Central. Default y desmoronamiento del Gobierno hubiesen sido el destino de este experimento neoliberal.
 
Pero el FMI no abandonó al gobierno de Macri. Por el contrario, lo salvó del precipicio de la cesación de pagos con el primer acuerdo, se convirtió en el principal financista de la campaña electoral 2019 de Cambiemos con el segundo, para finalmente transformarse ahora en el soporte político clave de una alianza en descomposición por la debilidad electoral de su líder.
 
El Fondo ocupa ese lugar central en la vida económica y política de un país cuando el diseño y auditoría de la política económica pasan a estar en sus manos.
 
 
Mnuchin
 
El auxilio financiero extraordinario entregado al gobierno de Macri evitó su desmoronamiento. La figura clave de la flexibilización del FMI para autorizar al Banco Central a liquidar dólares fue el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Steven Mnuchin. Este ordenó que el directorio no pusiera reparo al pedido argentino.
 
El objetivo es que las ventas de dólares permitan mantener el tipo de cambio bajo control y mejore las expectativas del mercado financiero, que deriven en un alza de las paridades de los títulos públicos, o sea en una baja del riesgo país. Con la suba de los bonos, se benefician bancos y fondos de inversión que tienen papeles argentinos en sus propias carteras y en las de sus clientes.
 
Antes de ser funcionario de la administración Trump, Mnuchin con otros socios era dueño del banco californiano OneWest que, durante la crisis de las subprime, ejecutó 36 mil hipotecas, para luego vender la entidad hace un par de año obteniendo el grupo de control un beneficio de 1500 millones de dólares.
 
Él, como su padre son millonarios y ambos trabajaron en el banco Goldman Sachs. Mnuchin lo hizo durante 17 años. La senadora demócrata Elizabeth Warren lo bautizó, según consignó la CNN, como el "Forrest Gump de la crisis financiera" porque "formó parte de todas las peores prácticas de Wall Street".
 
Mnuchin está cuidando las finanzas de los bancos internacionales con el rescate financiero a la Argentina de Macri.
 
 
Reservas netas
 
La semana pasada, en estas páginas se reveló que existen unos 17 mil millones de dólares de reservas libres. Al total, que con los últimos pagos de deuda bajó a unos 68 mil millones, se le debe restar el monto indisponible de los depósitos de ahorristas en dólares (16.000 millones), el swap con la banca central de China (19.300), la línea con el Banco de Basilea (2500), las operaciones Repo con bancos internacionales (1100) y el aporte del FMI para pagar deudas (12.400).
 
Economistas oficialistas salieron a neutralizar este dato difundiendo que las reservas netas para vender en el mercado suman de 23.000 a 30.000 millones de dólares.
 
Si fuese tan holgada la posición de reservas, el Gobierno no estaría tan desesperado para conseguir más dólares. Está negociando con bancos internacionales la ampliación de operaciones Repo (préstamo contra garantía de bonos de deuda). En el mercado están especulando con que, en caso de emergencia, el Fondo Monetario podría ampliar el auxilio financiero o adelantar el giro de 5900 millones de dólares previsto para el año próximo.
 
El Gobierno también ha explorado la posibilidad de que la Reserva Federal (banca central estadounidense) o el Tesoro se involucren directamente en el salvataje financiero. La administración Trump debe justificar ante el Congreso la necesidad de ayudar a un país con problemas económicos, aunque existen excepciones, como el rescate a México lanzado en enero de 1995.
 
El entonces presidente Bill Clinton autorizó al Tesoro a conceder una línea de préstamo contingente por 20.000 millones de dólares. Fue una asistencia canalizada a través del Fondo de Estabilización Monetaria (ESF, en inglés) y era la primera vez que se utilizaba para estabilizar la moneda de otro país.
 
Ese fondo hoy suma 105.000 de dólares, de los cuales 58.100 millones forman parte de los aportes que Estados Unidos realiza al FMI. La economía macrista podría recibir ayuda financiera del Tesoro de Estados Unidos de la misma manera que México fue auxiliado durante el Efecto Tequila. Pero Trump deberá conseguir luego el apoyo del Congreso y justificar la necesidad urgente de asistir a una economía lejana y al borde del abismo.
 
