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Nacionales - 10-03-2019 / 08:03
EN EL PRO HAY MIEDO A PERDER TODO

Vidal por Macri: el plan B que, día a día, crece dentro de la alianza Cambiemos

Vidal por Macri: el plan B que, día a día, crece dentro de la alianza Cambiemos
La estructura del PRO de la capital y de la provincia de Buenos Aires está atravesada por el miedo a perder todo, justamente porque la imagen de Macri está muy deteriorada y será, hasta hoy, quien encabece la boleta presidencial. Eso motiva que las miradas se dirijan hacia una candidata mucho más competitiva, que es la gobernadora Vidal.
En el día de hoy se realizan elecciones en Neuquén. Fue una campaña dura, parejísima y cuyo resultado tendrá repercusión nacional. Sin embargo, Mauricio Macri no viajó ni realizó ningún gesto de respaldo a su candidato en los últimos días. Esa ausencia contrasta con el activismo de Cristina, que recibió en su fundación al candidato peronista Ramón Rioseco y luego envió un mensaje a los neuquinos para que lo votaran.
 
Esta semana, además, uno de los gobernadores más cercanos a Macri, el jujeño Gerardo Morales, decidió separar su destino del Presidente al adelantar las elecciones. Eso mismo hicieron los gobernadores radicales de Mendoza y Corrientes.
 
En La Pampa, el candidato del Presidente fue derrotado en una interna de Cambiemos. En Córdoba, se ha producido una rebelión del sector liderado por Ramón Mestre contra la intención de Macri de imponer la candidatura a gobernador de Mario Negri.
 
Cada uno de estos episodios, aislados, no querría decir nada, podría obedecer apenas a cuestiones de lógica local. Pero juntos revelan una evidencia: Macri está en un momento de evidente debilidad, aún en la fuerza política que construyó y lidera.
 
Quienes niegan esta situación tienen un fuerte argumento para sostener su posición. Mientras otros se alejan del Presidente, los líderes de los dos principales distritos del país, capital y provincia de Buenos Aires, decidieron convocar a elecciones el mismo día que lo hace Macri.
 
O sea, que el destino de María Eugenia Vidal, de los intendentes de la provincia de Buenos Aires y de Horacio Rodríguez Larreta estará atado al de Macri.
 
La estructura del PRO de la capital y de la provincia de Buenos Aires está atravesada por el miedo a perder todo, justamente porque la imagen de Macri está muy deteriorada y será, hasta hoy, quien encabece la boleta presidencial. Eso motiva que las miradas se dirijan hacia una candidata mucho más competitiva, que es la gobernadora Vidal.
 
"Mauricio es nuestro líder y nuestro candidato". "No hay plan B". "María Eugenia hará finalmente lo que diga Mauricio". "Mauricio estuvo muchas veces al borde del precipicio: al final, siempre se recuperó y ganó". "Si Macri no gana, es porque la economía está muy mal. Y eso arrastra también a Vidal".
 
Hay una batería de frases hechas con las que los dirigentes relevantes del oficialismo responderán frente a cualquier consulta disparada por el hecho de que María Eugenia Vidal tiene más posibilidades de ser electa presidenta que el propio Macri.
 
En público, parece que la decisión está tomada y que no hay marcha atrás. No es lo que sucede en privado. Los hechos ocurridos en Neuquén, Córdoba, Mendoza, La Pampa, Corrientes y Jujuy son apenas la punta visible de una situación mucho más profunda.

 
En off, un histórico dirigente de Cambiemos describió la intranquilidad con un ejemplo muy didáctico que afecta a Horacio Rodríguez Larreta, quien parece tener la situación más holgada porque gobierna la capital.
 
