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Sociedad e Interés General - 04-03-2019 / 18:03
EFEMÉRIDES POPULARES. EL 05/03/1956 LA DICTADURA MILITAR DE ARAMBURU-ROJAS POR EL DECRETO-LEY 4161 PROHÍBE HASTA LA MENCIÓN DE LAS PALABRAS PERÓN Y EVA PERÓN

El decreto-ley 4161 y el odio gorila al peronismo como origen de la violencia política contemporánea

El decreto-ley 4161 y el odio gorila al peronismo como origen de la violencia política contemporánea
Un 05 de marzo, como hoy, pero del año 1956, la "Revolución Libertadora", la dictadura militar oligárquica que gobernaba de facto la Argentina, sanciona el Decreto Ley 4161, que prohibía cualquier tipo de afirmación ideológica o propaganda peronista. El Poder Ejecutivo estaba ocupado por el general Pedro Eugenio Aramburu como presidente y el contralmirante Isaac Francisco Rojas como vicepresidente.

Si se habla de mayorías proscriptas se habla de la historia del peronismo, de cómo la proscripción dejó por muchos años una mayoría enorme sin representación, excluida. La proscripción obligó a la frustración, a un destino no elegido, a una autoridad ilegítima.
 
Un 05 de marzo, como hoy, pero del año 1956, la "Revolución Libertadora", la dictadura militar oligárquica que gobernaba de facto la Argentina, sanciona el Decreto Ley 4161, que prohibía cualquier tipo de afirmación ideológica o propaganda peronista.
 
Se castigaba con la reclusión de treinta días a seis años, una multa económica, la inhabilitación para desempeñar cargos públicos y la clausura temporal o permanente del local, si se tratase de un comercio o empresa: la utilización de la fotografía de los funcionarios peronistas o de sus parientes, el escudo y la bandera peronista, las expresiones "peronismo", "peronista", "justicialismo", "justicialista", "tercera posición", la marcha de "Los muchachos peronistas", el libro "La razón de mi vida" y los discursos del presidente depuesto (a quien llamaban el tirano prófugo) y su esposa.
 
Después de 1955 no se podía, ni siquiera, escribir o pronunciar la palabra Perón. Con el decreto 4161 se abrió formalmente un largo período de violencia en la Argentina, que continúa otros episodios sangrientos como el bombardeo de la Plaza de Mayo, el 16 de junio de 1955, donde hubo 200 muertos y 2000 heridos anónimos y olvidados.
 
En nombre de la "democracia", un dictador militar prohibía por decreto-ley nuestra identidad social y política peronista. ¿Libertadores?: ¡las pelotas!

 
Gustavo Rearte, fundador y líder de la JP, héroe de la Resistencia Peronista
Escribe Blas García para La Opinión Popular

 

En 1955, la Argentina se encontraba gobernada por una dictadura militar autodenominada "Revolución Libertadora", que había alcanzado el poder tras un golpe de estado violento, ejecutado el 16 de septiembre de 1955, contra el gobierno constitucional de Juan Perón.

El gobierno de Aramburu encarceló a millares de trabajadores, reprimió cada huelga, arrasó con el PJ y la organización sindical. La tortura se masificó y extendió a todo el país en una implacable persecución como pocas veces se había visto.

A esta persecución política y sindical Rodolfo Walsh la explica correctamente desde el fundamento económico y social que la torna inevitable: "Su gobierno modela la segunda década infame. Aparecen los Alsogaray, los Krieger, los Verrier, que van a anudar prolijamente los lazos de la dependencia desatados durante el gobierno de Perón". 

La Argentina comienza "a gestionar esos préstamos que sólo benefician al prestamista, a adquirir etiquetas de colores con el nombre de tecnologías, a radicar capitales extranjeros formados con el ahorro nacional y a acumular esa deuda que hoy grava el 25 por ciento de nuestras exportaciones".

Se quemaron en público retratos de Eva y Juan Perón, se rompieron bustos, bienes de la Fundación Eva Perón y de las colonias de vacaciones, las cuales fueron cerradas dejando a miles de chicos humildes sin atención médica ni asistencia social.

Se derogó la constitución de corte social de 1949 y promulgó el decreto 4161 que prohibía la mención de todo lo que tenga que ver con el "tirano prófugo" y un sin fin de humillaciones que sólo sirvió para que el pueblo peronista organizara la Resistencia.


