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Nacionales - 06-04-2019 / 09:04
PANORAMA POLÍTICO NACIONAL

La insólita marcha en apoyo a Stornelli: asistieron 46 personas

La insólita marcha en apoyo a Stornelli: asistieron 46 personas
El fiscal federal Carlos Stornelli, investigado como parte de la megared de espionaje ilegal y extorsión junto al falso abogado Marcelo D'Alessio, no parece despertar un gran fervor popular. El jueves por la tarde se realizó una protesta frente a Tribunales en apoyo al polémico fiscal, pero no tuvo el éxito esperado por sus organizadores. Solo 46 jubilados convocados se reunieron para cantar el himno, dar un discurso en apoyo a Stornelli y la “republica”, y arremeter contra los medios de comunicación por no defenderlo.
 "Vuelve el sainete porteño alegre y sentimental -recita el presentador-, como en sus noches mejores a bordar viejos primores y a reavivar los colores de la gama natural". Se abre el telón y se escucha en la oscuridad la voz del fugitivo Alberto Samid desde un refugio desconocido: "Yo no me entrego en Comodoro Py, hasta que Stornelli no se presente en Dolores y entregue su teléfono".
 
Se encienden las luces sobre un desangelado grupo de jubilados y jubiladas, un puñado apenas, solitarios y tristes, que llevan cartelitos en defensa del fiscal declarado en rebeldía igual que el empresario prófugo.
 
Carlos Stornelli, ex jefe de seguridad de Boca Juniors, convertido por Peppino en fiscal moral de la República, elude a la Justicia con chicanas legales. La convocatoria en su defensa reunió ese grupo minúsculo y triste que actúa esa farsa que quiere ser épica republicana.
 
En la Casa Rosada, el Presidente Macri, que inauguró el Congreso de la Lengua dando gracias a Dios porque no hablamos la lengua argentina, ya está de regreso de Entre Ríos. Y allí defendió el uso de agrotóxicos en las cercanías de las escuelas, cuando en cinco años estarán prohibidos en toda la Unión Europea.
 
Es lo que escribió Armando Discépolo en boca de su personaje Peppino: "Es una disgracia. Me miro al espejo y no soy feo, pero me pongo a hablare y la embarro. ¡E para llorare!" Y su novia Sara, hija de Mustafá, que le contesta: "Sin embargo, a mí me gusta como hablás". "Porque vo so buena -le dice Peppino- y me conocés el fondo. Pero, ¡paso cada calor!"
 
El sainete criollo no es criollo por casualidad. El mismo Discépolo decía que sus personajes no son caricaturas, sino "documentos", testimoniales. Pero los personajes salían así, con trazo grueso porque el sainete existe en Argentina desde antes que lo inventaran. El sainete criollo surgió de las cabriolas vertiginosas de la vida en este país.
 
Como aquella que comenzó en la gran manifestación de los paraguas forzada por un grupo de fiscales entronados en próceres morales, tras el suicidio de Nisman. Parecía que así se escribiría la historia, hasta que se produjo la masiva marcha reciente en defensa del juez Alejo Ramos Padilla que citó al ahora devaluado fiscal Stornelli y su raquítica reunión de seguidores sin paraguas.
 
Otra vuelta en el aire dio la vida desde la ilusión del Olimpo de los dioses de la República macrista que crearon los medios oficialistas, hasta la realidad de un conventillo en la oficina del ministro de Justicia.
 
Una reunión armada por el periodista oficialista Luis Majul entre el ministro Germán Garavano con Giselle Robles, defensora de Leonardo Fariña, un arrepentido de cualquier cosa que le digan. Se juntan para decirle a ella lo que tiene que declarar su defendido para involucrar a la ex presidenta Cristina Kirchner.
 
En estos episodios, la No República de Cambiemos se muestra en todo el esplendor de sus falsedades, personajes mínimos, chantas, vivillos y títulos de fantasía.

