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"El Gobierno de Macri solo quiere que nos hagamos cargo de su fracaso". Sergio Massa
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Nacionales - 03-03-2019 / 09:03

Franco Macri, el empresario que creció gracias al Estado y se expandió durante la dictadura y el menemismo

Franco Macri, el empresario que creció gracias al Estado y se expandió durante la dictadura y el menemismo
El 02 de marzo de 2019 falleció el empresario Franco Macri. Con su muerte a la edad de 88 años, se va uno de los empresarios emblemáticos de la década de los 70, protagonista fundamental de la primera etapa de políticas neoliberales aplicadas en el país en los últimos cuarenta años.
El 02 de marzo de 2019 falleció el empresario Franco Macri. Con su muerte a la edad de 88 años, se va uno de los empresarios emblemáticos de la década de los 70, protagonista fundamental de la primera etapa de políticas neoliberales aplicadas en el país en los últimos cuarenta años.
 
Nacido en Roma en abril de 1930, emigró a la Argentina con tan solo 18 años. Tres años después, a los 21, fundó la empresa que se constituyó en la semilla de la cual surgió y creció, dos décadas después, Sideco, la constructora y contratista del Estado que se convirtiera en el buque insignia del grupo Socma, el holding familiar del cual el presidente de la Nación, Mauricio Macri, fuera por varios años vicepresidente.
 
La etapa de la dictadura de 1976 resultó el gran trampolín para el crecimiento de Sideco y del grupo Socma. Franco Macri conformó parte del núcleo de poder que conformaron, en la etapa iniciada por Jorge Rafael Videla (presidente de facto) y José Alfredo Martínez de Hoz (su ministro de Economía) en 1976, los principales grupos económicos constituidos en el país: Pérez Companc, Techint, Arcor, Loma Negra, Bunge y Born, Acindar, Bridas, Clarín y Socma. Fueron estos grupos los que, con toda justicia, le dieron el carácter de cívico-militar con la que los historiadores aluden a la dictadura de esa etapa.
 
En casi ocho años (de marzo de 1976 a diciembre de 1983), el grupo Macri no sólo se consolidó como potente contratista del Estado sino que multiplicó por siete el número de empresas controladas. Como complemento, una disposición del Banco Central en 1982, cuando Domingo Cavallo estaba al frente, le permitió licuar una deuda en dólares millonaria, a través del mecanismo de los "seguros de cambio" que significó que el Estado se hiciera cargo de la deuda con el exterior recibida en los años anteriores por las empresas privadas.
 
Fue el inicio de un proceso de concentración de la riqueza en los principales grupos económicos, la diversificación del capital industrial y agropecuario, que empezó a vincularse y otorgar primacía a los negocios financieros especulativos, y la asociación entre los principales grupos locales prohijados durante la dictadura con el capital internacional, principalmente para sacar provecho de las privatizaciones que llegaron en los 90, con la segunda etapa de fuerte predominio de las políticas neoliberales y el control del Estado por parte de sus principales figuras.
 
En ese segundo capítulo del neoliberalismo en Argentina, bajo el gobierno de Carlos Menem (1989-1999), Franco Macri volvió a tener protagonismo con su participación en las privatizaciones y asociación con firmas extranjeras para capturar el control del Correo Argentino, áreas del transporte y concesiones de rutas, fundamentalmente. Su mérito, dicho por sus socios extranjeros, era que "los dueños de las corporaciones argentinas saben qué puerta hay que tocar y qué número hay que marcar para obtener algún beneficio del Estado".
 
Fue el origen de una etapa económica, y de una política, de la cual Argentina aún sigue padeciendo las consecuencias.

 
Murió Franco Macri
 
Era a la vez el padre del Presidente y el padre de la crema de empresarios que se hicieron fuertes y ricos mientras el Estado se hacía más débil y pobre. Franco Macri murió anoche a los 88 años.
 
Según la información oficial, el padre de Mauricio Macri estaba enfermo desde hacía meses. La versión del propio Presidente es que tuvo momentos alternativos de lucidez y de pérdida de la noción de realidad pero que en los últimos tiempos no reaccionaba ni ante la presencia de Luján Isabel Morales, la mujer que lo cuidaba en su casa de Barrio Parque. Antes había estado internado en el Hospital Italiano.
 
