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Nacionales - 14-04-2019 / 10:04

¿Por qué Macri es sobreseído en los Panama Papers con el argumento de que las decisiones las tomaba su papá y a Florencia no le aplican ese razonamiento?

¿Por qué Macri es sobreseído en los Panama Papers con el argumento de que las decisiones las tomaba su papá y a Florencia no le aplican ese razonamiento?
¿Por qué Mauricio Macri es sobreseído en los Panama Papers con el argumento de que las decisiones las tomaba su papá y a Florencia no le aplican ese razonamiento? ¿Por qué la Justicia no se mete con hijos de banqueros truchos o de empresarios coimeros y solo se mete con la hija de Cristina?
Por la familia a la que pertenece y por el significado del apellido Kirchner para millones de argentinos, el de Florencia Kirchner es un caso explosivo.
 
Hay dos versiones extremas sobre lo que ocurre con ella. Una de ellas es la que ha difundido la ex presidenta Cristina Fernández. Según esta percepción, Florencia es objeto de una persecución judicial que le ha provocado un enorme estrés que, a su vez, ha derivado en una enfermedad que le impide volver al país.
 
Unos y otros tendrían argumentos para fundamentar una y otra percepción. ¿Por qué Mauricio Macri es sobreseído en los Panama Papers con el argumento de que las decisiones las tomaba su papá y a Florencia no le aplican ese razonamiento?
 
¿Por qué la Justicia no se mete con hijos de banqueros truchos o de empresarios coimeros y solo se mete con la hija de Cristina? Pero por fuera de esos debates, hay algo que sobrevuela todo el tiempo y es lo que motivó el error de Samid y la decisión de que Florencia Kirchner se vaya de la Argentina: la sensación de que cualquiera puede ir preso.
 
En el entorno de Cristina, cuando alguien plantea estas discusiones, tarde o temprano admiten que, más allá de las cuestiones de salud, sobre las que nadie tiene certidumbre, existió la decisión de proteger a su hija Florencia de una inminente detención. "Yo hubiera hecho lo mismo". "Los medios hegemónicos anunciaban que estaban por detenerla". "Es lógico que una madre proteja a una hija perseguida".
 
Una fuente de habitual acceso al entorno de Cristina comentó en estos días con preocupación: "Hasta lo que ocurrió con Florencia, la idea de la revancha era marginal en el kirchnerismo. Desde lo que le hicieron a ella, empieza a ser dominante". La idea de revancha, de que "habrá consecuencias", se instala.
 
Esa dinámica -el miedo extendido de mucha gente a ir detenida, las advertencias sobre venganzas potenciales, la militancia de jueces en un sentido o en otro, la paranoia que todo esto desata- impregna cada vez más las relaciones entre los dos sectores mayoritarios de la política argentina. Consideran que es un mecanismo sofisticado de persecución a opositores.
 
Existe el riesgo cierto que, mal manejado, ese proceso -la sensación de que cualquiera puede ir preso si el juez es del sector político contrario- pueda transformarse en un problema serio para la democracia, en un bumerang. Mucha gente, en tal caso, sufrirá las consecuencias según cómo resulten las elecciones. Cristina teme ir presa si pierde las elecciones. Macri también.
 

 
Una bomba de tiempo llamada Florencia Kirchner
 
Este fin de semana es el primero -y probablemente no el último- que el "rey de la carne", Alberto Samid, pasa a la sombra. Samid no está entre rejas por haber evadido fortunas sino por un error: intentó fugarse.
 
Este hombre pendenciero, simpático, denunciado por evasiones monstruosas por la AFIP de Menem, Kirchner y Macri, capaz de disfrazarse de bailarín o de trompear a otro en un set televisivo, calculó mal: creyó que lo estaban por condenar y, por ende, terminaría preso, por lo que se fugó por un paso fronterizo ilegal hacia las playas de Belice.
 
Logró exactamente lo que pretendía evitar: la Justicia lo trajo de una oreja y lo metió preso, y allí estará hasta que sea absuelto o hasta que cumpla su condena. Ese episodio -esa equivocación, ese mal cálculo, ese error- es mucho más significativo de lo que parece.
 