"Con Macri de candidato, habrá un voto castigo que dañará incluso a Rodríguez Larreta. Si Roberto Lavagna respalda a un buen candidato en la ciudad, y ese candidato desplaza al kirchnerismo del segundo puesto, Horacio tendrá muchas dificultades para conservar la Ciudad. Todo el mundo recuerda lo que ocurrió en 2015, cuando Martín Lousteau casi gana. Y Macri estaba en su mejor momento. Y Lousteau no tenía el arrastre de ningún candidato a presidente. En todas las encuestas aparece la bronca. La idea de alinear las elecciones presidenciales con las de la Ciudad funciona para el PRO si el escenario es de completa polarización con Cristina. En la Ciudad no hay manera de que el kirchnerismo pueda ganar. Pero si aparece una tercera opción, puede expresarse fuerte el voto castigo".
 
Ese escenario es aun más angustiante en la provincia de Buenos Aires, donde algunos intendentes del PRO expresan la misma preocupación, que ha llegado al gabinete de la mano de dirigentes de origen peronista como Cristian Ritondo y Joaquín de la Torre.
 
En ese distrito, el principal del país, todas las mediciones otorgan una amplia ventaja a Cristina Fernández sobre Macri. Eso hace peligrar la continuidad de Vidal en la gobernación. Ella tiene una imagen positiva muy alta y en una competencia mano a mano tiene altas chances de ganar.
 
El problema es que compite contra la fortaleza de Fernández de Kirchner en la provincia y carga con la mochila del Presidente, si este encabeza la boleta.
 
"En estas condiciones, el gobernador de la provincia de Buenos Aires será el que elija Cristina", dramatizó esta semana un hombre del equipo político de la gobernadora.
 
Esa situación se traslada con más dramatismo hacia abajo, donde los intendentes temen que una tercera opción exprese el voto castigo sin necesidad de caer en el kirchnerismo: eso los debilitaría al punto de perder en distritos controlados hasta ahora cómodamente.
 
La situación de ambos distritos cambiaría si la candidata fuera María Eugenia Vidal y no Macri. La política es una disciplina cruel. Por más que lo quieran a Macri, por más que reconozcan el trabajo que hizo para derrotar al kirchnerismo, por más que no tengan idea si Vidal está en condiciones de gobernar el país, los números mandan. Y las encuestas son muy contundentes.
 
Macri hoy retiene cierta chance de ganar en un ballotage solo contra Cristina. Pero, ¿qué pasará en la primera vuelta, donde se define el destino de los intendentes y de Vidal? ¿Qué pasaría si aparece una tercera fuerza competitiva, que es la gran incógnita de este momento? Además, ¿es seguro que en estas condiciones le gana a Cristina?
 
Lo sorprendente es que ese debate es admitido por funcionarios con acceso al Presidente. Todos reconocen que la foto actual les preocupa. Una semana Macri aparece arriba de Cristina en un ballotage, la semana siguiente, abajo. Es una pelea parejísima con destino incierto.
 
Pero recuerdan muchos antecedentes en los que, al comienzo de una campaña, el Presidente empezó desde muy atrás. La expectativa de la Casa Rosada se sostiene en que, si hoy, en condiciones económicas muy malas, la elección es pareja, eso se puede transformar apenas aparezcan datos positivos de crecimiento, aumento del consumo y desaceleración de la inflación.
 
Para muchos economistas, eso no ocurrirá: basta con leer lo que están escribiendo Miguel Ángel Broda y Carlos Melconian.
 
El ministro de Economía, Nicolás Dujovne, agita en cambio un dato de las últimas horas, los despachos de cemento aumentaron un 13% entre diciembre y febrero, y en esa área fue el febrero más potente desde 2004.
 
Pero el dólar se mueve, obliga a subir la tasa a niveles astronómicos y las listas de precios llegan con remarcaciones cercanas al 10 por ciento. Se verá en qué medida tienen razón los optimistas o los pesimistas, pero quien mire cómo anda el país deducirá que los segundos tienen una buena chance.
 
María Eugenia Vidal es un extraño caso de un dirigente político cuyo destino la va llevando hacia lugares insospechados, aun a su pesar. Su desembarco en la provincia de Buenos Aires se produjo por un hecho fortuito: la negativa a hacer lo mismo por parte de la vicepresidenta Gabriela Michetti.
 