Por Alfredo Zaiat
 
Fuente: pagina12.com.ar
 

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23-07-2019 / 09:07
Según estimaciones privadas, la producción industrial caerá 4,6% en 2019 afectada por el fuerte deterioro del poder adquisitivo y la política de apretón monetario con tasas por las nubes. Un retroceso superior al 2,5% proyectado por la Unión Industrial Argentina.
 
De confirmarse una baja de esta magnitud, el Gobierno de Mauricio Macri dejará una profunda herida para el sector manufacturero, que acumulará un derrumbe superior al 11% a lo largo de su mandato.
 
Un informe de la Fundación Capital (FC), que dirige Martín Redrado, planteó que pese a haber tocado piso en el primer trimestre, la economía no logra salir del pozo, aun con el impulso del fuerte crecimiento del agro que resulta el único motor en marcha.
 
De acuerdo a sus cálculos, el primer semestre habría cerrado con una caída del producto del 3,3% interanual que la llevó a su nivel más bajo en siete años.
 
Con indicadores sectoriales que adelantan una leve desaceleración de la baja, en la segunda mitad la actividad mostraría una tenue mejora del 0,9% interanual, ante una menor base de comparación y gracias a un pequeño repunte en el salario real.
 
Así, la consultora proyectó que la PBI cerrará 2019 con un declive del 1,3%, una décima menos que el promedio previsto por los analistas consultados por el BCRA en su último Relevamiento de Expectativas de Mercado.
 
Además, estimó que, sin contar la cosecha récord, la caída anual sería el doble de grande. Es que, por la caída del consumo y el muy elevado costo de financiamiento, la industria y el comercio cerrarían el año con fuertes retrocesos del 4,6% y 6,5% interanual, respectivamente, y en conjunto restarían 1,5 punto al producto.
 
En ambos casos, uno de los principales factores es el desplome del poder adquisitivo. 
 

22-07-2019 / 09:07
"Hiperpolarización". Esa es la palabra más escuchada en las últimas jornadas en los mentideros políticos. La utilizan analistas, consultores y los propios protagonistas. Se refiere al escenario político que, a gran velocidad, va fluyendo rumbo a las PASO.
 
A menos de tres semanas para las elecciones, que en rigor definirá las candidaturas de las generales de octubre, los dos búnkers de los cuales saldrá el futuro Presidente ya manejan un escenario en el que las candidaturas de Mauricio Macri-Miguel Ángel Pichetto y la de Alberto Fernández y Cristina Fernández concentran nada menos que el 80% de los votos.
 
Incluso, en el Instituto Patria -desde donde se maneja la campaña de Cristina- no descartan que la hiperpolarización se acerque al 85 por ciento. Esto implica que el escenario de definición que se esperaba para octubre podría ocurrir ya en las PASO de agosto. Y se entusiasman con que la fórmula opositora se ubique ya en "zona de victoria en primera vuelta".
 
Esa misma lectura se está haciendo en estos días en otras oficinas, aunque con menos triunfalismo: los operadores financieros -tanto de la City porteña como de Wall Street- están yendo a posiciones defensivas, a la espera de que la situación se aclare. Es que el escenario que se abre para el dólar varía mucho según qué candidato se imponga.
 
Lo cierto es que se ve un escenario inédito de la política argentina de los últimos años. De hecho, en las últimas competencias hubo tres corrientes bien diferenciadas: los dos polos determinados por el oficialismo de Cambiemos, a un lado, y el Kirchnerismo, del otro. En el medio, el Peronismo "moderado" liderado por Sergio Massa, hoy candidato estelar en las boletas de los Fernández.
 
El hecho de que el "espacio del medio" -hoy representado por Lavagna-Urtubey- se haya reducido (algunos hablan directamente de una implosión) da lugar al crecimiento de los dos polos. Un verdadero "mano a mano" que, a la hora de estimar un resultado, la mayoría de los encuestadores grafica como una verdadera moneda al aire.
 
Lo cierto es que, bajo este nuevo escenario pre electoral, los "laboratorios" de ambos lados se han puesto a elaborar distintos contextos para el 11 de agosto a la noche, una vez que se conozcan los resultados.
 
