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Nacionales - 31-03-2019 / 09:03
INMUNE A LOS MENSAJES DE LA REALIDAD

El pensamiento mágico que, una y otra vez, enceguece al presidente Macri

El pensamiento mágico que, una y otra vez, enceguece al presidente Macri
Esta semana, Mario Vargas Llosa le preguntó al Presidente qué planes tenía para el próximo mandato. Sorprendentemente, Macri respondió: "Hacer lo mismo que estoy haciendo ahora, pero mucho más rápido". Como aquellos indígenas de Giussani, le pegaría más fuerte a las bestias. El pensamiento mágico es inmune a los mensajes de la realidad. Allí radica su fortaleza.
Esta semana, Mario Vargas Llosa le preguntó al Presidente qué planes tenía para el próximo mandato. Sorprendentemente, Macri respondió: "Hacer lo mismo que estoy haciendo ahora, pero mucho más rápido". Como aquellos indígenas de Giussani, le pegaría más fuerte a las bestias. La metáfora tal vez se aclare si se utilizan ejemplos concretos.
 
Hace seis meses, el Banco Central puso en marcha un plan para frenar la inflación que consistía en subir violentamente la tasa de interés y emitir lo menos posible. Mes tras mes se confirma que el método, con mucha suerte, solo alcanza para frenar la escalada del dólar.
 
La inflación argentina, en un mes, supera a la inflación de la mayor parte de los países del mundo en un año y es mucho más alta que en cualquier momento del kirchnerismo.
 
El pensamiento científico aconsejaría ser audaces en la autocrítica y analizar si no existen otros factores que disparan la inflación o enfoques alternativos, que podrían ser más eficientes para controlarla. El pensamiento mágico reacciona de otra manera: si el método no funciona, habrá que aplicarlo con más energía.
 
"Lo mismo pero más rápido", diría el Presidente. Entonces, suben más la tasa de interés, secan más de dinero la economía. El río vuelve a desbordar. No escucha los aullidos de las bestias.
 
Hay otro ejemplo reciente y más delicado. Como se sabe, durante el año 2018 la Argentina sufrió una seria crisis de confianza que derivó en una devaluación histórica. Cualquiera que conociera cómo funciona la economía, sabía que la consecuencia sería un fuerte aumento de la pobreza y la indigencia.
 
Eso sucede porque el aumento del precio del dólar se traslada en poco tiempo hacia todos los precios de la economía. El presidente Macri creyó, en diciembre del 2015, que eso no le sucedería a él.
 
Pero para 2018 ya tenía la experiencia de lo que sucede cuando se devalúa tanto. Por eso, ante el salto del dólar, el Gobierno tenía frente a sí el desafío de qué hacer frente al inminente aumento de precios, especialmente frente al de los alimentos, que pegan tan fuerte en el poder adquisitivo de pobres e indigentes.
 
En una y otra, los funcionarios del Gobierno, de Marcos Peña para abajo, respondieron lo que iban a hacer: nada. Así de sencillo. Que los precios fueran definidos por el libre juego de la oferta y la demanda. Los efectos fueron los esperados. 

 
En los comienzos de la democracia, un gran periodista llamado Pablo Giussani publicó un libro de ensayos deslumbrante y, al mismo tiempo, muy controvertido que se llamó Montoneros, la soberbia armada. En los primeros capítulos de ese texto describió la manera en que funcionaba el pensamiento mágico.
 
Uno de los ejemplos que usó fue el de una antigua tribu que habitaba una zona inundable y creía que la manera de evitar las inundaciones consistía en castigar a los animales para que aullaran de dolor. De esta manera, calculaban, el río no se atrevería a acercarse por el espanto que le provocarían esos gritos.
 
Naturalmente, eso no ocurría. Por más que les pegaban a los animales y los animales aullaban, el río los inundaba una y otra vez, porque los ríos no escuchan, no temen, no tienen alma.
 
