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Nacionales - 03-03-2019 / 09:03

Franco Macri, el empresario que creció gracias al Estado y se expandió durante la dictadura y el menemismo

Franco Macri, el empresario que creció gracias al Estado y se expandió durante la dictadura y el menemismo
El 02 de marzo de 2019 falleció el empresario Franco Macri. Con su muerte a la edad de 88 años, se va uno de los empresarios emblemáticos de la década de los 70, protagonista fundamental de la primera etapa de políticas neoliberales aplicadas en el país en los últimos cuarenta años.
El 02 de marzo de 2019 falleció el empresario Franco Macri. Con su muerte a la edad de 88 años, se va uno de los empresarios emblemáticos de la década de los 70, protagonista fundamental de la primera etapa de políticas neoliberales aplicadas en el país en los últimos cuarenta años.
 
Nacido en Roma en abril de 1930, emigró a la Argentina con tan solo 18 años. Tres años después, a los 21, fundó la empresa que se constituyó en la semilla de la cual surgió y creció, dos décadas después, Sideco, la constructora y contratista del Estado que se convirtiera en el buque insignia del grupo Socma, el holding familiar del cual el presidente de la Nación, Mauricio Macri, fuera por varios años vicepresidente.
 
La etapa de la dictadura de 1976 resultó el gran trampolín para el crecimiento de Sideco y del grupo Socma. Franco Macri conformó parte del núcleo de poder que conformaron, en la etapa iniciada por Jorge Rafael Videla (presidente de facto) y José Alfredo Martínez de Hoz (su ministro de Economía) en 1976, los principales grupos económicos constituidos en el país: Pérez Companc, Techint, Arcor, Loma Negra, Bunge y Born, Acindar, Bridas, Clarín y Socma. Fueron estos grupos los que, con toda justicia, le dieron el carácter de cívico-militar con la que los historiadores aluden a la dictadura de esa etapa.
 
En casi ocho años (de marzo de 1976 a diciembre de 1983), el grupo Macri no sólo se consolidó como potente contratista del Estado sino que multiplicó por siete el número de empresas controladas. Como complemento, una disposición del Banco Central en 1982, cuando Domingo Cavallo estaba al frente, le permitió licuar una deuda en dólares millonaria, a través del mecanismo de los "seguros de cambio" que significó que el Estado se hiciera cargo de la deuda con el exterior recibida en los años anteriores por las empresas privadas.
 
Fue el inicio de un proceso de concentración de la riqueza en los principales grupos económicos, la diversificación del capital industrial y agropecuario, que empezó a vincularse y otorgar primacía a los negocios financieros especulativos, y la asociación entre los principales grupos locales prohijados durante la dictadura con el capital internacional, principalmente para sacar provecho de las privatizaciones que llegaron en los 90, con la segunda etapa de fuerte predominio de las políticas neoliberales y el control del Estado por parte de sus principales figuras.
 
En ese segundo capítulo del neoliberalismo en Argentina, bajo el gobierno de Carlos Menem (1989-1999), Franco Macri volvió a tener protagonismo con su participación en las privatizaciones y asociación con firmas extranjeras para capturar el control del Correo Argentino, áreas del transporte y concesiones de rutas, fundamentalmente. Su mérito, dicho por sus socios extranjeros, era que "los dueños de las corporaciones argentinas saben qué puerta hay que tocar y qué número hay que marcar para obtener algún beneficio del Estado".
 
Fue el origen de una etapa económica, y de una política, de la cual Argentina aún sigue padeciendo las consecuencias.

 
Murió Franco Macri
 
Era a la vez el padre del Presidente y el padre de la crema de empresarios que se hicieron fuertes y ricos mientras el Estado se hacía más débil y pobre. Franco Macri murió anoche a los 88 años.
 
Según la información oficial, el padre de Mauricio Macri estaba enfermo desde hacía meses. La versión del propio Presidente es que tuvo momentos alternativos de lucidez y de pérdida de la noción de realidad pero que en los últimos tiempos no reaccionaba ni ante la presencia de Luján Isabel Morales, la mujer que lo cuidaba en su casa de Barrio Parque. Antes había estado internado en el Hospital Italiano.
 
