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Nacionales - 02-03-2019 / 11:03

Macri en el país de la fantasía

Macri en el país de la fantasía
En el discurso ante el Congreso, Mauricio Macri lanzó la campaña electoral del PRO describiendo un país maravilloso e inexistente. Defendió todo lo actuado y hasta dijo que al principio bajó la inflación, aunque en 2018 fue la más alta en 27 años. Hizo un solo anuncio y dedicó muchas provocaciones a la oposición. Todos los bloques de la oposición coincidieron en criticar sin reparo el discurso presidencial ante el Congreso. Lo tildaron de “irascible”, “violento”, “de campaña”, “cínico”, “mentiroso”, “hipócrita”, “perverso”. Pero sobre todo “ficticio”, “disociado”, “escondedor” y que “camuflaba” la realidad que vive el país cruzado por la crisis económica y social.
En el discurso ante el Congreso, Mauricio Macri lanzó la campaña electoral del PRO describiendo un país maravilloso e inexistente. Defendió todo lo actuado y hasta dijo que al principio bajó la inflación, aunque en 2018 fue la más alta en 27 años. Hizo un solo anuncio y dedicó muchas provocaciones a la oposición.
 
Macri comenzó el último y más provocador discurso de su mandato, con un fuerte tono de campaña propio del año electoral. Dejó inauguradas las sesiones ordinarias del Congreso, mantuvo varios cruces con la oposición, hizo una cerrada defensa de sus más de 3 años de gestión y le imprimió una épica inédita a las ya gastadas promesas de un futuro maravilloso.
 
"La argentina está mejor parada que en el 2015", frute sin dar cuenta del enorme aumento de la deuda externa, la suba de la pobreza, la inflación más alta en 27 años lograda en 2018, la caída del salario real y la pérdida de empleo, entre otros indicadores económicos.
 
Macri encaró el tema de la inflación con el libreto conocido hace tiempo, centrado en elogiar que durante su gestión no se ocultan los problemas. Tampoco se solucionan, pero se solucionarían, siempre más adelante: "Este año esperamos una baja sustancial de la inflación, que será un alivio para todos", prometió. En el olvido quedó aquella frase de su ministro Nicolás Dujovne de llevarla a un dígito en 2018.
 
Como era de preverse, Macri apeló a sus recursos habituales. Tardó menos de un minuto en mencionar, al pasar, "la herencia recibida" pero no transmitió iniciativas concretas para lo que le resta de Gobierno o lo que podría hacer en caso de ser reelecto.
 
Todos los bloques de la oposición coincidieron en criticar sin reparo el discurso presidencial ante el Congreso. Lo tildaron de "irascible", "violento", "de campaña", "cínico", "mentiroso", "hipócrita", "perverso". Pero sobre todo "ficticio", "disociado", "escondedor" y que "camuflaba" la realidad que vive el país cruzado por la crisis económica y social.
 
Para la senadora peronista, Anabel Fernández Sagasti, los dichos de Macri estuvieron "colmados de cinismo y agresión a la oposición y de gritos. No hubo ni una sola medida que ayude a paliar la grave situación que tenemos. El gobierno que viene va a tener que desactivar una bomba de tiempo, ya no pesada herencia, que tiene que ver con mayor inflación, más desocupación, pobreza y recesión y con una deuda pública casi impagable para los argentinos".
 
En su larga arenga con tono electoral, bajo los aplausos entusiastas de los legisladores macristas ante prácticamente cada palabra del presidente, Macri desarrolló sus relatos de fantasía. Porque ni el presidente ni sus millonarios aplaudidores viven en el país real. No viajan en transporte público, no se atienden en los hospitales estatales ni mandan a sus hijos o hijas a la escuela pública.
 
En las afueras del Congreso no había ni un alma expresándole su apoyo, y eso que el clima casi primaveral estaba ideal para pasar el día al aire libre. Sí hubo, en cambio, distintas movilizaciones de rechazo, encabezadas por gremios y movimientos sociales.
 
