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Nacionales - 13-04-2019 / 08:04
PANORAMA POLÍTICO

El mismo linaje: cipayos

El mismo linaje: cipayos
Con la expulsión del jefe de Wikileaks, Julian Assange, de la embajada ecuatoriana en Londres para que sea extraditado por Washington, dos principios democráticos elementales como el derecho de asilo y la libertad de expresión fueron atropellados con esta acción del gobierno ecuatoriano promovida por Washington.
Para el presidente Donald Trump es una demostración de fuerza. Para el presidente ecuatoriano, Lenín Moreno, también es una demostración, pero de servilismo. Son las categorías con las que parece moverse la nueva diplomacia de Washington en la región.
 
La expulsión del jefe de Wikileaks, Julian Assange, de la embajada ecuatoriana en Londres para que sea extraditado por Washington, desnuda estas dos caras de la estrategia que ejecutan el vice Mike Pence y su amigo, el secretario de Estado -o canciller- Mike Pompeo.
 
Ante la detención de Assange, los medios corporativos, en vez de explotar contra esta agresión que pone en riesgo lo que se supone es su propia función, han buscado la forma de encubrirla. Dos principios democráticos elementales como el derecho de asilo y la libertad de expresión fueron atropellados con esta acción del gobierno ecuatoriano promovida por Washington.
 
Estos medios tratan de disimular las presiones norteamericanas y al mismo tiempo victimizan a la víctima. Acusan a Assange de "traicionar" el derecho de asilo al opinar sobre la situación de otros países.
 
Moreno, ex vice de Rafael Correa, a quien traicionó a poco de asumir, dijo que antes de echar a los perros a Assange, se había "preocupado por garantizar que no fuera enviado a ningún país donde pudiera sufrir torturas o la pena de muerte".
 
Mediante WikiLeaks, Assange reveló miles y miles de documentos militares y diplomáticos de carácter confidencial, donde denunció torturas y crímenes de guerra por parte de responsables militares de Estados Unidos en lugares como Irak, Afganistán o Guantánamo y recibió por ello reconocimientos internacionales como el de Amnistía Internacional.
 
Y por la misma razón se ganó el encono de Washington. El asilo que le concedió en su momento el presidente Rafael Correa estaba fundado en las normas que regulan el derecho de asilo. De hecho, esos fundamentos mantienen su vigencia, lo que hace tan grave la decisión de Moreno.
 
Todo el mundo aplaudió a Assange cuando difundió las atrocidades que se cometían en Irak y Afganistán y luego el espionaje realizado por las agencias estadounidenses de inteligencia a otros gobiernos. El periodista informático australiano se convirtió en una figura paradigmática en todo el planeta, incluso para una gran parte de la opinión pública norteamericana.
 
De ese fenómeno surgió luego el consorcio mundial de periodistas de investigación que difundió las cuentas offshore en Panamá, -los Panama papers- como las de Mauricio Macri. La extradición de Assange solamente tiene una explicación ejemplarizadora: No hay que meterse con el patrón de la vereda.
 

 
Pompeo es un ultraconservador, ex jefe de la CIA, quien, según un larguísimo informe de The New York Times, es admirador y amigo de Joel C. Rosenberg, "un autor de gran éxito de ventas y una poderosa fuerza en el movimiento evangélico". De padre judío y madre cristiana, Rosenberg vive en Jerusalén. Algunos de sus libros tratan sobre las profecías del fin del mundo.
 
En el 2013 le preguntaron en Fox News al mentor de Pompeo si la guerra en Siria podría llevar a las profecías del fin del mundo, de los libros de Isaías y Jeremías, a lo que respondió muy seriamente: "no lo sabemos con seguridad, aunque es posible porque estas profecías aún no se han cumplido".
 
En un discurso en la Iglesia Summit, en Kansas, Pompeo denunció que "vivimos en una América donde adorábamos a otros dioses y la llamábamos multiculturalismo y respaldaba a la perversión y se la llamaba un estilo de vida alternativo". Hacía referencia a los pueblos originarios y a los homosexuales, con lo cual generó una fuerte polémica.
 
