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Nacionales - 13-03-2019 / 09:03

Beneficiadas por el tarifazo de Macri, empresas de luz y gas embolsaron $30.000 millones en 2018

Beneficiadas por el tarifazo de Macri, empresas de luz y gas embolsaron $30.000 millones en 2018
SE LA LLEVAN EN PALA. Edesur (empresa distribuidora de electricidad) ganó 3.078 millones de pesos, que es cuatro veces más que en el mismo período de 2017. Recordemos que el accionista minoritario más importante es Nicolás Caputo, “amigo del alma” del presidente Macri. Así también, Edenor, en manos otro empresario muy cercano al presidente, Marcelo Midlin (dueño de Pampa Energía), obtuvo el año pasado ganancias por 4.260 millones de pesos, dos veces más que en el año anterior.
Luego de los más de 12 años de quejarse por fuertes pérdidas acumuladas como consecuencia del congelamiento tarifario y la constante suba de costos, a pesar que estas empresas de energía, transporte y otros sectores, recibieron subsidios entre 2004 y 2015, durante el kirchnerismo, de nada más y nada menos que de U$S 162 mil millones y además se evitó todo cuestionamiento a las deficiencias del servicio prestado, con Mauricio Macri la cosa cambió.
 
Como las empresas no eran muy rentables, es decir no ganaban lo que se le daba la gana, brindaban un servicio de buena calidad. Con Macri en el gobierno, las empresas de energía y gas comenzaron a revertir el crítico escenario con balances que reflejan ganancias por algo más de $30.000 millones durante los 12 meses finalizados el 31 de diciembre pasado.
 
Así se refleja en los balances presentados hasta la fecha en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires por las principales empresas transportadoras y distribuidoras de gas y energía del país, tales como Edenor, Edesur, Edelap, Transportadora de Gas del Sur (TGS), Transportadora de Gas del Norte (TGN) y Transener, entre otras.
 
La fuerte recuperación de los estados contables y de la situación financiera de estas compañías tiene relación directa con el proceso de brutal recomposición de las tarifas que viene implementando el Gobierno de Macri y que, según los datos del Indec, entre el 2015 y el 2018, acumulan subas del 600% para la electricidad, y del 250% para el gas.
 
Edesur (empresa distribuidora de electricidad) ganó 3.078 millones de pesos, que es cuatro veces más que en el mismo período de 2017. Recordemos que el accionista minoritario más importante es Nicolás Caputo, "amigo del alma" del presidente Macri.
 
Así también, Edenor, en manos otro empresario muy cercano al presidente, Marcelo Midlin (dueño de Pampa Energía), obtuvo el año pasado ganancias por 4.260 millones de pesos, dos veces más que en el año anterior.

Esto, a pesar de la disminución del consumo de ambos servicios, como consecuencia de la fuerte recesión que sufre la economía y de la caída de los ingresos de la gran mayoría de los argentinos. 
La situación financiera de las empresas mejoró notablemente, pero el mal servicio continúa. 


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Si bien la revisión de las tarifas se inició en el 2016, ese año quedó frenada y condicionada por una serie de fallos judiciales adversos, al punto tal que hasta se obligó al Gobierno a dar marcha atrás con los aumentos otorgados para las distribuidoras de gas, por ejemplo.
 
De esta forma, en 2017, el costo de ambos servicios se mantuvo en revisión por parte de las autoridades, que decidieron aplicar un sendero gradual de incrementos en las facturas desde febrero de ese año.
 
En el mismo sentido, las autoridades determinaron una importante reducción de los subsidios con el objetivo de mantener menos del 40% de la factura a cargo de erogaciones del Estado, a diferencia de los años anteriores, cuando el aporte público llegó a representar el 70% del precio de una factura de luz, gas o agua.
 
Un año después, es decir en el 2018, se volvieron a aplicar incrementos que rondaron el 40% en el caso de la electricidad, con una primera suba del 24% en febrero de ese año cuando también subió el gas un 15%.
 
Luego, en el segundo semestre del 2018, las tarifas de ambos servicios volvieron a crecer un 25%, más que nada a partir de octubre y con el objetivo de trasladar a los usuarios el impacto de la inflación y de la devaluación del tipo de cambio.
 
