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"El resultado electoral nos genera una gran responsabilidad". Gustavo Bordet
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Nacionales - 31-03-2019 / 09:03

Gobierno para ricos que tienen tristeza

Gobierno para ricos que tienen tristeza
En la nueva Argentina conviven (pongalé) muchos empobrecidos con un puñado de privilegiados que la pasan bomba, cada día mejor. Todos los modelos económicos disciernen ganadores y perdedores: el macrista lo consuma con nitidez. El Gobierno acentúa las transferencias de ingresos a favor de la banca y las concesionarias de servicios públicos.
La ministra de Desarrollo Social Carolina Stanley anunció el aumento de la pobreza y la indigencia. Expresó que ese jueves otoñal era un "día triste". La flanqueaba el ministro de Producción y Ramos generales Dante Sica, cariacontecido también. El presidente Mauricio Macri se evitó el mal trago, por así decir.
 
Los "coletazos de la crisis" serían la causa de la desdicha. Uno imagina a la crisis como un animal silvestre, un escorpión que envenena con la cola o un cocodrilo que se vale de ella para golpear. Las metáforas naturales cumplen en la narrativa PRO la función de evitar explicaciones vinculadas con la política económica.
 
Cabría consolar a la ministra: el jueves no fue peor día que el miércoles, los dados estaban echados. Y, si uno mira hacia el futuro, dentro de un trimestre se añorarán las cifras actuales. La pesada herencia de este Gobierno engorda cotidianamente y el porvenir es peor que el aciago presente.
 
Por otra parte, hay funcionarios que pudieron festejar al mismo tiempo. El presidente del Banco Central (BCRA) Guido Sandleris consiguió que la cotización del dólar bajara unas chirolas después de una escalada notable. Solo trepó el 10,8 por ciento en marzo. ¡Aleluya! 
 
Para garantizar el éxito, Sandleris dispuso aumentar la guarnición de Leliqs que atesoran los bancos, minimizando los encajes. El festival de Bonos constituye un nuevo filón para el sector financiero: miles de millones de dólares de renta extra, calcula un columnista estrella de Clarín. 
 
En el otro extremo del sube y baja los intereses de créditos para particulares o empresarios se irán a la estratósfera: buenas nuevas para Sandleris quien confía en la recesión como instrumento esencial para domar a los aumentos de precios.
 
Los daños colaterales (que algunos populistas apodan "economía real") no son lo suyo ni tampoco le quitan el sueño al ministro de Hacienda Nicolás Dujovne.
 
Los tarifazos de esta semana también mejoran la buena vida de las concesionarias de servicios públicos, en detrimento de los ciudadanos- consumidores, convocados por Macri a bancársela.
 
Este cronista ignora si Sandleris es apenas un tecnócrata neocon obtuso (por no usar el léxico agresivo de la diputada Elisa Carrió) o lo que parece más certero: un aliado-esbirro del Fondo Monetario Internacional y del sector financiero, un promotor de la bicicleta financiera y de la fuga de capitales, de magnitud inusitada aún para la Argentina.

 
A los jubilados ni justicia
 
Macri la emprende contra la Corte Suprema por un fallo que dispensó a una jubilada del pago de impuesto a las Ganancias. No bastó la sumisión del presidente del cuerpo, Carlos Rosenkrantz, quien como siempre votó lo que le conviene al Ejecutivo. A no enfadarse: en la cantidad, eventualmente, el hombre puede emitir un pronunciamiento razonable, si favorece a la Casa Rosada.
 
La decisión de la mayoría enardeció al presidente. No es para tanto, la sentencia pudo ser más protectoria de los jubilados y más extensiva a otras situaciones. Sin distinguir los matices, Macri se percibe acorralado, circunstancia que excita la paranoia. Debería atender más al espejo para buscar al principal responsable de las desdichas de la gente común.
 
El capital financiero domina el planeta. La Argentina exagera la tendencia hasta coquetear con el suicidio. El oficialismo confía en que los agroexportadores liquiden divisas pero levantó todas las regulaciones que les imponían plazos para hacerlo. Inédito en los "países serios" y aún en los cómicos o sonrientes.
 