Contenido del decreto

El decreto 4161 establecía las restricciones vigentes y las sanciones que correspondieran a sus infractores. Dice textualmente en su parte central: "Considerando: Que en su existencia política, el Partido Peronista ofende el sentimiento democrático del pueblo argentino, el Presidente provisional de la Nación Argentina, en ejercicio del Poder Legislativo , decreta con fuerza de ley: (...)

Artículo 1º Prohibía expresamente "La utilización de imágenes, símbolos, signos, expresiones significativas, doctrinas, artículos y obras artísticas, (...) que sean (...)representativas del peronismo", e incluía una lista de vocablos proscritos, tales como "peronismo", "peronista", " justicialismo", "justicialista", "tercera posición", la Marcha peronista y los discursos del presidente depuesto.

Artículo 2º Declaraba que estas disposiciones eran de orden público, impidiendo la alegación de derechos adquiridos para resistirla.

Artículo 3º Establecía las penas para los infractores, entre las cuales se encontraba la reclusión de treinta días a seis años, una multa económica, la inhabilitación para desempeñar cargos públicos y la clausura temporal o permanente del local, si se tratase de un comercio o empresa.

Artículo 10º Queda prohibido en todo el territorio de la Nación:
a) La utilización de propaganda peronista. Se considerará especialmente violatoria de esta disposición, la utilización de la fotografía, retrato o escultura de los funcionarios peronistas o de sus parientes, el escudo y la bandera peronista, el nombre propio del presidente depuesto, el de sus parientes, las expresiones "peronismo", "peronista", "justicialismo", "justicialista", "tercera posición", la abreviatura "PP", las fechas exaltadas por el régimen depuesto, las marchas de "los muchachos peronistas" y "Evita Capitana", el libro "La razón de mi vida" y los discursos del presidente depuesto y su esposa.
b) La utilización de imágenes, símbolos y signos creados o por crearse, que pudieran ser tenidos por alguien con los fines establecidos en el inciso anterior."


El odio gorila antiperonista

La situación de ilegalidad política que el decreto 4161 crea en la Argentina se basa en el odio gorila que establece todas las condiciones que harán surgir la violencia política. Porque cualquiera sabe que si en un país se excluye de la "vida democrática" al partido mayoritario y a su líder, no hay "vida democrática" posible.

Un gorila es un gorila porque no puede aceptar que el peronismo forme parte de la vida político-democrática del país. No es sólo una actitud política. Es un hondo odio cultural, racial, político y económico.


¿Por que no aceptan la legalización del peronismo?

Para un gorila, el peronismo es la barbarie en lo cultural; la negrada en lo racial; el autoritarismo en lo político; y en lo económico es la concentración de la economía en el Estado, la distribución del ingreso a favor de los pobres, el intervencionismo estatal, el traslado de la renta agraria al sector industrial y el aumento de los salarios de los trabajadores.

Los militares gorilas representan a la oligarquía ganadera y el establishment económico afectado, en sus bolsillos, por la redistribución de la renta agraria a favor de la industria nacional que había realizado el peronismo.

Tampoco le perdonarían jamás la injuria del IAPI, la nacionalización del comercio exterior y las transferencias de recursos del sector agrario hacia la implementación del Primer Plan Quinquenal. Menos la política de colonización y expropiaciones públicas de tierras.

El odio gorila es el responsable del surgimiento de la violencia política en la Argentina. Y todo lo que ocurre entre 1955 y 1973 se debe a la negación del establishment argentino (Fuerzas Armadas, Sociedad Rural, empresariado industrial y financiero, jerarquías de la Iglesia Católica) de aceptar que el peronismo participe en elecciones libres y democráticas llevando a su frente al líder que ese partido ha elegido y seguía eligiendo: Juan Perón.


Historia de rebeliones y lucha popular

La exclusión política del peronismo, produjo un proceso de resistencia que ampliaría el perfil del justicialismo. A partir de 1955 el peronismo aglutinó, representó y canalizó a todas las rebeldías y criticas contra el sistema económico, social y político, crecientemente ineficaz y en el cual era el único actor apartado.

El espectro político peronista se tornó muy amplio y variado. El activismo peronista opositor, con ingenio y combatividad, realizó sus intentos por la vía del levantamiento cívico-militar, acciones de resistencia por métodos encubiertos, "trabajo a tristeza", sabotajes, colocación de explosivos, paros gremiales, atentados, ataques con bombas "Molotov", etc.

La rebeldía a esta opresión asumió, numerosas veces, formas violentas. A muchos les pareció justo responder a la violencia "de arriba", del poder, con la violencia "de abajo", la violencia popular.

