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El clima en Paraná
"El resultado electoral nos genera una gran responsabilidad". Gustavo Bordet
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Entre Ríos - 05-02-2019 / 09:02
PANORAMA POLÍTICO PROVINCIAL

Cambiemos apuesta a la división del PJ en Entre Ríos

Cambiemos apuesta a la división del PJ en Entre Ríos
El desbarajuste político en la oposición entrerriana es llamativo. En la alianza Cambiemos, la interna es tan potente que no la deja asomar como una fuerza capaz de arrebatarle el poder provincial al PJ. Cambiemos aún no anunció la fórmula, y su principal apuesta es que el PJ quede dividido por la mitad en las urnas, o al menos, en 70/30, para tener algunas chances.
El desbarajuste político de la oposición entrerriana es llamativo. En la alianza Cambiemos, la interna es tan potente que no la deja asomar como una fuerza capaz de arrebatarle el poder provincial al PJ. Cambiemos aún no anunció la fórmula, y su principal apuesta es que el PJ quede dividido por la mitad en las urnas, o al menos, en 70/30, para tener algunas chances.
 
Pero, lejos de avanzar en el consenso por la gobernación, se fortalece la idea de ir a las PASO cada cual por su lado. De los tres radicales en pugna, los tres afirman que siguen a como dé lugar. El PRO, por ahora, permanece en silencio.
 
Los posibles candidatos cambietistas recorren la provincia, pero en cada rincón que visitan deben responder por la pulseada interna, más que por sus propuestas para convencer al electorado, que parece acostumbrado al triunfo del peronismo, luego de quince años.
 
Los radicales que anunciaron que disputarían las internas para la gobernación, en representación de la Alianza, son Atilio Benedetti por el radicalismo macrista, Jorge Lacoste por la mayoría de los intendentes boinas blancas y Pedro Galimberti por el espacio que conduce Fabián Rogel.
 
Luego que Benedetti fuera recibido por el jefe político de Cambiemos en la provincia, Rogelio Frigerio, y por el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, trascendió que habría conseguido el apoyo suficiente para dar por cerrada la interna. El radical hace su juego, pero desconfía de los pasos que finalmente pueda dar Mauricio Macri.
 
Por su parte, Lacoste realizó un par de jugadas que contrarrestaron la movida del benedetismo. Fue recibido por Marcos Peña quien le remarcó que en Cambiemos no tendrían problemas en que el candidato surja de las PASO, lo que contradecía al pedido de Frigerio. Peña y Frigerio son adversarios en la interna PRO.
 
Por otro lado, Galimberti, el Intendente de Chajarí, remarcó que sigue en carrera. "Quiero ser el candidato del consenso", tituló su último comunicado de prensa. Estas palabras lo alejan de la "unidad" diagramada por Frigerio.
 
El PRO entrerriano mira la disputa desde las tribunas. En un primer acuerdo con sus socios radicales había quedado establecido que la precandidatura a vicegobernador sería para ellos. El intendente de Basavilbaso, Gustavo Hein, quiere picar la aceituna y convertirse en el candidato a vice. En las próximas semanas se sabrá.
 
En el sector de Benedetti confían en que el radical será el elegido para encabezar el binomio. En parte, por su identificación incondicional con el macrismo -algo que a nivel local podría resultarle no tan favorable-, pero también porque lo beneficiaría el acuerdo nacional entre el PRO y la UCR.
 
Cambiemos parece atrapado en una encrucijada. Todos piensan que Macri no permitirá una interna a días de la presentación de listas, pero nadie se atreve a pronosticar qué hará el Presidente para evitar las urnas.
 
Un radical, con experiencia en internas, cree que Macri está dejando correr los días, sin que haya un avance en la organización de la interna, para que la pulseada se transforme en impracticable, y luego decidir con el dedo. Una jugada riesgosa.
 
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 Cambiemos apuesta a la división del PJ en Entre Ríos

Macri logró que Vidal no desdoble y dispuso que la pelea estelar sea con Cristina
 
Enero le devolvió malas noticias al gobierno de Cambiemos en formato de encuestas. Mientras los seguidores de Cristina Fernández le tiran centros a Sergio Massa, invitándolo a una interna tan improbable como imprecisa, la ex presidenta confirma que la base de su proyecto político está en la Provincia de Buenos Ares.
 
La seguidilla de elecciones provinciales en las cuales ganaría el PJ porque el macrismo no tiene postulantes que sean una "fija" para triunfar y permitan a Mauricio Macri levantar la mano del gobernador electo, fue uno de los argumentos que utilizó la gobernadora María Eugenia Vidal para tratar de convencer al presidente que debía desdoblar la fecha en la provincia de Buenos Aires.
 
