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"El Gobierno de Macri solo quiere que nos hagamos cargo de su fracaso". Sergio Massa
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Nacionales - 27-02-2019 / 10:02
"LO PEOR YA PASÓ Y AHORA VIENEN LOS AÑOS EN QUE VAMOS A CRECER"

Los engaños del discurso de Macri

Los engaños del discurso de Macri
Esta vez, el Presidente Mauricio Macri tiene un problema: se enfrenta al "efecto boomerang" de su discurso del año pasado, cuando había mentido con una visión muy optimista sobre el futuro de la economía. Hace exactamente un año, ante un Congreso donde se respiraba aún la victoria de Cambiemos en las elecciones legislativas, pronunció uno de los pronósticos más errados en toda la historia política argentina. "Lo peor ya pasó y ahora vienen los años en que vamos a crecer", había fruteado el Presidente.
Mauricio Macri tiene un problema: hace exactamente un año, ante un Congreso donde se respiraba aún la victoria de Cambiemos en las elecciones legislativas, pronunció uno de los pronósticos más errados en toda la historia política argentina. "Lo peor ya pasó y ahora vienen los años en que vamos a crecer", había fruteado el Presidente.
 
La mentira, como tantas otras, fue repetida en múltiples medios adictos, (Clarín, La Nación e Infobae) para eludir explicar las enormes distancias entre las metas de crecimiento, inflación y reducción de la pobreza reafirmadas es esa oportunidad y los pésimos registros actuales.
 
En relación al crecimiento, según las estimaciones macristas, la economía debería acumular una expansión del 7,7% en los cuatro años del gobierno de la alianza Cambiemos. Sin embargo, el país sufrirá una contracción superior al 3%. Así, serán no menos de 10 puntos de distancia entre lo estimado y lo realizado.
 
Aún peor fueron sus metas de inflación comparadas a lo registrado; en todo el mandato presidencial, según los objetivos del gobierno, la economía debería haber acumulado un aumento general de precios del 62%, pero rondará el 250%; son cuatro veces más que su meta.
 
Y, en cuanto a la pobreza, la medición es confusa dado que tomaron discrecionalmente un punto de partida de un período (segundo trimestre de 2016) gravemente afectado por la devaluación macrista de diciembre de 2015, la quita de retenciones y los abruptos aumentos de tarifas de servicios públicos. No obstante, respecto a ese momento la pobreza también exhibirá una importante suba, en lugar de la baja prometida.
 
Pero el aspecto que debería generar el más fuerte repudio y que se oculta, con la complacencia de grandes medios de comunicación, es que hay relevantes actores de poder (sector financiero y empresas proveedoras de servicios públicos, fundamentalmente) que gozan de políticas muy a su favor, sin que esas ayudas impliquen compromisos de inversiones, generación de empleos y/o desarrollo de proveedores locales que mejoren el nivel general de vida de la población.
 
Por el contrario, emergen como grandes ganadores del proceso y, en su ejercicio abusivo a través del cobro de tasas de interés, comisiones y tarifas desproporcionadamente altas en relación a los estándares internacionales, saquean recursos del resto de los sectores, comprimiendo más la actividad económica y agigantando las desigualdades.
 
La realidad es que la economía jamás podrá crecer, bajar la inflación y la pobreza con un Gobierno de Ricos que solo complace a los ricos con negocios para los grandes grupos económicos, desinteresado del devenir de trabajadores y jubilados.
 
Los millonarios funcionarios macristas de mayor rango provienen del mundo financiero y, cuando terminen su gestión, seguramente volverán a los puestos que abandonaron cuando pasaron a la función pública y serán premiados por el resultado de su "trabajo" de saqueo.
 
La Opinión Popular

 
De "lo peor ya pasó" a esta crisis: Macri busca retomar el liderazgo con su discurso ante el Congreso
 
Mientras daba sus puntadas finales al discurso que deberá pronunciar mañana, al inaugurar el último año legislativo de su gestión, Mauricio Macri tuvo un contundente recordatorio sobre el cambio de clima político: en plena inauguración de una obra municipal, un obrero lo increpó y le pidió "por favor, hagan algo, la gente está decayendo".
 