Esta persona, que está a cargo de la diplomacia norteamericana, convocó a Elliot Abrams, un desaforado anticomunista de la Guerra Fría, responsable de agresiones militares ilegales y operaciones de espionaje y desestabilización en Centroamérica, para colaborar en asuntos latinoamericanos.
 
El viernes, cuando se conocía la expulsión de Assange de la embajada ecuatoriana, Pompeo terminaba una gira de 72 horas que abarcó Chile, Perú, Colombia y Paraguay. El objetivo general de este paseo relámpago fue confirmar la ofensiva contra Venezuela y Cuba.
 
A pesar del esfuerzo para ocultar ahora la presión que ejerció Washington, lo real es que en abril de 2017, el entonces fiscal general de los Estados Unidos -equivalente al ministro de Justicia- Jeff Sessions describió la extradición de Julian Assange como una "prioridad". Y el actual secretario de Estado, Mike Pompeo, denunció a Wikileaks como "una amenaza para la seguridad de los Estados Unidos."
 
El ex juez español Baltasar Garzón asiste a la defensa de Assange. Tiene una mirada muy crítica sobre esta medida. Pero además aporta una mirada más abarcadora sobre las políticas de derechos humanos de la gestión Donald Trump.
 
Entrevistado por el periódico on line Eldiario.es señaló que "Estados Unidos discurre por un camino que nos llevará a todos al desastre. Recientemente amenazó con la prohibición de visados a los miembros del Tribunal Penal Internacional que investiguen casos como la supuesta responsabilidad de miembros de esa alta instancia de militares norteamericanos en Afganistán.
 
Hace unos días retiró el visado a la fiscal del TPI Fatou Bensouda que, junto a sus colaboradores, indaga desde 2016 la posible responsabilidad de soldados estadounidenses entre 2003 y 2004, en crímenes de guerra cometidos en Afganistán".
 
Los personajes como Pompeo que impulsan estas acciones que violan los derechos humanos, son los que presionan a los gobiernos conservadores de América Latina para que participen en una ofensiva regional contra Venezuela y Cuba.
 
La ola conservadora que expulsó a los gobiernos populares de la primera década del milenio en Ecuador, Argentina y Brasil instaló presidentes de derecha que tienen, con sus diferencias, algunos elementos en común.
 
Tanto Lenín Moreno como Mauricio Macri y Jair Bolsonaro entienden la inserción de sus países en el mundo a través de una política que en los '90 se definió un poco en broma como de "relaciones carnales" con la Casa Blanca.
 
Moreno es capaz de atropellar el derecho de asilo como ofrenda al presidente norteamericano Donald Trump. Incluso aún cuando se trata del derecho de asilo en defensa de la libertad de expresión. Macri concedió la instalación en tiempo récord de tres bases militares norteamericanas.
 
Y Bolsonaro visitó recientemente Estados Unidos y se convirtió en el primer presidente extranjero en realizar un insólito paseo guiado por las instalaciones de la CIA. Son concesiones extremas y al mismo tiempo gratuitas porque ninguno de los tres consiguió nada.
 
Estados Unidos hizo que Brasil no compre más trigo a un país vecino como la Argentina y se lo compre a ellos que están a miles de kilómetros. Washington le impuso una cuota al acero que importa de Argentina y le encajó a Macri la carne porcina norteamericana que nadie quiere en el mundo por la enfermedad que tienen los cerdos de ese país.
 
Argentina pierde cada vez que negocia con el gigante del Norte igual que Ecuador, que se apropió del edificio de la Unasur. Pero eso sí: Estados Unidos les facilitó la relación con el Fondo Monetario Internacional y sus préstamos condicionados.
 
Esta relación plena de exagerados gestos de subordinación es común a los tres presidentes. Otro elemento en común es la guerra jurídica organizada por servicios de inteligencia relacionados con sus iguales estadounidenses, más las grandes corporaciones de medios y la cooptación de un sector del Poder Judicial.
 
Los ex presidentes de Argentina, Ecuador y Brasil han sido perseguidos judicialmente como estrategia para difamarlos o arrinconarlos y derrocarlos.
 
