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El clima en Paraná
"El resultado electoral nos genera una gran responsabilidad". Gustavo Bordet
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Nacionales - 05-04-2019 / 09:04
LA CGT, LAS CTA, EL FRENTE SINDICAL Y LOS MOVIMIENTOS SOCIALES ENCABEZARON LA MOVILIZACIÓN

Contundente marcha en repudio a Macri y en reclamo de un modelo de producción y trabajo

Contundente marcha en repudio a Macri y en reclamo de un modelo de producción y trabajo
Basta de ajuste macrista, plan de lucha y paro general. En ese orden y bajo esa consigna, miles de manifestantes de todo el país se movilizarán este 4 de abril en rechazo a las políticas económicas del Gobierno de Cambiemos. Una multitud recorrió las calles de todo el centro porteño en repudio a la política económica oficial y en reclamo de un modelo basado en la producción, la industria y el trabajo. La CGT, las CTA, el Frente Sindical y los movimientos sociales encabezaron la movilización.
Dentro del Congreso, el Gobierno de Mauricio Macri perdía por goleada. Fuera, miles de trabajadores se convocaban para repudiar la política económica neoliberal. Dos escenarios de fracaso para el macrismo. Una señal o un adelanto ya en pleno proceso de campaña electoral.
 
La Plaza del Congreso, en el acto convocado por las centrales de trabajadores formales e informales contra la política económica, se concentraron allí para entregar un documento para declarar la emergencia alimentaria y de Pymes y después siguieron hasta el Obelisco. Y se repitió en las principales ciudades del país con la misma contundencia.
 
Esa fuerte convocatoria, la masividad de las columnas gremiales y hasta la presencia de muchos trabajadores por la propia, algo inusual en los actos de las centrales obreras, contradijo el argumento de dirigentes de la CGT que se oponen la realización de un paro nacional.
 
El argumento es que no hay clima en las bases. Como si la gravedad de la crisis no tuviera un impacto lo suficientemente fuerte en esas bases que observarían con malestar pero sin bronca la inflación descontrolada, la caída de sus salarios, y el aumento brutal del transporte, los servicios y los alimentos.
 
El acto evitó la Plaza de Mayo, que es el lugar más representativo por su interlocución con la Casa Rosada. No hubo discursos y tampoco se levantó un escenario. Fue más bien una expresión masiva de repudio. Si se quiere, fue un acto moderado en comparación con otras protestas que se realizaron aún en situaciones menos graves.
 
La CTA y el Frente Sindical que agrupa a la Corriente Federal y los gremios más grandes de la industria plantean la realización del paro general para este mes. La mesa de la CGT es más reticente. Pero el acto fue la demostración más indiscutible del clima en las bases. La principal consigna siempre fue contra el presidente Macri. Pero la que le seguía era la del paro nacional.
 
La preocupación de la CGT es que la convocatoria a un paro pueda ser presentada como un acto partidario de la oposición. Es un argumento débil, porque al gobierno de los ricos no le interesó nunca si sus medidas económicas eran tomadas como antiobreras.
 
El gobierno macrista-radical-coalicionista nunca se propuso ser neutral. No hay lugar a confusión. Desde el primer momento definió su concepción darwinista de la economía que resulta letal para los sectores de menos recursos, incluyendo a los trabajadores. En ese contexto, las relaciones laborales están politizadas desde que asumió Macri, en contra de los trabajadores y jubilados.
 
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La avenida Rivadavia, desde Plaza Once hacia la intersección de avenida de Mayo y la 9 de Julio, se colmó con miles de trabajadores que respondieron a la convocatoria que había lanzado la CGT a través de los gremios de la industria en pos de la Unidad, la Producción y el Trabajo Argentino. Una propuesta que sumó al Frente Sindical para el Modelo Nacional (FSMN), organizaciones sociales y las CTA.
 
La recorrida tuvo el calor y el color (y también la lluvia) de una marcha sindical que en todo el trayecto expresó a viva voz su rechazo al modelo económico del gobierno de Mauricio Macri que provoca la destrucción de la producción industrial con la consecuente y constante pérdida de empleos.
 
Cada columna expresó su repudio a las crisis, los males y la incertidumbre que provoca y acosa a los que todavía mantienen sus puestos de trabajo y por eso el denominador común del universo de reclamos que expresaron los manifestantes fue la urgente convocatoria a un paro nacional por parte de la CGT.
 