Exuberante, entrador, inteligente, animador durante muchos años del jet set de Buenos Aires y Punta del Este, dueño de un español con un toque simpático de cocoliche, quienes trataron a Franco recuerdan el medio tono irónico con el que contaba historias de los personajes de la política argentina a los que había conocido de cerca. Es decir, de todos.
 
Podía ser Carlos Saúl Menem. O Alfredo Yabrán, con quien hizo negocios de logística en la ciudad de Buenos Aires. O el propio Donald Trump, cuando éste no era todavía un político sino el representante de los intereses inmobiliarios más fuertes de Nueva York y Franco soñaba con penetrar en Manhattan como lo que percibía de sí mismo: un emperador de los negocios al que la Argentina de los '80 le quedaba chica. En general avasalló. Nueva York, en cambio, fue el muro con el que chocó más duramente en su vida empresaria. Los inmobiliarios le bajaron el pulgar a su proyecto de construir torres en Manhattan. Fueron taxativos.
 
Una limusina recogió un día a Franco en el centro de Nueva York cuando llegaba al hotel y lo llevó directo al aeropuerto. Obviamente por cortesía socarrona, porque Macri no había pedido el auto de lujo. Como consuelo (o en realidad como demostración de poder) un enviado de los constructores le prometió que, si hacían los edificios, le darían el negocio de los revestimientos. Una burla que lo alejó para siempre del sueño norteamericano.
 
Su segundo de a bordo en ese intento, como siempre, fue un Mauricio que apenas había pasado los 30 años. La leyenda que lo pinta como un playboy moroso incapaz de disputar el mercado con la sangre de los capitanes de la industria es éso, una leyenda. El actual Presidente fue siempre un número dos activo de Franco, aunque éste insistiera en despreciarlo ante terceros y debiera ocuparse de cerrar negocios cuando el hijo se ponía excesivamente intransigente o vengativo.
 
 
Cloacas
  
Cuando Franco desplegó su poder en el negocio de las obras públicas, Mauricio lo secundó en Sideco. Esa empresa fue la que salió del conocimiento privado y saltó a la luz pública cuando protagonizó un escándalo con denuncias judiciales por la colocación de un sistema de cloacas en Morón mientras era intendente el antiguo colaborador de José López Rega Juan Carlos Rousselot. Cuando Macri habla de cloacas sabe de qué se trata.
 
Ni Mauricio Macri ni su padre fueron ajenos a los tiempos de la dictadura. A Mauricio no se le conocen contradicciones o matices entre sus actitudes personales y su convivencia con los generales. A Franco sí. Gabriela Cerruti, que escribió dos libros sobre el Presidente, El pibe y Big Macri, narró que mientras se enriquecía con los militares Franco salvó de la patota a dos de sus empleados, Carlos Grosso, actual asesor en las sombras de Mauricio, y Gregorio Chodos. Javier Timerman, el hermano de Héctor Timerman, tuiteó anoche: "Cuando mi padre estaba en arresto domiciliario en 1978, el consorcio se reunió para echar a mi familia del edificio. Un vecino armó un escándalo y defendió a mi padre, consiguiendo que no se votara esa canallada. Ese vecino fue Franco Macri. Un gesto que muchos no tuvieron".
 
Cerruti describe así los negocios del clan en la época de plomo: "Durante esos años, los Macri compraron el Banco de Italia, se quedaron con la obra de Yacyretá, acordaron con la dictadura paraguaya la construcción del puente Posadas-Encarnación; se hicieron cargo de la construcción de la Central Termoeléctrica de Río Tercero y la de Luján de Cuyo; acordaron con el brigadier Osvaldo Cacciatore la privatización de la recolección de residuos en la Ciudad de Buenos Aires a través de Manliba. Se metieron en el negocio del petróleo a través del general Suárez Mason que estaba en YPF y participaron de oscuros negocios de compra y venta de armas a través de Italia hacia Medio Oriente. Se expandieron también por Latinoamérica, al ritmo del Plan Cóndor. Obras, terrenos, edificios en Paraguay, Brasil, Chile, Venezuela, México convirtieron a la pequeña constructora de inmigrantes en un holding internacional".
 