Lula está preso en Brasil sin que le hayan probado ningún delito. Correa está prófugo en Bélgica porque le dieron dos días para presentarse en un juzgado de Quito, lo que era materialmente imposible. Y Cristina Kirchner tiene más de diez causas penales en su contra. La cantidad, solamente demuestra la intención persecutoria de hacer show y escándalo.
 
Los tres presidentes tienen en común esa vocación subordinada a Washington y surgieron del uso de la guerra jurídica impulsada desde allí como herramienta para combatir a gobiernos populares que ellos denominan populistas. Tienen el mismo origen y hasta podría decirse, el mismo linaje, el mismo apellido.
 
Por Luis Bruschtein
 
Fuente: Página 12
 

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17-06-2019 / 12:06
17-06-2019 / 12:06
Durante y después del apagón masivo que colapsó el sistema energético y dejó al país entero en penumbras, dirigentes de la oposición cuestionaron el nefasto rol del gobierno de Mauricio Macri.

Uno de ellos fue el precandidato a presidente por el Frente de Todos, Alberto Fernández, quien primero compartió un tweet de Macri del 18 de diciembre de 2013 en el que el Presidente decía: "Estos cortes son el símbolo del fracaso de la política energética nacional". Y luego agregó: "Millones de argentinos, que han debido pagar sumas siderales en tarifas con las que se benefician los amigos del poder, aún esperan que la energía vuelva a sus hogares".
 
El precandidato resaltó que el Gobierno de Cambiemos "hace solo seis días se jactaba de 'exportar energía'" y exigió: "devuelvan la luz a las casas de los argentinos".
 
Por último compartió un video en el que Macri, durante un almuerzo con Mirtha Legrand, dijo: "si nosotros no aumentábamos las tarifas estábamos a una materia de ser Venezuela, nos íbamos a quedar en un apagón general". Fernández explicó que "subieron las tarifas tanto como sus amigos les reclamaron y generaron el apagón más grande de la historia. No es Venezuela. Es Argentina. Ya es hora de darse cuenta".
 
Sergio Massa, también parte del Frente de Todos, planteó que "el Gobierno debe abrir una investigación urgente y explicarle a la sociedad lo que pasó". Y agregó que "los responsables del sistema eléctrico, energía Cammesa, deben ir mañana mismo al Congreso a explicar semejante desastre. Defensa del Consumidor debe resolver cómo va a reparar el daño económico, pérdidas de equipos y alimentos que hoy viven millones de familias argentinas".
 
Finalmente, sentenció: "El apagón viene después de 3 años de tarifazos de más del 1000 por ciento en energía. Nos dijeron que era para inversión. Y el resultado es un enorme apagón. Desde el 10 de diciembre y con un nuevo gobierno, hay que transformar la matriz y el desarrollo energético en un programa a 10 años de política de Estado".
 
Desde el FIT, la diputada Myriam Bregman cuestionó al Gobierno y reclamó: "Ahora discutamos en serio cómo terminamos con el enorme curro de la privatización del sistema energético. Todo lo demás, spot electoral".
 
El senador Fernando "Pino" Solanas, por su parte, señaló que "entre 2015 y 2017 la electricidad aumentó 562 por ciento. En 2019 la tarifa de electricidad aumentará un 55 por ciento de promedio acumulado. Mientras tanto, los argentinos estamos ante el mayor corte de energía que hayamos sufrido por una falla en la distribución".
 
Y luego agregó: "Esto no fue un 'corte' más. Acá falló el centro neurálgico de nuestro sistema eléctrico. Macri se cansó de obedecer los pedidos de aumentos de tarifas de las compañías eléctricas. En cualquier país del mundo lloverían las demandas del Estado contra las empresas".
 
La Opinión Popular

17-06-2019 / 10:06
Las alegrías que trajo el 'efecto Pichetto' duraron muy poco para el macrismo, y es que este fue un domingo negro para Cambiemos (ahora Juntos por el Cambio). Primero, con un megaapagón, el corte de energía más grande de la historia nacional, y posteriormente, el triunfo del PJ en San Luis, Formosa y Tierra del Fuego y en la provincia de Santa Fe, que es un distrito electoral clave.
 
