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Nacionales - 10-02-2019 / 09:02
MIENTRAS MACRI RECIBE UN ABRUMADOR RECHAZO, LA CORRUPCIÓN K LE IMPIDE CAPTAR ADHESIONES

La gloria o Devoto, la tremenda encrucijada que aguarda a Cristina

La gloria o Devoto, la tremenda encrucijada que aguarda a Cristina
Si Cristina gana la elección, seguramente todas las causas judiciales se ordenen y ella quede impune. Así funciona el sistema judicial argentino. Si la pierde, en cambio, las causas seguirán. Más temprano que tarde sufrirá una condena que la inhabilitará para ser candidata nuevamente. Y cuando termine su mandato como senadora, perderá los fueros.
Si hay algo que no se le puede negar a Cristina Fernández es el dramatismo que le ha impreso a la dinámica política argentina: ese tono épico, esa pelea permanente, esa capacidad inagotable para crear enemigos y poner en escena combates reales o fantasiosos.
 
Todo ese guión increíble irá increscendo en las próximas semanas, en las que se definirá su destino de una manera binaria y tremenda. Si gana las elecciones, volverá a ser Presidenta, y será la única después de Juan Perón en lograrlo tres veces por vía democrática o por cualquier vía: dos de ellas consecutivas y una luego de un tiempo fuera de la Casa Rosada.
 
Si las pierde, en cambio, sus problemas judiciales se profundizarán y, tarde o temprano, probablemente luego de finalizada su senaduría, tendrá que afrontar una condena a prisión. La gloria o Devoto, como se suele decir.
 
Algo de esa opción binaria se puede percibir en las encuestas. Cristina es la líder de la oposición. Mauricio Macri es un presidente que hoy recibe un abrumador rechazo. Todas las encuestas revelan un humor social muy negativo y una consideración bajísima sobre el desempeño del Gobierno.
 
Eso no sucede desde el último mes, sino que abarca, como mínimo, nueve meses. En condiciones normales, la líder de la oposición se perfilaría indiscutiblemente como la próxima presidente de la Nación.
 
Sin embargo, la fuga de votos del macrismo no desemboca en Cristina y, entonces, aun luego de meses terribles para el Gobierno, la elección se perfila con un final abierto. ¿Qué es lo que detiene el crecimiento de la ex presidenta, qué es lo que le pone un techo? La palabra clave es: corrupción.
 
Hay, como siempre, dos relatos sobre la interacción entre los escándalos de corrupción que afectan a la ex presidenta y su derrotero político. El relato K sostiene que es todo un montaje mediático y judicial, conducido desde la Casa Rosada, para evitar que ella vuelva al poder.
 
El relato antikirchnerista, en cambio, postula que ese argumento impediría investigar a ningún político, con lo cual es apenas una coartada para conseguir impunidad: bastaría que alguien sea opositor para que pueda hacer cualquier cosa, porque cualquier investigación sobre él sería una persecución o una maniobra.
 
En cualquier caso, se trata de una discusión sobre el sexo de los ángeles. Si Cristina gana la elección, seguramente todas las causas judiciales se ordenen y ella quede impune. Así funciona el sistema judicial argentino. Si la pierde, en cambio, las causas seguirán. Más temprano que tarde sufrirá una condena que la inhabilitará para ser candidata nuevamente. Y cuando termine su mandato como senadora, perderá los fueros.

 
La Gloria o Devoto
 
Ese drama le impide a Cristina declinar la candidatura a presidenta. Hay varias razones que permiten pensar que eso sería una buena noticia para la oposición. En principio, sería mucho más sencillo que el peronismo se uniera.
 
Hay candidatos del sector que, según las encuestas, tienen más posibilidades de ganar un ballotage. Ninguno de los candidatos alternativos afrontará procesos judiciales serios en los próximos meses.
 
La aparición de una figura nueva rápidamente generará un debate distinto, en el cual la mayoría de los que rechazan a Macri podrían inclinarse hacia el voto opositor.
 
De hecho, desde que Cristina llegó a la Presidencia, perdió cuatro de las cinco elecciones contra el macrismo, la última contra un dirigente de segundo nivel. Pero si Cristina se baja, la cuestión judicial acelerará. Es una cuestión política, tal vez ideológica, pero también fuertemente personal. Tiene que ganar.
 
Un reflejo de todo esto es lo que pasó durante esta semana en el frente judicial. Por un lado, la viuda del ex secretario privado de Néstor Kirchner contó que le pagaron un montón de dinero a un juez para que no investigara el patrimonio de quien entonces era su marido.
 
El juez había sido designado por Cristina a instancias de la Secretaría de Inteligencia del Estado, que le había acercado los temas sobre los que debía responder en el examen previo a ser elegido.
 