Las distintas investigaciones dan cuenta de una fuerte ligazón entre la familia Macri y lo que en Italia llaman "sottogoverno", los subsuelos del poder. Parte de ese gobierno en las sombras es la N'Draguetta, con sede en Calabria. De allí vienen los Ma-cri, del sur del Italia, en Caserta. La especialidad eran los residuos sanitarios de las montañas del sur. Consiguieron concesiones de tierra, que mezclarían con cal para tratar la basura. Un modelo que repetirían en la Argentina con el Ceamse.
 
Franco se jactaba de que su padre había sido fundador del Fronte Dell'Uomo Cualunque, el Frente del Hombre Común. Lo tuiteó el 29 de noviembre de 2015, tras el ballottage que le dio el triunfo a Mauricio frente a Daniel Scioli. "Mi padre fundó el partido 'L'uomo qualunque' e intentó ser Pdte de Italia. No fue posible y emigró a Argentina y su nieto es presidente."
 
Es la exageración de un empresario con un toque importante de megalomanía pero no una mentira sobre los orígenes políticos de la familia. Giorgio Franco, junto a ancestros de los Rocca, los propietarios actuales de Techint, estuvieron entre los fundadores del Fronte.
 
Nacido en Italia en 1930, Franco llegó a la Argentina a los 19 años, en 1949.
 
Un artículo de José Steinleger en el diario La Jornada de México radiografía así al cualunquismo: "Los cualunquistas de posguerra exaltaban a las capas medias que, sin un partido que expresara sus intereses, resignaban sus horizontes a la familia, el trabajo, la propiedad y la moral, exigiendo mano dura a los luchadores sociales que turbaban-la-convivencia-social-deseada-por-la-mayoría. El qualunquismo no fue, exactamente, un partido fascista. Aunque, en corto, sus fundadores (entre ellos, Giorgio Macri, abuelo de Mauricio, actual presidente de Argentina) reconocían haberse prestado como masa de maniobra electoral de Mussolini".
 
 
Males
  
En los últimos años el espectro de Franco resultó útil al Macri que sí fue presidente. La táctica fue poner a Franco, sacar a Franco, poner a Franco, sacar a Franco. Disimular a veces su existencia y otras veces hacer exhibicionismo. Y sobre todo, concentrar en él todos los males, se llamasen empresas offshore o sospechas de coima. Así puede resumirse la táctica que usa el Presidente desde que asumió el 10 de diciembre de 2015. Es que Mauricio, como Franco, se llama Macri. Cosa que no siempre conviene.
 
Cuando el Gobierno tiene problemas con el patrimonio presidencial, el juego es que la palabra "Macri" se asocie siempre con Franco y no con Mauricio. Ni hablar cuando la Justicia citó a indagatoria al antiguo jefe del clan por el presunto pago de sobornos en el negocio de peajes y sus abogados adujeron que Franco, de 88 años, no estaba en condiciones físicas y psíquicas de comparecer.
 
El hermano presidencial Gianfranco Macri también fue citado. Siempre fue directivo de las empresas del grupo familiar junto con Franco y Mauricio. Ahora es uno de los accionistas de Socma, Sociedades Macri. En 2009, cuando recibió las acciones de manos de Franco, el actual Presidente las repartió entre tres de sus hijos, Agustina, Jimena y Francisco.
 
Gianfranco presentó un escrito ante la Justicia. Al salir de Tribunales contestó preguntas de los periodistas.
 
"No pagué una coima en mi vida", dijo.
 
"¿Y su padre?", quisieron saber los periodistas.
 
"Pregúntenle a él", contestó.   
 
El CEO de Socma es un hombre demasiado fácil para los juegos de palabras, Leonardo Maffioli.
 
Pero resuelto por la Naturaleza el problema de Franco, ni Maffioli ni los asesores del Presidente lograron resolver el problema de Gianfranco. El 27 de agosto de 2017 PáginaI12 publicó una nota de Horacio Verbitsky en la que informaba que el hermano presidencial había blanqueado 622 millones de pesos, o 35,5 millones de dólares.
 