Esto, en línea con la meta de cumplir con los compromisos asumidos en la renegociación de los contratos que obliga al Estado a trasladar a los cuadros tarifarios el impacto de la suba de precios que se registre en cada semestre y que se calcula sobre el Índice de Precios Mayoristas (Ipim).
 
 
Ganancias, deudas y reinversión
  
Con ese contexto, el 2018 terminó con incrementos de casi el 60% en luz y gas que sirvieron para que las empresas reflejaran importantes ganancias en sus balances.
 
La única excepción en este contexto fue la de Metrogas, que cerró el año con una pérdida de $799 millones cuando en el 2017 había presentado un balance positivo por $774 millones.
 
Fuentes de la empresa propiedad de YPF argumentaron ante iProfesional que el rojo se debió al peso de la deuda en moneda extranjera, afectada por la devaluación, y que no logró ser compensada por las subas de tarifas.
 
Diferentes fueron los casos de las principales distribuidoras de gas del interior, como GasBan (ahora Naturgy BAN); o Distribuidora de Gas del Centro o Distribuidora de Gas Cuyana. Las tres acumularon ganancias por $4.999 millones durante el año pasado.
 
En el rubro, las transportadoras de gas fueron las que mejores ingresos obtuvieron gracias al nuevo escenario de tarifas. El ejemplo es TGS, que ganó $11.415 millones contra los $5.751 millones del 2017.
 
En su balance, la compañía explica que la diferencia se debe a mayores ingresos por ventas ($14.109 millones) y a un incremento en los ingresos provenientes de los segmentos de transporte, producción y comercialización.
 
También incidieron los costos operativos, que se incrementaron en $4.252 millones y los gastos de administración y comercialización, que subieron en $1.185 millones respecto del balance del 2017.
 
En cuanto a sus resultados financieros, reflejaron una variación negativa de $2.318 millones, principalmente como consecuencia del impacto de la mayor depreciación del peso respecto del dólar.
 
Por su parte, TGN también registró un resultado positivo el año pasado, pero mucho menor al de TGS ya que alcanzó los $3.721 millones. De todos modos, se trata de una cifra muy superior a los $841 millones que ganó en el 2017.
 
 
Edenor, al tope
  
En el caso de la energía eléctrica, el liderazgo en cuanto a resultados positivos durante el año pasado lo ostenta Edenor que obtuvo una ganancia de $4.260 millones, contra los $691 millones del 2017.
 
Durante ese período, la empresa controlada por Pampa Energía invirtió $8.550 millones con la prioridad puesta en alcanzar la calidad de servicio comprometida en la revisión tarifaria integral que se puso en vigencia desde febrero del 2017.
 
La misma se vincula con la necesidad de atender la demanda de sus más de 9 millones de clientes particulares y 37.000 Pymes y grandes industrias que operan en su área de concesión.
 
Se trató del mayor nivel de fondos aplicados por la compañía a la mejora de la red de distribución, desde su creación y superiores en más de $1.600 millones a las comprometidas con el ente regulador.
 
Además, el directorio de Edenor tomó la decisión de no distribuir dividendos a sus accionistas en 2018, tal como sucede desde el año 2001, razón por la cual los fondos generados se aplicaron a inversiones y gastos operativos en su totalidad.
 
En el caso de Edesur, presentó un balance con $3.087 millones de ganancias, recuperando sus estados financieros de las pérdidas por $997 millones que había acumulado en el 2017.
 
El año pasado, sus ingresos aumentaron en $11.767 millones por la aplicación de los nuevos cuadros tarifarios. También gracias a que a partir del 1° de febrero del 2018 se le comenzó a reconocer el incremento de los costos de la energía conocido como VAD y que fue definido en 48 cuotas hasta el 31 de enero del 2022.
 
Se desde el 1° de agosto pasado la aplicación del 50% (7,925%) del incremento y recuperándose la parte restante en seis cuotas a partir del 1° de febrero pasado.
 
