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Sociedad e Interés General - 30-04-2019 / 19:04
EFEMÉRIDES POPULARES. EPOPEYA DE COMBATE CONTRA LA EXPLOTACIÓN DE LOS OBREROS, LOS MÁRGENES DE GANANCIA INMORALES Y UN ESTADO QUE HACE LA VISTA GORDA

Día de los Trabajadores, una tradición de conquistas sociales logradas por la lucha popular

Día de los Trabajadores, una tradición de conquistas sociales logradas por la lucha popular
El 1° de Mayo es un día marcado por una larga historia de luchas y sacrificios, que arrancó en Chicago (EE.UU.), cuando un grupo de trabajadores organizó una movilización popular en reclamo de la jornada laboral de 8 horas en una época en que lo "natural" era trabajar entre 12 y 16 horas por día. Imágenes de la lucha del movimiento obrero y popular en la Argentina: el anarcosindicalismo, la CGT y el peronismo, el Cordobazo. En Argentina, durante muchos años, cada 1º de Mayo los trabajadores ocupan las calles y se manifiestan desafiando al poder, recordándole que no es un día de fiesta, que existen y que no se resignan a ser solo una parte del engranaje productivo. Simplemente así la conmemoración del 1º de Mayo recupera su sentido.
El 1° de Mayo es un día marcado por una larga historia de luchas y sacrificios, que arrancó en Chicago (EE.UU.), cuando un grupo de trabajadores organizó una movilización popular en reclamo de la jornada laboral de 8 horas en una época en que lo "natural" era trabajar entre 12 y 16 horas por día.
 
Esa huelga obrera iniciada el 01 de mayo de 1886 tuvo su punto álgido tres días más tarde, el 04 de mayo, con la Revuelta de Haymarket. La mayor democracia del mundo respondió brutalmente y, fraguando un atentado, encarceló a un grupo de militantes populares en los que intentó escarmentar a toda la clase trabajadora. En un proceso plagado de irregularidades, los dirigentes anarquistas detenidos fueron acusados, juzgados sumariamente y ahorcados el 11 de noviembre de 1887. Son los Mártires de Chicago.
 
Con el tiempo, el sentido de la fecha perdió mucho de su contenido de lucha. El Estado de Bienestar en el occidente capitalista desarrollado y la consolidación de las repúblicas soviéticas donde presuntamente ese sistema opresor había sido suplantado por el socialismo, otorgaron al 1º de Mayo un carácter festivo alejado de los contornos rebeldes iniciales. Argentina conoció esa etapa bajo el primer peronismo y el 1º de Mayo puso de relieve cada vez más su carácter de fiesta de los trabajadores.
 
El retorno del capitalismo salvaje, el abandono del Estado de su función de mediador entre las clases sociales y su vuelta al rol de ejecutor de los intereses del establishment financiero e industrial, determinaron el regreso de males que se pensaban extinguidos, como el desempleo, la marginación de grandes masas hacia la periferia social y el hambre en grandes zonas del planeta, incluso en los países avanzados.
 
Hoy,  el 1º de Mayo no es una fecha muy adecuada para festejos. La lucha obrera y popular logró la reducción de la jornada laboral, las leyes sociales y la dignificación del trabajador. Las conquistas sociales están asociadas a esas luchas contra dos sistemas que se entrelazan: el imperialismo externo y las formas de opresión interior que sólo subsisten porque están asociadas al primero.
 
La lucha por la educación, la salud y un modo de vida digno se da en esa marcha señalada por la revolución y la contrarrevolución, entre el progreso de los valores humanos y el recorte de estos por obra de un utilitarismo implacable.

En nuestro país, durante muchos años, cada 01 de Mayo los trabajadores ocupan las calles y se manifiestan desafiando al poder, recordándole que no es un día de fiesta, que existen y que no se resignan a ser solo una parte del engranaje productivo. Sólo así la conmemoración del 1º de Mayo recupera su sentido.

De la redacción de La Opinión Popular



El Día Internacional de los Trabajadores o Primero de Mayo, es el día por antonomasia del movimiento obrero mundial. Desde su establecimiento en la mayoría de países por acuerdo del Congreso Obrero Socialista de la Segunda Internacional, celebrado en París en 1889, es una jornada de lucha y de homenaje a los Mártires de Chicago.
 