Este domingo de elecciones volvió a arrojar victorias para el peronismo y derrotas para Cambiemos en varias provincias, a dos meses de las PASO. Santa Fe, San Luis, Formosa y Tierra del Fuego celebraron este domingo elecciones y eligieron a sus gobernadores. El gobierno de Macri sigue con la cosecha de un solo triunfo electoral: el de Jujuy.
 
El senador nacional peronista Omar Perotti, del Frente Juntos, se transformó este domingo en el nuevo gobernador de la provincia de Santa Fe, al imponerse con más del 40% de los votos sobre el socialista Antonio Bonfatti, del Frente Progresista Cívico y Social, quien obtuvo el 36,34. En tercer lugar cómodo quedó el intendente de Santa Fe y candidato de Cambiemos, José Corral, con el 18.96.
 
Mientras tanto, el gobernador de San Luis, Alberto Rodríguez Saá, fue reelecto más del 42 por cientos de los votos y se impuso sobre el senador de Cambiemos, Claudio Poggi, quien consiguió el 34.53%, por delante de Adolfo Rodríguez Saá, con el 22.27%.
 
En San Luis, Gildo Insfrán se encamina seguro a un nuevo mandato. Con más del 70% de las mesas escrutadas, el peronista alcanzaba holgadamente el 72% de los votos y dejaba en el segundo lugar al postulante de la Confederación Frente Amplio Formoseño, Adrián Bogado, con el 26.75%."Esto demuestra que el camino que elegimos hace mucho tiempo es la respuesta para volver a tener el 10 de diciembre en la Casa Rosada un gobierno de tinte nacional y popular", reflexionó el formoseño Insfrán.
 
En el caso de Tierra del Fuego, con un muy lento escrutinio, la gobernadora peronista de Tierra del Fuego, Rosana Bertone, sacaba alrededor del 40% ante el intendente de Río Grande y aliado al kirchnerismo, Gustavo Melella, quien obtenía el 48.4 e irían al balotaje el próximo 23 de julio.
 
Con los resultados en la mano, le resta al Gobierno de Macri en primer lugar, seguir engañando a los mercados para mantener el clima de entusiasmo y optimismo económico tras el anuncio de la fórmula Macri-Pichetto, y por otro lado, y al parecer el más difícil, convencer al electorado sobre el planteo de la reelección, que con un nuevo triunfo peronista superior a lo previsto, se suma una derrota más al macrismo a nivel nacional, alejando a Macri de la Casa Rosada y acercando un poco más al frente peronista opositor TODOS.
 
La Opinión Popular

16-06-2019 / 10:06
En el día que se oficializaron las alianzas electorales que competirán en agosto en las PASO y en octubre en la primera vuelta, los bancos devengaron intereses por 3126 millones de pesos solamente por la tenencia de Leliq emitidas por el Banco Central para contener la paridad cambiaria. A la cotización de ese día, ese monto de intereses es equivalente a 71 millones de dólares.
 
El reloj del taxi de los intereses de las Leliq no se detiene. La proyección de esos números diarios a términos anuales es abrumadora. Mientras algunos eligen  el camino de sumar angustia haciendo ese ejercicio, ya existen otras cifras que son lo suficientemente contundentes para estar intranquilos.
 
Los intereses ya anotados por los bancos por las Leliq desde octubre del año pasado, cuando fueron lanzadas al mercado por el Banco Central bajo la conducción de Guido Sandleris, hasta el viernes pasado, suman 350.799 millones de pesos. En apenas ocho meses y medio, el instrumento monetario utilizado por el Gobierno para evitar una corrida contra el peso ha acumulado intereses equivalentes a unos 7.973 millones de dólares.
 
La campaña electoral de Cambiemos está siendo muy cara, factura inmensa que será saldada, con una elevada probabilidad, con un evento económico traumático que afectará a la mayoría de la población. Al crédito extraordinario del FMI, de 57 mil millones de dólares entregado al gobierno de Macri para evitar el default de la deuda, se debe sumar la emisión, hasta ahora, de casi 1,2 billones de pesos de Leliq (Letras de Liquidez), negocio espectacular para el sistema financiero, para evitar otra megadevaluación.
 
