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Nacionales - 15-03-2019 / 08:03
PANORAMA ECONÓMICO NACIONAL

Macri va en el Titanic y piensa que el que se hundirá es el iceberg

Macri va en el Titanic y piensa que el que se hundirá es el iceberg
Si bien Lavagna es quien pone más nerviosos a los estrategas de campaña del oficialismo, el fantasma que agitan sus principales espadas en el exterior es otro: Cristina. Lo hizo Gustavo Lopetegui en Houston, donde habló ante poderosísimos CEOs del mundo petrolero como si lo hiciera ante fiscales del PRO en San Isidro: sin medirse. Dio a entender que si Macri pierde las elecciones volverá a administrar la Argentina un populismo inviable y expropiador. Un discurso súper atractivo para los inversores a seis meses de los comicios. Casi tan atractivo como una invitación a bailar en la cubierta del Titanic.
-No tengo un mango para nada. De esos incentivos olvídense. La recaudación sigue cayendo en términos reales. ¡Estamos bailando en la cubierta del Titanic! Los bodegueros escucharon azorados la metáfora que soltó sin anestesia el ministro de la Producción, Dante Sica.

 
Fue justo antes de Navidad en el viejo edificio de la Secretaría de Industria, donde unos 40 empresarios vitivinícolas participaban de la mesa de competitividad del sector. La evocaron dos de ellos el fin de semana pasado, en Mendoza, entre los vahos etílicos de una fiesta de la Vendimia plagada de reproches por la caída del consumo y de las exportaciones.
 
Desde entonces, la situación productiva no paró de empeorar. Lo admite el propio Sica, a quien los empresarios no solo le reconocen franqueza sino también solvencia técnica, a diferencia de lo que ocurría con su antecesor, Pancho Cabrera.
 
El "latin lover", como apodó Macri a Cabrera luego de que las revistas del corazón lo fotografiaran con Juanita Viale rumbo a Punta del Este, llegó incluso a acusar de "llorones" a los industriales. Sica sería incapaz de tal crueldad.
 
Lo que empieza a horadar igual la relación cordial que Sica supo tejer con el empresariado es el paso del tiempo y la persistencia de ese "momento Titanic".
 
A mediados del año pasado, cuando recibió por primera vez como ministro a la Junta Directiva de la Unión Industrial Argentina, les aclaró que jamás habría aceptado el cargo si le hubieran dicho que las tasas de interés seguirían tan altas un semestre después. "¡Si creyera eso me voy a laburar a un banco!", bromeó.
 
En septiembre lo ratificó en un reportaje con radio Mitre: "Es claro que una tasa del 60% (anual) es incompatible con tener inversiones productivas, pero tenemos que entender que es una tasa de compromiso para frenar la crisis", dijo. Ayer, seis meses, después de aquella entrevista y ocho meses después de la reunión con la UIA, la tasa de interés tocó el 64% anual.

 
El presidente del Banco Nación, Javier González Fraga, también eligió la Vendimia para sincerar las restricciones que encorsetan el Gobierno. "Hay que elegir entre que se dispare el dólar o una tasa alta", admitió ante este diario.
 
Y apuntó sin eufemismos contra el expresidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, a quien culpó por la corrida que a su juicio terminó por generar la bola de nieve de las Lebac: "Que haya títulos del Central en manos de particulares nacionales y extranjeros es un disparate".
 
González Fraga amagó varias veces con renunciar por decisiones de Hacienda como la de exigirle que financie al Tesoro con 15.000 millones de pesos en el Presupuesto 2019, o que frene el otorgamiento de créditos para no expandir el circulante de dinero.
 
Pero no se priva de aventuras políticas como la que acaba de emprender en Santa Fe, donde compró un pliego para competir con los Eskenazi por el contrato como agente financiero de la provincia.
 
¿Y si finalmente gana y el Nación pasa a manejar la palanca de los pagos a jubilados y empleados públicos santafesinos y del giro de la coparticipación provincial, justo mientras el gobernador socialista Miguel Lifschitz se juega a un armado opositor con Roberto Lavagna?
 
 
Bolas y bolitas
 
Nicolás Dujovne piensa lo mismo que González Fraga sobre las Lebac. Pero, como el jefe del Nación, cree que con las Leliqs no va a pasar lo mismo. Una certeza sobre la que el mercado empieza a dudar, como advirtió anteayer un despacho de Reuters firmado por Gabriel Burin y titulado "El nuevo riesgo argentino de un billón de pesos: la creciente deuda en Leliqs".
 
