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"El Gobierno de Macri solo quiere que nos hagamos cargo de su fracaso". Sergio Massa
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Nacionales - 10-03-2019 / 08:03
EN EL PRO HAY MIEDO A PERDER TODO

Vidal por Macri: el plan B que, día a día, crece dentro de la alianza Cambiemos

Vidal por Macri: el plan B que, día a día, crece dentro de la alianza Cambiemos
La estructura del PRO de la capital y de la provincia de Buenos Aires está atravesada por el miedo a perder todo, justamente porque la imagen de Macri está muy deteriorada y será, hasta hoy, quien encabece la boleta presidencial. Eso motiva que las miradas se dirijan hacia una candidata mucho más competitiva, que es la gobernadora Vidal.
En el día de hoy se realizan elecciones en Neuquén. Fue una campaña dura, parejísima y cuyo resultado tendrá repercusión nacional. Sin embargo, Mauricio Macri no viajó ni realizó ningún gesto de respaldo a su candidato en los últimos días. Esa ausencia contrasta con el activismo de Cristina, que recibió en su fundación al candidato peronista Ramón Rioseco y luego envió un mensaje a los neuquinos para que lo votaran.
 
Esta semana, además, uno de los gobernadores más cercanos a Macri, el jujeño Gerardo Morales, decidió separar su destino del Presidente al adelantar las elecciones. Eso mismo hicieron los gobernadores radicales de Mendoza y Corrientes.
 
En La Pampa, el candidato del Presidente fue derrotado en una interna de Cambiemos. En Córdoba, se ha producido una rebelión del sector liderado por Ramón Mestre contra la intención de Macri de imponer la candidatura a gobernador de Mario Negri.
 
Cada uno de estos episodios, aislados, no querría decir nada, podría obedecer apenas a cuestiones de lógica local. Pero juntos revelan una evidencia: Macri está en un momento de evidente debilidad, aún en la fuerza política que construyó y lidera.
 
Quienes niegan esta situación tienen un fuerte argumento para sostener su posición. Mientras otros se alejan del Presidente, los líderes de los dos principales distritos del país, capital y provincia de Buenos Aires, decidieron convocar a elecciones el mismo día que lo hace Macri.
 
O sea, que el destino de María Eugenia Vidal, de los intendentes de la provincia de Buenos Aires y de Horacio Rodríguez Larreta estará atado al de Macri.
 
La estructura del PRO de la capital y de la provincia de Buenos Aires está atravesada por el miedo a perder todo, justamente porque la imagen de Macri está muy deteriorada y será, hasta hoy, quien encabece la boleta presidencial. Eso motiva que las miradas se dirijan hacia una candidata mucho más competitiva, que es la gobernadora Vidal.
 
"Mauricio es nuestro líder y nuestro candidato". "No hay plan B". "María Eugenia hará finalmente lo que diga Mauricio". "Mauricio estuvo muchas veces al borde del precipicio: al final, siempre se recuperó y ganó". "Si Macri no gana, es porque la economía está muy mal. Y eso arrastra también a Vidal".
 
Hay una batería de frases hechas con las que los dirigentes relevantes del oficialismo responderán frente a cualquier consulta disparada por el hecho de que María Eugenia Vidal tiene más posibilidades de ser electa presidenta que el propio Macri.
 
En público, parece que la decisión está tomada y que no hay marcha atrás. No es lo que sucede en privado. Los hechos ocurridos en Neuquén, Córdoba, Mendoza, La Pampa, Corrientes y Jujuy son apenas la punta visible de una situación mucho más profunda.

 
En off, un histórico dirigente de Cambiemos describió la intranquilidad con un ejemplo muy didáctico que afecta a Horacio Rodríguez Larreta, quien parece tener la situación más holgada porque gobierna la capital.
 
