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Sociedad e Interés General - 04-04-2019 / 18:04
EFEMÉRIDES HISTÓRICAS

Revolución del los orilleros: el Pueblo en la gesta de Mayo

Revolución del los orilleros: el Pueblo en la gesta de Mayo
La Revolución del 5 y 6 de abril de 1811 o Revolución de los orilleros fue un golpe cívico militar producido en las Provincias Unidas del Río de la Plata por el cual el sector moderado partidario de Cornelio Saavedra, denominado saavedrista, se aseguró el control de la Junta Grande de gobierno eliminando a la minoría radical partidaria de Mariano Moreno, llamada morenista.
La noche del sábado 05 de abril de 1812, inesperada y sorpresivamente sobreviene el levantamiento de las orillas que dará fugaz tintura de pueblo a la Revolución.
 
A las once de la noche del sábado 5 de abril se sabe que grupos de quinteros y arrabaleros, casi todos con su caballo, se juntaron en diversos lugares de la periferia de la cuidad (Miserere, Palermo Mataderos, San Telmo).
 
En silencio iban rumbo a la plaza de la Victoria cuyo ámbito llenan a medianoche ante el desconcierto de los jóvenes de la Sociedad Patriótica -que ven materializado al pueblo que invocaban-, y el temor de los vecinos principales contra la chusma de las orillas (...).
 
Era una reacción espontánea del pueblo bajo y medio -donde se mantenía el verdadero patriotismo, sin artificios de retórica - contra los jóvenes alumbrados de la Sociedad Patriótica que pretendían dar a la Revolución un giro extra nacional.
 
El propósito era sustituir la Junta por el gobierno único de Saavedra, que mantenía aún su prestigio en la masa popular; el vehículo fueron los alcaldes de la periferia, sobre todo Tomás de Grigera, alcalde de las quintas, y su intérprete el Dr. Joaquín Campana, abogado de prestigio en las orillas. (...)

A las doce de la noche, la plaza de la Victoria estaba llena de gentes que rodeaban el edificio del Cabildo en un imponente silencio. Los regidores buscaron la protección de la Fortaleza donde quisieron averiguar, con los miembros de la Junta, el origen y los propósitos de la nocturna apariencia del pueblo.
 
Como se sabe que está Grigera, aparentemente al frente de la pueblada, se lo llama; Vieytes le pregunta en tono conminatorio quién había ofrendado la concentración intempestiva y Grigera contesta reposadamente:.... -El pueblo tiene que pedir cosas interesantes a la Patria.
 
Sigue un altercado entre los morenistas  con el imperturbable alcalde que no quería decir cuáles eran esas cosas interesantes, y solamente habría de explicarlas al cabildo.
 
Llegan noticias de aglomerarse más gente en la plaza y estar algunos regimientos plegados al pueblo, entre ellos los pocos Húsares que había en la ciudad con su Jefe Martin Rodríguez.
 
Como los morenistas acorralaban a Grigera, entraron algunos individuos (...) que se limitaron a pedir que los regidores fuesen al ayuntamiento a oír el petitorio del pueblo y que al alcalde Grigera se le dejase preguntar.
 
A las tres de la mañana los regidores, previas garantías de seguridad, se atreven a cruzar la plaza -llena de gentes de a caballo, sin notarse la menor voz ni susurro alguno. Aquella actitud y a esa hora, debió estremecerlos.
 
Una vez que en la sala de sus sesiones, el Dr. Campana les entregó el memorial de diecisiete peticiones para elevar a la junta, sin más amenaza que -el pueblo no se moverá del lugar que ocupa entretanto no queden satisfechos los votos de la manera que se pretende (...).
 
Se pedía la expulsión de todos los europeos de cualquier clase y condición que sean -que no acreditasen de modo fehaciente su lealtad al gobierno.
 
Advenidos los orilleros a la Junta, el tono de las relaciones con los ingleses cambiará radicalmente. (...) Campana se niega a la mediación británica -que quiere darnos por favor mucho menos de lo que se nos debe por justicia.
 
El 21 de junio la Junta da otro golpe a los ingleses en lo que más les dolía, sus intereses mercantiles: a instancias del consulado prohibió la remisión de géneros ingleses al interior, derogando la disposición de Moreno que lo permitía; también que los extranjeros vendieran sus géneros al menudeo en la capital.
 
No se contentó allí; y como los introductores ingleses, favorecidos por Larrea, demoraban el pago de los impuestos hasta vender sus mercancías, la Junta ordenó -por pluma de Campana- el 25 de junio que las deudas de los introductores con la aduana tendrían un interés de del 6% -sin prejuicio de los apremios y ejecuciones que el administrador de la Aduana estimara convenientes.
 
A sus enemigos natos (los jóvenes del café de Marcos la gente decente) orilleros agregaron a Strangford y los comerciantes ingleses. No podrían resistir mucho tiempo esa coalición de tantos intereses.
 