Además, el Ebitda (ganancias antes de intereses e impuestos) de Edesur aumentó principalmente por los mayores ingresos registrados, aunque ese monto fue parcialmente compensados por mayores cargos operativos resultantes de la suba del precio promedio de la compra de energía, de aproximadamente un 52%, y de un aumento en las remuneraciones y cargas sociales, debido principalmente al impacto de los incrementos salariales otorgados.
 
En cuanto a las inversiones, se mantuvieron en niveles similares a los del 2017 y se realizaron con el objeto de mejorar la calidad del servicio con obras en subestaciones y cables de alta tensión.
 
Esto, a pesar de que las ventas de energía disminuyeron frente al mismo ejercicio del 2017 como resultado del contexto económico, de las mayores tarifas y de la suba de la inflación en un entorno de caída de la actividad económica.
 
Un escenario similar logró Edelap durante el año pasado. La mayor distribuidora de electricidad de la provincia de Buenos Aires obtuvo ganancias por $1.576 millones.
 
En el caso del transporte de energía, fue Transener la que obtuvo los mejores resultados el año pasado, con una rentabilidad de $3.176 millones. 
 
Esta cifra seguramente ayudará al Gobierno a encontrar durante este año un comprador para el 50% del capital de la empresa que todavía está en manos del Estado y que es pretendido por varios inversores privados.
 
Por Andrés Sanguinetti
 
Fuente: iProfesional
 

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22-03-2019 / 12:03
El rebrote inflacionario, la ola de despidos y la nueva corrida al dólar le llegaron al Gobierno de Mauricio Macri en el peor momento político posible, con su imagen pública en picada y la pólvora de la corrupción K mojada por el creciente escándalo del espía Marcelo Dalessio.
 
Desesperado por huir hacia adelante, el Presidente apeló esta semana al viejo truco de mostrar autoridad con un puñetazo a la mesa. Pero el efecto fue, como suele pasar cuando se sobreactúa, el contrario: el establishment lo mira perplejo, Wall Street espera sin jugar una sola ficha, la Corte Suprema lo ignora, sus aliados toman distancia, la CGT se despereza y el peronismo sonríe, al fin, ante la perspectiva ahora menos remota de que el ballotage termine enfrentando a dos opositores.
 
La metáfora desafortunada de la semana corrió por cuenta del presidente del Banco Nación, Javier González Fraga, a quien secundará por lo que le quede de mandato el fallido exvice de Federico Sturzenegger en el Central, Lucas Llach. "¿Qué prefieren, estar en un auto a más de 100 kilómetros por hora que va hacia la pared o haber chocado ya con la pared y no tener más que un par de huesos rotos?", preguntó González Fraga a un auditorio de financistas, quienes por las dudas no arriesgaron respuesta.
 
Muerte o dunga-dunga. Casi tan alentador como el "estamos bailando en la cubierta del Titanic" que soltó Dante Sica ante bodegueros.
 
En el campo rumian su malestar por el regreso de las retenciones y la suba de costos, dos coletazos de la devaluación de fines de septiembre. Hasta reaparecieron juntos los referentes de la vieja Mesa de Enlace de 2008, aunque esta vez para castigar a Macri. Fue un lamento muy sintomático del momento que se vive en el empresariado.
 
Conmovidos o irónicos, los integrantes del Comité Ejecutivo de la UIA se cansaron de reenviar por whatsapp el video del reencuentro ruralista. "Parecen industriales", comentó con sorna uno de los tres que envió el recorte a BAE Negocios. ¿Y el Grupo de los Siete, donde hasta hace un año compartían amables almuerzos? Bien, gracias.
 
A los industriales, anteayer, Sica los reprendió por primera vez en un tono similar al que usaba su antecesor que los trató de "llorones", Francisco Cabrera. Sica se enojó porque un rotario cuchicheó que su discurso era "puro piripipí" y acusó entonces al empresariado de asociarse con los sindicatos para después pedirle prebendas al Estado. "Ya nos ponen en la misma bolsa a todos. Están en la fase yo contra el mundo", comentó un dueño de fábrica presente en el salón.
 
