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Sociedad e Interés General - 07-02-2019 / 18:02
EFEMÉRIDES POPULARES. EL 08/02/2012: SE PIERDE UNO DE LOS PADRES FUNDADORES DEL ROCK ARGENTINO

"El Flaco" Spinetta, un mito incuestionable del rock nacional

El 08 de febrero de 2012 murió Luis Alberto Spinetta, uno de los máximos exponentes del rock nacional. Artista excepcional y poeta inigualable, sus canciones emocionaron a varias generaciones de argentinos y lo seguirán haciendo -sin dudas- por muchas más. En la imagen: el Flaco Spinetta, sonriente y empuñando una guitarra eléctrica, cantaba: “Muchacha ojos de papel, ¿adónde vas? Quédate hasta el alba. Muchacha pequeños pies, no corras más. Quédate hasta el alba. Sueña un sueño despacito entre mis manos hasta que por la ventana suba el sol. Muchacha piel de rayón, no corras más. Tu tiempo es hoy.”
El 08 de febrero de 2012 murió Luis Alberto Spinetta, uno de los máximos exponentes del rock nacional. Artista excepcional y poeta inigualable, sus canciones emocionaron a varias generaciones de argentinos y lo seguirán haciendo -sin dudas- por muchas más.

El Flaco fue un cantante, guitarrista, poeta y compositor de rock, considerado como uno de los más importantes del país. La gran complejidad de sus obras, tanto en lo instrumental, como en lo lírico y poético, le valió el reconocimiento en Latinoamérica y el resto del mundo.

Mentor de grupos esenciales desde los que fue marcando su impronta como Almendra, Pescado Rabioso, Invisible, Jade Los Socios del Desierto y de un camino en solitario también signado por la belleza. En sus letras hay influencia de escritores, poetas, artistas y pensadores como Rimbaud, Vincent Van Gogh, Carl Gustav Jung, Sigmund Freud, Friedrich Nietzsche, Foucault, Deleuze, Carlos Castaneda y Artaud, del cual incluso lleva su nombre uno de sus discos.

Es considerado uno de los padres del rock argentino junto con Lito Nebbia, Javier Martínez, Moris, Pappo y Tanguito entre otros. El rock argentino perdió con la muerte deSpinetta al máximo artista de un género al que dotó de magia, innovación y sensibilidad en más de cuatro décadas de consecuente trayectoria.

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EL FLACO SPINETTA

El poeta del rock nacional 

El rock argentino perdió con la muerte de Luis Alberto Spinetta al máximo artista de un género al que dotó de magia, innovación y sensibilidad en más de cuatro décadas de consecuente trayectoria. El "Flaco" no dejó nunca jamás de "Sonar Bien" y esa marca es un faro que no cesará de alumbrar los caminos por donde debe transitar una música de hermosura universal forjada en este lugar del mundo. 


El músico falleció este miércoles en su casa, rodeado por sus hijos Dante, Catarina, Valentino y Vera, luego de haber pasado 25 días internado en el Instituto Cemic por divertículos. En julio pasado le habían diagnosticado cáncer de pulmón. No habrá velatorio ni entierro público.Tenía 62 años.

Luis Alberto Spinetta volvió a Salta en agosto del 2007, después de mucho tiempo y brindó, como se esperaba, un show perfecto. Ante un Teatro del Huerto completo, El Flaco comenzó el recital sin tocar, saludó, agradeció y comenzó con un discurso un tanto extraño para arrancar un recital, (por el accidente del 8 de octubre de 2006, cuando 9 chicos y su profesora del colegio Ecos murieron cuando un camionero alcoholizado los chocó de frente).

Autor, guitarrista y cantante, pero también poeta y pintor, el Flaco supo colmar de una elevada concepción estética a cada uno de los pasos que dio desde su nacimiento, el 23 de enero de 1950 en el barrio porteño de Belgrano.

Mentor de grupos esenciales desde los que fue regalando su impronta como Almendra, Pescado Rabioso, Invisible, Jade y Los Socios del Desierto y de un camino en solitario también signado por la belleza, falleció hoy en Buenos Aires a causa de un cáncer de pulmón que se le diagnosticó en julio de 2010.

Al filo de la Nochebuena de ese año y ante la carroña mediática acerca de su estado, utilizó la cuenta de Twitter de su hijo Dante para expresar: "desde el mes de julio sé que tengo cáncer de pulmón. Estoy muy cuidado por una familia amorosa, por los amigos del alma, y por los mejores médicos que tenemos en el país. Ante el aluvión de información inexacta, quiero aclarar públicamente las condiciones de mi estado de salud. Me encuentro muy bien, en pleno tratamiento hacia una curación definitiva".

