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Sociedad e Interés General - 11-03-2019 / 10:03
EFEMÉRIDES POPULARES. EL 11 DE MARZO DE 1973 SE CONSUMÓ UN ABRUMADOR TRIUNFO DEL PERONISMO EN CONTRA DE LA DICTADURA MILITAR

Resistencia y Triunfo de la Lucha Popular: Cámpora al Gobierno, Perón al Poder

Resistencia y Triunfo de la Lucha Popular: Cámpora al Gobierno, Perón al Poder
El 11 de marzo de 1973 marcó un nuevo triunfo del justicialismo, golpeando en plena cara a la dictadura militar, y abrió las puertas al regreso definitivo de Perón, luego de 18 años de exilio y de una larga resistencia iniciada cuando las minorías oligárquicas lo derrocaron.
Desde 1971, cuando Juan Perón designó, a Héctor J. Cámpora, Delegado Personal y Jefe del Movimiento en la Argentina, el grueso de los dirigentes y militantes de la Juventud Peronista (JP) acudimos en forma inmediata para acompañarlo en su tarea.

Cámpora, desde el primer momento, confió en nuestra joven generación, fogueada en años de enfrentamiento contra los militares y en la esperanza del regreso del Líder, y nos permitió que junto a él, levantáramos las banderas del "Luche y Vuelve" para culminar la gesta del retorno del Caudillo a la Patria y al poder.

El 11 de marzo de 1973 marcó un nuevo triunfo del justicialismo, golpeando en plena cara a la dictadura militar, y abrió las puertas al regreso definitivo de Perón, luego de 18 años de exilio y de una larga resistencia iniciada cuando las minorías oligárquicas lo derrocaron.

Ese día, con "el Tío" Cámpora reventamos las urnas y Perón volvió para ponerse al frente de su Pueblo. Se cumplió él sueño de viejos peronistas que allá por el 55 no se rindieron; y el deseo de sus hijos que dieron la vida por su pueblo y por Perón.

Los que tuvimos la suerte de participar en esas históricas jornadas, vivimos momentos trascendentes, porque el pueblo argentino pudo expresarse poniendo fin a la dictadura de los monopolios imperialistas, acabando transitoriamente con un duro período de persecuciones y atropellos.

Escribe Blas García (El 11 de marzo de 1973, con 25 años de edad, fue elegido Diputado por el Peronismo en la Provincia de Córdoba)

El Día de los Trabajadores y una tradición de conquistas sociales logradas por la lucha popular 
Blas Garcia
 
 
Golpe militar del 28 de junio de 1966

El 28 de junio de 1966 un golpe militar liderado por el General Juan Carlos Onganía derrocó al Presidente radical Arturo Umberto Illia, debido a la incapacidad de este sector político para evitar el triunfo del peronismo en las elecciones a gobernador en la Provincia de Buenos Aires, que tendrían que celebrarse en marzo de 1967.

Se instaló una dictadura represiva sin capacidad para el diálogo y que despreciaba la política. El sistema de exclusión impuesto por el golpe gorila de 1955 al peronismo se amplió a todos los Partidos, mientras se apostaba a la economía ultraliberal y se postergaba la acción social.

La dictadura pro-imperialista entregó la Economía a los sectores más conservadores y liberales, cuyo máximo exponente fue Adalberto Krieger Vasena, quien ya había sido ministro de la denominada "Revolución Libertadora" y que aplicó medidas económicas tendientes a liberar los mercados y facilitar la entrega de los sectores productivos al gran capital monopolista extranjero.

La política social de salarios deprimidos, despidos injustificados y masivos, anulación de indemnizaciones, supresión de derechos gremiales y represión de huelgas y actividades obreras, engendró jornadas de rebelión popular generalizada, cuyo punto más alto fue el "Cordobazo" en mayo de 1969. Tiempo después, otras puebladas incendiaban la Patria.

