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Sociedad e Interés General - 26-04-2019 / 18:04
EFEMÉRIDES POPULARES. 27 DE ABRIL DE 1979: HUELGA GENERAL CONTRA LA DICTADURA MILITAR QUE CONCLUYÓ CON REPRESIÓN Y CIENTOS DE DIRIGENTES PRESOS

Primera huelga sindical contra la dictadura militar genocida

Primera huelga sindical contra la dictadura militar genocida
LA MOVILIZACIÓN OBRERA DEL 27 DE ABRIL DE 1979. La protesta sirvió para marcar los límites del terrorismo de Estado y unificar un frente sindical variopinto que, conducido por Saúl Ubaldini, sostuvo la resistencia hasta el fin de la dictadura, y devolvió al peronismo el protagonismo en la política argentina.
La "Comisión de los 25" fue un nucleamiento de sindicatos del peronismo combativo que enfrentaron la dictadura militar genocida instaurada en 1976. Conformada a fines de 1977 por los sindicatos de taxistas, obreros navales, camioneros, mineros, cerveceros, entre otros, incluyó entre sus reivindicaciones la liberación de dirigentes y delegados presos, la restauración de la legislación laboral y sindical, al tiempo que luchaba contra la política económica neoliberal de la dictadura y por el regreso de la democracia.
 
Surgió en forma paralela a la llamada Comisión de Gestión y Trabajo, que se inclinaba por una línea de negociación y colaboración con la dictadura. Fue uno de los principales afluentes que derivarían en la conformación de la CGT Brasil, y de sus filas salió el secretario general de esta, el legendario Saúl Ubaldini, que militaba en el sindicato de cerveceros.
 
El 27 de abril de 1979, la "Comisión de los 25", organiza, desde la clandestinidad, la primera huelga general como manifestación de repudio a la dictadura militar y reclama legítimas reivindicaciones de los trabajadores. A raíz de la misma, caen presos sus principales dirigentes. Llegan numerosas muestras de adhesión y solidaridad de organizaciones de trabajadores de todo el mundo.
 
Por Blas García

Tras el golpe militar que derrocó a María Estela Martínez de Perón el 24 de marzo de 1976, los gremios fueron intervenidos y la decisión provocó un enfrentamiento interno en el sindicalismo peronista.
 
Así, hubo un sector dialoguista, representado por la Comisión Nacional del Trabajo y que integró la CGT Azopardo, conducida por el dirigente plástico Jorge Triaca, el telepostal Ramón Baldassini y el sindicalista del vidrio Jorge Luján, entre otros.
 
Y también existió un sector intransigente, que se opuso al régimen militar, en el que estuvo Saúl Ubaldini como aliado del Grupo de los 25, un sector renovador del peronismo que también integraban Osvaldo Borda (caucho), Roberto García (taxistas) y Roberto Digón (tabaco), entre otros, que terminaron formando la CGT Brasil.
 
Ubaldini organizó la primera huelga contra la dictadura militar, el 27 de abril de 1979, que concluyó con represión y cientos de dirigentes heridos y presos.
 
 Primera huelga sindical contra la dictadura militar genocida 
Saul Ubaldini.

Primera huelga contra el proceso militar

Organizada desde la clandestinidad por el Grupo de los 25, se lleva a cabo la primera huelga general contra la dictadura.
 
Entre los organizadores estaban Saúl Ubaldini (cerveceros), Roberto Digón (tabaco), Ricardo Pérez (camioneros), Osvaldo Borda (caucho), José Rodríguez (mecánicos), Hugo Curto (metalúrgicos), Roberto García (taxis).
 
El gobierno había sancionado la Ley 22.105 de Asociaciones Profesionales, con la que expresaba de manera concreta sus intenciones para con el sindicalismo. La ley disolvía la CGT y prohibía el funcionamiento de cualquier otra institución similar.
 
Entre otras medidas, se prohibían las actividades políticas de los sindicatos y se separaba a las obras sociales de sus estructuras naturales. Además, limitaba el derecho de reunión: no se podía realizar asambleas o congresos sin la previa autorización.
 
Anunciada la huelga, los diarios del 24 de abril señalaban que habían detenido a "la casi totalidad de los dirigentes del Grupo de los 25". También se supo que los dirigentes ratificaron llevar adelante la medida. La huelga se hace sentir con fuerza en las zonas industriales.
 
