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"El Gobierno de Macri solo quiere que nos hagamos cargo de su fracaso". Sergio Massa
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Nacionales - 27-02-2019 / 11:02
EN EL GOBIERNO DEBATEN CÓMO HACER LA CAMPAÑA MACRISTA EN UN CLIMA MUY HOSTIL

Un obrero se le plantó a Macri en medio de un acto cerrado: “Estamos en crisis, hagan algo”

Un obrero se le plantó a Macri en medio de un acto cerrado: “Estamos en crisis, hagan algo”
"Hagan algo"; "no me importa el Gobierno pasado, ahora es el problema". El trabajador de la construcción interpeló al presidente Macri y quedó registrado en la cámara de un celular pese al desesperado intento de sus asesores, quienes mandaron a una mujer rubia primero y un hombre después a pararse delante de la cámara para impedir tardíamente que terminen viralizándose las imágenes. El "hagan algo" probablemente sintetice el sentir de buena parte de la clase media que ve perder capacidad adquisitiva o directamente el empleo hasta caer en el borde de la pobreza. El problema es que el Gobierno hace algo, pero en el camino inverso al reclamo de la sociedad. La gestión de Macri implicaron una fenomenal concentración de la riqueza en los sectores más privilegiados y un endeudamiento crónico para el país que costará generaciones revertirlo.
El presidente Mauricio Macri recorrió la obra urbanística Estación Buenos Aires, ubicada en los barrios porteños de Parque Patricios y Barracas. Todo marchaba bien, mientras posaba junto a los obreros para la foto de ocasión. Pero algo se salió del guión.
 
Falló el montaje oficial. Uno de los trabajadores se acercó al Presidente y le habló en nombre de sus compañeros. "¡Hacé algo, por favor te lo pido, por la gente que laburamos!", le reclamó a Macri. "Yo soy un laburante, vivo día a día, me levanto todos los días a las 5 de la mañana", reclamó.
 
Ante la evidente incomodidad de Macri y todo su equipo, el trabajador remató: "Estamos decayendo, la gente está decayendo. ¡Hagan algo ahora, por favor presidente!".
 
Macri ensayó una respuesta de su repertorio, pretendiendo mostrar la mejora respecto del año anterior. "No me importa el gobierno pasado, hagan algo ahora", lo cruzó el obrero, ante el balbuceo del Presidente, que insinuó: "Estamos queriendo recuperar...". Para finalizar el momento incómodo, Macri le dio un abrazo forzado mientras sus acompañantes lo aplaudían tibiamente, para luego retirarse.
 
"Hagan algo, la concha de mi hermana", finalizó con desesperación el obrero ofuscado. La realidad sobrepasó el guión de Durán Barba para los actos de Cambiemos. El trabajador que increpó a Macri, fue suspendido. Dante es gasista y hasta ayer trabajaba en el Sector 6 del predio de casas que se están construyendo para el programa Procrear de Parque Patricios.
 
A pesar de los esfuerzos del equipo del Presidente para evitar situaciones incómodas y lograr una foto con personas de bajos recursos, nada evitó esta vez el mal trago. El escrache en un acto cerrado encendió las alarmas. El modus operandi de la campaña ya era un problema a resolver para el Gobierno en medio de una crisis económica profunda antes de las elecciones.
 
Es por eso que se había decidido concentrar la campaña en un cronograma de actos de gestión, con un Macri rodeado por el entorno amigable típico de las inauguraciones.
 
Pero ni eso ya es una zona segura para Macri, como quedó demostrado este lunes, cuando sus asesores debieron salir a tapar el celular de algún díscolo que filmaba al obrero que quedó cara a cara con el presidente para quejarse de la crisis que el Gobierno provocó.
 
La Opinión Popular

 
El presidente recorrió obras en la Ciudad de Buenos Aires y escuchó el reclamo de un trabajador de la construcción en Parque Patricios. "¡La gente está decayendo, hagan algo ahora, por favor presidente!"
 
