José Luis Espert cuando trató al macrismo de 'kirchnerismo de buenos modales' en el inicio de la gestión Cambiemos a raíz del sostenimiento del gasto social.
 
Ahora, el Gobierno está afinando un programa para congelar los precios de 40 productos de la canasta básica. La iniciativa duraría hasta las elecciones de octubre y apunta a moderar el impacto de la inflación en los próximos 6 meses.
 
La medida tiene intenciones electorales y no colabora para solucionar el problema de fondo: una inflación que sube a ritmos superiores al 50 por ciento interanual y que para algunos economistas puede terminar en un proceso de espiralización. El control de los precios se complementaría con otros anuncios la próxima semana para estimular el consumo del mercado interno.
 
El Gobierno estaría negociando con los grandes centros de abastecimiento para masificar el programa. Los supermercados ya tuvieron este año dificultades para mantener el abastecimiento de productos de Precios Cuidados, como la leche La Armonía. En procesos de alta inflación, las empresas productoras apuntan a vender los productos que más margen genera y limitan la distribución de las segundas marcas con precios (y márgenes) menores.
 
El Gobierno de Macri se encuentra en campaña electoral y busca sumar a distintos organismos al programa de incentivos fiscales. Participarían la Anses, con créditos subsidiados, la Secretaría de Energía (dependiente del Ministerio de Hacienda) y el Ministerio de Producción. Desde la Anses se enunciarían más de 15 mil millones de pesos en préstamos para beneficiarios de la seguridad social. Estos créditos podrían usarse en los gastos de supermercados y farmacias.
 
Otra de las posibilidades que se analizan es el lanzamiento de líneas de crédito productivo, con las que se financiaría la compra de bienes durables (desde electrónica hasta maquinaria y equipo). También podría ampliarse el programa Precios Cuidados, que en los últimos años se diluyó por la falta de controles y la desregulación del mercado interno. Esta última medida podría ser anunciada a partir de mayo, cuando faltarán menos de cuatro meses para las PASO.
 
Pese a las constantes críticas macristas a los controles de precio, la urgencia por recomponer el ánimo social antes de las elecciones, convenció al Gobierno de echar mano a este tipo de medidas.
 
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Nacionales - 10-04-2019 / 11:04
MEDIDAS DESESPERADAS ANTE EL SALTO INFLACIONARIO

Para recuperar votos, Macri apela al kirchnerismo explícito

Para recuperar votos, Macri apela al kirchnerismo explícito
En medio del desencanto de una parte de su electorado y la persistencia por mantener al presidente Mauricio Macri como el único candidato posible, aún cuando su imagen continúa en baja en las encuestas, el eje del plan estratégico de la campaña electoral de la alianza Cambiemos estará puesto en reeditar algunas de las políticas que se aplicaron en el kirchnerismo, esta vez en un escenario con alta inflación y elevados índices de pobreza y desempleo. La finalidad principal será reactivar el consumo y amortiguar los efectos del ajuste para llegar a octubre próximo con chances de ganar, siempre que eso no conlleve un costo fiscal que vaya en contra del acuerdo firmado con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Los controles de precios y el programa Precios Cuidados fueron inventos del kirchnerismo, que no pudo contener a la inflación. Apelando a la idea K, el Gobierno de Mauricio Macri impulsa un congelamiento de precios urgido por una inflación desatada y las necesidades electorales.
 
La idea surgió del reclamo de Elisa Carrió y la UCR para darle algún beneficio a la gente en plena campaña y tratar de cambiar el mal humor social. Se trata de 'kirchnerismo explícito', siguiendo el concepto que acuñó el economista ultra liberal José Luis Espert cuando trató al macrismo de 'kirchnerismo de buenos modales' en el inicio de la gestión Cambiemos a raíz del sostenimiento del gasto social.
 
Ahora, el Gobierno está afinando un programa para congelar los precios de 40 productos de la canasta básica. La iniciativa duraría hasta las elecciones de octubre y apunta a moderar el impacto de la inflación en los próximos 6 meses.
 
La medida tiene intenciones electorales y no colabora para solucionar el problema de fondo: una inflación que sube a ritmos superiores al 50 por ciento interanual y que para algunos economistas puede terminar en un proceso de espiralización. El control de los precios se complementaría con otros anuncios la próxima semana para estimular el consumo del mercado interno.
 
El Gobierno estaría negociando con los grandes centros de abastecimiento para masificar el programa. Los supermercados ya tuvieron este año dificultades para mantener el abastecimiento de productos de Precios Cuidados, como la leche La Armonía. En procesos de alta inflación, las empresas productoras apuntan a vender los productos que más margen genera y limitan la distribución de las segundas marcas con precios (y márgenes) menores.
 