Los quinchos de la City propalan versiones y rumores en lo que antes se llamaba cantidades industriales. Relevos en el Gabinete, eyecciones, dolarizaciones, cambios hasta en las candidaturas de Cambiemos. Este cronista supone que las principales (la de Macri incluida) se mantendrán pero solo se anima a apostar un par de almuerzos y desaconseja arriesgar cifras mayores en el contexto sísmico.
 
 
La CGT minimalista
 
Stanley, antaño amigable con las organizaciones sociales, las desairó levantando una reunión justo en el día triste. Intuía, acaso, que agravarían su penuria. Los movimientos sociales se plegarán a la jornada de protesta convocada por la Confederación General del Trabajo (CGT).
 
Devaluada en competencia con el peso, la principal central obrera arroja un déficit ya ilevantable durante el mandato de Macri. Los asalariados en relación de dependencia padecieron el ajuste más que las organizaciones que los aglutinan. 
 
Claro que hay sectores más damnificados dentro de la clase trabajadora; la CGT conserva un piso de representatividad y las paritarias revitalizadas durante el kirchnerismo proveen una plataforma para aminorar la caída.
 
Méritos del gobierno popular y de las instituciones laborales, mucho más que de las cúpulas gremiales. Un elenco que, con honrosas excepciones se dejó pasar por arriba o transó en exceso con el Gobierno.
 
La movilización del jueves refleja la atonía de la conducción cegetista. Sin paro, sin acto, sin discursos, marchando desde un no lugar a otro (Once a la avenida 9 de julio) absteniéndose de ocupar las plazas con mayor significado simbólico y político (del Congreso o la de Mayo).
 
De cualquier modo, la marcha se presume masiva; la muchedumbre puede resignificar y magnificar la movida. La CGT se vio forzada a "hacer algo": sus jefes están "condenados a representar" más allá de sus flaquezas. Generaron una caja de resonancia en la que tronarán demandas más fuertes que sus tibios comunicados.
 
La Paritaria Docente Bonaerense provee un contraejemplo.
 
 
Sostener la pulseada
 
La gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal formuló a los gremios docentes una propuesta que mejora bastante la anterior, ni hablar de los iniciales. Aparte de los reajustes periódicos por inflación los salarios tendrían una suba de 15,7 por ciento pagadera en dos cuotas, como recomposición de la pérdida de valor adquisitivo en 2018. Las tratativas no terminaron al cierre de esta nota, la oferta acerca las posiciones de las partes.
 
La lectura política de la Casa Rosada y los medios dominantes mira con un solo ojo y ve a Vidal "haciendo la suya": diferenciándose de Macri, accediendo a un reclamo de los trabajadores de la educación y aumentando "el gasto social".  Las sospechas de desdoblamiento electoral o de plan "V" para la elección presidencial completan el combo de chismes.
 
El enfoque completo debe abarcar a los gremios que pulsearon con Vidal desde el año pasado arrancando algunas mejoras y un prospecto de paritaria que (más o menos) emparde a los salarios con la inflación.
 
Las concesiones de la gobernadora son consecuencia de la combatividad de dirigentes y laburantes, su templanza para soportar invectivas oficiales, descalificaciones periodísticas y hasta amenazas personales o a sus familiares. El marco legal de la Paritaria docente tutela a los trabajadores, como condición necesaria pero no suficiente. El resto lo agregan sus organizaciones.
 
Las CTA han sido más constantes en el enfrentamiento al ajuste y bregan por un Frente opositor para las próximas elecciones. Mejor postura y mejor historial reciente que demasiados sindicatos enrolados en la CGT.
 
 
Franqueza cero
 
Vino a cuento rememorar la bravata iniciática de Macri ("pobreza cero") y su pedido de ser juzgado por los resultados en la lucha contra la pobreza. Vale ponerlos en vidriera a condición de añadir que la centralidad atribuida a la pobreza es un reduccionismo caro a la derecha y a ciertas vertientes religiosas.
 