Pero Macri volvió a elegir a Cristina como su rival preferida a nivel nacional. Así, se entiende que los operadores de mercado evalúen el "riesgo político" bonaerense. Supongamos que Macri es reelecto, pero no Vidal: ¿Qué chances tiene él de terminar su supuesto segundo mandato sin mayoría en las dos cámaras legislativas y un Ejecutivo bonaerense fuertemente opositor?
 

Cambiemos apuesta a la división del PJ en Entre Ríos

El escenario asoma complejo para el macrismo porque Cristina es en la Provincia la posible candidata presidencial con más votos, con promedios cercanos a los 40 puntos, según indican diversas encuestas. En la lógica de los operadores del mercado financiero, el riesgo político bonaerense es ahora aún mayor, ya que Vidal ató su futuro político al de Macri, en el distrito en el que peor mide el actual mandatario.
 
No es difícil comprender esa situación: tanto en la ciudad de Buenos Aires, como en Mendoza y Jujuy -los distritos administrados por el oficialismo junto a Corrientes, que este año no elegirá gobernador-, no parece existir ninguna chance de que el cristinismo se alce con una victoria electoral. Pero en la provincia de Buenos Aires no podría afirmarse lo mismo.
 
La decisión de no desdoblar las elecciones en la Provincia de Buenos Aires es un grave error político para Cambiemos, equiparable a la decisión de Cristina de no negociar en 2013 y en 2015 con Massa, o el haber impuesto a Carlos Zannini como compañero de fórmula de Daniel Scioli, o a Aníbal Fernández como candidato a Gobernador bonaerense en 2015.
 
Estas decisiones, tanto las macristas como las de CFK, parten de la misma base ficticia: Creer que la voluntad y/o necesidad de una persona (en el caso de Cambiemos, Marcos Peña; y, en el kirchnerismo, Cristina) tiene más sentido que los objetivos políticos del partido que conducen y que las investigaciones de opinión pública.
 
Al evitar/impedir la realidad, contienen una carga voluntarista tan grande que no dejan de sorprender al resto de la dirigencia de sus mismos partidos políticos. Incluso, se ufana Macri o ufanaba Cristina, de no haber perdido nunca una elección. Hasta que perdió... o puede llegar a perder.
 
Los medios adictos celebraron que Macri había ratificado su poder dentro del macrismo, cuando en realidad, fueron Jaime Durán Barba + Marcos Peña los que quebraron las intenciones Vidal.
 
Macri volvió a ceder ante colaboradores muy cercanos, en vez de creer en la figura política con mayor imagen positiva y menor negativa que tiene Cambiemos. Es decir, dos burócratas "cocineros de encuestas", tienen más peso en el Gobierno que la persona que gobierna el distrito más grande del país y que define las elecciones.
 
Sin embargo, el dato más importante que refleja la decisión macrista es la confesión implícita de que Macri no puede obtener un nuevo mandato si no tiene el impulso y apoyo de la gobernadora de la Provincia de Buenos Aires.
 
Así, otra vez, Vidal se convierte en pieza clave para una elección del PRO, tal como lo fue en 2011, en 2015 y en 2017... Pero en la Casa Rosada siguen creyendo que es más importante el delfín Marcos Peña o su alter-ego, Durán Barba.
 
La dimensión del error político que acaba de cometer Macri por seguir los deseos de su presunto heredero, Peña, es inversamente proporcional a la euforia que invade al kirchnerismo y al peronismo.
 
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La jugada de Peña es obvia
 
Quiere hacer campaña tomando como eje el peligro de derrota de Macri y de triunfo de CFK, repitiendo el modelo que lo llevó al triunfo en 2015 y 2017; pero olvidando que la crisis económica impactó fuertemente sobre el votante macrista. En vez de "seducirlos" con una nueva "ilusión", se los tienta con el miedo.
 
La lógica de la derrota macrista es la hipótesis natural para estos comicios. Un Presidente que prometió eliminar la inflación, disminuir la pobreza y hacer crecer al país, ¿ganaría la reelección por su capacidad para lograr exactamente lo contrario: más inflación, mayor pobreza y la crisis económica más brutal desde la debacle de 2001?
 
