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"El Gobierno de Macri solo quiere que nos hagamos cargo de su fracaso". Sergio Massa
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Nacionales - 16-02-2019 / 09:02
PANORAMA POLÍTICO NACIONAL

Macri: "La inflación está bajando"

Macri:
A continuación, las palabras del excelentísimo señor presidente de la Nación, don Mauricio Macri: “Tras el golpe duro del año pasado, ya está bajando la inflación”. El hombre habla porque es gratis. El miércoles, un día antes de que el Indec anunciara que la inflación de enero fue casi del ¡¡¡treees por ciento!!! (2,9), Macri largó suelto de cuerpo que el flagelo va en descenso. No hay salario que aguante y el mayor responsable se hace el oso.
A continuación, las palabras del excelentísimo señor presidente de la Nación, don Mauricio Macri: "Tras el golpe duro del año pasado, ya está bajando la inflación". El hombre habla porque es gratis. El miércoles, un día antes de que el Indec anunciara que la inflación de enero fue casi del ¡¡¡treees por ciento!!! (2,9), Macri largó suelto de cuerpo que el flagelo va en descenso.
 
No hay salario que aguante y el mayor responsable se hace el oso. Las cifras de la economía parecen un campo de batalla con la industria que funciona al 56 por ciento de su capacidad, con 750 Pymes y 2550 comercios que cierran por mes.
 
Un escenario dramático que los medios del oficialismo tratan de ocultar como pueden aunque esas cifras destrozan la economía familiar, aumentan el desempleo, la pobreza y la marginalidad. "Estamos mejor que en el 2015", repitió con desparpajo en esa entrevista a una radio de San Luis.
 
La clase media que ha sido el principal argumento del triunfo electoral del macrismo es fuertemente agredida por este bombardeo persistente sobre su calidad de vida. Una clase media que se dispone a votar en este año con la cabeza repartida entre la tragedia concreta de la economía y el imaginario casi infantil que le propone el discurso macrista contra viento y marea.
 
Las encuestas pivotean sobre esa disputa sorprendente entre el imaginario emotivo y la inteligencia y muestran todavía que una parte significativa de esa misma clase media se resiste a abandonar los sueños incumplidos. Es la puja fascinante entre la carga subjetiva que la pinta rubia y de ojos celestes y una economía que la está mandando al tacho.
 
En el plano de la política pareciera que la mayoría apuesta a los efectos destructivos de la economía macrista por sobre lo subjetivo. Así, los aliados del oficialismo se alejan cada vez más o se muestran más reacios. Y los aliados más débiles, aprovechan para comer de las sobras.
 
El radicalismo, que le ha dado territorialidad a la alianza de gobierno empieza a sacudirse la subordinación que mantuvo con el PRO y está logrando imponer sus candidatos a gobernador. Al mismo tiempo desdobló las elecciones en sus distritos para no ser arrastrado por la presumible caída de la imagen de Macri.
 
El protagonismo que adquirió el radicalismo, tras ser el amigo sumiso del gobierno, ahora lo lleva a insistir con una interna con Martín Lousteau y Horacio Rodríguez Larreta en la CABA, al mismo tiempo que interviene a la regional Santa Fe porque no quiso separarse de los socialistas. Son movimientos en los que apuestan al debilitamiento de Macri como candidato, pero no para confrontarlo, sino para disputar espacio en la interna oficialista.
 
La base radical conservadora, que ha sido fiel a la alianza con el macrismo, es la que expresa con más claridad esa dualidad entre el imaginario y la economía, o entre la subjetividad y la razón. La cúpula partidaria oscila en esa dicotomía esquizofrénica y la representa en la política con el riesgo de convertirse ante la historia en responsable de los desatinos del PRO.

 
El opoficialismo del massismo, el schiaretismo y el urtubesismo han pasado a un discurso claramente opositor aunque el espacio aparece con un techo más bajo que en las elecciones pasadas. En ese contexto, la candidatura presidencial de Sergio Massa sería un acto sacrificial en el altar del macrismo.
 