El episodio, que rápidamente se viralizó en las redes y se transformó en el hecho político del día, sintetiza la situación en la que se encuentra Macri desde el punto de vista comunicacional: como le dejó en claro el obrero, el argumento de la pesada herencia del kirchnerismo ya no resulta suficiente. Y hay un reclamo de un nuevo discurso esperanzador.
 
Pero claro, Macri tiene un problema: hace exactamente un año, ante un Congreso donde se respiraba aún la victoria de Cambiemos en las elecciones legislativas, pronunció uno de los pronósticos más errados en toda la historia política argentina. "Lo peor ya pasó y ahora vienen los años en que vamos a crecer", había dicho el Presidente.
 
Macri podría verse tentado a repetir esa frase, pero corre serio riesgo de sufrir un efecto boomerang y que la arenga tenga el efecto opuesto al buscado. Cualquier frase que suene excesivamente optimista será objeto de que alguien recuerde su discurso de hace un año, como seguramente pasará en los medios y las redes sociales.
 
Hace un año, lo que marcaban los analistas era el cambio de tono del Presidente, que había aminorado las chicanas al kirchnerismo, así como las alusiones a la herencia de los desajustes económicos.
 
Más bien al contrario, eligió un discurso con la mira al futuro, en el que se notó el esfuerzo por identificar "brotes verdes" que denotaran el incipiente crecimiento del país.
 
"La inversión aumenta. El año pasado creció un 11% y es esa inversión precisamente la que nos garantiza que vamos a seguir creciendo, porque agranda nuestra capacidad para producir", había dicho Macri.
 
La bancada oficialista lo festejaba con el cántico de "Sí se puede", pero ya en ese momento, el comentario de la oposición era que el discurso presidencial parecía "desconectado de la realidad".
 
Lo cierto es que Macri afirmaba que la mejora en los datos económicos eran posibles gracias a que la inflación iba en baja, a pesar de que en ese momento ya eran bien claros los síntomas de que los precios se aceleraban y que la meta de 15% anual fijada por el Banco Central no era considerada ni por el propio Gobierno.
 
Para colmo, a la hora de reivindicar algunos de los indicadores de mejora en el consumo, hubo un llamativo parecido con los datos que le gustaba esgrimir a Cristina Kirchner.
 
"Este enero tuvimos récord de venta de cemento, de asfalto, de autos, de autos usados, y de motos, de turismo y de vuelos de pasajeros", se jactaba Macri, en uno de los pasajes más aplaudidos por la bancada oficialista.
 
Pero curiosamente, cuando estaba en la oposición, el macrismo apuntaba a que muchos de esos indicadores eran más un síntoma de los defectos que de las virtudes del modelo, porque se trata de los típicos rubros que explotan en un momento de atraso cambiario y de déficit fiscal fogoneado por la obra pública.
 
Como si todo eso fuera poco, el Macri versión 2018 se permitía algunas chicanas para quienes lo criticaban desde la visión liberal de la economía, y reivindicaba el triunfo del gradualismo sobre los pedidos de una política de ajuste.
 
"Ustedes escuchan que algunos nos critican por ir demasiado lento y otros por ir demasiado rápido. Los primeros piden un shock de ajuste. Y a ellos les digo que acá vinimos a reducir la pobreza y asegurarnos que ningún argentino pase hambre", fue la frase del Presidente. Esto contrasta con la que tuvo que pronunciar luego del acuerdo "stand by" con el FMI, cuando reconoció que "el mundo nos pide que avancemos más rápido".
 
 
A pedir de la bancada kirchnerista
  
Un año después, el contraste de aquellas palabras de Macri con la situación económica es tan fuerte que cuesta creer que esos párrafos hayan sido pronunciados hace tan poco tiempo. El "inicio del crecimiento" se transformó en una caída de 2,6%. Y, según los pronósticos menos oscuros -exceptuando el del presupuesto de Dujovne-, la actividad volverá a tener una baja de 1,6% este año.
 
Así, un discurso esperanzador y centrado en la economía se hace difícil por partida doble: por un lado, los datos muestran una realidad dura; y por otro, el recuerdo del tono optimista del año pasado hace que cualquier nuevo pronóstico sea puesto en duda.
 