Por otro lado, el ex contador de la familia Kirchner contó como llegaba el dinero a la mansión de Río Gallegos y cómo otro juez, que ya renunció a su juzgado, manipuló pericias para no investigar el formidable patrimonio de los Kirchner.
 
El juzgado ha filtrado además que ellos dos -la viuda del ex secretario privado, el ex contador- más el ex ministro de Economía de Santa Cruz han ofrecido innumerable documentación y datos sobre el destino del dinero de la corrupción.
 
Ningún otro candidato tendrá que lidiar con semejantes desafíos. Para cualquiera le sería más fácil. Cualquier otro enfrentará un destino más alejado a una tragedia griega: apenas ganar o perder.
 
El derrotero de la causa de los cuadernos ha incorporado nuevos episodios esta semana. No todos ellos perjudican a la ex presidenta. La aparición de constancia documental sobre la relación personal entre Carlos Stornelli y el abogado Marcelo D'Alessio, quien pedía coimas en nombre del fiscal, es un hecho que merece una investigación seria.
 
Stornelli, además de denunciar una "operación", que es lo que hacen todos los culpables, debería aclarar cuál era su vínculo con un personaje tan oscuro.
 
En su momento, cuando era jefe de seguridad de Boca Juniors, Stornelli se hizo amigo personal de Rafael Di Zeo, el jefe de esa barra, a quien debía controlar o denunciar por sus múltiples ilícitos. Con el tiempo, pidió disculpas por esa amistad. El fiscal, como se ve, es un hombre que, en el mejor de los casos, no suele elegir bien a sus relaciones. Tal vez tenga mucho más que explicar que esa debilidad.
 
Pero es difícil que ese escándalo tuerza una causa que suma elementos contundentes desde su arranque y que ofrece una pintura descarnada de las características transversales de la corrupción argentina.
 
Para percibirlo, basta mirar la lista de declaraciones indagatorias que pidió el jueves Claudio Bonadío: allí están Cristina y sus ministros, y un centenar de empresarios.
 
Toda esa información permite pensar que la corrupción no empezó el día en que los Kirchner llegaron al poder ni terminará con su exclusión del sistema político. Pero el detalle es que en esa guía figura el nombre de una sola candidata: Cristina Kirchner. El resto de los candidatos no están afectados directamente. Y ella es especialmente vulnerable.
 
En el fondo de la cuestión, lo que subyace es la pregunta que Cristina no pudo contestar, hace ya largos años, en la conferencia de prensa que dio en Harvard: "¿Cual es el origen de su patrimonio?". Los malabares que hacen sus defensores en público son realmente ingenuos.
 
"Que lo corruptos se hagan cargo. Yo no los voy a defender", dice Alberto Fernández, por ejemplo, con tono indignado y sin dar nombres.
 
En el medio, hay hoteles, millones de dólares que aparecen en la caja de seguridad de una hija, más millones que un ex secretario privado invierte en Estados Unidos, empresarios que se hicieron multimillonarios de la noche a la mañana, fajos de dinero que se cuentan en la Rosadita, jueces venales que son denunciados por recibir coimas para salvar a los principales involucrados, bolsos que se revolean en un convento.
 
Por divertido que parezca, es triste que en un país pasen estas cosas. Será triste si Cristina se sale con la suya porque el sistema político no pudo ofrecer una opción más sana para las millones de personas que, con muchos argumentos, rechazan al actual Gobierno.
 
Y será triste si finalmente termina detenida, porque al menos un tercio de la sociedad sentirá sus derechos democráticos violentados. Es triste que haya jueces ladrones y fiscales que se codeen con personajes oscuros que piden coima en su nombre, empresarios multimillonarios que armaron una asociación ilícita para robar plata.
 
Mucha gente se excita cuando aparece la pus a la luz del día. Tal vez no perciba en su dimensión el deterioro que todo esto genera para la sociedad y el sistema democrático.
 
Por Ernesto Tenembaum
 
Fuente: Infobae
 

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18-04-2019 / 10:04
18-04-2019 / 09:04
Durante semanas los medios ultraoficialistas: Clarín, La Nación e Infobae, estuvieron anticipando supuestas medidas para conjurar el impacto inflacionario, para aguantar hasta las elecciones. Es que el desquicio de precios descontrolados, tarifas en incesante aumento, despidos y suspensiones masivas complican las posibilidades de reelección de Mauricio Macri.
 
Y el anuncio falló desde su misma presentación. Se supone que la intención, ante una realidad económica que le es absolutamente esquiva al gobierno de Macri, y tras un golpe de nocaut como el dato de la inflación de marzo, era que el Gobierno demostrara que estaba de pie, que generara confianza como para que le creyeran que podía llegar a las elecciones entero.
 
