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                  04:53  |  Sábado 25 de Mayo de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná
“El carácter inevitable de la derrota solo desalienta a los cobardes”. Alejandro Dolina
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Entre Ríos - 07-05-2019 / 16:05
PANORAMA POLÍTICO PROVINCIAL

Polarización a la entrerriana

Polarización a la entrerriana
Las encuestas dejan siempre un enorme margen para la desconfianza, pero todas muestran a Bordet ganando por mayor o menor diferencia, y la oposición, en privado, admite que la pelea es por el segundo lugar. Lo que debería hacer Benedetti, para tener alguna chance, es pedir al Presidente que cese con el nefasto ajuste neoliberal.
A poco más de 30 días que restan para las elecciones generales, una especie de segunda vuelta debería mover las fibras políticas entrerrianas. Le queda poco tiempo a la campaña de marketing político más profesional y desapasionada que vivió la provincia. Son momentos en que un sector del electorado, que las encuestas sitúan entre el 15 y el 20%, cae en la cuenta que se viene la elección y empieza a pensar su voto.
 
Así como la polarización se instaló a nivel nacional, y no hay ninguna señal que pueda concluir, en Entre Ríos no hay debate y tampoco hay otro enfrentamiento más que el intercambio publicitario. No hay siquiera pintadas ni cruces altisonantes, porque nunca hubo un agravio del gobernador Gustavo Bordet y porque su candidato a intendente de Paraná, Adán Bahl, no se apartó del libreto.
 
Es tan ninguneadora la estrategia oficialista que ni siquiera nombró jamás a Atilio Benedetti; menos aún a los otros candidatos a gobernador. Esa estrategia hoy se orienta a dar por resuelta la elección provincial y a tratar de cerrar en la Capital el ciclo de frustración que se abrió con la fallida experiencia de Sergio Varisco.
 
La táctica del peronismo es la misma en la ciudad: la construcción política de Bahl se basa también en ignorar a Varisco. La consigna de no dar entidad a los adversarios ni siquiera fue abandonada por el peronismo para recordar los flancos débiles judiciales de Varisco. Al adversario, ni siquiera críticas.
 
El Frente Creer Entre Ríos mostró una eficacia inédita en la instalación de dos ideas: la primera es que la elección provincial está ganada de antemano; la segunda, que no hay mucho para discutir tras 16 años del peronismo en el poder. Demasiado lejos quedó Cambiemos como para dar vuelta la taba. La explicación, tiene que ver con el pésimo momento del gobierno nacional.
 
La oposición intentó por todos los medios convencer que "16 años es mucho": apelaron a la inseguridad, a la pobreza, a la alternancia, a las denuncias de corrupción y a la Justicia que no tiene ojos para eso. Fueron cachetazos al aire: nunca hubo una respuesta oficial que validara al emisor de la crítica.
 
Hoy Cambiemos culpa a la prensa por la ausencia de respuestas de Bordet, y en el equipo de Benedetti comienza a notarse el desánimo. Ningún sector del radicalismo provincial acepta todavía que fueron sus propias decisiones políticas las que propiciaron que las cosas llegaran al sitio exacto en que se encuentran.
 
Tampoco parecen reparar en el hecho que integran Cambiemos, esa alianza liderada por Mauricio Macri, que hoy vuelve a buscar apoyo en el grupo de gobernadores peronistas que integra Bordet, y en Argentina Federal, la fuerza política que espera con ansiedad el resultado en las provincias para lanzarse a la pelea nacional.
 
Las encuestas dejan siempre un enorme margen para la desconfianza, pero todas muestran a Bordet ganando por mayor o menor diferencia, y la oposición, en privado, admite que la pelea es por el segundo lugar. Lo que debería hacer Benedetti, para tener alguna chance, es pedir al Presidente que cese con el nefasto ajuste neoliberal.
 
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Polarización a la entrerriana  

¿Una "Moncloa criolla" o pura trampa electoral?
 
