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Nacionales - 30-03-2019 / 09:03
PANORAMA ECONÓMICO SEMANAL

Dólar récord e ingenierías de transición: el fantasma de 1989 entusiasma al PJ no K

Dólar récord e ingenierías de transición: el fantasma de 1989 entusiasma al PJ no K
En la puja sorda pero encarnizada que libran las dos tendencias en las que se divide la oposición, un crac como el de 1989 agigantaría el poder del PJ clásico frente al kirchnerismo. Le permitiría incluso soñar con ponerse la banda presidencial a Pichetto, un dirigente a quien los votos no le alcanzan siquiera para conducir los destinos de su provincia.
Como cuando el Plan Primavera empezaba a crujir y Raúl Alfonsín decidió adelantar las elecciones presidenciales para el 14 de mayo aun cuando tenía mandato hasta el 10 diciembre, ya nadie se atreve a arriesgar un valor del dólar para el día siguiente.
 
Lo que no consigue aplacar el Fondo es la sangría de poder político que sufre el Presidente. Previsor, el procurador general del Tesoro ya giró al primer piso de la Casa Rosada una carpeta donde detalla todos los aspectos legales de un eventual adelantamiento de las elecciones presidenciales.
 
En momentos de crisis como éste, donde todo lo que lucía sólido parece evaporarse, los aliados pueden tornarse esquivos y los enemigos comprensivos.
 
El jefe de gabinete de María Eugenia Vidal, Federico Salvai, todavía barrunta bronca porque la gobernadora no obtuvo el permiso para desdoblar sus elecciones de las nacionales. Ahora, con el Presidente como yunque, comentó a una docena de sus habituales interlocutores que ya está resignado a perder. Y hasta precisó que según sus encuestas será por ocho puntos.
 
Axel Kicillof, en cambio, es de los economistas que descartan que vaya a producirse un colapso, una mega devaluación o un default antes de octubre. Con la plata del FMI alcanza para este año, especula, en una sintonía inesperada con bancos como Crédit Suisse.
 
¿Diagnóstico o expresión de deseo? Habrá que ver. En la puja sorda pero encarnizada que libran las dos tendencias en las que se divide la oposición, un crac como el de 1989 agigantaría el poder del PJ clásico frente al kirchnerismo.
 
Le permitiría incluso soñar con ponerse la banda presidencial a Pichetto, un dirigente a quien los votos no le alcanzan siquiera para conducir los destinos de su provincia.

 
La respuesta del banquero descolocó a Guido Sandleris. Fue durante uno de los varios encuentros informales que mantuvo con jerarcas de la City cuando despuntaba el pánico que se volvió corrida esta semana.
 
-O sea que si tenés éxito y el dólar se mantiene a raya vas a terminar el año pagando tasas del 60% en dólares -le espetó el financista, malhumorado.
-Bueno, no, porque cuando se estabilice retomaríamos la senda bajista de las tasas -respondió el jefe del Banco Central.
-¿A cuánto bajarías las tasas? ¿A niveles menores que la inflación?
-No, siempre mantendríamos tasas positivas.
-Entonces tu éxito sería bajarlas al 40% anual. Ahora están en 65%. Terminarías el año habiendo pagado 50% promedio en dólares en el mejor de los casos. ¿Después a cuánto tendría que subir el dólar para compensar?
 
Sandleris eligió esquivar la chicana. Pero el récord posterior de la divisa y el salto por encima de $60 que pegó en los contratos a futuro con fecha de enero expusieron nítido el pesimismo del establishment financiero, acaso la última fracción de los dueños del capital que se mantenía abroquelada en torno a la reelección de Mauricio Macri.
 
"Las fichas las tiene todas el Banco Central. Pero por siete días. Cada siete días vuelve a cero", dijo a BAE Negocios otro banquero que también pasó esta semana por Reconquista 266. Fue antes de la comunicación "A" 6661 difundida ayer por la mañana, que extendió del 65% al 100% la proporción de sus depósitos que los bancos pueden colocar en Letras de Liquidez (Leliq).
 