Lo calificaron de Plan Aspirina, Plan Parche, "paquetito" y hasta hubo quien lo comparó con la táctica de un técnico de fútbol que se sabe despedido y juega en el último partido con toda la audacia que nunca tuvo, con los jugadores y la estrategia en los que nunca creyó, para despedirse, fracasado, diciendo "hice lo que me pedía la gente".
 
El primer gesto fue esconder al Presidente y mostrarlo apenas asomado a un video mal editado del cual se presumía ser producto de una charla espontánea con una vecina. Mala elección. Peor aún para quienes tuvieron que dar la cara y responder ante la inevitable pregunta del periodismo. ¿Por qué no hizo los anuncios el Presidente?
 
También hizo agua el fondo de las medidas. ¿Hacía falta recurrir justamente a medidas K, tantas veces vilipendiadas, para ser presentadas ahora como salvavidas? Procrear, Precios Cuidados, congelamiento de tarifas, créditos con fondos de Anses, son conceptos que el gobierno demonizó durante tres años y medio como emblemas K, y hoy se convierten en instrumentos "para llevar alivio a las familias".
 
Es un paquete de medidas confusas, "parches" que no pueden provocar un impacto en el consumo: precios accesibles de la carne pero con reducido alcance en su disponibilidad, créditos de costo elevadísimo para familias que cobran dos mangos, tarifas ya a niveles exorbitantes sobre las que se promete no aplicarles más aumentos hasta fin de año, acuerdo de estabilidad de precios sobre una cantidad muy limitada de productos y luego de haber tenido un fuerte aumento previo.
 
Plan de pagos de la AFIP para deudas impositivas que no resuelven el problema central que genera la inactividad de las empresas. Créditos que no solucionan los problemas que afectan al conjunto de la sociedad, y que el programa del FMI eterniza: la debacle del ingreso y la producción. El verdadero "precio cuidado" (o congelado) es el salario. Y sin recomposición de los ingresos y sin reactivación productiva, no hay posibilidad de tener un horizonte distinto al de un colapso, que es lo que hoy se tiene por delante.
 
La Opinión Popular
 

17-04-2019 / 10:04
Ayer fue otro día negro para el Gobierno de Mauricio Macri, la inflación trepó al 4,7% en marzo y acumuló en el primer trimestre 11,8%, según informó el Indec. Desesperados por la elevada inflación y el posible resultado adverso en las próximas elecciones, el Gobierno le pidió FMI congelar las bandas de no intervención del Banco Central hasta fin de año entre un piso de $ 39,75 y un techo de $ 51,45.
 
Es claro que el FMI maneja el rumbo del país. Luego del anuncio del presidente del Central, Guido Sandleris, el Fondo destacó la medida y sostuvo que la inflación es un "desafío difícil para las autoridades argentinas", pero que se reduciría en los próximos meses. Con el combo de tarifazos y posibles saltos del dólar difícilmente caiga la inflación.
 
En los últimos doce meses la inflación alcanzó los 54,7 %, los rubros que más se encarecieron en marzo fueron los alimentos y bebidas, la educación y las prendas de vestir y calzado. La suba de precios impacta con más fuerza en los sectores más pobres ya que destinan la mayor parte de sus ingresos a la compra de los alimentos (lo que más aumentó).
 
Por los altos precios y el menor poder adquisitivo, el consumo se desplomó. Según un relevamiento, las ventas de los productos que componen la canasta básica (alimentos, bebidas, artículos de limpieza) registraron el mes pasado una baja del 8,7 % en volumen. Una baja que sólo se compara con lo registrado en la gran crisis del 2002.
 
Este miércoles el Presidente, y luego en conferencia de prensa los ministros de Hacienda, Nicolás Dujovne; de Salud y Desarrollo Social, Carolina Stanley, y de Producción y Trabajo, Dante Sica, anunciarán medidas cosméticas electoralistas para "tolerar" la inflación, que incluirían una ampliación del programa Precios Cuidados, descuentos en supermercados y créditos de Anses para jubilados y beneficiarios de AUH. Hubo empresas como Molinos y La Paulina que se adelantaron y ya remarcaron sus precios.
 
El Gobierno apuesta a impedir una posible corrida cambiaria que hunda las aspiraciones de Macri de ser reelecto aunque cuenta con herramientas limitadas para evitar un nuevo salto del dólar. El FMI es partidario de la libre flotación del dólar, es decir que haya más devaluación si el "mercado" así lo exige, pero más devaluación dispararía aún más la inflación, la situación sería caótica y el macrismo se tendría que despedir de cualquier chance electoral.
 
El FMI respalda a Macri, pero como ya adelantó la directora gerente Christine Lagarde "sería una tontería que cualquier candidato diera la espalda al trabajo que se está haciendo", es decir gane quien gane oficialistas u opositores el mensaje es claro: habrá que seguir bajo la bota del FMI con más ajustes, reforma laboral y previsional. En tanto, la estrategia de Cambiemos es aguantar hasta las elecciones sin que se produzca una debacle, pero después el futuro es tétrico.
 