La Opinión Popular

Macri en el país de la fantasía  

El único anuncio concreto fue un incremento de la ya devaluada Asignación Universal por Hijo, que fue presentado para justificar el acuerdo con el FMI. No se privó de alentar la injerencia extranjera en Venezuela y condenar al gobierno de Nicolás Maduro.
 
Sin dar cifras, los ejes más fuertes del discurso fueron la lucha contra la corrupción y el narcotráfico, a la par de las bondades de la "vuelta al mundo".
 
La irrupción en medio del recinto de Joanna Picetti, una candidata a diputada de Cambiemos que denunció que le prohibieron asumir, generó desconcierto durante la exposición en la que Macri culminó a los gritos: "Vamos argentinos, vamos Argentina".
 
Una hora duró la última exposición del líder del PRO. Ingresó al Congreso en medio de un fuerte operativo de seguridad, mayor que en años anteriores.
 
Lo esperaban en el recinto la vicepresidenta Gabriela Michetti, el titular de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó y el presidente provisional del Senado, Federico Pinedo.
 
Los miembros del reducido gabinete nacional lo aplaudieron en reiteradas ocasiones y hasta se pusieron de pie mientras que los ex ministros devenidos en secretarios hacían lo propio desde los palcos. Los integrantes de la Corte Suprema mantuvieron el rictus protocolar ante la fervorosa alocución macrista.
 
A diferencia de oportunidades anteriores, la gran mayoría de los gobernadores decidió no asistir. Sólo cuatro dieron el presente: los oficialistas María Eugenia Vidal, Horacio Rodríguez Larreta y Gerardo Morales. El único opositor fue el peronista entrerriano Gustavo Bordet.
 
Sorprendió también la ausencia de los radicales Gustavo Valdés (Corrientes) y Alfredo Cornejo (Mendoza), jefe del Comité Nacional. El vacío del peronismo se hizo notar, incluso por aquellas figuras más cercanas a la Casa Rosada como el salteño Juan Manuel Urtubey o el cordobés Juan Schiaretti.
 
Los únicos proyectos legislativos que mencionó fueron el de reforma del Código Penal, demorado por el propio oficialismo gracias a las internas en torno al aborto, y el que propone la baja en la edad de imputabilidad, presentada como "una respuesta del Estado a muchos chicos que van camino a convertirse en delincuentes".
 
Uno de los pasajes salientes fue la encendida reivindicación de la primera parte de su gestión: "propusimos un camino gradual que fue exitoso durante dos años y medio: creció la economía, bajó la inflación, aumentaron la inversión y las exportaciones, bajó la pobreza y creamos 700 mil puestos de trabajo", enumeró y disparó un aplauso efusivo.
 
Fueron los opositores, que con sarcasmo se pararon en sus bancas para vitorearlo. Luego, según Macri, vinieron "tres shocks imprevistos" que lo desviaron de aquel sendero del bien: "la salida de capitales de mercados emergentes, la sequía que afectó como nunca en 50 años al campo argentino, y la causa de los cuadernos".
 
Otra vez la oposición le salió al cruce, remarcando su falta de autocrítica y su responsabilidad en la crisis actual. El Presidente respondió con un recurso que utilizaría más de una vez a lo largo de la asamblea: "Los gritos, los insultos, no hablan de mí, hablan de ustedes, señores. Yo estoy acá por el voto de la gente. Yo estoy acá por el voto de la gente, señores".
 
Las conocidas dificultades oratorias del Presidente no se tomaron respiro ayer. El furcio más llamativo fue al momento de sacar pecho con la lucha contra las drogas: "Estamos frenando la entrada de las bandas por nuestra frontera, como la frontera norte, que ahora, con el apoyo del narcotráfico..., del Ejército, fortalecemos la lucha contra el narcotráfico", dijo Macri mientras las cámaras enfocaron el rostro de incomodidad de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, quien suele promocionar las noticias sobre decomiso de droga.
 
La defensa del DNU de extinción de dominio, que fue duramente cuestionado en el Congreso, fue otra de las chicanas con aroma electoral de Macri hacia el peronismo. "Que cada quien que se oponga diga dónde está parado y a quién quiere proteger porque se acabó, se acabó el tiempo en que los delincuentes se salgan con la suya mientras la enorme mayoría trabajamos para sacar este país adelante", desafió el Presidente y provocó la reacción de Elisa Carrió, que se paró rápidamente y comenzó a aplaudir.
 