Exuberante, entrador, inteligente, animador durante muchos años del jet set de Buenos Aires y Punta del Este, dueño de un español con un toque simpático de cocoliche, quienes trataron a Franco recuerdan el medio tono irónico con el que contaba historias de los personajes de la política argentina a los que había conocido de cerca. Es decir, de todos.
 
Podía ser Carlos Saúl Menem. O Alfredo Yabrán, con quien hizo negocios de logística en la ciudad de Buenos Aires. O el propio Donald Trump, cuando éste no era todavía un político sino el representante de los intereses inmobiliarios más fuertes de Nueva York y Franco soñaba con penetrar en Manhattan como lo que percibía de sí mismo: un emperador de los negocios al que la Argentina de los '80 le quedaba chica. En general avasalló. Nueva York, en cambio, fue el muro con el que chocó más duramente en su vida empresaria. Los inmobiliarios le bajaron el pulgar a su proyecto de construir torres en Manhattan. Fueron taxativos.
 
Una limusina recogió un día a Franco en el centro de Nueva York cuando llegaba al hotel y lo llevó directo al aeropuerto. Obviamente por cortesía socarrona, porque Macri no había pedido el auto de lujo. Como consuelo (o en realidad como demostración de poder) un enviado de los constructores le prometió que, si hacían los edificios, le darían el negocio de los revestimientos. Una burla que lo alejó para siempre del sueño norteamericano.
 
Su segundo de a bordo en ese intento, como siempre, fue un Mauricio que apenas había pasado los 30 años. La leyenda que lo pinta como un playboy moroso incapaz de disputar el mercado con la sangre de los capitanes de la industria es éso, una leyenda. El actual Presidente fue siempre un número dos activo de Franco, aunque éste insistiera en despreciarlo ante terceros y debiera ocuparse de cerrar negocios cuando el hijo se ponía excesivamente intransigente o vengativo.
 
 
Cloacas
  
Cuando Franco desplegó su poder en el negocio de las obras públicas, Mauricio lo secundó en Sideco. Esa empresa fue la que salió del conocimiento privado y saltó a la luz pública cuando protagonizó un escándalo con denuncias judiciales por la colocación de un sistema de cloacas en Morón mientras era intendente el antiguo colaborador de José López Rega Juan Carlos Rousselot. Cuando Macri habla de cloacas sabe de qué se trata.
 
Ni Mauricio Macri ni su padre fueron ajenos a los tiempos de la dictadura. A Mauricio no se le conocen contradicciones o matices entre sus actitudes personales y su convivencia con los generales. A Franco sí. Gabriela Cerruti, que escribió dos libros sobre el Presidente, El pibe y Big Macri, narró que mientras se enriquecía con los militares Franco salvó de la patota a dos de sus empleados, Carlos Grosso, actual asesor en las sombras de Mauricio, y Gregorio Chodos. Javier Timerman, el hermano de Héctor Timerman, tuiteó anoche: "Cuando mi padre estaba en arresto domiciliario en 1978, el consorcio se reunió para echar a mi familia del edificio. Un vecino armó un escándalo y defendió a mi padre, consiguiendo que no se votara esa canallada. Ese vecino fue Franco Macri. Un gesto que muchos no tuvieron".
 
Cerruti describe así los negocios del clan en la época de plomo: "Durante esos años, los Macri compraron el Banco de Italia, se quedaron con la obra de Yacyretá, acordaron con la dictadura paraguaya la construcción del puente Posadas-Encarnación; se hicieron cargo de la construcción de la Central Termoeléctrica de Río Tercero y la de Luján de Cuyo; acordaron con el brigadier Osvaldo Cacciatore la privatización de la recolección de residuos en la Ciudad de Buenos Aires a través de Manliba. Se metieron en el negocio del petróleo a través del general Suárez Mason que estaba en YPF y participaron de oscuros negocios de compra y venta de armas a través de Italia hacia Medio Oriente. Se expandieron también por Latinoamérica, al ritmo del Plan Cóndor. Obras, terrenos, edificios en Paraguay, Brasil, Chile, Venezuela, México convirtieron a la pequeña constructora de inmigrantes en un holding internacional".
 