Un nuevo atributo que habrá que reconocerle al Presidente Mauricio Macri, en el tramo final de su experiencia de gobierno, es su pragmatismo. Al revés que la máxima de Leandro N. Alem, "que se doble pero que no se rompa". Se dieron cuenta como pifiaron con las ideas que "llegamos, catarata de inversiones, shock de confianza y chau inflación" y decidieron pasar de un extremo a otro.
 
Más como producto de la necesidad que del convencimiento, Macri y sobre todo su jefe de Gabinete, Marcos Peña, se mostraron proclives a una apertura política y económica a la que se habían negado en los cuarenta meses que llevan de gestión.
 
Buscan desterrar las fuertes versiones, en especial dentro del círculo rojo de empresarios y dirigentes políticos, que Macri podría declinar su candidatura a presidente por su ostensible baja en las encuestas.
 
El derrumbe de la imagen de Macri y el alza de la de Cristina, amén de los riesgos en la gobernabilidad, es el marco para los contactos con los gobernadores radicales y Martín Lousteau, la enunciada idea de sumar a uno de los socios de la alianza a la fórmula presidencial y el lanzamiento del programa de "precios esenciales".
 
Lo mismo con el regreso de las retenciones a las exportaciones, el plan de congelamiento de precios y tarifas o la participación de sus socios políticos radicales en cuestiones de gobierno. Iniciativas en las que, como se han cansado de decir en el gobierno, Macri no cree pero a las que ha debido recurrir. "Estos son mis principios. Si no le gustan... tengo otros".
 
En ese mismo contexto se inició reservadamente un esbozo de coincidencias entre el ala política gubernamental y lo que se conoce como "peronismo racional", en torno a diez puntos de acuerdos básicos, un "contrato de adhesión" en el que no se pone en discusión el rumbo del plan económico neoliberal y que está en línea con las directivas del Fondo Monetario Internacional.
 
Por fuera de dos generalidades (estadísticas transparentes y consolidar el sistema federal), son un compendio para avalar el programa de ajuste neoliberal, la fuga de capitales y las reformas antipopulares exigidas por el FMI. Una síntesis del programa que hundió al país en estos tres años y medio de gobierno macrista.
 
El ministro del Interior, Rogelio Frigerio, comenzó con el tanteo hacia dos interlocutores habituales, el senador Miguel Ángel Pichetto y el gobernador salteño, Juan Manuel Urtubey, ambos de la mesa fundacional de Alternativa Federal junto a Sergio Massa y Juan Schiaretti.
 
En medio de esos contactos iniciales, con la idea de extenderlos al resto de Alternativa Federal e incluir a Roberto Lavagna, se filtraron "en letras de molde", de los medios ultramacristas Clarín y La Nación, estas coincidencias prematuras. Todo estaba saliendo a pedir de Macri, hasta que Lavagna pateó el tablero. Es que los diez puntos son generalidades peligrosamente amplias.
 
Al enterarse por los diarios, previsiblemente Massa y Lavagna reaccionaron tan rápidos como negativamente. De poco valió el llamado directo que luego les hizo por separado el propio Macri: el acuerdo había nacido con desacuerdo.
 
Con un contundente Twitter, Lavagna abrió una tranquera, que el resto de los opositores utilizó, para escapar al leonino acuerdo de adhesión que proponía el Gobierno, sin temor a que nadie los acusara de jugar a favor de Cristina con el secreto objetivo de convertir al país en Venezuela.
 

Polarización a la entrerriana
 
Los "dueños del país" apoyan
 
El propio Macri se encargó el viernes de dar cuenta del marco de debilidad que justifica esas conversaciones, aprovechando también para incluir la iniciativa dentro de su táctica electoral de polarización con Cristina. El Presidente encerró en su discurso, nuevamente, el "fantasma" que la alternativa a Cambiemos sería la "vuelta del populismo".
 