Otro momento efusivo para el oficialismo fue cuando Macri habló de Venezuela. "¿Cómo puede ser que hayamos condecorado a Maduro?", se preguntó a los gritos y le dio su respaldo a Juan Guaidó, quien horas más tarde lo visitaría en Olivos. Si bien no hizo nombres propios, dio una alusión temporal para que quede claro que hablaba de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, ausente ayer.
 
"En 2015 también se negociaba la impunidad con el régimen iraní sobre las heridas abiertas de los atentados terroristas más graves de nuestra historia", dijo sin reparar que su ministro de Justicia, Germán Garavano, tiene una denuncia penal realizada por ex titular de la Unidad AMIA, el radical Mario Cimadevilla (designado por Macri), precisamente por encubrimiento de los encubridores del atentado. Puntualmente, por beneficiar a los ex fiscales Eamon Mullen y José Barbaccia, condenados el jueves a 2 años de prisión.
 
Un tema que se menciona históricamente en las Asambleas Legislativas y que Macri pasó por alto es el reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas. El vicepresidente de la comisión de Relaciones Exteriores, Guillermo Carmona, se lo recordó desde su banca. El mendocino le gritó: "¡Cipayos! ¡Están saqueando Malvinas!".
 
Otro opositor, Leopoldo Moreau, le mencionó el escándalo por extorsión que involucra al fiscal federal, Carlos Stornelli. Más allá de "los cuadernos", Macri no hizo referencia a casos concretos. Aseguró que gestión "respeta la independencia de la Justicia" y se desentendió de las distintas maniobras (como el traspaso de magistrados afines a tribunales sensibles o la presión pública y privada contra jueces con fallos adversos a sus intereses).
 
"Si la Justicia pide que se rindan cuentas todos tenemos que rendir cuentas: políticos, empresarios, sindicalistas, los mismos jueces, periodistas, inclusive la familia del Presidente y el Presidente", se envalentonó, justo un día después de que su primo, Ángelo Calcaterra, fuera denunciado por pagar coimas por parte de un arrepentido en la causa del soterramiento del tren Sarmiento.
 
Antes de pasar al tramo más emotivo, Macri no perdió la oportunidad de calzarse nuevamente el traje del "feminista menos pensado" y dedicarle un párrafo a la violencia contra las mujeres y repudiar las violaciones. De impulsar la legalización del aborto, no dijo nada.
 
La vuelta al mundo, la "emoción" del G-20 y la "nueva Argentina" dieron paso al cierre épico: "¡Vamos con fuerza, vamos en serio, vamos con coraje, vamos con pasión! Este es nuestro país y, juntos, lo vamos a sacar adelante. ¡Vamos, Argentina! ¡Vamos, Argentina!". ¿A dónde? No dijo.
 
Por Sebastián Abrevaya
 
Fuente: Página12
 

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24-03-2019 / 10:03
Cuando en enero se difundió su foto con Miguel Lifschitz, un tuitero macrista se burló, con cierto talento: "Buena pareja para jugar a las bochas". Una semana más tarde, cuando apareció en sandalias y medias, la reacción fue hilarante y masiva. Pocas semanas después, el principal logro de Roberto Lavagna fue que dejaran de tomarlo en chiste.
 
"Estoy caliente. Muy caliente -casi gritó el presidente Macri esta semana- Otra vez volver a escuchar los que proponen ese atajo, esa solución mágica, que nos desliga, nos relega, de seguir este camino de trepar la montaña con orgullo, con esfuerzo, pero convencidos. Es in-so-por-ta-ble".
 
Unos días antes, en un reportaje con Luis Majul, Macri había acusado erróneamente a Lavagna de haber impuesto retenciones, había criticado su negociación de la deuda externa privada del 2005 -un hecho ciertamente virtuoso- y le había adjudicado, también erróneamente, haber participado de los gobiernos que hundieron el país en los "últimos cuarenta años".
 
