Ayer fue San Perón, calificado por muchos como el libro gorila más duro de aquellos tiempos, trayendo un supuesto apoyo de Perón para las elecciones del 12 de febrero en Capital.
 
Sorprendidos, el Consejo Coordinador Peronista y las 62 Organizaciones desobedecieron la orden y llamaron a votar en blanco. También Arturo Jauretche decidió sumarse a la desobediencia, pero no al voto en blanco; y, frente a las indecisiones, aceptó ser el candidato del Partido Laborista, el mismo rótulo que había catapultado a Perón en 1946.
 
¿Pueden ustedes, si realmente conocen un poco de la historia del Peronismo, imaginarse al Consejo del Movimiento (proscripto) y de las "62 Organizaciones", con dirigentes como Jorge di Pascuale, Amado Olmos, Sebastián Borro, Avelino Fernández y otros, no cumplir u oponerse a lo dispuesto por Perón en un hecho electoral?
 
Cuando llegó Damonte Taborda con la orden, ya había otra carta de Perón a las 62 Organizaciones y al Movimiento Peronista, desautorizando expresamente esa misiva y disponiendo el voto en blanco. Finalmente, el socialista Alfredo Palacios es electo senador nacional por la Capital Federal con 315.641 votos, el voto en blanco tuvo 241.384 y Damonte Taborda apenas cosechó 20.763.
 
Los peronistas, con orden o sin orden, muchas veces decidimos opciones que luego Perón aceptaba. No todas las disposiciones de Perón se cumplían al 100%, pero su influencia era decisiva.
 
Por Blas García
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Sociedad e Interés General - 12-02-2019 / 07:02
EFEMÉRIDES POPULARES. EL DÍA QUE UN SOCIALISTA DERROTÓ AL CANDIDATO DEL “PERONISMO”

Elecciones fraudulentas de 1961 para senador nacional porteño

Elecciones fraudulentas de 1961 para senador nacional porteño
El 12 de febrero de 1961, se realizan elecciones fraudulentas, ya que el 13 de marzo de 1960 el presidente Arturo Frondizi había vuelto a prohibir el Partido Peronista (que en 1954 había ganado las elecciones por el 62 % de los votos). En la imagen: Juan Perón. Circa 1960
El 12 de febrero de 1961, se realizan elecciones fraudulentas, ya que el 13 de marzo de 1960 el presidente Arturo Frondizi había vuelto a prohibir el Partido Peronista (que en 1954 había ganado las elecciones por el 62 % de los votos). En la práctica, el comicio no parecía demasiado importante -sólo se elegía en el ámbito porteño un senador y un diputado-, pero, en medio de un clima de franca rebeldía social, esa elección llegaría a ser trascendente ya que las bases peronistas vivían momentos de incertidumbre.
 
Eran los tiempos de la Resistencia Peronista y de la feroz persecución desatada por el gobierno de Frondizi contra los trabajadores y el peronismo proscripto. La represión a los obreros de la carne que habían ocupado el frigorífico Lisandro de la Torre en Mataderos para impedir su privatización y la aplicación del Plan Conintes mediante la movilización militar compulsiva de los ferroviarios y otros gremios en lucha fueron algunos de los hitos emblemáticos de la época.
 
Con el Peronismo proscripto, el "Tirano prófugo" -pues estaba prohibido mencionar "Perón"- dudaba si insistir con el voto en blanco que solo adquiere fundamento si se la acompaña con una estrategia insurreccional, que era contradictoria con los dirigentes de la rama política del PJ, de tendencia burocrática y ajenos a una política tajantemente cuestionadora.
 
El voto en blanco, una actitud de rebelión pacifica, era toda una hazaña porque en ningún país del mundo había sido reiterado tantas veces. Pero ya el Pueblo estaba fatigándose de un voto revolucionario que no producía otro efecto que demostrar que los peronistas tenían más votos que cualquier otro partido.
 
Probablemente Perón pensó en volcar el apoyo en algún hombre irrelevante que no pudiera usufructuar el triunfo. Así estaban las cosas cuando apareció Raúl Damonte Taborda, uno de los clásicos oportunistas de la época que, apenas producido el golpe setembrino del '55, había publicado Ayer fue San Perón, calificado por muchos como el libro gorila más duro de aquellos tiempos, trayendo un supuesto apoyo de Perón para las elecciones del 12 de febrero en Capital.
 
Sorprendidos, el Consejo Coordinador Peronista y las 62 Organizaciones desobedecieron la orden y llamaron a votar en blanco. También Arturo Jauretche decidió sumarse a la desobediencia, pero no al voto en blanco; y, frente a las indecisiones, aceptó ser el candidato del Partido Laborista, el mismo rótulo que había catapultado a Perón en 1946.
 
¿Pueden ustedes, si realmente conocen un poco de la historia del Peronismo, imaginarse al Consejo del Movimiento (proscripto) y de las "62 Organizaciones", con dirigentes como Jorge di Pascuale, Amado Olmos, Sebastián Borro, Avelino Fernández y otros, no cumplir u oponerse a lo dispuesto por Perón en un hecho electoral?
 
Cuando llegó Damonte Taborda con la orden, ya había otra carta de Perón a las 62 Organizaciones y al Movimiento Peronista, desautorizando expresamente esa misiva y disponiendo el voto en blanco. Finalmente, el socialista Alfredo Palacios es electo senador nacional por la Capital Federal con 315.641 votos, el voto en blanco tuvo 241.384 y Damonte Taborda apenas cosechó 20.763.
 
Los peronistas, con orden o sin orden, muchas veces decidimos opciones que luego Perón aceptaba. No todas las disposiciones de Perón se cumplían al 100%, pero su influencia era decisiva.
 
Por Blas García

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21-02-2019 / 17:02
21-02-2019 / 16:02

Las Fuerzas Armadas, a la salida de la dictadura, humilladas por la derrota en la guerra de Malvinas y odiadas por el pueblo por genocidas, quedan deslegitimadas y su poder en crisis. Distintos gobiernos constitucionales intentaron "reconciliarlas" con la sociedad.
 
La Ley 23.492 de Punto Final argentina, entra en vigor el 22 de Febrero de 1987, durante la presidencia de Raúl Alfonsín, y estableció la paralización de los procesos judiciales contra los imputados como autores penalmente responsables de haber cometido el delito complejo de desaparición forzada de personas (que involucró detenciones ilegales, torturas y homicidios agravados o asesinatos) que tuvieron lugar durante la dictadura militar genocida del autodenominado Proceso de Reorganización Nacional de 1976-1983.
 
La ley, conocida como de impunidad, decía literalmente "se extinguirá la acción penal contra toda persona que hubiere cometido delitos vinculados a la instauración de formas violentas de acción política hasta el 10 de diciembre de 1983".
 
La ley, que sancionaba la impunidad de los militares por la desaparición de miles de opositores y guerrilleros peronistas y de izquierda (casi 9.000 según el informe del Nunca Más de 1984 y hasta unos 30.000 de acuerdo a los organismos de Derechos Humanos), fue en su momento objeto de una viva y acalorada polémica.
 
Sólo quedaban fuera del ámbito de aplicación de la ley los casos de secuestro de recién nacidos, hijos de prisioneras políticas destinadas a desaparecer, que eran por lo general adoptados por militares, quienes les ocultaban su verdadera identidad biológica.
 
La Opinión Popular

21-02-2019 / 16:02
21-02-2019 / 16:02
21-02-2019 / 16:02
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