En la nueva Argentina conviven (pongalé) muchos empobrecidos con un puñado de privilegiados que la pasan bomba, cada día mejor. Todos los modelos económicos disciernen ganadores y perdedores: el macrista lo consuma con nitidez.
 
Líneas arriba se explicó que el Gobierno acentúa las transferencias de ingresos a favor de la banca y las concesionarias de servicios públicos.
 
El trabajo informal -que el oficialismo incentiva con un menú surtido y cuenta con la activa cooperación de las patronales "del campo"- es consecuencia del fraude empresario y no de un flagelo impreciso. La pérdida de valor adquisitivo del salario es un instrumento de la política laboral, no un cataclismo inesperado.
 
El fallecido sociólogo francés Robert Castel escribió hace años sobre el "desplazamiento de la figura del trabajador hacia la del pobre como el referente principal de las políticas sociales. La 'lucha contra la pobreza' tiende a reemplazar las luchas por promover los derechos del trabajo".
 
Retocado a nuestro modo: el combate a la pobreza como propósito único minimiza la agenda pública. Escamotea cuántos conflictos subyacen en la injusta distribución de los bienes materiales, la existencia de la puja distributiva, las tensiones entre clases solo para empezar. Si Stanley reparara en esas cuestiones su tristeza no tendría fin. Pero, más allá de sus modales corteses, forma parte del equipazo que vino a cambiar la historia. En eso están.
 
Por Mario Wainfeld
 
Fuente: pagina12.com.ar
 

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18-04-2019 / 10:04
18-04-2019 / 09:04
Durante semanas los medios ultraoficialistas: Clarín, La Nación e Infobae, estuvieron anticipando supuestas medidas para conjurar el impacto inflacionario, para aguantar hasta las elecciones. Es que el desquicio de precios descontrolados, tarifas en incesante aumento, despidos y suspensiones masivas complican las posibilidades de reelección de Mauricio Macri.
 
Y el anuncio falló desde su misma presentación. Se supone que la intención, ante una realidad económica que le es absolutamente esquiva al gobierno de Macri, y tras un golpe de nocaut como el dato de la inflación de marzo, era que el Gobierno demostrara que estaba de pie, que generara confianza como para que le creyeran que podía llegar a las elecciones entero.
 
Lo calificaron de Plan Aspirina, Plan Parche, "paquetito" y hasta hubo quien lo comparó con la táctica de un técnico de fútbol que se sabe despedido y juega en el último partido con toda la audacia que nunca tuvo, con los jugadores y la estrategia en los que nunca creyó, para despedirse, fracasado, diciendo "hice lo que me pedía la gente".
 
El primer gesto fue esconder al Presidente y mostrarlo apenas asomado a un video mal editado del cual se presumía ser producto de una charla espontánea con una vecina. Mala elección. Peor aún para quienes tuvieron que dar la cara y responder ante la inevitable pregunta del periodismo. ¿Por qué no hizo los anuncios el Presidente?
 
También hizo agua el fondo de las medidas. ¿Hacía falta recurrir justamente a medidas K, tantas veces vilipendiadas, para ser presentadas ahora como salvavidas? Procrear, Precios Cuidados, congelamiento de tarifas, créditos con fondos de Anses, son conceptos que el gobierno demonizó durante tres años y medio como emblemas K, y hoy se convierten en instrumentos "para llevar alivio a las familias".
 
Es un paquete de medidas confusas, "parches" que no pueden provocar un impacto en el consumo: precios accesibles de la carne pero con reducido alcance en su disponibilidad, créditos de costo elevadísimo para familias que cobran dos mangos, tarifas ya a niveles exorbitantes sobre las que se promete no aplicarles más aumentos hasta fin de año, acuerdo de estabilidad de precios sobre una cantidad muy limitada de productos y luego de haber tenido un fuerte aumento previo.
 
