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Internacionales - 12-04-2019 / 16:04
EFEMÉRIDES POPULARES

Eduardo Galeano, escritor fundamental de la literatura latinoamericana

Eduardo Galeano, escritor fundamental de la literatura latinoamericana
El escritor y periodista uruguayo Eduardo Galeano, una de las plumas más destacadas de la literatura latinoamericana, murió el 13 de abril de 2015 en Montevideo a los 74 años, de un cáncer de pulmón.
El escritor y periodista uruguayo Eduardo Galeano, una de las plumas más destacadas de la literatura latinoamericana, murió el 13 de abril de 2015 en Montevideo a los 74 años, de un cáncer de pulmón.
 
Eduardo Germán María Hughes Galeano fue ganador del premio Stig Dagerman. Sus libros más conocidos, Las venas abiertas de América Latina (1971) y Memoria del fuego (1986), han sido traducidos a veinte idiomas. Sus trabajos trascienden géneros ortodoxos y combinan documental, ficción, periodismo, análisis político e historia.
 
Publicó más de 30 libros. Su libro Las venas abiertas de América Latina fue censurado por las dictaduras militares de Uruguay, Argentina y Chile. Y sufrió el exilio por la dictadura argentina.
 
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Una nena chiquita, nacida en Tacuarembó, una localidad del interior uruguayo, llega por primera vez al mar. Se encuentra con esa bestia de agua que la enmudece, y cuando logra articular palabra, le pide al padre: "Papá, por favor ayudame a mirar". La anécdota la contó Eduardo Galeano en el Teatro San Martín, en 1986. La contó para decir algo más: "Yo creo que la función del escritor consiste en ayudar a mirar. Que el escritor es alguien que quizás puede tener la alegría de ayudar a mirar a los demás".
 
Ser escritor no fue el primer destino de Eduardo Hughes Galeano, nacido en Montevideo el 3 de septiembre de 1940, y fallecido hoy, a los 74 años, a causa de un cáncer de pulmón. Su primera aspiración fue el "fútbol-fiesta" -así describía a esa gran pasión a la que le dedicó dos libros y miles de minutos de su vida-, pero pronto se supo un "patadura". Después vendrían las ganas de ser pintor, dibujante, "de ser Picasso", decía. De hecho, su primera publicación no fue un artículo periodístico ni un cuento, sino una caricatura política a sus catorce años en el semanario El sol del Partido Socialista. Las Letras llegarían unos (pocos) años más tarde, de la mano de la prensa gráfica: primero como editor en el semanario Marcha, más tarde a cargo de la dirección del diario Epoca, cuando tenía 24 años.
 
Para Galeano, el periodismo no tenía en ese entonces -ni tuvo nunca- nada que envidiarle a la literatura. Sus artículos de opinión se publicaron durante décadas, en la Argentina especialmente en el diario Página/12, del que fue asiduo encargado de las contratapas. Sin embargo, la vocación por la ficción apareció enseguida: en 1963 publicó Los días siguientes, una novela corta a la que más tarde juzgaría como "bastante mala" pero que sirvió de puntapié inicial para su camino literario, que luego contaría con títulos entre los cuales se destacaron, por sobre todos, Las venas abiertas de América Latina, de 1971 y la trilogía Memoria del fuego, publicada entre 1982 y 1986.
 
La historia de Latinoamérica, que intentó narrar sobre todo en esas dos ocasiones, fue una de sus obsesiones: "Probablemente no haya región en el mundo que contenga tantas maravillas escondidas como América Latina", sostenía. Sobre Las venas..., que recorrió el continente en la espalda de miles de mochileros y que el presidente venezolano Hugo Chávez le regaló a su par estadounidense Barack Obama en 2009 haciéndola subir 60.275 lugares en el ranking de los libros más vendidos de Europa hasta llegar al quinto puesto, Osvaldo Bayer dijo: "Muy pocos autores latinoamericanos entraron tanto, en cuanto a política, historia y sociología, como entró Galeano; si en Europa se conocen los problemas de la región entre la intelectualidad y el estudiantado es por su libro".
 