Haber relajado ese límite fue interpretado en la City como otro gesto de impotencia de la conducción del Central, maniatada por el acuerdo con el Fondo Monetario y su anchísima "zona de no intervención", que le prohíbe vender reservas hasta que la divisa no supere los 50 pesos. El dólar casi no reaccionó.
 
Como suele suceder, la desautorización del árbitro envalentona a quienes desafían sus reglas. A la vice de Sandleris, Verónica Rappoport, también conocida como Verito Rap por el seudónimo que usaba en redes sociales hasta asumir, ayer un ocurrente mesadinerista la rebautizó con sorna Verito Rappi.
 
La alusión a los mensajeros que pedalean arrastrando gigantescas mochilas térmicas anaranjadas prendió rápido en los grupos de whatsapp de las veinte manzanas. Una trasmutación veloz de catedrática prestigiosa a mandadera precarizada del Fondo Monetario.
 
 
Adelantados
 
Lo que parece a punto de llevarse puesto al tercer plan de estabilización pergeñado en solo nueve meses por la craneoteca del Fondo es, por enésima vez, la fuga de capitales.
 
Macri asumió en 2015 convencido de que sin "cepos" -esto es, sin controles cambiarios ni retenciones- el problema sería la lluvia de dólares que apreciaría el peso. Desde entonces, sin embargo, se fugaron más de US$ 65.000 millones. Un promedio anual de US$ 17.000 millones, o más del doble de los US$ 7.750 millones anuales que promediaron los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner con sus cepos.
 
A diferencia de lo que ocurría en 2018, cuando eran los fondos del exterior y los grandes jugadores locales los que se dolarizaban, desde la gran corrida de octubre lo que se reactivó fueron las compras de divisas por parte de los pequeños ahorristas.
 
Según el último balance cambiario del Central, el 70% de la moneda dura que vendieron los bancos en enero fue adquirida por personas físicas que operaron menos de US$ 10.000 cada una. Apenas un 11% se escurrió en operaciones por más de US$ 50.000.
 
La apuesta oficial es a aspirar todo el circulante posible para que a nadie le queden pesos para comprar dólares, pero ¿por qué no habrían de presionar también sobre el mercado los $ 320.000 millones adicionales que se acumularon en plazos fijos desde octubre, como advirtió Marina Dal Poggeto?
 
El riesgo de espiralización es tanto mayor cuanto más difícil le resulta al Central bajar la inflación forzando la aspiradora de pesos. Que Gustavo Lopetegui haya decidido a última hora de anteayer partir en tres cuotas mensuales consecutivas la nueva suba del gas del 29% prueba que, además de más dinero para asignaciones sociales, quizá Lagarde también suelte algunos millones para contener con subsidios el impacto de los tarifazos sobre el costo de vida. Un súbito arranque de heterodoxia sacrílega ante el riesgo de colapso.
 
Lo que tampoco consigue aplacar el Fondo es la sangría de poder político que sufre el Presidente. Previsor, el procurador general del Tesoro ya giró al primer piso de la Casa Rosada una carpeta donde detalla todos los aspectos legales de un eventual adelantamiento de las elecciones presidenciales.
 
No quiere decir que sea el plan A ni el B, pero sí que empezó a estudiarse la alternativa. Hombre de confianza de Macri y antiguo asesor legal del holding familiar, Bernardo Saravia Frías le advirtió a su jefe que no le resultaría tan fácil como a Alfonsín. A fines de los ochenta, la fecha estaba sujeta a una discrecionalidad mucho mayor de la Rosada.
 
Para que las elecciones se realicen antes del tercer domingo de octubre, ahora el oficialismo debería modificar dos leyes: la que establece que las PASO son el segundo domingo de agosto y la ley general incorporada al Código Electoral.
 
El artículo 99 de la Constitución impide alterar la letra de esas leyes por decreto de necesidad y urgencia. Además, por tratarse de leyes electorales, la modificación de cualquiera de ellas exige una mayoría especial de la mitad más uno de todos los miembros de cada cuerpo, independientemente de los presentes. Son 129 diputados y 37 senadores. Cambiemos no cuenta con lo uno ni con lo otro.
 