Las distintas investigaciones dan cuenta de una fuerte ligazón entre la familia Macri y lo que en Italia llaman "sottogoverno", los subsuelos del poder. Parte de ese gobierno en las sombras es la N'Draguetta, con sede en Calabria. De allí vienen los Ma-cri, del sur del Italia, en Caserta. La especialidad eran los residuos sanitarios de las montañas del sur. Consiguieron concesiones de tierra, que mezclarían con cal para tratar la basura. Un modelo que repetirían en la Argentina con el Ceamse.
 
Franco se jactaba de que su padre había sido fundador del Fronte Dell'Uomo Cualunque, el Frente del Hombre Común. Lo tuiteó el 29 de noviembre de 2015, tras el ballottage que le dio el triunfo a Mauricio frente a Daniel Scioli. "Mi padre fundó el partido 'L'uomo qualunque' e intentó ser Pdte de Italia. No fue posible y emigró a Argentina y su nieto es presidente."
 
Es la exageración de un empresario con un toque importante de megalomanía pero no una mentira sobre los orígenes políticos de la familia. Giorgio Franco, junto a ancestros de los Rocca, los propietarios actuales de Techint, estuvieron entre los fundadores del Fronte.
 
Nacido en Italia en 1930, Franco llegó a la Argentina a los 19 años, en 1949.
 
Un artículo de José Steinleger en el diario La Jornada de México radiografía así al cualunquismo: "Los cualunquistas de posguerra exaltaban a las capas medias que, sin un partido que expresara sus intereses, resignaban sus horizontes a la familia, el trabajo, la propiedad y la moral, exigiendo mano dura a los luchadores sociales que turbaban-la-convivencia-social-deseada-por-la-mayoría. El qualunquismo no fue, exactamente, un partido fascista. Aunque, en corto, sus fundadores (entre ellos, Giorgio Macri, abuelo de Mauricio, actual presidente de Argentina) reconocían haberse prestado como masa de maniobra electoral de Mussolini".
 
 
Males
  
En los últimos años el espectro de Franco resultó útil al Macri que sí fue presidente. La táctica fue poner a Franco, sacar a Franco, poner a Franco, sacar a Franco. Disimular a veces su existencia y otras veces hacer exhibicionismo. Y sobre todo, concentrar en él todos los males, se llamasen empresas offshore o sospechas de coima. Así puede resumirse la táctica que usa el Presidente desde que asumió el 10 de diciembre de 2015. Es que Mauricio, como Franco, se llama Macri. Cosa que no siempre conviene.
 
Cuando el Gobierno tiene problemas con el patrimonio presidencial, el juego es que la palabra "Macri" se asocie siempre con Franco y no con Mauricio. Ni hablar cuando la Justicia citó a indagatoria al antiguo jefe del clan por el presunto pago de sobornos en el negocio de peajes y sus abogados adujeron que Franco, de 88 años, no estaba en condiciones físicas y psíquicas de comparecer.
 
El hermano presidencial Gianfranco Macri también fue citado. Siempre fue directivo de las empresas del grupo familiar junto con Franco y Mauricio. Ahora es uno de los accionistas de Socma, Sociedades Macri. En 2009, cuando recibió las acciones de manos de Franco, el actual Presidente las repartió entre tres de sus hijos, Agustina, Jimena y Francisco.
 
Gianfranco presentó un escrito ante la Justicia. Al salir de Tribunales contestó preguntas de los periodistas.
 
"No pagué una coima en mi vida", dijo.
 
"¿Y su padre?", quisieron saber los periodistas.
 
"Pregúntenle a él", contestó.   
 
El CEO de Socma es un hombre demasiado fácil para los juegos de palabras, Leonardo Maffioli.
 
Pero resuelto por la Naturaleza el problema de Franco, ni Maffioli ni los asesores del Presidente lograron resolver el problema de Gianfranco. El 27 de agosto de 2017 PáginaI12 publicó una nota de Horacio Verbitsky en la que informaba que el hermano presidencial había blanqueado 622 millones de pesos, o 35,5 millones de dólares.
 
En mayo de 2016 Mauricio Macri declaró bienes por 110 millones de pesos. Su declaración de 2017, correspondiente a las existencias de 2016, indicaban un patrimonio de 82 millones de pesos, supuestamente porque una parte había pasado a formar parte de un fideicomiso ciego y porque había donado dos millones de pesos en plantaciones a su hija Antonia.
 
Si en 2009 Franco cedió un patrimonio equivalente a cada hijo, la exteriorización de bienes de Gianfranco dejó al Presidente como el más dispendioso de los Macri.
 
