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"El resultado electoral nos genera una gran responsabilidad". Gustavo Bordet
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Nacionales - 29-03-2019 / 08:03

El drama social es aún peor que lo que muestra el Indec

El drama social es aún peor que lo que muestra el Indec
Mauricio Macri fue muy claro e insistente en pedir que su gobierno sea evaluado según los logros en reducir la pobreza, confiado en que la podría bajar. Sin embargo el balance es pésimo. El Gobierno no sólo ha fracasado en reducir la pobreza. Tampoco acertó en domar la inflación, en estabilizar el dólar y en impulsar el crecimiento a través del consumo, la inversión y las exportaciones, a lo que hay que agregar el peso adicional del enorme endeudamiento contraído.
"Derrumbe social en la Argentina. Macri y el FMI lo hicieron". Así se titula el muy esclarecedor trabajo que elaboró el Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP), en base a los datos que difundió el Indec. Esclarecedor porque muestra que la situación actual es en realidad aún peor  que la que surge del informe oficial.
 
Según el reporte del organismo oficial de estadística, en el segundo semestre del año pasado había 32% de pobres, es decir de personas que viven en hogares cuyo ingreso no alcanza a cubrir la Canasta Básica Total.
 
Pero los cálculos del centro de estudios que dirige el ex diputado de Unidad Popular, Claudio Lozano, muestran que en el cuarto trimestre del año pasado la pobreza trepó hasta el 35,9 por ciento.
 
La explicación a esa divergencia es la siguiente. Según mediciones del Indec de acceso más restringido, en el tercer trimestre del año pasado la pobreza fue del 28,1%, con lo cual para que el semestre arroje el 32%  informado ayer, en el cuarto trimestre la pobreza tuvo que haber sido 35,9 por ciento.
 
Con el mismo razonamiento se llega a la conclusión de que el porcentaje de indigentes del cuarto trimestre fue 7,4% de los habitantes, superior al 6,7% que figura en el informe del semestre conocido ayer. Los porcentajes alarman, pero traducido a número de personas espantan.
 
Según el Indec hay 8,9 millones de pobres, de los cuales 1,9 millones son indigentes. Pero esas cifras son el resultado de una encuesta que sólo abarca 31 aglomerados en los que viven 27,9 millones de personas.
 
La proyección a los 44,4 millones de argentinos no es lineal, pero no cabe la más mínima duda de que si la encuesta captara a toda la población, se sumarían algunos millones a la cifra de pobreza y cientos de miles a la de indigencia. La proyección del IPyPP para el total de la población indica que hay 16,1 millones de pobres y 3,3 millones de indigentes.
 
Mauricio Macri fue muy claro e insistente en pedir que su gobierno sea evaluado según los logros en reducir la pobreza, confiado en que la podría bajar. Sin embargo el balance es pésimo.
 
El Gobierno no sólo ha fracasado en reducir la pobreza. Tampoco acertó en domar la inflación, en estabilizar el dólar y en impulsar el crecimiento a través del consumo, la inversión y las exportaciones, a lo que hay que agregar el peso adicional del enorme endeudamiento contraído.
 
No obstante, el Presidente insiste con la misma receta, con que no hay alternativas, y no enrojece en simular enojo y calentura por lo que él considera soluciones mágicas. Mágico será el resultado electoral si la economía y la situación social no mejoran sustancialmente y Macri se alza con la reelección.

 
Dinámica negativa vertiginosa
 
La fotografía de la actualidad es el resultado de una película que tiene una dinámica negativa vertiginosa. Según el último informe del Indec el porcentaje de pobres aumento del 25,7 en el segundo semestre de 2017 a 32 en el semestre pasado, y el de indigentes de 4,8 a 6,7; que equivalen a incrementos del 24,5 y 39,6 por ciento.
 
Pero, nuevamente, comparando los datos trimestrales de forma de tener el último cuadro de situación, se observa que entre el cuarto trimestre de 2017 y el último del año pasado, la pobreza aumentó un 36,5% y la indigencia un 66,3%. En cantidad de personas, hay 4,4 millones más de pobres y 1,3 millones más de indigentes.
 