Pero no fue solo Macri. El jefe de Gabinete Marcos Peña sostuvo que Lavagna era igual que Cristina Kirchner, y que ambos eran "retrógrados, conservadores y reaccionarios".
 
El ministro de Economía, Nicolás Dujovne, sostuvo que se puede crecer al 9 por ciento "haciendo todo mal" y le recriminó a Lavagna que pisara las tarifas y defaulteara la deuda externa. Dujovne no explicó si se puede producir inflación, endeudamiento y recesión, todo al mismo tiempo, "haciendo todo bien".
 
La crítica de Elisa Carrió fue más personal. Aburrido, soberbio, viejo y usa sandalias con medias: cuestión de gustos.
 
El ex viceministro de Dujovne, que volvió a Estados Unidos luego de un breve período de heroico patriotismo, se llama Sebastián Galiani: "Viene con Duhalde y Barrionuevo", acusó, sin recordar que Duhalde y Barrionuevo hasta hace dos días eran aliados de su Presidente.
 
¿Por qué se ponen tan nerviosos en el Gobierno de Cambiemos? Por débil que sea la candidatura de Lavagna, ofrece un refugio a votantes de Macri que están desencantados con él y resisten la candidatura de Cristina.
 
Esos votantes estaban a la intemperie: ahora tienen dónde ir. Potencialmente, Lavagna ofrece la posibilidad de un voto opositor sin que eso signifique avalar la corrupción que mancha a Cristina y su entorno.
 
Pero puede haber una razón más trascendente para el enojo macrista de estos días. Lavagna le plantea a Macri la discusión sobre sus desaciertos económicos sin ofrecerle los flancos que, alegremente, a cada paso, regalan las huestes de Cristina.

23-03-2019 / 09:03
Una actividad cerrada y de gestión volvió a traerle complicaciones a Mauricio Macri. El Presidente terminó ofuscado con un obrero que hizo el gesto de la "V" peronista mientras se fotografiaba en el Paseo del Bajo.
 
El enojo y posterior reto ocurrieron ayer, pero la escena se viralizó hoy y muestra una faceta de Macri desconocida para el público.
 
Al percatarse del gesto del obrero, un Macri visiblemente enojado le ordena que se aparte y salga de la foto. Mientras, Horacio Rodríguez Larreta observa la escena junto a María Eugenia Vidal.
 
Si bien la imagen circula sin audio, parece una verdadera pesadilla para los asesores del PRO que durante años se esforzaron por cambiar la imagen del Macri frío y distante. "Faltó una sonrisa", se resignó uno de sus más fieles laderos que vivió la transformación que le permitió llegar a la Presidencia.
 
"Lo que pasa que antes no te podías acercar a un Presidente y ahora cualquiera le falta el respeto", analizó un dirigente macrista que pidió mantener su nombre en reserva.
 
Un mes atrás el mandatario fue escrachado por otro obrero que lo abordó en medio de un acto oficial del plan Procrear en el sur de la Ciudad y le reclamó que hiciera "algo".
 
"Soy un laburante, vivo día a día, todos los días a las 5 de la mañana me levanto", sorprendió el obrero a Macri, que intentaba meter un bocado. "Perdón que se lo tengo que decir, con respeto, no me importa el Gobierno pasado, ahora es el problema", advirtió el trabajador.
 
"Tratemos de hacer rápido las cosas, se lo pido por favor presidente, estamos peor", aseveró el obrero. Macri intentó darle un final al episodio al buscar un abrazo de compromiso con el trabajador de la Uocra. "Hagan algo, la concha de mi hermana", fue el último comentario que deslizó el trabajador.
 
La Opinión Popular

23-03-2019 / 09:03
El espía Marcelo D'Alessio puso por primera vez al macrismo a la defensiva desde que asumió el gobierno. Hostigado por la crisis, la alianza Cambiemos contraatacó siempre con alguna denuncia amplificada por la corporación mediática.
 
Esta vez, al tiempo que la crisis es devastadora, la denuncia surgió con una potencia inusitada desde la oposición y logró romper el blindaje mediático para impactar de lleno en el ámbito judicial. El gobierno aparece inerme ante la espiral ascendente de una crisis que no puede controlar y el frente judicial se le desmorona.
 