La aparición de los Panamá Papers ya había fastidiado a Mauricio por la permanente referencia a la integración de sociedades con su padre y con su hermano.
 
El periodista Tomás Lukin publicó el 15 de mayo de 2016 que Fleg compró el 99,9 por ciento del capital social de una firma con nombre portentoso, Owners do Brasil Participacoes Ltda. Traducido del inglés, Dueños de Brasil Participaciones Limitada.
 
Los directivos de Socma figuraron tradicionalmente entre los más poderosos de la Argentina. Los economistas Eduardo Basualdo, Manuel Acevedo y Miguel Khavise escribieron en 1984 que, de siete empresas en 1973, los Macri llegaron a 47 a finales de la dictadura. Llegaron a ser propietarios de Sevel, de Sideco, de Socma financiera, de Manliba, de Itron y de Iecsa.
 
Reforzarían su poder de manera decisiva durante el gobierno de Carlos Menem, en buena medida gracias a la financiación voluntaria o forzosa del Estado. En 1999 la deuda del grupo ascendía a 900 millones de dólares repartidos entre acreedores privados y estatales. Fue ése el momento elegido para hacer pie en Brasil. Fleg gastó en Owners 9,3 millones de dólares mediante la firma Socma mericana SA.
 
El diputado del Frente para la Victoria Darío Martínez y el fiscal Federico Delgado también investigaron la suerte de Fleg, pero la falta de colaboración de la Justicia brasileña y la morosidad de las cancillerías brasileña y argentina hizo que no fuera posible constatar oficialmente la información real que en verdad existía. Delgado dijo que en los últimos años había investigado, entre otros, a Mauricio, Gianfranco y Franco Macri. Abrió siete expedientes. "Los siete se cerraron o nosotros fuimos expulsados", dijo.
 
Franco, quizás todavía lúcido, salió en auxilio de sus hijos cuando, a fines de 2016, se atribuyó el desembolso de los millones entre la cadena de empresas. Aún en plena actividad, dijo en ese momento que el escándalo de Panama Papers era "un absurdo total".
 
Más allá de cualquier derivación penal que pueda tener la citación de Gianfranco y de Franco, e incluso si no terminara en un procesamiento, cada vez que los fantasmas salen del closet reavivan la historia. Las historias.
 
Uno de esos episodios del pasado transcurrió casi inadvertido. Fue durante el G-20, cuando vino Donald Trump. Prolija, la web de la Casa Blanca transcribió una parte del saludo público antes de la reunión bilateral con Macri, en la mañana del 30 de noviembre último.
 
Dijo Trump: "Quiero decir solamente que con Mauricio somos amigos desde hace mucho tiempo. Muchos años. La gente quizás no lo sepa. El era un hombre muy joven, muy apuesto. Y nos conocimos bien. Hice negocios con su familia, con su padre. Grande el padre. Era amigo mío. Yo compré terrenos del ferrocarril en West Side y fue una gran obra, una obra exitosa. Enorme trabajo. Uno de las mayores obras en Manhattan".
 
¿Trump sabía que a Mauricio le molesta la reaparición del nombre de su padre una y otra vez, sobre todo cuando se acercan de nuevo las elecciones? ¿Fue un descuido del presidente que garantiza el acuerdo del FMI con la Argentina? ¿O da su visto bueno para los desembolsos pero no se priva de dejar en claro quién manda?
 
 
Deterioro
 
La historia del clan que abarcaba a Franco y Mauricio está muy ligada al deterioro institucional. Raúl Dellatorre contó en PáginaI12 del 20 de marzo de 2016 qué fue el "Decreto Sevel", un modelo de manipulación impositiva.
 
En 1995, el entonces ministro de Economía Domingo Cavallo promovió el decreto 493 (firmado por Carlos Menem, Eduardo Bauzá y él mismo) que estableció una condonación de la deuda por intereses, multas "y demás sanciones emergentes de obligaciones tributarias vencidas al 31 de julio de 1995".
 
En las facultades de Ciencias Económicas la moratoria se estudia como un caso único de beneficio desmesurado para grandes contribuyentes en falta.
 
La automotriz Sevel, entonces perteneciente el Grupo Macri, tenía una denuncia por evasión impositiva que la Dirección General Impositiva había calculado en 55 millones de pesos (o dólares, según la paridad uno a uno de la época).
 