Su llegada a la gobernación obedeció a otro gambito inesperado: la errada designación de un contrincante, Aníbal Fernández, que le favoreció muchísimo las cosas.
 
La situación actual podría derivar en otra de esas combinaciones del destino. Una parte importante de la sociedad, que rechaza a Macri por la mala gestión de la economía, también rechaza a Cristina y está buscando una alternativa: Vidal aparece, de nuevo, como la mejor posicionada.
 
Pero ella no puede hacer nada para buscar la presidencia. Su única alternativa es que decante sola por la fuerza de las condiciones objetivas.
 
Claramente, no es el deseo de Macri. Porque los jefes son así: mueren con las botas puestas. O eso suelen decir.
 
Por Ernesto Tenembaum
 
Fuente: Infobae
 

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22-03-2019 / 12:03
El rebrote inflacionario, la ola de despidos y la nueva corrida al dólar le llegaron al Gobierno de Mauricio Macri en el peor momento político posible, con su imagen pública en picada y la pólvora de la corrupción K mojada por el creciente escándalo del espía Marcelo Dalessio.
 
Desesperado por huir hacia adelante, el Presidente apeló esta semana al viejo truco de mostrar autoridad con un puñetazo a la mesa. Pero el efecto fue, como suele pasar cuando se sobreactúa, el contrario: el establishment lo mira perplejo, Wall Street espera sin jugar una sola ficha, la Corte Suprema lo ignora, sus aliados toman distancia, la CGT se despereza y el peronismo sonríe, al fin, ante la perspectiva ahora menos remota de que el ballotage termine enfrentando a dos opositores.
 
La metáfora desafortunada de la semana corrió por cuenta del presidente del Banco Nación, Javier González Fraga, a quien secundará por lo que le quede de mandato el fallido exvice de Federico Sturzenegger en el Central, Lucas Llach. "¿Qué prefieren, estar en un auto a más de 100 kilómetros por hora que va hacia la pared o haber chocado ya con la pared y no tener más que un par de huesos rotos?", preguntó González Fraga a un auditorio de financistas, quienes por las dudas no arriesgaron respuesta.
 
Muerte o dunga-dunga. Casi tan alentador como el "estamos bailando en la cubierta del Titanic" que soltó Dante Sica ante bodegueros.
 
En el campo rumian su malestar por el regreso de las retenciones y la suba de costos, dos coletazos de la devaluación de fines de septiembre. Hasta reaparecieron juntos los referentes de la vieja Mesa de Enlace de 2008, aunque esta vez para castigar a Macri. Fue un lamento muy sintomático del momento que se vive en el empresariado.
 
Conmovidos o irónicos, los integrantes del Comité Ejecutivo de la UIA se cansaron de reenviar por whatsapp el video del reencuentro ruralista. "Parecen industriales", comentó con sorna uno de los tres que envió el recorte a BAE Negocios. ¿Y el Grupo de los Siete, donde hasta hace un año compartían amables almuerzos? Bien, gracias.
 
A los industriales, anteayer, Sica los reprendió por primera vez en un tono similar al que usaba su antecesor que los trató de "llorones", Francisco Cabrera. Sica se enojó porque un rotario cuchicheó que su discurso era "puro piripipí" y acusó entonces al empresariado de asociarse con los sindicatos para después pedirle prebendas al Estado. "Ya nos ponen en la misma bolsa a todos. Están en la fase yo contra el mundo", comentó un dueño de fábrica presente en el salón.
 
Más allá de las intenciones, gobernar bajo emoción violenta empieza a granjearle enemigos al macrismo.

22-03-2019 / 08:03
La funesta política económica neoliberal de Mauricio Macri, dirigida por el FMI, aumentó la desocupación urbana que alcanzó en el último trimestre de 2018 al 9,1 por ciento de la población económicamente activa, lo cual representa un aumento de casi dos puntos con respecto al 7,2 por ciento registrado por el Indec en el mismo período del año anterior.
 
