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"El resultado electoral nos genera una gran responsabilidad". Gustavo Bordet
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Nacionales - 08-02-2019 / 10:02
PANORAMA SEMANAL

Macri y el tarifazo sin fin

Macri y el tarifazo sin fin
Con los brutales tarifazos, el gobierno de Mauricio Macri tiene como una de sus metas obsesivas alcanzar el equilibrio de las cuentas públicas y para ello tiene previsto un plan de ajuste que permita alcanzar este año el déficit 0. Claro que ese objetivo sólo incluye al resultado primario (ingresos menos egresos) y no a los intereses de la exorbitante deuda externa contraída por Macri, lo que mantendría al fisco en rojo permanente.
El camino largo y difícil de ajuste fiscal y monetario, que implementó el gobierno de Mauricio Macri, empezó el año con dos congelamientos. El primero fue el del subsidio que reciben los hogares pobres para acceder a la garrafa social, que lanzó Axel Kicillof sobre el final del gobierno K para desmontar el circuito de corrupción que había florecido al amparo las subvenciones que hasta entonces pagaba Julio De Vido a las fraccionadoras de gas.
 
La semana pasada, el secretario de Energía, Gustavo Lopetegui, autorizó que la garrafa social suba un 37% pero mantuvo sin variaciones la ayuda de $152 por garrafa que cobran 2,8 millones de hogares gracias al Plan Hogar.
 
El segundo congelamiento fue el del Plan Progresar, puesto en marcha en 2014 para impulsar a los jóvenes a concluir sus estudios primarios, secundarios o terciarios. El programa abrió esta semana sus inscripciones para el ciclo lectivo 2019 con los mismos montos que en 2018: entre $1.250 y $4.900 por alumno por mes, según el nivel de avance en los estudios. Como si el año pasado el INDEC no hubiese registrado una inflación del 47,6%.
 
Lopetegui fue mucho más comprensivo con las distribuidoras de gas, que le exigieron pagarle el fluido a las petroleras en un plazo mayor a los 30 días que exigían en el nuevo sistema de subastas que terminó de afinar esta semana.
 
Procuró que no pase como con las tarifas de electricidad, que volvieron al ojo de la tormenta por los cortes de suministro de la semana pasada. Ocurre que el incremento de las facturas de luz que empezó a regir el viernes pasado se engrosó mucho por las "deudas del gradualismo".
 
Como en su momento Juan José Aranguren no pudo aplicar de un saque los brutales aumentos que anunció, el Gobierno permitió a las distribuidoras que computen una deuda a nombre de cada usuario y esas deudas se apilaron ahora con el incremento de los precios que cobran las generadoras.
 
Como establecieron en un revelador informe las investigadoras Lara Bersten y Cecilia Graschinsky (CONICET-UMET-UnPaz), se trata de un "laberinto tarifario". El aumento de la luz que se aplicará entre este mes y el próximo incluye, además de ese reconocimiento a los generadores como el amigo de MacriNicky Caputo, una serie de cuotas pendientes de 2017 y otras de la última indexación de agosto.
 
Todas deudas sobre las que se aplican intereses altísimos. Los intereses que fijó Guido Sandleris para apurar el paso en el camino "largo y difícil" que invitan a transitar los jerarcas del FMI: Lagarde y Werner. Y que se volverían a engrosar en caso de que el dólar se disparase de nuevo por una corrida preelectoral. Un verdadero tarifazo sin fin.

 
La transferencia de Cristina, la senda Werner y el tarifazo sin fin
 
-¿Y si no se presenta?
 
La pregunta, que repiqueteó insistente en los cenáculos del establishment durante la primera semana de una campaña todavía sin candidatos, alude obviamente a Cristina Kirchner. Ella volvió anteanoche de El Calafate y recién ayer empezó a reunir a su tropa en el Instituto Patria.
 
Lo único que cambió durante las semanas que pasó allá, comentó con uno de sus interlocutores, fue la renuncia de María Eugenia Vidal a desdoblar las elecciones bonaerenses. La primera noticia desestabilizante del calendario electoral.
 