 
O el ascenso exitoso del presidente de Boca a la presidencia argentina porque "como es millonario no va a robar", hasta el descenso abrupto de este Macri en cuarentena por la catástrofe económica.
 
El que iba a pasar a la historia como el imbatible que derrotó al populismo, pasó a ser el presidente de ahora al que los gobernadores aliados prefieren no llevar en sus boletas porque es un salvavidas de plomo. El campeón del Círculo Rojo, descartado como candidato por el club de los poderosos.
 
El acto deprimente en respaldo de Stornelli expuso la esencia de esa confusión entre griterío denuncista y épica republicana, o entre valentía fácil de patotero y gesta ciudadana. Una confusión inducida por los guiones de la guerra jurídica escritos por servicios de inteligencia, periodistas oficialistas y funcionarios judiciales.
 
Los manifestantes zombies eran de verdad, no eran actores. La imagen que proyectaban era la de esa República de caricatura que les hizo imaginar la campaña mediática del oficialismo. El grupo era el esqueleto patético de esa ilusión de falsos principios y falsos próceres.
 
La historia se convirtió en sainete y sus protagonistas, desenmascarados. Perdieron credibilidad. Frente al Purgatorio desencadenado por las políticas económicas de su pupilo, el Círculo Rojo se muestra indeciso porque ve las encuestas.
 
Están los que mantienen su respaldo al gobierno, sobre todo entre las favorecidas ex privatizadas y el mundo financiero.
 
Algunos sugieren que también están las corporaciones que esperan la estatización de sus deudas en dólares o los que le tienen pánico al demonio populista.
 
Otras, de las más importantes, ya sondearon a los candidatos de la oposición, incluyendo a Cristina Kirchner. Y otras, impulsan una tercera opción en la figura de Roberto Lavagna que aparece como "el candidato de la UIA".
 
Lavagna dice que quiere ser el candidato de la unidad, pero ya rechazó a la mayoría del peronismo y a Sergio Massa.
 
El de las candidaturas empieza a convertirse también en otro sainete porque se habla de candidatos que nadie está seguro de que lo vayan a ser.
 
Cristina Kirchner mantiene el silencio, hay muchos rumores de que Macri se podría bajar a último momento porque las encuestas le dan cada vez peor. Y se habla de Lavagna, a quien se simboliza como un par sandalias con medias.
 
Los radicales negocian a dos puntas: si le sacan más a Macri, se mantendrán en Cambiemos, donde ya les habrían asegurado que un radical, Martín Lousteau, acompañará a Macri en la fórmula. Lavagna se quedaría sin radicales, de los que ya fue candidato.
 
El sainete de estas idas y vueltas de alianzas y contramarchas se completaría así con el hecho insólito de que en las cuatro fórmulas más competitivas habría figuras importantes de los gobiernos kirchneristas.
 
De repente, caramba, la fuerza dada por muerta y demonizada por haber hecho todo mal se convierte en la principal cantera de candidatos que prometen que van a hacer todo bien.
 
La moraleja sería: "en este país no hay que dejarse llevar por la corriente que se muestra", "nunca hay que tomar en serio lo que parece evidente", "siempre hay otra corriente subterránea que al final prevalece".
 
Fue lo que le pasó a Massa con Lavagna. Los que lanzaron al ex ministro fueron el ex presidente Eduardo Duhalde y Luis Barrionuevo y su esposa, Graciela Camaño. El matrimonio es visceralmente antikirchnerista y se referenciaba en la fuerza de Sergio Massa, al igual que Marco Lavagna, hijo de Roberto.
 
Massa creía que tenía la vaca atada. Los que lo conocen en el mundo de la política, saben que Lavagna es malhumorado y despreciativo en el trato, además de desconfiado.
 
Cuando habló de unidad y le preguntaron por el kirchnerismo dijo que quedaba fuera. Le preguntaron por las distintas vertientes del PJ y los gobernadores que, sin ser kirchneristas participan con esa fuerza en un proceso de unidad. También dijo que no.
 