Dentro mismo de las filas del PRO, la lealtad con Macri es presentada como un acto de sacrificio. La decisión de la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal de no desdoblar las elecciones en su distrito fue presentada como una especie de telenovela donde la protagonista dudaba entre que sí o que no, si se entregaba al comerciante del pueblo. Al final hace el sacrificio y entrega.
 
Durante el período de duda (suspense) de la gobernadora, desde la oposición hubo varias voces que se imaginaron la telenovela. "No lo puede dejar solo -dijeron- pero hace el teatro para tratar de pagar menos costos".
 
Y sin embargo, las encuestas muestran que la figura de Cristina Kirchner despega y se impone, pero apenas y muy lentamente, de la paridad en la que se había estacionado con Macri. Tampoco se sabe si la ex presidenta será candidata. Por ahora es una especie de fantasma que recorre el mundo de otro imaginario.
 
Pero nadie hace apuestas sobre lo que sucede hoy. Todos piensan en los meses que se vienen. El descalabro de la economía no se detiene. Cuando algo se rompe, ese momento es doloroso. Pero más dolorosas son las consecuencias posteriores a causa de esa destrucción. Las consecuencias de los platos rotos en la economía se harán sentir en estos meses y serán muy fuertes.
 
"Nos hemos chocado con una realidad, que la Argentina venía viviendo por arriba de sus posibilidades, con gobiernos que gastaban más de lo que tenían" dijo Macri en la misma entrevista a una radio puntana. No importan los números, porque en realidad, si el gobierno anterior hubiera gastado tanto más de lo que tenía, hubiera dejado una deuda muy grande o una inflación desaforada o un déficit enorme.
 
Pero no hubo nada de eso. No hubo gran deuda, había menos de la mitad de inflación que ahora y el déficit era la mitad o menos del que hay ahora. Si no hubo deuda, inflación desbordada ni déficit incontrolable, quiere decir que no se gastó más de lo que se tenía. Quiere decir que había más plata para gastar más. Eso quiere decir que la economía funcionaba mucho mejor que ahora.
 
El contraste entre el discurso y la realidad es tan grande que esa distancia sólo puede ser cerrada por la subjetividad. Es un discurso que se quiere escuchar. "Gastaron más de lo que tenían". En realidad lo que está oculto en esa frase es que lo que se gastó de más es lo que favoreció a otro.
 
Y aunque también lo favoreció a él, lo que importa es que favoreció a todos los demás por igual y no diferenció su esfuerzo personal, del esfuerzo de los demás, la mayoría de los cuales seguramente se esforzaron menos.
 
Ahora se arruinaron todos, salvo unos pocos. Como antes no hubo diferencia para el gasto, ahora no hubo diferencia para la guadaña. Pero ahora hay muchos que la están pasando muy mal y eso hace una pequeña, pero suficiente, diferencia con el que simplemente la está pasando mal.
 
Son valores, es cultural, son egoísmos y pequeñas miserias embotelladas en un discurso conservador para favorecer los intereses de un pequeño grupo.
 
No es que la subjetividad funciona ahora y antes no. Siempre estuvo en cada resultado, en cada fenómeno de masas y en cada elección, al igual que los intereses y la economía. Hay allí un escenario de disputa por la impronta, por la preeminencia, en el que han irrumpido nuevas tecnologías que transforman la lógica tradicional de la política.
 
La crisis también tiene su propia lógica que lleva a instalar cada vez más a la situación económica en el centro de las preocupaciones, desplazando otros temas que en otros escenarios fueron decisivos, como la inseguridad o la corrupción.
 
Esa inercia es desfavorable para el gobierno que da manotazos de ahogado para mantener candente el tema de "la ruta del dinero K" o la causa de los cuadernos. En el carril de la inseguridad, con ayuda de los radicales ha tratado de instalar debates odiosos como bajar la edad de imputabilidad o facilitar la portación de armas de fuego.
 