En medios políticos ya se habla de que Mauricio Macri no está para ninguna reelección en este contexto. Y se espera que la movilización del 24 sea de una gran masividad por el clima de fuerte malestar. "Por la Patria que soñamos, contra la miseria planificada", es la consigna.
 
Con el dólar que sube, las tasas de interés más altas del planeta y una inflación que está entre las primeras de todo el mundo, el gobierno ya no puede recurrir a su bazooka judicial para distraer la atención porque tiene en aprietos a uno de sus principales alfiles, el fiscal macrista Carlos Stornelli.
 
La reacción frente a la investigación del juez Alejo Ramos Padilla y la detención de D'Alessio fue casi instintiva o impulsada por el pánico. Cambiemos no la derivó hacia ninguno de sus operadores subterráneos.
 
El disparo salió directamente de la Casa Rosada. Y hubo otras defensas también a la desesperada, mientras el jueves se producían grandes movilizaciones espontáneas en Buenos Aires, Dolores y Mar del Plata, pero en defensa del juez.
 
Si la Magistratura o la Corte aceptaban ese acto intervencionista casi brutal de Macri hubieran quedado en evidencia. No solamente como agentes de un poder que tendría que ser independiente, sino que también hubiera dado todo el aspecto de reacción corporativa en defensa del fiscal. El Ejecutivo trató de atacar desde la Magistratura y la Corte a un juez que está investigando al poder político. Ese desmanejo tuvo fuerte repercusión en el exterior.
 
No fue solamente el gobierno el que se salió de caja. La reacción de Elisa Carrió está entre las más desquiciadas de su curriculum. Y hasta la misma diputada Graciela Camaño -del ala del massismo que resiste cualquier contacto con el PJ y los K- atinó a salir en defensa del fiscal Carlos Stornelli, cuyo proceso puede embarrar a gran parte del mundo político que se benefició de las andanzas de D'Alessio con el fiscal.
 
El rechazo de la Cámara de Mar del Plata a la recusación del juez, planteada por Stornelli y la respuesta afirmativa de la Corte al pedido del juez de respaldo material, más el probable fracaso del pedido de juicio político en la Magistratura, dan cuenta de que el ámbito judicial optó por un camino más complejo que el propuesto por el macrismo.
 
Entre la crisis económica y este escándalo de espionaje ilegal para alimentar causas judiciales, el lawfare o guerra jurídica, una práctica muy usada por el macrismo para reemplazar a la política, perdió credibilidad.

22-03-2019 / 12:03
El rebrote inflacionario, la ola de despidos y la nueva corrida al dólar le llegaron al Gobierno de Mauricio Macri en el peor momento político posible, con su imagen pública en picada y la pólvora de la corrupción K mojada por el creciente escándalo del espía Marcelo Dalessio.
 
Desesperado por huir hacia adelante, el Presidente apeló esta semana al viejo truco de mostrar autoridad con un puñetazo a la mesa. Pero el efecto fue, como suele pasar cuando se sobreactúa, el contrario: el establishment lo mira perplejo, Wall Street espera sin jugar una sola ficha, la Corte Suprema lo ignora, sus aliados toman distancia, la CGT se despereza y el peronismo sonríe, al fin, ante la perspectiva ahora menos remota de que el ballotage termine enfrentando a dos opositores.
 
La metáfora desafortunada de la semana corrió por cuenta del presidente del Banco Nación, Javier González Fraga, a quien secundará por lo que le quede de mandato el fallido exvice de Federico Sturzenegger en el Central, Lucas Llach. "¿Qué prefieren, estar en un auto a más de 100 kilómetros por hora que va hacia la pared o haber chocado ya con la pared y no tener más que un par de huesos rotos?", preguntó González Fraga a un auditorio de financistas, quienes por las dudas no arriesgaron respuesta.
 
Muerte o dunga-dunga. Casi tan alentador como el "estamos bailando en la cubierta del Titanic" que soltó Dante Sica ante bodegueros.
 
