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Sociedad e Interés General - 04-03-2019 / 07:03
EFEMÉRIDES POPULARES

Diego Luis Molinari, senador nacional de Yrigoyen y luego de Perón

Diego Luis Molinari, senador nacional de Yrigoyen y luego de Perón
El 04 de marzo de 1966, en Buenos Aires, muere Diego Luis Molinari. De vida multifacética, fue abogado, político, diplomático e historiador. Autor de numerosas obras sobre historia de la época colonial, perteneció al movimiento revisionista. Iniciado políticamente en la Unión Cívica Radical, adhirió posteriormente al Peronismo.
El 04 de marzo de 1966, en Buenos Aires, muere Diego Luis Molinari. De vida multifacética, fue abogado, político, diplomático e historiador. Autor de numerosas obras sobre historia de la época colonial, perteneció al movimiento revisionista. Iniciado políticamente en la Unión Cívica Radical, adhirió posteriormente al Peronismo.
 
Afiliado al radicalismo desde su juventud, participó en la organización del mismo en la Capital Federal apoyando a Hipólito Yrigoyen. En 1924 fue elegido diputado nacional, período durante el cual enfrentó a la disidencia de la Unión Cívica Radical Antipersonalista y a la aparición de los grupos conservadores, que se habían visto muy disminuidos durante la presidencia de Yrigoyen.
 
En 1928 fue elegido senador nacional por la Capital. Fue uno de los autores de la ley de nacionalización del petróleo. Tras el golpe de estado de 1930, Molinari se refugió en la embajada japonesa y luego abandonó la Argentina a bordo de una nave japonesa, rumbo Brasil, junto a su familia.
 
En 1945, adhirió a la figura de Juan Perón y colaboró en varios periódicos en apoyo de su candidatura presidencial. Fue elegido senador nacional por la capital por segunda vez. Tras el derrocamiento de PerónMolinari se exilió en la Embajada de Panamá en Buenos Aires. Su defensa de lo nacional popular, en la investigación científica, se plasmó en múltiples libros.
  
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Diego Luis Molinari, senador nacional de Yrigoyen y luego de Perón

Historiografía y radicalismo
 
Hijo de inmigrantes italianos, su padre era un comerciante de recursos modestos. Egresado de la Facultad de Derecho dependiente de la Universidad de Buenos Aires, se dedicó desde muy joven a la historiografía. Sus primeros libros sobre historia trataban sobre el último período colonial español en América.
 
El libro que lo lanzó a la fama era una obra polémica desde su planteamiento inicial: La "representación de los hacendados" de Mariano Moreno. Su ninguna influencia en la vida económica del país y en los sucesos de mayo de 1810.
 
En el mismo afirmaba que el otorgamiento del libre comercio al Virreinato del Río de la Plata otorgado en 1809 era una orden que se le había dado al virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros junto con su designación para el cargo, y que el texto de Mariano Moreno no había sido la causa de esa medida.
 
Por otro lado, hacía hincapié en la escasa - y ambigua - participación de Moreno en los hechos anteriores a la Revolución de Mayo y en los primeros días de la Primera Junta. El libro chocaba con los presupuestos de la historiografía argentina de la época, con lo cual quedó ubicado entre los opositores a los historiadores de inspiración clásica.
 
Se identificó primeramente con la Nueva Escuela Histórica y en 1914 se unió al Instituto de Investigaciones Históricas, creado dentro de la Universidad de Buenos Aires por Emilio Ravignani. Posteriormente se identificaría con la corriente revisionista. Con el paso del tiempo, se enfrentaría duramente en sucesivas polémicas con Ricardo Levene.
 
Afiliado al radicalismo desde su juventud, participó en la organización del mismo en la Capital Federal. El presidente Hipólito Yrigoyen lo nombró presidente del Departamento Nacional de Trabajo, lejano antecedente del Ministerio de Trabajo actual, y luego subsecretario de Relaciones Exteriores. También lo envió en distintas misiones especiales a países latinoamericanos.
 
Tras el final del primer gobierno de Yrigoyen, se dedicó a la enseñanza universitaria: primero en la Facultad de Derecho de la Universidad de La Plata, y luego en la de Filosofía y Letras de Buenos Aires.
 
En 1924 fue elegido diputado nacional, período durante el cual enfrentó a la disidencia de la Unión Cívica Radical Antipersonalista y a la aparición de los grupos conservadores, que se habían visto muy disminuidos durante la presidencia de Yrigoyen. En 1928 fue elegido senador nacional por la Capital.
 
Ocupando esa banca presentó un proyecto de Código Nacional del Trabajo, que pretendía reunir las leyes laborales existentes en un cuerpo coherente, sumar nuevos derechos laborales y generalizar los ya existentes a todos los trabajadores. También proyectó una ley general de asistencia social.
 