Como el pueblo se levanta contra la opresión y los proyectos del imperialismo y se agudiza el enfrentamiento con el gobierno militar de los monopolios, la dictadura aplica una política autoritaria antipopular, antiperonista, confesional y anticomunista, que fue apoyada abiertamente por Estados Unidos.

Se prohibieron los partidos políticos, así como todo tipo de participación política por parte de la ciudadanía. Rigió en forma casi permanente el estado de sitio y se vieron cortados los derechos civiles, sociales y políticos.

La consecuencia inmediata que generó este contexto de proscripción en el interior de la sociedad argentina fue el incremento de la intransigencia política y la clausura de los métodos pacíficos que tienen, en el consenso y el pluralismo, los pilares de una sociedad democrática.

Nuevos sectores se incorporan al Movimiento Popular, y lo harán a partir de la radicalización política a mediados de los 60 y principios de los 70. La amplia convocatoria que el espacio de intransigencia realizaba desde las categorías nacionales y populares se alejaba, tanto de la ortodoxia del PJ, como del "clasismo" dogmático de la izquierda tradicional.


Soplan vientos de fronda

La alta conflictividad política y social genera una sociedad rebelde frente al gobierno de facto. Las grandes movilizaciones populares y la aparición de organizaciones político militares que asumían la identidad peronista señalaban el camino sin retorno del régimen militar y la posibilidad cierta del regreso del peronismo al poder en el corto plazo.

En este contexto, Juan Perón lidera la lucha integral contra la dictadura y aplicará una política acorde con su idea de "conducir al conjunto", que debía ser necesariamente muy amplio, para volver a la Patria y al poder.

Las operaciones de las "formaciones especiales" (término que acuñó Perón para nombrar a las organizaciones político-militares nacidas del seno mismo del pueblo peronista) serán un refuerzo determinante para acelerar el retiro del gobierno militar.


Se incrementa el "Luche y vuelve"

La salvaje represión gorila, los años transcurridos fuera del país y los frustrados intentos de retorno, le permiten a Perón comprender que su regreso definitivo debía pasar necesariamente por acciones combativas e intransigentes, alentado el desarrollo de la Juventud Peronista y elogiando a las "formaciones especiales".

Paralelamente, Perón produce una actualización política y doctrinaria acentuando conceptos sobre el antiimperialismo, el Tercer Mundo, la liberación nacional y social, la integración latinoamericana, el trasvasamiento generacional y el socialismo nacional.


Cámpora y la JP 

Perón destituye a su delegado personal, Jorge Daniel Paladino, por sus posturas conciliadoras y dialoguistas con los militares, y lo remplaza por Héctor J. Cámpora, que se ve obligado por las circunstancias históricas a endurecer sus posiciones político-ideológicas y apoyarse en los sectores más combativos del peronismo, como guardianes de la limpieza del proceso electoral.

Desde noviembre del año 1971 cuando Juan Perón, nombró a Héctor Cámpora Delegado Personal y Jefe del Movimiento en la Argentina, los dirigentes de la Juventud Peronista (JP) concurrimos inmediatamente a ponernos a su disposición para acompañarlo en su tarea.

Los sectores juveniles dirigimos nuestros esfuerzos a llevar al Movimiento Peronista a posiciones de intransigencia, buscando que asumiera una mayor definición ideológica para ligar las luchas nacionales a las emprendidas por los movimientos de liberación latinoamericanos y tercermundistas.

A su vez, los sectores revolucionarios del peronismo se ven obligados a reconsiderar y modificar sus posiciones intolerantes frente a la opción electoral, a la que consideran secundaria, tramposa y con pocas posibilidades practicas, lo que llevará a una mayor relación de alianzas entre los distintos sectores de la JP y las "formaciones especiales" con nuevos armados políticos y la conformación de "frentes de masas" que resultaran en un crecimiento político muy importante y la consolidación de un nuevo polo de poder adentro del Movimiento.