Massa lo fue a ver. Estaba dispuesto a resignar su candidatura presidencial y aceptar la postulación para gobernador bonaerense si perdía una interna con el ex ministro de Néstor Kirchner.
 
Lavagna también dijo que no, que eran proyectos diferentes. Y quedó claro que no está dispuesto a participar en ninguna interna con ningún candidato.
 
Pero sería el candidato de la unidad y "de los más democráticos", lo cual es coherente con esa cualidad argentina donde los militares dan golpes para defender la democracia y los republicanos manipulan la Justicia para perseguir a sus adversarios.
 
El respaldo que mantienen algunos empresarios con el gobierno a pesar del desastre, así como la expectativa que generó Lavagna en otros, demuestra que un sector importante de ese mundo no aprende de las desgracias.
 
La gran y mediana burguesía de la industria no tiene capacidad para impulsar un proceso de industrialización sin el movimiento popular. Y la participación del movimiento popular establece condiciones políticas y económicas que un sector importante de esos empresarios viven como humillación o expropiación y prefieren las salidas del suicida. Allí no hay sainete. Hay un nudo.
 
Por Luis Bruschtein
 
Fuente: Página 12
 

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18-04-2019 / 10:04
18-04-2019 / 09:04
Durante semanas los medios ultraoficialistas: Clarín, La Nación e Infobae, estuvieron anticipando supuestas medidas para conjurar el impacto inflacionario, para aguantar hasta las elecciones. Es que el desquicio de precios descontrolados, tarifas en incesante aumento, despidos y suspensiones masivas complican las posibilidades de reelección de Mauricio Macri.
 
Y el anuncio falló desde su misma presentación. Se supone que la intención, ante una realidad económica que le es absolutamente esquiva al gobierno de Macri, y tras un golpe de nocaut como el dato de la inflación de marzo, era que el Gobierno demostrara que estaba de pie, que generara confianza como para que le creyeran que podía llegar a las elecciones entero.
 
Lo calificaron de Plan Aspirina, Plan Parche, "paquetito" y hasta hubo quien lo comparó con la táctica de un técnico de fútbol que se sabe despedido y juega en el último partido con toda la audacia que nunca tuvo, con los jugadores y la estrategia en los que nunca creyó, para despedirse, fracasado, diciendo "hice lo que me pedía la gente".
 
El primer gesto fue esconder al Presidente y mostrarlo apenas asomado a un video mal editado del cual se presumía ser producto de una charla espontánea con una vecina. Mala elección. Peor aún para quienes tuvieron que dar la cara y responder ante la inevitable pregunta del periodismo. ¿Por qué no hizo los anuncios el Presidente?
 
También hizo agua el fondo de las medidas. ¿Hacía falta recurrir justamente a medidas K, tantas veces vilipendiadas, para ser presentadas ahora como salvavidas? Procrear, Precios Cuidados, congelamiento de tarifas, créditos con fondos de Anses, son conceptos que el gobierno demonizó durante tres años y medio como emblemas K, y hoy se convierten en instrumentos "para llevar alivio a las familias".
 
Es un paquete de medidas confusas, "parches" que no pueden provocar un impacto en el consumo: precios accesibles de la carne pero con reducido alcance en su disponibilidad, créditos de costo elevadísimo para familias que cobran dos mangos, tarifas ya a niveles exorbitantes sobre las que se promete no aplicarles más aumentos hasta fin de año, acuerdo de estabilidad de precios sobre una cantidad muy limitada de productos y luego de haber tenido un fuerte aumento previo.
 
Plan de pagos de la AFIP para deudas impositivas que no resuelven el problema central que genera la inactividad de las empresas. Créditos que no solucionan los problemas que afectan al conjunto de la sociedad, y que el programa del FMI eterniza: la debacle del ingreso y la producción. El verdadero "precio cuidado" (o congelado) es el salario. Y sin recomposición de los ingresos y sin reactivación productiva, no hay posibilidad de tener un horizonte distinto al de un colapso, que es lo que hoy se tiene por delante.
 