Fue uno de los autores de la ley de nacionalización del petróleo; primeramente había presentado un proyecto en ese sentido en la Cámara de Diputados, en 1927, y tres años más tarde estuvo a punto de lograr su sanción en el Senado. Distintos autores creen que esa ley fue una de las causas principales del derrocamiento de Yrigoyen.
 
Tras el golpe de estado de 1930, Molinari se refugió en la embajada japonesa y luego abandonó la Argentina a bordo de una nave japonesa, rumbo a Santos, Brasil, junto a su familia. De allí se trasladó a París, donde residió algún tiempo. Allí se entrevistó con Alvear, lo que molestó a muchos radicales, que lo acusaban de haber pretendido derrocar a Yrigoyen junto con algunos dirigentes jóvenes del radicalismo; parece haber sido colaborador de Horacio Oyhanarte, ministro de Yrigoyen, en la pretensión de reemplazar al presidente por su vice Enrique Martínez, para evitar el golpe de estado.
 
 
Actividad académica y peronismo
 
Tras su regreso a su país, producido en abril de 1931, fundó una agrupación disidente, a la que llamó "Partido Radical-Gorro Frigio", para rechazar la reunión de los yrigoyenistas con antipersonalistas; pero el efímero partido, de inspiración nacionalista no tuvo peso electoral.
 
En 1936 colaboró con el coronel Juan Bautista Molina, líder de un grupo de extrema derecha, en un intento de golpe de estado, cual Molinari afirmó haber redactado el plan político. Preconizaba "la supremacía del Estado en la comunidad y la supremacía de la Sociedad sobre los individuos".
 
Pasó la mayor parte de la llamada Década Infame dedicado a su actividad académica. Fue profesor titular de Historia Económica en la Facultad de Filosofía de Buenos Aires. Su adscripción a la corriente revisionista se hizo evidente a partir de entonces, con la edición de libros que pertenecen claramente a esa vertiente, como Viva Ramírez, de 1937.
 
Fue partícipe de dos proyectos de revolución contra los gobiernos surgidos del fraude electoral, uno de 1936 y otro de 1941, ambos fracasados antes de iniciarse.
 
En 1945, al producirse el final de la Segunda Guerra Mundial, los intelectuales y políticos neutralistas y nacionalistas fueron muy atacados por los simpatizantes de los aliados; entre ellos se contó Molinari, quien ya había sostenido posturas en favor de la neutralidad durante la Primera Guerra Mundial. Fue atacado en su cátedra de la Facultad de Filosofía y Letras y debió suspender temporalmente el dictado de sus clases.
 
Adhirió a la figura de Juan Domingo Perón y colaboró en varios periódicos en apoyo de su candidatura presidencial. Fue elegido senador nacional por la capital por segunda vez, por lo que pidió licencia en la Universidad; no volvería a retomar la docencia. Durante todo su mandato fue el presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado.
 
El presidente Perón lo nombró presidente de una Misión de Buena Voluntad, que visitaría casi todos los países de América Latina, con la intención de contrarrestar la imagen negativa del gobierno argentino, que esparcía el gobierno de los Estados Unidos en la región. En tal misión visitó México, la República Dominicana, El Salvador, Nicaragua, Guatemala y Cuba.
 
Formó parte de la reunión de La Habana, en que fue fundado el GATT (Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio), negándose a suscribirlo en nombre de su país, actitud que fue confirmada por el Congreso argentino.
 
En 1950 hizo una breve visita oficial, en nombre del gobierno de su país, a Pakistán, un país que recién había nacido,10 así como también a Siria, Líbano, Israel y la India.
 
Tras el derrocamiento de Perón, Molinari se exilió en la Embajada de Panamá en Buenos Aires.
 
 
Obras
 
Su defensa de lo nacional popular, en la investigación científica, se plasmó en obras tales como:
 
La trata de negros (1914)
La representación de los hacendados de Mariano Moreno (1914)
El gobierno de los pueblos (1916)
El gobierno del Perú, siglo XVI (1916)
El sofista (1922)
Un virrey (1923)
El control internacional del tráfico de armas (1924)
Antecedentes de la Revolución de Mayo (1926)
La empresa colombina y el descubrimiento de América (1936)
Viva Ramírez (1937)
El nacimiento del nuevo mundo (1941)
Historia económica (1944)
La Reconquista (1950)
La Revolución será agraria o no será (1950)
La primera Unión del Sur (1961)
Prolegómenos de Caseros (1962)
Rosas y Southern: el primer encuentro (1962)
Descubrimiento y Conquista de América (1964)
 
Fuente: Wikipedia

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22-03-2019 / 19:03
Un 23 de marzo como hoy... pero de 1942 moría Marcelo Torcuato de Alvear, abogado y político argentino, presidente de la Nación desde el 12 de octubre de 1922 y el mismo día de 1928. Participó activamente de las revoluciones radicales de 1890 y 1893, integrándose en la Unión Cívica que luego dio origen a la Unión Cívica Radical, en el sector denominado "galeritas" (más cercanos al conservadurismo). Cuando Yrigoyen asumió la presidencia en 1916 nombró a Alvear embajador en Francia, y éste fue electo Presidente en momentos en que se encontraba en ese país.
 
