La Opinión Popular
                  03:03  |  Lunes 25 de Marzo de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná
"Los pobres que votan por la derecha, son como los perros que cuidan la mansión, pero duermen afuera." John William Cooke
Recomendar Imprimir
Nacionales - 27-02-2019 / 10:02
"LO PEOR YA PASÓ Y AHORA VIENEN LOS AÑOS EN QUE VAMOS A CRECER"

Los engaños del discurso de Macri

Los engaños del discurso de Macri
Esta vez, el Presidente Mauricio Macri tiene un problema: se enfrenta al "efecto boomerang" de su discurso del año pasado, cuando había mentido con una visión muy optimista sobre el futuro de la economía. Hace exactamente un año, ante un Congreso donde se respiraba aún la victoria de Cambiemos en las elecciones legislativas, pronunció uno de los pronósticos más errados en toda la historia política argentina. "Lo peor ya pasó y ahora vienen los años en que vamos a crecer", había fruteado el Presidente.
Mauricio Macri tiene un problema: hace exactamente un año, ante un Congreso donde se respiraba aún la victoria de Cambiemos en las elecciones legislativas, pronunció uno de los pronósticos más errados en toda la historia política argentina. "Lo peor ya pasó y ahora vienen los años en que vamos a crecer", había fruteado el Presidente.
 
La mentira, como tantas otras, fue repetida en múltiples medios adictos, (Clarín, La Nación e Infobae) para eludir explicar las enormes distancias entre las metas de crecimiento, inflación y reducción de la pobreza reafirmadas es esa oportunidad y los pésimos registros actuales.
 
En relación al crecimiento, según las estimaciones macristas, la economía debería acumular una expansión del 7,7% en los cuatro años del gobierno de la alianza Cambiemos. Sin embargo, el país sufrirá una contracción superior al 3%. Así, serán no menos de 10 puntos de distancia entre lo estimado y lo realizado.
 
Aún peor fueron sus metas de inflación comparadas a lo registrado; en todo el mandato presidencial, según los objetivos del gobierno, la economía debería haber acumulado un aumento general de precios del 62%, pero rondará el 250%; son cuatro veces más que su meta.
 
Y, en cuanto a la pobreza, la medición es confusa dado que tomaron discrecionalmente un punto de partida de un período (segundo trimestre de 2016) gravemente afectado por la devaluación macrista de diciembre de 2015, la quita de retenciones y los abruptos aumentos de tarifas de servicios públicos. No obstante, respecto a ese momento la pobreza también exhibirá una importante suba, en lugar de la baja prometida.
 
Pero el aspecto que debería generar el más fuerte repudio y que se oculta, con la complacencia de grandes medios de comunicación, es que hay relevantes actores de poder (sector financiero y empresas proveedoras de servicios públicos, fundamentalmente) que gozan de políticas muy a su favor, sin que esas ayudas impliquen compromisos de inversiones, generación de empleos y/o desarrollo de proveedores locales que mejoren el nivel general de vida de la población.
 
Por el contrario, emergen como grandes ganadores del proceso y, en su ejercicio abusivo a través del cobro de tasas de interés, comisiones y tarifas desproporcionadamente altas en relación a los estándares internacionales, saquean recursos del resto de los sectores, comprimiendo más la actividad económica y agigantando las desigualdades.
 
La realidad es que la economía jamás podrá crecer, bajar la inflación y la pobreza con un Gobierno de Ricos que solo complace a los ricos con negocios para los grandes grupos económicos, desinteresado del devenir de trabajadores y jubilados.
 
Los millonarios funcionarios macristas de mayor rango provienen del mundo financiero y, cuando terminen su gestión, seguramente volverán a los puestos que abandonaron cuando pasaron a la función pública y serán premiados por el resultado de su "trabajo" de saqueo.
 
La Opinión Popular

 
De "lo peor ya pasó" a esta crisis: Macri busca retomar el liderazgo con su discurso ante el Congreso
 
Mientras daba sus puntadas finales al discurso que deberá pronunciar mañana, al inaugurar el último año legislativo de su gestión, Mauricio Macri tuvo un contundente recordatorio sobre el cambio de clima político: en plena inauguración de una obra municipal, un obrero lo increpó y le pidió "por favor, hagan algo, la gente está decayendo".
 