 
Exigencia de la jornada laboral de 8 horas 
 
Una de las reivindicaciones básicas de los trabajadores era la jornada de 8 horas. El hacer valer la máxima: «ocho horas para el trabajo, ocho horas para el sueño y ocho horas para la casa».
 
La revolución industrial trajo un desarrollo inusitado de la economía y de la tecnología pero paralelamente a ese desarrollo, se trasladó el esquema de trabajo de la sociedad agrícola en donde todo el núcleo familiar participaba del proceso productivo al nuevo modo de manufactura en las fábricas, en donde el obrero estaba sujeto a una jornada de trabajo de más de doce horas continuas, sin descanso y trabajando en serie. 

En las fábricas trabajaban por igual hombres, mujeres, niños y ancianos, pero a diferencia del trabajo rural en donde cada cual adaptaba su productividad a sus fuerzas y posibilidades, en el nuevo modo de producción, los procesos de manufactura en serie exigían un horario común a toda la cadena.
 
Así se mantuvo por años un esquema de explotación de los obreros y un horario de trabajo extenuante de doce horas; que impedían por un lado la integración del trabajador a su núcleo familiar, la recuperación física del obrero y disfrutar del tiempo libre.
 
En este contexto se produjeron varios movimientos, en 1829 se formó un movimiento para solicitar a la legislatura de Nueva York la jornada de ocho horas. Anteriormente existía una ley que prohibía trabajar más de 18 horas, salvo caso de necesidad. Si no había tal necesidad, cualquier funcionario de una compañía de ferrocarril que hubiese obligado a un maquinista o fogonero a trabajar jornadas de 18 horas diarias debía pagar una multa de 25 dólares.
 
La mayoría de los obreros estaban afiliados a la Noble Orden de los Caballeros del Trabajo, pero tenía más preponderancia la American Federation of Labor (Federación Estadounidense del Trabajo) inicialmente socialista.
 
En su cuarto congreso, realizado el 17 de octubre de 1884, ésta había resuelto que desde el 1 de mayo de 1886 la duración legal de la jornada de trabajo debería ser de ocho horas, yéndose a la huelga si no se obtenía esta reivindicación y recomendándose a todas las uniones sindicales que tratasen de hacer promulgar leyes en ese sentido en sus jurisdicciones.
 
Esta resolución despertó el interés de las organizaciones, que veían que la posibilidad de obtener mayor cantidad de puestos de trabajo con la jornada de ocho horas, reduciendo el paro.
 
En 1886, el presidente Andrew Johnson promulgó la llamada Ley Ingersoll, estableciendo la jornada de ocho horas. Al poco tiempo, diecinueve estados sancionaron leyes con jornadas máximas de ocho y diez horas (aunque siempre con cláusulas que permitían aumentarlas a entre 14 y 18 horas).
 
Aun así, debido a la falta de cumplimiento de la Ley Ingersoll, las organizaciones laborales y sindicales de EE.UU. se movilizaron. La prensa calificaba el movimiento como «indignante e irrespetuoso», «delirio de lunáticos poco patriotas», y manifestando que era «lo mismo que pedir que se pague un salario sin cumplir ninguna hora de trabajo».
 
 
Convocatoria de huelga
 
La "Noble Orden de los Caballeros del Trabajo" remitió una circular a todas las organizaciones adheridas donde manifestaba: «Ningún trabajador adherido a esta central debe hacer huelga el 1° de mayo ya que no hemos dado ninguna orden al respecto». Este comunicado fue rechazado de plano por todos los trabajadores de EE.UU. y Canadá, quienes repudiaron a los dirigentes de la Noble Orden por traidores al movimiento obrero.
 
En la prensa del día anterior a la huelga, el 29 de abril de 1886, se podía leer:«Además de las ocho horas, los trabajadores van a exigir todo lo que puedan sugerir los más locos anarco-socialistas».
 
El New York Times decía: «Las huelgas para obligar al cumplimiento de las ocho horas pueden hacer mucho para paralizar nuestra industria, disminuir el comercio y frenar la renaciente prosperidad de nuestra nación, pero no lograrán su objetivo». 
 