Así como la decisión de la gobernadora reacomodó las fichas del oficialismo sobre el tablero y movió a su vez a otros gobernadores en sentido contrario (los radicales Alfredo Cornejo, de Mendoza, y Gerardo Morales, de Jujuy, que sí desdoblarán), el peso decisivo de la expresidenta dentro de la oposición quedó ratificado en esas discretas conversaciones entre empresarios.
 
Espantados ante la perspectiva de su regreso pero también desencantados con los resultados de la gestión de Mauricio Macri, los hombres de negocios apuestan al surgimiento de un tercer candidato. Su principal esperanza es Roberto Lavagna, que rompió el silencio esta semana pero solo para avisar que definirá su candidatura más adelante.
 
El foco de los estrategas electorales del oficialismo y la oposición está puesto por estos días en la transferencia de los votos, tanto entre distintos candidatos como entre distintas instancias electorales.
 
Fue lo que más llamó la atención de quienes recibieron el reporte completo de 18 páginas de la encuesta que hizo la consultora M&R Asociados / Query Argentina, la primera tras el anuncio de que la provincia votará el mismo día que el resto del país.
 
¿Cómo opera esa transferencia? Vidal transferiría 70% de sus votos a Macri y Axel Kicillof (si fuera candidato a gobernador) transferiría un 84% de los suyos a CFK.
 
Lo que debilita las posibilidades de Macri de imponerse en la provincia no solo es eso, sino que además el Presidente casi no recibe adhesiones de votantes de otros candidatos a gobernador.
 
Del 15% de bonaerenses que no votarían a Vidal, a Kicillof ni a la izquierda, un tercio optaría por Cristina y casi ninguno por él. Resultado: en el distrito más populoso, sin desdoblar, Vidal se impone a Kicillof 40% a 28% pero Cristina le gana a Macri 34% a 28%.
 
Entre la primera vuelta y el balotaje, las "transferencias" también exhiben una notable polarización. Es lo que explica en parte las caras largas que se vieron en el acto del peronismo alternativo en Mar del Plata. Sergio Massa, el único que figura en el pelotón delantero, cosecha un exiguo 9%. De eso, en una eventual segunda vuelta, la expresidenta recibiría "un poco más" que el Presidente, estimó el trabajo de Query.
 
-¿Pero qué pasa si no se presenta?
 
Es el escenario más temido en la Rosada. Y no porque Roberto Lavagna les infunda especial terror, sino porque cualquier candidato al que Cristina señale como propio puede recibir esa transferencia de votos antimacristas sin heredar su imagen negativa ni sus votos "no positivos" en una eventual segunda vuelta.
 
"La veo con muchas ganas de cuidar a la nieta y dejar a alguien", azuzó esta semana ante empresarios el multifacético Eduardo Valdés, contertulio del Papa pero también de la propia Cristina y del zar de los aeropuertos Eduardo Eurnekian.
 
Lo que no está para nada claro es a quién podría dejar. Felipe Solá apuesta a ser él. Pero Massa y Lavagna también evitaron cerrarle la puerta a esa posibilidad. Ni siquiera descarta una confluencia Graciela Camaño, férrea antikirchnerista y madrina política del exjefe de Gabinete. El único que se autoexcluyó precozmente fue el senador Miguel Pichetto, aunque su registro de reuniones del Senado sugiere que podría revisar esa posición.
 
 
Largo y difícil
 
De la encuesta de Query, en realidad, el resultado más inquietante para Cambiemos es otro. A la pregunta sobre qué factor determinará su voto en octubre, un 67% de los 1.214 bonaerenses consultados optaron por la economía. Lejos, en segundo lugar, un 22% eligió "corrupción e inseguridad". El eje que eligió el Gobierno antes de fin de año y por el cual levantaron el perfil los ministros Patricia Bullrich y Germán Garavano.
 
En el debate sobre la economía, con derrumbes interanuales como los que acaba de confirmar el INDEC para diciembre (14,7% la industria y 20,5% la construcción), Jaime Durán Barba aconsejó ni siquiera meterse.
 