En mayo de 2016 Mauricio Macri declaró bienes por 110 millones de pesos. Su declaración de 2017, correspondiente a las existencias de 2016, indicaban un patrimonio de 82 millones de pesos, supuestamente porque una parte había pasado a formar parte de un fideicomiso ciego y porque había donado dos millones de pesos en plantaciones a su hija Antonia.
 
Si en 2009 Franco cedió un patrimonio equivalente a cada hijo, la exteriorización de bienes de Gianfranco dejó al Presidente como el más dispendioso de los Macri.
 
La aparición de los Panamá Papers ya había fastidiado a Mauricio por la permanente referencia a la integración de sociedades con su padre y con su hermano.
 
El periodista Tomás Lukin publicó el 15 de mayo de 2016 que Fleg compró el 99,9 por ciento del capital social de una firma con nombre portentoso, Owners do Brasil Participacoes Ltda. Traducido del inglés, Dueños de Brasil Participaciones Limitada.
 
Los directivos de Socma figuraron tradicionalmente entre los más poderosos de la Argentina. Los economistas Eduardo Basualdo, Manuel Acevedo y Miguel Khavise escribieron en 1984 que, de siete empresas en 1973, los Macri llegaron a 47 a finales de la dictadura. Llegaron a ser propietarios de Sevel, de Sideco, de Socma financiera, de Manliba, de Itron y de Iecsa.
 
Reforzarían su poder de manera decisiva durante el gobierno de Carlos Menem, en buena medida gracias a la financiación voluntaria o forzosa del Estado. En 1999 la deuda del grupo ascendía a 900 millones de dólares repartidos entre acreedores privados y estatales. Fue ése el momento elegido para hacer pie en Brasil. Fleg gastó en Owners 9,3 millones de dólares mediante la firma Socma mericana SA.
 
El diputado del Frente para la Victoria Darío Martínez y el fiscal Federico Delgado también investigaron la suerte de Fleg, pero la falta de colaboración de la Justicia brasileña y la morosidad de las cancillerías brasileña y argentina hizo que no fuera posible constatar oficialmente la información real que en verdad existía. Delgado dijo que en los últimos años había investigado, entre otros, a Mauricio, Gianfranco y Franco Macri. Abrió siete expedientes. "Los siete se cerraron o nosotros fuimos expulsados", dijo.
 
Franco, quizás todavía lúcido, salió en auxilio de sus hijos cuando, a fines de 2016, se atribuyó el desembolso de los millones entre la cadena de empresas. Aún en plena actividad, dijo en ese momento que el escándalo de Panama Papers era "un absurdo total".
 
Más allá de cualquier derivación penal que pueda tener la citación de Gianfranco y de Franco, e incluso si no terminara en un procesamiento, cada vez que los fantasmas salen del closet reavivan la historia. Las historias.
 
Uno de esos episodios del pasado transcurrió casi inadvertido. Fue durante el G-20, cuando vino Donald Trump. Prolija, la web de la Casa Blanca transcribió una parte del saludo público antes de la reunión bilateral con Macri, en la mañana del 30 de noviembre último.
 
Dijo Trump: "Quiero decir solamente que con Mauricio somos amigos desde hace mucho tiempo. Muchos años. La gente quizás no lo sepa. El era un hombre muy joven, muy apuesto. Y nos conocimos bien. Hice negocios con su familia, con su padre. Grande el padre. Era amigo mío. Yo compré terrenos del ferrocarril en West Side y fue una gran obra, una obra exitosa. Enorme trabajo. Uno de las mayores obras en Manhattan".
 
¿Trump sabía que a Mauricio le molesta la reaparición del nombre de su padre una y otra vez, sobre todo cuando se acercan de nuevo las elecciones? ¿Fue un descuido del presidente que garantiza el acuerdo del FMI con la Argentina? ¿O da su visto bueno para los desembolsos pero no se priva de dejar en claro quién manda?
 
 
Deterioro
 
La historia del clan que abarcaba a Franco y Mauricio está muy ligada al deterioro institucional. Raúl Dellatorre contó en PáginaI12 del 20 de marzo de 2016 qué fue el "Decreto Sevel", un modelo de manipulación impositiva.
 
