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"El Gobierno de Macri solo quiere que nos hagamos cargo de su fracaso". Sergio Massa
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Nacionales - 24-02-2019 / 10:02

El estrecho sendero que podría depositar a Lavagna en la Rosada

El estrecho sendero que podría depositar a Lavagna en la Rosada
¿Podrá Lavagna llegar a la Casa Rosada? Entre los consultores más experimentados hay bastantes coincidencias sobre las virtudes del candidato. La principal preocupación de la sociedad es la economía. Él es economista y quienes lo recuerdan valoran mucho el trabajo que hizo en el 2002. No tiene denuncias de corrupción en su contra. Es uno de los dirigentes con mejor imagen, junto a María Eugenia Vidal y Martín Lousteau. Es uno de los menos rechazados. Puede ser votado por radicales, peronistas y socialistas. Y responde a la demanda de un sector social muy numeroso que está cansado de la grieta.
Desde el día en que dejó el poder, Cristina Fernández siguió una estrategia definida: ser una opositora intransigente a Mauricio Macri. Esa cualidad obedecía a sus propias convicciones ideológicas, pero también a su olfato sobre lo que iría a suceder. De acuerdo con su punto de vista, Macri no tardaría en ser rechazado por sus políticas antipopulares y eso motivaría un regreso hacia Cristina de los sectores sociales que se le habían alejado.
 
La primera parte de eso ha comenzado a suceder desde el año pasado: el Presidente acumula altos índices de rechazo y el voto a Cambiemos cae cada mes. Sin embargo, una cosa no llevó a la otra. La intención de voto de Cristina no ha crecido -algunos sondeos registran, como se verá, lo contrario- y el rechazo que genera solo ha disminuido en los márgenes.
 
Hasta ahora, los votos que se le fugaban a Macri quedaban huérfanos, a la intemperie. Eso ha comenzado a cambiar, debido a las insinuaciones de que Roberto Lavagna podría ser candidato a presidente.
 
"A seis meses de las PASO, los indicadores electorales muestran un retroceso simultáneo de Cambiemos y el kirchnerismo, y un crecimiento del espacio peronista que atribuimos a la inclusión en la encuesta de Roberto Lavagna entre los precandidatos peronistas".
 
"Los candidatos de Cambiemos (Macri, Vidal y Carrió) cosecharon en conjunto una adhesión del 32% -3 puntos menos que el mes anterior-, mientras que el espacio kirchnerista reunió el 28%, contra el 30% de la medición anterior".
 
"Los candidatos del peronismo (Sergio Massa, Juan Manuel Urtubey y Roberto Lavagna) alcanzan juntos un 24%, 5 puntos más que en la encuesta previa. Lavagna individualmente es mencionado por el 9%, obteniendo ese apoyo en parte por votantes que antes mencionaban a Massa o Urtubey, pero restándole también una porción de apoyo a los candidatos de Cambiemos e incluso del kirchnerismo".
 
El párrafo que antecede es el punto 10 de las conclusiones de la última encuesta que una consultora prestigiosa del mercado distribuyó esta semana entre sus clientes.
 
Pasando en limpio, si la semana que viene fueran las PASO, Macri lideraría un espacio que tendría el 32%, Cristina, uno del 28% y Lavagna o Massa uno del 24 por ciento. Hace dos meses los candidatos de Cambiemos sumaban 40%, los del kirchnerismo, 30% y los del peronismo alternativo, sin Lavagna, 19 por ciento.
 
En enero, Cambiemos había caído al 35% y todo lo demás se mantenía igual. La tibia insinuación de Lavagna modificó ese panorama y colocó por primera vez a la avenida del medio en una posición competitiva.

El estrecho sendero que podría depositar a Lavagna en la Rosada

Y lo único que hizo Lavagna fue sacarse una foto con Miguel Ángel Pichetto, vestido en bermudas y sandalias con medias, otra con el socialista Miguel Lifschitz y concederle una nota radial a Charly Fernández. Fue, apenas, un amague. ¿Qué pasaría si su candidatura se consolida como un proyecto concreto?
 