La salida electoral

Acosada por una insurrección popular creciente y generalizada, la dictadura organizó una salida electoral fraudulenta, condicionada por los militares, que impedía la candidatura de Perón.

Sin embargo, Perón, que no descarta ninguna alternativa, la ubica como una táctica más de las que tiene el Movimiento en su lucha por el retorno definitivo. Así, las elecciones comienzan a convertirse en una opción valida como salida al caos político y social en que se encuentra inmersa la Argentina, desde la única bandera de resistencia y triunfo que levanta la lucha popular: el peronismo.


El revolucionario Cámpora

Cámpora no tenia el perfil de un revolucionario clásico, pero, en la campaña, empieza a tratar con la JP y la izquierda peronista. Su capacidad de movilización será clave para asegurar el triunfo. Y se lleva bien con los jóvenes.

Le decíamos cariñosamente "El Tío", por ser el hermano de "Papá" Perón, y a Cámpora le gustaba ser "El Tío" de todos esos muchachos aguerridos, alborotadores, pendencieros y, algunos de ellos, amigos de las armas.

Lo acompañamos a lo largo de todo este proceso de resistencia que hubo que realizar porque algunos dirigentes habían pactado con la Dictadura de Lanusse y querían buscar "salidas" que dejaran fuera y en el exilio, a Perón.

Las relaciones de Cámpora con la JP se habían consolidado a partir de una necesidad mutua. La ausencia de "tropa propia" del candidato y la falta de presencia de los jóvenes en las cúpulas directivas del Movimiento.

La falta de una base de apoyo por parte de Cámpora, necesitado de un aparato movilizador, en un contexto generalizado de posturas combativas, jugó a favor de la JP, carente de relaciones con dirigentes con capacidades de decisión en la conducción del Justicialismo.


Cámpora al Gobierno, Perón al Poder

Perón desde el exilio en España toma la decisión que Cámpora fuera el candidato a Presidente de la Argentina por el peronismo, dado que por la proscripción él no podía presentarse. El armado apuntaba a que el Tío eliminara la proscripción, para que Perón pudiera retornar al país y luego de la renuncia, se llamara a elecciones.

La consigna Cámpora al gobierno, Perón al poder resumía el carácter épico que adquirió la campaña y encarnaba la consumación del "Luche y vuelve", la consigna con la que el peronismo, a partir del Cordobazo de 1969, había decidido enfrentar la pelea para poner fin a los largos años de proscripción y exilio de Perón.

Cámpora se presentó en las elecciones del 11 de marzo de 1973 como candidato a presidente de Argentina por el FreJuLi. Ganó cómodo las elecciones con más del 49.5% de los votos. El radical Ricardo Balbín salió segundo con un 21,3%, reconoció la derrota y renunció al tramposo ballotage.

El triunfo electoral peronista del 11 de marzo de 1973 marcó el pico más alto de participación popular en la dinámica política e institucional del país y fue el epílogo de una larga gesta de resistencia en que peleamos por el retorno incondicional de Perón a la Argentina. Dieciocho años de sacrificios y luchas, donde fuimos desenmascarando una a una todas las maniobras prescriptivas del régimen.

Cámpora asumió el 25 de mayo de 1973, finalizado el período dictatorial de la Revolución Argentina. Acudieron al acto, entre otros, el entonces presidente socialista de Chile, Salvador Allende, y el de Cuba, Osvaldo Dorticós. En la Plaza de Mayo, se concentraron para recibirlo más de un millón de personas, donde "El Tío" pronuncia un discurso combativo desde el balcón de la Rosada.


El "Tío" en el gobierno con la 'V' de Venceremos

Cámpora gobernó tan solo 49 días, que fueron suficientes para instaurar una política de estado revolucionaria en las áreas de seguridad interior, relaciones internacionales y en el plano económico.