Plan de pagos de la AFIP para deudas impositivas que no resuelven el problema central que genera la inactividad de las empresas. Créditos que no solucionan los problemas que afectan al conjunto de la sociedad, y que el programa del FMI eterniza: la debacle del ingreso y la producción. El verdadero "precio cuidado" (o congelado) es el salario. Y sin recomposición de los ingresos y sin reactivación productiva, no hay posibilidad de tener un horizonte distinto al de un colapso, que es lo que hoy se tiene por delante.
 
La Opinión Popular
 

17-04-2019 / 10:04
Ayer fue otro día negro para el Gobierno de Mauricio Macri, la inflación trepó al 4,7% en marzo y acumuló en el primer trimestre 11,8%, según informó el Indec. Desesperados por la elevada inflación y el posible resultado adverso en las próximas elecciones, el Gobierno le pidió FMI congelar las bandas de no intervención del Banco Central hasta fin de año entre un piso de $ 39,75 y un techo de $ 51,45.
 
Es claro que el FMI maneja el rumbo del país. Luego del anuncio del presidente del Central, Guido Sandleris, el Fondo destacó la medida y sostuvo que la inflación es un "desafío difícil para las autoridades argentinas", pero que se reduciría en los próximos meses. Con el combo de tarifazos y posibles saltos del dólar difícilmente caiga la inflación.
 
En los últimos doce meses la inflación alcanzó los 54,7 %, los rubros que más se encarecieron en marzo fueron los alimentos y bebidas, la educación y las prendas de vestir y calzado. La suba de precios impacta con más fuerza en los sectores más pobres ya que destinan la mayor parte de sus ingresos a la compra de los alimentos (lo que más aumentó).
 
Por los altos precios y el menor poder adquisitivo, el consumo se desplomó. Según un relevamiento, las ventas de los productos que componen la canasta básica (alimentos, bebidas, artículos de limpieza) registraron el mes pasado una baja del 8,7 % en volumen. Una baja que sólo se compara con lo registrado en la gran crisis del 2002.
 
Este miércoles el Presidente, y luego en conferencia de prensa los ministros de Hacienda, Nicolás Dujovne; de Salud y Desarrollo Social, Carolina Stanley, y de Producción y Trabajo, Dante Sica, anunciarán medidas cosméticas electoralistas para "tolerar" la inflación, que incluirían una ampliación del programa Precios Cuidados, descuentos en supermercados y créditos de Anses para jubilados y beneficiarios de AUH. Hubo empresas como Molinos y La Paulina que se adelantaron y ya remarcaron sus precios.
 
El Gobierno apuesta a impedir una posible corrida cambiaria que hunda las aspiraciones de Macri de ser reelecto aunque cuenta con herramientas limitadas para evitar un nuevo salto del dólar. El FMI es partidario de la libre flotación del dólar, es decir que haya más devaluación si el "mercado" así lo exige, pero más devaluación dispararía aún más la inflación, la situación sería caótica y el macrismo se tendría que despedir de cualquier chance electoral.
 
El FMI respalda a Macri, pero como ya adelantó la directora gerente Christine Lagarde "sería una tontería que cualquier candidato diera la espalda al trabajo que se está haciendo", es decir gane quien gane oficialistas u opositores el mensaje es claro: habrá que seguir bajo la bota del FMI con más ajustes, reforma laboral y previsional. En tanto, la estrategia de Cambiemos es aguantar hasta las elecciones sin que se produzca una debacle, pero después el futuro es tétrico.
 
La Opinión Popular
 

16-04-2019 / 09:04
El 11 de abril pasado, Mauricio Macri lanzó entre bombos y platillos un fenomenal Plan Nacional Anticorrupción 2019-2023 para poner bajo la lupa a todas las dependencias del gobierno, pero ahora, la titular de la Oficina Anticorrupción, que diseñó este aparatoso plan, Laura Alonso, ha dicho que ni ella ni su oficina intervendrán en causas de corrupción de funcionarios de Cambiemos. No existe.
 