Solo un enorme acto de fanatismo, o de antiperonismo gorila, habilita a pensar que la continuidad de Macri mejorará las cosas que él empeoró. Y es pedir un milagro a los electores que ellos crean que, a la hora de decidir el voto, el "riesgo de caer en una nueva Venezuela" tiene mayor peso que las cuentas de los servicios públicos, los celulares, la medicina prepaga, el cable, la cuota de los colegios, las compras en el supermercado, el precio de los remedios o el valor de un guardapolvo.
 
Y el Gobierno de Macri sólo ofrece "aguantar" hasta que todo, más o menos mágicamente, se resuelva.
 
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Bordet se da un baño de antimacrismo explícito
 
En el plano provincial, el gobernador Gustavo Bordet tuvo, en los primeros tres años de gestión, una clara iniciativa política que en estos momentos comienza a ponerse a prueba ante las presiones de distinto tipo que recibe y que son lógicas en el comienzo de un año electoral especialmente definitorio tanto a nivel nacional como local.
 
Ahora se está dando un baño de antimacrismo explícito, después de tres años en los que estuvo haciendo tratos con el Gobierno nacional para que no se le enmarañara la gestión.
 
El contexto de fragilidad financiera extrema que heredó de Sergio Urribarri, obligó a Bordet a pactar criterios con el gobierno nacional para evitar que la provincia se convierta en Santa Cruz o que termine con tres meses de atraso en el pago de los trabjadores estatales.
 
Pero este es un año electoral y el mandatario provincial avanza en un gesto dirigido a los nuevos descontentos con la desastrosa gestión nacional.
 
Bordet encabezará la principal apuesta del PJ y los dirigentes del bordetismo provincial son los encargados de armar el esquema electoral provincial y militar cada ciudad y pueblo con la ventaja que otorga ser oficialismo en la provincia.
 
Suena fuerte el nombre de José Lauritto como compañero de fórmula. Algunos hablan de Juanjo Bahillo. Pero hay otros nombres en danza, con perfume de mujer. El feminismo es un fenómeno político y social que no se detiene y tendrá gravitación en el próximo proceso electoral y parece que el peronismo está en mejores condiciones de alzar sus banderas. 
Sobresalen dos nombres: Rosario Romero y Laura Stratta, ambas ministras del Ejecutivo provincial.

 
El primer mandatario anticipó que buscarán un armado amplio, con el retorno de algunos compañeros y se especula con la inclusión de sectores del radicalismo disidente de Cambiemos. También, abrirán la puerta al cristinismo, esto aislaría a Urriarri con una movida destinada a restarle las simpatías K que cosecha con sólo mencionar a Cristina. Hasta el voto peronista que simpatiza con CFK ya es objeto de puja entre el gobernador y el diputado disidente.
 
En ese camino el oficialismo, con Bordet a la cabeza, tratará de contener a los suyos; Urribarri intentará seducir y acarrear a los heridos y descontentos con el Gobierno provincial; y la oposición macrista-radical también buscará la unidad, incluyendo la "pata peronista", con Juan "el Turco" Zacarías y el Movimiento Social Entrerriano (MSE).
 
Y por si fuera poco, bordetistas y urribarristas, encima, peleándose por el kirchnerismo, que hace piruetas en la fuente peronista. Los votos que sume uno de los contendientes, le restará al otro. Esas sumas y restas, por mínimas que resulten, pueden definir quién será el próximo gobernador.
 
Se entiende entonces que en el PJ volvieran a resonar las palabras "traidor" y "expulsión", marcas registradas en cualquier pelea por ratificar la identidad peronista y por negársela a otros. Una forma de decir: el que no está con el peronismo, está en su contra. El destinatario, obvio, es Urribarri.
 
Lo suyo es una verdadera cruzada; ya sea para ganar o para provocar la derrota del peronismo en manos de Cambiemos. Más que nunca se pondrá en práctica la verdad número 21 de los peronistas: El que gana conduce y el que pierde es el traidor.
 
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La pelea que preocupa es con Urribarri, no con Cambiemos
 
En el oficialismo provincial entienden que hoy por hoy, la disputa que preocupa es con el diputado rebelde, no con Cambiemos, al que observan debilitado por los efectos de la lamentable gestión Macri. Creen que la crisis económica despliega una enorme posibilidad de pelear, con mejores armas, los próximos comicios. Macri se cae en todas las mediciones y nada parece indicar que la tendencia vaya a cambiar.
 
Pero esa disputa requiere de un acuerdo amplio, ajeno al uso de fórmulas y esquemas de construcción cerrados que ya probaron suerte con resultados negativos. Se deberá incluir, salvo la izquierda, a todo el arco opositor al macrismo. Todo indica que la vieja vocación frentista del PJ será una de las claves para la continuidad de esta gestión.
 