Sin embargo, los integrantes de aquella tribu no escarmentaban. Sus sacerdotes les explicaban que el problema era que no habían aplicado el método con suficiente convicción. Entonces, a la siguiente vez, cuando el río amenazaba con desbordar, les pegaban a los animales aún con más rigor, para que aullaran más, y esta vez, sí, atemorizarían al río. Como era de esperar, el método volvía a fracasar.
 
Giussani usaba esa historia para graficar algunos aspectos de la relación entre Perón y los montoneros. En estos días, curiosidades de la historia, ese ejemplo puede ilustrar lo que sucede en la relación entre el presidente Mauricio Macri y la economía de la Argentina.
 
Desde su asunción, Macri aplicó una serie de medidas. Los resultados se pueden ver al final de su mandato. La inflación es mucho más alta de la que recibió; hay muchos más pobres y muchos más indigentes; el endeudamiento ha crecido de tal manera que, por un lado, obliga a la sociedad a realizar un gran esfuerzo para pagar intereses y, por el otro, ha limitado enormemente la capacidad del Gobierno para tomar decisiones soberanas; el PBI per cápita, ese indicador tan sensible para los técnicos que gobiernan la Argentina, es menor aún que en 2015.
 
En septiembre, por ejemplo, en un solo mes, la harina aumentó un 20 por ciento. En marzo, un cuarto de la inflación se explica por el aumento de la carne. Hace 15 días, la empresa que controla el 80% del mercado lácteo resolvió, de manera inconsulta, retirar de las góndolas la leche para el consumo popular.
 
¿Qué hizo el Gobierno en los tres casos? Lo que había prometido: nada. Permitió que los empresarios definieran la magnitud de aquello que los técnicos que manejan la economía llaman pass through, y que el resto de los mortales conoce bien: la inflación de alimentos producto de una devaluación.
 
Esa pasividad se completó con otra, que ha sido realmente exótica en la historia de la democracia. Cuando la crisis arrecia, y les pasó a todos los gobiernos, a los presidentes los desvela encontrar herramientas para atenuar sus efectos entre quienes más las padecen.
 
Raúl Alfonsín puso en marcha un plan alimentario; Carlos Menem, los planes Trabajar; Eduardo Duhalde, los planes Jefas y Jefes de Hogar, y la asistencia de las manzaneras en el 2002. Cristina Kirchner, la asignación por hijo en la crisis de 2009 y los precios cuidados en la devaluación de 2014.
 
¿Cuál fue la idea de este Gobierno ante la crisis del 2018? ¿En qué consistió su aporte? La última devaluación encontró a un Gobierno menos sensible y creativo que en otros momentos de su gestión, cuando amplió la asignación por hijo o fortaleció la relación con los movimientos sociales.
 
Una de las personas -entre tantas- que advirtió que se venía la inundación fue el reconocido economista Bernardo Kosacoff, que actualmente enseña en la universidad Di Tella y en la UBA.
 
Kosacoff sostuvo que eliminar la pobreza era un objetivo imposible, pero que terminar con el hambre, es decir, con la indigencia, era perfectamente posible en un país donde solo dos millones de personas padecen insuficiencia alimentaria (era la cifra de ese momento), mientras que al mismo tiempo se produce comida para alimentar a 500 millones.
 
Solo era necesario ponerse a pensar, rápido, entre especialistas en un plan para que los sectores más vulnerables accedieran a comida subsidiada en los supermercados mediante una tarjeta especial, como la SUBE, que aplicara distintos precios a distintas personas. Así funciona, por ejemplo, la asistencia alimentaria que reciben 40 millones de personas en los Estados Unidos.
 
El pensamiento científico hubiera escuchado y barajado esa alternativa, o alguna otra, frente a la inundación de pobres e indigentes que, lógicamente, se avecinaba. El pensamiento mágico -el Estado ausente, el libre juego de la oferta y la demanda- sonrió con sorna: esta gente no entiende.
 
El resultado de todo esto es el que pronosticaba el pensamiento científico. Ochocientos mil nuevos indigentes: el río no fue ahuyentado, una vez más, por el aullido de las bestias. Recién en marzo, con el daño producido y la inminencia de la campaña electoral, el Gobierno aumentó sensiblemente la asignación por hijo.
 
