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"El resultado electoral nos genera una gran responsabilidad". Gustavo Bordet
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Nacionales - 11-02-2019 / 10:02

Sin perspectiva de recuperación económica en un año electoral

Sin perspectiva de recuperación económica en un año electoral
Las perspectivas económicas son negativas para este año y el gobierno de Mauricio Macri no cuenta con la posibilidad de utilizar las mismas herramientas que puso en marcha durante las elecciones legislativas de 2017 debido, especialmente, al resultado de su propio programa económico.
Las perspectivas económicas son negativas para este año y el gobierno de Mauricio Macri no cuenta con la posibilidad de utilizar las mismas herramientas que puso en marcha durante las elecciones legislativas de 2017 debido, especialmente, al resultado de su propio programa económico.
 
Por lo tanto, es difícil encontrar los fundamentos en los que basan sus expectativas de recuperación de la actividad a lo largo de 2019.
 
En el mejor de los casos, la actividad económica mostrará en el segundo trimestre un cierto rebote, producto de una buena cosecha frente a la sequía del año pasado.
 
Luego de esta suba atribuida al agro, en la segunda parte del año retornará a un estancamiento o incluso a una caída si las presiones sobre el tipo de cambio generan otro salto en el dólar.
 
Frente a este panorama, en primer lugar, la actual gestión tendrá dificultades para sostener la estabilidad cambiaria que logró en 2017 gracias al "boom financiero" que garantizaba la entrada de dólares especulativos.
 
La tendencia hacia la dolarización de carteras de los minoristas, típica de años electorales, presionará sobre el tipo de cambio.
 
Y por ende, más allá de la garantía del FMI sobre el programa financiero y de la reducción del déficit de cuenta corriente, continúa la duda sobre la evolución de la demanda minorista (la formación de activos externos-FAE) y los activos financieros de corto plazo, particularmente volátiles.
 
Entre 2016 y 2018, la FAE totalizó US$ 59.328 millones, correspondiendo al 2017 un monto de US$ 17.848 millones.
 
En segundo lugar, durante 2017 hubo un fuerte crecimiento de las ventas de bienes durables (automóviles, motos, electrodomésticos, etc.) que se recuperó de la caída del año previo.
 
Este año, es imposible que se pueda repetir tal desempeño por la caída de los salarios en dólares y el aumento del costo del financiamiento, que se expresan en las elevadas tasas de interés para la compras en cuotas.
 
También el consumo masivo, que mostró cierto rebote en los trimestres electorales de 2017, estará debilitado de cara a las elecciones.

 
Las perspectivas, tanto del salario real como del empleo que explican en conjunto la masa potencial de ingresos para el consumo- son negativas para el corriente año.
 
El 2018, el salario real cerró con caídas interanuales en torno al 15%, mientras que el empleo registrado mostrará caídas cercanas al 2% en los próximos meses.
 
En definitiva, a diferencia de lo ocurrido durante el proceso electoral de 2017, el consumo de bienes durables como de productos de primera necesidad no tiene perspectiva de recuperación en los próximos meses.
 
Por último, la construcción, otro de los pilares de 2017, tampoco muestra un panorama optimista, ya que cerró en el 2018 con una caída del 20,5% en diciembre.
 
El ajuste fiscal y la paralización de las PPP (Participación Público-Privada) limitan el crecimiento de la obra pública, mientras que la fuerte caída de los créditos UVA por el salto cambiario frena la actividad privada.
 
El ajuste fiscal en obra pública ya había comenzado en 2018 con una fuerte reducción de los gastos de capital del gobierno nacional (un tercio en términos reales).
 
Esta tendencia se acentuó con la implementación del acuerdo con el FMI. En el presupuesto aprobado para 2019, los recortes de obra pública alcanzan caídas nominales del 36%.
 
Hasta no hace mucho, el gobierno apostaba a los contratos de PPP como forma de compensar la caída del gasto público. Sin embargo, esta modalidad se encuentra prácticamente paralizada por la incertidumbre financiera y el elevado riesgo país, que encarecen los fondos que las empresas constructoras deben conseguir para financiar las obras en el país.
 