Esto significa que 1.752.000 personas se encuentran desempleadas y en busca de trabajo, de un total de casi 13 millones que representan la población activa en núcleos urbanos de todo el país. El aumento de la tasa de desempleo representaría que, a lo largo de 2018, se sumaron unos 260 mil personas al ejército de desocupados.  Si se proyecta al total de la población laboral, la cantidad de desempleados nuevos sería del orden de los 400 mil sobre un total de 1 millón 750 mil.
 
La proporción de ocupados demandantes de empleo llegó en el cuarto trimestre de 2018 al 17,3 por ciento, lo cual representa un salto importante con respecto a un año atrás, cuando medía 14,7 por ciento. Esta cifra refleja los subocupados que buscan otro empleo sin conseguirlo, o bien ocupados plenos en busca de sumar otro trabajo o reemplazar el que tienen, presumiblemente por insuficiencia de ingresos.  
 
En el período informado por el Indec, también aumentó la tasa de subocupados con respecto a la de un año atrás. La proporción de trabajadores que, si bien tienen empleo, no llegan a cubrir una jornada completa, representa el 12 por ciento de la población activa, cuando a fines de 2017 representaba el 10,2 por ciento.
 
De acuerdo a las cifras del Indec, los subocupados sumaban un millón 557 mil personas a fines de 2018, unos 260 mil más que en el cuarto trimestre del año anterior. Por sexo y edad, la franja de población con mayores problemas de desempleo son los jóvenes de hasta 29 años. Entre las mujeres, el desempleo llega al 21,4 por ciento. Entre los varones, la tasa es del 15,4 por ciento.
 
En el primer caso, el aumento en relación al año anterior es de 2,6 puntos (era de 18,8 por ciento a fines de 2017). El desempleo joven de los varones creció en un año cuatro puntos, a partir del 11,4 por ciento en la medición del último cuarto de 2017.
 
De los 31 aglomerados urbanos, en cinco la desocupación alcanzó a los dos dígitos (es decir, que superó el 10 por ciento). Ellos son: Gran Rosario (12,8 por ciento), Mar del Plata (12,8), partidos del conurbano bonaerense (11,4), San Nicolás-Villa Constitución (11,3) y Santa Rosa-Toay (10,1). Mar del Plata es, además, el aglomerado urbano con mayor subocupación: 17,5 por ciento. En 2019 el mercado de trabajo no se recuperará y el desempleo volverá a subir.
 
La Opinión Popular

21-03-2019 / 12:03
Jaime Durán Barba, consultor de imagen y asesor político ecuatoriano de Mauricio Macri, en noviembre de 2013 declaró que "¡Hitler era un tipo espectacular! ¡Era muy importante en el mundo!". Descontamos que esa admiración no es por las atrocidades cometidas por la dictadura nazi, el antisemitismo que llevó al holocausto o el culto a la violencia que provocó la Segunda Guerra Mundial, sino por sus aporte a la propaganda.

Es así que el esquema macrista funciona gracias al doble principio que enuncia la propaganda nazi: a) la gente cree más rápido una gran mentira que una pequeña, b) una mentira repetida insistentemente acaba siendo creída.

Durán Barba le hizo decir a Macri, entre otras promesas de campaña: "Yo no he hablado nunca de ajustar", "El dólar no va a estar a más de 15 pesos", "Creemos que hay que desarrollar la economía", "Nuestra prioridad es la Pobreza Cero", "Vamos a crear dos millones de puestos de trabajo", "Ningún trabajador pagará impuesto a las ganancias" y "Vamos a dar un millón de créditos a 30 años".
 
Todas mentiras que en ningún momento pensaron cumplir y que siguen repitiendo hasta el cansancio y hasta que ellos mismos, ingenuamente, acaban creyendo.
 