Los consensos que se buscan, por supuesto, son a gusto del FMI y el capital financiero internacional. Esos diez puntos contienen la intención de un verdadero plan contra el pueblo trabajador, con promesas de más ajuste fiscal, pago de la deuda a los especuladores financieros, apertura comercial indiscriminada, reforma laboral y reforma previsional contra trabajadores y jubilados, entre los ítems más destacados.
 
Como era previsible, semejante programa fue celebrado rápidamente con una lluvia de mails de respaldo de cámaras empresariales; aun cuando la política los tomaba con suma desconfianza.
 
Los bancos extranjeros, la Asociación Empresarial Argentina, la Confederación Empresaria de la Mediana Empresa, el Grupo de los 6 (espacio de la UIA, la Bolsa, la Cámara de Construcción, la Cámara de Comercio, la Sociedad Rural y los bancos nacionales), el Foro de Convergencia Empresarial, el Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDEA), en un lapso de unas pocas lanzaron el operativo sellazo.
 
Un montón de siglas bancando un plan más gaseoso que otra cosa, en un gesto que habla de la debilidad del Gobierno en caso que le hayan pedido "hacer roncha", o de algo peor: que los popes de los negocios que aún creen en Cambiemos como el "es lo que hay" y lo ven tan solo que se codearon y dijeron "tirémosle un centro a estos muchachos que en definitiva alguna vez fueron nuestros muchachos".
 

Polarización a la entrerriana
 
Desconfianza general en opositores
 
Desde el kirchnerismo, hasta Lavagna y Massa manifestaron sus dudas sobre la intención del Gobierno. El ex ministro de Economía, que el viernes por la noche recibió una llamada de Macri, difundió sus propios 10 puntos para un acuerdo nacional. Varios de ellos coinciden con los de la Casa Rosada, pero su decálogo hace eje en el crecimiento no en el ajuste fiscal.
 
Por su parte, Massa le planteó al Presidente sus condiciones para que ese diálogo funcione, en base a seis puntos: le recordó que este acuerdo lo pidió él a principios de abril; le exigió que lidere la iniciativa sin delegarla en sus ministros; le recriminó por la filtración de la negociación; le reclamó medidas urgentes por los próximos cinco meses para que "la crisis no sea irreversible"; le aclaró que el acuerdo debe generar seguridad y previsibilidad en la política argentina; y, lo más importante, le propuso abrir el juego a "todos los líderes políticos, sociales, económicos y sindicales sin exclusiones", es decir también a Cristina Fernández.
 
Los peronistas alternativos, no es que le hagan el juego a la ex presidenta, sino que necesitan al menos el rechazo de la ex mandataria al Gobierno, para no quedar sometidos a una "trampa electoral" que licúe al peronismo no K. Ya que necesitan que Macri sea candidato, pero acumulando el mayor desgaste y descontento popular posible.
 
El supuesto "diálogo", en el marco de una gran crisis cercana a las elecciones y con un Gobierno muy desprestigiado, es solo una herramienta de maniobra electoral, pero sin lograr mostrarle al gran capital financiero, las certezas que el mismo pide. Así, sin quererlo, el Gobierno aglutina a los candidatos opositores.
 
En vez de dividir a la oposición, el decálogo de Macri terminó logrando lo que ningún operador del PJ había conseguido: acercar posiciones en el variopinto abanico opositor. El evidente fracaso de la jugada de los "diez mandamientos" incluso agitó las aguas en la interna de Cambiemos que parecía tranquila.
 
En tanto, Cambiemos sigue encerrado en su dilema, sin resolver el desastre económico ni las urgencias políticas. Es difícil disimular con un papel firmado de compromiso que, en los próximos años, un gobierno débil podrá hacer pasar, sin grandes crisis, los planes del FMI.
 