La resistencia peronista, las luchas obreras contra el Conintes, el cordobazo, fueron momentos gloriosos en las batallas de las clases populares argentinas, que asumieron las formas que le imponían las circunstancias. Lucharon por la justicia social con los medios y en las condiciones que les permitía el régimen, cuando los caminos de la democracia real estaban cerrados. Por lo menos para la mayoría peronista.


El escarmiento: Operación Masacre

En el marco de la resistencia anti-oligarquica, en junio de 1956, el General Juan José Valle organiza un alzamiento cívico-militar contra el gobierno ilegítimo para defender la soberanía popular y la justicia social, avasalladas por el gobierno militar instalado desde septiembre de 1955.

El movimiento revolucionario es infiltrado, pero no se lo reprime hasta que se manifiesta como tal. Se buscaba desde el poder dar un escarmiento total que sirviera para desalentar posibles intentos posteriores.

 
Tan es así, que los decretos de fusilamiento para el general Valle y sus compañeros fueron firmados antes del 9 de junio, pese a que el tribunal militar que los juzgó, los había absuelto. Así y todo se les aplicó la ley marcial retroactiva a la fecha y hora de disposición. Es de hacer notar que al rendirse el general Valle, se le garantizó salvaguardar su vida.

Entre el 9 y el 12 de junio de 1956, murieron fusilados y asesinados en oscuros basurales 31 patriotas revolucionarios peronistas. Estos hechos son conocidos como la "Operación Masacre".


Aramburu, el fusilador de la "libertadora"

Aramburu había sido compañero de Juan José Valle cuando eran jóvenes estudiantes del Colegio Militar. Compartían el mismo banco. Luego, sus familias habrán de ser amigas. De aquí que la esposa de Valle le pida tan esperanzada por la vida de su marido.

Aramburu actúa con crueldad porque él ansía asumir la figura del vengador. Y que nadie le pida a un vengador piedad para un "culpable". El vengador no la tendrá.

La frase "El Presidente duerme" que recibe la esposa de Valle significa: el Presidente no dialoga sobre el destino de los "culpables", vinieron a limpiar el país de peronistas, vinieron a vengarse por todo lo que les hicieron.

El fusilamiento de Valle busca instalar el miedo en la sociedad: que a nadie se le ocurriera no sólo atentar contra el poder. Que todos se quedaran donde debían estar. Que a nadie se le ocurriera ser peronista ni tratar con peronistas ni ser sospechoso de serlo.


Ajusticiamiento de Aramburu

En 1970, el pueblo peronista soporta la dictadura de las botas y los monopolios imperialistas. Aramburu, un dictador militar que prohibió al justicialismo con el decreto ley 4161 y fusiló a peronistas es aprehendido. Lo llevan prisionero y le preguntan sobre la tragedia de Valle y los compañeros muertos en los basurales de José León Suárez. Sus secuestradores dicen que son peronistas y se llaman Montoneros.

El ajusticiamiento de Aramburu fue el inicio de una escalada de violencia que culminó con la dictadura militar genocida de 1976 donde hubo 30.000 luchadores sociales desaparecidos, barridos por la represión, de todos los sectores políticos revolucionarios.

La inmensa mayoría de las víctimas fueron jóvenes, la inmensa mayoría fueron cuadros y militantes de la clase trabajadora, la inmensa mayoría fueron peronistas.

Las víctimas sobrevivientes, los familiares de los caídos, las valientes "Madres de Plaza de Mayo" y los militantes de derechos humanos han expuesto una tenaz exigencia de verdad y justicia, sin búsquedas de revanchas por mano propia, para terminar definitivamente con el odio y la violencia política en la Argentina.

Escribe Blas García para La Opinión Popular

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El decreto-ley 4161 y el odio gorila al peronismo como origen de la violencia política contemporánea
A través del decreto-ley 4161 la dictadura cívico-militar de Pedro Eugenio Aramburu proscribía al Peronismo. Lo hizo con elementos de afirmación ideológica y de propaganda.
El decreto-ley 4161 y el odio gorila al peronismo como origen de la violencia política contemporánea
22-03-2019 / 19:03
Un 23 de marzo como hoy... pero de 1942 moría Marcelo Torcuato de Alvear, abogado y político argentino, presidente de la Nación desde el 12 de octubre de 1922 y el mismo día de 1928. Participó activamente de las revoluciones radicales de 1890 y 1893, integrándose en la Unión Cívica que luego dio origen a la Unión Cívica Radical, en el sector denominado "galeritas" (más cercanos al conservadurismo). Cuando Yrigoyen asumió la presidencia en 1916 nombró a Alvear embajador en Francia, y éste fue electo Presidente en momentos en que se encontraba en ese país.
 