Los antecedentes muestran que el sistema de coaliciones es una carta poderosa para el peronismo. Pero será la primera vez que un partido gobernante lo utilice en un escenario tan fragmentado.  Bordet corre con ventaja, tiene toda la lista para ofrecer porque es jefe efectivo del PJ y para la mayoría seguramente va a ganar.
 
Urribarri está limitado, primero porque arma para ponerse él y los suyos de extrema confianza en cargos expectantes. Luego debería instalar a Julio Solanas (nada menos que su candidato a gobernador) y después repasar el resto de la provincia. Pensando que sale tercero o que entra en la minoría del PJ son muy pocos lugares para repartir. Poco seductor es acordar con el Pato hoy.
 
 
El armado provincial
 
A la hora de la construcción electoral, aparecen los problemas. Y en el interior son muy distintos a los que surgen en Paraná. Fuera de la capital, al PJ le sobran candidatos. Todos sumarán a la fórmula -salvo que alguna mano se atreva a hacer travesuras- y recibirán la bendición.
 
Pero, además, si hay internas cada uno querrá igualdad de condiciones el día de la elección. Para colmo, los dueños de los armados que conquistaron intendencias quieren retener el sello en el terreno conseguido.
 
¿Cómo satisfacer a los descontentos? Por lo pronto, Bordet y su candidato a vice tratan de tomarse fotos con todos y de darles su apoyo. Al contrario de lo que sucede en el interior, ya tiene definido a su candidato para la Capital. Pero no quiere que se filtre hasta que lo anuncie el elegido.
 
Hay peronistas que reclaman internas. La danza de nombres no tuvo pausa desde que comenzó el verano, pero Bordet ha reordenado la tropa. Mientras profundiza sus salidas para mostrar que el Gobierno está en acción, su compañero Adán Bahl, recorre barrio por barrio de la capital para seguir captando adhesiones.
 
El vice gobernador se mantiene como el de mejor imagen y para muchos es la apuesta que dentro del oficialismo aseguraría un triunfo en Paraná, incluso, ante la posibilidad de internas. Lo que puede complicar la sucesión del polémico Sergio Varisco, un tema no menor para el afianzado radicalismo de la Capital.
 
Su falta de presencia pública de las últimas semanas, por sus problemas de salud, abrieron una serie de interrogantes y encendieron luces amarillas en Cambiemos provincial. "Es más candidato que nunca", reafirman los varisquistas, mientras denuncian "operaciones" de los macristas. Saben que a Varisco hay que ganarle la interna para voltearlo.
 
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Duda Capital
 
En la Capital, el escenario se ha complicado para Cambiemos, donde es oficialismo. Los precandidatos son tantos: Varisco, Diego Dlugovitzky y el concejal Emanuel Gainza, como la incertidumbre sobre la salud del intendente y sus posibilidades de realizar una campaña efectiva.
 
En el PJ, las cosas parecen más claras. El gobernador logró convencer a su vice Bahl que acepte el desafío de tratar de ser el peronista que gobierne de nuevo la ciudad. De todos modos, el PJ tampoco puede evitar el germen de la duda: ¿le alcanzará para ganar su buena imagen que marcan las encuestas, con Julio Solanas jugando por fuera del PJ?
 
"Si con ellos no hay chance de arreglar, tenés que buscar en los independientes los votos que Julio nos puede restar", habría sido el consejo del gobernador. De todos modos, en el oficialismo provincial Paraná es el lugar que más tranquilidad le brinda.
 
Para muchos, especialmente el oficialismo, Paraná es la madre de todas las batallas. Entienden que Bordet quiere asegurar la elección provincial recuperando la capital. Si el PJ gana por más de 10 puntos Paraná la elección estaría asegurada, según entienden.
 
Un relevante operador del bordetismo analiza: "Gustavo supera los 60 puntos de imagen positiva en Paraná. Bahl es el mejor candidato a intendente del PJ y de todas las fuerzas en general. Si ganamos bien en Paraná revertimos tranquilamente algunas localidades del interior en las que podemos tener problemas, pero confiamos igualmente mejorar de aquí a la elección. Así como la capital del PJ fue Concordia de la mano de Jorge Busti, en el 2019 Paraná se puede convertir en la nueva capital del peronismo".
 
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Aferrado a Cristina
 
Por su parte, Sergio Urribarri ya no tiene el respaldo amplio del PJ que supo tener. Pero confía en su capital político, sus lealtades íntimas y bien regadas durante años y su capacidad de rosca. Aferró su futuro al nombre de la ex Presidenta y si persiste la polarización CFK vs Cambiemos, los números podrían llegar a sonreírle. Aunque el desdoblamiento lo perjudica, claramente.
 