Otro pilar de la recuperación en 2017 motor de la construcción- fue el fuerte crecimiento de los créditos hipotecarios, de la mano de la implementación de los créditos UVA. No obstante, el monto otorgado de préstamos UVA se viene contrayendo mucho desde abril de 2018.
 
En diciembre, se observó un mínimo de US$ 71 millones de dólares, que significa una caída de -89% i.a. y todo indica que esta tendencia no se revertirá durante este año.
 
En síntesis, las herramientas utilizadas por el gobierno nacional para impulsar el crecimiento económico en los últimos comicios de 2017 quedan descartadas.
 
La gran apuesta en materia económica pareciera reducirse a mantener la pax cambiaria que, con un elevado costo para la economía real, logró sostener durante los últimos meses.
 
Pero esta apuesta además de arriesgada, genera serias dudas si se tiene en cuenta el contexto electoral de este año y la elevada exposición que exhibe hoy la economía argentina a los movimientos de los mercados financieros internacionales.
 
Por Paula Español
 
Fuente: BAE Negocios
 

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20-04-2019 / 09:04
20-04-2019 / 08:04
Aunque todas las encuestas muestran a Cristina Kirchner ganadora de la primera vuelta y luego en la segunda con más de cinco puntos de diferencia sobre Mauricio Macri, el verdadero problema está en los más de 25 por ciento de indecisos, la mayoría de ellos, ex votantes del macrismo y con marcada inclinación por ideas conservadoras.
 
No es momento de festejo para nadie. Para el macrismo, porque le será muy difícil remontar la cuesta. Tampoco para la tercera vía, porque no mueve el amperímetro. Pero el kirchnerismo tampoco puede estar de fiesta porque le falta disputar una franja del electorado que le ha sido reacia y que, si se vuelca en masa a último momento, puede cambiar cualquier resultado.
 
En ese 25-30 por ciento está el corazón de la batalla. Una minoría recalcitrante que exige mano dura y no simpatiza con la AUH se convierte así en el gran elector. Está fundida, destrozada, por la política económica de Mauricio Macri, pero al mismo tiempo reniega de las políticas distributivas y de ampliación de derechos del peronismo-kirchnerismo.
 
Constituye el emergente del proceso de derechización que se está produciendo en todo el mundo. Hay un video dando vueltas en las redes donde Noam Chomsky dice que esta fotografía del planeta le recuerda el final de la década del '30 con la propagación del nazismo, que parecía indestructible.
 
El desafío para las fuerzas populares y de izquierda es doble porque sin perder su identidad deben disputar con la derecha un electorado que se ha derechizado.
 
Los defensores de la "amplia avenida" del medio, que a esta altura tendría varios representantes, en Sergio Massa, Roberto Lavagna y Juan Manuel Urtubey, presentan una salida con personalidad socialdemócrata.
 
Paradójicamente, los tres en algún momento fueron parte del esquema de alianzas del peronismo-kirchnerismo, pero ahora van acompañados por socialistas santafesinos y algunos radicales espantados por el desastre que provocaron con Macri.
 
No aceptan la polarización que revelan las encuestas y se ilusionan con superar a Macri en la primera vuelta para disputar el ballottage con el respaldo de los votos macristas residuales ante Cristina Kirchner.
 
La experiencia europea y norteamericana y aquí en Argentina con la Alianza demostró que esta corriente tuvo su oportunidad y fracasó en ese doble desafío, porque perdió identidad al ser cooptada por las políticas neoliberales. Y porque no supo contener los reclamos populares que provocan esas políticas. Terminaron por convertirse en lo que supuestamente debían confrontar.
 

19-04-2019 / 10:04
Los datos que trascendieron de la última encuesta electoral de la consultora preferida de Marcos Peña y de la alianza antiperonista Cambiemos, 'Isonomía', dieron un verdadero golpe bajo a la Rosada. Ocurre que según la misma, la ex mandataria Cristina Fernández se impondría por 9 puntos sobre Mauricio Macri en un balotaje.
 
'Isonomía' es una de las consultoras que se encuentra entre las líderes en campañas electorales, asesoramiento estratégico, investigación de opinión pública, mercado y asuntos públicos en la Argentina.
 
Dentro del macrismo es una encuestadora respetada e incluso ha realizado trabajos para la Jefatura de Gabinete de la Nación y para el propio Marcos Peña, quien en un año le encargó decenas de  investigaciones. Peña, como los principales funcionarios y referentes del macrismo, le creen.
 