"Con Macri de candidato, habrá un voto castigo que dañará incluso a Rodríguez Larreta. Si Roberto Lavagna respalda a un buen candidato en la ciudad, y ese candidato desplaza al kirchnerismo del segundo puesto, Horacio tendrá muchas dificultades para conservar la Ciudad. Todo el mundo recuerda lo que ocurrió en 2015, cuando Martín Lousteau casi gana. Y Macri estaba en su mejor momento. Y Lousteau no tenía el arrastre de ningún candidato a presidente. En todas las encuestas aparece la bronca. La idea de alinear las elecciones presidenciales con las de la Ciudad funciona para el PRO si el escenario es de completa polarización con Cristina. En la Ciudad no hay manera de que el kirchnerismo pueda ganar. Pero si aparece una tercera opción, puede expresarse fuerte el voto castigo".
 
Ese escenario es aun más angustiante en la provincia de Buenos Aires, donde algunos intendentes del PRO expresan la misma preocupación, que ha llegado al gabinete de la mano de dirigentes de origen peronista como Cristian Ritondo y Joaquín de la Torre.
 
En ese distrito, el principal del país, todas las mediciones otorgan una amplia ventaja a Cristina Fernández sobre Macri. Eso hace peligrar la continuidad de Vidal en la gobernación. Ella tiene una imagen positiva muy alta y en una competencia mano a mano tiene altas chances de ganar.
 
El problema es que compite contra la fortaleza de Fernández de Kirchner en la provincia y carga con la mochila del Presidente, si este encabeza la boleta.
 
"En estas condiciones, el gobernador de la provincia de Buenos Aires será el que elija Cristina", dramatizó esta semana un hombre del equipo político de la gobernadora.
 
Esa situación se traslada con más dramatismo hacia abajo, donde los intendentes temen que una tercera opción exprese el voto castigo sin necesidad de caer en el kirchnerismo: eso los debilitaría al punto de perder en distritos controlados hasta ahora cómodamente.
 
La situación de ambos distritos cambiaría si la candidata fuera María Eugenia Vidal y no Macri. La política es una disciplina cruel. Por más que lo quieran a Macri, por más que reconozcan el trabajo que hizo para derrotar al kirchnerismo, por más que no tengan idea si Vidal está en condiciones de gobernar el país, los números mandan. Y las encuestas son muy contundentes.
 
Macri hoy retiene cierta chance de ganar en un ballotage solo contra Cristina. Pero, ¿qué pasará en la primera vuelta, donde se define el destino de los intendentes y de Vidal? ¿Qué pasaría si aparece una tercera fuerza competitiva, que es la gran incógnita de este momento? Además, ¿es seguro que en estas condiciones le gana a Cristina?
 
Lo sorprendente es que ese debate es admitido por funcionarios con acceso al Presidente. Todos reconocen que la foto actual les preocupa. Una semana Macri aparece arriba de Cristina en un ballotage, la semana siguiente, abajo. Es una pelea parejísima con destino incierto.
 
Pero recuerdan muchos antecedentes en los que, al comienzo de una campaña, el Presidente empezó desde muy atrás. La expectativa de la Casa Rosada se sostiene en que, si hoy, en condiciones económicas muy malas, la elección es pareja, eso se puede transformar apenas aparezcan datos positivos de crecimiento, aumento del consumo y desaceleración de la inflación.
 
Para muchos economistas, eso no ocurrirá: basta con leer lo que están escribiendo Miguel Ángel Broda y Carlos Melconian.
 
El ministro de Economía, Nicolás Dujovne, agita en cambio un dato de las últimas horas, los despachos de cemento aumentaron un 13% entre diciembre y febrero, y en esa área fue el febrero más potente desde 2004.
 
Pero el dólar se mueve, obliga a subir la tasa a niveles astronómicos y las listas de precios llegan con remarcaciones cercanas al 10 por ciento. Se verá en qué medida tienen razón los optimistas o los pesimistas, pero quien mire cómo anda el país deducirá que los segundos tienen una buena chance.
 
María Eugenia Vidal es un extraño caso de un dirigente político cuyo destino la va llevando hacia lugares insospechados, aun a su pesar. Su desembarco en la provincia de Buenos Aires se produjo por un hecho fortuito: la negativa a hacer lo mismo por parte de la vicepresidenta Gabriela Michetti.
 