Ni siquiera los rubros en lo que hasta ahora el Gobierno se había apoyado como para mostrar una mejora sustancial quedan en pie. Hace un año, Macri se jactaba de la explosión del crédito hipotecario para que la clase media pudiera acceder a la vivienda. Hoy, cualquier asesor sensato le aconsejaría evitar tocar el punto.
 
Y hasta el campo, en el cual están puestas todas las esperanzas para que oficie como motor de la recuperación, deja dudas sobre su velocidad de reacción. De momento, las estadísticas de comercio exterior marcan que el flamante superávit no se debe a una mejora en las ventas -un efecto que se esperaba tras la devaluación- sino por el desplome de las importaciones.
 
Lo cierto es que pocas veces un discurso inaugural del año legislativo había lucido más apetecible para una bancada opositora. Desde que Macri asumió, los parlamentarios del kirchnerismo y la izquierda han mostrado una predilección por recibir al Presidente con carteles de protesta, que dejan pegados en sus mesas para ser captados por las cámaras de TV.
 
Así, consignas tan disímiles como "No a los despidos en Conicet", "Calcaterra es tu primo", "Exijamos la soberanía de Malvinas", "Protección a la producción industrial", "Macri al gobierno, Magneto al poder" y "kilo de asado a $180" pasaron a formar parte del folclore político nacional.
 
Para este 1° de marzo, si habrá algo que no faltará a los diputados y senadores que responden a Cristina es motivos de inspiración. La inflación, los aumentos de tarifas, el endeudamiento con el Fondo Monetario Internacional, las acusaciones de extorsiones en la Justicia, el incremento del desempleo en la industria, todo ofrece un amplio menú para las "chicanas".
 
 
Un nuevo discurso económico
  
¿Qué hará Macri en esa situación? No tiene muchas opciones: la comparación con su discurso del año pasado le resta chances para un exceso de optimismo, pero el hecho de que sea un año electoral lo obliga a tener que optar por palabras que levanten la moral de la "propia tropa".
 
"Su problema es que en su momento no habló lo suficientemente claro sobre la situación que había heredado de Cristina. Y ahora ya es tarde. Pero no puede eludir hablar de la economía, porque es la principal preocupación de la gente", observa Diego Dillenberger, consultor en comunicación política.
 
Ante esa situación, el experto cree que lo conveniente sería abordar la economía sin centrarse tanto en los datos de la coyuntura, sino explicando una visión a largo plazo.
 
"Él tendría que explicar ya que tiene un plan económico, algo superador del gradualismo y de este ajuste. Y tiene que decir que el país necesita reformas estructurales, que justamente por no hacer esas reformas la economía entró en crisis", agrega.
 
De hecho, algunos datos marcan que el Gobierno ya está yendo en esa dirección. La agenda legislativa que está impulsando el bloque de Cambiemos -y que Macri enumerará en su discurso- incluye un nuevo marco para las Pymes, que tendrán un alivio en su carga impositiva. Se prevé también el blanqueo laboral, con una amnistía para aquellos que efectivicen a su personal "en negro".
 
Y, tal como sospechan los dirigentes sindicales, dentro de esa propuesta ya viene el esbozo de la flexibilización laboral, que hasta ahora el macrismo quiso instalar, sin éxito.
 
El propio Macri dio, en los últimos días, algunas señales sobre cuál es el discurso que está intentando articular. Al inaugurar una obra junto a la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, dijo que "hoy ya tenemos una economía que empieza a ordenarse" y reivindicó los recortes de subsidios tarifarios al afirmar que "no hay que mentirle más a la gente con que las cosas pueden ser gratis y al final las pagamos todos y mal".
 
Pero acaso la frase que sintetiza el nuevo mensaje macrista para tiempos de crisis sea esta: "La gente está madurando, está entendiendo no lo que nos pasó el año pasado, lo que nos pasó durante los anteriores 15 años y los anteriores 30 años y que ahora vamos a recuperar el tiempo perdido llevándole certidumbre a la gente".
 
 
Explotando la "grieta"
  
Pero el discurso de Macri tendrá espacio para repasar temas extra económicos que estarán en la agenda legislativa de este año. Y ahí es donde entra su oportunidad para volver a confrontar con el kirchnerismo.
 