Una posibilidad que puede comenzar a definirse la próxima semana si se concreta el plenario de regionales que convocó el FSMN con la intención de lanzar una medida de fuerza con la que aspiran a sumar a la central obrera. 
 
"Esta movilización es más fuerte que diez paros y puede ser el puntapié para otras medidas. Este gobierno logró que a nadie le fuera bien... ¿Quién dijo que no vamos a ir adelante?", dijo el cosecretario general de la central obrera, Héctor Daer, a modo de respuesta al reclamo que se expresó en las columnas sindicales, incluso en aquellas de los gremios de donde provienen la actual conducción de la CGT.
 
No hay duda de la masividad e imponencia de la marcha por la cantidad de gremios que participaron y que dejaron un mensaje político definido pero, si se quiere, careció de un acto y un discurso que le otorgue contención y alcance al reclamo que al finalizar de la marcha no se tradujo, por ejemplo, en una pista de cuál puede ser el siguiente paso de esta protesta.
 
A diferencia de otras movilizaciones, la cabecera se transformó casi en una virtualidad porque las columnas comenzaron a caminar antes de la hora prevista, las 14, mientras otras todavía estaban llegando y algunas esperaban en las calles laterales que de a poco ingresaron a la avenida Rivadavia.
 
Las columnas más numerosas fueron las de Smata, camioneros y la UOM. Esta última llegó al mediodía. Ocupaban varias cuadras y la militancia comenzó a presionar para iniciar el recorrido. Tenían adelante a los de sanidad y de alimentación donde los hermanos Héctor y Rodolfo Daer, junto al textil Hugo Benítez, conformaban la primera línea.
 
Estos pretendían esperar que sean las 14 para movilizarse, pero la presión de los metalúrgicos se incrementó y podría haberse producido algún incidente de no mediar la aparición del jefe de la UOM, Antonio Caló, al lado de los Daer, que tranquilizó los ánimos y los convenció de avanzar.
 
Eso provocó que hasta Once llegaran columnas de gremios y se encontraran con la marcha iniciada. Les pasó a la Uocra y a UPCN que se sumaron, pero dejando varios metros entre ellos y los sindicatos que iban más adelante.
 
Bajo el agua, el metalúrgico Francisco "Barba" Gutiérrez aseguró a este diario que "este modelo económico se debe terminar. Hay que frenar el tarifazo y hay que convocar a un paro general". A unos metros de allí, Luis García Ortiz de la Asociación de Supervisores Mineros, Metalúrgicos y Mecánicos, indicó que "estamos tres veces peor que con Menem. Las importaciones nos están destruyendo, necesitamos más movilizaciones como ésta pero también el paro que la CGT ya tendría que haberlo convocado".
 
En tanto, en el Congreso, sobre la plaza se concentró el Frente Sindical para el Modelo Nacional donde los camioneros llegaron con un camión que usaron de escenario donde anunciaron la estrategia del Frente Sindical. Allí dijeron que el próximo 11 de abril realizarán en la sede del Smata un plenario de regionales de la CGT.
 
La intención es aprovecha ese espacio para la convocatoria a un paro general para los últimos días de abril. Una propuesta que cuenta con el respaldo de las CTA y de las organizaciones sociales con la que pretenden contagiar el deseo y la decisión al consejo directivo de la CGT para realizar el paro general.
 
No será fácil porque no todos consideran que sea una opción para esta coyuntura. Rodeado de sus afiliados y colaboradores más cercanos, José Luis Lingeri de Obras Sanitarias caminó las cuadras prevista por la convocatoria.
 
Poco después de pasar por el Congreso, Lingeri le aseguró a PáginaI12  que ante la recesión y la "timba financiera" es preciso movilizarse para acompañar a los gremios que sufren una situación difícil. Sin embargo, cuando se le pregunta sobre la posibilidad de un paro dice que "no estamos analizando esa opción" porque consideró que "hacer un paro sin cambiar la política económica lo único que se logra es hacerle perder salario al trabajador".
 
