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Nacionales - 22-02-2019 / 08:02
SEGÚN EL INDEC, UNA FAMILIA NECESITA $26.442 PARA NO SER POBRE

La canasta básica aumentó más que la inflación e incrementó la pobreza y la desigualdad

La canasta básica aumentó más que la inflación e incrementó la pobreza y la desigualdad
La inflación de los más pobres sigue sin techo y se escapa de la ya elevada inflación general. Los niveles de pobreza siguen aumentando, sobre todo cuando los salarios no se recuperan y sectores más vulnerables sufren las consecuencias de la política de tierra arrasada que aplica contra ellos el Gobierno de los Ricos. Ahora, el FMI no solo manda, sino que es vocero oficial mientras Macri pasea por Asia. El jefe de la misión, Roberto Cardarelli, dijo: “todos estamos preocupados por la situación económica. Creemos que 2019 va a ser mejor pero existen riesgos”.
Las canastas de alimentos y servicios elaboradas por el Indec para estimar la pobreza e indigencia escalaron 3,7 por ciento en enero y acumulan un aumento de 55,8 por ciento en doce meses, lo que muestra un fuerte incremento de la desigualdad como consecuencia de la aplicación de la política económica neoliberal del gobierno de Mauricio Macri. Los ricos son más ricos y los pobres más pobres.
 
La línea de pobreza se define por la estimación de valor de una canasta básica total (CBT), que incluye alimentos y servicios básicos para un hogar de dos adultos y dos menores. El organismo estadístico estimó que una pareja joven con hijos de 6 y 8 años necesitó 26.442,9 pesos para superar el umbral de pobreza monetaria y 10.577,2 pesos para alimentarse y no ser considerados indigentes para las estadísticas.
 
Por otro lado, el índice de la canasta básica alimentaria (CBA), que incluye solamente alimentos, es el que se utiliza para medir línea de indigencia y en enero se ubicó en $12.721,73, un alza del 52,8% interanual y del 3,9% frente a diciembre. Es decir que la evolución inflacionaria fue más alta en los alimentos, golpeando más fuerte precisamente a los sectores más vulnerables de la sociedad.
 
El incendio inflacionario volvió a poner foco en los sectores más pobres de la población. Y la profunda recesión inducida por el programa de austeridad del FMI obligó al presidente Macri a anticipar que el año pasado aumentó la pobreza, cuando 2,5 millones de personas en todo el país pasaron a ser pobres en términos de su ingreso monetario.
 
Los datos oficiales serán publicados dentro de un mes pero la combinación de un incremento en la valorización de las canastas para enero con una elevada inflación, destrucción de empleo y deterioro de los ingresos salariales, permite anticipar que los niveles de pobreza monetaria continuaron en ascenso al iniciar 2019.
 
A la espera de un salto en los niveles de pobreza para el segundo semestre de 2018, los voceros oficiales comenzaron a abrir el paraguas: "Ya lo dijo el Presidente, con el impacto de la inflación y de algunas medidas económicas, claramente el próximo puede ser un índice que dé un poco peor que el ultimo que se anunció", afirmó dos semanas atrás la ministra de Salud y Desarrollo Social, Carolina Stanley.
 
La inflación de los más pobres sigue sin techo y se escapa de la ya elevada inflación general. Los niveles de pobreza siguen aumentando, sobre todo cuando los salarios no se recuperan y los sectores más vulnerables sufren las consecuencias de la política de tierra arrasada que aplica contra ellos el Gobierno de los Ricos.
 
La Opinión Popular

 
Tierra arrasada entre los sectores más pobres
 
Las cifras publicadas ayer muestran que un hogar compuesto por una mujer de 35 años, su hijo de 18 años y su madre de 61 años, requirió en enero 21.051,6 pesos para no caer en la pobreza y 8420,6 pesos para no ser considerado indigente.
 
El umbral de pobreza para una familia de cinco integrantes, constituida por un varón y una mujer, ambos de 30 años, y tres hijos de 5, 3 y 1 año alcanzó, por su parte, los 27.812,1 pesos en enero mientras que el valor de la canasta básica alimentaria fue de 11.124,8 pesos. En ningún caso de los hogares contemplados por el Indec se contempla el pago de un alquiler.
 
El Indec difundirá el dato semestral de pobreza a fines de marzo. Las cifras sobre ingresos y precios difundidas hasta la fecha permiten, sin embargo, anticipar que el año pasado 2,5 millones de personas en todo el país pasaron a ser pobres en términos de su ingreso monetario.
 