La dinámica se agrava y acelera más si se parte del segundo trimestre del año pasado, es decir capturando el efecto de la crisis que se desató a partir de la devaluación y de los ajustes acordados con el Fondo Monetario Internacional.
 
Eso significa que en ese lapso los pobres aumentaron a un ritmo de medio millón por mes, 17.800 por día, 740 por hora o 12 por minuto. Semejante deterioro no puede sorprender a nadie si se toma en consideración los otros dos informes que ayer difundió el Indec.
 
Por un lado el nivel de actividad (que en enero cayó 5,7% en relación a igual mes del año anterior) arrastra un retroceso de 9 meses consecutivos. En segundo lugar, el nivel de salarios nominales de enero fue un 32,2% más alto que un año atrás, lo que significa que aumentaron 17 puntos porcentuales menos que los 49,3 puntos de inflación acumulada en esos doce meses. Lo que en términos de poder adquisitivo supone una disminución del 11,5 por ciento.
 
El derrumbe social que reflejan todas estas cifras sería mucho más profundo si no existiera la red de contención que ejerce el programa de Asignación Universal por Hijo. Pero eso mismo revela que los resultados del "mercado" y de la distribución primaria de ingresos es calamitosa.
 
Tal vez resulta incómodo enterarse que, más allá de los discursos políticos y de la indignación que muchos manifiestan, el drama que reflejan estos números lejos están de constituir una preocupación prioritaria para el conjunto de la sociedad.
 
Según la última encuesta de Opinaia la pobreza figura en el quinto lugar en una lista de los principales problemas del país, con apenas el 9% de los votos. Para la consultora Agora la pobreza está en el cuarto lugar con el 15% de los votos.
 
Si bien no había datos confiables por el oscurantismo estadístico del gobierno anterior, se estima que al asumir la presidencia la pobreza estaba en torno al 29,5% y la indigencia alrededor del 5,3%. Lo cual implica que en los primeros tres años de gestión hubo un salto de 6,4 puntos porcentuales en pobreza y de 2,1 en indigencia.
 
Por Marcelo Zlotogwiazda
 
Fuente: Infobae
 

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El drama social es aún peor que lo que muestra el Indec
Se suman las malas noticias: la pobreza subió a 32%, con casi 3 millones más de nuevos pobres.
18-04-2019 / 10:04
18-04-2019 / 09:04
Durante semanas los medios ultraoficialistas: Clarín, La Nación e Infobae, estuvieron anticipando supuestas medidas para conjurar el impacto inflacionario, para aguantar hasta las elecciones. Es que el desquicio de precios descontrolados, tarifas en incesante aumento, despidos y suspensiones masivas complican las posibilidades de reelección de Mauricio Macri.
 
Y el anuncio falló desde su misma presentación. Se supone que la intención, ante una realidad económica que le es absolutamente esquiva al gobierno de Macri, y tras un golpe de nocaut como el dato de la inflación de marzo, era que el Gobierno demostrara que estaba de pie, que generara confianza como para que le creyeran que podía llegar a las elecciones entero.
 
Lo calificaron de Plan Aspirina, Plan Parche, "paquetito" y hasta hubo quien lo comparó con la táctica de un técnico de fútbol que se sabe despedido y juega en el último partido con toda la audacia que nunca tuvo, con los jugadores y la estrategia en los que nunca creyó, para despedirse, fracasado, diciendo "hice lo que me pedía la gente".
 
El primer gesto fue esconder al Presidente y mostrarlo apenas asomado a un video mal editado del cual se presumía ser producto de una charla espontánea con una vecina. Mala elección. Peor aún para quienes tuvieron que dar la cara y responder ante la inevitable pregunta del periodismo. ¿Por qué no hizo los anuncios el Presidente?
 
También hizo agua el fondo de las medidas. ¿Hacía falta recurrir justamente a medidas K, tantas veces vilipendiadas, para ser presentadas ahora como salvavidas? Procrear, Precios Cuidados, congelamiento de tarifas, créditos con fondos de Anses, son conceptos que el gobierno demonizó durante tres años y medio como emblemas K, y hoy se convierten en instrumentos "para llevar alivio a las familias".
 