"No puedo negar que hay un componente económico en el voto, pero creo que la sociedad no se va a enfocar solamente en variables de corto plazo", dijo Nicolás Dujovne tras un Foro de Davos en el que la delegación argentina sufrió más frío que de costumbre.
 
En esa discusión sobre el bolsillo, según las encuestas, el que se hace fuerte es Axel Kicillof. Recluido con su familia en la margen uruguaya del Río de la Plata durante los últimos días pero muy activo en la campaña bonaerense hasta fines de enero. El exministro intuye que jugará un rol clave pero todavía no sabe cuál. Depende también de si su jefa opta por ser candidata o si se juega a la transferencia.
 
El lunes se sumará un nuevo actor a la campaña: la misión del Fondo Monetario que llega para revisar los resultados del segundo programa de asistencia firmado el año pasado.
 
Encabezada por Roberto Cardarelli, la misión no tiene especial relevancia técnica porque las principales variables monetarias y financieras se supervisan en tiempo real, vía whatsapp y a través de los delegados permanentes que ya se instalaron en el Banco Central.
 
Políticamente, en cambio, el tercer desembarco de los enviados de Christine Lagarde desde mediados del año pasado sí promete alto voltaje. Tanto por lo que puedan decir en público como por lo que vayan a intercambiar en privado con referentes de la oposición, el empresariado y la CGT.
 
Contra lo que indica su histórico protocolo, el Fondo está bastante locuaz. El jefe para el Hemisferio Occidental del FMI, Alejandro Werner, fue muy crudo en un reportaje que publicó anteayer la versión latinoamericana del diario español El País.
 
"En la primera mitad de 2018, Argentina sufrió. Ahora tiene que acelerar el paso en lo fiscal y en lo monetario. Vamos a empezar a ver crecimiento a partir del segundo trimestre y un descenso de la inflación, pero es un camino largo y difícil", dijo.
 
Por Alejandro Bercovich
 
Fuente: BAE Negocios
 

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18-04-2019 / 10:04
18-04-2019 / 09:04
Durante semanas los medios ultraoficialistas: Clarín, La Nación e Infobae, estuvieron anticipando supuestas medidas para conjurar el impacto inflacionario, para aguantar hasta las elecciones. Es que el desquicio de precios descontrolados, tarifas en incesante aumento, despidos y suspensiones masivas complican las posibilidades de reelección de Mauricio Macri.
 
Y el anuncio falló desde su misma presentación. Se supone que la intención, ante una realidad económica que le es absolutamente esquiva al gobierno de Macri, y tras un golpe de nocaut como el dato de la inflación de marzo, era que el Gobierno demostrara que estaba de pie, que generara confianza como para que le creyeran que podía llegar a las elecciones entero.
 
Lo calificaron de Plan Aspirina, Plan Parche, "paquetito" y hasta hubo quien lo comparó con la táctica de un técnico de fútbol que se sabe despedido y juega en el último partido con toda la audacia que nunca tuvo, con los jugadores y la estrategia en los que nunca creyó, para despedirse, fracasado, diciendo "hice lo que me pedía la gente".
 
El primer gesto fue esconder al Presidente y mostrarlo apenas asomado a un video mal editado del cual se presumía ser producto de una charla espontánea con una vecina. Mala elección. Peor aún para quienes tuvieron que dar la cara y responder ante la inevitable pregunta del periodismo. ¿Por qué no hizo los anuncios el Presidente?
 
También hizo agua el fondo de las medidas. ¿Hacía falta recurrir justamente a medidas K, tantas veces vilipendiadas, para ser presentadas ahora como salvavidas? Procrear, Precios Cuidados, congelamiento de tarifas, créditos con fondos de Anses, son conceptos que el gobierno demonizó durante tres años y medio como emblemas K, y hoy se convierten en instrumentos "para llevar alivio a las familias".
 
Es un paquete de medidas confusas, "parches" que no pueden provocar un impacto en el consumo: precios accesibles de la carne pero con reducido alcance en su disponibilidad, créditos de costo elevadísimo para familias que cobran dos mangos, tarifas ya a niveles exorbitantes sobre las que se promete no aplicarles más aumentos hasta fin de año, acuerdo de estabilidad de precios sobre una cantidad muy limitada de productos y luego de haber tenido un fuerte aumento previo.
 