La política electoral se mueve en un terreno en el cual se avizoran algunos rasgos estructurales, sostenidos a lo largo de los últimos meses. Macri y Kirchner aparecen parejos, pero con una diferencia entre ellos: la curva del Presidente tiene pendiente negativa, mientras su enemiga se mantiene relativamente estable.
 
Si se proyecta la línea de puntos, tarde o temprano ella lo superará. La tercera opción, mucho más exigua, no registraba variantes, hasta ahora que empezó a crecer. El tiempo dirá si se trata de una ilusión que se desvanecerá en el contacto con el aire o del cauce que finalmente encuentra el caudal de descontento contra los dos últimos presidentes del país.
 
La estrategia de Cristina para volver al poder fue curiosamente muy parecida a la que imaginó Carlos Menem en 1999: el gobierno de Fernando de la Rúa sería tan malo que la sociedad pediría a gritos su regreso.
 
La primera parte del análisis se cumplió, como ahora, con una precisión quirúrgica. Pero lo segundo no ocurrió. Cuatro años después, y pese al desastre de su sucesor, Menem fue a elecciones y se encontró con que la sociedad mantenía con terquedad la decisión de que él no debía volver, aun a costa de votar un desconocido que provenía de un pequeña provincia austral.
 
Es prematuro para saber si eso es lo que ocurre ahora. Solo hay dos datos objetivos: mes a mes, según la encuesta, cae la imagen presidencial, la intención de voto del Presidente, o ambas cosas.
 
Y pese a ello, la intención de voto de Cristina se mantiene estable, es decir, alrededor del 30% en primera vuelta. Cada voto que huye de Macri cae en la zona de indecisos. Algunos, ahora, empezaron a fluir hacia el peronismo alternativo.
 
¿Podrá Lavagna llegar a la Casa Rosada? Entre los consultores más experimentados hay bastantes coincidencias sobre las virtudes del candidato. La principal preocupación de la sociedad es la economía. Él es economista y quienes lo recuerdan valoran mucho el trabajo que hizo en el 2002.
 
No tiene denuncias de corrupción en su contra. Es uno de los dirigentes con mejor imagen, junto a María Eugenia Vidal y Martín Lousteau. Es uno de los menos rechazados. Puede ser votado por radicales, peronistas y socialistas. Y responde a la demanda de un sector social muy numeroso que está cansado de la grieta.
 
Además, tiene una ventaja si llega a la segunda vuelta. En caso de competir contra Macri, tendrá gran parte de los votos kirchneristas. Si la final es contra Cristina, lo votarán los macristas. Su principal desafío es llegar a segunda vuelta. Después todo, le sería más fácil.
 
¿Y los factores que le juegan en contra? Hasta ahora nadie venció la polarización. Es desconocido por la juventud. Y para llegar a ser presidente se requiere un enorme talento político y una capacidad infinita para tolerar desplantes.
 
En los próximos meses, deberá articular una alianza heterogénea y suavizar las ambiciones de quienes aspiran a competir con él en el mismo espacio.
 
En principio, parece un capricho su decisión de no aceptar contrincantes en unas internas de las cuales surgiría muy valorizado. Además, en la carrera hacia la Presidencia es necesario poseer un temple de hierro.
 
¿Cómo se sentirá Lavagna cuando percibe demostraciones de poder del aparato peronista como la que se produjo el jueves en La Matanza? ¿Cómo repercutirá en su capacidad para dormir de noche las insinuaciones de Eduardo Duhalde a favor de un acuerdo con Cristina Kirchner? ¿Cómo tolerará las traiciones, las medias palabras, el tránsito por el territorio cenagoso de la política? No es una pelea para improvisados.
 
Como dicen los que saben, todavía falta mucho y puede pasar de todo. La foto ubica al Presidente en su peor momento. Algunos consultores no descartan que, si se consolida el peronismo alternativo, Macri termine incluso excluido del ballotage. Ese escenario sería ideal para la tercera alternativa.
 