El episodio, que rápidamente se viralizó en las redes y se transformó en el hecho político del día, sintetiza la situación en la que se encuentra Macri desde el punto de vista comunicacional: como le dejó en claro el obrero, el argumento de la pesada herencia del kirchnerismo ya no resulta suficiente. Y hay un reclamo de un nuevo discurso esperanzador.
 
Pero claro, Macri tiene un problema: hace exactamente un año, ante un Congreso donde se respiraba aún la victoria de Cambiemos en las elecciones legislativas, pronunció uno de los pronósticos más errados en toda la historia política argentina. "Lo peor ya pasó y ahora vienen los años en que vamos a crecer", había dicho el Presidente.
 
Macri podría verse tentado a repetir esa frase, pero corre serio riesgo de sufrir un efecto boomerang y que la arenga tenga el efecto opuesto al buscado. Cualquier frase que suene excesivamente optimista será objeto de que alguien recuerde su discurso de hace un año, como seguramente pasará en los medios y las redes sociales.
 
Hace un año, lo que marcaban los analistas era el cambio de tono del Presidente, que había aminorado las chicanas al kirchnerismo, así como las alusiones a la herencia de los desajustes económicos.
 
Más bien al contrario, eligió un discurso con la mira al futuro, en el que se notó el esfuerzo por identificar "brotes verdes" que denotaran el incipiente crecimiento del país.
 
"La inversión aumenta. El año pasado creció un 11% y es esa inversión precisamente la que nos garantiza que vamos a seguir creciendo, porque agranda nuestra capacidad para producir", había dicho Macri.
 
La bancada oficialista lo festejaba con el cántico de "Sí se puede", pero ya en ese momento, el comentario de la oposición era que el discurso presidencial parecía "desconectado de la realidad".
 
Lo cierto es que Macri afirmaba que la mejora en los datos económicos eran posibles gracias a que la inflación iba en baja, a pesar de que en ese momento ya eran bien claros los síntomas de que los precios se aceleraban y que la meta de 15% anual fijada por el Banco Central no era considerada ni por el propio Gobierno.
 
Para colmo, a la hora de reivindicar algunos de los indicadores de mejora en el consumo, hubo un llamativo parecido con los datos que le gustaba esgrimir a Cristina Kirchner.
 
"Este enero tuvimos récord de venta de cemento, de asfalto, de autos, de autos usados, y de motos, de turismo y de vuelos de pasajeros", se jactaba Macri, en uno de los pasajes más aplaudidos por la bancada oficialista.
 
Pero curiosamente, cuando estaba en la oposición, el macrismo apuntaba a que muchos de esos indicadores eran más un síntoma de los defectos que de las virtudes del modelo, porque se trata de los típicos rubros que explotan en un momento de atraso cambiario y de déficit fiscal fogoneado por la obra pública.
 
Como si todo eso fuera poco, el Macri versión 2018 se permitía algunas chicanas para quienes lo criticaban desde la visión liberal de la economía, y reivindicaba el triunfo del gradualismo sobre los pedidos de una política de ajuste.
 
"Ustedes escuchan que algunos nos critican por ir demasiado lento y otros por ir demasiado rápido. Los primeros piden un shock de ajuste. Y a ellos les digo que acá vinimos a reducir la pobreza y asegurarnos que ningún argentino pase hambre", fue la frase del Presidente. Esto contrasta con la que tuvo que pronunciar luego del acuerdo "stand by" con el FMI, cuando reconoció que "el mundo nos pide que avancemos más rápido".
 
 
A pedir de la bancada kirchnerista
  
Un año después, el contraste de aquellas palabras de Macri con la situación económica es tan fuerte que cuesta creer que esos párrafos hayan sido pronunciados hace tan poco tiempo. El "inicio del crecimiento" se transformó en una caída de 2,6%. Y, según los pronósticos menos oscuros -exceptuando el del presupuesto de Dujovne-, la actividad volverá a tener una baja de 1,6% este año.
 