El error de Samid -su intento de fuga- es producto de una sensación que recorre a muchas de las personas que participan de la vida pública argentina. En el país se ha roto la pax judicial.
 
En un tiempo, existía la sensación de que nadie iba preso. Ahora, la sensación es la contraria: cualquiera puede ir preso. Ambas sensaciones no eran exactamente acordes a lo que sucedía.
 
Cuando se pensaba que nadie iba preso, la Justicia detenía militares genocidas, pero también a Diego Maradona, Ernestina Herrera de Noble, los hermanos Rohm, Carlos Menem, Domingo Cavallo, Jorge "el Fino" Palacios, María Julia Alsogaray.
 
Ahora, como es visible incluso en la megacausa sobre la corrupción en la obra pública del kirchnerismo, tampoco van presos todos los que deben ir. Pero esa percepción dominante genera que personas como Samid vean esa amenaza como algo muy real, reaccionen frente a ella con un intento de fuga y, entonces, profecía autocumplida, terminan presos.
 
Lo que hizo Samid es una de las reacciones posibles. Otra es la que tomaron algunos de los principales empresarios del país -esos prohombres de la patria: hablar hasta cansarse, cantar hasta la Marsellesa, con tal de no ir presos.
 
Otra manera de reaccionar es la insólita decisión que tomó el fiscal Carlos Stornelli: ante la posibilidad de ser procesado, y eventualmente detenido por un juez al que considera parcial, directamente no se presenta ni a declarar.
 
Y, en el medio de todo esto, hay una situación delicadísima, que está marcando el devenir político argentino mucho más de lo que se percibe. Esa situación se deriva de la decisión de Florencia Kirchner de permanecer en Cuba por más tiempo del que le había autorizado la Justicia cuando pidió permiso para salir del país.
 
De todos estos casos, por la familia a la que pertenece y por el significado del apellido Kirchner para millones de argentinos, el de Florencia Kirchner es el más explosivo.
 
Hay dos versiones extremas sobre lo que ocurre con ella. Una de ellas es la que ha difundido la ex presidenta Cristina Fernández. Según esta percepción, Florencia es objeto de una persecución judicial que le ha provocado un enorme estrés que, a su vez, ha derivado en una enfermedad que le impide volver al país.
 
En esta perspectiva, todo aquello que se haga para forzar su regreso solo contribuye a demostrar una vez más que existe esa persecución y a agravar su enfermedad, con lo cual habría más motivos para que la joven se quede en el exterior.
 
Se conforma así un laberinto con una única salida: si la Justicia no exige el regreso de Florencia, ella se puede quedar; si lo exige, quiere decir que la está persiguiendo, eso la enferma, y entonces queda claro que Florencia se debe quedar.
 
A ese punto de vista, se le opone el contrario. En términos sencillos, sostiene que Florencia Kirchner ha sido una precursora de Alberto Samid, pero con un poco más de cobertura política y sofisticación. Simplemente, se profugó.
 
No la persigue nadie. Está sometida, como tanta otra gente, a investigaciones judiciales. Fue parte de un entramado empresario sospechoso, cuando ya era mayor de edad. Por lo tanto, debe comparecer.
 
Como no quiere hacerlo, armó una coartada: aprovechó un permiso para salir del país para inventar una situación médica que no existe, al menos en la dimensión que plantea su madre, y huyó. Si Sergio Denis puede ser trasladado en un avión sanitario, no habría razón para que Florencia no regrese al país.
 
En una mesa de bar, unos y otros tendrían argumentos para fundamentar una y otra percepción. ¿Por qué Mauricio Macri es sobreseído en los Panama Papers con el argumento de que las decisiones las tomaba su papá y a Florencia no le aplican ese razonamiento?
 