Chávez le regaló a Obama el libro de Galeano durante la Quinta Cumbre de las Américas, Galeano escribió la obra entre los 27 y los 31 años, y se convirtió a través de ella en un referente de la izquierda regional, aunque prefirió nunca identificarse directamente con un partido, sino con el socialismo. Su libro, del que en 2011 se manifestaría "muy orgulloso" pero diría también "me pesa como un ancla porque marca un estándar que me siento obligado a alcanzar una y otra vez" le valdría la lamentable censura por parte de las dictaduras uruguaya, chilena y argentina durante los años setenta. Llegaría al mismo tiempo el exilio de su país, al que definió habitado por "tres millones de anarquistas conservadores: no nos gusta que nadie nos mande, y nos cuesta cambiar".
 
Buenos Aires fue entonces su primer destino, y allí dirigió durante 1973 la revista cultural Crisis, que apostó a la difusión de cultura popular: "La revista recogió las voces de los locos del manicomio, los niños de las escuelas, los obreros de las fábricas, los enfermos de los hospitales; queríamos difundir a los que venían de abajo", sostenía. Para él, en ese entonces "Buenos Aires era el centro del renacimiento cultural latinoamericano".
 
Pero la dictadura le puso fin a ese impulso, y se llevó, entre tantos, a Haroldo Conti, a quien Galeano definió como "un hermano". Su siguiente destino fue España, donde en Puerta de Hierro ya había conocido a Juan Domingo Perón durante un viaje. El General había sugerido, durante su exilio en España, que quería conocer al escritor, y cuando Galeano le preguntó por qué no se mostraba en público más seguido, Perón le contestó, según el propio uruguayo relataba, que "el prestigio de Dios está en que se hace ver muy poco".
 
La estadía en España fue clave para seguir viendo Latinoamérica desde lejos, y construir así Memorias del fuego, el libro que más orgullo le generaba: "Fueron tres tomos, mil páginas, toda la historia de las Américas de norte a sur. Había que estar muy loco para emprender semejante aventura. Muy loco o muy exiliado", dijo en 2012. Recién en 1985 volvió a su Montevideo natal, donde muchos decían que era habitual encontrarlo caminando por la costanera.
 
La ecología, la política internacional, la historia, el fútbol, el lugar de la mujer, los derechos humanos y el amor fueron tema para su pluma, que le valió el premio Casa de las Américas en 1975 y 1978 y el premio Stig Dagerman en 2010, entre otros reconocimientos. Escribir también le valió amigos: uno de ellos fue el también uruguayo Juan Carlos Onetti, a quien definió como un "falso puescorpín". "Conmigo, siempre fue cariñoso, quizá porque yo, que era muy chiquilín, era capaz de compartir con él jornadas de largos silencios". De él aprendió una de las únicas rutinas que guiaron su escritura: "Las únicas palabras que merecen existir son las palabras mejores que el silencio", le dijo el autor de El astillero, y Galeano tomó nota. Su otra rutina era "escribir cuando le picaba, sin horarios ni obligación".
 
El libro de los abrazos, El fútbol a sol y a sombra, Bocas del tiempo, Espejos y Voces de nuestro tiempo son algunos de los títulos de un autor que fue traducido a más de veinte idiomas y que sacudió la escena latinoamericana extendiendo su influencia a las generaciones que lo siguieron: alcanza con recordar su visita a la Feria del Libro de Buenos Aires en 2012 para presentar su último libro, Los hijos de los días. Llenó las dos salas más grandes de La Rural -una con su presencia, la otra con pantallas en vivo-, y la mayoría allí era sub 30, con uno, dos, varios de sus libros suyos en una mochila lista para recorrer las venas del continente que Galeano narró.
 