Así, un discurso esperanzador y centrado en la economía se hace difícil por partida doble: por un lado, los datos muestran una realidad dura; y por otro, el recuerdo del tono optimista del año pasado hace que cualquier nuevo pronóstico sea puesto en duda.
 
Ni siquiera los rubros en lo que hasta ahora el Gobierno se había apoyado como para mostrar una mejora sustancial quedan en pie. Hace un año, Macri se jactaba de la explosión del crédito hipotecario para que la clase media pudiera acceder a la vivienda. Hoy, cualquier asesor sensato le aconsejaría evitar tocar el punto.
 
Y hasta el campo, en el cual están puestas todas las esperanzas para que oficie como motor de la recuperación, deja dudas sobre su velocidad de reacción. De momento, las estadísticas de comercio exterior marcan que el flamante superávit no se debe a una mejora en las ventas -un efecto que se esperaba tras la devaluación- sino por el desplome de las importaciones.
 
Lo cierto es que pocas veces un discurso inaugural del año legislativo había lucido más apetecible para una bancada opositora. Desde que Macri asumió, los parlamentarios del kirchnerismo y la izquierda han mostrado una predilección por recibir al Presidente con carteles de protesta, que dejan pegados en sus mesas para ser captados por las cámaras de TV.
 
Así, consignas tan disímiles como "No a los despidos en Conicet", "Calcaterra es tu primo", "Exijamos la soberanía de Malvinas", "Protección a la producción industrial", "Macri al gobierno, Magneto al poder" y "kilo de asado a $180" pasaron a formar parte del folclore político nacional.
 
Para este 1° de marzo, si habrá algo que no faltará a los diputados y senadores que responden a Cristina es motivos de inspiración. La inflación, los aumentos de tarifas, el endeudamiento con el Fondo Monetario Internacional, las acusaciones de extorsiones en la Justicia, el incremento del desempleo en la industria, todo ofrece un amplio menú para las "chicanas".
 
 
Un nuevo discurso económico
  
¿Qué hará Macri en esa situación? No tiene muchas opciones: la comparación con su discurso del año pasado le resta chances para un exceso de optimismo, pero el hecho de que sea un año electoral lo obliga a tener que optar por palabras que levanten la moral de la "propia tropa".
 
"Su problema es que en su momento no habló lo suficientemente claro sobre la situación que había heredado de Cristina. Y ahora ya es tarde. Pero no puede eludir hablar de la economía, porque es la principal preocupación de la gente", observa Diego Dillenberger, consultor en comunicación política.
 
Ante esa situación, el experto cree que lo conveniente sería abordar la economía sin centrarse tanto en los datos de la coyuntura, sino explicando una visión a largo plazo.
 
"Él tendría que explicar ya que tiene un plan económico, algo superador del gradualismo y de este ajuste. Y tiene que decir que el país necesita reformas estructurales, que justamente por no hacer esas reformas la economía entró en crisis", agrega.
 
De hecho, algunos datos marcan que el Gobierno ya está yendo en esa dirección. La agenda legislativa que está impulsando el bloque de Cambiemos -y que Macri enumerará en su discurso- incluye un nuevo marco para las Pymes, que tendrán un alivio en su carga impositiva. Se prevé también el blanqueo laboral, con una amnistía para aquellos que efectivicen a su personal "en negro".
 
Y, tal como sospechan los dirigentes sindicales, dentro de esa propuesta ya viene el esbozo de la flexibilización laboral, que hasta ahora el macrismo quiso instalar, sin éxito.
 
El propio Macri dio, en los últimos días, algunas señales sobre cuál es el discurso que está intentando articular. Al inaugurar una obra junto a la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, dijo que "hoy ya tenemos una economía que empieza a ordenarse" y reivindicó los recortes de subsidios tarifarios al afirmar que "no hay que mentirle más a la gente con que las cosas pueden ser gratis y al final las pagamos todos y mal".
 