Esa forma de pensamiento se ha repetido desde el comienzo de la gestión. El pensamiento mágico sostenía que un país como la Argentina podía salir de un sistema rígido de control de cambios sin que ello generara inflación, que se podía elaborar una tabla de metas de inflación sin computar en ella los efectos de una devaluación y de un aumento simultáneo de tarifas, que se podía apoyar todo un esquema de desarrollo en la llegada de capitales de corto plazo y a alto interés, que el aumento violento de la deuda externa no era un problema porque lo que importaba era la relación entre deuda y PBI, y no la velocidad del crecimiento de la deuda, que el déficit de balanza de pagos no era un tema relevante porque otros países crecieron durante años conviviendo con ese elemento.
 
El pensamiento científico, mientras tanto, advertía sobre los riesgos serios de lo que estaba ocurriendo, que se produjeron todos, y con creces, en el año 2018.
 
Frente a tantas desventuras, se podría imaginar que las verdades que guían al Gobierno entrarían en revisión. Pero el Presidente lo descartó frente a Vargas Llosa y un grupo de cruzados de la Fundación Libertad lo ovacionaron como si fuera un rock star.
 
El pensamiento mágico, decía Giussani, es inmune a los mensajes de la realidad. Allí radica su fortaleza.
 
Por Ernesto Tenembaum
 
Fuente: Infobae
 

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15-06-2019 / 09:06
Este domingo 16 se jugará una nueva ronda de elecciones en el país. Formosa, San Luis, Tierra del Fuego y Santa Fe eligen gobernador y diputados y senadores provinciales. En ninguna de ellas Cambiemos tiene chances de figurar.
 
En Formosa, Gildo Insfrán buscará otra reelección como parte del Frente para la Victoria. Ocupa el cargo desde el año 1995 y va por su séptimo mandato. El control del gobernador K sobre la provincia ha sido total y desde hace más de 20 años es reelecto por más del 70% de los votos. Allí se enfrentara a Adrián Bogado del peronismo federal que va en una alianza del PRO, la UCR y sectores justicialistas.
 
En el octavo domingo electoral del año, la disputa en San Luis tendrá carácter histórico. El clan Rodríguez Saá que gobiernan alternando desde el fin de la dictadura se encuentra peleado e irán a las urnas por separados Adolfo y Alberto, este último en busca de la reelección.
 
El senador Adolfo Rodríguez Saá competirá con el Frente Juntos por la Gente y el senador Claudio Poggi, cercano a Cambiemos, lo hará con el frente San Luis Unido.
 
En Tierra del Fuego, la provincia con menor cantidad de habitantes del país, Rosana Bertone, afín al kirchnerismo, buscará la reelección. Le disputan la elección Gustavo Melella, el intendente de Río Grande que se presenta por Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina (Forja) y Juan Rodríguez, por Cambiemos con el frente Ser Fueguino.
 
En Santa Fe estarán puestos todos los ojos ya que es la tercera provincia en padrón electoral de todo el país y la disputa aparece reñida entre Antonio Bonfatti del Partido Socialista y Omar Perotti del PJ.
 
El Frente Progresista Cívico y Social gobierna la provincia desde el año 2007 y aspira a otro mandato. Sin embargo el peronismo logró en las PASO provinciales más votos totales, por lo cual el resultado dependerá de qué hagan los votantes de María Eugenia Bielsa quién quedó afuera de la competición del PJ.
 
En tercer lugar y lejos quedó Cambiemos, con el radical José Corral, por la alianza Vamos Juntos. Otro domingo negro para Mauricio Macri, p
orque el peronismo espera festejar en Tierra del Fuego, San Luis y Formosa. Además, tienen serias expectativas por recuperar Santa Fe.


El laboratorio electoral del PRO observa que está perdiendo en todas la provincias donde hubo elecciones, descuenta que perderá en las PASO y en la primera vuelta, pero que finalmente ganará en el balotaje. Nadie sabe a qué Santo le piden este milagro.