Hace casi treinta años, Galeano dijo que "la idea de la muerte individual deja de tener importancia, si uno adquiere la certeza de sobrevivir en los demás, sobrevivir en las cosas que quedan". Los libros que escribió, los artículos periodísticos que publicó, las conferencias que brindó durante más de cincuenta años ayudaron a mirar a miles. En esas miradas, atravesadas y ampliadas por su obra, sobrevive el patadura, dibujante y escritor uruguayo.
 
Por Julieta Roffo
 
Fuente: Clarín

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18-04-2019 / 19:04
18-04-2019 / 19:04
18-04-2019 / 19:04
El 19 de abril de 1882 nace, en la ciudad de São Borja (Río Grande), Getúlio Dornelles Vargas, un político brasileño que fue cuatro veces Presidente de la República (1930-1934 en el Gobierno Provisorio; 1934-1937, en el gobierno constitucional; 1937-1945, en el Estado Novo; 1951-1954, presidente electo por voto directo). Era apodado GêGê y "padre de los pobres".

A él se debe la creación de las grandes empresas que posibilitaron el desarrollo industrial de Brasil, entre las cuales se destacan la Compañía Siderúrgica Nacional, Petrobrás y la Compañía Vale do Rió Doce. 

Brasil, antes de Getúlio Vargas, era un país predominantemente agro-exportador. Su alineamiento con los EEUU reflejó una situación de complementariedad económica, en que Brasil dependía cerca del 70% de las exportaciones de café y éstas, en igual proporción, del mercado americano.

Pero, desde que Vargas conquistó el poder, impulsó el proceso de industrialización y diversificación del comercio exterior, como un proyecto de Estado, con el objetivo de superar la situación de dependencia.

Los esfuerzos para la industrialización de Brasil colisionaron con los intereses de capitales extranjeros, con los intereses de Inglaterra y de los Estados Unidos, que querían mantener el mercado brasileño cautivo para exportación de sus manufacturas.

El conflicto se agravó cuando Getúlio Vargas, frente las dificultades de la balanza de pagos y de la crisis del capitalismo (1929), intervino en la economía, para regular las relaciones de trabajo y para romper el bloqueo impuesto por los monopolios internacionales a los sectores básicos de la producción.

Vargas vinculó el proletariado urbano a la fracción del empresariado nacional volcado hacia el mercado interno, mediante la institución de leyes sociales, y atribuyendo al Estado un decisivo papel en el desarrollo del país, jugando con las contradicciones entre las grandes potencias industriales para concretizar importantes emprendimientos, como la implantación de la primera usina siderúrgica nacional, Volta Redonda, la mayor de América Latina.

Getúlio Vargas fue el más importante político brasileño del siglo XX, y su influencia se extiende hasta hoy día. Su herencia política es reivindicada por dos partidos actuales: el Partido Democrático Trabalhista (PDT) y el Partido Trabalhista Brasileiro (PTB).

Getúlio intentó llevar adelante el Pacto ABC con Juan Perón, base de lo que hoy es el Mercosur.

La Opinión Popular

 

18-04-2019 / 19:04
Durante la Segunda Guerra Mundial, los nazis invadieron Polonia y establecieron a la población judía en un gueto, conocido como el gueto de Varsovia (Getto warszawskie, en polaco; Warschauer Ghetto, en alemán) que fue el gueto judío más grande de Europa establecido por la Alemania Nazi durante el Holocausto.

El gobernador alemán de Polonia había ordenado el confinamiento de todos los judíos, el 16 de octubre de 1940, en un sector del centro de la ciudad. Un muro de tres metros de altura y 18 kilómetros de largo los separaba totalmente de la llamada "zona aria", el resto de la ciudad donde vivían los polacos católicos.