Banqueros alineados con el Gobierno como el CEO del HSBC, Gabriel Martino, admiten por lo bajo que el riesgo existe. Y que lo que gatilló la disparada del dólar a $43,50 del jueves pasado fue salida del país de fondos grandes que habían vuelto a la bicicleta del carry trade pero que, con tasas de menos del 50% anual, se van. Y no vuelven más.
 
En la City estiman que solamente durante la gestión de "Toto" Caputo, la bicicleta financiera les reportó a los grandes bancos de Wall Street una ganancia de 15.000 millones de dólares. Es la contracara del segundo balance en rojo de su historia que presentó esta semana la alimentaria Arcor, correspondiente al ejercicio 2018. El anterior -y único hasta ahora en sus 67 años de vida- había sido el de 2002.
 
Anoche, la poderosa Asociación Empresaria Argentina ( AEA) reunió a su comisión directiva en un cónclave más hermético que lo habitual. A su presidente, Jaime Campos, le cuesta cada vez más mantener la cohesión del grupo o redactar un comunicado conjunto de sus socios.
 
Entre ellos conviven el sufrido jefe de Arcor, Luis Pagani, y el de la hilandera TN Platex, Teddy Karagozian, resignados ya a que no encontrarán soluciones mientras Macri se mantenga en el poder, y los dueños de Clarín, Héctor Magnetto, y de La Nación, Fernán Saguier, los más firmes sostenes políticos del Presidente al interior del establishment.
 
 
Houston, tenemos un problema
 
La esperanza de los industriales grandes es que Roberto Lavagna logre terciar en la polarización entre Macri y Cristina Kirchner. El exministro hablará el miércoles próximo en Córdoba invitado por la Fundación Mediterránea y entusiasmó también a la platea rural en Expoagro, donde le abrieron las tranqueras las reuniones discretas que antes había mantenido con sus organizadores, los dueños de multimedios que apoyan a Macri pero prefieren tener un plan B.
 
Algo que llama la atención de Lavagna es que, aunque confirma en privado a empresarios y sindicalistas que su candidatura a presidente está firme, todavía no tiene equipo de campaña. A Expoagro llegó por sus propios medios y sin que le hayan cobrado siquiera viáticos los dos colaboradores que lo acompañaron, Armando "Melena" Torres y Rodolfo Gil. Los dos son miembros del selecto grupo de whatsapp que anima Lavagna con el título "Salgamos", el lema que el exministro eligió como contraposición a "Cambiemos".
 
Otro de los incondicionales que le organiza reuniones a Lavagna es un viejo operador y funcionario de su equipo, el abogado Leonardo Madcur. Una señal de la preocupación que causa Lavagna en el oficialismo es que en las catacumbas de la inteligencia oficial y paraoficial, expuestas con bastante detalle esta semana por el juez Alejo Ramos Padilla, ya tomaron nota de dos datos acerca de él.
 
El primero, que Madcur es íntimo amigo de la familia de Damián Stefanini, un financista que desapareció misteriosamente cuatro años y medio atrás y que antes le había transferido 150 mil dólares al extinto fiscal Alberto Nisman. El otro, que en su San Juan natal acaba de ser condenado en un juicio abreviado otro Madcur, Eduardo Monir, por haber sido detenido sin licencia y con estupefacientes y haber intentado coimear a los policías que lo apresaron.
 
Si bien Lavagna es quien pone más nerviosos a los estrategas de campaña del oficialismo, el fantasma que agitan sus principales espadas en el exterior es otro: Cristina Kirchner. Lo hizo Gustavo Lopetegui en Houston, donde habló ante poderosísimos CEOs del mundo petrolero como si lo hiciera ante fiscales del PRO en San Isidro: sin medirse.
 
Fue en la CERAWeek, un seminario top al que solo acceden jeques y magnates, donde dio a entender que si Macri pierde las elecciones volverá a administrar la Argentina un populismo inviable y expropiador. Un discurso súper atractivo para los inversores a seis meses de los comicios. Casi tan atractivo como una invitación a bailar en la cubierta del Titanic.
 