En el campo rumian su malestar por el regreso de las retenciones y la suba de costos, dos coletazos de la devaluación de fines de septiembre. Hasta reaparecieron juntos los referentes de la vieja Mesa de Enlace de 2008, aunque esta vez para castigar a Macri. Fue un lamento muy sintomático del momento que se vive en el empresariado.
 
Conmovidos o irónicos, los integrantes del Comité Ejecutivo de la UIA se cansaron de reenviar por whatsapp el video del reencuentro ruralista. "Parecen industriales", comentó con sorna uno de los tres que envió el recorte a BAE Negocios. ¿Y el Grupo de los Siete, donde hasta hace un año compartían amables almuerzos? Bien, gracias.
 
A los industriales, anteayer, Sica los reprendió por primera vez en un tono similar al que usaba su antecesor que los trató de "llorones", Francisco Cabrera. Sica se enojó porque un rotario cuchicheó que su discurso era "puro piripipí" y acusó entonces al empresariado de asociarse con los sindicatos para después pedirle prebendas al Estado. "Ya nos ponen en la misma bolsa a todos. Están en la fase yo contra el mundo", comentó un dueño de fábrica presente en el salón.
 
Más allá de las intenciones, gobernar bajo emoción violenta empieza a granjearle enemigos al macrismo.

22-03-2019 / 08:03
La funesta política económica neoliberal de Mauricio Macri, dirigida por el FMI, aumentó la desocupación urbana que alcanzó en el último trimestre de 2018 al 9,1 por ciento de la población económicamente activa, lo cual representa un aumento de casi dos puntos con respecto al 7,2 por ciento registrado por el Indec en el mismo período del año anterior.
 
Esto significa que 1.752.000 personas se encuentran desempleadas y en busca de trabajo, de un total de casi 13 millones que representan la población activa en núcleos urbanos de todo el país. El aumento de la tasa de desempleo representaría que, a lo largo de 2018, se sumaron unos 260 mil personas al ejército de desocupados.  Si se proyecta al total de la población laboral, la cantidad de desempleados nuevos sería del orden de los 400 mil sobre un total de 1 millón 750 mil.
 
La proporción de ocupados demandantes de empleo llegó en el cuarto trimestre de 2018 al 17,3 por ciento, lo cual representa un salto importante con respecto a un año atrás, cuando medía 14,7 por ciento. Esta cifra refleja los subocupados que buscan otro empleo sin conseguirlo, o bien ocupados plenos en busca de sumar otro trabajo o reemplazar el que tienen, presumiblemente por insuficiencia de ingresos.  
 
En el período informado por el Indec, también aumentó la tasa de subocupados con respecto a la de un año atrás. La proporción de trabajadores que, si bien tienen empleo, no llegan a cubrir una jornada completa, representa el 12 por ciento de la población activa, cuando a fines de 2017 representaba el 10,2 por ciento.
 
De acuerdo a las cifras del Indec, los subocupados sumaban un millón 557 mil personas a fines de 2018, unos 260 mil más que en el cuarto trimestre del año anterior. Por sexo y edad, la franja de población con mayores problemas de desempleo son los jóvenes de hasta 29 años. Entre las mujeres, el desempleo llega al 21,4 por ciento. Entre los varones, la tasa es del 15,4 por ciento.
 
En el primer caso, el aumento en relación al año anterior es de 2,6 puntos (era de 18,8 por ciento a fines de 2017). El desempleo joven de los varones creció en un año cuatro puntos, a partir del 11,4 por ciento en la medición del último cuarto de 2017.
 
De los 31 aglomerados urbanos, en cinco la desocupación alcanzó a los dos dígitos (es decir, que superó el 10 por ciento). Ellos son: Gran Rosario (12,8 por ciento), Mar del Plata (12,8), partidos del conurbano bonaerense (11,4), San Nicolás-Villa Constitución (11,3) y Santa Rosa-Toay (10,1). Mar del Plata es, además, el aglomerado urbano con mayor subocupación: 17,5 por ciento. En 2019 el mercado de trabajo no se recuperará y el desempleo volverá a subir.
 
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