No piensa lo mismo Jorge Rojas, el secretario adjunto del Sindicato del Vestido, quien señaló que desde que asumió Macri su sector perdió más de 17 mil puestos de trabajo. "Ojalá convoquen al paro porque el sector industrial se está muriendo", señaló.
 
Frente al edificio del Congreso, la marcha se detuvo y una delegación logró ingresar a Diputados a los que les entregaron un proyecto de defensa de las empresas industriales pymes. Junto a los gremialistas estuvieron los representantes de la Confederación General Económica (Cgera), la Apyme y empresarios textiles.
 
En la plaza quedaron los gremios que integran la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT) y de organismos estatales, como los viales (Stvyara), de la seguridad social (Secasfpi) y la Asociación Gremial de Abogados del Estado (Agae). En el recorrido se pudo ver a Omar Maturano de La Fraternidad) y Roberto Coria (Guincheros), Víctor Santa María de Encargados de Edificios, Sergio Palazzo de la Asociación Bancaria, el mercantil Armando Cavalieri y el titular de los colectiveros, Roberto Fernández, entre otros.
 
La inexistencia de un escenario provocó un fenómeno extraño en el final de la marcha porque cada columna que llegaba a la 9 de Julio sufría el desconcierto de no saber qué hacer o hacia dónde ir hasta que la conducción definía por dónde debían desconcentrar.
 
Por Luis Bruschtein
Por Felipe Yapur
 
Fuente: Página 12
 

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Contundente marcha en repudio a Macri y en reclamo de un modelo de producción y trabajo
Decenas de sindicatos y organizaciones sociales y políticas se movilizarán al Congreso y luego a la Plaza de Mayo para reclamar un cambio de rumbo económico. Impulsan una ley para aliviar a las pymes. Los Moyano y sus aliados exigirán a la CGT la convocatoria a una nueva huelga general. Habrá protestas y réplicas en todo el país.
Contundente marcha en repudio a Macri y en reclamo de un modelo de producción y trabajo
Diversas columnas de trabajadores de los gremios industriales de la CGT, de ambas CTA, de la Corriente Federal (CFT) y del Frente Sindical para el Modelo Nacional (Fresimona), de los movimientos sociales y de pequeños y medianos empresarios (Apyme) se movilizaron este jueves desde la Plaza Once y otros puntos de la Ciudad hacia el centro porteño “en defensa de la producción, el empleo y la industria nacional”, y “en rechazo del modelo económico”.
18-04-2019 / 10:04
18-04-2019 / 09:04
Durante semanas los medios ultraoficialistas: Clarín, La Nación e Infobae, estuvieron anticipando supuestas medidas para conjurar el impacto inflacionario, para aguantar hasta las elecciones. Es que el desquicio de precios descontrolados, tarifas en incesante aumento, despidos y suspensiones masivas complican las posibilidades de reelección de Mauricio Macri.
 
Y el anuncio falló desde su misma presentación. Se supone que la intención, ante una realidad económica que le es absolutamente esquiva al gobierno de Macri, y tras un golpe de nocaut como el dato de la inflación de marzo, era que el Gobierno demostrara que estaba de pie, que generara confianza como para que le creyeran que podía llegar a las elecciones entero.
 
Lo calificaron de Plan Aspirina, Plan Parche, "paquetito" y hasta hubo quien lo comparó con la táctica de un técnico de fútbol que se sabe despedido y juega en el último partido con toda la audacia que nunca tuvo, con los jugadores y la estrategia en los que nunca creyó, para despedirse, fracasado, diciendo "hice lo que me pedía la gente".
 
El primer gesto fue esconder al Presidente y mostrarlo apenas asomado a un video mal editado del cual se presumía ser producto de una charla espontánea con una vecina. Mala elección. Peor aún para quienes tuvieron que dar la cara y responder ante la inevitable pregunta del periodismo. ¿Por qué no hizo los anuncios el Presidente?
 
También hizo agua el fondo de las medidas. ¿Hacía falta recurrir justamente a medidas K, tantas veces vilipendiadas, para ser presentadas ahora como salvavidas? Procrear, Precios Cuidados, congelamiento de tarifas, créditos con fondos de Anses, son conceptos que el gobierno demonizó durante tres años y medio como emblemas K, y hoy se convierten en instrumentos "para llevar alivio a las familias".
 