Pero acaso la frase que sintetiza el nuevo mensaje macrista para tiempos de crisis sea esta: "La gente está madurando, está entendiendo no lo que nos pasó el año pasado, lo que nos pasó durante los anteriores 15 años y los anteriores 30 años y que ahora vamos a recuperar el tiempo perdido llevándole certidumbre a la gente".
 
 
Explotando la "grieta"
  
Pero el discurso de Macri tendrá espacio para repasar temas extra económicos que estarán en la agenda legislativa de este año. Y ahí es donde entra su oportunidad para volver a confrontar con el kirchnerismo.
 
Por caso, está previsto que se envíe un proyecto para reformar el Código Penal y el régimen penal juvenil, que baja la edad e imputabilidad a 15 años. Un tema que conecta con la inseguridad, una de las preocupaciones centrales de la población.
 
En la misma línea, se retomará el proyecto para prevenir el accionar de las "barras bravas" en el fútbol y castigar los vínculos con la dirigencia de los clubes.
 
Pero, sobre todo, la oportunidad del Presidente estará dada por el proyecto para hacer ley su decreto sobre Extinción de Dominio -que permite recuperar para el Estado bienes de acusados de corrupción-.
 
Hace una semana, cuando el peronismo ha votado en contra de ese proyecto al ser tratado en comisión parlamentaria, los dirigentes macristas fustigaran a la oposición en las redes sociales. Todo una demostración de cómo la "grieta" en torno a temas de corrupción seguirá marcando el terreno político.
 
Por caso, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, escribió en Twitter: "Se unieron para rechazar la extinción de dominio, una herramienta para sacarle los bienes a los que trafican y roban el dinero ajeno. Es importante que los argentinos nos unamos para evitar que reine la impunidad. Nosotros estamos del lado de la ley, no de las mafias".
 
Es probable que Macri dedique parte de su discurso a ese tema que, sin que sea necesario mencionarla, tendrá una destinataria evidente: Cristina Fernández de Kirchner.
 
"Es seguro que él va a profundizar esa línea de confrontar con el kirchnerismo. Le dio resultado en el pasado y le va a seguir siendo funcional a su estrategia. Además, ante la falta de buenas noticias económicas, explotar la temática de la corrupción va a ser una buena opción", observa Dillenberger.
 
La ahora senadora estuvo ausente el año pasado en el discurso del Presidente y todo indica que volverá a pegar el faltazo el viernes.
 
Lo cual, claro, no es obstáculo para que este 1° de marzo no vuelva a escenificarse la "grieta" en pleno Congreso nacional.  A fin de cuentas, es la pelea que resulta funcional a las estrategias de ambos bandos.
 
Por Fernando Gutiérrez
 
Fuentes: iProfesional y BAE Negocios
 

Agreganos como amigo a Facebook
24-03-2019 / 10:03
Cuando en enero se difundió su foto con Miguel Lifschitz, un tuitero macrista se burló, con cierto talento: "Buena pareja para jugar a las bochas". Una semana más tarde, cuando apareció en sandalias y medias, la reacción fue hilarante y masiva. Pocas semanas después, el principal logro de Roberto Lavagna fue que dejaran de tomarlo en chiste.
 
"Estoy caliente. Muy caliente -casi gritó el presidente Macri esta semana- Otra vez volver a escuchar los que proponen ese atajo, esa solución mágica, que nos desliga, nos relega, de seguir este camino de trepar la montaña con orgullo, con esfuerzo, pero convencidos. Es in-so-por-ta-ble".
 
Unos días antes, en un reportaje con Luis Majul, Macri había acusado erróneamente a Lavagna de haber impuesto retenciones, había criticado su negociación de la deuda externa privada del 2005 -un hecho ciertamente virtuoso- y le había adjudicado, también erróneamente, haber participado de los gobiernos que hundieron el país en los "últimos cuarenta años".
 
Pero no fue solo Macri. El jefe de Gabinete Marcos Peña sostuvo que Lavagna era igual que Cristina Kirchner, y que ambos eran "retrógrados, conservadores y reaccionarios".
 