Por lo pronto, Urribarri busca ubicarse en una posición de fuerza para mantener la presidencia de la Cámara Baja y seguir con el despilfarro de una caja a la que le robaron más de 2000 millones de pesos en contratos legislativos truchos, sin que nadie se ruborice y donde el Pato y varios integrantes de su familia, además de estar presos, tendrían directa responsabilidad.
 
Por lo pronto, los íntimos dan por hecho que el ex gobernador postulará candidatos en muchos municipios. Tiene que ser con la boleta completa, aseguran. ¿Se arriesgará Urribarri a competir en la interna justicialista o esperará y saldrá como candidato por fuera del PJ?
 
En sus filas estiman que la presentación formal será en febrero, junto con su lista de legisladores. Este esquema permite vislumbrar una meta subyacente del ex gobernador: ganar casilleros en los municipios y en la Legislatura para seguir teniendo vigencia.
 
 
Si Urribarri decide jugar por fuera...
 
Si Urribarri decide jugar por fuera, probar suerte en las elecciones provinciales no arriesgándose a ser sometido por "los dos aparatos juntos" (Legislativo y Ejecutivo) en una interna del PJ, que lo marginaría definitivamente de la pelea central, deberá enfrentar al PJ, que ya no maneja, como un opositor más.
 
Para el peronismo pejotista, Urribarri será el que se fue sin que lo echen y el que quiso llevarse una porción del voto peronista para beneficiar a Cambiemos. Por lo tanto, desde lo discursivo hasta en los gestos, Urribarri va a recibir un áspero trato por parte de la dirigencia del PJ.
 
Ya se deslizaron algunos duros epítetos contra su persona, desde el tradicional "traidor" al infaltable pedido de expulsión del partido, pasando por la acusación de "sectarismo rupturista". Esta es una guerra que empezará a dibujar un nuevo capítulo en la relación entre Bordet y Urribarri, tal vez el más dramático en el tramo electoral que se viene. La sociedad definitivamente se quebró.
 
Muchos, dentro del bordetismo, no le escapan a un fuerte enfrentamiento con Urribarri, y consideran que elegirlo como enemigo beneficiará al gobernador desde el punto de vista electoral. Entienden que hoy es el enemigo ideal. También están los que no le simpatiza un fratricidio peronista y prefieren que Urribarri sea quien se desgaste en la pelea con Cambiemos.
 
 
Los K resistirán el "toma todo" de la perinola urribarrista
 
La impronta de una Cristina más abierta y dispuesta a escuchar, que vienen queriendo instalar algunos dirigentes cercanos a la ex presidenta, parece no condecir con la decisión que tiene en Entre Ríos a Urribarri con todos sus motores en marcha.
 
En el cristinismo entrerriano se empieza a olfatear un pesado deja vu. El urribarrismo no estaría dispuesto a ser demasiado generoso con sus aliados, a quienes relegaría a espacios secundarios en las listas. No se trata de una novedad, pero aún así, generará pataleos y algunas declaraciones picantes.
 
La idea del "toma todo" urribarrista volvió a ingresar a escena y provocó un efecto revulsivo en el kirchnersmo territorial que también se mueve bajo el paraguas de la ex presidenta. Porque ya se sabe que el urribarrismo insistirá con la candidatura a legisladores provinciales del propio Urribarri, de su alter ego Pedro Báez.
 
Y no son pocos los que piensan de que puede existir un lugar para su hijo, Mauro, aunque este no ha dado señales de vida. Las figuras del urribarrismo tienen procesos judiciales en marcha. Molesta la voracidad de intentar poner todos jugadores del mismo sector en la lista y no abrir el juego. Si hay 4 o 5 diputaciones con expectativas de entrar, no pueden ser los mismos de siempre. El cristinismo entrerriano es mucho más que eso, razonan.
 
Este panorama se multiplica en reuniones, encuentros y diálogos subterráneos y se asimila al efecto de un hormiguero pateado. El caso es que sectores que vienen trabajando en la instalación de candidatos alternativos al PJ oficial no se quedaron callados. Algunos piensan salir con los tapones de punta contra el intento monopolizador. "La unidad será con internas", disparan.
 
Hay unas cuantas fichas sobre el paño. Las elecciones adelantadas, apura a los estrategas. El juego se da sólo cada cuatro años. Y nadie quiere volver a casa con las manos vacías.
 
La Opinión Popular
 

 

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