Es un paquete de medidas confusas, "parches" que no pueden provocar un impacto en el consumo: precios accesibles de la carne pero con reducido alcance en su disponibilidad, créditos de costo elevadísimo para familias que cobran dos mangos, tarifas ya a niveles exorbitantes sobre las que se promete no aplicarles más aumentos hasta fin de año, acuerdo de estabilidad de precios sobre una cantidad muy limitada de productos y luego de haber tenido un fuerte aumento previo.
 
Plan de pagos de la AFIP para deudas impositivas que no resuelven el problema central que genera la inactividad de las empresas. Créditos que no solucionan los problemas que afectan al conjunto de la sociedad, y que el programa del FMI eterniza: la debacle del ingreso y la producción. El verdadero "precio cuidado" (o congelado) es el salario. Y sin recomposición de los ingresos y sin reactivación productiva, no hay posibilidad de tener un horizonte distinto al de un colapso, que es lo que hoy se tiene por delante.
 
La Opinión Popular
 

17-04-2019 / 10:04
Ayer fue otro día negro para el Gobierno de Mauricio Macri, la inflación trepó al 4,7% en marzo y acumuló en el primer trimestre 11,8%, según informó el Indec. Desesperados por la elevada inflación y el posible resultado adverso en las próximas elecciones, el Gobierno le pidió FMI congelar las bandas de no intervención del Banco Central hasta fin de año entre un piso de $ 39,75 y un techo de $ 51,45.
 
Es claro que el FMI maneja el rumbo del país. Luego del anuncio del presidente del Central, Guido Sandleris, el Fondo destacó la medida y sostuvo que la inflación es un "desafío difícil para las autoridades argentinas", pero que se reduciría en los próximos meses. Con el combo de tarifazos y posibles saltos del dólar difícilmente caiga la inflación.
 
En los últimos doce meses la inflación alcanzó los 54,7 %, los rubros que más se encarecieron en marzo fueron los alimentos y bebidas, la educación y las prendas de vestir y calzado. La suba de precios impacta con más fuerza en los sectores más pobres ya que destinan la mayor parte de sus ingresos a la compra de los alimentos (lo que más aumentó).
 
Por los altos precios y el menor poder adquisitivo, el consumo se desplomó. Según un relevamiento, las ventas de los productos que componen la canasta básica (alimentos, bebidas, artículos de limpieza) registraron el mes pasado una baja del 8,7 % en volumen. Una baja que sólo se compara con lo registrado en la gran crisis del 2002.
 
Este miércoles el Presidente, y luego en conferencia de prensa los ministros de Hacienda, Nicolás Dujovne; de Salud y Desarrollo Social, Carolina Stanley, y de Producción y Trabajo, Dante Sica, anunciarán medidas cosméticas electoralistas para "tolerar" la inflación, que incluirían una ampliación del programa Precios Cuidados, descuentos en supermercados y créditos de Anses para jubilados y beneficiarios de AUH. Hubo empresas como Molinos y La Paulina que se adelantaron y ya remarcaron sus precios.
 
El Gobierno apuesta a impedir una posible corrida cambiaria que hunda las aspiraciones de Macri de ser reelecto aunque cuenta con herramientas limitadas para evitar un nuevo salto del dólar. El FMI es partidario de la libre flotación del dólar, es decir que haya más devaluación si el "mercado" así lo exige, pero más devaluación dispararía aún más la inflación, la situación sería caótica y el macrismo se tendría que despedir de cualquier chance electoral.
 
El FMI respalda a Macri, pero como ya adelantó la directora gerente Christine Lagarde "sería una tontería que cualquier candidato diera la espalda al trabajo que se está haciendo", es decir gane quien gane oficialistas u opositores el mensaje es claro: habrá que seguir bajo la bota del FMI con más ajustes, reforma laboral y previsional. En tanto, la estrategia de Cambiemos es aguantar hasta las elecciones sin que se produzca una debacle, pero después el futuro es tétrico.
 
La Opinión Popular
 

16-04-2019 / 09:04
El 11 de abril pasado, Mauricio Macri lanzó entre bombos y platillos un fenomenal Plan Nacional Anticorrupción 2019-2023 para poner bajo la lupa a todas las dependencias del gobierno, pero ahora, la titular de la Oficina Anticorrupción, que diseñó este aparatoso plan, Laura Alonso, ha dicho que ni ella ni su oficina intervendrán en causas de corrupción de funcionarios de Cambiemos. No existe.
 