Pero Macri es un resiliente. Ha revertido situaciones dificilísimas en el 2015 y en el 2017. Sus números actuales son malos pero le dan una chance. La tendencia es aún peor. Pero se trata del hombre que derrotó al peronismo en todo el país con un grupo de porteños de Barrio Norte. Y que después le ganó a Cristina en la provincia de Buenos Aires con un candidato porteño de segundo nivel. Nada está escrito.
 
Cristina aparece expectante. Tiene una enorme dificultad para crecer. No aparece. Se esconde. No puede hablar. Con muy pocas excepciones, casi no tiene equipo para mostrar. Cada día aparece alguna declaración agresiva de alguno de los suyos que le aleja al votante independiente.
 
Es muy fuerte en algunas regiones pero eso aún no le alcanza. La foto de los intendentes que la apoyan junto a su hijo, a Hugo Moyano y al cartapintada Santiago Cúneo no es especialmente atractiva para el votante independiente. Estará obligada a desfilar por Tribunales en plena campaña. Pero, en caso de enfrentarse contra Macri, tendrá finalmente una gran chance.
 
La posibilidad de que surja una alternativa a la trampa que tienden Macri y Cristina depende, en principio, de la sociedad que, hasta ahora, eligió ese laberinto. Y, en segundo lugar, de un personaje misterioso: Roberto Lavagna. ¿Tendrá ganas? ¿Atrapará a quienes rechazan a Macri y a Cristina? ¿Estará a la altura? ¿Tiene el fuego sagrado de los líderes?
 
Definitivamente, hay mejores maneras de vivir que siendo presidente de la Argentina.
 
Una persona sensata jamás se embarcaría en semejante aventura.
 
Por Ernesto Tenembaum
 
Fuente: Infobae
 

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20-05-2019 / 09:05
Sergio Ziliotto ratificó el invicto del peronismo pampeano en elecciones para gobernador desde 1983 con cómoda diferencia sobre el radical Daniel Kroneberger. Ziliotto expresa al sector del gobernador Carlos Verna, uno de los "hombres fuertes" de la provincia, como antes fueron Rubén Marín u Oscar Jorge. Verna se había excluido de la competencia por razones de salud.
 
La capital, Santa Rosa, sabe ser fiel al peronismo pero en 2015 venció el radical Leandro Altolaguirre con Cambiemos. Ayer, la intendencia fue recobrada por el peronismo, representado por el joven K Luciano Di Nápoli, quien será el primer dirigente de La Cámpora que gobierne una capital de provincia. No se concretó el temor a una eventual fuga de votos de quienes perdieron la interna.
 
Los radicales se habían dado el gusto de superar con amplitud al macrista Carlos Mac Allister en la interna. En campaña, habrán agradecido la ausencia de dirigentes nacionales de Cambiemos. Llevaron el nombre de esa coalición en las boletas pero usaron el slogan "Venceremos".
 
Prescindieron, asimismo, del color amarillo para disimular. No les bastó, por lo visto. Ayer se le fue de las manos a los correligionarios la intendencia de una capital de provincia, la segunda en dos semanas. La primera, de mucho mayor población y peso económico, fue Córdoba.
 
Si vencen oficialismos territoriales de distintos colores, en comarcas bien diferentes las claves son locales pero los resultados rebotan e impactan en el escenario nacional. Más allá de las peculiaridades se reitera la tendencia: van cuatro gobernadores que revalidan, con score holgado. Van cuatro territorios con desastroso desempeño de Cambiemos.
 
Hace dos años, pareció que el oficialismo nacional coparía muchos distritos, como un Pacman jugando al TEG. Los radicales se restregaban las manos. Pasaron cosas, las provincias conservan sus ejecutivos y la espuma de Cambiemos bajó, mucho.
 
Tras los comicios, Verna vinculó el resultado con el escenario nacional. Aludió al enfrentamiento entre dos modelos: el peronista y el neoliberal del Gobierno nacional. Lo "bajó a tierra" con datos duros: en tiempos K se construían en La Pampa mil viviendas por año, cifra que bajó a cero durante el mandato del presidente Mauricio Macri.
 