De acuerdo con su promesa electoral, su primera medida fue amnistiar a los presos políticos que habían sido condenados y encarcelados por la dictadura militar. Además, se disuelve el Departamento de Investigaciones Políticas Antidemocráticas (DIPA) y se queman todos los archivos de la represión.

La orientación de la política económica internacional se direcciona hacia los países del Este (U.R.S.S., Rumania, Polonia, etc.) y se rompe el bloqueo yanqui que pesa sobre Cuba desde 1962.

En un retorno a la tercera posición histórica y reactualizada por Perón, el 28 de mayo Argentina reanudó las relaciones diplomáticas con Cuba, cortadas por el gobierno militar, y comenzó a proveer a ese país de productos alimenticios e industriales para romper el bloqueo estadounidense. Además, restablece relaciones con Vietnam del Norte.

Inició un Pacto Social entre la Confederación General del Trabajo, el empresariado nacional (CGE) y el Estado, que incluía un aumento de salarios y pensiones, el reajuste de las tarifas públicas y el congelamiento de precios.

Se retornó a los lineamientos económicos de los anteriores gobiernos de Perón, con una política nacionalista, estatista y distribucionista. El Gobierno Popular se comprometió a enviar al Congreso un paquete de leyes entre las que figuraban un programa de viviendas de interés social, la nacionalización del comercio exterior, el impuesto a la renta potencial de la tierra, la nacionalización de los depósitos bancarios, la penalización del fraude fiscal y la eliminación de las compañías financieras prebendarías, entre otras medidas de un programa revolucionario.

Su cercanía con la tendencia revolucionaria del peronismo lo enfrentó con la derecha partidaria y las organizaciones sindicales tradicionales. El 20 de junio de 1973, al regresar Perón al país, tiene lugar un enfrentamiento político-militar en Ezeiza, donde Montoneros y sectores de derecha del peronismo combatieron por el control del palco de honor, y donde los pistoleros de José López Rega acribillaron a tiros a las columnas de la Juventud Peronista, dejando un saldo de muchos muertos y heridos.


Renuncia y muerte

Cámpora renunció a su cargo el 13 de julio para permitir elecciones libres, en las que ganó Juan Perón con el 62% de los votos, quien moriría menos de un año después de haber sido electo, y el gobierno justicialista, en manos de la Vicepresidenta María Estela Martínez de Perón, será derrocado por el golpe militar del 24 de marzo de 1976.

Tras el golpe, Cámpora debió refugiarse enfermo en la embajada de México en Buenos Aires, donde permaneció tres años hasta que, ya gravemente aquejado por el cáncer, pudo viajar hacia México, donde murió poco después.

Escribe: Blas García

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Concentración popular en la Plaza de Mayo, cuando Héctor J. Cámpora asume la presidencia.
Resistencia y Triunfo de la Lucha Popular: Cámpora al Gobierno, Perón al Poder
Héctor J. Cámpora con Salvador Allende, cuando asume la presidencia, el 25 de mayo de 1973.
22-03-2019 / 19:03
Un 23 de marzo como hoy... pero de 1942 moría Marcelo Torcuato de Alvear, abogado y político argentino, presidente de la Nación desde el 12 de octubre de 1922 y el mismo día de 1928. Participó activamente de las revoluciones radicales de 1890 y 1893, integrándose en la Unión Cívica que luego dio origen a la Unión Cívica Radical, en el sector denominado "galeritas" (más cercanos al conservadurismo). Cuando Yrigoyen asumió la presidencia en 1916 nombró a Alvear embajador en Francia, y éste fue electo Presidente en momentos en que se encontraba en ese país.
 
Todas las fuerzas antiyrigoyenistas y antipopulares levantaron la cabeza a partir del momento en que Alvear se hizo cargo del gobierno. Desde el inicio de su gestión nombró a ministros que no tenían relación alguna con los sectores yrigoyenistas, por lo que la unión entre ambos comenzó a quebrarse. Su gabinete era una clara demostración de que don Marcelo afirmaba su "independencia" con respecto al caudillo.
 