La cesación de pagos y/o otra vuelta de la corrida cambiaria serían devastadoras para la ambición de reelección de Macri. Para evitar en este año electoral la irrupción de esos acontecimientos críticos, situación de inestabilidad a la que se llegó por la política económica neoliberal aplicada desde el comienzo del gobierno, la economía macrista necesita del pulmotor del endeudamiento.
 
Financiamientos dado por el FMI vía un stand by y por los bancos del sistema local con las Leliq. El proyecto electoral del oficialismo está teniendo de ese modo un costo inmenso.
 
Los bancos están haciendo así un negocio fabuloso, que está siendo reflejado en el cuadro de resultados de los balances. Captan fondos de ahorristas, a quienes les pagan de 48 a 53 por ciento anual, y esos mismos recursos son inmediatamente entregados al Banco Central que estuvo pagando por ellos de 70 a 74 por ciento anual. En un rápido pase de manos, las entidades estuvieron anotando una utilidad de por lo menos 20 puntos porcentuales.
 
El balance global de las entidades privadas en el primer trimestre del año refleja el resultado de esa bicicleta fabulosa a cuenta del Banco Central. Ese grupo de bancos contabilizó una ganancia total de unos 56 mil millones de pesos (1200 millones de dólares), de acuerdo a información proporcionada por el Banco Central. 

15-06-2019 / 09:06
Este domingo 16 se jugará una nueva ronda de elecciones en el país. Formosa, San Luis, Tierra del Fuego y Santa Fe eligen gobernador y diputados y senadores provinciales. En ninguna de ellas Cambiemos tiene chances de figurar.
 
En Formosa, Gildo Insfrán buscará otra reelección como parte del Frente para la Victoria. Ocupa el cargo desde el año 1995 y va por su séptimo mandato. El control del gobernador K sobre la provincia ha sido total y desde hace más de 20 años es reelecto por más del 70% de los votos. Allí se enfrentara a Adrián Bogado del peronismo federal que va en una alianza del PRO, la UCR y sectores justicialistas.
 
En el octavo domingo electoral del año, la disputa en San Luis tendrá carácter histórico. El clan Rodríguez Saá que gobiernan alternando desde el fin de la dictadura se encuentra peleado e irán a las urnas por separados Adolfo y Alberto, este último en busca de la reelección.
 
El senador Adolfo Rodríguez Saá competirá con el Frente Juntos por la Gente y el senador Claudio Poggi, cercano a Cambiemos, lo hará con el frente San Luis Unido.
 
En Tierra del Fuego, la provincia con menor cantidad de habitantes del país, Rosana Bertone, afín al kirchnerismo, buscará la reelección. Le disputan la elección Gustavo Melella, el intendente de Río Grande que se presenta por Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina (Forja) y Juan Rodríguez, por Cambiemos con el frente Ser Fueguino.
 
En Santa Fe estarán puestos todos los ojos ya que es la tercera provincia en padrón electoral de todo el país y la disputa aparece reñida entre Antonio Bonfatti del Partido Socialista y Omar Perotti del PJ.
 
El Frente Progresista Cívico y Social gobierna la provincia desde el año 2007 y aspira a otro mandato. Sin embargo el peronismo logró en las PASO provinciales más votos totales, por lo cual el resultado dependerá de qué hagan los votantes de María Eugenia Bielsa quién quedó afuera de la competición del PJ.
 
En tercer lugar y lejos quedó Cambiemos, con el radical José Corral, por la alianza Vamos Juntos. Otro domingo negro para Mauricio Macri, p
orque el peronismo espera festejar en Tierra del Fuego, San Luis y Formosa. Además, tienen serias expectativas por recuperar Santa Fe.


El laboratorio electoral del PRO observa que está perdiendo en todas la provincias donde hubo elecciones, descuenta que perderá en las PASO y en la primera vuelta, pero que finalmente ganará en el balotaje. Nadie sabe a qué Santo le piden este milagro.


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