Franco Macri quedó procesado. El vice, Mauricio Macri, también. El cargo fue "contrabando". La Corte Suprema de mayoría menemista los sobreseyó.
 
Ese sobreseimiento fue uno de los elementos que en 2003 tuvieron en cuenta los diputados para iniciar el juicio político a los supremos luego de una denuncia pública del ya Presidente Néstor Kirchner.
 
Dice Dellatorre que de acuerdo a la ley penal tributaria entonces vigente, las causas por delitos fiscales se extinguían con el pago de la deuda. Y añade: "Según la versión oficiosa que circuló al año siguiente, 1995, Sevel pagó el monto del capital exigido pero no los intereses y multas".
 
Después vendría el decreto de Menem y Cavallo para condonar intereses y multas a quienes "hayan cancelado el capital con anterioridad a la fecha de entrada en vigencia del presente decreto". Más coincidencias, imposible.
 
La acusación de la DGI era que Sevel importaba vehículos desde Uruguay supuestamente por cuenta de particulares. La que aparecía como vendedora desde Uruguay era la firma Opalsen SA, que el juez consideró "una ficción jurídica" creada por Sevel para posibilitar el ingreso de los vehículos al país evadiendo sus obligaciones impositivas (pago a cuenta de IVA y anticipo de Ganancias).
 
Los vehículos ingresados eran comercializados por concesionarios oficiales de Sevel, pero las operaciones eran registradas como "importación directa" de los particulares adquirentes.
 
Precisión de Dellatorre: "En esta etapa, se generaba una nueva evasión, por el IVA del 18 por ciento (alícuota de ese momento) correspondiente a la operación comercial de compraventa no registrada. En total, se habrían concretado por ese mecanismo el ingreso de 15 mil unidades importadas, lo cual originó a esa fecha una pretensión fiscal de 55 millones de pesos".
 
La denuncia original se amplió después cuando la Justicia investigó los reintegros que cobraba Sevel por la venta de piezas a su filial uruguaya. La denuncia era que dicha operación de exportación, en realidad, encubría el ensamblado de automóviles en Uruguay que luego retornaban al país como importación de autos terminados por particulares. Un caso de contrabando agravado que terminaría con el desplazamiento del cortesano Julio Nazareno.
 
Por Martin Granovsky
Por Raúl Dellatorre
 
Fuente: pagina12.com.ar
 

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Franco Macri, el empresario que creció gracias al Estado y se expandió durante la dictadura y el menemismo
Franco Macri y su familia son dueños de la 28° mayor fortuna de la Argentina, con 540 millones de dólares.
20-05-2019 / 09:05
Sergio Ziliotto ratificó el invicto del peronismo pampeano en elecciones para gobernador desde 1983 con cómoda diferencia sobre el radical Daniel Kroneberger. Ziliotto expresa al sector del gobernador Carlos Verna, uno de los "hombres fuertes" de la provincia, como antes fueron Rubén Marín u Oscar Jorge. Verna se había excluido de la competencia por razones de salud.
 
La capital, Santa Rosa, sabe ser fiel al peronismo pero en 2015 venció el radical Leandro Altolaguirre con Cambiemos. Ayer, la intendencia fue recobrada por el peronismo, representado por el joven K Luciano Di Nápoli, quien será el primer dirigente de La Cámpora que gobierne una capital de provincia. No se concretó el temor a una eventual fuga de votos de quienes perdieron la interna.
 
Los radicales se habían dado el gusto de superar con amplitud al macrista Carlos Mac Allister en la interna. En campaña, habrán agradecido la ausencia de dirigentes nacionales de Cambiemos. Llevaron el nombre de esa coalición en las boletas pero usaron el slogan "Venceremos".
 
Prescindieron, asimismo, del color amarillo para disimular. No les bastó, por lo visto. Ayer se le fue de las manos a los correligionarios la intendencia de una capital de provincia, la segunda en dos semanas. La primera, de mucho mayor población y peso económico, fue Córdoba.
 
Si vencen oficialismos territoriales de distintos colores, en comarcas bien diferentes las claves son locales pero los resultados rebotan e impactan en el escenario nacional. Más allá de las peculiaridades se reitera la tendencia: van cuatro gobernadores que revalidan, con score holgado. Van cuatro territorios con desastroso desempeño de Cambiemos.
 