Si la enfermedad le permitió Florencia viajar a Cuba, ¿por qué le impide volver? ¿Por qué la Justicia no se mete con hijos de banqueros truchos o de empresarios coimeros y solo se mete con la hija de Cristina? ¿Por qué la Justicia no debería meterse con alguien que tenía en su caja de seguridad el acumulado de 500 años de sueldos docentes? Y así hasta el infinito.
 
Pero por fuera de esos debates, hay algo que sobrevuela todo el tiempo y es lo que motivó el error de Samid y la decisión de que Florencia Kirchner se vaya de la Argentina: la sensación de que cualquiera puede ir preso.
 
En el entorno de Cristina Fernández, cuando alguien plantea estas discusiones, tarde o temprano admiten que, más allá de las cuestiones de salud, sobre las que nadie tiene certidumbre, existió la decisión de proteger a su hija Florencia de una inminente detención. "Yo hubiera hecho lo mismo". "Los medios hegemónicos anunciaban que estaban por detenerla". "Es lógico que una madre proteja a una hija perseguida".
 
Lo curioso del caso es que no hay ninguna evidencia de que Florencia Kirchner fuera a ser detenida. Ningún juez lo ordenó y no hay hechos objetivos que demuestren que esa decisión iba a ser tomada. Hasta el momento de la salida de Florencia del país, la Justicia había hecho todo lo contrario: le permitió viajar al exterior dos veces en pocas semanas.
 
La decisión de Cristina y Florencia se tomó ante una suposición discutible, tan discutible como cuando desde la prensa kirchnerista se difundía que el juez Claudio Bonadío había firmado la orden de detención de Cristina, en la época en que esta no tenía fueros. Se armaron, por entonces, marchas para reclamar la libertad de una persona que estaba libre.
 
De esa percepción -"se meten con los hijos de Cristina"- se deriva la decisión de proteger a la hija de la ex Presidenta y luego se dispara una ola de nuevas percepciones, advertencias y sordos ruidos que oír se dejan.
 
Un programa de radio kirchnerista se llama "Habrá consecuencias". Cuando denuncian a alguien allí, los mensajes de los oyentes en las redes combinan la agresividad hacia la persona señalada con el hashtag "habrá consecuencias".
 
Una fuente de habitual acceso al entorno de Cristina comentó en estos días con preocupación: "Hasta lo que ocurrió con Florencia, la idea de la revancha era marginal en el kirchnerismo. Desde lo que le hicieron a ella, empieza a ser dominante". La pregunta obvia -"¿Qué le hicieron a Florencia?"- es considerada casi un insulto en esos ámbitos. La idea de revancha, de que "habrá consecuencias", se instala.
 
Esa dinámica -el miedo extendido de mucha gente a ir detenida, las advertencias sobre venganzas potenciales, la militancia de jueces en un sentido o en otro, la paranoia que todo esto desata- impregna cada vez más las relaciones entre los dos sectores mayoritarios de la política argentina.
 
Alguna gente sostiene que la rotura de la pax judicial es un gran mérito de la administración de Macri y que todo esto que ocurre son tensiones necesarias ante la evidencia de que la Justicia, finalmente, empezó a actuar.
 
Otros consideran que es un mecanismo sofisticado de persecución a opositores. Hay elementos contundentes para sostener que hay un poco de una cosa y un poco de la otra. Pero, en cualquier caso, existe el riesgo cierto de que, mal manejado, ese proceso -la sensación de que cualquiera puede ir preso si el juez es del sector político contrario- pueda transformarse en un problema serio para la democracia, en un bumerang.
 
No sería la primera vez que un proceso virtuoso degenera en el país hacia una guerra de familias. Tal vez no haya forma de corregirlo y la dinámica ya esté lanzada hacia el infinito. Mucha gente, en tal caso, sufrirá las consecuencias según cómo resulten las elecciones.
 
En su brillante libro Por qué mueren las democracias, Steven Levitsky y Daniel Ziblatt advierten: "Cuando las normas de la tolerancia mutua fracasan, resulta difícil sostener la democracia. Si contemplamos a nuestros adversarios como una amenaza peligrosa, tenemos mucho que temer si resultan elegidos. Podemos decidir emplear todos los medios a nuestro alcance para derrotarlos, y es ahí donde encontramos una justificación para emplear medidas autoritarias: puede encarcelarse a políticos que se etiquetan como delincuentes o subversivos y pueden destituirse gobiernos que representan una amenaza para la nación".
 