 
Frenemies
 
Si quisiera adelantar las elecciones para evitar que un espiral de dólar, precios y salarios lo atropelle antes de someterse a las urnas, Macri no tendría otra alternativa que convencer al kirchnerismo o al peronismo no kirchnerista.
 
Descartado lo primero, se disparan las acciones de un interlocutor que nunca dejó de atenderle el teléfono pero que tampoco olfateó nunca tanta sangre ajena como ahora: Miguel Pichetto.
 
El rionegrino ya dio un indicio: se había comprometido ante el oficialismo a acompañar el proyecto de ley de financiamiento de la política que prohijó la Rosada, pero esta semana pareció iniciar una huelga de brazos caídos. Casualidad o no, su súbito desinterés despertó las primeras suspicacias en el Congreso.
 
Otro indicio de que Cambiemos baraja al menos la posibilidad de algún cambio en el calendario de votaciones son sus últimos dos movimientos en la justicia.
 
Por un lado, empezó a apurar la designación del juez federal Sergio Torres como miembro de la Suprema Corte bonaerense, donde hay una vacante abierta.
 
Por otro, aceleró el trámite para nombrar al titular del Tribunal Federal Nº1 electoral de La Plata, con competencia sobre toda la elección de la provincia.
 
En el concurso de antecedentes quedó primero el actual juez federal de Dolores, Alejo Ramos Padilla, quien acaba de declarar en rebeldía al fiscal Carlos Stornelli por no haberse presentado a sus citaciones por presunta extorsión. Pero el Gobierno decidió anteayer proponer para ese cargo al Senado a Laureano Durán, que quedó tercero.
 
Por Alejandro Bercovich
 
Fuente: BAE Negocios
 

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Dólar récord e ingenierías de transición: el fantasma de 1989 entusiasma al PJ no K
La crisis no es para todos: mientras crece la pobreza, los bancos amasan ganancias millonarias.
18-04-2019 / 10:04
18-04-2019 / 09:04
Durante semanas los medios ultraoficialistas: Clarín, La Nación e Infobae, estuvieron anticipando supuestas medidas para conjurar el impacto inflacionario, para aguantar hasta las elecciones. Es que el desquicio de precios descontrolados, tarifas en incesante aumento, despidos y suspensiones masivas complican las posibilidades de reelección de Mauricio Macri.
 
Y el anuncio falló desde su misma presentación. Se supone que la intención, ante una realidad económica que le es absolutamente esquiva al gobierno de Macri, y tras un golpe de nocaut como el dato de la inflación de marzo, era que el Gobierno demostrara que estaba de pie, que generara confianza como para que le creyeran que podía llegar a las elecciones entero.
 
Lo calificaron de Plan Aspirina, Plan Parche, "paquetito" y hasta hubo quien lo comparó con la táctica de un técnico de fútbol que se sabe despedido y juega en el último partido con toda la audacia que nunca tuvo, con los jugadores y la estrategia en los que nunca creyó, para despedirse, fracasado, diciendo "hice lo que me pedía la gente".
 
El primer gesto fue esconder al Presidente y mostrarlo apenas asomado a un video mal editado del cual se presumía ser producto de una charla espontánea con una vecina. Mala elección. Peor aún para quienes tuvieron que dar la cara y responder ante la inevitable pregunta del periodismo. ¿Por qué no hizo los anuncios el Presidente?
 
También hizo agua el fondo de las medidas. ¿Hacía falta recurrir justamente a medidas K, tantas veces vilipendiadas, para ser presentadas ahora como salvavidas? Procrear, Precios Cuidados, congelamiento de tarifas, créditos con fondos de Anses, son conceptos que el gobierno demonizó durante tres años y medio como emblemas K, y hoy se convierten en instrumentos "para llevar alivio a las familias".
 
Es un paquete de medidas confusas, "parches" que no pueden provocar un impacto en el consumo: precios accesibles de la carne pero con reducido alcance en su disponibilidad, créditos de costo elevadísimo para familias que cobran dos mangos, tarifas ya a niveles exorbitantes sobre las que se promete no aplicarles más aumentos hasta fin de año, acuerdo de estabilidad de precios sobre una cantidad muy limitada de productos y luego de haber tenido un fuerte aumento previo.
 