La clase obrera argentina, los trabajadores debieron resistir porque el proceso dictatorial vino para desindustrializar la Argentina, y son los trabajadores quienes a partir de la defensa de sus fuentes de trabajo, defendían la industrialización contra la política del capitalismo financiero.
 
Una figura se destacó nítidamente ese día. Saúl Ubaldini, el cervecero, irrumpió en el escenario y se convirtió rápidamente en el protagonista más visible de esta lenta recuperación del sindicalismo.
 
De la redacción de La Opinión Popular

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24-05-2019 / 18:05
24-05-2019 / 18:05
En 1809, la Junta Central de Sevilla envió como nuevo virrey del Río de la Plata a Baltazar Hidalgo de Cisneros, quien ordenó la desmovilización de las milicias que habían defendido Buenos Aires de las invasiones inglesas de 1806 y 1807, además de exigir el restablecimiento del monopolio comercial español. Los criollos bonaerenses rechazaron ambas medidas.
 
Mantuvieron sus tropas armadas y presionaron por la tolerancia de comercio con Inglaterra, que ahora era aliada de la Junta Central de España en la guerra contra Napoleón. El virrey, consciente de la debilidad de sus fuerzas y sin esperanza de recibir ayuda de la metrópoli, aceptó las demandas de Buenos Aires.
 
Un grupo de criollos se reunía secretamente discutiendo diversos planes para derrocar al virrey. Los más activos eran los militares Cornelio Saavedra Miguel de Azcuénaga, los abogados Manuel Belgrano, José Castelli y Mariano Moreno, y los comerciantes Juan Larrea y Domingo Matheu.
 
El 17 de mayo de 1810 llegó una noticia que desencadenó la revolución. En España había caído la Junta Central, la que había nombrado virrey a Cisneros, y se había instalado un Consejo de Regencia, arrogándose la representatividad de España y las colonias. En los días siguientes, los conspiradores bonaerenses movilizaron las milicias y convocaron al pueblo a Cabildo Abierto y destituyeron al virrey, declarando que su autoridad era ilegítima, al no existir la Junta que le había otorgado el cargo.

La Revolución de Mayo inició el proceso de surgimiento del Estado Argentino sin proclamación de la independencia formal, ya que la Primera Junta no reconocía la autoridad del Consejo de Regencia de España e Indias, pero aún gobernaba nominalmente en nombre del rey de España, Fernando VII, quien había sido depuesto por las Abdicaciones de Bayona y su lugar ocupado por el francés José Bonaparte.
 
Aun así, dicha manifestación de lealtad, conocida como la máscara de Fernando VII, es considerada una maniobra política que ocultaba las intenciones independentistas de los revolucionarios, inspirados en la Revolución Francesa y la Independencia de Estados Unidos. Así, el 25 de mayo de 1810 tiene más valor simbólico que histórico. Valor simbólico de un hecho fundacional que todo pueblo necesita reconocer para afianzar su identidad.
 
No hubo violencia, que es una de las características ineludibles que tiene el vocablo revolución, ni hubo cambios radicales. No fue tampoco una gran movilización popular como lo fue la reconquista de Buenos Aires durante las invasiones inglesas. No fue un gesto imperativo de la masa sublevada como el 17 de octubre de 1945, pero tampoco una decisión tomada exclusivamente por los doctores y la "gente decente" como lo cuenta la historia liberal mitrista.
 
No declaró la independencia pues se hizo en nombre de Fernando VII. Destituyó un virrey, pero ese hecho ya tenía antecedentes con la destitución de Sobremonte cuando se eligió a Liniers. No existieron las escarapelas celestes y blancas que nos enseñó falsamente la historia oficial porque se repartían estampitas con la efigie de Fernando VII, con un tono rojizo como el de la bandera española.
 
Por último, aunque parece evidente que no puede asignarse a un día y a un hecho puntual la carga simbólica de la independencia y constitución de la Argentina libre y soberana, hay quienes consideran el 9 de julio, fecha de la declaración de la Independencia, como ícono del nacimiento del país, y otros, a la fecha del 25 de mayo.
 