No solo Samid tenía miedo de ir preso. Cristina teme ir presa si pierde las elecciones. Macri también.
 
El espectáculo, aunque no lo parezca, recién comienza.
 
Por Ernesto Tenembaum
 
Fuente: Infobae
 

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17-06-2019 / 12:06
17-06-2019 / 12:06
Durante y después del apagón masivo que colapsó el sistema energético y dejó al país entero en penumbras, dirigentes de la oposición cuestionaron el nefasto rol del gobierno de Mauricio Macri.

Uno de ellos fue el precandidato a presidente por el Frente de Todos, Alberto Fernández, quien primero compartió un tweet de Macri del 18 de diciembre de 2013 en el que el Presidente decía: "Estos cortes son el símbolo del fracaso de la política energética nacional". Y luego agregó: "Millones de argentinos, que han debido pagar sumas siderales en tarifas con las que se benefician los amigos del poder, aún esperan que la energía vuelva a sus hogares".
 
El precandidato resaltó que el Gobierno de Cambiemos "hace solo seis días se jactaba de 'exportar energía'" y exigió: "devuelvan la luz a las casas de los argentinos".
 
Por último compartió un video en el que Macri, durante un almuerzo con Mirtha Legrand, dijo: "si nosotros no aumentábamos las tarifas estábamos a una materia de ser Venezuela, nos íbamos a quedar en un apagón general". Fernández explicó que "subieron las tarifas tanto como sus amigos les reclamaron y generaron el apagón más grande de la historia. No es Venezuela. Es Argentina. Ya es hora de darse cuenta".
 
Sergio Massa, también parte del Frente de Todos, planteó que "el Gobierno debe abrir una investigación urgente y explicarle a la sociedad lo que pasó". Y agregó que "los responsables del sistema eléctrico, energía Cammesa, deben ir mañana mismo al Congreso a explicar semejante desastre. Defensa del Consumidor debe resolver cómo va a reparar el daño económico, pérdidas de equipos y alimentos que hoy viven millones de familias argentinas".
 
Finalmente, sentenció: "El apagón viene después de 3 años de tarifazos de más del 1000 por ciento en energía. Nos dijeron que era para inversión. Y el resultado es un enorme apagón. Desde el 10 de diciembre y con un nuevo gobierno, hay que transformar la matriz y el desarrollo energético en un programa a 10 años de política de Estado".
 
Desde el FIT, la diputada Myriam Bregman cuestionó al Gobierno y reclamó: "Ahora discutamos en serio cómo terminamos con el enorme curro de la privatización del sistema energético. Todo lo demás, spot electoral".
 
El senador Fernando "Pino" Solanas, por su parte, señaló que "entre 2015 y 2017 la electricidad aumentó 562 por ciento. En 2019 la tarifa de electricidad aumentará un 55 por ciento de promedio acumulado. Mientras tanto, los argentinos estamos ante el mayor corte de energía que hayamos sufrido por una falla en la distribución".
 
Y luego agregó: "Esto no fue un 'corte' más. Acá falló el centro neurálgico de nuestro sistema eléctrico. Macri se cansó de obedecer los pedidos de aumentos de tarifas de las compañías eléctricas. En cualquier país del mundo lloverían las demandas del Estado contra las empresas".
 
La Opinión Popular

17-06-2019 / 10:06
Las alegrías que trajo el 'efecto Pichetto' duraron muy poco para el macrismo, y es que este fue un domingo negro para Cambiemos (ahora Juntos por el Cambio). Primero, con un megaapagón, el corte de energía más grande de la historia nacional, y posteriormente, el triunfo del PJ en San Luis, Formosa y Tierra del Fuego y en la provincia de Santa Fe, que es un distrito electoral clave.
 