Falló lo que siempre le funciona a Macri en esas puestas en escena: generalmente hablan con los obreros en la previa, les preguntan si les pagan los sueldos y sobre su situación económica para evitar imponderables como el de hoy.
 
La crisis hizo además disminuir los timbreos a su mínima expresión y está en serio cuestionamiento en el PRO si conviene seguir con esa modalidad que se usó en todas las campañas anteriores.
 
"Los timbreos no se hacían en direcciones al azar sino calculando dónde no nos iban a matar y prácticamente ya no quedan direcciones", se sinceró ante LPO un funcionario.
 
Por otro lado, el sistema de los "voluntarios" que los equipos de Peña vienen recolectando desde hace años y sirvió tanto para conseguir fiscales como para armar mesas en las esquinas, está en stand by.
 
Al mismo tiempo, la Fundación Pensar, que Macri usó para formar funcionarios que incluso llegaron a ministros quedó desactivada. Una de las razones principales es que, tal como hacía el G25, el otro think tank del PRO, Pensar fue creada como un vínculo de Macri con los empresarios.
 
En ese contexto, el impacto de la causa de los cuadernos también repercutirá en la recaudación de fondos para la campaña del PRO.
 
Pese a este panorama, cerca de Peña aseguran que los equipos técnicos del PRO se están reuniendo asiduamente en la sede nacional del partido en San Telmo. El jefe de gabinete será nuevamente el jefe de campaña y para el interior del país tendrá la colaboración de Rogelio Frigerio, Francisco Quintana y Humberto Schiavoni.
 
Fuente: La Política Online
 

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20-05-2019 / 09:05
Sergio Ziliotto ratificó el invicto del peronismo pampeano en elecciones para gobernador desde 1983 con cómoda diferencia sobre el radical Daniel Kroneberger. Ziliotto expresa al sector del gobernador Carlos Verna, uno de los "hombres fuertes" de la provincia, como antes fueron Rubén Marín u Oscar Jorge. Verna se había excluido de la competencia por razones de salud.
 
La capital, Santa Rosa, sabe ser fiel al peronismo pero en 2015 venció el radical Leandro Altolaguirre con Cambiemos. Ayer, la intendencia fue recobrada por el peronismo, representado por el joven K Luciano Di Nápoli, quien será el primer dirigente de La Cámpora que gobierne una capital de provincia. No se concretó el temor a una eventual fuga de votos de quienes perdieron la interna.
 
Los radicales se habían dado el gusto de superar con amplitud al macrista Carlos Mac Allister en la interna. En campaña, habrán agradecido la ausencia de dirigentes nacionales de Cambiemos. Llevaron el nombre de esa coalición en las boletas pero usaron el slogan "Venceremos".
 
Prescindieron, asimismo, del color amarillo para disimular. No les bastó, por lo visto. Ayer se le fue de las manos a los correligionarios la intendencia de una capital de provincia, la segunda en dos semanas. La primera, de mucho mayor población y peso económico, fue Córdoba.
 
Si vencen oficialismos territoriales de distintos colores, en comarcas bien diferentes las claves son locales pero los resultados rebotan e impactan en el escenario nacional. Más allá de las peculiaridades se reitera la tendencia: van cuatro gobernadores que revalidan, con score holgado. Van cuatro territorios con desastroso desempeño de Cambiemos.
 
Hace dos años, pareció que el oficialismo nacional coparía muchos distritos, como un Pacman jugando al TEG. Los radicales se restregaban las manos. Pasaron cosas, las provincias conservan sus ejecutivos y la espuma de Cambiemos bajó, mucho.
 
Tras los comicios, Verna vinculó el resultado con el escenario nacional. Aludió al enfrentamiento entre dos modelos: el peronista y el neoliberal del Gobierno nacional. Lo "bajó a tierra" con datos duros: en tiempos K se construían en La Pampa mil viviendas por año, cifra que bajó a cero durante el mandato del presidente Mauricio Macri.
 