Así cualquiera. Es fabuloso tener un plan anticorrupción contra los otros y al mismo tiempo encubrir la corrupción de los propios al paralizar al organismo que los debería investigar. Laura Alonso se convierte con estas declaraciones en la luchadora Anticorrupción típica del discurso de Cambiemos.
 
Como los periodistas que se llaman "independientes" y ahora nos enteramos que trabajan para los servicios de inteligencia, Laura Alonso es lo contrario de lo que dice. En el programa de Luis Majul, indicó que es una decisión no investigar ni ser querellante en las causas de corrupción del Gobierno "para preservar cualquier tipo de sospecha o duda sobre la falta de imparcialidad". Es al revés: esa decisión confirma la falta de imparcialidad de Alonso.
 
Esta Oficina Anticorrupción es un chiste desde el momento en que Macri emitió un decreto que cambiaba los requisitos que debería cumplir el titular de la OA y los dibujó a imagen y semejanza de Laura Alonso, su candidata.
 
De hecho, Anticorrupción intervino en varios casos del gobierno de Cambiemos, el partido al cual pertenece Alonso. A mediados de 2016 fue acusada por su actuación en los Panamá Papers por la Fundación por la Paz y el Cambio Climático de Argentina: "mal desempeño de sus funciones", "abuso de autoridad" e "incumplimiento de deberes públicos". Laura Alonso defendió a Macri argumentando que constituir sociedad en paraíso fiscal no es delito en sí mismo.
 
El ex ministro de Energía Juan José Aranguren fue denunciado por comprar gas a Chile, sin licitación, mediante un acuerdo con ese país con un sobreprecio 53% mayor que el GNL que llega por barco y 128% más caro que las importaciones de Bolivia, y favorecer con ese procedimiento a la empresa Shell, de la cual es accionista. Alonso archivó la denuncia.
 
Hay muchas situaciones de este tipo. Alonso tiene denuncias en la Justicia por "persecución selectiva" por la manera como decide en qué causas intervenir y en cuáles no. En febrero de 2017, un grupo de diputados denunció a la Oficina Anticorrupción de Laura Alonso, por el escandaloso acuerdo firmado entre el gobierno de Macri con el Correo Argentino, por el cual se le condonaba al Grupo Macri, una deuda de 70 mil millones de pesos con el Estado. Alonso no es anticorrupta, usa a su organismo para hacer politiquería, lo cual es corrupción.
 
La Opinión Popular
 

16-04-2019 / 09:04
A diez semanas del cierre de listas, los u$s60 millones diarios del FMI empezarán a sellar la estrategia electoral del Gobierno de Mauricio Macri.
 
Si la mayor oferta de dólares, ayudada por la liquidación de la cosecha, alcanza a neutralizar la presión de la catástrofe inflacionaria y de la incertidumbre electoral sobre el dólar, Macri ratificará de forma definitiva su armado político electoral y todo el PRO se pondrá la camiseta de Durán Barba conducción.
 
El primer hecho, la estabilización del dólar, es el más deseado por todos en el oficialismo. Pero su consecuencia, la ratificación del modelo, es el más temido.
 
No lo quieren los radicales, no lo quiere María Eugenia Vidal, no lo quiere Horacio Rodríguez Larreta y no lo quiere Emilio Monzó. Creen que un veranito antes del cierre de listas provocará cinco meses de turbulencias.
 
"Si el dólar se mantiene o cede, el Gobierno lo va a tomar como una señal de acierto y va a ratificar todo lo de siempre. Si eso pasa, el verdadero enigma arranca entre el cierre de listas y el ballotage. Hay tres hitos: el día que Cristina anuncie que es candidata, el día de la PASO, en que muestre que es competitiva, y el día de la primera vuelta, cuando se meta en el ballotage. Esos tres días son un samba cambiario", vaticina una de las caras más visibles del Gobierno.
 
Agrega un dato más: "Y toda la sangría desde ahora hasta el ballotage, es responsabilidad de nuestro candidato, el Presidente de la Nación. Se la van a cobrar en la factura electoral de él". Por eso, ya hay quienes dicen en Cambiemos: cuanto mejor, peor.
 

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