Pero el momento del súper, de las vacaciones súper gasoleras o de la farmacia con medicamentos inaccesibles se va imponiendo sobre lo demás. No elimina esas otras preocupaciones, sino que las subordina y no en toda la sociedad, sino en parte. Son movimientos irregulares, tendencias sobre la que los políticos van disponiendo sus piezas.
 
El tratamiento de la denuncia contra el fiscal Carlos Stornelli hirió la credibilidad en la Justicia. Más allá de la culpabilidad o no del fiscal, lo real es que es mucho más sólida la causa contra Marcelo D'Alessio y Stornelli, con grabaciones fotografías, documentos, testimonios y demás, que cualquiera de las causas armadas contra funcionarios del gobierno anterior.
 
Nadie confrontó las acusaciones. Simplemente se limitaron a difamar al juez y calificar de loco a D'Alessio, al que antes consideraban un luchador de la democracia contra la corrupción.
 
Si no se investiga a Stornelli, con esos mismos argumentos tampoco tendrían que haberse investigado las otras causas. En especial la de los famosos cuadernos, que comienza con fotocopias, ni siquiera originales, que fueron tomados como "indicios" para empezar la investigación. Si las fotocopias son "indicios" para Stornelli, entonces el cuerpo de pruebas que hay en su contra debería funcionar casi como una confesión.
 
Por Luis Bruschtein
 
Fuente: Página 12
 

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20-05-2019 / 09:05
Sergio Ziliotto ratificó el invicto del peronismo pampeano en elecciones para gobernador desde 1983 con cómoda diferencia sobre el radical Daniel Kroneberger. Ziliotto expresa al sector del gobernador Carlos Verna, uno de los "hombres fuertes" de la provincia, como antes fueron Rubén Marín u Oscar Jorge. Verna se había excluido de la competencia por razones de salud.
 
La capital, Santa Rosa, sabe ser fiel al peronismo pero en 2015 venció el radical Leandro Altolaguirre con Cambiemos. Ayer, la intendencia fue recobrada por el peronismo, representado por el joven K Luciano Di Nápoli, quien será el primer dirigente de La Cámpora que gobierne una capital de provincia. No se concretó el temor a una eventual fuga de votos de quienes perdieron la interna.
 
Los radicales se habían dado el gusto de superar con amplitud al macrista Carlos Mac Allister en la interna. En campaña, habrán agradecido la ausencia de dirigentes nacionales de Cambiemos. Llevaron el nombre de esa coalición en las boletas pero usaron el slogan "Venceremos".
 
Prescindieron, asimismo, del color amarillo para disimular. No les bastó, por lo visto. Ayer se le fue de las manos a los correligionarios la intendencia de una capital de provincia, la segunda en dos semanas. La primera, de mucho mayor población y peso económico, fue Córdoba.
 
Si vencen oficialismos territoriales de distintos colores, en comarcas bien diferentes las claves son locales pero los resultados rebotan e impactan en el escenario nacional. Más allá de las peculiaridades se reitera la tendencia: van cuatro gobernadores que revalidan, con score holgado. Van cuatro territorios con desastroso desempeño de Cambiemos.
 
Hace dos años, pareció que el oficialismo nacional coparía muchos distritos, como un Pacman jugando al TEG. Los radicales se restregaban las manos. Pasaron cosas, las provincias conservan sus ejecutivos y la espuma de Cambiemos bajó, mucho.
 
Tras los comicios, Verna vinculó el resultado con el escenario nacional. Aludió al enfrentamiento entre dos modelos: el peronista y el neoliberal del Gobierno nacional. Lo "bajó a tierra" con datos duros: en tiempos K se construían en La Pampa mil viviendas por año, cifra que bajó a cero durante el mandato del presidente Mauricio Macri.
 