Uno de los motivos del debate tiene que ver con el hecho de que hay quienes consideran que la Revolución de Mayo fue un acontecimiento protagonizado solo por Buenos Aires mientras que la Declaración de la Independencia fue un acto que contó con la activa participación de las provincias. Parece claro, eso sí, que la Revolución de Mayo es la celebración del inicio de una serie de acontecimientos que desembocaron en la formalización de la independencia en 1816.
 
La Opinión Popular



24-05-2019 / 18:05
El Club Atlético River Plate es un club deportivo de la ciudad de Buenos Aires. Es el equipo que ganó más campeonatos locales de índole profesional en la Argentina. Fue fundado, de acuerdo a la versión oficial del club, el 25 de mayo de 1901.
 
Originalmente instalado en el barrio de La Boca, luego se mudó al barrio de Palermo, donde tenía su propio estadio, pero con el paso de los años el club creció en popularidad y tuvo que trasladarse en 1938 al barrio de Belgrano, al norte de la ciudad de Buenos Aires, donde se ubican sus instalaciones, aunque generalmente se relaciona la ubicación del club con el barrio de Núñez. Su histórico rival es el Club Atlético Boca Juniors, con quien disputa el llamado Superclásico del fútbol argentino.
 
Es el club más ganador del profesionalismo, con 56 títulos. En el plano nacional, ostenta el récord de haber ganado 36 campeonatos de Primera División (1 durante el amateurismo y 35 en el profesionalismo), lo que lo hace el máximo campeón del fútbol argentino. Además, también alcanzó el título de campeón en 8 copas nacionales oficiales (1 en la era amateur y 7 en la profesional) y 2 títulos de Segunda División (1 en la era amateur y 1 en la era profesional).
 
El club también posee 15 títulos internacionales oficiales de mayores,16 entre los que se cuentan una Copa Intercontinental, tres Copas Libertadores, una Copa Interamericana, una Copa Sudamericana, una Supercopa Sudamericana, una Recopa Sudamericana y una Copa Suruga Bank, todos ellos organizados por la Conmebol.
 
La Opinión Popular

24-05-2019 / 18:05
24-05-2019 / 17:05
Néstor Carlos Kirchner fue una figura política decisiva en la  Argentina de los últimos tiempos. Asumió como presidente el 25 de mayo de 2003 y su gobierno generó un estilo que rescató la política del descrédito en que había caído, privilegió la militancia y jerarquizó la figura presidencial y su autoridad, degradada después de la crisis de 2001.
 
Significó un cambio total respecto al nefasto modelo neoliberal que se implantó con el golpe militar de 1976, se profundizó en la década de los 90 con el menemismo, explotó con la crisis de 2001 y terminó con el gobierno radical de la Alianza.
 
Hoy todos debemos reconocer los logros concretos de su gestión, como: el crecimiento económico; el desarrollo de la industria nacional y la importante contracción de la tasa del desempleo; las mejoras salariales en la mayoría de las actividades, que han superado las proyecciones inflacionarias; el auge del consumo y el crédito; la ampliación de los beneficios jubilatorios para personas que no habían hecho aportes; la función activa del Estado desplazando al "mercado".
 
Además, el discurso reivindicativo, nacional y popular, frente a las grandes corporaciones empresariales y a organismos internacionales como el FMI; la renovación de la Corte Suprema; el desendeudamiento con el Fondo Monetario Internacional; la política de Derechos Humanos y la nulidad de las leyes de obediencia debida: la integración regional... Por todo esto, ya tiene un lugar en la historia, con toda justicia.
 
El oficialismo quiso construir un mito con la figura de Néstor Kirchner, para que cumpla una función unificadora de los K, corriendo el riesgo de transformarlo en fábula. Antes de convertirlo en mito, sus seguidores deberían darle la oportunidad de ser juzgado sin pasiones, simplemente como un hombre de su tiempo.  
 
Lo real es que Néstor Kirchner ha marcado un antes y un después. Es parte fundamental en la realidad argentina, vive en el corazón de su pueblo, porque puso nuevamente en marcha un proyecto político peronista transformador que forjó nuevos derechos, en la pelea por la igualdad de oportunidades y la equidad social, en la lucha permanente de la causa nacional y popular por: la Soberanía Política, la Independencia Económica y la Justicia Social.
 
Transcribimos aquí su discurso completo en la asunción presidencial en la Asamblea Nacional.
 
Por Blas García

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