Tras el amplio rechazo que generó la convocatoria en forma de "contrato de adhesión", el Gobierno de los CEOs deberá decidir ahora si recoge el guante que arrojaron dirigentes de la oposición y convoca a un diálogo abierto en el que verdaderamente se pongan en discusión las políticas neoliberales, con el riesgo que ello implica, o apuesta a que el tema se diluya en las agitadas aguas de la política nacional.
 
Es lo que estarían haciendo tras los sucesivos rechazos. Macri envió finalmente su carta también a Cristina, los sindicatos, los empresarios, los credos religiosos y los 24 gobernadores. Con la convocatoria diluida, ahora dice que aceptará sugerencias de todos y no fija ningún plazo.
 

Polarización a la entrerriana
 
En el interior federal
 
En 17 provincias se adelantaron sus elecciones, por lo que el clima electoral se vive semana a semana. En las lideradas por el peronismo, el macrismo buscó relativizar el impacto de las derrotas ya que sabían que las posibilidades de éxito eran remotas.
 
En Entre Ríos, Gustavo Bordet se impuso a Atilio Benedetti, a pesar del apoyo que recibió tras las visitas de Macri y Rogelio Frigerio. En la Casa Rosada le desaconsejaron al Presidente que visite las provincias que tienen elecciones en corto plazo, luego del resultado en Entre Ríos y Santa Fe, donde había ido pocos días antes de los comicios. Nadie quiere arriesgar puntos.
 
En Entre Ríos, después del pico de efervescencia que significaron las PASO, la campaña electoral se desarrolla sin demasiadas estridencias. Los candidatos coinciden en la necesidad de concentrar los ejes de discusión en los temas que atañen a la provincia, a diferencia de lo que ocurrió en 2017 cuando Cambiemos nacionalizó las elecciones provinciales. El escenario cambió, antes Macri traccionaba, hoy es un salvavidas de plomo.
 
Sostiene el columnista Carlos Matteoda que la provincialización de Cambiemos implica admitir que la gestión de Macri es muy mala, y por eso los hundió en las PASO, y entonces conviene no involucrarse con temas nacionales; ya que de lo contrario debería entenderse -en base al resultado de las PASO- que la evaluación de la gestión provincial que hacen los entrerrianos es buena, y por ende diferente al diagnóstico que trazan los dirigentes de Cambiemos.
 
Desde Cambiemos apuntan sus dardos de campaña a temas en los que consideran que el Gobierno provincial todavía tiene una deuda pendiente con los entrerrianos. El periodista Pablo Bizai dice que la idea de la reforzada campaña "es apuntar directamente a la gestión de Bordet y poner en discusión sus méritos. Desde la participación de la provincia en la obra pública, hasta los déficits en materias centrales como salud y educación".
 
El problema que encuentran es que, en muchos casos, las deudas que señalan tienen mucho que ver con el retiro de inversiones del Gobierno de Macrri en sectores clave como los programas de salud o de contención social, como los subsidios al transporte público y al consumo de energía y la gente no pierde la oportunidad de hacerlo saber en plena campaña. Además, atacar a Bordet significa defender a Macri.
 
Con más de 15 años al frente de la administración provincial, desde el Peronismo saben que no van a obtener ningún voto a partir del proselitismo ya que el entrerriano no los juzgará por discursos sino por la gestión del día a día y por la visión de largo plazo que consiga plasmar en políticas de Estado que se sostengan en el tiempo.
 
Afirmado en esa certeza, el Gobierno de Bordet sigue orientando sus acciones a contener en Entre Ríos los efectos desbastadores de la crisis nacional, no solo en aspectos relacionados a la contención social sino también a medidas concretas orientadas a sostener la actividad y el empleo.
 
Uno de los aspectos más destructivos de la política económica que lleva adelante el Gobierno nacional de Cambiemos tiene que ver con el sostenimiento a niveles inusitadamente altos de las tasas de interés como medida para contener artificialmente al dólar -el sinceramiento vale para las tarifas pero no para las finanzas- y evitar de ese modo una explosión inflacionaria con resultados devastadores.
 