Trazando un camino personalísimo y prolífico, el creador dio forma a una obra volcada en más de 40 álbumes donde sus canciones constituyeron un alegato estético que signó al rock argentino y lo sostuvo como un espacio fértil para la creación.

Lejos de las modas y de los vaivenes de un género que pasó de marginado y prohibido a gozar de las mieles de la difusión masiva, Spinetta sostuvo un discurso que fue, al mismo tiempo, un ejemplo de libertad y de coherencia capaz de enseñar a una legión de escuchas la necesidad de no encasillarse.

La vida musical de Spinetta comenzó a sus 17 años cuando junto a su compañero del secundario Emilio del Güercio (bajo) y también con otros dos alumnos del Instituto San Román, Edelmiro Molinari (guitarra) y Rodolfo García (batería), dio forma a Almendra.

Un simple de 1968 conteniendo "Tema de Pototo" y "El mundo entre las manos", fue el aperitivo para el lanzamiento, en 1969, de un álbum debut que contuvo canciones como "Ana no duerme", "Plegaria para un niño dormido" y "Muchacha (ojos de papel)" y logró ubicar a Almendra -junto a Manal y Los Gatos- como emblema del naciente rock local.

La corta vida del cuarteto, que se separó en 1970 con la edición de un segundo disco, no menguó el buen nombre de su obra ni mucho menos le cortó las alas a un Spinetta que un año más tarde publicó en solitario "La búsqueda de la estrella" y "Spinettalandia y sus amigos" y enseguida impulsó el nacimiento de Pescado Rabioso.

El conjunto en el que el bajo recayó primero en Bocón Frascino y luego en David Lebón, con batería a cargo de Black Amaya y el agregado del teclado de Carlos Cutaia, mostró la lírica puesta al servicio de un sonido más duro plasmado en álbumes como "Desatormentándonos" y "Pescado Rabioso 2" que contuvieron gemas de la talla de "Blues de Cris" y "Credulidad".

Por si esos pasos grupales con un repertorio casi íntegramente con su firma no bastaran, en 1973 y bajo la confusa denominación de Pescado porque se trató de una placa en solitario, publicó el magnífico "Artaud", inspirado y en homenaje a uno de los poetas en los que abrevó y de la que trascendieron "Todas las hojas son del viento", "Bajan", "Superchería" y "Cantata de puentes amarillos".

A mediados de ese mismo año convocó a Carlos Alberto Machi Rufino en bajo y Héctor "Pomo" Lorenzo en batería para dar forma a Invisible, una propuesta en la que retoma el melodismo de Almendra pero complejizado y puesto en comunicación con otros géneros.

Tres álbumes, temas como "Azafata del tren fantasma", "El anillo del Capitán Beto", "Durazno sangrando", "Los libros de la buena memoria" y "Las golondrinas de Plaza de Mayo" y la primera invitación a un tanguero como el bandoneonista Rodolfo Mederos que tomó parte en el último concierto de Invisible, formaron parte de otro legado atemporal.

En 1977 armó la Banda Spinetta, un eufemismo para otro paso individual plasmado en "A 18 minutos del sol", en 1979 se produjo el primer regreso de Almendra, luego viajó a los Estados Unidos donde registró la placa en inglés "Only love can sustain" y, luego, otra vuelta de Almendra.

Ya en los 80 convocó a los también fallecidos Beto Satragni (bajo) y Diego Rapoport (teclados), y a "Pomo" Lorenzo (batería) y Juan del Barrio (teclados) para exhibir su propia síntesis acerca del jazz-rock desde las placas "Alma de diamante", "Los niños que escriben en el cielo", "Bajo Belgrano" y "Madre en años luz".

"Contra todos los males de este mundo", "No te busques ya en el umbral", "Maribel se durmió", "Mapa de tu amor" y "Resumen porteño" fueron apenas algunos de los nuevos aportes de Luis a un cancionero de ensueño.

En paralelo publico dos vinilos: "Kamikaze" (en 1982 y con temas como "Y tu amor es una vieja medalla", "Ella también" y "Barro tal vez") y "Mondo di cromo" (en 1983, integrado por "Yo quiero ver un tren", "Será que la canción llegó hasta el sol" y "No te alejes tanto de mí").

A mediados de esa década quiso ponerse en contacto con otros grandes. Mientras la reunión con Charly García solamente generó el tema "Rezo por vos" que incluyó en el sorprendente álbum electrónico "Privé", sí concretó el encuentro con Fito Páez que se apreció en "La la la" donde el único tema compuesto a cuatro manos fue "Hay otra canción".

Otra cúspide de su labor solista se apreció en 1988 con el disco conceptual "Téster de violencia", atravesado por gemas como "La bengala perdida", "Siempre en la pared", "Al ver verás", "El marca piel", "El mono tremendo" y "Organismo en el aire".

