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"El Gobierno de Macri solo quiere que nos hagamos cargo de su fracaso". Sergio Massa
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Nacionales - 22-02-2019 / 09:02
PANORAMA ECONÓMICO SEMANAL

El tour asiático mágico, misterioso e improvisado de Macri

El tour asiático mágico, misterioso e improvisado de Macri
La impresión entre la mayoría de los empresarios es que la gira por India y Vietnam fue bastante improvisada. Desde el punto de vista de los negocios, al menos, el viaje del Presidente no estuvo antecedido por una avanzada diplomática ni por la minuciosa labor de inteligencia comercial que suelen desplegar las naciones desarrolladas antes de una gira así. En la imagen: El presidente Macri se reunió con el primer ministro de Vietnam, Xuan Phuc, en Hanoi.
La grata sorpresa que les dio Mauricio Macri a los empresarios de la comitiva al aparecer en el cóctel que organizó Gabriel Martino en el último piso del Taj Mahal Palace no alcanzó para aventar la impresión entre la mayoría de los asistentes de que la gira por India y Vietnam fue bastante improvisada.
 
Desde el punto de vista de los negocios, al menos, el viaje del Presidente no estuvo antecedido por una avanzada diplomática ni por la minuciosa labor de inteligencia comercial que suelen desplegar las naciones desarrolladas antes de una gira así.
 
Resultados al canto: lo poco de concreto que hubo en los acuerdos sellados con Narendra Modi fue un compromiso de compra de verduras, frutas y hortalizas. Con los herederos de Ho Chi Minh no fue mucho mejor. Y encima hubo que prometerles acceso al deprimido mercado local de electrodomésticos.
 
Los veteranos de antiguas giras presidenciales sí reconocieron como un acierto la elección del destino: dos países que crecen mucho, no alineados con la nueva ola proteccionista norteamericana, y complementarios productivamente con la Argentina.
 
A India y Vietnam, por ejemplo, Vicentín y Aceitera General Deheza (AGD) les venden aceite de soja procesado en Argentina, mientras China importa el poroto que muele en sus gigantescos puertos costeros meridionales. Un paso de agregación de valor cuyo impacto en el empleo es ínfimo, pero cuyo aporte a la balanza comercial en tiempos de presión cambiaria no puede despreciarse.
 
El problema, diagnosticaron tres de los ejecutivos que volaron a Oriente con Macri, es que nadie del Gobierno piensa la inserción internacional en esa clave de valor agregado. Quedó claro de solo ver la lista de quienes viajaron.
 
Mientras el secretario de Agroindustria Luis Miguel Etchevehere fue acompañado por siete personas, entre funcionarios y equipo, el viejo Ministerio de la Producción -que ahora engloba a Agroindustria- apenas pudo colar a Juan Pablo Trípodi, el presidente de la Agencia de Inversiones y Comercio Internacional.
 
No solo brillaron por su ausencia Dante Sica y su equipo más cercano. Ni siquiera hubo delegados de la Secretaría de Comercio Exterior, el ámbito natural donde se planifican misiones así.
 
Etchevehere compartió el viaje con Daniel Pelegrina, su sucesor en la presidencia de la Sociedad Rural, donde empiezan a resonar lamentos por las tasas de interés a las que los productores tuvieron que financiar los gastos de la última siembra.
 
Los que se volvieron con caras largas son los que trabajan en rubros más tecnificados, como turbinas y reactores. "Si fuera por Etchevehere solo exportaríamos granos de soja y ganado en pie", comentó uno de ellos.

 
Corpore sano
 
Macri procuró cuidar cuerpo y alma durante su tour mágico y misterioso. A varios empresarios les llamó la atención la nutrida delegación de asistentes que rodeaban en todo momento a Juliana Awada y a sus dos hijas (además de Antonia Macri fue Valentina Barbier, la mayor), pero también la disciplina con la cual el Presidente acudió al gimnasio todos los días.
 
La nota de meditación -para desagrado de los más católicos del gabinete- la dio la reunión con la directora de Relaciones Internacionales de la Fundación El Arte de Vivir, Rajita Kulkarny.
 
Quizás por esa entrenada relajación, el pedido de procedimiento preventivo de crisis (PPC) que formalizó la mayor embotelladora de Coca-Cola del país no crispó los nervios del Presidente. Tampoco el que inició Avian, la filial local de Avianca que dirige el expiloto de la familia presidencial, Carlos Colunga.
 