Más allá de las intenciones, gobernar bajo emoción violenta empieza a granjearle enemigos al macrismo.

22-03-2019 / 08:03
La funesta política económica neoliberal de Mauricio Macri, dirigida por el FMI, aumentó la desocupación urbana que alcanzó en el último trimestre de 2018 al 9,1 por ciento de la población económicamente activa, lo cual representa un aumento de casi dos puntos con respecto al 7,2 por ciento registrado por el Indec en el mismo período del año anterior.
 
Esto significa que 1.752.000 personas se encuentran desempleadas y en busca de trabajo, de un total de casi 13 millones que representan la población activa en núcleos urbanos de todo el país. El aumento de la tasa de desempleo representaría que, a lo largo de 2018, se sumaron unos 260 mil personas al ejército de desocupados.  Si se proyecta al total de la población laboral, la cantidad de desempleados nuevos sería del orden de los 400 mil sobre un total de 1 millón 750 mil.
 
La proporción de ocupados demandantes de empleo llegó en el cuarto trimestre de 2018 al 17,3 por ciento, lo cual representa un salto importante con respecto a un año atrás, cuando medía 14,7 por ciento. Esta cifra refleja los subocupados que buscan otro empleo sin conseguirlo, o bien ocupados plenos en busca de sumar otro trabajo o reemplazar el que tienen, presumiblemente por insuficiencia de ingresos.  
 
En el período informado por el Indec, también aumentó la tasa de subocupados con respecto a la de un año atrás. La proporción de trabajadores que, si bien tienen empleo, no llegan a cubrir una jornada completa, representa el 12 por ciento de la población activa, cuando a fines de 2017 representaba el 10,2 por ciento.
 
De acuerdo a las cifras del Indec, los subocupados sumaban un millón 557 mil personas a fines de 2018, unos 260 mil más que en el cuarto trimestre del año anterior. Por sexo y edad, la franja de población con mayores problemas de desempleo son los jóvenes de hasta 29 años. Entre las mujeres, el desempleo llega al 21,4 por ciento. Entre los varones, la tasa es del 15,4 por ciento.
 
En el primer caso, el aumento en relación al año anterior es de 2,6 puntos (era de 18,8 por ciento a fines de 2017). El desempleo joven de los varones creció en un año cuatro puntos, a partir del 11,4 por ciento en la medición del último cuarto de 2017.
 
De los 31 aglomerados urbanos, en cinco la desocupación alcanzó a los dos dígitos (es decir, que superó el 10 por ciento). Ellos son: Gran Rosario (12,8 por ciento), Mar del Plata (12,8), partidos del conurbano bonaerense (11,4), San Nicolás-Villa Constitución (11,3) y Santa Rosa-Toay (10,1). Mar del Plata es, además, el aglomerado urbano con mayor subocupación: 17,5 por ciento. En 2019 el mercado de trabajo no se recuperará y el desempleo volverá a subir.
 
La Opinión Popular

21-03-2019 / 12:03
Jaime Durán Barba, consultor de imagen y asesor político ecuatoriano de Mauricio Macri, en noviembre de 2013 declaró que "¡Hitler era un tipo espectacular! ¡Era muy importante en el mundo!". Descontamos que esa admiración no es por las atrocidades cometidas por la dictadura nazi, el antisemitismo que llevó al holocausto o el culto a la violencia que provocó la Segunda Guerra Mundial, sino por sus aporte a la propaganda.

Es así que el esquema macrista funciona gracias al doble principio que enuncia la propaganda nazi: a) la gente cree más rápido una gran mentira que una pequeña, b) una mentira repetida insistentemente acaba siendo creída.

Durán Barba le hizo decir a Macri, entre otras promesas de campaña: "Yo no he hablado nunca de ajustar", "El dólar no va a estar a más de 15 pesos", "Creemos que hay que desarrollar la economía", "Nuestra prioridad es la Pobreza Cero", "Vamos a crear dos millones de puestos de trabajo", "Ningún trabajador pagará impuesto a las ganancias" y "Vamos a dar un millón de créditos a 30 años".
 