Es un paquete de medidas confusas, "parches" que no pueden provocar un impacto en el consumo: precios accesibles de la carne pero con reducido alcance en su disponibilidad, créditos de costo elevadísimo para familias que cobran dos mangos, tarifas ya a niveles exorbitantes sobre las que se promete no aplicarles más aumentos hasta fin de año, acuerdo de estabilidad de precios sobre una cantidad muy limitada de productos y luego de haber tenido un fuerte aumento previo.
 
Plan de pagos de la AFIP para deudas impositivas que no resuelven el problema central que genera la inactividad de las empresas. Créditos que no solucionan los problemas que afectan al conjunto de la sociedad, y que el programa del FMI eterniza: la debacle del ingreso y la producción. El verdadero "precio cuidado" (o congelado) es el salario. Y sin recomposición de los ingresos y sin reactivación productiva, no hay posibilidad de tener un horizonte distinto al de un colapso, que es lo que hoy se tiene por delante.
 
La Opinión Popular
 

17-04-2019 / 10:04
Ayer fue otro día negro para el Gobierno de Mauricio Macri, la inflación trepó al 4,7% en marzo y acumuló en el primer trimestre 11,8%, según informó el Indec. Desesperados por la elevada inflación y el posible resultado adverso en las próximas elecciones, el Gobierno le pidió FMI congelar las bandas de no intervención del Banco Central hasta fin de año entre un piso de $ 39,75 y un techo de $ 51,45.
 
Es claro que el FMI maneja el rumbo del país. Luego del anuncio del presidente del Central, Guido Sandleris, el Fondo destacó la medida y sostuvo que la inflación es un "desafío difícil para las autoridades argentinas", pero que se reduciría en los próximos meses. Con el combo de tarifazos y posibles saltos del dólar difícilmente caiga la inflación.
 
En los últimos doce meses la inflación alcanzó los 54,7 %, los rubros que más se encarecieron en marzo fueron los alimentos y bebidas, la educación y las prendas de vestir y calzado. La suba de precios impacta con más fuerza en los sectores más pobres ya que destinan la mayor parte de sus ingresos a la compra de los alimentos (lo que más aumentó).
 
Por los altos precios y el menor poder adquisitivo, el consumo se desplomó. Según un relevamiento, las ventas de los productos que componen la canasta básica (alimentos, bebidas, artículos de limpieza) registraron el mes pasado una baja del 8,7 % en volumen. Una baja que sólo se compara con lo registrado en la gran crisis del 2002.
 
Este miércoles el Presidente, y luego en conferencia de prensa los ministros de Hacienda, Nicolás Dujovne; de Salud y Desarrollo Social, Carolina Stanley, y de Producción y Trabajo, Dante Sica, anunciarán medidas cosméticas electoralistas para "tolerar" la inflación, que incluirían una ampliación del programa Precios Cuidados, descuentos en supermercados y créditos de Anses para jubilados y beneficiarios de AUH. Hubo empresas como Molinos y La Paulina que se adelantaron y ya remarcaron sus precios.
 
El Gobierno apuesta a impedir una posible corrida cambiaria que hunda las aspiraciones de Macri de ser reelecto aunque cuenta con herramientas limitadas para evitar un nuevo salto del dólar. El FMI es partidario de la libre flotación del dólar, es decir que haya más devaluación si el "mercado" así lo exige, pero más devaluación dispararía aún más la inflación, la situación sería caótica y el macrismo se tendría que despedir de cualquier chance electoral.
 
El FMI respalda a Macri, pero como ya adelantó la directora gerente Christine Lagarde "sería una tontería que cualquier candidato diera la espalda al trabajo que se está haciendo", es decir gane quien gane oficialistas u opositores el mensaje es claro: habrá que seguir bajo la bota del FMI con más ajustes, reforma laboral y previsional. En tanto, la estrategia de Cambiemos es aguantar hasta las elecciones sin que se produzca una debacle, pero después el futuro es tétrico.
 
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16-04-2019 / 09:04
El 11 de abril pasado, Mauricio Macri lanzó entre bombos y platillos un fenomenal Plan Nacional Anticorrupción 2019-2023 para poner bajo la lupa a todas las dependencias del gobierno, pero ahora, la titular de la Oficina Anticorrupción, que diseñó este aparatoso plan, Laura Alonso, ha dicho que ni ella ni su oficina intervendrán en causas de corrupción de funcionarios de Cambiemos. No existe.
 