El Gobierno de Macri se encuentra en campaña electoral y busca sumar a distintos organismos al programa de incentivos fiscales. Participarían la Anses, con créditos subsidiados, la Secretaría de Energía (dependiente del Ministerio de Hacienda) y el Ministerio de Producción. Desde la Anses se enunciarían más de 15 mil millones de pesos en préstamos para beneficiarios de la seguridad social. Estos créditos podrían usarse en los gastos de supermercados y farmacias.
 
Otra de las posibilidades que se analizan es el lanzamiento de líneas de crédito productivo, con las que se financiaría la compra de bienes durables (desde electrónica hasta maquinaria y equipo). También podría ampliarse el programa Precios Cuidados, que en los últimos años se diluyó por la falta de controles y la desregulación del mercado interno. Esta última medida podría ser anunciada a partir de mayo, cuando faltarán menos de cuatro meses para las PASO.
 
Pese a las constantes críticas macristas a los controles de precio, la urgencia por recomponer el ánimo social antes de las elecciones, convenció al Gobierno de echar mano a este tipo de medidas.
 
La Opinión Popular

 
Control de precios
 
Con una inflación esperada para marzo de hasta el 4 por ciento y superando el 10% en el 1er trimestre, en el Gobierno nacional necesitan contener el malhumor social de cara a la campaña electoral. Los socios del PRO en Cambiemos; la CC-ARI de Elisa Carrió y la UCR reclamaron medidas económicas para aliviar la situación de la gente, que también hace frente a los aumentos de las tarifas de los servicios públicos.
 
Carrió fue la más explícita en su pedido cuando utilizó las redes sociales para reclamar al Gobierno nacional por el control de precios en los supermercados. Se trata de hacer 'kirchnerismo explícito' para la administración Cambiemos, siguiendo el concepto que acuñó el economista José Luis Espert cuando trató al macrismo de 'kirchnerismo de buenos modales' en el inicio de la gestión a raíz del sostenimiento (y aumento) del gasto social.
 
Ahora el oficialismo iría por más: retomar el control de precios que impulsó Cristina Fernández ante su incapacidad de reducir la inflación, lo que también intentaba hacer mediante la intervención del Indec y la manipulación del IPC, sin mencionar las presiones que ejercía su secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, sobre los empresarios.
 
La semana pasada la líder de la Coalición Cívica-ARI presentó un proyecto de ley para evitar abusos en los supermercados. La denominada "Ley Góndola" tiene como objetivo garantizar la transparencia en el funcionamiento de los canales de distribución mayorista y minorista, así como también ampliar la oferta competitiva de los distintos productos alimenticios.
 
El texto presentado establece que, en caso de ser aprobada, la norma "será de aplicación a la totalidad de las relaciones comerciales en la que intervengan los operadores de la cadena de valor alimenticia y cuyo objeto esté vinculado en forma directa con el proceso desde la producción hasta la distribución final de alimentos y productos alimenticios".
 
Asimismo, propone resguardar el equilibrio entre los operadores de la cadena de valor alimenticia a fin de evitar que realicen prácticas o acuerdos que perjudiquen a sus respectivos competidores o a los consumidores. La iniciativa aspira a crear un "código de buenas prácticas comerciales obligatorio para las principales cadenas de supermercados del país".
 
En tanto, para aliviar la situación social y reactivar el nivel de consumo interno, desde el Gobierno ultiman detalles junto al sector privado, del anuncio de una serie de medidas para atenuar el impacto de los incrementos a través de una ampliación del programa Precios Cuidados.
 
Según el diario La Nación, en los últimos días distintos funcionarios de la Secretaria de Comercio iniciaron contactos con las empresas fabricantes y las grandes cadenas de supermercados para lanzar una nueva versión reforzada de Precios Cuidados, que podría incluir un congelamiento más estricto de precios de algunos productos de la canasta básica.
 
El objetivo sería acordar una lista de hasta 100 productos que se mantendrían sin aumentos por 180 días, es decir hasta las elecciones presidenciales de octubre.
 
Fuente: Urgente24
 

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18-04-2019 / 10:04
18-04-2019 / 09:04
Durante semanas los medios ultraoficialistas: Clarín, La Nación e Infobae, estuvieron anticipando supuestas medidas para conjurar el impacto inflacionario, para aguantar hasta las elecciones. Es que el desquicio de precios descontrolados, tarifas en incesante aumento, despidos y suspensiones masivas complican las posibilidades de reelección de Mauricio Macri.
 
Y el anuncio falló desde su misma presentación. Se supone que la intención, ante una realidad económica que le es absolutamente esquiva al gobierno de Macri, y tras un golpe de nocaut como el dato de la inflación de marzo, era que el Gobierno demostrara que estaba de pie, que generara confianza como para que le creyeran que podía llegar a las elecciones entero.
 