Con tasas anuales que superan el 70%, 35 puntos por encima de la inflación pronosticada para los próximos 12 meses, a nadie se le ocurre pedir créditos para trabajar ni para dar trabajo, mucho menos para comprar y -de nuevo- dar trabajo al que produce y al que vende. Las tasas son un verdadero palo en la rueda de la economía. Atacar ese problema viene siendo una de las prioridades del Gobierno provincial desde que asumió.
 

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Cambiemos: demasiado lejos como para dar vuelta la taba
 
Los números que arrojaron  las primarias abiertas PASO en Entre Ríos no dejarían puerta abierta para un cambio de tendencia en la contienda definitiva, el 9 de junio, de acuerdo con las estimaciones hechas en el propio comando electoral radical. 
 
Benedetti, para poder revertir el resultado de las PASO, tendrá que apelar a su máxima capacidad estratégica para sacar votos a diestra y siniestra. Debería sostener como principio general: "No soy de izquierda ni de derecha, sino todo lo contrario".
 
Mucho se habló durante todo este tiempo de la necesidad de ir a imantar el voto que en las primarias fue. Eso no alcanza. Si el actual diputado aspira a ganar, tendrá que conseguir buena parte del voto anti peronista que votó en blanco o no concurrió a las urnas.
 
Benedetti deberá mejorar, y mucho, su performance en Paraná. Para eso necesita una urgente sintonización interna con Varisco, en los lugares que necesita mejorar. No fue casual que Bahl haya ganado en las seccionales del centro. Ese voto, debería ser un puente que confluya en el postulante radical. En esa pecera, y en los votos que no fueron a ningún candidato el 14 de abril, buceará también Bordet.
 
Benedetti no trepidó en mostrarse con funcionarios nacionales. Y así le fue. ¿Cambiará el esquema para las generales? Ni él, ni Gustavo Hein, cometieron errores severos como para sacar tan pocos votos. La ola nacional, que en 2017 levantó el peso de la marca, está vez fue un pelotazo en contra.
 
Benedetti y Varisco necesitan de lo mismo: cerrar acuerdos internos. Se escribió hace casi un año en esta columna que si los candidatos no se encerraban en una pieza y decidían caminar juntos, el horizonte sería oscuro. Conclusión: Cambiemos perdió en Paraná y quedó 25 puntos abajo del peronismo en la provincia.
 

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En Paraná, hay dos candidatos con chance
 
En la ciudad de Paraná, en cambio, hay dos candidatos que siguen mostrando encuestas que los dan ganadores: Varisco y Bahl mencionan números similares, pero cada uno de ellos aparece arriba en la medición propia.
 
En la Capital, los números no dejaron tan desalentados a los radicales, ya que había dirigentes que estimaban que la diferencia a favor de Bahl sería aún superior. Mantienen de alguna forma la ilusión de poder competir con más chances en la elección definitiva, por lo menos para mantener una presencia opositora más o menos fuerte en el ámbito municipal.
 
La competencia está abierta, y los dos postulantes son aptos para poder cumplir sus objetivos. Habrá que esperar para saber cómo influirá la cuestión nacional. En cambio, en Concordia se mostró que, el camino hacia la nueva reelección de Enrique Cresto, parece prácticamente imparable. Allí se espera un triunfo muy claro del PJ.
 
Con el país sumido en el estancamiento económico y en la incertidumbre política de cara a las elecciones de octubre, con todavía menos certezas respecto a qué país le tocará administrar a quien asuma el 10 de diciembre, Bordet procura garantizar un horizonte de certidumbre en la provincia que supere las urgencias del corto plazo, una utopía en un país a punto de estallar. 
 