Todas mentiras que en ningún momento pensaron cumplir y que siguen repitiendo hasta el cansancio y hasta que ellos mismos, ingenuamente, acaban creyendo.
 
La falsedad macrista no es algo que requiera más pruebas de las que están a la vista, sólo que hay muchos que las pasan por alto, sea por fanatismo ideológico, por interés de clase o por cooptación. En relación con el engaño, por ejemplo, se expone el brutal endeudamiento como un supuesto logro: "El mundo confía en nosotros". Un favor a los actuales funcionarios, pero en desmedro de los futuros gobiernos y de las generaciones venideras.
 
Una de las últimas muletillas del gobierno macrista es repetir y repetir "nosotros siempre decimos la verdad". Después de haber mentido en casi todo durante la campaña y convencido a más de un incauto con que no perderían nada de lo que tenían, asumen que está todo mal. Y encima hay que agradecerles la "valentía" de decirlo.

La habilidad dialéctica de argumentar lo imposible es apreciada por el macrismo. Durán Barba utilizó las técnicas de manipulación goebbeliana a todo nivel en la estrategia comunicacional de Cambiemos y toda su parafernalia mediática y orquestada, que evita el razonamiento o la prueba y convoca a la reacción emotiva, fanática o prejuiciosa.
 
Por Blas García


Columnista, Ingeniero, ex diputado en Córdoba, ex funcionario en Santiago del Estero y Entre Ríos.

21-03-2019 / 09:03
21-03-2019 / 08:03
La brutal crisis económica que desató la alianza gobernante Cambiemos impactó también en la felicidad de los argentinos. El país cayó del  puesto 29 al 47 en el Ranking de la Felicidad 2019 realizado por un grupo de expertos independientes con el apoyo de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
 
El informe fue difundido en el Día Internacional de la Felicidad y evalúa la calidad de vida de las personas mediante "una variedad de medidas de bienestar subjetivo", asegura el documento que se publica desde hace siete años. Pero también considera otras variables como los niveles de educación, el apoyo social, la eficiencia de los gobiernos, la expectativa de vida o la corrupción.
 
Los investigadores encontraron una tendencia creciente hacia la desigualdad en la felicidad a nivel mundial, que es el paralelo psicológico de la desigualdad de ingresos: cuánto difieren los miembros de una sociedad en su satisfacción respecto de la vida que tienen.
 
Con respecto al informe de 2018, Argentina fue superada por países como Chile (en el puesto 26), Guatemala (27), Brasil (32), Uruguay (33), El Salvador (35), Colombia (43), Nicaragua (45) y Kosovo (46). En cuanto a los países de América Latina, el país se ubica en el décimo puesto, por debajo de Trinidad y Tobago (39) y Panamá (31)
 
La Asamblea General de la ONU decretó en 2012 el 20 de marzo como el Día Internacional de la Felicidad "para reconocer la relevancia de la felicidad y el bienestar como aspiraciones universales de los seres humanos y la importancia de su inclusión en las políticas de gobierno".
 
También reconoce "la necesidad de que se aplique al crecimiento económico un enfoque más inclusivo, equitativo y equilibrado, que promueva el desarrollo sostenible, la erradicación de la pobreza, la felicidad y el bienestar de todos los pueblos".
 
Los que viven en un estado de felicidad plena son los funcionarios del gobierno de Cambiemos. Si hay algo que no se les puede reprochar es su optimismo a toda prueba. El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, por ejemplo, dijo ayer que "Argentina está desplegando un potencial que estaba dormido" y que "están madurando las reformas".
 
El martes, el presidente Mauricio Macri había señalado que el país "está saliendo del pantano" y que se encamina a una "lenta recuperación hacia lo que todos necesitamos, con fortaleza para encarar los problemas y resolverlos".
 
Y el jefe de Gabinete, Marcos Peña, en un balance de tres años de gestión, planteó que "la economía, a pesar de las dificultades de los últimos meses, es más sólida que la de 2015". No todos comparten esa visión optimista patológica. En el ranking de felicidad que elaboran ONG y la ONU, Argentina cayó del puesto 29 al 47. ¿Qué fuman en el Gobierno para estar tan felices?
 
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