En 1995, el entonces ministro de Economía Domingo Cavallo promovió el decreto 493 (firmado por Carlos Menem, Eduardo Bauzá y él mismo) que estableció una condonación de la deuda por intereses, multas "y demás sanciones emergentes de obligaciones tributarias vencidas al 31 de julio de 1995".
 
En las facultades de Ciencias Económicas la moratoria se estudia como un caso único de beneficio desmesurado para grandes contribuyentes en falta.
 
La automotriz Sevel, entonces perteneciente el Grupo Macri, tenía una denuncia por evasión impositiva que la Dirección General Impositiva había calculado en 55 millones de pesos (o dólares, según la paridad uno a uno de la época).
 
Franco Macri quedó procesado. El vice, Mauricio Macri, también. El cargo fue "contrabando". La Corte Suprema de mayoría menemista los sobreseyó.
 
Ese sobreseimiento fue uno de los elementos que en 2003 tuvieron en cuenta los diputados para iniciar el juicio político a los supremos luego de una denuncia pública del ya Presidente Néstor Kirchner.
 
Dice Dellatorre que de acuerdo a la ley penal tributaria entonces vigente, las causas por delitos fiscales se extinguían con el pago de la deuda. Y añade: "Según la versión oficiosa que circuló al año siguiente, 1995, Sevel pagó el monto del capital exigido pero no los intereses y multas".
 
Después vendría el decreto de Menem y Cavallo para condonar intereses y multas a quienes "hayan cancelado el capital con anterioridad a la fecha de entrada en vigencia del presente decreto". Más coincidencias, imposible.
 
La acusación de la DGI era que Sevel importaba vehículos desde Uruguay supuestamente por cuenta de particulares. La que aparecía como vendedora desde Uruguay era la firma Opalsen SA, que el juez consideró "una ficción jurídica" creada por Sevel para posibilitar el ingreso de los vehículos al país evadiendo sus obligaciones impositivas (pago a cuenta de IVA y anticipo de Ganancias).
 
Los vehículos ingresados eran comercializados por concesionarios oficiales de Sevel, pero las operaciones eran registradas como "importación directa" de los particulares adquirentes.
 
Precisión de Dellatorre: "En esta etapa, se generaba una nueva evasión, por el IVA del 18 por ciento (alícuota de ese momento) correspondiente a la operación comercial de compraventa no registrada. En total, se habrían concretado por ese mecanismo el ingreso de 15 mil unidades importadas, lo cual originó a esa fecha una pretensión fiscal de 55 millones de pesos".
 
La denuncia original se amplió después cuando la Justicia investigó los reintegros que cobraba Sevel por la venta de piezas a su filial uruguaya. La denuncia era que dicha operación de exportación, en realidad, encubría el ensamblado de automóviles en Uruguay que luego retornaban al país como importación de autos terminados por particulares. Un caso de contrabando agravado que terminaría con el desplazamiento del cortesano Julio Nazareno.
 
Por Martin Granovsky
Por Raúl Dellatorre
 
Fuente: pagina12.com.ar
 

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Franco Macri, el empresario que creció gracias al Estado y se expandió durante la dictadura y el menemismo
Franco Macri y su familia son dueños de la 28° mayor fortuna de la Argentina, con 540 millones de dólares.
24-03-2019 / 10:03
Cuando en enero se difundió su foto con Miguel Lifschitz, un tuitero macrista se burló, con cierto talento: "Buena pareja para jugar a las bochas". Una semana más tarde, cuando apareció en sandalias y medias, la reacción fue hilarante y masiva. Pocas semanas después, el principal logro de Roberto Lavagna fue que dejaran de tomarlo en chiste.
 
"Estoy caliente. Muy caliente -casi gritó el presidente Macri esta semana- Otra vez volver a escuchar los que proponen ese atajo, esa solución mágica, que nos desliga, nos relega, de seguir este camino de trepar la montaña con orgullo, con esfuerzo, pero convencidos. Es in-so-por-ta-ble".
 
Unos días antes, en un reportaje con Luis Majul, Macri había acusado erróneamente a Lavagna de haber impuesto retenciones, había criticado su negociación de la deuda externa privada del 2005 -un hecho ciertamente virtuoso- y le había adjudicado, también erróneamente, haber participado de los gobiernos que hundieron el país en los "últimos cuarenta años".
 