Consultores como Rosendo Fraga y Lucas Romero (Synopsis), entre otros, ya hablan de la cada vez mayor probabilidad que el futuro presidente de los argentinos se defina en octubre. Es decir, que Macri o Fernández gane en primera vuelta por llegar al 45% de los votos, el "piso" a partir del cual un candidato puede ganar en primera vuelta.
 
"Es perfectamente posible que uno de los candidatos obtenga entre 42% y 44% de los votos y quede a un paso de ganar en primera vuelta, en octubre", afirma Fraga.

22-07-2019 / 08:07
Este viernes, durante la visita de campaña que Mauricio Macri y María Eugenia Vidal hicieron a la ciudad de Azul, una mujer se acercó hasta donde estaba el presidente y lo insultó por el cierre de Fanazul, la emblemática fábrica que el Gobierno desmanteló y cerró. "Nos dejaste sin trabajo, sos un hijo de puta", gritó Fernanda Marsciano, quien luego vería como la rodeaban los policías para llevarla detenida.
 
Marsciano es esposa de un ex trabajador de la fábrica militar de Azul, y en ese momento regresaba de hacer las compras cuando se cruzó con el operativo de seguridad que acompañaba a Macri y a Vidal durante su recorrida por el Hospital de Niños.
 
A pesar de la bronca y la angustia, la mujer nunca intentó acercarse a los mandatarios, quienes estaban fuertemente custodiados. Sin embargo, los policías la rodearon rápidamente y se la llevaron del lugar sin mediar palabra, como puede verse en los videos que se subieron a las redes. "Queremos trabajar, se necesitan fuentes de trabajo, la gente se está muriendo de hambre", fue lo último que alcanzó a gritarle Fernanda Marsciano a la distancia.
 
En la sede policial informaron que "desde ahora en más, esa clase de manifestaciones serán plausibles de enfrentarse a una detención por contravención". La decisión policial se basa en un decreto de la última dictadura militar genocida incluido en el Código de Faltas.
 
Fernanda Marsciano permaneció varias horas detenida e incomunicada en la comisaría primera de Azul y ahora tiene abierta una causa contravencional por disturbios en la vía pública, en donde el juez correccional Aníbal Álvarez deberá decidir si la absuelve o no.
 
"Es una actitud absolutamente provocativa del Gobierno nacional, provincial y local, que vienen a esta ciudad después de cerrar Fanazul y dejar a 200 familias sin trabajo. Encima detienen a Fernanda ante su desesperación", opinó Vanina Zurita, secretaria general de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE). "Esta gestión muestra constantemente el desprecio que tienen por la clase trabajadora. Son unos cínicos", agregó.
 
Por su parte, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) entiende que la libertad de expresión debe contemplar aquellos dichos que "ofenden, resultan chocantes o perturban", porque "tales son las exigencias del pluralismo, la tolerancia y apertura mental sin las cuales no existe una sociedad democrática". No justificamos su reacción, pero la dominó la impotencia. Repudiamos la falta total de sensibilidad social del gobierno de Macri, que eligió la represión y la comisaría y no contenerla y solucionarle su problema.
 
La Opinión Popular

21-07-2019 / 09:07
La economía a partir del 2020 estará muy condicionada por la herencia macrista. El stock de deuda equivalente a casi el 90 por ciento del Producto Interno Bruto es una carga muy pesada. Si a este ya potente limitante se le agrega que el Fondo Monetario Internacional es auditor de la gestión de gobierno y uno de los principales acreedores, la capacidad de desplegar una política económica con cierto margen de autonomía se reduce considerablemente. 
 
Es una restricción fundamental para las perspectivas de un gobierno diferente al actual, incluso también para un escenario de Mauricio Macri reelecto. Lo que sucede es que no hay misterios acerca de qué pasará en un segundo mandato macrista.
 
No habrá una estrategia para tratar de administrar esa restricción, sino que el sendero anunciado es hacer lo mismo pero más rápido, lo que tendrá como consecuencia la profundización de la actual crisis socioeconómica. Cada una de las variables congeladas a presión (dólar y tarifas ) tiene destino de estallido, el cual sería más intenso que los desbordes padecidos en estos años de macrismo. En ese panorama crítico, el Fondo estará omnipresente en la vida cotidiana indicando la hoja de ruta que pretende para la economía argentina.
 