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El gobernador Gustavo Bordet llevó a Nogoyá créditos blandos para el sector lechero. Uno de los aspectos más destructivos de la política económica que lleva adelante el Gobierno nacional de Cambiemos tiene que ver con el sostenimiento a niveles inusitadamente altos de las tasas de interés. Bordet visitó la Rural de Nogoyá y allí entregó la documentación firmada con el CFI que establece una línea de créditos con tasa bonificada para el sector.
Polarización a la entrerriana
El gobierno provincial se encamina a resolver las paritarias con los empleados estatales. Presentó una propuesta integral a los empleados públicos, que contempla la inflación. Propuso un aumento del 22% para los trabajadores públicos y contemplar lo perdido por inflación para el segundo semestre. Al 10%, ya liquidado, se ofrece sumar 12% con los haberes de mayo y un reconocimiento por el efecto de la inflación para el resto del año.
24-05-2019 / 11:05
23-05-2019 / 11:05
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La relativa situación de normalidad que conserva Entre Ríos, en un contexto nacional en pleno derrumbe, es uno de los factores que reduce la incertidumbre política de cara a las elecciones provinciales del 9 de junio. Ni las peleas internas nacionales entre el PRO y la UCR en Cambiemos, ni las sorpresas que aportó Cristina con Alberto Fernández, ni las marchas y contramarchas dentro del PJ no-K de Alternativa Federal, agitan las aguas de la política provincial.
 
A semanas de las elecciones, hasta los opositores al Gobierno provincial reconocen por lo bajo que no hay condiciones para que la continuidad de Gustavo Bordet, en la conducción de Entre Ríos, se vea amenazada. Desde Cambiemos admiten que su suerte local está atada a los resultados de la gestión de Mauricio Macri a escala nacional, que estuvieron lejos de ser aceptables.
 
A la vista de las consecuencias de la desastrosa gestión presidencial, no es extraño que los números que manejan las encuestadoras anticipen un triunfo del Peronismo por amplio margen. Algunos, dentro del PJ, se animan a pronosticar que se puede mejorar la elección del 14 de abril.
 
Con las elecciones provinciales prácticamente resueltas a favor de la fórmula compuesta por Bordet y Laura Stratta, la incertidumbre electoral se reduce a lo que pueda pasar en algunos municipios en los que Cambiemos hizo buenas elecciones en 2015 y 2017. Los resultados en esos municipios justificaban alguna lectura optimista, sin embargo el deterioro que sufrió la imagen de Macri y Cambiemos, en los dos años que pasaron de aquella elección, sin dudas se hará sentir en las urnas.
 
El espacio que lidera Sergio Varisco apuesta todas sus fichas al municipio de Paraná. En el caso puntual de la capital, la causa penal que tiene el Intendente es un factor que incidirá negativamente, especialmente en el electorado que se identifica con el PRO, que no acepta de buen grado un candidato con semejante prontuario.
 
Más de un dirigente radical piensa qué mal negocio para la UCR está resultando Macri. Perdieron las ciudades capitales de Córdoba y Santa Rosa, y se encaminan a dejar el poder en Santa Fe capital, y en Paraná.
 
Por otra parte, en el PJ ya hay preocupación por la negociación de las candidaturas para las elecciones de octubre, cuando se elegirán legisladores nacionales. Fuera de competencia por la gobernación, la cabeza de la lista de legisladores es el lugar más atractivo al que puede aspirar un candidato como Sergio Urribarri.
 
Ese lugar a repartir es presagio de conflicto. Se especula con que impulsarían la candidatura del ex gobernador Jorge Busti, quien puede acreditar a su favor ser uno de los pocos dirigentes que recorre toda la provincia haya o no haya campaña. Desde sectores del PJ miran de costado al urribarrismo. Temen que "el Pato" se valga de su cercanía con Cristina para hacerse de un lugar en la lista de octubre y que ese lugar sea justamente al que otros aspiran, el primero.
 
No son pocos los que concluyen que si Bordet mantiene o mejora los números de abril tendrá el poder suficiente para negociar las candidaturas con Alternativa Federal y con Alberto y CFK. Se verá.
 
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