El Filadelfia Telegram decía: «El elemento laboral ha sido picado por una especie de tarántula universal y se ha vuelto loco de remate: piensa precisamente en estos momentos en iniciar una huelga por el logro del sistema de ocho horas».
 
El Indianápolis Journal decía: «Los desfiles callejeros, las banderas rojas, las fogosas arengas de truhanes y demagogos que viven de los impuestos de hombres honestos pero engañados, las huelgas y amenazas de violencia, señalan la iniciación del movimiento».
 
 
El día 1 de mayo, la huelga
 
El 1° de mayo de 1886, 200.000 trabajadores iniciaron la huelga mientras que otros 200.000 obtenían esa conquista con la simple amenaza de paro.
 
En Chicago donde las condiciones de los trabajadores eran mucho peor que en otras ciudades del país las movilizaciones siguieron los días 2 y 3 de mayo. La única fábrica que trabajaba era la fábrica de maquinaria agrícola McCormik que estaba en huelga desde el 16 de febrero porque querían descontar a los obreros una cantidad para la construcción de una iglesia. La producción se mantenía a base de "carneros".
 
El día 2 la policía había disuelto violentamente una manifestación de más de 50.000 personas y el día 3 se celebraba una concentración en frente sus puertas, cuando estaba en la tribuna el anarquista August Spies sonó la sirena de salida de un turno de rompehuelgas. Los concentrados se lanzaron sobre los scabs (amarillos) comenzando una pelea campal. Una compañía de policías, sin aviso alguno, procedió a disparar a quemarropa sobre la gente produciendo 6 muertos y varias decenas de heridos.
 
Se convocó a un acto de protesta para el día siguiente, el cuatro, a las cuatro de la tarde, en la plaza Haymarket y se consiguió un permiso del alcalde Harrison para hacer un acto a las 19.30 en el parque Haymarket. Los hechos que allí sucedieron son conocidos como Revuelta de Haymarket.
 
 
La revuelta de Haymarket
 
Se concentraron en la plaza de Haymarket más de 20.000 personas que fueron reprimidas por 180 policías uniformados. Un artefacto explosivo estalló entre los policías produciendo un muerto y varios heridos. La policía abrió fuego contra la multitud matando e hiriendo a un número desconocido de obreros.
 
Se declaró el estado de sitio y el toque de queda deteniendo a centenares de trabajadores que fueron golpeados y torturados, acusados del asesinato del policía. La Prensa reclamó un juicio sumario por parte de la Corte Suprema, y responsabilizando a ocho anarquistas y a todas las figuras prominentes del movimiento obrero.
 
El 21 de junio de 1886, se inició la causa contra 31 responsables, que luego quedaron en 8. Las irregularidades en juicio fueron muchas violándose todas las normas procesales de forma y de fondo, tanto que ha llegado a ser calificado de juicio farsa. Los juzgados fueron declarados culpables. Tres de ellos fueron condenados a prisión y cinco a la horca.
 
El 11 de noviembre de 1887 se consumó la ejecución de Albert Parsons (estadounidense, 39 años, periodista), August Spies (alemán, 31 años, periodista), Adolph Fischer (alemán, 30 años, periodista) y Georg Engel (alemán, 50 años, tipógrafo). Louis Linng (alemán, 22 años, carpintero) se había suicidado antes en su propia celda.
 
A Michael Swabb (alemán, 33 años, tipógrafo) y Samuel Fielden (inglés, 39 años, pastor metodista y obrero textil) les fue conmutada la pena por cadena perpetua y Oscar Neebe (estadounidense, 36 años, vendedor) fue condenado a 15 años de trabajos forzados.
 
El Crimen de Chicago costó la vida de muchos trabajadores y dirigentes sindicales; no existe un número exacto, pero fueron miles los despedidos, detenidos, procesados, heridos de bala o torturados. La mayoría eran inmigrantes: italianos, españoles, alemanes, irlandeses, rusos, polacos y de otros países eslavos.
 