Su llegada a la gobernación obedeció a otro gambito inesperado: la errada designación de un contrincante, Aníbal Fernández, que le favoreció muchísimo las cosas.
 
La situación actual podría derivar en otra de esas combinaciones del destino. Una parte importante de la sociedad, que rechaza a Macri por la mala gestión de la economía, también rechaza a Cristina y está buscando una alternativa: Vidal aparece, de nuevo, como la mejor posicionada.
 
Pero ella no puede hacer nada para buscar la presidencia. Su única alternativa es que decante sola por la fuerza de las condiciones objetivas.
 
Claramente, no es el deseo de Macri. Porque los jefes son así: mueren con las botas puestas. O eso suelen decir.
 
Por Ernesto Tenembaum
 
Fuente: Infobae
 

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18-05-2019 / 19:05
En el Gobierno de Mauricio Macri se enteraron que Cristina no sería candidata a presidente como lo hizo el resto de los mortales: a través del canal de Youtube. Más allá del esfuerzo por filtrar que se esperaban una movida semejante, en la Rosada entraron en shock al conocer la noticia que impactó de lleno en la estrategia de polarización que diseñaron Marcos Peña y Jaime Durán Barba para convertir a Macri en presidente y buscar su reelección.
 
La reacción inmediata del Ejecutivo fue definir a Alberto Fernández como un candidato "pésimo" a priori, más que nada por la diferencia abismal del ex jefe de gabinete en términos de conocimiento en la sociedad tanto con Macri como con Cristina.
 
El análisis más frío no tardó en llegar: en la Rosada admiten que el temor no está en la persona de Alberto Fernández sino en el armado de fondo que pueda desembocar su candidatura, en especial por el renunciamiento a medias de Cristina.
 
En el Ejecutivo creen que esta movida inesperada abre una puerta muy grande para la unidad del peronismo contra la candidatura de Macri, que ya de por sí viene golpeado dentro y fuera de su propio espacio.
 
"Si van a unas Paso con todo el peronismo nos liquidan", aseguraron en el Gobierno. Y advierten que esas primarias, que la propia Cristina resalta en su video, son factibles.
 
"Esta es la fórmula para el 40-30", dijeron otras fuentes del Ejecutivo. Creen, en ese sentido, que Cristina declinó su candidatura para favorecer un triunfo del peronismo en primera vuelta, tras meses y meses de especulaciones en torno a lo que sucedería en un ballotage entre ella y Macri.
 
En la Rosada suponen que Sergio Massa y Daniel Scioli terminarán de cerrar con Cristina en agosto. La esperanza del macrismo está puesta en que los gobernadores más poderosos, como Juan Schiaretti, y figuras como las de Roberto Lavagna, Miguel Pichetto y Juan Manuel Urtubey, jueguen por afuera de la fórmula Fernández.
 
Sin embargo, incluso creen que no está todo dicho y que Cristina tiene tiempo de hacer otro renunciamiento: bajarse de la vice para dejársela a Alternativa Federal y pulverizar las chances de Macri.
 
Por el momento, en la Rosada siguen sosteniendo que el candidato es Macri. Otras fuentes del Gobierno no son tan determinantes y sugieren un cambio de estrategia: "Si se bajó Cristina, ¿por qué no lo puede hacer Mauricio?".
 
La Opinión Popular

18-05-2019 / 09:05
18-05-2019 / 09:05
Como en un partido de fútbol de esos de ida y vuelta, la marea informativa que expresa la impresión de la sociedad sobre la Justicia dio una voltereta de 180 grados en 24 horas, primero para acusar a la Corte de peronista y después para lo contrario: denunciarla por ceder a las presiones del Ejecutivo. Entre las dos suman a todo el país.
 
Como consecuencia de la política de Cambiemos de utilizarla en forma abusiva como herramienta de persecución, a esta altura nadie cree en la independencia del Poder Judicial. Es un país sin Justicia.
 