Por caso, está previsto que se envíe un proyecto para reformar el Código Penal y el régimen penal juvenil, que baja la edad e imputabilidad a 15 años. Un tema que conecta con la inseguridad, una de las preocupaciones centrales de la población.
 
En la misma línea, se retomará el proyecto para prevenir el accionar de las "barras bravas" en el fútbol y castigar los vínculos con la dirigencia de los clubes.
 
Pero, sobre todo, la oportunidad del Presidente estará dada por el proyecto para hacer ley su decreto sobre Extinción de Dominio -que permite recuperar para el Estado bienes de acusados de corrupción-.
 
Hace una semana, cuando el peronismo ha votado en contra de ese proyecto al ser tratado en comisión parlamentaria, los dirigentes macristas fustigaran a la oposición en las redes sociales. Todo una demostración de cómo la "grieta" en torno a temas de corrupción seguirá marcando el terreno político.
 
Por caso, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, escribió en Twitter: "Se unieron para rechazar la extinción de dominio, una herramienta para sacarle los bienes a los que trafican y roban el dinero ajeno. Es importante que los argentinos nos unamos para evitar que reine la impunidad. Nosotros estamos del lado de la ley, no de las mafias".
 
Es probable que Macri dedique parte de su discurso a ese tema que, sin que sea necesario mencionarla, tendrá una destinataria evidente: Cristina Fernández de Kirchner.
 
"Es seguro que él va a profundizar esa línea de confrontar con el kirchnerismo. Le dio resultado en el pasado y le va a seguir siendo funcional a su estrategia. Además, ante la falta de buenas noticias económicas, explotar la temática de la corrupción va a ser una buena opción", observa Dillenberger.
 
La ahora senadora estuvo ausente el año pasado en el discurso del Presidente y todo indica que volverá a pegar el faltazo el viernes.
 
Lo cual, claro, no es obstáculo para que este 1° de marzo no vuelva a escenificarse la "grieta" en pleno Congreso nacional.  A fin de cuentas, es la pelea que resulta funcional a las estrategias de ambos bandos.
 
Por Fernando Gutiérrez
 
Fuentes: iProfesional y BAE Negocios
 

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20-05-2019 / 09:05
Sergio Ziliotto ratificó el invicto del peronismo pampeano en elecciones para gobernador desde 1983 con cómoda diferencia sobre el radical Daniel Kroneberger. Ziliotto expresa al sector del gobernador Carlos Verna, uno de los "hombres fuertes" de la provincia, como antes fueron Rubén Marín u Oscar Jorge. Verna se había excluido de la competencia por razones de salud.
 
La capital, Santa Rosa, sabe ser fiel al peronismo pero en 2015 venció el radical Leandro Altolaguirre con Cambiemos. Ayer, la intendencia fue recobrada por el peronismo, representado por el joven K Luciano Di Nápoli, quien será el primer dirigente de La Cámpora que gobierne una capital de provincia. No se concretó el temor a una eventual fuga de votos de quienes perdieron la interna.
 
Los radicales se habían dado el gusto de superar con amplitud al macrista Carlos Mac Allister en la interna. En campaña, habrán agradecido la ausencia de dirigentes nacionales de Cambiemos. Llevaron el nombre en las boletas pero usaron el slogan "Venceremos".
 
Prescindieron, asimismo, del color amarillo para disimular. No les bastó, por lo visto. Ayer se le fue de las manos a los correligionarios la intendencia de una capital de provincia, la segunda en dos semanas. La primera, de mucho mayor población y peso económico, fue Córdoba.
 
Si vencen oficialismos territoriales de distintos colores, en comarcas bien diferentes las claves son locales pero los resultados impactan en el escenario nacional. Más allá de las peculiaridades se reitera la tendencia: van cuatro gobernadores que revalidan, con score holgado. Van cuatro territorios con desastroso desempeño de Cambiemos.
 
Hace dos años, pareció que el oficialismo nacional coparía muchos distritos, como un Pacman jugando al TEG. Los radicales se restregaban las manos. Pasaron cosas, las provincias conservan sus ejecutivos y la espuma de Cambiemos bajó, mucho.
 