Por Alejandro Bercovich
 
Fuente: BAE Negocios
 

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24-03-2019 / 10:03
Cuando en enero se difundió su foto con Miguel Lifschitz, un tuitero macrista se burló, con cierto talento: "Buena pareja para jugar a las bochas". Una semana más tarde, cuando apareció en sandalias y medias, la reacción fue hilarante y masiva. Pocas semanas después, el principal logro de Roberto Lavagna fue que dejaran de tomarlo en chiste.
 
"Estoy caliente. Muy caliente -casi gritó el presidente Macri esta semana- Otra vez volver a escuchar los que proponen ese atajo, esa solución mágica, que nos desliga, nos relega, de seguir este camino de trepar la montaña con orgullo, con esfuerzo, pero convencidos. Es in-so-por-ta-ble".
 
Unos días antes, en un reportaje con Luis Majul, Macri había acusado erróneamente a Lavagna de haber impuesto retenciones, había criticado su negociación de la deuda externa privada del 2005 -un hecho ciertamente virtuoso- y le había adjudicado, también erróneamente, haber participado de los gobiernos que hundieron el país en los "últimos cuarenta años".
 
Pero no fue solo Macri. El jefe de Gabinete Marcos Peña sostuvo que Lavagna era igual que Cristina Kirchner, y que ambos eran "retrógrados, conservadores y reaccionarios".
 
El ministro de Economía, Nicolás Dujovne, sostuvo que se puede crecer al 9 por ciento "haciendo todo mal" y le recriminó a Lavagna que pisara las tarifas y defaulteara la deuda externa. Dujovne no explicó si se puede producir inflación, endeudamiento y recesión, todo al mismo tiempo, "haciendo todo bien".
 
La crítica de Elisa Carrió fue más personal. Aburrido, soberbio, viejo y usa sandalias con medias: cuestión de gustos.
 
El ex viceministro de Dujovne, que volvió a Estados Unidos luego de un breve período de heroico patriotismo, se llama Sebastián Galiani: "Viene con Duhalde y Barrionuevo", acusó, sin recordar que Duhalde y Barrionuevo hasta hace dos días eran aliados de su Presidente.
 
¿Por qué se ponen tan nerviosos en el Gobierno de Cambiemos? Por débil que sea la candidatura de Lavagna, ofrece un refugio a votantes de Macri que están desencantados con él y resisten la candidatura de Cristina.
 
Esos votantes estaban a la intemperie: ahora tienen dónde ir. Potencialmente, Lavagna ofrece la posibilidad de un voto opositor sin que eso signifique avalar la corrupción que mancha a Cristina y su entorno.
 
Pero puede haber una razón más trascendente para el enojo macrista de estos días. Lavagna le plantea a Macri la discusión sobre sus desaciertos económicos sin ofrecerle los flancos que, alegremente, a cada paso, regalan las huestes de Cristina.

23-03-2019 / 09:03
Una actividad cerrada y de gestión volvió a traerle complicaciones a Mauricio Macri. El Presidente terminó ofuscado con un obrero que hizo el gesto de la "V" peronista mientras se fotografiaba en el Paseo del Bajo.
 
El enojo y posterior reto ocurrieron ayer, pero la escena se viralizó hoy y muestra una faceta de Macri desconocida para el público.
 
Al percatarse del gesto del obrero, un Macri visiblemente enojado le ordena que se aparte y salga de la foto. Mientras, Horacio Rodríguez Larreta observa la escena junto a María Eugenia Vidal.
 
Si bien la imagen circula sin audio, parece una verdadera pesadilla para los asesores del PRO que durante años se esforzaron por cambiar la imagen del Macri frío y distante. "Faltó una sonrisa", se resignó uno de sus más fieles laderos que vivió la transformación que le permitió llegar a la Presidencia.
 
"Lo que pasa que antes no te podías acercar a un Presidente y ahora cualquiera le falta el respeto", analizó un dirigente macrista que pidió mantener su nombre en reserva.
 
Un mes atrás el mandatario fue escrachado por otro obrero que lo abordó en medio de un acto oficial del plan Procrear en el sur de la Ciudad y le reclamó que hiciera "algo".
 
"Soy un laburante, vivo día a día, todos los días a las 5 de la mañana me levanto", sorprendió el obrero a Macri, que intentaba meter un bocado. "Perdón que se lo tengo que decir, con respeto, no me importa el Gobierno pasado, ahora es el problema", advirtió el trabajador.
 
"Tratemos de hacer rápido las cosas, se lo pido por favor presidente, estamos peor", aseveró el obrero. Macri intentó darle un final al episodio al buscar un abrazo de compromiso con el trabajador de la Uocra. "Hagan algo, la concha de mi hermana", fue el último comentario que deslizó el trabajador.
 