La Opinión Popular
 

17-04-2019 / 10:04
Ayer fue otro día negro para el Gobierno de Mauricio Macri, la inflación trepó al 4,7% en marzo y acumuló en el primer trimestre 11,8%, según informó el Indec. Desesperados por la elevada inflación y el posible resultado adverso en las próximas elecciones, el Gobierno le pidió FMI congelar las bandas de no intervención del Banco Central hasta fin de año entre un piso de $ 39,75 y un techo de $ 51,45.
 
Es claro que el FMI maneja el rumbo del país. Luego del anuncio del presidente del Central, Guido Sandleris, el Fondo destacó la medida y sostuvo que la inflación es un "desafío difícil para las autoridades argentinas", pero que se reduciría en los próximos meses. Con el combo de tarifazos y posibles saltos del dólar difícilmente caiga la inflación.
 
En los últimos doce meses la inflación alcanzó los 54,7 %, los rubros que más se encarecieron en marzo fueron los alimentos y bebidas, la educación y las prendas de vestir y calzado. La suba de precios impacta con más fuerza en los sectores más pobres ya que destinan la mayor parte de sus ingresos a la compra de los alimentos (lo que más aumentó).
 
Por los altos precios y el menor poder adquisitivo, el consumo se desplomó. Según un relevamiento, las ventas de los productos que componen la canasta básica (alimentos, bebidas, artículos de limpieza) registraron el mes pasado una baja del 8,7 % en volumen. Una baja que sólo se compara con lo registrado en la gran crisis del 2002.
 
Este miércoles el Presidente, y luego en conferencia de prensa los ministros de Hacienda, Nicolás Dujovne; de Salud y Desarrollo Social, Carolina Stanley, y de Producción y Trabajo, Dante Sica, anunciarán medidas cosméticas electoralistas para "tolerar" la inflación, que incluirían una ampliación del programa Precios Cuidados, descuentos en supermercados y créditos de Anses para jubilados y beneficiarios de AUH. Hubo empresas como Molinos y La Paulina que se adelantaron y ya remarcaron sus precios.
 
El Gobierno apuesta a impedir una posible corrida cambiaria que hunda las aspiraciones de Macri de ser reelecto aunque cuenta con herramientas limitadas para evitar un nuevo salto del dólar. El FMI es partidario de la libre flotación del dólar, es decir que haya más devaluación si el "mercado" así lo exige, pero más devaluación dispararía aún más la inflación, la situación sería caótica y el macrismo se tendría que despedir de cualquier chance electoral.
 
El FMI respalda a Macri, pero como ya adelantó la directora gerente Christine Lagarde "sería una tontería que cualquier candidato diera la espalda al trabajo que se está haciendo", es decir gane quien gane oficialistas u opositores el mensaje es claro: habrá que seguir bajo la bota del FMI con más ajustes, reforma laboral y previsional. En tanto, la estrategia de Cambiemos es aguantar hasta las elecciones sin que se produzca una debacle, pero después el futuro es tétrico.
 
La Opinión Popular
 

16-04-2019 / 09:04
El 11 de abril pasado, Mauricio Macri lanzó entre bombos y platillos un fenomenal Plan Nacional Anticorrupción 2019-2023 para poner bajo la lupa a todas las dependencias del gobierno, pero ahora, la titular de la Oficina Anticorrupción, que diseñó este aparatoso plan, Laura Alonso, ha dicho que ni ella ni su oficina intervendrán en causas de corrupción de funcionarios de Cambiemos. No existe.
 
Así cualquiera. Es fabuloso tener un plan anticorrupción contra los otros y al mismo tiempo encubrir la corrupción de los propios al paralizar al organismo que los debería investigar. Laura Alonso se convierte con estas declaraciones en la luchadora Anticorrupción típica del discurso de Cambiemos.
 