El ministro de Economía, Nicolás Dujovne, sostuvo que se puede crecer al 9 por ciento "haciendo todo mal" y le recriminó a Lavagna que pisara las tarifas y defaulteara la deuda externa. Dujovne no explicó si se puede producir inflación, endeudamiento y recesión, todo al mismo tiempo, "haciendo todo bien".
 
La crítica de Elisa Carrió fue más personal. Aburrido, soberbio, viejo y usa sandalias con medias: cuestión de gustos.
 
El ex viceministro de Dujovne, que volvió a Estados Unidos luego de un breve período de heroico patriotismo, se llama Sebastián Galiani: "Viene con Duhalde y Barrionuevo", acusó, sin recordar que Duhalde y Barrionuevo hasta hace dos días eran aliados de su Presidente.
 
¿Por qué se ponen tan nerviosos en el Gobierno de Cambiemos? Por débil que sea la candidatura de Lavagna, ofrece un refugio a votantes de Macri que están desencantados con él y resisten la candidatura de Cristina.
 
Esos votantes estaban a la intemperie: ahora tienen dónde ir. Potencialmente, Lavagna ofrece la posibilidad de un voto opositor sin que eso signifique avalar la corrupción que mancha a Cristina y su entorno.
 
Pero puede haber una razón más trascendente para el enojo macrista de estos días. Lavagna le plantea a Macri la discusión sobre sus desaciertos económicos sin ofrecerle los flancos que, alegremente, a cada paso, regalan las huestes de Cristina.

23-03-2019 / 09:03
Una actividad cerrada y de gestión volvió a traerle complicaciones a Mauricio Macri. El Presidente terminó ofuscado con un obrero que hizo el gesto de la "V" peronista mientras se fotografiaba en el Paseo del Bajo.
 
El enojo y posterior reto ocurrieron ayer, pero la escena se viralizó hoy y muestra una faceta de Macri desconocida para el público.
 
Al percatarse del gesto del obrero, un Macri visiblemente enojado le ordena que se aparte y salga de la foto. Mientras, Horacio Rodríguez Larreta observa la escena junto a María Eugenia Vidal.
 
Si bien la imagen circula sin audio, parece una verdadera pesadilla para los asesores del PRO que durante años se esforzaron por cambiar la imagen del Macri frío y distante. "Faltó una sonrisa", se resignó uno de sus más fieles laderos que vivió la transformación que le permitió llegar a la Presidencia.
 
"Lo que pasa que antes no te podías acercar a un Presidente y ahora cualquiera le falta el respeto", analizó un dirigente macrista que pidió mantener su nombre en reserva.
 
Un mes atrás el mandatario fue escrachado por otro obrero que lo abordó en medio de un acto oficial del plan Procrear en el sur de la Ciudad y le reclamó que hiciera "algo".
 
"Soy un laburante, vivo día a día, todos los días a las 5 de la mañana me levanto", sorprendió el obrero a Macri, que intentaba meter un bocado. "Perdón que se lo tengo que decir, con respeto, no me importa el Gobierno pasado, ahora es el problema", advirtió el trabajador.
 
"Tratemos de hacer rápido las cosas, se lo pido por favor presidente, estamos peor", aseveró el obrero. Macri intentó darle un final al episodio al buscar un abrazo de compromiso con el trabajador de la Uocra. "Hagan algo, la concha de mi hermana", fue el último comentario que deslizó el trabajador.
 
La Opinión Popular

23-03-2019 / 09:03
El espía Marcelo D'Alessio puso por primera vez al macrismo a la defensiva desde que asumió el gobierno. Hostigado por la crisis, la alianza Cambiemos contraatacó siempre con alguna denuncia amplificada por la corporación mediática.
 
Esta vez, al tiempo que la crisis es devastadora, la denuncia surgió con una potencia inusitada desde la oposición y logró romper el blindaje mediático para impactar de lleno en el ámbito judicial. El gobierno aparece inerme ante la espiral ascendente de una crisis que no puede controlar y el frente judicial se le desmorona.
 
En medios políticos ya se habla de que Mauricio Macri no está para ninguna reelección en este contexto. Y se espera que la movilización del 24 sea de una gran masividad por el clima de fuerte malestar. "Por la Patria que soñamos, contra la miseria planificada", es la consigna.
 