 
Obtención de la jornada laboral de ocho horas
 
A finales de mayo de 1886 varios sectores patronales accedieron a otorgar la jornada de 8 horas a varios centenares de miles de obreros. El éxito fue tal, que la Federación de Gremios y Uniones Organizadas expresó su júbilo con estas palabras: «Jamás en la historia de este país ha habido un levantamiento tan general entre las masas industriales. El deseo de una disminución de la jornada de trabajo ha impulsado a millones de trabajadores a afiliarse a las organizaciones existentes, cuando hasta ahora habían permanecido indiferentes a la agitación sindical».
 
 Violencia terrorista gorila contra los trabajadores peronistas 

El Día del Trabajador en nuestro país
 
El primer acto del Día del Trabajador se concretó el 1° de mayo de 1890 en el Prado Español de Buenos Aires -curiosamente situado en lo que hoy es el oligárquico barrio de Recoleta- y contó con la participación de dos mil obreros, numerosos para la época.
 
En 1909 la policía asaltó un mitin anarquista donde se conmemoraba el Día del Trabajador en plaza Lorea, causando catorce muertos y ochenta heridos. "Ancianos, hombres inermes, madres con sus hijos en brazos han sido fusilados por la espalda cuando para salvarse se alejaban", decía un manifiesto. "¡Viva la huelga general! ¡Fuera el jefe de la policía, el verdugo de Falcón!"
 
El dolor obrero unió a socialistas y anarquistas y el 3 de mayo la actividad laboral se paralizó completamente. Durante el entierro de las víctimas se produjeron nuevos enfrentamientos con la policía, se levantaron barricadas y los tiroteos duraron toda la noche.
 
Por ocho días se detuvo en absoluto la vida industrial y comercial de Buenos Aires, siendo uno de los conflictos más duraderos y una muestra de conciencia de clase del movimiento obrero argentino, que se conoció como la huelga general de la semana de mayo.
 
A partir de la primera presidencia de Juan Perón, el Día del Trabajador alcanzaría una notoria relevancia, organizándose celebraciones multitudinarias en todo el país. Con los logros laborales y sociales conquistados por el peronismo, el 1º de mayo se convirtió en un día emblemático; entre las diversas manifestaciones se destaca la masiva convocatoria obrera a Plaza de Mayo.

 
Situación actual 
 
Durante el siglo XX, los progresos laborales se fueron acrecentando con leyes para los trabajadores, para otorgarles derechos de respeto, retribución y amparo social.
 
En nuestro país, durante muchos años, cada 1º de mayo los trabajadores ocuparon las calles desafiando al poder, recordándole que existían y que no se resignarían a ser solo una parte del engranaje productivo. La lucha logró la reducción de la jornada laboral, las leyes sociales y la dignificación del trabajador.

En Argentina, entre las leyes sociales, se pueden citar: la ley 4661 de descanso dominical; la ley 9688, que establece la obligación de indemnizar los accidentes de trabajo y las enfermedades profesionales aunque no medie culpa patronal; la ley 11.544, que limita la jornada laboral a 8 horas y la "Ley de despido", que trata del preaviso y de las indemnizaciones correspondientes.

A medio siglo del Programa del 1º de Mayo de la CGT de los Argentinos

Con Mauricio Macri los actuales son tiempos de vulneración de derechos, más que de conquistas. La reforma laboral, cajoneada a fines del año pasado y que el Gobierno acaba de enviar al Congreso, persigue un objetivo antipopular. Aparecen en ella el blanqueo de deudas por cargas sociales, una suerte de "indulgencia" a las empresas que tengan en negro a sus empleados y por la que el trabajador deberá "renunciar a toda acción y derecho" contra su empleador por los años que lo tuvo sin registrar; pasantías no remunerativas; y la creación de una agencia para evaluar qué enfermedades laborales o tratamientos podrán ser cubiertos por las obras sociales. 
 
Pero también, un capítulo secundario y no menos polémico: excluir del cálculo indemnizatorio "el sueldo anual complementario, los premios y/o bonicaciones, y toda compensación y/o reconocimiento de gastos que el empleador efectúe hacia el trabajador". Así gobiernan los ricos en contra de los derechos de los trabajadores.