Ensalzó cómo se conformaron las listas en su distrito. Un Frente provincial (FREJUPA) liderado por el peronismo y sumando al Frente Renovador, Nuevo Encuentro y el Partido Comunista entre otros. "La sabiduría" de todos los sectores al confluir en lista única para la gobernación.
 
Todas las votaciones que vienen serán con resultados desoladores para las huestes de Macri y sus aliados radicales. Habrá que esperar, de todas maneras: los partidos solo terminan con la pitada final.
 
La Opinión Popular

19-05-2019 / 13:05
El Peronismo aguarda por un nuevo festejo. Esta vez en La Pampa, la provincia donde comenzó el año electoral. El gobernador Carlos Verna se bajó de la reelección tras ser diagnosticado de cáncer, y eligió para la sucesión al diputado nacional Sergio Ziliotto.
 
El panorama viene más complicado para el radical Daniel Kroneberger, también diputado nacional, que derrotó por amplio margen en la interna de Cambiemos al ex futbolista de Boca y ex secretario de Deportes de Macri, el macrista Carlos Mac Alllister.
 
Aquella victoria en febrero infló el pecho de los correligionarios que se animaron a plantarse en otras provincias y sacudir la disputa nacional de la alianza gobernante.
 
En La Pampa ya no existe la alianza antiperonista Cambiemos, ahora se presenta como Avancemos y con el amarillo desterrado de la campaña. Macri tiene una imagen negativa que ninguna encuesta ubica por debajo del 60 por ciento.
 
La incógnita está en cuántos puntos habrá de diferencia y si el peronismo logra recuperar la ciudad de Santa Rosa con un cristinista puro, Luciano Di Nápoli, que venció en la disputa interna a un peronista tradicional, y que dedicó el triunfo especialmente a Cristina. Tendría que producirse un corte de boleta descomunal e histórico para que la UCR no pierda otra capital provincial en su aventura macrista.
 
Otro dato que el peronismo podrá celebrar es la afinada unidad interna, y que seguramente será elevada como un ejemplo de construcción para el ansiado Frente Patriótico que se persigue a nivel nacional.
 
En La Pampa aprendieron de los errores y el tiempo sanó algunas heridas. El PJ pampeano olfateó el riesgo de la división en 2017, cuando ganó la legislativa nacional por 76 votos y zafó de ser arrasado por la ola amarilla que inundaba el centro del país.
 
Verna fue uno de los primeros gobernadores que se le plantó al Presidente y comenzó a impulsar la idea de unir al peronismo para derrotar al macrismo. Asegura que Macri fracasó y que "delega todo en el mercado y el FMI".
 
Para esta elección se conformó el Frente Justicialista Pampeano (FREJUPA), que reúne a todas las líneas internas y que sumó al Frente Renovador, Patria Grande, Nuevo Encuentro, Humanismo y Comunismo. Todos adentro.
 
La Opinión Popular

19-05-2019 / 09:05
Hasta hace unas horas, la Argentina se encaminaba, casi inevitablemente, hacia una nueva versión del enfrentamiento, la polarización, el fanatismo y la grieta. Ahora, esa situación cambió. Al menos una de las dos opciones no se va a producir. Cristina no va a ser presidenta en el próximo período porque decidió no postularse a ese cargo. ¿Cambió de verdad? ¿No será una trampa? ¿Cambió solo un poco?
 
La mera existencia de esas preguntas representa una gran novedad. Si Cristina era candidata, y era una candidata tan fuerte como lo reflejaban las últimas encuestas, esas preguntas no hubieran existido. Macri o Cristina iban a ser las dos opciones más fuertes: nada habría cambiado.
 
La primera noticia, entonces, es que uno de los símbolos de la polarización, de la grieta, no ocupará la presidencia de la Nación. O, más fuerte aún: que Cristina no será la próxima presidenta. La segunda es que la persona elegida (por ella) para reemplazarla tiene rasgos propios, que varían según quién los describa, pero que son diferentes.
 