Con el dólar que sube, las tasas de interés más altas del planeta y una inflación que está entre las primeras de todo el mundo, el gobierno ya no puede recurrir a su bazooka judicial para distraer la atención porque tiene en aprietos a uno de sus principales alfiles, el fiscal macrista Carlos Stornelli.
 
La reacción frente a la investigación del juez Alejo Ramos Padilla y la detención de D'Alessio fue casi instintiva o impulsada por el pánico. Cambiemos no la derivó hacia ninguno de sus operadores subterráneos.
 
El disparo salió directamente de la Casa Rosada. Y hubo otras defensas también a la desesperada, mientras el jueves se producían grandes movilizaciones espontáneas en Buenos Aires, Dolores y Mar del Plata, pero en defensa del juez.
 
Si la Magistratura o la Corte aceptaban ese acto intervencionista casi brutal de Macri hubieran quedado en evidencia. No solamente como agentes de un poder que tendría que ser independiente, sino que también hubiera dado todo el aspecto de reacción corporativa en defensa del fiscal. El Ejecutivo trató de atacar desde la Magistratura y la Corte a un juez que está investigando al poder político. Ese desmanejo tuvo fuerte repercusión en el exterior.
 
No fue solamente el gobierno el que se salió de caja. La reacción de Elisa Carrió está entre las más desquiciadas de su curriculum. Y hasta la misma diputada Graciela Camaño -del ala del massismo que resiste cualquier contacto con el PJ y los K- atinó a salir en defensa del fiscal Carlos Stornelli, cuyo proceso puede embarrar a gran parte del mundo político que se benefició de las andanzas de D'Alessio con el fiscal.
 
El rechazo de la Cámara de Mar del Plata a la recusación del juez, planteada por Stornelli y la respuesta afirmativa de la Corte al pedido del juez de respaldo material, más el probable fracaso del pedido de juicio político en la Magistratura, dan cuenta de que el ámbito judicial optó por un camino más complejo que el propuesto por el macrismo.
 
Entre la crisis económica y este escándalo de espionaje ilegal para alimentar causas judiciales, el lawfare o guerra jurídica, una práctica muy usada por el macrismo para reemplazar a la política, perdió credibilidad.

22-03-2019 / 12:03
El rebrote inflacionario, la ola de despidos y la nueva corrida al dólar le llegaron al Gobierno de Mauricio Macri en el peor momento político posible, con su imagen pública en picada y la pólvora de la corrupción K mojada por el creciente escándalo del espía Marcelo Dalessio.
 
Desesperado por huir hacia adelante, el Presidente apeló esta semana al viejo truco de mostrar autoridad con un puñetazo a la mesa. Pero el efecto fue, como suele pasar cuando se sobreactúa, el contrario: el establishment lo mira perplejo, Wall Street espera sin jugar una sola ficha, la Corte Suprema lo ignora, sus aliados toman distancia, la CGT se despereza y el peronismo sonríe, al fin, ante la perspectiva ahora menos remota de que el ballotage termine enfrentando a dos opositores.
 
La metáfora desafortunada de la semana corrió por cuenta del presidente del Banco Nación, Javier González Fraga, a quien secundará por lo que le quede de mandato el fallido exvice de Federico Sturzenegger en el Central, Lucas Llach. "¿Qué prefieren, estar en un auto a más de 100 kilómetros por hora que va hacia la pared o haber chocado ya con la pared y no tener más que un par de huesos rotos?", preguntó González Fraga a un auditorio de financistas, quienes por las dudas no arriesgaron respuesta.
 
Muerte o dunga-dunga. Casi tan alentador como el "estamos bailando en la cubierta del Titanic" que soltó Dante Sica ante bodegueros.
 
En el campo rumian su malestar por el regreso de las retenciones y la suba de costos, dos coletazos de la devaluación de fines de septiembre. Hasta reaparecieron juntos los referentes de la vieja Mesa de Enlace de 2008, aunque esta vez para castigar a Macri. Fue un lamento muy sintomático del momento que se vive en el empresariado.
 