Se hace una denuncia por sobreprecio en la obra pública y el juicio empieza sin que haya ni un solo estudio que confirme esa denuncia. Entonces la Corte accede a una parte de este reclamo de la defensa y pide las actuaciones.
 
El problema es que se trataba del juicio a Cristina Fernández sobre el que Cambiemos ha puesto gran parte de su expectativa para iniciar la campaña electoral y rescatar la alicaída imagen de Mauricio Macri.
 
El pedido de la Corte debería retrasar efectivamente el comienzo del juicio. Y no hubiera sido su responsabilidad sino del juez que estuvo a cargo de la instrucción, en este caso Julián Ercolini. El magistrado ignoró olímpicamente el primer peritaje realizado por dos ingenieros y un contador que concluyeron en que no había sobreprecio ni obras pagadas que no se hubieran realizado.
 
El Gobierno eligió la obra pública para judicializar a su antecesora porque es donde circula más dinero en la gestión. Las empresas de Macri han sido muy favorecidas en las licitaciones más importantes en todo el país y sin embargo la acusación involucra solamente a una empresa que figura a la cola de los contratistas del Estado. El Grupo Macri estaba tercero en esa lista.
 
Pero la orden que le dieron al recién asumido Javier Iguacel en Vialidad Nacional fue usar la obra pública en la provincia de Santa Cruz para enterrar a los Kirchner. Al otro día de asumir, el hombre ordenó la investigación y pidió resultados en 90 días. El macrismo estaba urgido para iniciar las causas contra Cristina y arrinconarla o destruirla.
 
Los técnicos explicaron que en 90 días era muy difícil auditar 51 licitaciones, casi todas tramos de las rutas 3 y 40. Pero la urgencia era perentoria porque los juicios contra la ex presidenta tenían que empezar cuanto antes. El resultado de ese peritaje favorable al gobierno anterior pinchó la acusación que debería haber sido el gran show de la corrupción K.
 
Entonces el oficialismo empezó a abrir muchos frentes simultáneos para causar el mismo efecto de saturación. Surgieron las causas de Hotesur y Los Sauces, la de enriquecimiento ilícito, el suicidio de Nisman convertido en asesinato, el acuerdo con Irán aprobado por el Congreso y que Irán nunca aceptó, o la de apropiación de bienes del Estado por la posesión de un documento histórico que nunca fue del Estado.

17-05-2019 / 09:05
Tanto Mauricio Macri como los jerarcas de Clarín y de Techint siguen juramentados en hacer todo lo posible para bloquear el regreso de Cristina a la Rosada. Los sondeos secretos que les venden los encuestadores (y que no se publican) solo profundizan su horror.
 
Algunos -los primeros de esta campaña que incorporan llamados a celulares además de teléfonos fijos, como los que maneja el comando de Sergio Massa- la muestran ganadora en primera vuelta, con más del 40% y 10 puntos de diferencia. En la provincia de Buenos Aires, la semana pasada, una encuesta sobre balottage le asignó 17 puntos de ventaja sobre Macri.
 
El problema que apareció ahora es el que advirtió Marcos Peña a sus adversarios internos que empujan el "plan V". La misma encuesta bonaerense a teléfonos celulares la muestra a Cristina 10 puntos arriba de Vidal. Si no alcanzó con sacrificar a la dama de Morón al prohibirle que desdoblara los comicios y desenganchara de globo del yunque presidencial, ahora tampoco parece alcanzar con un eventual renunciamiento del jefe a favor suyo.
 
La fiebre alimenta delirios en el círculo rojo. En Clarín, se encendieron alarmas por la presencia de Daniel Vila en la presentación de Sinceramente en la Feria del Libro. ¿Irá el dueño de América TV y La Red por la porción que le obligue a vender a Clarín de su flamante imperio un eventual gobierno K? Salvo que traiga bajo el poncho a un magnate ruso como los de Alan Faena o al mismísimo Xi Jinping, no parece que le dé la cuenta bancaria.
 