Pero no fue solo Macri. El jefe de Gabinete Marcos Peña sostuvo que Lavagna era igual que Cristina Kirchner, y que ambos eran "retrógrados, conservadores y reaccionarios".
 
El ministro de Economía, Nicolás Dujovne, sostuvo que se puede crecer al 9 por ciento "haciendo todo mal" y le recriminó a Lavagna que pisara las tarifas y defaulteara la deuda externa. Dujovne no explicó si se puede producir inflación, endeudamiento y recesión, todo al mismo tiempo, "haciendo todo bien".
 
La crítica de Elisa Carrió fue más personal. Aburrido, soberbio, viejo y usa sandalias con medias: cuestión de gustos.
 
El ex viceministro de Dujovne, que volvió a Estados Unidos luego de un breve período de heroico patriotismo, se llama Sebastián Galiani: "Viene con Duhalde y Barrionuevo", acusó, sin recordar que Duhalde y Barrionuevo hasta hace dos días eran aliados de su Presidente.
 
¿Por qué se ponen tan nerviosos en el Gobierno de Cambiemos? Por débil que sea la candidatura de Lavagna, ofrece un refugio a votantes de Macri que están desencantados con él y resisten la candidatura de Cristina.
 
Esos votantes estaban a la intemperie: ahora tienen dónde ir. Potencialmente, Lavagna ofrece la posibilidad de un voto opositor sin que eso signifique avalar la corrupción que mancha a Cristina y su entorno.
 
Pero puede haber una razón más trascendente para el enojo macrista de estos días. Lavagna le plantea a Macri la discusión sobre sus desaciertos económicos sin ofrecerle los flancos que, alegremente, a cada paso, regalan las huestes de Cristina.

23-03-2019 / 09:03
Una actividad cerrada y de gestión volvió a traerle complicaciones a Mauricio Macri. El Presidente terminó ofuscado con un obrero que hizo el gesto de la "V" peronista mientras se fotografiaba en el Paseo del Bajo.
 
El enojo y posterior reto ocurrieron ayer, pero la escena se viralizó hoy y muestra una faceta de Macri desconocida para el público.
 
Al percatarse del gesto del obrero, un Macri visiblemente enojado le ordena que se aparte y salga de la foto. Mientras, Horacio Rodríguez Larreta observa la escena junto a María Eugenia Vidal.
 
Si bien la imagen circula sin audio, parece una verdadera pesadilla para los asesores del PRO que durante años se esforzaron por cambiar la imagen del Macri frío y distante. "Faltó una sonrisa", se resignó uno de sus más fieles laderos que vivió la transformación que le permitió llegar a la Presidencia.
 
"Lo que pasa que antes no te podías acercar a un Presidente y ahora cualquiera le falta el respeto", analizó un dirigente macrista que pidió mantener su nombre en reserva.
 
Un mes atrás el mandatario fue escrachado por otro obrero que lo abordó en medio de un acto oficial del plan Procrear en el sur de la Ciudad y le reclamó que hiciera "algo".
 
"Soy un laburante, vivo día a día, todos los días a las 5 de la mañana me levanto", sorprendió el obrero a Macri, que intentaba meter un bocado. "Perdón que se lo tengo que decir, con respeto, no me importa el Gobierno pasado, ahora es el problema", advirtió el trabajador.
 
"Tratemos de hacer rápido las cosas, se lo pido por favor presidente, estamos peor", aseveró el obrero. Macri intentó darle un final al episodio al buscar un abrazo de compromiso con el trabajador de la Uocra. "Hagan algo, la concha de mi hermana", fue el último comentario que deslizó el trabajador.
 
La Opinión Popular

23-03-2019 / 09:03
El espía Marcelo D'Alessio puso por primera vez al macrismo a la defensiva desde que asumió el gobierno. Hostigado por la crisis, la alianza Cambiemos contraatacó siempre con alguna denuncia amplificada por la corporación mediática.
 