Ni siquiera lo alteró la dinámica ascendente de esos procedimientos de crisis, que las empresas inician para evitar despidos pero que por lo general incluyen recortes salariales o empeoramiento de las condiciones de trabajo en ellas.
 
En 2016 lo pidieron 55 compañías. En 2017 fueron 84. Hasta el 20 de noviembre de 2018, según el informe escrito que giró ese día Jefatura de Gabinete al Congreso, ya había presentados 123 trámites.
 
"Esto muestra cómo se achica el mercado interno y la disociación entre la producción y el Banco Central, que ahora volvió a subir la tasa de interés", opinó ayer ante este diario el presidente de la UIA, Miguel Acevedo.
 
A los equipos técnicos de la central fabril los alarmó otro dato: la disparada de la morosidad en la industria. La cartera de créditos a las fábricas que no se paga sigue siendo baja, pero saltó del 0,8% al 2% entre octubre de 2017 y octubre de 2018. Lo mismo que en el comercio. En el total de la economía, la morosidad trepó del 1% al 1,8%.
 
La percepción no es la misma en el gabinete. "Es lo que pasa con la industria manufacturera. Después está la industria del software, la industria del turismo, la industria de la energía y todas las demás", chanceó uno de los tres ministros del área económica cuando BAE Negocios lo consultó sobre la parálisis fabril de la que dio cuenta el INDEC.
 
 
Del FMI a la CGT
 
La misión del FMI, en tanto, completó ayer una ronda de contactos formales e informales que incluyó mucha más gente que la que anunció el organismo mediante comunicados y voceros.
 
En una de esas reuniones con economistas que eligió mantener en secreto, el jefe de sus enviados, Roberto Cardarelli, admitió que la inflación que proyecta el staff para todo 2019 es del 27% y no del 23% como figura en sus papeles.
 
Pero también auguró que la recesión va a ser menos severa de lo esperado: 0,4% de caída del PBI en vez del 0,5% que escribieron en la carta de intención de octubre.
 
Más que por el súbito recalentamiento del dólar, que el Banco Central logró contener sin vender reservas aunque a costa de una suba del 6% solo durante febrero, el economista italiano se mostró preocupado por dos factores: el fallo de la Corte Suprema que ordenó a la Nación pagarle a San Luis unos $15.000 millones de coparticipación mal liquidada y la incertidumbre electoral, que podría disparar la fuga de divisas en los meses previos a la elección.
 
Lo primero promete un próximo capítulo pronto, porque Santa Fe copió la presentación de San Luis a fines de noviembre y la del socialista Miguel Lifschitz es por el triple de plata que la de los Rodríguez Saá.
 
Lo segundo muestra la desconfianza del Fondo en la reelección, incluso aunque Cardarelli no se convence de que alguno de los candidatos en danza se le pueda imponer a Macri en un eventual balotaje.
 
El secretario general de la CGT, Héctor Daer, agregó otro dato ayer, por Radio Con Vos, donde reveló que los enviados del Fondo "se mostraron asombrados por la inflación de enero".
 
Fue tras el encuentro al que también asistieron Gerardo Martínez, Jose Luis Lingieri y otros dirigentes, mientras Hugo Moyano encabezaba en Ferro un acto del ala más combativa del sindicalismo.
 
Llamativa coincidencia: con diferencia de horas, tanto Moyano como Daer coincidieron textualmente en que "tanto Lavagna como Cristina podrían encabezar un frente que vuelva a unir al peronismo".
 
El ministro del área económica consultado no comparte la preocupación. "Si quisiéramos, el dólar estaría a $34 y la inflación abajo del 1,5% mensual. Pero no queremos otra vuelta de apreciación cambiaria", insistió.
 
El problema es que el tipo de cambio competitivo tras un shock de deuda en dólares como el de los últimos años termina por morderse la cola. Así como en enero el resultado fiscal primario (antes del pago de deuda) fue superavitario y cuadruplicó el del mismo mes del año pasado, el financiero (tras el pago de intereses) fue deficitario y más que duplicó el déficit de enero de 2018.
 
 
Memoria y balance
 
La expectativa electoral del oficialismo y sus simpatizantes, en rigor, no pasa por una recuperación económica sino por lo que ocurra en otro territorio: Comodoro Py.
 