Todas las fuerzas antiyrigoyenistas y antipopulares levantaron la cabeza a partir del momento en que Alvear se hizo cargo del gobierno. Desde el inicio de su gestión nombró a ministros que no tenían relación alguna con los sectores yrigoyenistas, por lo que la unión entre ambos comenzó a quebrarse. Su gabinete era una clara demostración de que don Marcelo afirmaba su "independencia" con respecto al caudillo.
 
Alvear, como hijo predilecto de la fortuna, gozó de las ventajas envidiables que le ofrecía el período de "estabilización relativa del capitalismo" que transcurre entre la posguerra y la crisis mundial del 30. Los altos índices de exportación de nuestros productos agropecuarios llenaron de oro a la Tesorería.
 
Su gobierno coincidió con el fin de la crisis mundial de la posguerra, lo que le permitió mejorar la economía y las finanzas del país, además de destacarse el desarrollo de la industria automotriz y la explotación petrolera, que alcanzó una prosperidad económica desconocida hasta entonces para la Argentina.
 
Con todo ello, llegó a números insospechados en lo que respecta al PIB por habitante, que en 1928 había alcanzado el sexto puesto entre los más altos del mundo. Incluso, se registró un aumento de la clase media, una subida del salario real y una disminución de las huelgas y conflictos.
 
Pero la interna radical estaba a la orden del día y las intrigas en todos los órdenes. Si el ministro de Hacienda Víctor Molina proclamaba orgullosamente su doctrina librecambista, la actitud de Alvear hacia la reforma universitaria, el gran movimiento cultural que había apoyado Yrigoyen en 1918, se volvía abiertamente hostil y la conspiración oligárquica se pone en marcha para impedir la segunda presidencia del Caudillo.
 
La interna radical se dirimió en 1928 con la elección nacional. La fórmula Hipólito Yrigoyen-Francisco Beiró se impuso por el 57,4 de los votos. Al dejar la presidencia, Alvear se radicó en Francia. 
 
Por Carlos Morales para La Opinión Popular

22-03-2019 / 19:03
21-03-2019 / 18:03
20-03-2019 / 18:03
La Siberia argentina, como la definió Osvaldo Bayer, cerró sus puertas el 21 de marzo de 1947 a orillas del canal de Beagle. Hace 71 años un decreto no demasiado recordado del presidente Juan Perón señalaba el final para la inhumana cárcel de Ushuaia, la más austral del mundo.
 
Había sido centro de castigo y aislamiento durante 45 años. Por sus 380 celdas de 1,93 por 1,93 pasaron desde el Petiso Orejudo hasta el anarquista ucraniano Simón Radowitzky, quien mató de un bombazo al comisario y represor de obreros, Ramón Falcón. La cárcel de Ushuaia fue usada como un depósito del Estado para alojar presos políticos.
 
El dictador José Félix Uriburu envió a Tierra del Fuego a militantes anarquistas, comunistas, trotskistas y socialistas. Entre ellos estaban el cronista del diario La AntorchaHoracio Badaraco y el de La ProtestaJosé Berenger, torturado con una prensa. Agustín P. Justo, el presidente que llegó de la mano del fraude en 1931, siguió mandándolos por barco hacia la isla.
 
La cárcel que cerró Perón se volvió a abrir dos veces más en las décadas del 50 y 60. La Revolución Libertadora envió a partidarios del General. Jorge Antonio (empresario), Guillermo P. Kelly (dirigente de la Alianza Libertadora Nacionalista) Héctor Cámpora(Presidente de la Cámara de Diputados de la Nación) John W. Cooke (Diputado Nacional), y el dirigente de la CGT, José Espejo; por orden del Almirante Isaac Rojas son trasladados al Penal del sur.
 
Sufren allí condiciones tremendas de prisión con temperaturas extremas que alcanzaban a 40 grados bajo cero, sin calefacción, sin agua, engrillados, condiciones éstas que se suman a un sin fin de vejámenes por orden de la "Revolución Libertadora". También la utilizó por última vez Arturo Frondizi en 1960 cuando aplicó el Plan Conintes para meter presos a militantes de la resistencia peronista juzgados por consejos de guerra especiales.
 
La Opinión Popular

20-03-2019 / 18:03
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