Plan de pagos de la AFIP para deudas impositivas que no resuelven el problema central que genera la inactividad de las empresas. Créditos que no solucionan los problemas que afectan al conjunto de la sociedad, y que el programa del FMI eterniza: la debacle del ingreso y la producción. El verdadero "precio cuidado" (o congelado) es el salario. Y sin recomposición de los ingresos y sin reactivación productiva, no hay posibilidad de tener un horizonte distinto al de un colapso, que es lo que hoy se tiene por delante.
 
La Opinión Popular
 

17-04-2019 / 10:04
Ayer fue otro día negro para el Gobierno de Mauricio Macri, la inflación trepó al 4,7% en marzo y acumuló en el primer trimestre 11,8%, según informó el Indec. Desesperados por la elevada inflación y el posible resultado adverso en las próximas elecciones, el Gobierno le pidió FMI congelar las bandas de no intervención del Banco Central hasta fin de año entre un piso de $ 39,75 y un techo de $ 51,45.
 
Es claro que el FMI maneja el rumbo del país. Luego del anuncio del presidente del Central, Guido Sandleris, el Fondo destacó la medida y sostuvo que la inflación es un "desafío difícil para las autoridades argentinas", pero que se reduciría en los próximos meses. Con el combo de tarifazos y posibles saltos del dólar difícilmente caiga la inflación.
 
En los últimos doce meses la inflación alcanzó los 54,7 %, los rubros que más se encarecieron en marzo fueron los alimentos y bebidas, la educación y las prendas de vestir y calzado. La suba de precios impacta con más fuerza en los sectores más pobres ya que destinan la mayor parte de sus ingresos a la compra de los alimentos (lo que más aumentó).
 
Por los altos precios y el menor poder adquisitivo, el consumo se desplomó. Según un relevamiento, las ventas de los productos que componen la canasta básica (alimentos, bebidas, artículos de limpieza) registraron el mes pasado una baja del 8,7 % en volumen. Una baja que sólo se compara con lo registrado en la gran crisis del 2002.
 
Este miércoles el Presidente, y luego en conferencia de prensa los ministros de Hacienda, Nicolás Dujovne; de Salud y Desarrollo Social, Carolina Stanley, y de Producción y Trabajo, Dante Sica, anunciarán medidas cosméticas electoralistas para "tolerar" la inflación, que incluirían una ampliación del programa Precios Cuidados, descuentos en supermercados y créditos de Anses para jubilados y beneficiarios de AUH. Hubo empresas como Molinos y La Paulina que se adelantaron y ya remarcaron sus precios.
 
El Gobierno apuesta a impedir una posible corrida cambiaria que hunda las aspiraciones de Macri de ser reelecto aunque cuenta con herramientas limitadas para evitar un nuevo salto del dólar. El FMI es partidario de la libre flotación del dólar, es decir que haya más devaluación si el "mercado" así lo exige, pero más devaluación dispararía aún más la inflación, la situación sería caótica y el macrismo se tendría que despedir de cualquier chance electoral.
 
El FMI respalda a Macri, pero como ya adelantó la directora gerente Christine Lagarde "sería una tontería que cualquier candidato diera la espalda al trabajo que se está haciendo", es decir gane quien gane oficialistas u opositores el mensaje es claro: habrá que seguir bajo la bota del FMI con más ajustes, reforma laboral y previsional. En tanto, la estrategia de Cambiemos es aguantar hasta las elecciones sin que se produzca una debacle, pero después el futuro es tétrico.
 
La Opinión Popular
 

16-04-2019 / 09:04
El 11 de abril pasado, Mauricio Macri lanzó entre bombos y platillos un fenomenal Plan Nacional Anticorrupción 2019-2023 para poner bajo la lupa a todas las dependencias del gobierno, pero ahora, la titular de la Oficina Anticorrupción, que diseñó este aparatoso plan, Laura Alonso, ha dicho que ni ella ni su oficina intervendrán en causas de corrupción de funcionarios de Cambiemos. No existe.
 