De la redacción de La Opinión Popula

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Día de los Trabajadores, una tradición de conquistas sociales logradas por la lucha popular
La movilización obrera del 27 de abril de 1979. La protesta sirvió para marcar los límites del terrorismo de Estado y unificar un frente sindical variopinto que, conducido por Saúl Ubaldini, sostuvo la resistencia hasta el fin de la dictadura, y devolvió al peronismo protagonismo en la política argentina.
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El Rosariazo fue una serie de movimientos de protesta obrera y popular, incluyendo manifestaciones y huelgas realizadas en la ciudad de Rosario, entre los meses de mayo y septiembre de 1969 contra la dictadura militar de Juan Carlos Onganía.
24-05-2019 / 18:05
24-05-2019 / 18:05
En 1809, la Junta Central de Sevilla envió como nuevo virrey del Río de la Plata a Baltazar Hidalgo de Cisneros, quien ordenó la desmovilización de las milicias que habían defendido Buenos Aires de las invasiones inglesas de 1806 y 1807, además de exigir el restablecimiento del monopolio comercial español. Los criollos bonaerenses rechazaron ambas medidas.
 
Mantuvieron sus tropas armadas y presionaron por la tolerancia de comercio con Inglaterra, que ahora era aliada de la Junta Central de España en la guerra contra Napoleón. El virrey, consciente de la debilidad de sus fuerzas y sin esperanza de recibir ayuda de la metrópoli, aceptó las demandas de Buenos Aires.
 
Un grupo de criollos se reunía secretamente discutiendo diversos planes para derrocar al virrey. Los más activos eran los militares Cornelio Saavedra Miguel de Azcuénaga, los abogados Manuel Belgrano, José Castelli y Mariano Moreno, y los comerciantes Juan Larrea y Domingo Matheu.
 
El 17 de mayo de 1810 llegó una noticia que desencadenó la revolución. En España había caído la Junta Central, la que había nombrado virrey a Cisneros, y se había instalado un Consejo de Regencia, arrogándose la representatividad de España y las colonias. En los días siguientes, los conspiradores bonaerenses movilizaron las milicias y convocaron al pueblo a Cabildo Abierto y destituyeron al virrey, declarando que su autoridad era ilegítima, al no existir la Junta que le había otorgado el cargo.

La Revolución de Mayo inició el proceso de surgimiento del Estado Argentino sin proclamación de la independencia formal, ya que la Primera Junta no reconocía la autoridad del Consejo de Regencia de España e Indias, pero aún gobernaba nominalmente en nombre del rey de España, Fernando VII, quien había sido depuesto por las Abdicaciones de Bayona y su lugar ocupado por el francés José Bonaparte.
 
Aun así, dicha manifestación de lealtad, conocida como la máscara de Fernando VII, es considerada una maniobra política que ocultaba las intenciones independentistas de los revolucionarios, inspirados en la Revolución Francesa y la Independencia de Estados Unidos. Así, el 25 de mayo de 1810 tiene más valor simbólico que histórico. Valor simbólico de un hecho fundacional que todo pueblo necesita reconocer para afianzar su identidad.
 
No hubo violencia, que es una de las características ineludibles que tiene el vocablo revolución, ni hubo cambios radicales. No fue tampoco una gran movilización popular como lo fue la reconquista de Buenos Aires durante las invasiones inglesas. No fue un gesto imperativo de la masa sublevada como el 17 de octubre de 1945, pero tampoco una decisión tomada exclusivamente por los doctores y la "gente decente" como lo cuenta la historia liberal mitrista.
 
No declaró la independencia pues se hizo en nombre de Fernando VII. Destituyó un virrey, pero ese hecho ya tenía antecedentes con la destitución de Sobremonte cuando se eligió a Liniers. No existieron las escarapelas celestes y blancas que nos enseñó falsamente la historia oficial porque se repartían estampitas con la efigie de Fernando VII, con un tono rojizo como el de la bandera española.
 
Por último, aunque parece evidente que no puede asignarse a un día y a un hecho puntual la carga simbólica de la independencia y constitución de la Argentina libre y soberana, hay quienes consideran el 9 de julio, fecha de la declaración de la Independencia, como ícono del nacimiento del país, y otros, a la fecha del 25 de mayo.
 