La Opinión Popular

15-06-2019 / 09:06
El nuevo candidato del macrismo, el senador todo terreno Miguel Ángel Pichetto ha estrenado en campaña un discurso que fue utilizado en los 70 para masacrar a la juventud. Las bandas de la Triple A, la Alianza Anticomunista Argentina, se basaron en ese discurso para comenzar una masacre que se continuaría en un baño de sangre durante la dictadura.
 
La Triple A, Alianza Anticomunista Argentina, consideraba que la sola acusación de comunista contra un militante peronista, bastaba para que fuera secuestrado y acribillado a tiros. A veces los cuerpos eran destrozados con explosivos en barrios populares, como sucedió en Lomas de Zamora con varios vecinos.
 
Pichetto, que se acaba de alejar del peronismo, se da el lujo desde el macrismo de denunciar que fue todo el peronismo, y no él, quien ha descarriado. Y su primer aporte para la campaña de la gobernadora María Eugenia Vidal ha sido acusar, como antes lo hacía la Alianza Anticomunista Argentina (Triple A), de comunista al candidato del peronismo, Axel Kicillof.
 
Por la experiencia histórica de los argentinos, las acusaciones de Pichetto lo asimilan junto a la banda de criminales que se anticipó a la dictadura de Jorge Rafael Videla. Muchos de los integrantes de la Triple A, después pasaron a formar parte de los grupos de tareas que desataron el terrorismo de Estado en la Argentina en consonancia con los dictados de Washington en aquella época.
 
Acusar de comunista a un adversario político es una figura que recuerda también a los viejos macartistas de los Estados Unidos, a los fascistas italianos y españoles y a los nazis. Está incrustado en la historia reciente de la humanidad como uno de los rincones más oscuros y siniestros de la política.
 
Si fue un mal paso o algo pensado porque se supone que eso tendría efecto en algún sector del peronismo, es secundario. Pichetto irrumpe en la campaña bonaerense con el uniforme de los intolerantes y los extremistas, el discurso de barricada de las bandas violentas, algo que los argentinos han tratado de superar.
 
Son declaraciones que lo aproximan al estereotipo del peronista fascista con que algunos radicales y algunos socialistas caricaturizan al peronismo. El exabrupto contra Axel Kicillof reafirma esa imagen que deberán votar esos mismos radicales y socialistas.
 
El anticomunismo es un discurso del pasado, ha sido excusa para ensangrentar el país. Esas palabras traen el fantasma terrible de la Triple A.
 
La Opinión Popular

14-06-2019 / 09:06
La inflación de mayo volvió a quedar arriba del 3%, lo mismo que los últimos cuatro meses. Esta vez el alza de precios fue del 3,1% frente a abril, según informó ayer el Indec. En la comparación anual, la suba de precios al consumidor escaló a un record del 57,3%, el nivel más alto desde 1991.
 
Hace 16 meses que la inflación está por arriba del 2% mensual, de los cuales en 10 oportunidades quedó arriba de 3%. En alimentos y bebidas, cuyo impacto es más severo en los sectores más vulnerables, la escalada inflacionaria llegó al 65% anual.
 
El Gobierno de Mauricio Macri y el FMI, pese a ello, celebraron el dato como positivo. Señalaron que el 3,1% de mayo marcó la segunda baja consecutiva, aunque evitaron precisar que lo hizo desde registros más que elevados como el 4,7% de marzo y el 3,4% de abril. 
 
La inflación sigue siendo un grave problema pese a las reiteradas promesas del inepto Macri y su "equipazo" económico sobre un alivio que nunca llega. En cinco meses de 2019, la suba de precios a nivel minorista alcanzó el 19,2%, lo cual ubica a la inflación esperada para el primer semestre en un nivel bastante similar al que el Gobierno proyectó para todo el 2019. Para fines de año, habrá vuelto a errarle al cálculo en unos 20 puntos porcentuales. En los cuatro años de la desastrosa gestión de Cambiemos, los precios estuvieron siempre por arriba del nivel que encontró en 2015.
 