Campana seria depuesto y desterrado en Septiembre por una revolución, y elegida una junta entre la que figura Sarratea como garantía de los comerciantes ingleses.
 
La elección no se hizo en la plaza (-como lo había dispuesto Campana sino en la sala del cabildo, entre la gente decente y sin permitir la entrada ni votación de la gente de medio pelo.
 
Fuente: lagazeta.com.ar

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15-06-2019 / 17:06
15-06-2019 / 17:06
En un 16 de junio como hoy, pero del año 1955, un jueves al mediodía, mucha gente estaba concentrada en la Plaza de Mayo en Buenos Aires, porque se haría un desagravio a la bandera nacional, el cual consistiría en vuelo de aviones para derramar flores sobre la Catedral. Pero cayeron bombas.
 
Se producía el Bombardeo a Plaza de Mayo. Esa mañana, una parte de las fuerzas armadas, coordinados por el almirante Samuel Toranzo Calderón y comandados por el capitán de navío Enrique Noriega, sublevadas contra el gobierno constitucional, utilizó armas destinadas a la defensa del pueblo y de la Nación contra el mismo pueblo. Como siempre, la misma víctima y también el mismo agresor: la oligarquía.
 
El objetivo del bombardeo fue asesinar a Juan Perón y derrocar el gobierno popular, instalar el terror y disciplinar al pueblo, pero lo real es que ese día sangre de inocentes fue derramada. Una escuadra de treinta aviones de la Marina de Guerra argentina, que había estado sobrevolando la ciudad, inició sus bombardeos y ametrallamientos al área de la Plaza de Mayo. La primera bomba cayó sobre un trolebús repleto de niños, muriendo todos sus ocupantes.
 
Al enterarse de que la Casa Rosada estaba bajo ataque, miles de obreros se movilizaron para respaldar a Perón, pero fueron agredidos al llegar por una segunda ola de bombardeos. Los militares antiperonistas mataron, hirieron o mutilaron a más de dos mil civiles. Pero, al no estar Perón entre todos esos cadáveres y sin haber podido completar el propósito del golpe, los atacantes escaparon cobardemente al Uruguay buscando asilo político.
 
Sorprendentemente, la reacción de Perón fue moderada: no fusiló a nadie, proclamó la conciliación y tendió la mano a la oposición, que pudo expresarse públicamente. Le respondieron meses después, el 16 de septiembre de 1955, con un golpe de Estado oligárquico, duro y revanchista.
 
El triunfo de la "Revolución Libertadora" hizo que este crimen quedara impune. Fue la masacre más grande de la historia argentina y no hay duda que se trató de un crimen de lesa humanidad, ya que se lanzó un ataque generalizado y sistemático con total intencionalidad contra una población civil desprotegida.
 
El infame bombardeo fue el huevo de la serpiente, la antesala del terrorismo de Estado en nuestro país, inauguró la violencia política contra el Pueblo, para sembrar el terror, a través de la matanza indiscriminada de inocentes, que permitiera la entrega del patrimonio nacional y el avasallamiento de los derechos sociales.


Propaganda macrista: De Goebbels a Durán Barba
Escribe: Blas García



14-06-2019 / 20:06
14-06-2019 / 20:06
13-06-2019 / 18:06
El 14 de junio de 1986, en Ginebra, Suiza, moría Jorge Luis Borges (86 años). Fue un escritor argentino, uno de los autores más destacados de la literatura del siglo XX. Publicó ensayos breves, cuentos y poemas. Su obra, fundamental en la literatura y el pensamiento universal, además de objeto de minuciosos análisis y múltiples interpretaciones, trasciende cualquier clasificación y excluye todo tipo de dogmatismo.
 
Es considerado uno de los eruditos más reconocidos del siglo XX. Ontologías fantásticas, genealogías sincrónicas, gramáticas utópicas, geografías novelescas, múltiples historias universales, bestiarios lógicos, éticas narrativas, matemáticas imaginarias, dramas teológicos, invenciones geométricas y recuerdos inventados son parte del inmenso paisaje que las obras de Borges ofrecen tanto a los estudiosos como al lector casual.
 
Y sobre todas las cosas, la filosofía, concebida como perplejidad, el pensamiento como conjetura, y la poesía, la forma suprema de la racionalidad. Siendo un literato puro pero, paradójicamente, preferido por los semióticos, matemáticos, filólogos, filósofos y mitólogos, Borges ofrece -a través de la perfección de su lenguaje, de sus conocimientos, del universalismo de sus ideas, de la originalidad de sus ficciones y de la belleza de su poesía- una obra que hace honor a la lengua española y la mente universal.
 
Galardonado con numerosos premios, Borges fue un personaje políticamente polémico, con posturas antipopulares y simpatías por regímenes autoritarios que se estima fueron un obstáculo para que ganara el Premio Nobel de Literatura al que fue candidato durante casi treinta años.
 
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