Hace dos años, pareció que el oficialismo nacional coparía muchos distritos, como un Pacman jugando al TEG. Los radicales se restregaban las manos. Pasaron cosas, las provincias conservan sus ejecutivos y la espuma de Cambiemos bajó, mucho.
 
Tras los comicios, Verna vinculó el resultado con el escenario nacional. Aludió al enfrentamiento entre dos modelos: el peronista y el neoliberal del Gobierno nacional. Lo "bajó a tierra" con datos duros: en tiempos K se construían en La Pampa mil viviendas por año, cifra que bajó a cero durante el mandato del presidente Mauricio Macri.
 
Ensalzó cómo se conformaron las listas en su distrito. Un Frente provincial (FREJUPA) liderado por el peronismo y sumando al Frente Renovador, Nuevo Encuentro y el Partido Comunista entre otros. "La sabiduría" de todos los sectores al confluir en lista única para la gobernación.
 
Todas las votaciones que vienen serán con resultados desoladores para las huestes de Macri y sus aliados radicales. Habrá que esperar, de todas maneras: los partidos solo terminan con la pitada final.
 
La Opinión Popular

19-05-2019 / 13:05
El Peronismo aguarda por un nuevo festejo. Esta vez en La Pampa, la provincia donde comenzó el año electoral. El gobernador Carlos Verna se bajó de la reelección tras ser diagnosticado de cáncer, y eligió para la sucesión al diputado nacional Sergio Ziliotto.
 
El panorama viene más complicado para el radical Daniel Kroneberger, también diputado nacional, que derrotó por amplio margen en la interna de Cambiemos al ex futbolista de Boca y ex secretario de Deportes de Macri, el macrista Carlos Mac Alllister.
 
Aquella victoria en febrero infló el pecho de los correligionarios que se animaron a plantarse en otras provincias y sacudir la disputa nacional de la alianza gobernante.
 
En La Pampa ya no existe la alianza antiperonista Cambiemos, ahora se presenta como Avancemos y con el amarillo desterrado de la campaña. Macri tiene una imagen negativa que ninguna encuesta ubica por debajo del 60 por ciento.
 
La incógnita está en cuántos puntos habrá de diferencia y si el peronismo logra recuperar la ciudad de Santa Rosa con un cristinista puro, Luciano Di Nápoli, que venció en la disputa interna a un peronista tradicional, y que dedicó el triunfo especialmente a Cristina. Tendría que producirse un corte de boleta descomunal e histórico para que la UCR no pierda otra capital provincial en su aventura macrista.
 
Otro dato que el peronismo podrá celebrar es la afinada unidad interna, y que seguramente será elevada como un ejemplo de construcción para el ansiado Frente Patriótico que se persigue a nivel nacional.
 
En La Pampa aprendieron de los errores y el tiempo sanó algunas heridas. El PJ pampeano olfateó el riesgo de la división en 2017, cuando ganó la legislativa nacional por 76 votos y zafó de ser arrasado por la ola amarilla que inundaba el centro del país.
 
Verna fue uno de los primeros gobernadores que se le plantó al Presidente y comenzó a impulsar la idea de unir al peronismo para derrotar al macrismo. Asegura que Macri fracasó y que "delega todo en el mercado y el FMI".
 
Para esta elección se conformó el Frente Justicialista Pampeano (FREJUPA), que reúne a todas las líneas internas y que sumó al Frente Renovador, Patria Grande, Nuevo Encuentro, Humanismo y Comunismo. Todos adentro.
 
La Opinión Popular

19-05-2019 / 09:05
Hasta hace unas horas, la Argentina se encaminaba, casi inevitablemente, hacia una nueva versión del enfrentamiento, la polarización, el fanatismo y la grieta. Ahora, esa situación cambió. Al menos una de las dos opciones no se va a producir. Cristina no va a ser presidenta en el próximo período porque decidió no postularse a ese cargo. ¿Cambió de verdad? ¿No será una trampa? ¿Cambió solo un poco?
 
La mera existencia de esas preguntas representa una gran novedad. Si Cristina era candidata, y era una candidata tan fuerte como lo reflejaban las últimas encuestas, esas preguntas no hubieran existido. Macri o Cristina iban a ser las dos opciones más fuertes: nada habría cambiado.
 