Ensalzó cómo se conformaron las listas en su distrito. Un Frente provincial (FREJUPA) liderado por el peronismo y sumando al Frente Renovador, Nuevo Encuentro y el Partido Comunista entre otros. "La sabiduría" de todos los sectores al confluir en lista única para la gobernación.
 
Todas las votaciones que vienen serán con resultados desoladores para las huestes de Macri y sus aliados radicales. Habrá que esperar, de todas maneras: los partidos solo terminan con la pitada final.
 
La Opinión Popular

19-05-2019 / 13:05
El Peronismo aguarda por un nuevo festejo. Esta vez en La Pampa, la provincia donde comenzó el año electoral. El gobernador Carlos Verna se bajó de la reelección tras ser diagnosticado de cáncer, y eligió para la sucesión al diputado nacional Sergio Ziliotto.
 
El panorama viene más complicado para el radical Daniel Kroneberger, también diputado nacional, que derrotó por amplio margen en la interna de Cambiemos al ex futbolista de Boca y ex secretario de Deportes de Macri, el macrista Carlos Mac Alllister.
 
Aquella victoria en febrero infló el pecho de los correligionarios que se animaron a plantarse en otras provincias y sacudir la disputa nacional de la alianza gobernante.
 
En La Pampa ya no existe la alianza antiperonista Cambiemos, ahora se presenta como Avancemos y con el amarillo desterrado de la campaña. Macri tiene una imagen negativa que ninguna encuesta ubica por debajo del 60 por ciento.
 
La incógnita está en cuántos puntos habrá de diferencia y si el peronismo logra recuperar la ciudad de Santa Rosa con un cristinista puro, Luciano Di Nápoli, que venció en la disputa interna a un peronista tradicional, y que dedicó el triunfo especialmente a Cristina. Tendría que producirse un corte de boleta descomunal e histórico para que la UCR no pierda otra capital provincial en su aventura macrista.
 
Otro dato que el peronismo podrá celebrar es la afinada unidad interna, y que seguramente será elevada como un ejemplo de construcción para el ansiado Frente Patriótico que se persigue a nivel nacional.
 
En La Pampa aprendieron de los errores y el tiempo sanó algunas heridas. El PJ pampeano olfateó el riesgo de la división en 2017, cuando ganó la legislativa nacional por 76 votos y zafó de ser arrasado por la ola amarilla que inundaba el centro del país.
 
Verna fue uno de los primeros gobernadores que se le plantó al Presidente y comenzó a impulsar la idea de unir al peronismo para derrotar al macrismo. Asegura que Macri fracasó y que "delega todo en el mercado y el FMI".
 
Para esta elección se conformó el Frente Justicialista Pampeano (FREJUPA), que reúne a todas las líneas internas y que sumó al Frente Renovador, Patria Grande, Nuevo Encuentro, Humanismo y Comunismo. Todos adentro.
 
La Opinión Popular

19-05-2019 / 09:05
Hasta hace unas horas, la Argentina se encaminaba, casi inevitablemente, hacia una nueva versión del enfrentamiento, la polarización, el fanatismo y la grieta. Ahora, esa situación cambió. Al menos una de las dos opciones no se va a producir. Cristina no va a ser presidenta en el próximo período porque decidió no postularse a ese cargo. ¿Cambió de verdad? ¿No será una trampa? ¿Cambió solo un poco?
 
La mera existencia de esas preguntas representa una gran novedad. Si Cristina era candidata, y era una candidata tan fuerte como lo reflejaban las últimas encuestas, esas preguntas no hubieran existido. Macri o Cristina iban a ser las dos opciones más fuertes: nada habría cambiado.
 
La primera noticia, entonces, es que uno de los símbolos de la polarización, de la grieta, no ocupará la presidencia de la Nación. O, más fuerte aún: que Cristina no será la próxima presidenta. La segunda es que la persona elegida (por ella) para reemplazarla tiene rasgos propios, que varían según quién los describa, pero que son diferentes.
 