El gobierno de Macri convocó nuevamente al país al FMI, con todo lo que eso significa, no sólo como proveedor de dólares -además acreedor privilegiado-, sino como auditor dominante de la política económica. No son secretas las exigencias que planteará la tecnoburocracia de Washington para el gobierno 2020. El camino que han trazado es:
 
1. Como el programa financiero definido con el gobierno de Macri es un desastre, al concentrar el 90 por ciento del crédito entre junio de 2018 y diciembre de 2019, y que ha sido diseñado para financiar la campaña electoral del oficialismo, a mediados del año próximo será necesaria la redefinición de los vencimientos, concentrados en 2021 y 2022.
2. El Fondo está predispuesto a refinanciar los vencimientos, convirtiendo el stand by en un programa denominado Extended Fund Facility, de hasta 10 años.
3. El paso previo que propondrá es colaborar en el "reperfilamiento" de la deuda con el sector privado. Como lo ha dejado escrito en el memorándum de entendimiento del stand by y en cada una de sus revisiones, la deuda argentina es "insustentable con elevada probabilidad".
4. Todo este esquema de colaboración del FMI viene con una exigencia: instrumentar las reformas laboral, previsional y tributaria, además de continuar con el ajuste fiscal. 


Es una hoja de ruta que muestra disposición a ayudar a administrar la carga pesada de la deuda, pero con un condicionamiento fulminante para cualquier política que aspire a mejorar el bienestar general.

20-07-2019 / 11:07
Mike Pompeo, representante de Donald Trump, está en la Argentina para consolidar el encolumnamiento incondicional de Macri y avalar la política del macrismo. El secretario de Estado tuvo un día agradable, porque según su cuenta de Twitter, estuvo "encantado de reunirme con el presidente Mauricio Macri". La satisfacción viene por el estrecho alineamiento de Argentina con la parte más agresiva de la política exterior yanqui.
 
La conferencia ministerial de Lucha Contra el Terrorismo le permitió saludar el regalito argentino de salirse del marco de las Naciones Unidas en cuánto a quién es un terrorista y quién no. Macri, por decreto y sin consultar al Congreso, creó un registro propio y lo estrenó poniendo a Hezbollah, el tipo de cosas que en Washington saludan como políticas de Estado.
 
La llegada del funcionario americano, que en términos reales es el segundo más poderoso en cualquier gobierno norteamericano, sella las nuevas relaciones carnales. Esto se venía preparando desde hace rato y tuvo un evento previo el mes pasado, cuando llegó el almirante Craig Faller, jefe del Comando Sur de las fuerzas armadas de EE.UU.
 
La parte macrista, para variar, se pasó de olfa: los americanos anunciaron que la visita era para hablar de "nuestros intereses comunes y la cooperación mutua", mientras que la argentina explicó que era para hablar de "ciberdefensa, narcotráfico y crimen organizado". Faller, hablando ante cadetes de aquí, les explicó la nueva guerra fría al decirles que Rusia, China, Irán, Venezuela, Cuba y Nicaragua "no comparten los valores democráticos que tienen Washington y Buenos Aires".
 
No extraña este trumpismo explícito del macrismo, porque Pompeo está entre un puñado de funcionarios que le viene durando al pintoresco presidente, que te echa a la primera contradicción. Primero lo nombró en la CIA, momento en el que Pompeo tuvo que dar marcha atrás en una declaración que lo había hecho famoso cuando era diputado, que torturar prisioneros era correcto y necesario. Como juró que no iba a autorizar que se volviera a usar el submarino en los interrogatorios, logró algunos votos demócratas y fue confirmado.
 
En abril del año pasado reemplazó a Rex Tillerson como secretario de Estado. Tillerson, evidentemente, no se había mostrado como un completo alfil de Trump, y hacía cosas como no putear debidamente a la ONU. En el extraño universo de la derecha dura en Estados Unidos, las Naciones Unidas rankean con la masonería y los Sabios de Sión como una conspiración oscura.
 
Macri y su gobierno bailan al son de la música que toca la administración Trump. Estos actos del Gobierno tienen un inmediato efecto práctico: mayor sumisión a la política exterior del principal país imperialista y cumplir con todas la ocurrencias de su presidente.
 
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