Después de una desaceleración a fines del año pasado frente a los valores record de septiembre y octubre (6,5 y 5,4%, respectivamente), en 2019 la inflación tiene una forma de campana. En enero, los precios se movieron un 2,9%, luego pasaron al 3,8 en febrero y 4,7 en marzo. En abril, la inflación bajó un poco a 3,4% y en mayo, 3,1%.
 
Si bien los datos de los últimos dos meses implican una desaceleración inflacionaria, el nivel de variación de los precios es todavía muy alto en relación al rango del 1,5/2% que tenía antes de la devaluación del año pasado y también sobre el final del gobierno de Cristina, previo a la asunción de Macri.
 
En la recta final antes de las elecciones presidenciales, el Gobierno apuesta a que al menos no se vuelva a acelerar la inflación. Para lograr ese objetivo, Macri cuenta, por un lado, con la posibilidad de dilapidar los dólares que el FMI le prestó para pagar la deuda 2020, mientras que por el lado de las tarifas de servicios públicos pospuso varios aumentos para después de octubre. Luego, habrá que apretarse los cinturones.
 
Que los precios continúen aumentando arriba de 3 % mensual, es más destacable aun considerando la fuerte caída de la economía. También llama la atención la persistencia a pesar que mayo fue un mes de calma en la cotización del dólar, a diferencia de los meses anteriores. El alza de la inflación se debe a decisiones tomadas por el gobierno de Macri que golpean duramente contra el bolsillo del pueblo trabajador.
 
La Opinión Popular

13-06-2019 / 09:06
Alberto Fernández y Sergio Massa confirmaron la coalición electoral con el nombre Frente de Todos, integrada por el PJ, Unidad Ciudadana, el Frente Renovador y otros 16 partidos. En el encuentro, se distribuyó también un comunicado con una declaración de principios del nuevo espacio. "Las opciones son claras. Nuestras prioridades son el trabajo y la producción, los humildes y la clase media, los comerciantes y los emprendedores, los que enseñan y los que aprenden", dicen allí.
 
Quedó pendiente de resolución la cuestión de las candidaturas, para lo que todavía quedan diez días de plazo. Massa pide una PASO para competir por la presidencia, pero desde la fórmula Alberto Fernández-Cristina Fernández prefieren que se presente como primer candidato a diputado en la provincia de Buenos Aires. Resolverlo será motivo de otra larga y extenuante negociación, como la de ayer.
 
Una de las preocupaciones de Massa fue darle un marco programático a la coalición para justificar su pase desde Alternativa Federal, espacio del que fue fundador y participó hasta unas semanas atrás. Ayer, al salir a hablar luego del encuentro, puso como primer ítem del acuerdo los 12 puntos temáticos discutidos el martes con una delegación de dirigentes del PJ encabezados por José Luis Gioja.
 
Lo otro que planteó Massa fue que se trataba de una coalición de partidos en la que cada fuerza mantendrá su individualidad. De hecho, el Frente Renovador sostendrá su bloque de diputados y hará un interbloque con el FpV-PJ. Por último, mencionó que la resolución de las candidaturas se hará por consenso o por primarias abiertas, en caso de ser necesario.
 
"El país necesita volver a ofrecer soluciones concretas a los problemas de la mayoría. Los desafíos que tenemos por delante exigen una mirada amplia, diversa y plural, en la que ningún argentino se quede afuera. La construcción de una coalición electoral y de gobierno y un programa con bases y puntos acordados lo hará posible", plantearon en el comunicado. Evitaron detallar lo acordado y hablar de candidaturas.
 
Por cierto, el PJ de Gioja fue de quienes más bregaron para ir hacia lo que denominó la "unidad posible", en la que sólo quedaran afuera quienes consideraban a los K como adversarios: los gobernadores Juan Manuel Urtubey y Juan Schiaretti, y el senador Miguel Ángel Pichetto, que directamente se pasó al macrismo.


El resto de los gobernadores del peronismo se alineó en el armado, algo que hasta hace pocos meses atrás parecía muy difícil. Queda el último paso, la resolución de las candidaturas. Luego, al fin, la campaña y la presentación de propuestas, que de eso se trata.
 
La Opinión Popular

12-06-2019 / 10:06
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