Así cualquiera. Es fabuloso tener un plan anticorrupción contra los otros y al mismo tiempo encubrir la corrupción de los propios al paralizar al organismo que los debería investigar. Laura Alonso se convierte con estas declaraciones en la luchadora Anticorrupción típica del discurso de Cambiemos.
 
Como los periodistas que se llaman "independientes" y ahora nos enteramos que trabajan para los servicios de inteligencia, Laura Alonso es lo contrario de lo que dice. En el programa de Luis Majul, indicó que es una decisión no investigar ni ser querellante en las causas de corrupción del Gobierno "para preservar cualquier tipo de sospecha o duda sobre la falta de imparcialidad". Es al revés: esa decisión confirma la falta de imparcialidad de Alonso.
 
Esta Oficina Anticorrupción es un chiste desde el momento en que Macri emitió un decreto que cambiaba los requisitos que debería cumplir el titular de la OA y los dibujó a imagen y semejanza de Laura Alonso, su candidata.
 
De hecho, Anticorrupción intervino en varios casos del gobierno de Cambiemos, el partido al cual pertenece Alonso. A mediados de 2016 fue acusada por su actuación en los Panamá Papers por la Fundación por la Paz y el Cambio Climático de Argentina: "mal desempeño de sus funciones", "abuso de autoridad" e "incumplimiento de deberes públicos". Laura Alonso defendió a Macri argumentando que constituir sociedad en paraíso fiscal no es delito en sí mismo.
 
El ex ministro de Energía Juan José Aranguren fue denunciado por comprar gas a Chile, sin licitación, mediante un acuerdo con ese país con un sobreprecio 53% mayor que el GNL que llega por barco y 128% más caro que las importaciones de Bolivia, y favorecer con ese procedimiento a la empresa Shell, de la cual es accionista. Alonso archivó la denuncia.
 
Hay muchas situaciones de este tipo. Alonso tiene denuncias en la Justicia por "persecución selectiva" por la manera como decide en qué causas intervenir y en cuáles no. En febrero de 2017, un grupo de diputados denunció a la Oficina Anticorrupción de Laura Alonso, por el escandaloso acuerdo firmado entre el gobierno de Macri con el Correo Argentino, por el cual se le condonaba al Grupo Macri, una deuda de 70 mil millones de pesos con el Estado. Alonso no es anticorrupta, usa a su organismo para hacer politiquería, lo cual es corrupción.
 
La Opinión Popular
 

16-04-2019 / 09:04
A diez semanas del cierre de listas, los u$s60 millones diarios del FMI empezarán a sellar la estrategia electoral del Gobierno de Mauricio Macri.
 
Si la mayor oferta de dólares, ayudada por la liquidación de la cosecha, alcanza a neutralizar la presión de la catástrofe inflacionaria y de la incertidumbre electoral sobre el dólar, Macri ratificará de forma definitiva su armado político electoral y todo el PRO se pondrá la camiseta de Durán Barba conducción.
 
El primer hecho, la estabilización del dólar, es el más deseado por todos en el oficialismo. Pero su consecuencia, la ratificación del modelo, es el más temido.
 
No lo quieren los radicales, no lo quiere María Eugenia Vidal, no lo quiere Horacio Rodríguez Larreta y no lo quiere Emilio Monzó. Creen que un veranito antes del cierre de listas provocará cinco meses de turbulencias.
 
"Si el dólar se mantiene o cede, el Gobierno lo va a tomar como una señal de acierto y va a ratificar todo lo de siempre. Si eso pasa, el verdadero enigma arranca entre el cierre de listas y el ballotage. Hay tres hitos: el día que Cristina anuncie que es candidata, el día de la PASO, en que muestre que es competitiva, y el día de la primera vuelta, cuando se meta en el ballotage. Esos tres días son un samba cambiario", vaticina una de las caras más visibles del Gobierno.
 
Agrega un dato más: "Y toda la sangría desde ahora hasta el ballotage, es responsabilidad de nuestro candidato, el Presidente de la Nación. Se la van a cobrar en la factura electoral de él". Por eso, ya hay quienes dicen en Cambiemos: cuanto mejor, peor.
 

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