Este domingo de elecciones volvió a arrojar victorias para el peronismo y derrotas para Cambiemos en varias provincias, a dos meses de las PASO. Santa Fe, San Luis, Formosa y Tierra del Fuego celebraron este domingo elecciones y eligieron a sus gobernadores. El gobierno de Macri sigue con la cosecha de un solo triunfo electoral: el de Jujuy.
 
El senador nacional peronista Omar Perotti, del Frente Juntos, se transformó este domingo en el nuevo gobernador de la provincia de Santa Fe, al imponerse con más del 40% de los votos sobre el socialista Antonio Bonfatti, del Frente Progresista Cívico y Social, quien obtuvo el 36,34. En tercer lugar cómodo quedó el intendente de Santa Fe y candidato de Cambiemos, José Corral, con el 18.96.
 
Mientras tanto, el gobernador de San Luis, Alberto Rodríguez Saá, fue reelecto más del 42 por cientos de los votos y se impuso sobre el senador de Cambiemos, Claudio Poggi, quien consiguió el 34.53%, por delante de Adolfo Rodríguez Saá, con el 22.27%.
 
En San Luis, Gildo Insfrán se encamina seguro a un nuevo mandato. Con más del 70% de las mesas escrutadas, el peronista alcanzaba holgadamente el 72% de los votos y dejaba en el segundo lugar al postulante de la Confederación Frente Amplio Formoseño, Adrián Bogado, con el 26.75%."Esto demuestra que el camino que elegimos hace mucho tiempo es la respuesta para volver a tener el 10 de diciembre en la Casa Rosada un gobierno de tinte nacional y popular", reflexionó el formoseño Insfrán.
 
En el caso de Tierra del Fuego, con un muy lento escrutinio, la gobernadora peronista de Tierra del Fuego, Rosana Bertone, sacaba alrededor del 40% ante el intendente de Río Grande y aliado al kirchnerismo, Gustavo Melella, quien obtenía el 48.4 e irían al balotaje el próximo 23 de julio.
 
Con los resultados en la mano, le resta al Gobierno de Macri en primer lugar, seguir engañando a los mercados para mantener el clima de entusiasmo y optimismo económico tras el anuncio de la fórmula Macri-Pichetto, y por otro lado, y al parecer el más difícil, convencer al electorado sobre el planteo de la reelección, que con un nuevo triunfo peronista superior a lo previsto, se suma una derrota más al macrismo a nivel nacional, alejando a Macri de la Casa Rosada y acercando un poco más al frente peronista opositor TODOS.
 
La Opinión Popular

16-06-2019 / 10:06
En el día que se oficializaron las alianzas electorales que competirán en agosto en las PASO y en octubre en la primera vuelta, los bancos devengaron intereses por 3126 millones de pesos solamente por la tenencia de Leliq emitidas por el Banco Central para contener la paridad cambiaria. A la cotización de ese día, ese monto de intereses es equivalente a 71 millones de dólares.
 
El reloj del taxi de los intereses de las Leliq no se detiene. La proyección de esos números diarios a términos anuales es abrumadora. Mientras algunos eligen  el camino de sumar angustia haciendo ese ejercicio, ya existen otras cifras que son lo suficientemente contundentes para estar intranquilos.
 
Los intereses ya anotados por los bancos por las Leliq desde octubre del año pasado, cuando fueron lanzadas al mercado por el Banco Central bajo la conducción de Guido Sandleris, hasta el viernes pasado, suman 350.799 millones de pesos. En apenas ocho meses y medio, el instrumento monetario utilizado por el Gobierno para evitar una corrida contra el peso ha acumulado intereses equivalentes a unos 7.973 millones de dólares.
 
La campaña electoral de Cambiemos está siendo muy cara, factura inmensa que será saldada, con una elevada probabilidad, con un evento económico traumático que afectará a la mayoría de la población. Al crédito extraordinario del FMI, de 57 mil millones de dólares entregado al gobierno de Macri para evitar el default de la deuda, se debe sumar la emisión, hasta ahora, de casi 1,2 billones de pesos de Leliq (Letras de Liquidez), negocio espectacular para el sistema financiero, para evitar otra megadevaluación.
 