Alvear, como hijo predilecto de la fortuna, gozó de las ventajas envidiables que le ofrecía el período de "estabilización relativa del capitalismo" que transcurre entre la posguerra y la crisis mundial del 30. Los altos índices de exportación de nuestros productos agropecuarios llenaron de oro a la Tesorería.
 
Su gobierno coincidió con el fin de la crisis mundial de la posguerra, lo que le permitió mejorar la economía y las finanzas del país, además de destacarse el desarrollo de la industria automotriz y la explotación petrolera, que alcanzó una prosperidad económica desconocida hasta entonces para la Argentina.
 
Con todo ello, llegó a números insospechados en lo que respecta al PIB por habitante, que en 1928 había alcanzado el sexto puesto entre los más altos del mundo. Incluso, se registró un aumento de la clase media, una subida del salario real y una disminución de las huelgas y conflictos.
 
Pero la interna radical estaba a la orden del día y las intrigas en todos los órdenes. Si el ministro de Hacienda Víctor Molina proclamaba orgullosamente su doctrina librecambista, la actitud de Alvear hacia la reforma universitaria, el gran movimiento cultural que había apoyado Yrigoyen en 1918, se volvía abiertamente hostil y la conspiración oligárquica se pone en marcha para impedir la segunda presidencia del Caudillo.
 
La interna radical se dirimió en 1928 con la elección nacional. La fórmula Hipólito Yrigoyen-Francisco Beiró se impuso por el 57,4 de los votos. Al dejar la presidencia, Alvear se radicó en Francia. 
 
Por Carlos Morales para La Opinión Popular

22-03-2019 / 19:03
21-03-2019 / 18:03
20-03-2019 / 18:03
La Siberia argentina, como la definió Osvaldo Bayer, cerró sus puertas el 21 de marzo de 1947 a orillas del canal de Beagle. Hace 71 años un decreto no demasiado recordado del presidente Juan Perón señalaba el final para la inhumana cárcel de Ushuaia, la más austral del mundo.
 
Había sido centro de castigo y aislamiento durante 45 años. Por sus 380 celdas de 1,93 por 1,93 pasaron desde el Petiso Orejudo hasta el anarquista ucraniano Simón Radowitzky, quien mató de un bombazo al comisario y represor de obreros, Ramón Falcón. La cárcel de Ushuaia fue usada como un depósito del Estado para alojar presos políticos.
 
El dictador José Félix Uriburu envió a Tierra del Fuego a militantes anarquistas, comunistas, trotskistas y socialistas. Entre ellos estaban el cronista del diario La AntorchaHoracio Badaraco y el de La ProtestaJosé Berenger, torturado con una prensa. Agustín P. Justo, el presidente que llegó de la mano del fraude en 1931, siguió mandándolos por barco hacia la isla.
 
La cárcel que cerró Perón se volvió a abrir dos veces más en las décadas del 50 y 60. La Revolución Libertadora envió a partidarios del General. Jorge Antonio (empresario), Guillermo P. Kelly (dirigente de la Alianza Libertadora Nacionalista) Héctor Cámpora(Presidente de la Cámara de Diputados de la Nación) John W. Cooke (Diputado Nacional), y el dirigente de la CGT, José Espejo; por orden del Almirante Isaac Rojas son trasladados al Penal del sur.
 
Sufren allí condiciones tremendas de prisión con temperaturas extremas que alcanzaban a 40 grados bajo cero, sin calefacción, sin agua, engrillados, condiciones éstas que se suman a un sin fin de vejámenes por orden de la "Revolución Libertadora". También la utilizó por última vez Arturo Frondizi en 1960 cuando aplicó el Plan Conintes para meter presos a militantes de la resistencia peronista juzgados por consejos de guerra especiales.
 
La Opinión Popular

20-03-2019 / 18:03
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