Ensalzó cómo se conformaron las listas en su distrito. Un Frente provincial (FREJUPA) liderado por el peronismo y sumando al Frente Renovador, Nuevo Encuentro y el Partido Comunista entre otros. "La sabiduría" de todos los sectores al confluir en lista única para la gobernación.
 
Todas las votaciones que vienen serán con resultados desoladores para las huestes de Macri y sus aliados radicales. Habrá que esperar, de todas maneras: los partidos solo terminan con la pitada final.
 
La Opinión Popular

19-05-2019 / 13:05
El Peronismo aguarda por un nuevo festejo. Esta vez en La Pampa, la provincia donde comenzó el año electoral. El gobernador Carlos Verna se bajó de la reelección tras ser diagnosticado de cáncer, y eligió para la sucesión al diputado nacional Sergio Ziliotto.
 
El panorama viene más complicado para el radical Daniel Kroneberger, también diputado nacional, que derrotó por amplio margen en la interna de Cambiemos al ex futbolista de Boca y ex secretario de Deportes de Macri, el macrista Carlos Mac Alllister.
 
Aquella victoria en febrero infló el pecho de los correligionarios que se animaron a plantarse en otras provincias y sacudir la disputa nacional de la alianza gobernante.
 
En La Pampa ya no existe la alianza antiperonista Cambiemos, ahora se presenta como Avancemos y con el amarillo desterrado de la campaña. Macri tiene una imagen negativa que ninguna encuesta ubica por debajo del 60 por ciento.
 
La incógnita está en cuántos puntos habrá de diferencia y si el peronismo logra recuperar la ciudad de Santa Rosa con un cristinista puro, Luciano Di Nápoli, que venció en la disputa interna a un peronista tradicional, y que dedicó el triunfo especialmente a Cristina. Tendría que producirse un corte de boleta descomunal e histórico para que la UCR no pierda otra capital provincial en su aventura macrista.
 
Otro dato que el peronismo podrá celebrar es la afinada unidad interna, y que seguramente será elevada como un ejemplo de construcción para el ansiado Frente Patriótico que se persigue a nivel nacional.
 
En La Pampa aprendieron de los errores y el tiempo sanó algunas heridas. El PJ pampeano olfateó el riesgo de la división en 2017, cuando ganó la legislativa nacional por 76 votos y zafó de ser arrasado por la ola amarilla que inundaba el centro del país.
 
Verna fue uno de los primeros gobernadores que se le plantó al Presidente y comenzó a impulsar la idea de unir al peronismo para derrotar al macrismo. Asegura que Macri fracasó y que "delega todo en el mercado y el FMI".
 
Para esta elección se conformó el Frente Justicialista Pampeano (FREJUPA), que reúne a todas las líneas internas y que sumó al Frente Renovador, Patria Grande, Nuevo Encuentro, Humanismo y Comunismo. Todos adentro.
 
La Opinión Popular

19-05-2019 / 09:05
Hasta hace unas horas, la Argentina se encaminaba, casi inevitablemente, hacia una nueva versión del enfrentamiento, la polarización, el fanatismo y la grieta. Ahora, esa situación cambió. Al menos una de las dos opciones no se va a producir. Cristina no va a ser presidenta en el próximo período porque decidió no postularse a ese cargo. ¿Cambió de verdad? ¿No será una trampa? ¿Cambió solo un poco?
 
La mera existencia de esas preguntas representa una gran novedad. Si Cristina era candidata, y era una candidata tan fuerte como lo reflejaban las últimas encuestas, esas preguntas no hubieran existido. Macri o Cristina iban a ser las dos opciones más fuertes: nada habría cambiado.
 
La primera noticia, entonces, es que uno de los símbolos de la polarización, de la grieta, no ocupará la presidencia de la Nación. O, más fuerte aún: que Cristina no será la próxima presidenta. La segunda es que la persona elegida (por ella) para reemplazarla tiene rasgos propios, que varían según quién los describa, pero que son diferentes.
 