Plan de pagos de la AFIP para deudas impositivas que no resuelven el problema central que genera la inactividad de las empresas. Créditos que no solucionan los problemas que afectan al conjunto de la sociedad, y que el programa del FMI eterniza: la debacle del ingreso y la producción. El verdadero "precio cuidado" (o congelado) es el salario. Y sin recomposición de los ingresos y sin reactivación productiva, no hay posibilidad de tener un horizonte distinto al de un colapso, que es lo que hoy se tiene por delante.
 
La Opinión Popular
 

17-04-2019 / 10:04
Ayer fue otro día negro para el Gobierno de Mauricio Macri, la inflación trepó al 4,7% en marzo y acumuló en el primer trimestre 11,8%, según informó el Indec. Desesperados por la elevada inflación y el posible resultado adverso en las próximas elecciones, el Gobierno le pidió FMI congelar las bandas de no intervención del Banco Central hasta fin de año entre un piso de $ 39,75 y un techo de $ 51,45.
 
Es claro que el FMI maneja el rumbo del país. Luego del anuncio del presidente del Central, Guido Sandleris, el Fondo destacó la medida y sostuvo que la inflación es un "desafío difícil para las autoridades argentinas", pero que se reduciría en los próximos meses. Con el combo de tarifazos y posibles saltos del dólar difícilmente caiga la inflación.
 
En los últimos doce meses la inflación alcanzó los 54,7 %, los rubros que más se encarecieron en marzo fueron los alimentos y bebidas, la educación y las prendas de vestir y calzado. La suba de precios impacta con más fuerza en los sectores más pobres ya que destinan la mayor parte de sus ingresos a la compra de los alimentos (lo que más aumentó).
 
Por los altos precios y el menor poder adquisitivo, el consumo se desplomó. Según un relevamiento, las ventas de los productos que componen la canasta básica (alimentos, bebidas, artículos de limpieza) registraron el mes pasado una baja del 8,7 % en volumen. Una baja que sólo se compara con lo registrado en la gran crisis del 2002.
 
Este miércoles el Presidente, y luego en conferencia de prensa los ministros de Hacienda, Nicolás Dujovne; de Salud y Desarrollo Social, Carolina Stanley, y de Producción y Trabajo, Dante Sica, anunciarán medidas cosméticas electoralistas para "tolerar" la inflación, que incluirían una ampliación del programa Precios Cuidados, descuentos en supermercados y créditos de Anses para jubilados y beneficiarios de AUH. Hubo empresas como Molinos y La Paulina que se adelantaron y ya remarcaron sus precios.
 
El Gobierno apuesta a impedir una posible corrida cambiaria que hunda las aspiraciones de Macri de ser reelecto aunque cuenta con herramientas limitadas para evitar un nuevo salto del dólar. El FMI es partidario de la libre flotación del dólar, es decir que haya más devaluación si el "mercado" así lo exige, pero más devaluación dispararía aún más la inflación, la situación sería caótica y el macrismo se tendría que despedir de cualquier chance electoral.
 
El FMI respalda a Macri, pero como ya adelantó la directora gerente Christine Lagarde "sería una tontería que cualquier candidato diera la espalda al trabajo que se está haciendo", es decir gane quien gane oficialistas u opositores el mensaje es claro: habrá que seguir bajo la bota del FMI con más ajustes, reforma laboral y previsional. En tanto, la estrategia de Cambiemos es aguantar hasta las elecciones sin que se produzca una debacle, pero después el futuro es tétrico.
 
La Opinión Popular
 

16-04-2019 / 09:04
El 11 de abril pasado, Mauricio Macri lanzó entre bombos y platillos un fenomenal Plan Nacional Anticorrupción 2019-2023 para poner bajo la lupa a todas las dependencias del gobierno, pero ahora, la titular de la Oficina Anticorrupción, que diseñó este aparatoso plan, Laura Alonso, ha dicho que ni ella ni su oficina intervendrán en causas de corrupción de funcionarios de Cambiemos. No existe.
 