Tras los comicios, Verna vinculó el resultado con el escenario nacional. Aludió al enfrentamiento entre dos modelos: el peronista y el neoliberal del Gobierno nacional. Lo "bajó a tierra" con datos duros: en tiempos K se construían en La Pampa mil viviendas por año, cifra que bajó a cero durante el mandato del presidente Mauricio Macri.
 
Ensalzó cómo se conformaron las listas en su distrito. Un Frente provincial (FREJUPA) liderado por el peronismo y sumando al Frente Renovador, Nuevo Encuentro y el Partido Comunista entre otros. "La sabiduría" de todos los sectores al confluir en lista única.
 
Todas las votaciones que vienen serán con resultados desoladores para las huestes de Macri y sus aliados radicales. Habrá que esperar, de todas maneras: los partidos solo terminan con la pitada final.
 
La Opinión Popular

19-05-2019 / 13:05
El Peronismo aguarda por un nuevo festejo. Esta vez en La Pampa, la provincia donde comenzó el año electoral. El gobernador Carlos Verna se bajó de la reelección tras ser diagnosticado de cáncer, y eligió para la sucesión al diputado nacional Sergio Ziliotto.
 
El panorama viene más complicado para el radical Daniel Kroneberger, también diputado nacional, que derrotó por amplio margen en la interna de Cambiemos al ex futbolista de Boca y ex secretario de Deportes de Macri, el macrista Carlos Mac Alllister.
 
Aquella victoria en febrero infló el pecho de los correligionarios que se animaron a plantarse en otras provincias y sacudir la disputa nacional de la alianza gobernante.
 
En La Pampa ya no existe la alianza antiperonista Cambiemos, ahora se presenta como Avancemos y con el amarillo desterrado de la campaña. Macri tiene una imagen negativa que ninguna encuesta ubica por debajo del 60 por ciento.
 
La incógnita está en cuántos puntos habrá de diferencia y si el peronismo logra recuperar la ciudad de Santa Rosa con un cristinista puro, Luciano Di Nápoli, que venció en la disputa interna a un peronista tradicional, y que dedicó el triunfo especialmente a Cristina. Tendría que producirse un corte de boleta descomunal e histórico para que la UCR no pierda otra capital provincial en su aventura macrista.
 
Otro dato que el peronismo podrá celebrar es la afinada unidad interna, y que seguramente será elevada como un ejemplo de construcción para el ansiado Frente Patriótico que se persigue a nivel nacional.
 
En La Pampa aprendieron de los errores y el tiempo sanó algunas heridas. El PJ pampeano olfateó el riesgo de la división en 2017, cuando ganó la legislativa nacional por 76 votos y zafó de ser arrasado por la ola amarilla que inundaba el centro del país.
 
Verna fue uno de los primeros gobernadores que se le plantó al Presidente y comenzó a impulsar la idea de unir al peronismo para derrotar al macrismo. Asegura que Macri fracasó y que "delega todo en el mercado y el FMI".
 
Para esta elección se conformó el Frente Justicialista Pampeano (FREJUPA), que reúne a todas las líneas internas y que sumó al Frente Renovador, Patria Grande, Nuevo Encuentro, Humanismo y Comunismo. Todos adentro.
 
La Opinión Popular

19-05-2019 / 09:05
Hasta hace unas horas, la Argentina se encaminaba, casi inevitablemente, hacia una nueva versión del enfrentamiento, la polarización, el fanatismo y la grieta. Ahora, esa situación cambió. Al menos una de las dos opciones no se va a producir. Cristina no va a ser presidenta en el próximo período porque decidió no postularse a ese cargo. ¿Cambió de verdad? ¿No será una trampa? ¿Cambió solo un poco?
 
La mera existencia de esas preguntas representa una gran novedad. Si Cristina era candidata, y era una candidata tan fuerte como lo reflejaban las últimas encuestas, esas preguntas no hubieran existido. Macri o Cristina iban a ser las dos opciones más fuertes: nada habría cambiado.
 