Todas las fuerzas antiyrigoyenistas y antipopulares levantaron la cabeza a partir del momento en que Alvear se hizo cargo del gobierno. Desde el inicio de su gestión nombró a ministros que no tenían relación alguna con los sectores yrigoyenistas, por lo que la unión entre ambos comenzó a quebrarse. Su gabinete era una clara demostración de que don Marcelo afirmaba su "independencia" con respecto al caudillo.
 
Alvear, como hijo predilecto de la fortuna, gozó de las ventajas envidiables que le ofrecía el período de "estabilización relativa del capitalismo" que transcurre entre la posguerra y la crisis mundial del 30. Los altos índices de exportación de nuestros productos agropecuarios llenaron de oro a la Tesorería.
 
Su gobierno coincidió con el fin de la crisis mundial de la posguerra, lo que le permitió mejorar la economía y las finanzas del país, además de destacarse el desarrollo de la industria automotriz y la explotación petrolera, que alcanzó una prosperidad económica desconocida hasta entonces para la Argentina.
 
Con todo ello, llegó a números insospechados en lo que respecta al PIB por habitante, que en 1928 había alcanzado el sexto puesto entre los más altos del mundo. Incluso, se registró un aumento de la clase media, una subida del salario real y una disminución de las huelgas y conflictos.
 
Pero la interna radical estaba a la orden del día y las intrigas en todos los órdenes. Si el ministro de Hacienda Víctor Molina proclamaba orgullosamente su doctrina librecambista, la actitud de Alvear hacia la reforma universitaria, el gran movimiento cultural que había apoyado Yrigoyen en 1918, se volvía abiertamente hostil y la conspiración oligárquica se pone en marcha para impedir la segunda presidencia del Caudillo.
 
La interna radical se dirimió en 1928 con la elección nacional. La fórmula Hipólito Yrigoyen-Francisco Beiró se impuso por el 57,4 de los votos. Al dejar la presidencia, Alvear se radicó en Francia. 
 
Por Carlos Morales para La Opinión Popular

22-03-2019 / 19:03
21-03-2019 / 18:03
20-03-2019 / 18:03
La Siberia argentina, como la definió Osvaldo Bayer, cerró sus puertas el 21 de marzo de 1947 a orillas del canal de Beagle. Hace 71 años un decreto no demasiado recordado del presidente Juan Perón señalaba el final para la inhumana cárcel de Ushuaia, la más austral del mundo.
 
Había sido centro de castigo y aislamiento durante 45 años. Por sus 380 celdas de 1,93 por 1,93 pasaron desde el Petiso Orejudo hasta el anarquista ucraniano Simón Radowitzky, quien mató de un bombazo al comisario y represor de obreros, Ramón Falcón. La cárcel de Ushuaia fue usada como un depósito del Estado para alojar presos políticos.
 
El dictador José Félix Uriburu envió a Tierra del Fuego a militantes anarquistas, comunistas, trotskistas y socialistas. Entre ellos estaban el cronista del diario La AntorchaHoracio Badaraco y el de La ProtestaJosé Berenger, torturado con una prensa. Agustín P. Justo, el presidente que llegó de la mano del fraude en 1931, siguió mandándolos por barco hacia la isla.
 
La cárcel que cerró Perón se volvió a abrir dos veces más en las décadas del 50 y 60. La Revolución Libertadora envió a partidarios del General. Jorge Antonio (empresario), Guillermo P. Kelly (dirigente de la Alianza Libertadora Nacionalista) Héctor Cámpora(Presidente de la Cámara de Diputados de la Nación) John W. Cooke (Diputado Nacional), y el dirigente de la CGT, José Espejo; por orden del Almirante Isaac Rojas son trasladados al Penal del sur.
 
Sufren allí condiciones tremendas de prisión con temperaturas extremas que alcanzaban a 40 grados bajo cero, sin calefacción, sin agua, engrillados, condiciones éstas que se suman a un sin fin de vejámenes por orden de la "Revolución Libertadora". También la utilizó por última vez Arturo Frondizi en 1960 cuando aplicó el Plan Conintes para meter presos a militantes de la resistencia peronista juzgados por consejos de guerra especiales.
 
La Opinión Popular

20-03-2019 / 18:03
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