Llegaron allí unos 380.000 judíos, el 30% de la población de la ciudad, en un territorio que ocupaba apenas el 2,4% de su superficie. Las familias se tenían que hacinar en departamentos de a siete personas por habitación. Miles murieron de hambre, enfermedades y hacinamiento antes de empezar a ser enviados a campos de la muerte, donde destaca el de Treblinka.

Cuando se conoció la noticia del destino final de los judíos polacos, se inició el levantamiento del gueto de Varsovia, que duró casi un mes. El 19 de abril de 1943 comenzó la resistencia de los judíos polacos contra el plan de exterminio de los nazis.

Los partisanos de las dos principales organizaciones judías clandestinas del ZOB y la ZZW, habían recibido algunas pistolas y fusiles de la Armia Krajowa, el Ejército Territorial Polaco, que resistía la ocupación en la "zona aria". De los que estaban en la resistencia, muchos eran chicos muy jóvenes, que tenía 13 o 14 años. Les faltaba ya la familia o se los estaban llevando. No tenían nada que perder.

Pero la fuerza alemana era devastadora: 2.054 soldados y 36 oficiales del ejército, 821 comandos de las SS y 363 colaboracionistas polacos. Las tropas alemanes al mando de Jürgen Stroop pusieron fin a la resistencia judía, y luego de destruir la Gran Sinagoga, símbolo de la Varsovia judía, reanudaron las deportaciones a Treblinka.

Unos 7.000 judíos murieron combatiendo. Otros 6.000, asfixiados bajo los escombros. Y unos 40.000 fueron enviados a Treblinka. Pero 75 años más tarde, el levantamiento del Gueto de Varsovia, sigue siendo uno de los mayores símbolos de la resistencia a la opresión.

Por Carlos Morales

17-04-2019 / 21:04
Tras el triunfo de la Revolución cubana, las tensiones entre el nuevo Gobierno y Washington iban en aumento. Medidas como la nacionalización del capital yanqui en Cuba y las expropiaciones llevaron al cese de los contratos azucareros -fuente de ingresos fundamental para la isla- y de la provisión de petróleo. Fidel Castro buscó ayuda en la Unión Soviética.
 
En plena Guerra Fría, la presencia de un aliado de Moscú a poco más de 150 kilómetros de la costa era un peligro que había que erradicar. El presidente norteamericano Dwight Eisenhower, además de decretar el embargo económico de Cuba, encargó a la CIA la búsqueda de una solución.
 
Se realiza así, del 15 al 19 de abril de 1961, la invasión de bahía de Cochinos, también conocida como invasión de Playa Girón, que fue una operación militar en la que tropas de cubanos exiliados, apoyados y conducidos por Estados Unidos invadieron Cuba, para intentar crear una cabeza de playa, formar un gobierno provisional y buscar el apoyo de la Organización de los Estados Americanos y el reconocimiento de la comunidad internacional.
 
El martes 18 de abril, se inicia la contraofensiva cubana. Las tropas de mercenarios de la Brigada 2506 que controlan las dos carreteras de acceso a Playa Girón son obligadas a retroceder hasta la zona de San Blas, mientras siguen siendo atacadas desde el aire por los T-33 y Sea Fury del gobierno cubano.
 
La población civil situada en la zona se suma masivamente a la lucha en contra de los invasores pro yanquis, lo cual desmoraliza a los jefes de la Brigada 2506. El día siguiente, las fuerzas invasoras tienen que retroceder hacia Playa Girón, donde quedan prácticamente sitiadas por las tropas gubernamentales; los que quedan rezagados pronto son cercados y se rinden en el transcurso de la mañana.
 
La acción acabó en fracaso en menos de 65 horas. Fue completamente aplastada por las Milicias y las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) de Cuba. Más de un centenar de soldados invasores murieron, y los cubanos capturaron a otros 1200, junto con importante material bélico.
 
La derrota de la invasión a Bahía de los Cochinos merece ser recordada como una de las grandes gestas revolucionarias de las masas populares de nuestro continente.
 
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