Así cualquiera. Es fabuloso tener un plan anticorrupción contra los otros y al mismo tiempo encubrir la corrupción de los propios al paralizar al organismo que los debería investigar. Laura Alonso se convierte con estas declaraciones en la luchadora Anticorrupción típica del discurso de Cambiemos.
 
Como los periodistas que se llaman "independientes" y ahora nos enteramos que trabajan para los servicios de inteligencia, Laura Alonso es lo contrario de lo que dice. En el programa de Luis Majul, indicó que es una decisión no investigar ni ser querellante en las causas de corrupción del Gobierno "para preservar cualquier tipo de sospecha o duda sobre la falta de imparcialidad". Es al revés: esa decisión confirma la falta de imparcialidad de Alonso.
 
Esta Oficina Anticorrupción es un chiste desde el momento en que Macri emitió un decreto que cambiaba los requisitos que debería cumplir el titular de la OA y los dibujó a imagen y semejanza de Laura Alonso, su candidata.
 
De hecho, Anticorrupción intervino en varios casos del gobierno de Cambiemos, el partido al cual pertenece Alonso. A mediados de 2016 fue acusada por su actuación en los Panamá Papers por la Fundación por la Paz y el Cambio Climático de Argentina: "mal desempeño de sus funciones", "abuso de autoridad" e "incumplimiento de deberes públicos". Laura Alonso defendió a Macri argumentando que constituir sociedad en paraíso fiscal no es delito en sí mismo.
 
El ex ministro de Energía Juan José Aranguren fue denunciado por comprar gas a Chile, sin licitación, mediante un acuerdo con ese país con un sobreprecio 53% mayor que el GNL que llega por barco y 128% más caro que las importaciones de Bolivia, y favorecer con ese procedimiento a la empresa Shell, de la cual es accionista. Alonso archivó la denuncia.
 
Hay muchas situaciones de este tipo. Alonso tiene denuncias en la Justicia por "persecución selectiva" por la manera como decide en qué causas intervenir y en cuáles no. En febrero de 2017, un grupo de diputados denunció a la Oficina Anticorrupción de Laura Alonso, por el escandaloso acuerdo firmado entre el gobierno de Macri con el Correo Argentino, por el cual se le condonaba al Grupo Macri, una deuda de 70 mil millones de pesos con el Estado. Alonso no es anticorrupta, usa a su organismo para hacer politiquería, lo cual es corrupción.
 
La Opinión Popular
 

16-04-2019 / 09:04
A diez semanas del cierre de listas, los u$s60 millones diarios del FMI empezarán a sellar la estrategia electoral del Gobierno de Mauricio Macri.
 
Si la mayor oferta de dólares, ayudada por la liquidación de la cosecha, alcanza a neutralizar la presión de la catástrofe inflacionaria y de la incertidumbre electoral sobre el dólar, Macri ratificará de forma definitiva su armado político electoral y todo el PRO se pondrá la camiseta de Durán Barba conducción.
 
El primer hecho, la estabilización del dólar, es el más deseado por todos en el oficialismo. Pero su consecuencia, la ratificación del modelo, es el más temido.
 
No lo quieren los radicales, no lo quiere María Eugenia Vidal, no lo quiere Horacio Rodríguez Larreta y no lo quiere Emilio Monzó. Creen que un veranito antes del cierre de listas provocará cinco meses de turbulencias.
 
"Si el dólar se mantiene o cede, el Gobierno lo va a tomar como una señal de acierto y va a ratificar todo lo de siempre. Si eso pasa, el verdadero enigma arranca entre el cierre de listas y el ballotage. Hay tres hitos: el día que Cristina anuncie que es candidata, el día de la PASO, en que muestre que es competitiva, y el día de la primera vuelta, cuando se meta en el ballotage. Esos tres días son un samba cambiario", vaticina una de las caras más visibles del Gobierno.
 
Agrega un dato más: "Y toda la sangría desde ahora hasta el ballotage, es responsabilidad de nuestro candidato, el Presidente de la Nación. Se la van a cobrar en la factura electoral de él". Por eso, ya hay quienes dicen en Cambiemos: cuanto mejor, peor.
 

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