Las estimaciones realizadas por el sociólogo y especialista en estadísticas sociales, Diego Born, en base al recorrido de los salarios, jubilaciones y empleo frente a los precios de las canastas indican que el nivel de pobreza osciló entre 33 y 33,5 por ciento durante el cuarto trimestre de 2018. Las cifras marcan un incremento frente a la tasa de pobreza de 26,3 por ciento estimada por el Indec para el mismo período de 2017.
 
"Vamos a esperar los números que dé el Indec y en ese momento, como hacemos siempre, explicaremos qué es lo que pasó y cómo vamos a seguir trabajando. El año pasado, a raíz de una inflación un poco más alta de la esperada, priorizamos estar al lado de las familias", anticipó Stanley a comienzos de mes.
 
La inflación alcanzó el 2,9 por ciento en enero impulsada por alimentos y bebidas, servicios públicos, comunicación y turismo. Con el renovado impulso en los precios, la comparación interanual marca un incremento de 49,3 por ciento, el más elevado desde enero de 1992.
 
En alimentos y bebidas, que compone el centro de la canasta básica, el aumento de los precios en los últimos doce meses fue del 53 por ciento, lo cual explica el fuerte aumento de los indicadores de pobreza e indigencia en la última parte del año pasado.
 
La inercia inflacionaria de 2018, junto a los aumentos de costos derivados de la devaluación que todavía no se trasladaron a los precios minoristas así como los aumentos de servicios públicos determinan que la expectativa de inflación para este año no baje de 30 por ciento.
 
Los datos difundidos por el Indec se suman a las estimaciones publicadas anteayer por la Dirección de Estadísticas y Censos porteña que marcaron un aumento de 50,9 por ciento en doce meses para la línea de pobreza y una escalada de 52,8 por ciento en la referencia utilizada para establecer el umbral de la indigencia.
 
Las últimas estimaciones oficiales disponibles mostraron que uno de cada cinco porteños era pobre. Las cifras correspondientes al tercer trimestre de 2018 equivalen a 639 mil individuos con ingresos por debajo de la línea de la pobreza.
 
Fuente: Página12
 

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22-03-2019 / 12:03
El rebrote inflacionario, la ola de despidos y la nueva corrida al dólar le llegaron al Gobierno de Mauricio Macri en el peor momento político posible, con su imagen pública en picada y la pólvora de la corrupción K mojada por el creciente escándalo del espía Marcelo Dalessio.
 
Desesperado por huir hacia adelante, el Presidente apeló esta semana al viejo truco de mostrar autoridad con un puñetazo a la mesa. Pero el efecto fue, como suele pasar cuando se sobreactúa, el contrario: el establishment lo mira perplejo, Wall Street espera sin jugar una sola ficha, la Corte Suprema lo ignora, sus aliados toman distancia, la CGT se despereza y el peronismo sonríe, al fin, ante la perspectiva ahora menos remota de que el ballotage termine enfrentando a dos opositores.
 
La metáfora desafortunada de la semana corrió por cuenta del presidente del Banco Nación, Javier González Fraga, a quien secundará por lo que le quede de mandato el fallido exvice de Federico Sturzenegger en el Central, Lucas Llach. "¿Qué prefieren, estar en un auto a más de 100 kilómetros por hora que va hacia la pared o haber chocado ya con la pared y no tener más que un par de huesos rotos?", preguntó González Fraga a un auditorio de financistas, quienes por las dudas no arriesgaron respuesta.
 
Muerte o dunga-dunga. Casi tan alentador como el "estamos bailando en la cubierta del Titanic" que soltó Dante Sica ante bodegueros.
 
En el campo rumian su malestar por el regreso de las retenciones y la suba de costos, dos coletazos de la devaluación de fines de septiembre. Hasta reaparecieron juntos los referentes de la vieja Mesa de Enlace de 2008, aunque esta vez para castigar a Macri. Fue un lamento muy sintomático del momento que se vive en el empresariado.
 
Conmovidos o irónicos, los integrantes del Comité Ejecutivo de la UIA se cansaron de reenviar por whatsapp el video del reencuentro ruralista. "Parecen industriales", comentó con sorna uno de los tres que envió el recorte a BAE Negocios. ¿Y el Grupo de los Siete, donde hasta hace un año compartían amables almuerzos? Bien, gracias.
 
