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“El carácter inevitable de la derrota solo desalienta a los cobardes”. Alejandro Dolina
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Entre Ríos - 20-04-2019 / 10:04
CÓMO SE GESTÓ LA HISTÓRICA ELECCIÓN DE BORDET

Edgardo Kueider y la arquitectura del triunfo

Edgardo Kueider y la arquitectura del triunfo
Edgardo Kueider es el secretario general de la Gobernación. Pero, en rigor, es el hombre de confianza de Gustavo Bordet. También el armador político y el estratega electoral.
 
Edgardo Kueider es el secretario general de la Gobernación. Pero, en rigor, es el hombre de confianza de Gustavo Bordet. También el armador político y el estratega electoral.
 
El resultado de las PASO conjuga una serie de elementos políticos y comunicacionales. Todos se manejan desde la consola de Kueider.
 
La campaña de Bordet se estructuró en dejar que los hechos se impongan sobre la narrativa proselitista. Sólo había que diferenciarse. El Gobernador no se movió un centímetro del libreto: poner a Entre Ríos en la categoría de previsibilidad y ubicar al gobierno nacional en la del caos.
 
El #SonLoMismo terminó mellando en Atilio Benedetti. La lápida al radical se la pusieron Mauricio Macri y Rogelio Frigerio con su visita sorpresa 10 días antes de que las urnas den su veredicto. Los focus group de Kueider terminaron siendo más afectivos que los de Jaime Durán Barba.
 
El otro elemento es menos pragmático y se retrotrae a los inicios de la gestión. Bordet no quiso construir bordetismo, es decir una tropa que le responda incondicionalmente. Tiene a comunistas y kirchneristas que no escatiman críticas al mandatario. Sin embargo no rompe. No está en su personalidad. 
 
 
La estrategia en torno a la campaña y el perfil del mandatario
 
Hasta ahora debe estar recibiendo llamados de todos lados felicitándolo por el resultado del domingo. Los guarismos alcanzados no estaban, ni siquiera, en los trabajos de Aurelio. Tampoco las encuestadoras locales preveían semejante diferencia del oficialismo ante Cambiemos.
 
Los tracs de los últimos días que se hicieron con consultas presenciales invitaban a ilusionarse con romper la barrera de los 15 puntos que tiraban los resultados de la semana previa al acto eleccionario.
 
Edgardo Kueider institucionalmente es el secretario general de la Gobernación. Pero, en rigor, es el hombre de confianza de Gustavo Bordet. También el armador político y el estratega electoral. Quienes lo frecuentaron esta semana cuentan que recibió elogios de todos lados. ¿Estarán los que lo responsabilizaron de "la peor derrota del peronismo" hace dos años?
 
El resultado voluptuoso de Bordet conjuga una serie de elementos políticos y comunicacionales. Todos se manejan desde la consola de Kueider. Allí se pergeñaron los acuerdos con los 10 partidos que hoy integran el frente Creer.
 
También se trazó el perfil que debía tener el Gobernador ante una sociedad despolitizada. Eso explica, quizás, por qué la campaña fue de baja intensidad. A José Cáceres, tras el triunfo, se lo consultó sobre qué debería hacer el peronismo de Paraná de caras al 9 de junio. La respuesta fue auténtica y didáctica: "Dejar de romper las pelotas". Lo enmarcó en el malestar de la gente que, en buena parte, se lo adjudica a la clase política.
 
Por azar o no, el Gobernador se transformó en un ejemplo a seguir en el mapa nacional. Reunió a propios y ajenos en pos de que el peronismo tome el poder a partir del 10 de diciembre. Su estrategia la aplaudieron el kirchnerismo y el peronismo tradicional desde la tribuna porteña.
 
Bordet tampoco quiere ser un líder indiscutido. Sí un líder. Ese liderazgo lo ratificó este domingo en una elección sin precedentes. Se dio lo que Carlos Fara definió hace unos días en una entrevista local: "Un líder es cuando convierte su buena imagen en votos".
 
Otro detalle abona al perfil del Gobernador. Desde la usina de comunicación no se emitió un solo parte de prensa con declaraciones aduladoras hacia él. Excepto el análisis de Marcelo Cassaretto.
 
El 9 de junio asoma una final cantada, en la que en el oficialismo sólo se acomodarán detalles. El 10 de junio empieza otra película. La nacional.
 
Por: Federico Malvasio
 
Fuente: Página Política
 
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La relativa situación de normalidad que conserva Entre Ríos, en un contexto nacional en pleno derrumbe, es uno de los factores que reduce la incertidumbre política de cara a las elecciones provinciales del 9 de junio. Ni las peleas internas nacionales entre el PRO y la UCR en Cambiemos, ni las sorpresas que aportó Cristina con Alberto Fernández, ni las marchas y contramarchas dentro del PJ no-K de Alternativa Federal, agitan las aguas de la política provincial.
 
A semanas de las elecciones, hasta los opositores al Gobierno provincial reconocen por lo bajo que no hay condiciones para que la continuidad de Gustavo Bordet, en la conducción de Entre Ríos, se vea amenazada. Desde Cambiemos admiten que su suerte local está atada a los resultados de la gestión de Mauricio Macri a escala nacional, que estuvieron lejos de ser aceptables.
 
A la vista de las consecuencias de la desastrosa gestión presidencial, no es extraño que los números que manejan las encuestadoras anticipen un triunfo del Peronismo por amplio margen. Algunos, dentro del PJ, se animan a pronosticar que se puede mejorar la elección del 14 de abril.
 
Con las elecciones provinciales prácticamente resueltas a favor de la fórmula compuesta por Bordet y Laura Stratta, la incertidumbre electoral se reduce a lo que pueda pasar en algunos municipios en los que Cambiemos hizo buenas elecciones en 2015 y 2017. Los resultados en esos municipios justificaban alguna lectura optimista, sin embargo el deterioro que sufrió la imagen de Macri y Cambiemos, en los dos años que pasaron de aquella elección, sin dudas se hará sentir en las urnas.
 
El espacio que lidera Sergio Varisco apuesta todas sus fichas al municipio de Paraná. En el caso puntual de la capital, la causa penal que tiene el Intendente es un factor que incidirá negativamente, especialmente en el electorado que se identifica con el PRO, que no acepta de buen grado un candidato con semejante prontuario.
 
Más de un dirigente radical piensa qué mal negocio para la UCR está resultando Macri. Perdieron las ciudades capitales de Córdoba y Santa Rosa, y se encaminan a dejar el poder en Santa Fe capital, y en Paraná.
 
Por otra parte, en el PJ ya hay preocupación por la negociación de las candidaturas para las elecciones de octubre, cuando se elegirán legisladores nacionales. Fuera de competencia por la gobernación, la cabeza de la lista de legisladores es el lugar más atractivo al que puede aspirar un candidato como Sergio Urribarri.
 
Ese lugar a repartir es presagio de conflicto. Se especula con que impulsarían la candidatura del ex gobernador Jorge Busti, quien puede acreditar a su favor ser uno de los pocos dirigentes que recorre toda la provincia haya o no haya campaña. Desde sectores del PJ miran de costado al urribarrismo. Temen que "el Pato" se valga de su cercanía con Cristina para hacerse de un lugar en la lista de octubre y que ese lugar sea justamente al que otros aspiran, el primero.
 
No son pocos los que concluyen que si Bordet mantiene o mejora los números de abril tendrá el poder suficiente para negociar las candidaturas con Alternativa Federal y con Alberto y CFK. Se verá.
 
La Opinión Popular

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