Lo calificaron de Plan Aspirina, Plan Parche, "paquetito" y hasta hubo quien lo comparó con la táctica de un técnico de fútbol que se sabe despedido y juega en el último partido con toda la audacia que nunca tuvo, con los jugadores y la estrategia en los que nunca creyó, para despedirse, fracasado, diciendo "hice lo que me pedía la gente".
 
El primer gesto fue esconder al Presidente y mostrarlo apenas asomado a un video mal editado del cual se presumía ser producto de una charla espontánea con una vecina. Mala elección. Peor aún para quienes tuvieron que dar la cara y responder ante la inevitable pregunta del periodismo. ¿Por qué no hizo los anuncios el Presidente?
 
También hizo agua el fondo de las medidas. ¿Hacía falta recurrir justamente a medidas K, tantas veces vilipendiadas, para ser presentadas ahora como salvavidas? Procrear, Precios Cuidados, congelamiento de tarifas, créditos con fondos de Anses, son conceptos que el gobierno demonizó durante tres años y medio como emblemas K, y hoy se convierten en instrumentos "para llevar alivio a las familias".
 
Es un paquete de medidas confusas, "parches" que no pueden provocar un impacto en el consumo: precios accesibles de la carne pero con reducido alcance en su disponibilidad, créditos de costo elevadísimo para familias que cobran dos mangos, tarifas ya a niveles exorbitantes sobre las que se promete no aplicarles más aumentos hasta fin de año, acuerdo de estabilidad de precios sobre una cantidad muy limitada de productos y luego de haber tenido un fuerte aumento previo.
 
Plan de pagos de la AFIP para deudas impositivas que no resuelven el problema central que genera la inactividad de las empresas. Créditos que no solucionan los problemas que afectan al conjunto de la sociedad, y que el programa del FMI eterniza: la debacle del ingreso y la producción. El verdadero "precio cuidado" (o congelado) es el salario. Y sin recomposición de los ingresos y sin reactivación productiva, no hay posibilidad de tener un horizonte distinto al de un colapso, que es lo que hoy se tiene por delante.
 
La Opinión Popular
 

17-04-2019 / 10:04
Ayer fue otro día negro para el Gobierno de Mauricio Macri, la inflación trepó al 4,7% en marzo y acumuló en el primer trimestre 11,8%, según informó el Indec. Desesperados por la elevada inflación y el posible resultado adverso en las próximas elecciones, el Gobierno le pidió FMI congelar las bandas de no intervención del Banco Central hasta fin de año entre un piso de $ 39,75 y un techo de $ 51,45.
 
Es claro que el FMI maneja el rumbo del país. Luego del anuncio del presidente del Central, Guido Sandleris, el Fondo destacó la medida y sostuvo que la inflación es un "desafío difícil para las autoridades argentinas", pero que se reduciría en los próximos meses. Con el combo de tarifazos y posibles saltos del dólar difícilmente caiga la inflación.
 
En los últimos doce meses la inflación alcanzó los 54,7 %, los rubros que más se encarecieron en marzo fueron los alimentos y bebidas, la educación y las prendas de vestir y calzado. La suba de precios impacta con más fuerza en los sectores más pobres ya que destinan la mayor parte de sus ingresos a la compra de los alimentos (lo que más aumentó).
 
Por los altos precios y el menor poder adquisitivo, el consumo se desplomó. Según un relevamiento, las ventas de los productos que componen la canasta básica (alimentos, bebidas, artículos de limpieza) registraron el mes pasado una baja del 8,7 % en volumen. Una baja que sólo se compara con lo registrado en la gran crisis del 2002.
 
Este miércoles el Presidente, y luego en conferencia de prensa los ministros de Hacienda, Nicolás Dujovne; de Salud y Desarrollo Social, Carolina Stanley, y de Producción y Trabajo, Dante Sica, anunciarán medidas cosméticas electoralistas para "tolerar" la inflación, que incluirían una ampliación del programa Precios Cuidados, descuentos en supermercados y créditos de Anses para jubilados y beneficiarios de AUH. Hubo empresas como Molinos y La Paulina que se adelantaron y ya remarcaron sus precios.
 
El Gobierno apuesta a impedir una posible corrida cambiaria que hunda las aspiraciones de Macri de ser reelecto aunque cuenta con herramientas limitadas para evitar un nuevo salto del dólar. El FMI es partidario de la libre flotación del dólar, es decir que haya más devaluación si el "mercado" así lo exige, pero más devaluación dispararía aún más la inflación, la situación sería caótica y el macrismo se tendría que despedir de cualquier chance electoral.
 
El FMI respalda a Macri, pero como ya adelantó la directora gerente Christine Lagarde "sería una tontería que cualquier candidato diera la espalda al trabajo que se está haciendo", es decir gane quien gane oficialistas u opositores el mensaje es claro: habrá que seguir bajo la bota del FMI con más ajustes, reforma laboral y previsional. En tanto, la estrategia de Cambiemos es aguantar hasta las elecciones sin que se produzca una debacle, pero después el futuro es tétrico.
 