El circulito rojo que permanece fiel a Macri, para peor, está dividido. Belocopitt, socio de Vila en los medios, fue el primero en agitar en público la opción "Vidal más peronismo racional". Rogelio Frigerio, a quien apoyan pesos pesado como Nicolás Caputo, dijo que "están abiertas todas las posibilidades, sobre todo la ampliación de Cambiemos". Y admitió que "si hay alguien mejor", Macri podría bajar su candidatura.
 
La última esperanza de ese sector es otra. Que Macri sea el candidato, pero que entregue parte del gabinete y las presidencias de ambas cámaras del Congreso al peronismo antikirchnerista. Jugar todo a la grieta. Por eso era clave que empezara ya el primer juicio oral contra la expresidenta y sus excolaboradores menos mostrables, como Julio De Vido o José López.
 
Por eso la presión inédita sobre la Corte Suprema, que ayer aclaró que haber pedido el expediente de su primer juicio oral para verificar el estado de las pruebas no implica que tenga que demorarse el inicio del juicio.
 
El problema es que falta el otro bailarín de tango, sobre todo después de que Sergio Massa advirtiera que no será parte "de nada de lo que sea parte Macri". El peor final para el oficialismo sería un diálogo franco y magnánimo, pero apenas consigo mismo.

17-05-2019 / 08:05
La Corte Suprema intentó esta semana meterse por primera vez, y en forma sorpresiva, en algo que se volvió moneda corriente en los tribunales de Comodoro Py durante el gobierno de Cambiemos: el armado de causas, con pruebas dudosas, con denuncias sobre políticas de gobierno en lugar de delitos, o directamente sin pruebas.
 
Eligió el caso de "vialidad" o la "obra pública" que tiene en el centro a la ex presidenta Cristina Fernández y potencial candidata ganadora de la oposición. Es evidente que los supremos hacen política, y también hay que decir, que era hora de que se ocuparan de las denuncias de privación de justicia y violación de garantías que alarman desde hace tiempo a importantes referentes de la comunidad jurídica.
 
A la vez es imposible ignorar que la propia Corte, durante buena parte de la administración macrista, respaldó las tropelías de los jueces federales, la catarata de prisiones preventivas contra ex funcionarios y el armado de un cronograma de juicios orales diseñado para enchastrar la campaña presidencial de este año. Política antes, política ahora.
 
Pero, los supremos empezaron a olfatear que el escenario está cambiando. Vieron que el Gobierno de Macri está en crisis, que el clima está denso, que hay gran descontento social, que el macrismo  viene siendo derrotado por el peronismo en todas las provincias, que la economía es una calamidad y que Cristina crece en las encuestas.
 
No contemplaron que se armaría un escándalo que opacó todo eso, porque una de las especialidades del Gobierno es camuflar la realidad con tácticas como salir a criticar a jueces que no fallan como ellos quieren, y a algunos los han echado por eso. Es una parte del discurso de Cambiemos que prende cuando la sociedad está ávida de encontrar culpables a sus desgracias.
 
En el terreno Judicial, el macrismo ha sido despiadado. Aunque su estrategia comenzó a resquebrajarse con el intento de expulsar al juez Alejo Ramos Padilla, que conduce la causa sobre espionaje ilegal, que también salpica a Cambiemos, y que fue respaldado por la Corte.
 
La Corte pidió el expediente. Para los entendidos y los periodistas que preguntan, era obvio que sin expediente no podría iniciar el juicio previsto para una semana después. La traducción inmediata y simplista del Gobierno y de los medios afines fue: 1) se frenaba el primer juicio donde anhelaban ver sentada a la ex presidenta en pleno clima electoral; 2) ahora resulta que la Corte es "K".
 
Cuando el Gobierno despotricó contra los cortesanos y los grandes medios macristas desparramaron su discurso de "peligro de impunidad", para reclamar que empiece el juicio, y surgieron algunos cacerolazos aislados, la Corte reculó.  ¿No tiene espalda para poner fin a la irregularidad de que empiece un juicio contra CFK sin pruebas o con toda la prueba cuestionada?
 
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