La primera noticia, entonces, es que uno de los símbolos de la polarización, de la grieta, no ocupará la presidencia de la Nación. O, más fuerte aún: que Cristina no será la próxima presidenta. La segunda es que la persona elegida (por ella) para reemplazarla tiene rasgos propios, que varían según quién los describa, pero que son diferentes.
 
Alberto Fernández, por ejemplo, almuerza frecuentemente con periodistas, un detalle que ha generado duras críticas y descalificaciones desde la militancia más sectaria del kirchnerismo. Que él haya sido elegido por Cristina, con ese antecedente, es un dato simbólico muy fuerte: ¿Una picardía? ¿La admisión de un serio error? ¿Una capitulación?
 
Es, además, un hombre que mantiene una relación muy razonable con la embajada norteamericana y con múltiples personalidades, empresarios, intelectuales con los que Cristina y el kirchnerismo duro cortaron lazos desde hace años. "Eso lo hace más peligroso porque es un cínico", dirán quienes lo odian. "Eso permite pensar un gobierno más sereno y racional de lo que hubiera sido uno presidido por Cristina", dirán los que se esperancen.
 
Los dos Fernández son parecidos y diferentes. Es cierto, por ejemplo, que Alberto se alejó cuando el gobierno de Cristina se radicalizó después del conflicto con el sector agropecuario.
 
En los últimos tiempos, su llamativo acercamiento a Cristina permitía preguntarse quién influiría más sobre quién. La manera en que ella volvió a acercarse al peronismo parecía una estrategia influenciada por él. La forma que en que él, por ejemplo, difundió la lista de los jueces que "algún día deberán dar explicaciones por las barbaridades que escribieron", permitía entender hasta dónde ella lo estaba radicalizando.

18-05-2019 / 19:05
En el Gobierno de Mauricio Macri se enteraron que Cristina no sería candidata a presidente como lo hizo el resto de los mortales: a través del canal de Youtube. Más allá del esfuerzo por filtrar que se esperaban una movida semejante, en la Rosada entraron en shock al conocer la noticia que impactó de lleno en la estrategia de polarización que diseñaron Marcos Peña y Jaime Durán Barba para convertir a Macri en presidente y buscar su reelección.
 
La reacción inmediata del Ejecutivo fue definir a Alberto Fernández como un candidato "pésimo" a priori, más que nada por la diferencia abismal del ex jefe de gabinete en términos de conocimiento en la sociedad tanto con Macri como con Cristina.
 
El análisis más frío no tardó en llegar: en la Rosada admiten que el temor no está en la persona de Alberto Fernández sino en el armado de fondo que pueda desembocar su candidatura, en especial por el renunciamiento a medias de Cristina.
 
En el Ejecutivo creen que esta movida inesperada abre una puerta muy grande para la unidad del peronismo contra la candidatura de Macri, que ya de por sí viene golpeado dentro y fuera de su propio espacio.
 
"Si van a unas Paso con todo el peronismo nos liquidan", aseguraron en el Gobierno. Y advierten que esas primarias, que la propia Cristina resalta en su video, son factibles.
 
"Esta es la fórmula para el 40-30", dijeron otras fuentes del Ejecutivo. Creen, en ese sentido, que Cristina declinó su candidatura para favorecer un triunfo del peronismo en primera vuelta, tras meses y meses de especulaciones en torno a lo que sucedería en un ballotage entre ella y Macri.
 
En la Rosada suponen que Sergio Massa y Daniel Scioli terminarán de cerrar con Cristina en agosto. La esperanza del macrismo está puesta en que los gobernadores más poderosos, como Juan Schiaretti, y figuras como las de Roberto Lavagna, Miguel Pichetto y Juan Manuel Urtubey, jueguen por afuera de la fórmula Fernández.
 
Sin embargo, incluso creen que no está todo dicho y que Cristina tiene tiempo de hacer otro renunciamiento: bajarse de la vice para dejársela a Alternativa Federal y pulverizar las chances de Macri.
 
Por el momento, en la Rosada siguen sosteniendo que el candidato es Macri. Otras fuentes del Gobierno no son tan determinantes y sugieren un cambio de estrategia: "Si se bajó Cristina, ¿por qué no lo puede hacer Mauricio?".
 
La Opinión Popular

18-05-2019 / 09:05
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