Alberto Fernández, por ejemplo, almuerza frecuentemente con periodistas, un detalle que ha generado duras críticas y descalificaciones desde la militancia más sectaria del kirchnerismo. Que él haya sido elegido por Cristina, con ese antecedente, es un dato simbólico muy fuerte: ¿Una picardía? ¿La admisión de un serio error? ¿Una capitulación?
 
Es, además, un hombre que mantiene una relación muy razonable con la embajada norteamericana y con múltiples personalidades, empresarios, intelectuales con los que Cristina y el kirchnerismo duro cortaron lazos desde hace años. "Eso lo hace más peligroso porque es un cínico", dirán quienes lo odian. "Eso permite pensar un gobierno más sereno y racional de lo que hubiera sido uno presidido por Cristina", dirán los que se esperancen.
 
Los dos Fernández son parecidos y diferentes. Es cierto, por ejemplo, que Alberto se alejó cuando el gobierno de Cristina se radicalizó después del conflicto con el sector agropecuario.
 
En los últimos tiempos, su llamativo acercamiento a Cristina permitía preguntarse quién influiría más sobre quién. La manera en que ella volvió a acercarse al peronismo parecía una estrategia influenciada por él. La forma que en que él, por ejemplo, difundió la lista de los jueces que "algún día deberán dar explicaciones por las barbaridades que escribieron", permitía entender hasta dónde ella lo estaba radicalizando.

18-05-2019 / 19:05
En el Gobierno de Mauricio Macri se enteraron que Cristina no sería candidata a presidente como lo hizo el resto de los mortales: a través del canal de Youtube. Más allá del esfuerzo por filtrar que se esperaban una movida semejante, en la Rosada entraron en shock al conocer la noticia que impactó de lleno en la estrategia de polarización que diseñaron Marcos Peña y Jaime Durán Barba para convertir a Macri en presidente y buscar su reelección.
 
La reacción inmediata del Ejecutivo fue definir a Alberto Fernández como un candidato "pésimo" a priori, más que nada por la diferencia abismal del ex jefe de gabinete en términos de conocimiento en la sociedad tanto con Macri como con Cristina.
 
El análisis más frío no tardó en llegar: en la Rosada admiten que el temor no está en la persona de Alberto Fernández sino en el armado de fondo que pueda desembocar su candidatura, en especial por el renunciamiento a medias de Cristina.
 
En el Ejecutivo creen que esta movida inesperada abre una puerta muy grande para la unidad del peronismo contra la candidatura de Macri, que ya de por sí viene golpeado dentro y fuera de su propio espacio.
 
"Si van a unas Paso con todo el peronismo nos liquidan", aseguraron en el Gobierno. Y advierten que esas primarias, que la propia Cristina resalta en su video, son factibles.
 
"Esta es la fórmula para el 40-30", dijeron otras fuentes del Ejecutivo. Creen, en ese sentido, que Cristina declinó su candidatura para favorecer un triunfo del peronismo en primera vuelta, tras meses y meses de especulaciones en torno a lo que sucedería en un ballotage entre ella y Macri.
 
En la Rosada suponen que Sergio Massa y Daniel Scioli terminarán de cerrar con Cristina en agosto. La esperanza del macrismo está puesta en que los gobernadores más poderosos, como Juan Schiaretti, y figuras como las de Roberto Lavagna, Miguel Pichetto y Juan Manuel Urtubey, jueguen por afuera de la fórmula Fernández.
 
Sin embargo, incluso creen que no está todo dicho y que Cristina tiene tiempo de hacer otro renunciamiento: bajarse de la vice para dejársela a Alternativa Federal y pulverizar las chances de Macri.
 
Por el momento, en la Rosada siguen sosteniendo que el candidato es Macri. Otras fuentes del Gobierno no son tan determinantes y sugieren un cambio de estrategia: "Si se bajó Cristina, ¿por qué no lo puede hacer Mauricio?".
 
La Opinión Popular

18-05-2019 / 09:05
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