Uno de los motivos del debate tiene que ver con el hecho de que hay quienes consideran que la Revolución de Mayo fue un acontecimiento protagonizado solo por Buenos Aires mientras que la Declaración de la Independencia fue un acto que contó con la activa participación de las provincias. Parece claro, eso sí, que la Revolución de Mayo es la celebración del inicio de una serie de acontecimientos que desembocaron en la formalización de la independencia en 1816.
 
La Opinión Popular



24-05-2019 / 18:05
El Club Atlético River Plate es un club deportivo de la ciudad de Buenos Aires. Es el equipo que ganó más campeonatos locales de índole profesional en la Argentina. Fue fundado, de acuerdo a la versión oficial del club, el 25 de mayo de 1901.
 
Originalmente instalado en el barrio de La Boca, luego se mudó al barrio de Palermo, donde tenía su propio estadio, pero con el paso de los años el club creció en popularidad y tuvo que trasladarse en 1938 al barrio de Belgrano, al norte de la ciudad de Buenos Aires, donde se ubican sus instalaciones, aunque generalmente se relaciona la ubicación del club con el barrio de Núñez. Su histórico rival es el Club Atlético Boca Juniors, con quien disputa el llamado Superclásico del fútbol argentino.
 
Es el club más ganador del profesionalismo, con 56 títulos. En el plano nacional, ostenta el récord de haber ganado 36 campeonatos de Primera División (1 durante el amateurismo y 35 en el profesionalismo), lo que lo hace el máximo campeón del fútbol argentino. Además, también alcanzó el título de campeón en 8 copas nacionales oficiales (1 en la era amateur y 7 en la profesional) y 2 títulos de Segunda División (1 en la era amateur y 1 en la era profesional).
 
El club también posee 15 títulos internacionales oficiales de mayores,16 entre los que se cuentan una Copa Intercontinental, tres Copas Libertadores, una Copa Interamericana, una Copa Sudamericana, una Supercopa Sudamericana, una Recopa Sudamericana y una Copa Suruga Bank, todos ellos organizados por la Conmebol.
 
La Opinión Popular

24-05-2019 / 18:05
24-05-2019 / 17:05
Néstor Carlos Kirchner fue una figura política decisiva en la  Argentina de los últimos tiempos. Asumió como presidente el 25 de mayo de 2003 y su gobierno generó un estilo que rescató la política del descrédito en que había caído, privilegió la militancia y jerarquizó la figura presidencial y su autoridad, degradada después de la crisis de 2001.
 
Significó un cambio total respecto al nefasto modelo neoliberal que se implantó con el golpe militar de 1976, se profundizó en la década de los 90 con el menemismo, explotó con la crisis de 2001 y terminó con el gobierno radical de la Alianza.
 
Hoy todos debemos reconocer los logros concretos de su gestión, como: el crecimiento económico; el desarrollo de la industria nacional y la importante contracción de la tasa del desempleo; las mejoras salariales en la mayoría de las actividades, que han superado las proyecciones inflacionarias; el auge del consumo y el crédito; la ampliación de los beneficios jubilatorios para personas que no habían hecho aportes; la función activa del Estado desplazando al "mercado".
 
Además, el discurso reivindicativo, nacional y popular, frente a las grandes corporaciones empresariales y a organismos internacionales como el FMI; la renovación de la Corte Suprema; el desendeudamiento con el Fondo Monetario Internacional; la política de Derechos Humanos y la nulidad de las leyes de obediencia debida: la integración regional... Por todo esto, ya tiene un lugar en la historia, con toda justicia.
 
El oficialismo quiso construir un mito con la figura de Néstor Kirchner, para que cumpla una función unificadora de los K, corriendo el riesgo de transformarlo en fábula. Antes de convertirlo en mito, sus seguidores deberían darle la oportunidad de ser juzgado sin pasiones, simplemente como un hombre de su tiempo.  
 
Lo real es que Néstor Kirchner ha marcado un antes y un después. Es parte fundamental en la realidad argentina, vive en el corazón de su pueblo, porque puso nuevamente en marcha un proyecto político peronista transformador que forjó nuevos derechos, en la pelea por la igualdad de oportunidades y la equidad social, en la lucha permanente de la causa nacional y popular por: la Soberanía Política, la Independencia Económica y la Justicia Social.
 
Transcribimos aquí su discurso completo en la asunción presidencial en la Asamblea Nacional.
 
Por Blas García

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