La Opinión Popular

23-03-2019 / 09:03
El espía Marcelo D'Alessio puso por primera vez al macrismo a la defensiva desde que asumió el gobierno. Hostigado por la crisis, la alianza Cambiemos contraatacó siempre con alguna denuncia amplificada por la corporación mediática.
 
Esta vez, al tiempo que la crisis es devastadora, la denuncia surgió con una potencia inusitada desde la oposición y logró romper el blindaje mediático para impactar de lleno en el ámbito judicial. El gobierno aparece inerme ante la espiral ascendente de una crisis que no puede controlar y el frente judicial se le desmorona.
 
En medios políticos ya se habla de que Mauricio Macri no está para ninguna reelección en este contexto. Y se espera que la movilización del 24 sea de una gran masividad por el clima de fuerte malestar. "Por la Patria que soñamos, contra la miseria planificada", es la consigna.
 
Con el dólar que sube, las tasas de interés más altas del planeta y una inflación que está entre las primeras de todo el mundo, el gobierno ya no puede recurrir a su bazooka judicial para distraer la atención porque tiene en aprietos a uno de sus principales alfiles, el fiscal macrista Carlos Stornelli.
 
La reacción frente a la investigación del juez Alejo Ramos Padilla y la detención de D'Alessio fue casi instintiva o impulsada por el pánico. Cambiemos no la derivó hacia ninguno de sus operadores subterráneos.
 
El disparo salió directamente de la Casa Rosada. Y hubo otras defensas también a la desesperada, mientras el jueves se producían grandes movilizaciones espontáneas en Buenos Aires, Dolores y Mar del Plata, pero en defensa del juez.
 
Si la Magistratura o la Corte aceptaban ese acto intervencionista casi brutal de Macri hubieran quedado en evidencia. No solamente como agentes de un poder que tendría que ser independiente, sino que también hubiera dado todo el aspecto de reacción corporativa en defensa del fiscal. El Ejecutivo trató de atacar desde la Magistratura y la Corte a un juez que está investigando al poder político. Ese desmanejo tuvo fuerte repercusión en el exterior.
 
No fue solamente el gobierno el que se salió de caja. La reacción de Elisa Carrió está entre las más desquiciadas de su curriculum. Y hasta la misma diputada Graciela Camaño -del ala del massismo que resiste cualquier contacto con el PJ y los K- atinó a salir en defensa del fiscal Carlos Stornelli, cuyo proceso puede embarrar a gran parte del mundo político que se benefició de las andanzas de D'Alessio con el fiscal.
 
El rechazo de la Cámara de Mar del Plata a la recusación del juez, planteada por Stornelli y la respuesta afirmativa de la Corte al pedido del juez de respaldo material, más el probable fracaso del pedido de juicio político en la Magistratura, dan cuenta de que el ámbito judicial optó por un camino más complejo que el propuesto por el macrismo.
 
Entre la crisis económica y este escándalo de espionaje ilegal para alimentar causas judiciales, el lawfare o guerra jurídica, una práctica muy usada por el macrismo para reemplazar a la política, perdió credibilidad.

22-03-2019 / 12:03
El rebrote inflacionario, la ola de despidos y la nueva corrida al dólar le llegaron al Gobierno de Mauricio Macri en el peor momento político posible, con su imagen pública en picada y la pólvora de la corrupción K mojada por el creciente escándalo del espía Marcelo Dalessio.
 
Desesperado por huir hacia adelante, el Presidente apeló esta semana al viejo truco de mostrar autoridad con un puñetazo a la mesa. Pero el efecto fue, como suele pasar cuando se sobreactúa, el contrario: el establishment lo mira perplejo, Wall Street espera sin jugar una sola ficha, la Corte Suprema lo ignora, sus aliados toman distancia, la CGT se despereza y el peronismo sonríe, al fin, ante la perspectiva ahora menos remota de que el ballotage termine enfrentando a dos opositores.
 
La metáfora desafortunada de la semana corrió por cuenta del presidente del Banco Nación, Javier González Fraga, a quien secundará por lo que le quede de mandato el fallido exvice de Federico Sturzenegger en el Central, Lucas Llach. "¿Qué prefieren, estar en un auto a más de 100 kilómetros por hora que va hacia la pared o haber chocado ya con la pared y no tener más que un par de huesos rotos?", preguntó González Fraga a un auditorio de financistas, quienes por las dudas no arriesgaron respuesta.
 