La falsedad macrista no es algo que requiera más pruebas de las que están a la vista, sólo que hay muchos que las pasan por alto, sea por fanatismo ideológico, por interés de clase o por cooptación. En relación con el engaño, por ejemplo, se expone el brutal endeudamiento como un supuesto logro: "El mundo confía en nosotros". Un favor a los actuales funcionarios, pero en desmedro de los futuros gobiernos y de las generaciones venideras.
 
Una de las últimas muletillas del gobierno macrista es repetir y repetir "nosotros siempre decimos la verdad". Después de haber mentido en casi todo durante la campaña y convencido a más de un incauto con que no perderían nada de lo que tenían, asumen que está todo mal. Y encima hay que agradecerles la "valentía" de decirlo.

La habilidad dialéctica de argumentar lo imposible es apreciada por el macrismo. Durán Barba utilizó las técnicas de manipulación goebbeliana a todo nivel en la estrategia comunicacional de Cambiemos y toda su parafernalia mediática y orquestada, que evita el razonamiento o la prueba y convoca a la reacción emotiva, fanática o prejuiciosa.
 
Por Blas García


Columnista, Ingeniero, ex diputado en Córdoba, ex funcionario en Santiago del Estero y Entre Ríos.

21-03-2019 / 09:03
21-03-2019 / 08:03
La brutal crisis económica que desató la alianza gobernante Cambiemos impactó también en la felicidad de los argentinos. El país cayó del  puesto 29 al 47 en el Ranking de la Felicidad 2019 realizado por un grupo de expertos independientes con el apoyo de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
 
El informe fue difundido en el Día Internacional de la Felicidad y evalúa la calidad de vida de las personas mediante "una variedad de medidas de bienestar subjetivo", asegura el documento que se publica desde hace siete años. Pero también considera otras variables como los niveles de educación, el apoyo social, la eficiencia de los gobiernos, la expectativa de vida o la corrupción.
 
Los investigadores encontraron una tendencia creciente hacia la desigualdad en la felicidad a nivel mundial, que es el paralelo psicológico de la desigualdad de ingresos: cuánto difieren los miembros de una sociedad en su satisfacción respecto de la vida que tienen.
 
Con respecto al informe de 2018, Argentina fue superada por países como Chile (en el puesto 26), Guatemala (27), Brasil (32), Uruguay (33), El Salvador (35), Colombia (43), Nicaragua (45) y Kosovo (46). En cuanto a los países de América Latina, el país se ubica en el décimo puesto, por debajo de Trinidad y Tobago (39) y Panamá (31)
 
La Asamblea General de la ONU decretó en 2012 el 20 de marzo como el Día Internacional de la Felicidad "para reconocer la relevancia de la felicidad y el bienestar como aspiraciones universales de los seres humanos y la importancia de su inclusión en las políticas de gobierno".
 
También reconoce "la necesidad de que se aplique al crecimiento económico un enfoque más inclusivo, equitativo y equilibrado, que promueva el desarrollo sostenible, la erradicación de la pobreza, la felicidad y el bienestar de todos los pueblos".
 
Los que viven en un estado de felicidad plena son los funcionarios del gobierno de Cambiemos. Si hay algo que no se les puede reprochar es su optimismo a toda prueba. El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, por ejemplo, dijo ayer que "Argentina está desplegando un potencial que estaba dormido" y que "están madurando las reformas".
 
El martes, el presidente Mauricio Macri había señalado que el país "está saliendo del pantano" y que se encamina a una "lenta recuperación hacia lo que todos necesitamos, con fortaleza para encarar los problemas y resolverlos".
 
Y el jefe de Gabinete, Marcos Peña, en un balance de tres años de gestión, planteó que "la economía, a pesar de las dificultades de los últimos meses, es más sólida que la de 2015". No todos comparten esa visión optimista patológica. En el ranking de felicidad que elaboran ONG y la ONU, Argentina cayó del puesto 29 al 47. ¿Qué fuman en el Gobierno para estar tan felices?
 
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