Allí, ayer, el ex contador de los Kirchner, Víctor "Polo" Manzanares, denunció que parte del dinero negro de Néstor Kirchner que admitió haber manejado durante su gobierno por encargo del también extinto Daniel Muñoz fue a parar a las manos de Sebastián Eskenazi, heredero del Grupo Petersen. La empresa, inmediatamente, lo negó mediante un comunicado.
 
Como está preso desde hace más de un año y medio y hasta ahora no había hablado, muchos en el ambiente judicial especularon con que su decisión de ofrecerse como "arrepentido" al fiscal Carlos Stornelli y al juez Claudio Bonadío tenía que ver con las encuestas.
 
Arriesgaban que el contador daba por descartado un cambio de rumbo político en octubre y que por ello temía una larga estadía tras las rejas.
 
Dos fuentes que conocen a Polo desde chico y que mantienen contacto con su familia expusieron ante este diario otra versión. "Se enteró de que la esposa, Daniela, una hija de una familia histórica de allá, está empezando otra relación. Lo sospechó desde el principio por su reticencia a volar a Buenos Aires para visitarlo. En casi dos años, solo lo visitó dos o tres veces", dijo una de las fuentes.
 
"Piró y se puso místico. Empezó a llamar hace varios meses a sus amigos de Río Gallegos que se juntaban a jugar al póker. Habla todos los martes en altavoz con todos. Les dice que los extraña y pide perdón. Lo quebraron emocionalmente y va a decir cualquier cosa", amplió la otra.
 
Será cuestión de que aparezca, de una vez, algún rastro del dinero. Por ahora, el contador sigue jugando al poker.
 
Por Alejandro Bercovich
 
Fuente: BAE Negocios
 

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18-05-2019 / 19:05
En el Gobierno de Mauricio Macri se enteraron que Cristina no sería candidata a presidente como lo hizo el resto de los mortales: a través del canal de Youtube. Más allá del esfuerzo por filtrar que se esperaban una movida semejante, en la Rosada entraron en shock al conocer la noticia que impactó de lleno en la estrategia de polarización que diseñaron Marcos Peña y Jaime Durán Barba para convertir a Macri en presidente y buscar su reelección.
 
La reacción inmediata del Ejecutivo fue definir a Alberto Fernández como un candidato "pésimo" a priori, más que nada por la diferencia abismal del ex jefe de gabinete en términos de conocimiento en la sociedad tanto con Macri como con Cristina.
 
El análisis más frío no tardó en llegar: en la Rosada admiten que el temor no está en la persona de Alberto Fernández sino en el armado de fondo que pueda desembocar su candidatura, en especial por el renunciamiento a medias de Cristina.
 
En el Ejecutivo creen que esta movida inesperada abre una puerta muy grande para la unidad del peronismo contra la candidatura de Macri, que ya de por sí viene golpeado dentro y fuera de su propio espacio.
 
"Si van a unas Paso con todo el peronismo nos liquidan", aseguraron en el Gobierno. Y advierten que esas primarias, que la propia Cristina resalta en su video, son factibles.
 
"Esta es la fórmula para el 40-30", dijeron otras fuentes del Ejecutivo. Creen, en ese sentido, que Cristina declinó su candidatura para favorecer un triunfo del peronismo en primera vuelta, tras meses y meses de especulaciones en torno a lo que sucedería en un ballotage entre ella y Macri.
 
En la Rosada suponen que Sergio Massa y Daniel Scioli terminarán de cerrar con Cristina en agosto. La esperanza del macrismo está puesta en que los gobernadores más poderosos, como Juan Schiaretti, y figuras como las de Roberto Lavagna, Miguel Pichetto y Juan Manuel Urtubey, jueguen por afuera de la fórmula Fernández.
 
Sin embargo, incluso creen que no está todo dicho y que Cristina tiene tiempo de hacer otro renunciamiento: bajarse de la vice para dejársela a Alternativa Federal y pulverizar las chances de Macri.
 
Por el momento, en la Rosada siguen sosteniendo que el candidato es Macri. Otras fuentes del Gobierno no son tan determinantes y sugieren un cambio de estrategia: "Si se bajó Cristina, ¿por qué no lo puede hacer Mauricio?".
 