Por eso cayó como un balde de agua fría que la consultora preferida de Cambiemos haya realizado una encuesta electoral cuyos resultados no son nada halagüeños para Macri: en un eventual balotaje, Cristina le gana por paliza.
 
La ex presidenta sacaría 45 puntos en segunda vuelta mientras que el Presidente obtiene solo 36, lo que profundiza la diferencia que apenas un punto que Cristina le sacaba hace solo un mes, según un relevamiento de la misma consultora. Es decir, la intención de voto de Macri se desplomó de manera alarmante.
 
La encuesta revela que todavía hay un 17% de votantes indecisos y un 3% que no sabe o no contesta, pero acá surge otro dato importante: día a día crece la tendencia de voto en favor de Cristina, lo que revela en proyección una mayor diferencia sobre Macri.
 
Según el análisis de 'Isonomía', la mayoría de los votantes en primera vuelta de Sergio Massa y Juan Manuel Urtubey migrarían al voto a Cristina, mientras que lo que votarían por Roberto Lavagna se repartirían en forma pareja.
 
La encuesta cayó como una bomba en la Casa Rosada y los mercados. El riesgo país ya está en 850 puntos, porque Macri no logra imponerse entre los indecisos.
 
No es casual que haya sucedido en el mismo momento que la inflación se disparó al 4,7% y acaso sea la explicación del paquete desesperado de medidas "populistas" de congelamiento de precios, techo a la cotización del dólar y postergación de aumentos de tarifas que apuró el gobierno, acaso la última bala para tratar de mantener en pie la candidatura del Presidente a su reelección.
 
La Opinión Popular
 

19-04-2019 / 09:04
 De todo el paquete de medidas para bajar la inflación, sólo el congelamiento de las tarifas -con la excepción del gas- y el descuento en medicamentos para los sectores más pobres de la sociedad (si es que se cumple eficazmente), pueden considerarse como beneficios seguros e indiscutibles.
 
Con el agregado de que el congelamiento tarifario elimina transitoriamente un encarecimiento futuro, pero no implica una mejora respecto a la situación vigente, lo que diluye la percepción del beneficio.
 
Todo el resto son medidas de muy escaso alcance e impacto macroeconómico - como por ejemplo el inicio de la construcción de 10.000 viviendas dentro del Plan Procrear - o incluso con riesgo de ser perjudiciales para quien las tome,  como los préstamos a tasas exorbitantes que otorgará la Anses.
 
En cuanto a las medidas destinadas al comercio y a las Pymes, son de una magnitud poco significativa para el contexto de crisis que atraviesan.
 
Lo más endeble de todo es el relanzamiento de Precios Cuidados, que se presenta como el elemento estelar. El "acuerdo de caballeros" abarca apenas 64 productos que además van a estar disponibles a partir del lunes con precios que incorporan un aumento promedio del 8% (con "picos" de más del 20% para yerba, arroz y leche).
 
No podía esperarse algo mejor de parte de un Gobierno que descree visceralmente de ese tipo de medidas intervencionistas al punto de exprimir el diccionario para encontrar eufemismos que reemplacen la palabra congelamiento, que según expresó públicamente Marcos Peña es una estrategia "regresiva", "insostenible" y que termina provocando una "inflación más alta".
 
Si con toda la convicción y evidencias que tenía, Galileo Galilei no pudo convencer a la Iglesia Católica de la teoría Copernicana sobre que la tierra gira alrededor del sol, menos podrá un Gobierno atrapado en dogmas de libre mercado generar confianza respecto a una política antiinflacionaria que, para peor, se lanza con un impulso de precios al alza.
 
Por todo lo anterior, es poco probable que el paquete sirva para desacelerar la inflación de manera rápida y considerable, y que contribuya a que la curva descendente del nivel de actividad se revierta de manera significativa.
 
Menos aún si se tiene en cuenta que el "pico" inflacionario de marzo, más lo que se agregará en abril y mayo, asestarán un nuevo mazazo al poder adquisitivo de la sociedad y, en consecuencia, debilitarán el consumo, que es el motor indispensable y requisito necesario para que una economía se recupere.

18-04-2019 / 10:04
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