Alberto Fernández, por ejemplo, almuerza frecuentemente con periodistas, un detalle que ha generado duras críticas y descalificaciones desde la militancia más sectaria del kirchnerismo. Que él haya sido elegido por Cristina, con ese antecedente, es un dato simbólico muy fuerte: ¿Una picardía? ¿La admisión de un serio error? ¿Una capitulación?
 
Es, además, un hombre que mantiene una relación muy razonable con la embajada norteamericana y con múltiples personalidades, empresarios, intelectuales con los que Cristina y el kirchnerismo duro cortaron lazos desde hace años. "Eso lo hace más peligroso porque es un cínico", dirán quienes lo odian. "Eso permite pensar un gobierno más sereno y racional de lo que hubiera sido uno presidido por Cristina", dirán los que se esperancen.
 
Los dos Fernández son parecidos y diferentes. Es cierto, por ejemplo, que Alberto se alejó cuando el gobierno de Cristina se radicalizó después del conflicto con el sector agropecuario.
 
En los últimos tiempos, su llamativo acercamiento a Cristina permitía preguntarse quién influiría más sobre quién. La manera en que ella volvió a acercarse al peronismo parecía una estrategia influenciada por él. La forma que en que él, por ejemplo, difundió la lista de los jueces que "algún día deberán dar explicaciones por las barbaridades que escribieron", permitía entender hasta dónde ella lo estaba radicalizando.

18-05-2019 / 19:05
En el Gobierno de Mauricio Macri se enteraron que Cristina no sería candidata a presidente como lo hizo el resto de los mortales: a través del canal de Youtube. Más allá del esfuerzo por filtrar que se esperaban una movida semejante, en la Rosada entraron en shock al conocer la noticia que impactó de lleno en la estrategia de polarización que diseñaron Marcos Peña y Jaime Durán Barba para convertir a Macri en presidente y buscar su reelección.
 
La reacción inmediata del Ejecutivo fue definir a Alberto Fernández como un candidato "pésimo" a priori, más que nada por la diferencia abismal del ex jefe de gabinete en términos de conocimiento en la sociedad tanto con Macri como con Cristina.
 
El análisis más frío no tardó en llegar: en la Rosada admiten que el temor no está en la persona de Alberto Fernández sino en el armado de fondo que pueda desembocar su candidatura, en especial por el renunciamiento a medias de Cristina.
 
En el Ejecutivo creen que esta movida inesperada abre una puerta muy grande para la unidad del peronismo contra la candidatura de Macri, que ya de por sí viene golpeado dentro y fuera de su propio espacio.
 
"Si van a unas Paso con todo el peronismo nos liquidan", aseguraron en el Gobierno. Y advierten que esas primarias, que la propia Cristina resalta en su video, son factibles.
 
"Esta es la fórmula para el 40-30", dijeron otras fuentes del Ejecutivo. Creen, en ese sentido, que Cristina declinó su candidatura para favorecer un triunfo del peronismo en primera vuelta, tras meses y meses de especulaciones en torno a lo que sucedería en un ballotage entre ella y Macri.
 
En la Rosada suponen que Sergio Massa y Daniel Scioli terminarán de cerrar con Cristina en agosto. La esperanza del macrismo está puesta en que los gobernadores más poderosos, como Juan Schiaretti, y figuras como las de Roberto Lavagna, Miguel Pichetto y Juan Manuel Urtubey, jueguen por afuera de la fórmula Fernández.
 
Sin embargo, incluso creen que no está todo dicho y que Cristina tiene tiempo de hacer otro renunciamiento: bajarse de la vice para dejársela a Alternativa Federal y pulverizar las chances de Macri.
 
Por el momento, en la Rosada siguen sosteniendo que el candidato es Macri. Otras fuentes del Gobierno no son tan determinantes y sugieren un cambio de estrategia: "Si se bajó Cristina, ¿por qué no lo puede hacer Mauricio?".
 
La Opinión Popular

18-05-2019 / 09:05
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