Así cualquiera. Es fabuloso tener un plan anticorrupción contra los otros y al mismo tiempo encubrir la corrupción de los propios al paralizar al organismo que los debería investigar. Laura Alonso se convierte con estas declaraciones en la luchadora Anticorrupción típica del discurso de Cambiemos.
 
Como los periodistas que se llaman "independientes" y ahora nos enteramos que trabajan para los servicios de inteligencia, Laura Alonso es lo contrario de lo que dice. En el programa de Luis Majul, indicó que es una decisión no investigar ni ser querellante en las causas de corrupción del Gobierno "para preservar cualquier tipo de sospecha o duda sobre la falta de imparcialidad". Es al revés: esa decisión confirma la falta de imparcialidad de Alonso.
 
Esta Oficina Anticorrupción es un chiste desde el momento en que Macri emitió un decreto que cambiaba los requisitos que debería cumplir el titular de la OA y los dibujó a imagen y semejanza de Laura Alonso, su candidata.
 
De hecho, Anticorrupción intervino en varios casos del gobierno de Cambiemos, el partido al cual pertenece Alonso. A mediados de 2016 fue acusada por su actuación en los Panamá Papers por la Fundación por la Paz y el Cambio Climático de Argentina: "mal desempeño de sus funciones", "abuso de autoridad" e "incumplimiento de deberes públicos". Laura Alonso defendió a Macri argumentando que constituir sociedad en paraíso fiscal no es delito en sí mismo.
 
El ex ministro de Energía Juan José Aranguren fue denunciado por comprar gas a Chile, sin licitación, mediante un acuerdo con ese país con un sobreprecio 53% mayor que el GNL que llega por barco y 128% más caro que las importaciones de Bolivia, y favorecer con ese procedimiento a la empresa Shell, de la cual es accionista. Alonso archivó la denuncia.
 
Hay muchas situaciones de este tipo. Alonso tiene denuncias en la Justicia por "persecución selectiva" por la manera como decide en qué causas intervenir y en cuáles no. En febrero de 2017, un grupo de diputados denunció a la Oficina Anticorrupción de Laura Alonso, por el escandaloso acuerdo firmado entre el gobierno de Macri con el Correo Argentino, por el cual se le condonaba al Grupo Macri, una deuda de 70 mil millones de pesos con el Estado. Alonso no es anticorrupta, usa a su organismo para hacer politiquería, lo cual es corrupción.
 
La Opinión Popular
 

16-04-2019 / 09:04
A diez semanas del cierre de listas, los u$s60 millones diarios del FMI empezarán a sellar la estrategia electoral del Gobierno de Mauricio Macri.
 
Si la mayor oferta de dólares, ayudada por la liquidación de la cosecha, alcanza a neutralizar la presión de la catástrofe inflacionaria y de la incertidumbre electoral sobre el dólar, Macri ratificará de forma definitiva su armado político electoral y todo el PRO se pondrá la camiseta de Durán Barba conducción.
 
El primer hecho, la estabilización del dólar, es el más deseado por todos en el oficialismo. Pero su consecuencia, la ratificación del modelo, es el más temido.
 
No lo quieren los radicales, no lo quiere María Eugenia Vidal, no lo quiere Horacio Rodríguez Larreta y no lo quiere Emilio Monzó. Creen que un veranito antes del cierre de listas provocará cinco meses de turbulencias.
 
"Si el dólar se mantiene o cede, el Gobierno lo va a tomar como una señal de acierto y va a ratificar todo lo de siempre. Si eso pasa, el verdadero enigma arranca entre el cierre de listas y el ballotage. Hay tres hitos: el día que Cristina anuncie que es candidata, el día de la PASO, en que muestre que es competitiva, y el día de la primera vuelta, cuando se meta en el ballotage. Esos tres días son un samba cambiario", vaticina una de las caras más visibles del Gobierno.
 
Agrega un dato más: "Y toda la sangría desde ahora hasta el ballotage, es responsabilidad de nuestro candidato, el Presidente de la Nación. Se la van a cobrar en la factura electoral de él". Por eso, ya hay quienes dicen en Cambiemos: cuanto mejor, peor.
 

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