La cesación de pagos y/o otra vuelta de la corrida cambiaria serían devastadoras para la ambición de reelección de Macri. Para evitar en este año electoral la irrupción de esos acontecimientos críticos, situación de inestabilidad a la que se llegó por la política económica neoliberal aplicada desde el comienzo del gobierno, la economía macrista necesita del pulmotor del endeudamiento.
 
Financiamientos dado por el FMI vía un stand by y por los bancos del sistema local con las Leliq. El proyecto electoral del oficialismo está teniendo de ese modo un costo inmenso.
 
Los bancos están haciendo así un negocio fabuloso, que está siendo reflejado en el cuadro de resultados de los balances. Captan fondos de ahorristas, a quienes les pagan de 48 a 53 por ciento anual, y esos mismos recursos son inmediatamente entregados al Banco Central que estuvo pagando por ellos de 70 a 74 por ciento anual. En un rápido pase de manos, las entidades estuvieron anotando una utilidad de por lo menos 20 puntos porcentuales.
 
El balance global de las entidades privadas en el primer trimestre del año refleja el resultado de esa bicicleta fabulosa a cuenta del Banco Central. Ese grupo de bancos contabilizó una ganancia total de unos 56 mil millones de pesos (1200 millones de dólares), de acuerdo a información proporcionada por el Banco Central. 

15-06-2019 / 09:06
Este domingo 16 se jugará una nueva ronda de elecciones en el país. Formosa, San Luis, Tierra del Fuego y Santa Fe eligen gobernador y diputados y senadores provinciales. En ninguna de ellas Cambiemos tiene chances de figurar.
 
En Formosa, Gildo Insfrán buscará otra reelección como parte del Frente para la Victoria. Ocupa el cargo desde el año 1995 y va por su séptimo mandato. El control del gobernador K sobre la provincia ha sido total y desde hace más de 20 años es reelecto por más del 70% de los votos. Allí se enfrentara a Adrián Bogado del peronismo federal que va en una alianza del PRO, la UCR y sectores justicialistas.
 
En el octavo domingo electoral del año, la disputa en San Luis tendrá carácter histórico. El clan Rodríguez Saá que gobiernan alternando desde el fin de la dictadura se encuentra peleado e irán a las urnas por separados Adolfo y Alberto, este último en busca de la reelección.
 
El senador Adolfo Rodríguez Saá competirá con el Frente Juntos por la Gente y el senador Claudio Poggi, cercano a Cambiemos, lo hará con el frente San Luis Unido.
 
En Tierra del Fuego, la provincia con menor cantidad de habitantes del país, Rosana Bertone, afín al kirchnerismo, buscará la reelección. Le disputan la elección Gustavo Melella, el intendente de Río Grande que se presenta por Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina (Forja) y Juan Rodríguez, por Cambiemos con el frente Ser Fueguino.
 
En Santa Fe estarán puestos todos los ojos ya que es la tercera provincia en padrón electoral de todo el país y la disputa aparece reñida entre Antonio Bonfatti del Partido Socialista y Omar Perotti del PJ.
 
El Frente Progresista Cívico y Social gobierna la provincia desde el año 2007 y aspira a otro mandato. Sin embargo el peronismo logró en las PASO provinciales más votos totales, por lo cual el resultado dependerá de qué hagan los votantes de María Eugenia Bielsa quién quedó afuera de la competición del PJ.
 
En tercer lugar y lejos quedó Cambiemos, con el radical José Corral, por la alianza Vamos Juntos. Otro domingo negro para Mauricio Macri, p
orque el peronismo espera festejar en Tierra del Fuego, San Luis y Formosa. Además, tienen serias expectativas por recuperar Santa Fe.


El laboratorio electoral del PRO observa que está perdiendo en todas la provincias donde hubo elecciones, descuenta que perderá en las PASO y en la primera vuelta, pero que finalmente ganará en el balotaje. Nadie sabe a qué Santo le piden este milagro.


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