A los industriales, anteayer, Sica los reprendió por primera vez en un tono similar al que usaba su antecesor que los trató de "llorones", Francisco Cabrera. Sica se enojó porque un rotario cuchicheó que su discurso era "puro piripipí" y acusó entonces al empresariado de asociarse con los sindicatos para después pedirle prebendas al Estado. "Ya nos ponen en la misma bolsa a todos. Están en la fase yo contra el mundo", comentó un dueño de fábrica presente en el salón.
 
Más allá de las intenciones, gobernar bajo emoción violenta empieza a granjearle enemigos al macrismo.

22-03-2019 / 08:03
La funesta política económica neoliberal de Mauricio Macri, dirigida por el FMI, aumentó la desocupación urbana que alcanzó en el último trimestre de 2018 al 9,1 por ciento de la población económicamente activa, lo cual representa un aumento de casi dos puntos con respecto al 7,2 por ciento registrado por el Indec en el mismo período del año anterior.
 
Esto significa que 1.752.000 personas se encuentran desempleadas y en busca de trabajo, de un total de casi 13 millones que representan la población activa en núcleos urbanos de todo el país. El aumento de la tasa de desempleo representaría que, a lo largo de 2018, se sumaron unos 260 mil personas al ejército de desocupados.  Si se proyecta al total de la población laboral, la cantidad de desempleados nuevos sería del orden de los 400 mil sobre un total de 1 millón 750 mil.
 
La proporción de ocupados demandantes de empleo llegó en el cuarto trimestre de 2018 al 17,3 por ciento, lo cual representa un salto importante con respecto a un año atrás, cuando medía 14,7 por ciento. Esta cifra refleja los subocupados que buscan otro empleo sin conseguirlo, o bien ocupados plenos en busca de sumar otro trabajo o reemplazar el que tienen, presumiblemente por insuficiencia de ingresos.  
 
En el período informado por el Indec, también aumentó la tasa de subocupados con respecto a la de un año atrás. La proporción de trabajadores que, si bien tienen empleo, no llegan a cubrir una jornada completa, representa el 12 por ciento de la población activa, cuando a fines de 2017 representaba el 10,2 por ciento.
 
De acuerdo a las cifras del Indec, los subocupados sumaban un millón 557 mil personas a fines de 2018, unos 260 mil más que en el cuarto trimestre del año anterior. Por sexo y edad, la franja de población con mayores problemas de desempleo son los jóvenes de hasta 29 años. Entre las mujeres, el desempleo llega al 21,4 por ciento. Entre los varones, la tasa es del 15,4 por ciento.
 
En el primer caso, el aumento en relación al año anterior es de 2,6 puntos (era de 18,8 por ciento a fines de 2017). El desempleo joven de los varones creció en un año cuatro puntos, a partir del 11,4 por ciento en la medición del último cuarto de 2017.
 
De los 31 aglomerados urbanos, en cinco la desocupación alcanzó a los dos dígitos (es decir, que superó el 10 por ciento). Ellos son: Gran Rosario (12,8 por ciento), Mar del Plata (12,8), partidos del conurbano bonaerense (11,4), San Nicolás-Villa Constitución (11,3) y Santa Rosa-Toay (10,1). Mar del Plata es, además, el aglomerado urbano con mayor subocupación: 17,5 por ciento. En 2019 el mercado de trabajo no se recuperará y el desempleo volverá a subir.
 
La Opinión Popular

21-03-2019 / 12:03
Jaime Durán Barba, consultor de imagen y asesor político ecuatoriano de Mauricio Macri, en noviembre de 2013 declaró que "¡Hitler era un tipo espectacular! ¡Era muy importante en el mundo!". Descontamos que esa admiración no es por las atrocidades cometidas por la dictadura nazi, el antisemitismo que llevó al holocausto o el culto a la violencia que provocó la Segunda Guerra Mundial, sino por sus aporte a la propaganda.

Es así que el esquema macrista funciona gracias al doble principio que enuncia la propaganda nazi: a) la gente cree más rápido una gran mentira que una pequeña, b) una mentira repetida insistentemente acaba siendo creída.

Durán Barba le hizo decir a Macri, entre otras promesas de campaña: "Yo no he hablado nunca de ajustar", "El dólar no va a estar a más de 15 pesos", "Creemos que hay que desarrollar la economía", "Nuestra prioridad es la Pobreza Cero", "Vamos a crear dos millones de puestos de trabajo", "Ningún trabajador pagará impuesto a las ganancias" y "Vamos a dar un millón de créditos a 30 años".
 