Esta vez, al tiempo que la crisis es devastadora, la denuncia surgió con una potencia inusitada desde la oposición y logró romper el blindaje mediático para impactar de lleno en el ámbito judicial. El gobierno aparece inerme ante la espiral ascendente de una crisis que no puede controlar y el frente judicial se le desmorona.
 
En medios políticos ya se habla de que Mauricio Macri no está para ninguna reelección en este contexto. Y se espera que la movilización del 24 sea de una gran masividad por el clima de fuerte malestar. "Por la Patria que soñamos, contra la miseria planificada", es la consigna.
 
Con el dólar que sube, las tasas de interés más altas del planeta y una inflación que está entre las primeras de todo el mundo, el gobierno ya no puede recurrir a su bazooka judicial para distraer la atención porque tiene en aprietos a uno de sus principales alfiles, el fiscal macrista Carlos Stornelli.
 
La reacción frente a la investigación del juez Alejo Ramos Padilla y la detención de D'Alessio fue casi instintiva o impulsada por el pánico. Cambiemos no la derivó hacia ninguno de sus operadores subterráneos.
 
El disparo salió directamente de la Casa Rosada. Y hubo otras defensas también a la desesperada, mientras el jueves se producían grandes movilizaciones espontáneas en Buenos Aires, Dolores y Mar del Plata, pero en defensa del juez.
 
Si la Magistratura o la Corte aceptaban ese acto intervencionista casi brutal de Macri hubieran quedado en evidencia. No solamente como agentes de un poder que tendría que ser independiente, sino que también hubiera dado todo el aspecto de reacción corporativa en defensa del fiscal. El Ejecutivo trató de atacar desde la Magistratura y la Corte a un juez que está investigando al poder político. Ese desmanejo tuvo fuerte repercusión en el exterior.
 
No fue solamente el gobierno el que se salió de caja. La reacción de Elisa Carrió está entre las más desquiciadas de su curriculum. Y hasta la misma diputada Graciela Camaño -del ala del massismo que resiste cualquier contacto con el PJ y los K- atinó a salir en defensa del fiscal Carlos Stornelli, cuyo proceso puede embarrar a gran parte del mundo político que se benefició de las andanzas de D'Alessio con el fiscal.
 
El rechazo de la Cámara de Mar del Plata a la recusación del juez, planteada por Stornelli y la respuesta afirmativa de la Corte al pedido del juez de respaldo material, más el probable fracaso del pedido de juicio político en la Magistratura, dan cuenta de que el ámbito judicial optó por un camino más complejo que el propuesto por el macrismo.
 
Entre la crisis económica y este escándalo de espionaje ilegal para alimentar causas judiciales, el lawfare o guerra jurídica, una práctica muy usada por el macrismo para reemplazar a la política, perdió credibilidad.

22-03-2019 / 12:03
El rebrote inflacionario, la ola de despidos y la nueva corrida al dólar le llegaron al Gobierno de Mauricio Macri en el peor momento político posible, con su imagen pública en picada y la pólvora de la corrupción K mojada por el creciente escándalo del espía Marcelo Dalessio.
 
Desesperado por huir hacia adelante, el Presidente apeló esta semana al viejo truco de mostrar autoridad con un puñetazo a la mesa. Pero el efecto fue, como suele pasar cuando se sobreactúa, el contrario: el establishment lo mira perplejo, Wall Street espera sin jugar una sola ficha, la Corte Suprema lo ignora, sus aliados toman distancia, la CGT se despereza y el peronismo sonríe, al fin, ante la perspectiva ahora menos remota de que el ballotage termine enfrentando a dos opositores.
 
La metáfora desafortunada de la semana corrió por cuenta del presidente del Banco Nación, Javier González Fraga, a quien secundará por lo que le quede de mandato el fallido exvice de Federico Sturzenegger en el Central, Lucas Llach. "¿Qué prefieren, estar en un auto a más de 100 kilómetros por hora que va hacia la pared o haber chocado ya con la pared y no tener más que un par de huesos rotos?", preguntó González Fraga a un auditorio de financistas, quienes por las dudas no arriesgaron respuesta.
 
Muerte o dunga-dunga. Casi tan alentador como el "estamos bailando en la cubierta del Titanic" que soltó Dante Sica ante bodegueros.
 