La Opinión Popular
 

16-04-2019 / 09:04
El 11 de abril pasado, Mauricio Macri lanzó entre bombos y platillos un fenomenal Plan Nacional Anticorrupción 2019-2023 para poner bajo la lupa a todas las dependencias del gobierno, pero ahora, la titular de la Oficina Anticorrupción, que diseñó este aparatoso plan, Laura Alonso, ha dicho que ni ella ni su oficina intervendrán en causas de corrupción de funcionarios de Cambiemos. No existe.
 
Así cualquiera. Es fabuloso tener un plan anticorrupción contra los otros y al mismo tiempo encubrir la corrupción de los propios al paralizar al organismo que los debería investigar. Laura Alonso se convierte con estas declaraciones en la luchadora Anticorrupción típica del discurso de Cambiemos.
 
Como los periodistas que se llaman "independientes" y ahora nos enteramos que trabajan para los servicios de inteligencia, Laura Alonso es lo contrario de lo que dice. En el programa de Luis Majul, indicó que es una decisión no investigar ni ser querellante en las causas de corrupción del Gobierno "para preservar cualquier tipo de sospecha o duda sobre la falta de imparcialidad". Es al revés: esa decisión confirma la falta de imparcialidad de Alonso.
 
Esta Oficina Anticorrupción es un chiste desde el momento en que Macri emitió un decreto que cambiaba los requisitos que debería cumplir el titular de la OA y los dibujó a imagen y semejanza de Laura Alonso, su candidata.
 
De hecho, Anticorrupción intervino en varios casos del gobierno de Cambiemos, el partido al cual pertenece Alonso. A mediados de 2016 fue acusada por su actuación en los Panamá Papers por la Fundación por la Paz y el Cambio Climático de Argentina: "mal desempeño de sus funciones", "abuso de autoridad" e "incumplimiento de deberes públicos". Laura Alonso defendió a Macri argumentando que constituir sociedad en paraíso fiscal no es delito en sí mismo.
 
El ex ministro de Energía Juan José Aranguren fue denunciado por comprar gas a Chile, sin licitación, mediante un acuerdo con ese país con un sobreprecio 53% mayor que el GNL que llega por barco y 128% más caro que las importaciones de Bolivia, y favorecer con ese procedimiento a la empresa Shell, de la cual es accionista. Alonso archivó la denuncia.
 
Hay muchas situaciones de este tipo. Alonso tiene denuncias en la Justicia por "persecución selectiva" por la manera como decide en qué causas intervenir y en cuáles no. En febrero de 2017, un grupo de diputados denunció a la Oficina Anticorrupción de Laura Alonso, por el escandaloso acuerdo firmado entre el gobierno de Macri con el Correo Argentino, por el cual se le condonaba al Grupo Macri, una deuda de 70 mil millones de pesos con el Estado. Alonso no es anticorrupta, usa a su organismo para hacer politiquería, lo cual es corrupción.
 
La Opinión Popular
 

16-04-2019 / 09:04
A diez semanas del cierre de listas, los u$s60 millones diarios del FMI empezarán a sellar la estrategia electoral del Gobierno de Mauricio Macri.
 
Si la mayor oferta de dólares, ayudada por la liquidación de la cosecha, alcanza a neutralizar la presión de la catástrofe inflacionaria y de la incertidumbre electoral sobre el dólar, Macri ratificará de forma definitiva su armado político electoral y todo el PRO se pondrá la camiseta de Durán Barba conducción.
 
El primer hecho, la estabilización del dólar, es el más deseado por todos en el oficialismo. Pero su consecuencia, la ratificación del modelo, es el más temido.
 
No lo quieren los radicales, no lo quiere María Eugenia Vidal, no lo quiere Horacio Rodríguez Larreta y no lo quiere Emilio Monzó. Creen que un veranito antes del cierre de listas provocará cinco meses de turbulencias.
 
"Si el dólar se mantiene o cede, el Gobierno lo va a tomar como una señal de acierto y va a ratificar todo lo de siempre. Si eso pasa, el verdadero enigma arranca entre el cierre de listas y el ballotage. Hay tres hitos: el día que Cristina anuncie que es candidata, el día de la PASO, en que muestre que es competitiva, y el día de la primera vuelta, cuando se meta en el ballotage. Esos tres días son un samba cambiario", vaticina una de las caras más visibles del Gobierno.
 
Agrega un dato más: "Y toda la sangría desde ahora hasta el ballotage, es responsabilidad de nuestro candidato, el Presidente de la Nación. Se la van a cobrar en la factura electoral de él". Por eso, ya hay quienes dicen en Cambiemos: cuanto mejor, peor.
 

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