La Opinión Popular

18-05-2019 / 09:05
18-05-2019 / 09:05
Como en un partido de fútbol de esos de ida y vuelta, la marea informativa que expresa la impresión de la sociedad sobre la Justicia dio una voltereta de 180 grados en 24 horas, primero para acusar a la Corte de peronista y después para lo contrario: denunciarla por ceder a las presiones del Ejecutivo. Entre las dos suman a todo el país.
 
Como consecuencia de la política de Cambiemos de utilizarla en forma abusiva como herramienta de persecución, a esta altura nadie cree en la independencia del Poder Judicial. Es un país sin Justicia.
 
Se hace una denuncia por sobreprecio en la obra pública y el juicio empieza sin que haya ni un solo estudio que confirme esa denuncia. Entonces la Corte accede a una parte de este reclamo de la defensa y pide las actuaciones.
 
El problema es que se trataba del juicio a Cristina Fernández sobre el que Cambiemos ha puesto gran parte de su expectativa para iniciar la campaña electoral y rescatar la alicaída imagen de Mauricio Macri.
 
El pedido de la Corte debería retrasar efectivamente el comienzo del juicio. Y no hubiera sido su responsabilidad sino del juez que estuvo a cargo de la instrucción, en este caso Julián Ercolini. El magistrado ignoró olímpicamente el primer peritaje realizado por dos ingenieros y un contador que concluyeron en que no había sobreprecio ni obras pagadas que no se hubieran realizado.
 
El Gobierno eligió la obra pública para judicializar a su antecesora porque es donde circula más dinero en la gestión. Las empresas de Macri han sido muy favorecidas en las licitaciones más importantes en todo el país y sin embargo la acusación involucra solamente a una empresa que figura a la cola de los contratistas del Estado. El Grupo Macri estaba tercero en esa lista.
 
Pero la orden que le dieron al recién asumido Javier Iguacel en Vialidad Nacional fue usar la obra pública en la provincia de Santa Cruz para enterrar a los Kirchner. Al otro día de asumir, el hombre ordenó la investigación y pidió resultados en 90 días. El macrismo estaba urgido para iniciar las causas contra Cristina y arrinconarla o destruirla.
 
Los técnicos explicaron que en 90 días era muy difícil auditar 51 licitaciones, casi todas tramos de las rutas 3 y 40. Pero la urgencia era perentoria porque los juicios contra la ex presidenta tenían que empezar cuanto antes. El resultado de ese peritaje favorable al gobierno anterior pinchó la acusación que debería haber sido el gran show de la corrupción K.
 
Entonces el oficialismo empezó a abrir muchos frentes simultáneos para causar el mismo efecto de saturación. Surgieron las causas de Hotesur y Los Sauces, la de enriquecimiento ilícito, el suicidio de Nisman convertido en asesinato, el acuerdo con Irán aprobado por el Congreso y que Irán nunca aceptó, o la de apropiación de bienes del Estado por la posesión de un documento histórico que nunca fue del Estado.

17-05-2019 / 09:05
Tanto Mauricio Macri como los jerarcas de Clarín y de Techint siguen juramentados en hacer todo lo posible para bloquear el regreso de Cristina a la Rosada. Los sondeos secretos que les venden los encuestadores (y que no se publican) solo profundizan su horror.
 
Algunos -los primeros de esta campaña que incorporan llamados a celulares además de teléfonos fijos, como los que maneja el comando de Sergio Massa- la muestran ganadora en primera vuelta, con más del 40% y 10 puntos de diferencia. En la provincia de Buenos Aires, la semana pasada, una encuesta sobre balottage le asignó 17 puntos de ventaja sobre Macri.
 
El problema que apareció ahora es el que advirtió Marcos Peña a sus adversarios internos que empujan el "plan V". La misma encuesta bonaerense a teléfonos celulares la muestra a Cristina 10 puntos arriba de Vidal. Si no alcanzó con sacrificar a la dama de Morón al prohibirle que desdoblara los comicios y desenganchara de globo del yunque presidencial, ahora tampoco parece alcanzar con un eventual renunciamiento del jefe a favor suyo.
 
La fiebre alimenta delirios en el círculo rojo. En Clarín, se encendieron alarmas por la presencia de Daniel Vila en la presentación de Sinceramente en la Feria del Libro. ¿Irá el dueño de América TV y La Red por la porción que le obligue a vender a Clarín de su flamante imperio un eventual gobierno K? Salvo que traiga bajo el poncho a un magnate ruso como los de Alan Faena o al mismísimo Xi Jinping, no parece que le dé la cuenta bancaria.
 