Conmovidos o irónicos, los integrantes del Comité Ejecutivo de la UIA se cansaron de reenviar por whatsapp el video del reencuentro ruralista. "Parecen industriales", comentó con sorna uno de los tres que envió el recorte a BAE Negocios. ¿Y el Grupo de los Siete, donde hasta hace un año compartían amables almuerzos? Bien, gracias.
 
A los industriales, anteayer, Sica los reprendió por primera vez en un tono similar al que usaba su antecesor que los trató de "llorones", Francisco Cabrera. Sica se enojó porque un rotario cuchicheó que su discurso era "puro piripipí" y acusó entonces al empresariado de asociarse con los sindicatos para después pedirle prebendas al Estado. "Ya nos ponen en la misma bolsa a todos. Están en la fase yo contra el mundo", comentó un dueño de fábrica presente en el salón.
 
Más allá de las intenciones, gobernar bajo emoción violenta empieza a granjearle enemigos al macrismo.

22-03-2019 / 08:03
La funesta política económica neoliberal de Mauricio Macri, dirigida por el FMI, aumentó la desocupación urbana que alcanzó en el último trimestre de 2018 al 9,1 por ciento de la población económicamente activa, lo cual representa un aumento de casi dos puntos con respecto al 7,2 por ciento registrado por el Indec en el mismo período del año anterior.
 
Esto significa que 1.752.000 personas se encuentran desempleadas y en busca de trabajo, de un total de casi 13 millones que representan la población activa en núcleos urbanos de todo el país. El aumento de la tasa de desempleo representaría que, a lo largo de 2018, se sumaron unos 260 mil personas al ejército de desocupados.  Si se proyecta al total de la población laboral, la cantidad de desempleados nuevos sería del orden de los 400 mil sobre un total de 1 millón 750 mil.
 
La proporción de ocupados demandantes de empleo llegó en el cuarto trimestre de 2018 al 17,3 por ciento, lo cual representa un salto importante con respecto a un año atrás, cuando medía 14,7 por ciento. Esta cifra refleja los subocupados que buscan otro empleo sin conseguirlo, o bien ocupados plenos en busca de sumar otro trabajo o reemplazar el que tienen, presumiblemente por insuficiencia de ingresos.  
 
En el período informado por el Indec, también aumentó la tasa de subocupados con respecto a la de un año atrás. La proporción de trabajadores que, si bien tienen empleo, no llegan a cubrir una jornada completa, representa el 12 por ciento de la población activa, cuando a fines de 2017 representaba el 10,2 por ciento.
 
De acuerdo a las cifras del Indec, los subocupados sumaban un millón 557 mil personas a fines de 2018, unos 260 mil más que en el cuarto trimestre del año anterior. Por sexo y edad, la franja de población con mayores problemas de desempleo son los jóvenes de hasta 29 años. Entre las mujeres, el desempleo llega al 21,4 por ciento. Entre los varones, la tasa es del 15,4 por ciento.
 
En el primer caso, el aumento en relación al año anterior es de 2,6 puntos (era de 18,8 por ciento a fines de 2017). El desempleo joven de los varones creció en un año cuatro puntos, a partir del 11,4 por ciento en la medición del último cuarto de 2017.
 
De los 31 aglomerados urbanos, en cinco la desocupación alcanzó a los dos dígitos (es decir, que superó el 10 por ciento). Ellos son: Gran Rosario (12,8 por ciento), Mar del Plata (12,8), partidos del conurbano bonaerense (11,4), San Nicolás-Villa Constitución (11,3) y Santa Rosa-Toay (10,1). Mar del Plata es, además, el aglomerado urbano con mayor subocupación: 17,5 por ciento. En 2019 el mercado de trabajo no se recuperará y el desempleo volverá a subir.
 
La Opinión Popular

NicoSal soluciones web

© Copyright 2009 LA OPINIÓN POPULAR – www.laopinionpopular.com.ar - Todos los derechos reservados.

E-mail: contacto@laopinionpopular.com.ar