Alberto Fernández, por ejemplo, almuerza frecuentemente con periodistas, un detalle que ha generado duras críticas y descalificaciones desde la militancia más sectaria del kirchnerismo. Que él haya sido elegido por Cristina, con ese antecedente, es un dato simbólico muy fuerte: ¿Una picardía? ¿La admisión de un serio error? ¿Una capitulación?
 
Es, además, un hombre que mantiene una relación muy razonable con la embajada norteamericana y con múltiples personalidades, empresarios, intelectuales con los que Cristina y el kirchnerismo duro cortaron lazos desde hace años. "Eso lo hace más peligroso porque es un cínico", dirán quienes lo odian. "Eso permite pensar un gobierno más sereno y racional de lo que hubiera sido uno presidido por Cristina", dirán los que se esperancen.
 
Los dos Fernández son parecidos y diferentes. Es cierto, por ejemplo, que Alberto se alejó cuando el gobierno de Cristina se radicalizó después del conflicto con el sector agropecuario.
 
En los últimos tiempos, su llamativo acercamiento a Cristina permitía preguntarse quién influiría más sobre quién. La manera en que ella volvió a acercarse al peronismo parecía una estrategia influenciada por él. La forma que en que él, por ejemplo, difundió la lista de los jueces que "algún día deberán dar explicaciones por las barbaridades que escribieron", permitía entender hasta dónde ella lo estaba radicalizando.

18-05-2019 / 19:05
En el Gobierno de Mauricio Macri se enteraron que Cristina no sería candidata a presidente como lo hizo el resto de los mortales: a través del canal de Youtube. Más allá del esfuerzo por filtrar que se esperaban una movida semejante, en la Rosada entraron en shock al conocer la noticia que impactó de lleno en la estrategia de polarización que diseñaron Marcos Peña y Jaime Durán Barba para convertir a Macri en presidente y buscar su reelección.
 
La reacción inmediata del Ejecutivo fue definir a Alberto Fernández como un candidato "pésimo" a priori, más que nada por la diferencia abismal del ex jefe de gabinete en términos de conocimiento en la sociedad tanto con Macri como con Cristina.
 
El análisis más frío no tardó en llegar: en la Rosada admiten que el temor no está en la persona de Alberto Fernández sino en el armado de fondo que pueda desembocar su candidatura, en especial por el renunciamiento a medias de Cristina.
 
En el Ejecutivo creen que esta movida inesperada abre una puerta muy grande para la unidad del peronismo contra la candidatura de Macri, que ya de por sí viene golpeado dentro y fuera de su propio espacio.
 
"Si van a unas Paso con todo el peronismo nos liquidan", aseguraron en el Gobierno. Y advierten que esas primarias, que la propia Cristina resalta en su video, son factibles.
 
"Esta es la fórmula para el 40-30", dijeron otras fuentes del Ejecutivo. Creen, en ese sentido, que Cristina declinó su candidatura para favorecer un triunfo del peronismo en primera vuelta, tras meses y meses de especulaciones en torno a lo que sucedería en un ballotage entre ella y Macri.
 
En la Rosada suponen que Sergio Massa y Daniel Scioli terminarán de cerrar con Cristina en agosto. La esperanza del macrismo está puesta en que los gobernadores más poderosos, como Juan Schiaretti, y figuras como las de Roberto Lavagna, Miguel Pichetto y Juan Manuel Urtubey, jueguen por afuera de la fórmula Fernández.
 
Sin embargo, incluso creen que no está todo dicho y que Cristina tiene tiempo de hacer otro renunciamiento: bajarse de la vice para dejársela a Alternativa Federal y pulverizar las chances de Macri.
 
Por el momento, en la Rosada siguen sosteniendo que el candidato es Macri. Otras fuentes del Gobierno no son tan determinantes y sugieren un cambio de estrategia: "Si se bajó Cristina, ¿por qué no lo puede hacer Mauricio?".
 
La Opinión Popular

18-05-2019 / 09:05
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