El circulito rojo que permanece fiel a Macri, para peor, está dividido. Belocopitt, socio de Vila en los medios, fue el primero en agitar en público la opción "Vidal más peronismo racional". Rogelio Frigerio, a quien apoyan pesos pesado como Nicolás Caputo, dijo que "están abiertas todas las posibilidades, sobre todo la ampliación de Cambiemos". Y admitió que "si hay alguien mejor", Macri podría bajar su candidatura.
 
La última esperanza de ese sector es otra. Que Macri sea el candidato, pero que entregue parte del gabinete y las presidencias de ambas cámaras del Congreso al peronismo antikirchnerista. Jugar todo a la grieta. Por eso era clave que empezara ya el primer juicio oral contra la expresidenta y sus excolaboradores menos mostrables, como Julio De Vido o José López.
 
Por eso la presión inédita sobre la Corte Suprema, que ayer aclaró que haber pedido el expediente de su primer juicio oral para verificar el estado de las pruebas no implica que tenga que demorarse el inicio del juicio.
 
El problema es que falta el otro bailarín de tango, sobre todo después de que Sergio Massa advirtiera que no será parte "de nada de lo que sea parte Macri". El peor final para el oficialismo sería un diálogo franco y magnánimo, pero apenas consigo mismo.

17-05-2019 / 08:05
La Corte Suprema intentó esta semana meterse por primera vez, y en forma sorpresiva, en algo que se volvió moneda corriente en los tribunales de Comodoro Py durante el gobierno de Cambiemos: el armado de causas, con pruebas dudosas, con denuncias sobre políticas de gobierno en lugar de delitos, o directamente sin pruebas.
 
Eligió el caso de "vialidad" o la "obra pública" que tiene en el centro a la ex presidenta Cristina Fernández y potencial candidata ganadora de la oposición. Es evidente que los supremos hacen política, y también hay que decir, que era hora de que se ocuparan de las denuncias de privación de justicia y violación de garantías que alarman desde hace tiempo a importantes referentes de la comunidad jurídica.
 
A la vez es imposible ignorar que la propia Corte, durante buena parte de la administración macrista, respaldó las tropelías de los jueces federales, la catarata de prisiones preventivas contra ex funcionarios y el armado de un cronograma de juicios orales diseñado para enchastrar la campaña presidencial de este año. Política antes, política ahora.
 
Pero, los supremos empezaron a olfatear que el escenario está cambiando. Vieron que el Gobierno de Macri está en crisis, que el clima está denso, que hay gran descontento social, que el macrismo  viene siendo derrotado por el peronismo en todas las provincias, que la economía es una calamidad y que Cristina crece en las encuestas.
 
No contemplaron que se armaría un escándalo que opacó todo eso, porque una de las especialidades del Gobierno es camuflar la realidad con tácticas como salir a criticar a jueces que no fallan como ellos quieren, y a algunos los han echado por eso. Es una parte del discurso de Cambiemos que prende cuando la sociedad está ávida de encontrar culpables a sus desgracias.
 
En el terreno Judicial, el macrismo ha sido despiadado. Aunque su estrategia comenzó a resquebrajarse con el intento de expulsar al juez Alejo Ramos Padilla, que conduce la causa sobre espionaje ilegal, que también salpica a Cambiemos, y que fue respaldado por la Corte.
 
La Corte pidió el expediente. Para los entendidos y los periodistas que preguntan, era obvio que sin expediente no podría iniciar el juicio previsto para una semana después. La traducción inmediata y simplista del Gobierno y de los medios afines fue: 1) se frenaba el primer juicio donde anhelaban ver sentada a la ex presidenta en pleno clima electoral; 2) ahora resulta que la Corte es "K".
 
Cuando el Gobierno despotricó contra los cortesanos y los grandes medios macristas desparramaron su discurso de "peligro de impunidad", para reclamar que empiece el juicio, y surgieron algunos cacerolazos aislados, la Corte reculó.  ¿No tiene espalda para poner fin a la irregularidad de que empiece un juicio contra CFK sin pruebas o con toda la prueba cuestionada?
 
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