Muerte o dunga-dunga. Casi tan alentador como el "estamos bailando en la cubierta del Titanic" que soltó Dante Sica ante bodegueros.
 
En el campo rumian su malestar por el regreso de las retenciones y la suba de costos, dos coletazos de la devaluación de fines de septiembre. Hasta reaparecieron juntos los referentes de la vieja Mesa de Enlace de 2008, aunque esta vez para castigar a Macri. Fue un lamento muy sintomático del momento que se vive en el empresariado.
 
Conmovidos o irónicos, los integrantes del Comité Ejecutivo de la UIA se cansaron de reenviar por whatsapp el video del reencuentro ruralista. "Parecen industriales", comentó con sorna uno de los tres que envió el recorte a BAE Negocios. ¿Y el Grupo de los Siete, donde hasta hace un año compartían amables almuerzos? Bien, gracias.
 
A los industriales, anteayer, Sica los reprendió por primera vez en un tono similar al que usaba su antecesor que los trató de "llorones", Francisco Cabrera. Sica se enojó porque un rotario cuchicheó que su discurso era "puro piripipí" y acusó entonces al empresariado de asociarse con los sindicatos para después pedirle prebendas al Estado. "Ya nos ponen en la misma bolsa a todos. Están en la fase yo contra el mundo", comentó un dueño de fábrica presente en el salón.
 
Más allá de las intenciones, gobernar bajo emoción violenta empieza a granjearle enemigos al macrismo.

22-03-2019 / 08:03
La funesta política económica neoliberal de Mauricio Macri, dirigida por el FMI, aumentó la desocupación urbana que alcanzó en el último trimestre de 2018 al 9,1 por ciento de la población económicamente activa, lo cual representa un aumento de casi dos puntos con respecto al 7,2 por ciento registrado por el Indec en el mismo período del año anterior.
 
Esto significa que 1.752.000 personas se encuentran desempleadas y en busca de trabajo, de un total de casi 13 millones que representan la población activa en núcleos urbanos de todo el país. El aumento de la tasa de desempleo representaría que, a lo largo de 2018, se sumaron unos 260 mil personas al ejército de desocupados.  Si se proyecta al total de la población laboral, la cantidad de desempleados nuevos sería del orden de los 400 mil sobre un total de 1 millón 750 mil.
 
La proporción de ocupados demandantes de empleo llegó en el cuarto trimestre de 2018 al 17,3 por ciento, lo cual representa un salto importante con respecto a un año atrás, cuando medía 14,7 por ciento. Esta cifra refleja los subocupados que buscan otro empleo sin conseguirlo, o bien ocupados plenos en busca de sumar otro trabajo o reemplazar el que tienen, presumiblemente por insuficiencia de ingresos.  
 
En el período informado por el Indec, también aumentó la tasa de subocupados con respecto a la de un año atrás. La proporción de trabajadores que, si bien tienen empleo, no llegan a cubrir una jornada completa, representa el 12 por ciento de la población activa, cuando a fines de 2017 representaba el 10,2 por ciento.
 
De acuerdo a las cifras del Indec, los subocupados sumaban un millón 557 mil personas a fines de 2018, unos 260 mil más que en el cuarto trimestre del año anterior. Por sexo y edad, la franja de población con mayores problemas de desempleo son los jóvenes de hasta 29 años. Entre las mujeres, el desempleo llega al 21,4 por ciento. Entre los varones, la tasa es del 15,4 por ciento.
 
En el primer caso, el aumento en relación al año anterior es de 2,6 puntos (era de 18,8 por ciento a fines de 2017). El desempleo joven de los varones creció en un año cuatro puntos, a partir del 11,4 por ciento en la medición del último cuarto de 2017.
 
De los 31 aglomerados urbanos, en cinco la desocupación alcanzó a los dos dígitos (es decir, que superó el 10 por ciento). Ellos son: Gran Rosario (12,8 por ciento), Mar del Plata (12,8), partidos del conurbano bonaerense (11,4), San Nicolás-Villa Constitución (11,3) y Santa Rosa-Toay (10,1). Mar del Plata es, además, el aglomerado urbano con mayor subocupación: 17,5 por ciento. En 2019 el mercado de trabajo no se recuperará y el desempleo volverá a subir.
 
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