Todas mentiras que en ningún momento pensaron cumplir y que siguen repitiendo hasta el cansancio y hasta que ellos mismos, ingenuamente, acaban creyendo.
 
La falsedad macrista no es algo que requiera más pruebas de las que están a la vista, sólo que hay muchos que las pasan por alto, sea por fanatismo ideológico, por interés de clase o por cooptación. En relación con el engaño, por ejemplo, se expone el brutal endeudamiento como un supuesto logro: "El mundo confía en nosotros". Un favor a los actuales funcionarios, pero en desmedro de los futuros gobiernos y de las generaciones venideras.
 
Una de las últimas muletillas del gobierno macrista es repetir y repetir "nosotros siempre decimos la verdad". Después de haber mentido en casi todo durante la campaña y convencido a más de un incauto con que no perderían nada de lo que tenían, asumen que está todo mal. Y encima hay que agradecerles la "valentía" de decirlo.

La habilidad dialéctica de argumentar lo imposible es apreciada por el macrismo. Durán Barba utilizó las técnicas de manipulación goebbeliana a todo nivel en la estrategia comunicacional de Cambiemos y toda su parafernalia mediática y orquestada, que evita el razonamiento o la prueba y convoca a la reacción emotiva, fanática o prejuiciosa.
 
Por Blas García


Columnista, Ingeniero, ex diputado en Córdoba, ex funcionario en Santiago del Estero y Entre Ríos.

21-03-2019 / 09:03
21-03-2019 / 08:03
La brutal crisis económica que desató la alianza gobernante Cambiemos impactó también en la felicidad de los argentinos. El país cayó del  puesto 29 al 47 en el Ranking de la Felicidad 2019 realizado por un grupo de expertos independientes con el apoyo de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
 
El informe fue difundido en el Día Internacional de la Felicidad y evalúa la calidad de vida de las personas mediante "una variedad de medidas de bienestar subjetivo", asegura el documento que se publica desde hace siete años. Pero también considera otras variables como los niveles de educación, el apoyo social, la eficiencia de los gobiernos, la expectativa de vida o la corrupción.
 
Los investigadores encontraron una tendencia creciente hacia la desigualdad en la felicidad a nivel mundial, que es el paralelo psicológico de la desigualdad de ingresos: cuánto difieren los miembros de una sociedad en su satisfacción respecto de la vida que tienen.
 
Con respecto al informe de 2018, Argentina fue superada por países como Chile (en el puesto 26), Guatemala (27), Brasil (32), Uruguay (33), El Salvador (35), Colombia (43), Nicaragua (45) y Kosovo (46). En cuanto a los países de América Latina, el país se ubica en el décimo puesto, por debajo de Trinidad y Tobago (39) y Panamá (31)
 
La Asamblea General de la ONU decretó en 2012 el 20 de marzo como el Día Internacional de la Felicidad "para reconocer la relevancia de la felicidad y el bienestar como aspiraciones universales de los seres humanos y la importancia de su inclusión en las políticas de gobierno".
 
También reconoce "la necesidad de que se aplique al crecimiento económico un enfoque más inclusivo, equitativo y equilibrado, que promueva el desarrollo sostenible, la erradicación de la pobreza, la felicidad y el bienestar de todos los pueblos".
 
Los que viven en un estado de felicidad plena son los funcionarios del gobierno de Cambiemos. Si hay algo que no se les puede reprochar es su optimismo a toda prueba. El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, por ejemplo, dijo ayer que "Argentina está desplegando un potencial que estaba dormido" y que "están madurando las reformas".
 
El martes, el presidente Mauricio Macri había señalado que el país "está saliendo del pantano" y que se encamina a una "lenta recuperación hacia lo que todos necesitamos, con fortaleza para encarar los problemas y resolverlos".
 
Y el jefe de Gabinete, Marcos Peña, en un balance de tres años de gestión, planteó que "la economía, a pesar de las dificultades de los últimos meses, es más sólida que la de 2015". No todos comparten esa visión optimista patológica. En el ranking de felicidad que elaboran ONG y la ONU, Argentina cayó del puesto 29 al 47. ¿Qué fuman en el Gobierno para estar tan felices?
 
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