Sin descanso, en el 89 sacó "Don Lucero" (donde registró "Fina ropa blanca") y un año después encaró su primer disco en vivo, registrado en la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA que tituló "Exactas" y en diciembre

En 1991 con "Pelusón of milk" y el bello "Seguir viviendo sin tu amor" como bastión de un repertorio tranquilo, el "Flaco" clausuró una etapa cancionera que incluyó la banda sonora del filme "Fuego Gris", de Pablo César, para ingresar en otra etapa furiosa junto a Los Socios del Desierto, un trío que completaron Daniel "Tuerto" Wirzt (batería) y Marcelo Torres (bajo).

Al siglo XXI lo recibió con "Silver sorgo", el naturalista "Para los árboles" (2003), el ep "Camalotus" y otros dos álbumes como "Pan" y "Un mañana" que, aún ayunos de grandes éxitos, ratificaron el rumbo inspirado de un hacedor que no perdió ni el rumbo ni la inquietud.

A modo de síntesis de ese camino, el 4 diciembre de 2009 colmó el estadio de Vélez, un ámbito multitudinario que transformó en reducto íntimo para disfrutar de un recorrido por sus Bandas Eternas en un maratón artístico con más de 50 canciones "La frescura y el lirismo de Almendra, el grito oscuro y enloquecedor de Pescado Rabioso, la contundencia y experimentación de Invisible, el perfil sonoro particular y casi galáctico, como desprendido de materia, de Jade y las experiencias posteriores", lo resumió la crónica de Télam.

Un año después, para la edición del libro-cd y dvd que documentó aquella velada, Spinetta escribió que haber encarado ese trabajo "involucra una infinita responsabilidad. Responsabilidad.
Palabra soberana, palabra en la potencia de bancar la reunión de varios de los músicos más talentosos y diversos en una sola alma y en una simple premisa: Sonar Bien".

El "Flaco" no dejó nunca jamás de "Sonar Bien" y esa marca es un faro que no cesará de alumbrar los caminos por donde debe transitar una música de hermosura universal forjada en este lugar del mundo.

FUENTE: www.rock.com.ar

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Envar "Cacho" El Kadri desde muy joven dedicó su vida a la militancia solidaria, generosa y por lo tanto, sacrificada. Fue uno de esos muchachitos de quince o dieciséis años que inventaron la Juventud Peronista, junto a Carlos Caride, Jorge Rulli, Felipe Vallese y el recordado Gustavo Rearte, entre otros.
 
Los bombardeos a la Plaza de Mayo, los fusilamientos de José León Suárez y la proscripción del peronismo fueron acontecimientos que los marcaron a fuego. El Kadri fundó, junto con otros patriotas, el Movimiento de la Juventud Peronista (MJP) en la etapa de la Resistencia heroica a la dictadura militar fusiladora de 1955.
 
En 1968, como jefe guerrillero desarrolló, con otros jóvenes rebeldes, el destacamento rural 17 de Octubre implantado por las Fuerzas Armadas Peronistas (FAP) en los montes de la localidad tucumana de Taco Ralo. Prematuramente abortado el intento, fue encarcelado por varios años hasta que recuperó la libertad por obra y gracia de la movilización popular que forzó el decreto de amnistía en 1973.
 
Liberado, se integró inmediatamente a la militancia del Peronismo Revolucionario y tuvo que seguir el camino del exilio donde trabajó por la caída de los milicos y forjó junto a otros compañeros, que sufrían la misma suerte, generosas instancias de solidaridad.
 
Retornó al país lleno de ganas y se encontró con que el mismo había cambiado. Sin embargo no aflojó, recorrió barrios y provincias, hablando con jóvenes que ansiosos, requerían de sus conocimientos de la historia reciente, la de los años en que otros jóvenes estaban dispuestos a entregar todo lo que tenían, incluso su vida, a cambio de que el Pueblo pudiera aspirar a vivir mejor.

Sin embargo, los dolores recibidos en el pasado no fueron nada comparado con lo que tuvo que padecer en los años nefastos del menemismo. A él, como a tantos que abrazaron con pasión la causa del peronismo revolucionario, Menem le significó algo peor que los militares y su cruzada genocida.
 
La razón es obvia: el riojano culminó con éxito lo comenzado por los uniformados y lo hizo, nos guste o no, en nombre del peronismo. Usufructuando las banderas históricas arrojó a la miseria a millones de compatriotas.
 
De allí que no es impensable que el infarto de Cacho El Kadri en Tilcara, el 19 de julio 1998,  tuviera mucho que ver con la bronca e impotencia acumulada al ver cómo se iba desmoronando paso a paso la esperanza surgida tras el retorno del peronismo al poder.
 
Por Carlos Morales



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