La Opinión Popular
 

16-04-2019 / 09:04
El 11 de abril pasado, Mauricio Macri lanzó entre bombos y platillos un fenomenal Plan Nacional Anticorrupción 2019-2023 para poner bajo la lupa a todas las dependencias del gobierno, pero ahora, la titular de la Oficina Anticorrupción, que diseñó este aparatoso plan, Laura Alonso, ha dicho que ni ella ni su oficina intervendrán en causas de corrupción de funcionarios de Cambiemos. No existe.
 
Así cualquiera. Es fabuloso tener un plan anticorrupción contra los otros y al mismo tiempo encubrir la corrupción de los propios al paralizar al organismo que los debería investigar. Laura Alonso se convierte con estas declaraciones en la luchadora Anticorrupción típica del discurso de Cambiemos.
 
Como los periodistas que se llaman "independientes" y ahora nos enteramos que trabajan para los servicios de inteligencia, Laura Alonso es lo contrario de lo que dice. En el programa de Luis Majul, indicó que es una decisión no investigar ni ser querellante en las causas de corrupción del Gobierno "para preservar cualquier tipo de sospecha o duda sobre la falta de imparcialidad". Es al revés: esa decisión confirma la falta de imparcialidad de Alonso.
 
Esta Oficina Anticorrupción es un chiste desde el momento en que Macri emitió un decreto que cambiaba los requisitos que debería cumplir el titular de la OA y los dibujó a imagen y semejanza de Laura Alonso, su candidata.
 
De hecho, Anticorrupción intervino en varios casos del gobierno de Cambiemos, el partido al cual pertenece Alonso. A mediados de 2016 fue acusada por su actuación en los Panamá Papers por la Fundación por la Paz y el Cambio Climático de Argentina: "mal desempeño de sus funciones", "abuso de autoridad" e "incumplimiento de deberes públicos". Laura Alonso defendió a Macri argumentando que constituir sociedad en paraíso fiscal no es delito en sí mismo.
 
El ex ministro de Energía Juan José Aranguren fue denunciado por comprar gas a Chile, sin licitación, mediante un acuerdo con ese país con un sobreprecio 53% mayor que el GNL que llega por barco y 128% más caro que las importaciones de Bolivia, y favorecer con ese procedimiento a la empresa Shell, de la cual es accionista. Alonso archivó la denuncia.
 
Hay muchas situaciones de este tipo. Alonso tiene denuncias en la Justicia por "persecución selectiva" por la manera como decide en qué causas intervenir y en cuáles no. En febrero de 2017, un grupo de diputados denunció a la Oficina Anticorrupción de Laura Alonso, por el escandaloso acuerdo firmado entre el gobierno de Macri con el Correo Argentino, por el cual se le condonaba al Grupo Macri, una deuda de 70 mil millones de pesos con el Estado. Alonso no es anticorrupta, usa a su organismo para hacer politiquería, lo cual es corrupción.
 
La Opinión Popular
 

16-04-2019 / 09:04
A diez semanas del cierre de listas, los u$s60 millones diarios del FMI empezarán a sellar la estrategia electoral del Gobierno de Mauricio Macri.
 
Si la mayor oferta de dólares, ayudada por la liquidación de la cosecha, alcanza a neutralizar la presión de la catástrofe inflacionaria y de la incertidumbre electoral sobre el dólar, Macri ratificará de forma definitiva su armado político electoral y todo el PRO se pondrá la camiseta de Durán Barba conducción.
 
El primer hecho, la estabilización del dólar, es el más deseado por todos en el oficialismo. Pero su consecuencia, la ratificación del modelo, es el más temido.
 
No lo quieren los radicales, no lo quiere María Eugenia Vidal, no lo quiere Horacio Rodríguez Larreta y no lo quiere Emilio Monzó. Creen que un veranito antes del cierre de listas provocará cinco meses de turbulencias.
 
"Si el dólar se mantiene o cede, el Gobierno lo va a tomar como una señal de acierto y va a ratificar todo lo de siempre. Si eso pasa, el verdadero enigma arranca entre el cierre de listas y el ballotage. Hay tres hitos: el día que Cristina anuncie que es candidata, el día de la PASO, en que muestre que es competitiva, y el día de la primera vuelta, cuando se meta en el ballotage. Esos tres días son un samba cambiario", vaticina una de las caras más visibles del Gobierno.
 
Agrega un dato más: "Y toda la sangría desde ahora hasta el ballotage, es responsabilidad de nuestro candidato, el Presidente de la Nación. Se la van a cobrar en la factura electoral de él". Por eso, ya hay quienes dicen en Cambiemos: cuanto mejor, peor.
 

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