La primera noticia, entonces, es que uno de los símbolos de la polarización, de la grieta, no ocupará la presidencia de la Nación. O, más fuerte aún: que Cristina no será la próxima presidenta. La segunda es que la persona elegida (por ella) para reemplazarla tiene rasgos propios, que varían según quién los describa, pero que son diferentes.
 
Alberto Fernández, por ejemplo, almuerza frecuentemente con periodistas, un detalle que ha generado duras críticas y descalificaciones desde la militancia más sectaria del kirchnerismo. Que él haya sido elegido por Cristina, con ese antecedente, es un dato simbólico muy fuerte: ¿Una picardía? ¿La admisión de un serio error? ¿Una capitulación?
 
Es, además, un hombre que mantiene una relación muy razonable con la embajada norteamericana y con múltiples personalidades, empresarios, intelectuales con los que Cristina y el kirchnerismo duro cortaron lazos desde hace años. "Eso lo hace más peligroso porque es un cínico", dirán quienes lo odian. "Eso permite pensar un gobierno más sereno y racional de lo que hubiera sido uno presidido por Cristina", dirán los que se esperancen.
 
Los dos Fernández son parecidos y diferentes. Es cierto, por ejemplo, que Alberto se alejó cuando el gobierno de Cristina se radicalizó después del conflicto con el sector agropecuario.
 
En los últimos tiempos, su llamativo acercamiento a Cristina permitía preguntarse quién influiría más sobre quién. La manera en que ella volvió a acercarse al peronismo parecía una estrategia influenciada por él. La forma que en que él, por ejemplo, difundió la lista de los jueces que "algún día deberán dar explicaciones por las barbaridades que escribieron", permitía entender hasta dónde ella lo estaba radicalizando.

18-05-2019 / 19:05
En el Gobierno de Mauricio Macri se enteraron que Cristina no sería candidata a presidente como lo hizo el resto de los mortales: a través del canal de Youtube. Más allá del esfuerzo por filtrar que se esperaban una movida semejante, en la Rosada entraron en shock al conocer la noticia que impactó de lleno en la estrategia de polarización que diseñaron Marcos Peña y Jaime Durán Barba para convertir a Macri en presidente y buscar su reelección.
 
La reacción inmediata del Ejecutivo fue definir a Alberto Fernández como un candidato "pésimo" a priori, más que nada por la diferencia abismal del ex jefe de gabinete en términos de conocimiento en la sociedad tanto con Macri como con Cristina.
 
El análisis más frío no tardó en llegar: en la Rosada admiten que el temor no está en la persona de Alberto Fernández sino en el armado de fondo que pueda desembocar su candidatura, en especial por el renunciamiento a medias de Cristina.
 
En el Ejecutivo creen que esta movida inesperada abre una puerta muy grande para la unidad del peronismo contra la candidatura de Macri, que ya de por sí viene golpeado dentro y fuera de su propio espacio.
 
"Si van a unas Paso con todo el peronismo nos liquidan", aseguraron en el Gobierno. Y advierten que esas primarias, que la propia Cristina resalta en su video, son factibles.
 
"Esta es la fórmula para el 40-30", dijeron otras fuentes del Ejecutivo. Creen, en ese sentido, que Cristina declinó su candidatura para favorecer un triunfo del peronismo en primera vuelta, tras meses y meses de especulaciones en torno a lo que sucedería en un ballotage entre ella y Macri.
 
En la Rosada suponen que Sergio Massa y Daniel Scioli terminarán de cerrar con Cristina en agosto. La esperanza del macrismo está puesta en que los gobernadores más poderosos, como Juan Schiaretti, y figuras como las de Roberto Lavagna, Miguel Pichetto y Juan Manuel Urtubey, jueguen por afuera de la fórmula Fernández.
 
Sin embargo, incluso creen que no está todo dicho y que Cristina tiene tiempo de hacer otro renunciamiento: bajarse de la vice para dejársela a Alternativa Federal y pulverizar las chances de Macri.
 
Por el momento, en la Rosada siguen sosteniendo que el candidato es Macri. Otras fuentes del Gobierno no son tan determinantes y sugieren un cambio de estrategia: "Si se bajó Cristina, ¿por qué no lo puede hacer Mauricio?".
 
La Opinión Popular

18-05-2019 / 09:05
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