Así cualquiera. Es fabuloso tener un plan anticorrupción contra los otros y al mismo tiempo encubrir la corrupción de los propios al paralizar al organismo que los debería investigar. Laura Alonso se convierte con estas declaraciones en la luchadora Anticorrupción típica del discurso de Cambiemos.
 
Como los periodistas que se llaman "independientes" y ahora nos enteramos que trabajan para los servicios de inteligencia, Laura Alonso es lo contrario de lo que dice. En el programa de Luis Majul, indicó que es una decisión no investigar ni ser querellante en las causas de corrupción del Gobierno "para preservar cualquier tipo de sospecha o duda sobre la falta de imparcialidad". Es al revés: esa decisión confirma la falta de imparcialidad de Alonso.
 
Esta Oficina Anticorrupción es un chiste desde el momento en que Macri emitió un decreto que cambiaba los requisitos que debería cumplir el titular de la OA y los dibujó a imagen y semejanza de Laura Alonso, su candidata.
 
De hecho, Anticorrupción intervino en varios casos del gobierno de Cambiemos, el partido al cual pertenece Alonso. A mediados de 2016 fue acusada por su actuación en los Panamá Papers por la Fundación por la Paz y el Cambio Climático de Argentina: "mal desempeño de sus funciones", "abuso de autoridad" e "incumplimiento de deberes públicos". Laura Alonso defendió a Macri argumentando que constituir sociedad en paraíso fiscal no es delito en sí mismo.
 
El ex ministro de Energía Juan José Aranguren fue denunciado por comprar gas a Chile, sin licitación, mediante un acuerdo con ese país con un sobreprecio 53% mayor que el GNL que llega por barco y 128% más caro que las importaciones de Bolivia, y favorecer con ese procedimiento a la empresa Shell, de la cual es accionista. Alonso archivó la denuncia.
 
Hay muchas situaciones de este tipo. Alonso tiene denuncias en la Justicia por "persecución selectiva" por la manera como decide en qué causas intervenir y en cuáles no. En febrero de 2017, un grupo de diputados denunció a la Oficina Anticorrupción de Laura Alonso, por el escandaloso acuerdo firmado entre el gobierno de Macri con el Correo Argentino, por el cual se le condonaba al Grupo Macri, una deuda de 70 mil millones de pesos con el Estado. Alonso no es anticorrupta, usa a su organismo para hacer politiquería, lo cual es corrupción.
 
La Opinión Popular
 

16-04-2019 / 09:04
A diez semanas del cierre de listas, los u$s60 millones diarios del FMI empezarán a sellar la estrategia electoral del Gobierno de Mauricio Macri.
 
Si la mayor oferta de dólares, ayudada por la liquidación de la cosecha, alcanza a neutralizar la presión de la catástrofe inflacionaria y de la incertidumbre electoral sobre el dólar, Macri ratificará de forma definitiva su armado político electoral y todo el PRO se pondrá la camiseta de Durán Barba conducción.
 
El primer hecho, la estabilización del dólar, es el más deseado por todos en el oficialismo. Pero su consecuencia, la ratificación del modelo, es el más temido.
 
No lo quieren los radicales, no lo quiere María Eugenia Vidal, no lo quiere Horacio Rodríguez Larreta y no lo quiere Emilio Monzó. Creen que un veranito antes del cierre de listas provocará cinco meses de turbulencias.
 
"Si el dólar se mantiene o cede, el Gobierno lo va a tomar como una señal de acierto y va a ratificar todo lo de siempre. Si eso pasa, el verdadero enigma arranca entre el cierre de listas y el ballotage. Hay tres hitos: el día que Cristina anuncie que es candidata, el día de la PASO, en que muestre que es competitiva, y el día de la primera vuelta, cuando se meta en el ballotage. Esos tres días son un samba cambiario", vaticina una de las caras más visibles del Gobierno.
 
Agrega un dato más: "Y toda la sangría desde ahora hasta el ballotage, es responsabilidad de nuestro candidato, el Presidente de la Nación. Se la van a cobrar en la factura electoral de él". Por eso, ya hay quienes dicen en Cambiemos: cuanto mejor, peor.
 

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