Como los periodistas que se llaman "independientes" y ahora nos enteramos que trabajan para los servicios de inteligencia, Laura Alonso es lo contrario de lo que dice. En el programa de Luis Majul, indicó que es una decisión no investigar ni ser querellante en las causas de corrupción del Gobierno "para preservar cualquier tipo de sospecha o duda sobre la falta de imparcialidad". Es al revés: esa decisión confirma la falta de imparcialidad de Alonso.
 
Esta Oficina Anticorrupción es un chiste desde el momento en que Macri emitió un decreto que cambiaba los requisitos que debería cumplir el titular de la OA y los dibujó a imagen y semejanza de Laura Alonso, su candidata.
 
De hecho, Anticorrupción intervino en varios casos del gobierno de Cambiemos, el partido al cual pertenece Alonso. A mediados de 2016 fue acusada por su actuación en los Panamá Papers por la Fundación por la Paz y el Cambio Climático de Argentina: "mal desempeño de sus funciones", "abuso de autoridad" e "incumplimiento de deberes públicos". Laura Alonso defendió a Macri argumentando que constituir sociedad en paraíso fiscal no es delito en sí mismo.
 
El ex ministro de Energía Juan José Aranguren fue denunciado por comprar gas a Chile, sin licitación, mediante un acuerdo con ese país con un sobreprecio 53% mayor que el GNL que llega por barco y 128% más caro que las importaciones de Bolivia, y favorecer con ese procedimiento a la empresa Shell, de la cual es accionista. Alonso archivó la denuncia.
 
Hay muchas situaciones de este tipo. Alonso tiene denuncias en la Justicia por "persecución selectiva" por la manera como decide en qué causas intervenir y en cuáles no. En febrero de 2017, un grupo de diputados denunció a la Oficina Anticorrupción de Laura Alonso, por el escandaloso acuerdo firmado entre el gobierno de Macri con el Correo Argentino, por el cual se le condonaba al Grupo Macri, una deuda de 70 mil millones de pesos con el Estado. Alonso no es anticorrupta, usa a su organismo para hacer politiquería, lo cual es corrupción.
 
La Opinión Popular
 

16-04-2019 / 09:04
A diez semanas del cierre de listas, los u$s60 millones diarios del FMI empezarán a sellar la estrategia electoral del Gobierno de Mauricio Macri.
 
Si la mayor oferta de dólares, ayudada por la liquidación de la cosecha, alcanza a neutralizar la presión de la catástrofe inflacionaria y de la incertidumbre electoral sobre el dólar, Macri ratificará de forma definitiva su armado político electoral y todo el PRO se pondrá la camiseta de Durán Barba conducción.
 
El primer hecho, la estabilización del dólar, es el más deseado por todos en el oficialismo. Pero su consecuencia, la ratificación del modelo, es el más temido.
 
No lo quieren los radicales, no lo quiere María Eugenia Vidal, no lo quiere Horacio Rodríguez Larreta y no lo quiere Emilio Monzó. Creen que un veranito antes del cierre de listas provocará cinco meses de turbulencias.
 
"Si el dólar se mantiene o cede, el Gobierno lo va a tomar como una señal de acierto y va a ratificar todo lo de siempre. Si eso pasa, el verdadero enigma arranca entre el cierre de listas y el ballotage. Hay tres hitos: el día que Cristina anuncie que es candidata, el día de la PASO, en que muestre que es competitiva, y el día de la primera vuelta, cuando se meta en el ballotage. Esos tres días son un samba cambiario", vaticina una de las caras más visibles del Gobierno.
 
Agrega un dato más: "Y toda la sangría desde ahora hasta el ballotage, es responsabilidad de nuestro candidato, el Presidente de la Nación. Se la van a cobrar en la factura electoral de él". Por eso, ya hay quienes dicen en Cambiemos: cuanto mejor, peor.
 

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