En el campo rumian su malestar por el regreso de las retenciones y la suba de costos, dos coletazos de la devaluación de fines de septiembre. Hasta reaparecieron juntos los referentes de la vieja Mesa de Enlace de 2008, aunque esta vez para castigar a Macri. Fue un lamento muy sintomático del momento que se vive en el empresariado.
 
Conmovidos o irónicos, los integrantes del Comité Ejecutivo de la UIA se cansaron de reenviar por whatsapp el video del reencuentro ruralista. "Parecen industriales", comentó con sorna uno de los tres que envió el recorte a BAE Negocios. ¿Y el Grupo de los Siete, donde hasta hace un año compartían amables almuerzos? Bien, gracias.
 
A los industriales, anteayer, Sica los reprendió por primera vez en un tono similar al que usaba su antecesor que los trató de "llorones", Francisco Cabrera. Sica se enojó porque un rotario cuchicheó que su discurso era "puro piripipí" y acusó entonces al empresariado de asociarse con los sindicatos para después pedirle prebendas al Estado. "Ya nos ponen en la misma bolsa a todos. Están en la fase yo contra el mundo", comentó un dueño de fábrica presente en el salón.
 
Más allá de las intenciones, gobernar bajo emoción violenta empieza a granjearle enemigos al macrismo.

22-03-2019 / 08:03
La funesta política económica neoliberal de Mauricio Macri, dirigida por el FMI, aumentó la desocupación urbana que alcanzó en el último trimestre de 2018 al 9,1 por ciento de la población económicamente activa, lo cual representa un aumento de casi dos puntos con respecto al 7,2 por ciento registrado por el Indec en el mismo período del año anterior.
 
Esto significa que 1.752.000 personas se encuentran desempleadas y en busca de trabajo, de un total de casi 13 millones que representan la población activa en núcleos urbanos de todo el país. El aumento de la tasa de desempleo representaría que, a lo largo de 2018, se sumaron unos 260 mil personas al ejército de desocupados.  Si se proyecta al total de la población laboral, la cantidad de desempleados nuevos sería del orden de los 400 mil sobre un total de 1 millón 750 mil.
 
La proporción de ocupados demandantes de empleo llegó en el cuarto trimestre de 2018 al 17,3 por ciento, lo cual representa un salto importante con respecto a un año atrás, cuando medía 14,7 por ciento. Esta cifra refleja los subocupados que buscan otro empleo sin conseguirlo, o bien ocupados plenos en busca de sumar otro trabajo o reemplazar el que tienen, presumiblemente por insuficiencia de ingresos.  
 
En el período informado por el Indec, también aumentó la tasa de subocupados con respecto a la de un año atrás. La proporción de trabajadores que, si bien tienen empleo, no llegan a cubrir una jornada completa, representa el 12 por ciento de la población activa, cuando a fines de 2017 representaba el 10,2 por ciento.
 
De acuerdo a las cifras del Indec, los subocupados sumaban un millón 557 mil personas a fines de 2018, unos 260 mil más que en el cuarto trimestre del año anterior. Por sexo y edad, la franja de población con mayores problemas de desempleo son los jóvenes de hasta 29 años. Entre las mujeres, el desempleo llega al 21,4 por ciento. Entre los varones, la tasa es del 15,4 por ciento.
 
En el primer caso, el aumento en relación al año anterior es de 2,6 puntos (era de 18,8 por ciento a fines de 2017). El desempleo joven de los varones creció en un año cuatro puntos, a partir del 11,4 por ciento en la medición del último cuarto de 2017.
 
De los 31 aglomerados urbanos, en cinco la desocupación alcanzó a los dos dígitos (es decir, que superó el 10 por ciento). Ellos son: Gran Rosario (12,8 por ciento), Mar del Plata (12,8), partidos del conurbano bonaerense (11,4), San Nicolás-Villa Constitución (11,3) y Santa Rosa-Toay (10,1). Mar del Plata es, además, el aglomerado urbano con mayor subocupación: 17,5 por ciento. En 2019 el mercado de trabajo no se recuperará y el desempleo volverá a subir.
 
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