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Nacionales - 03-02-2019 / 10:02

El costo enorme que Mauricio y Cristina le imponen al país

El costo enorme que Mauricio y Cristina le imponen al país
Si no hay un cambio vertiginoso de último momento —que uno de ellos se retire, que surja con fuerza una tercera opción—, el próximo 10 de diciembre reasumirá el poder Mauricio Macri o lo hará Cristina Fernández. Esa noche, cerca de la mitad de los argentinos sentirá una gran tensión, como si su futuro estuviera en riesgo: será el inicio de un nuevo ciclo gobernado por alguien a quien consideran un enemigo.
Si no hay un cambio vertiginoso de último momento -que uno de ellos se retire, que surja con fuerza una tercera opción-, el próximo 10 de diciembre reasumirá el poder Mauricio Macri o lo hará Cristina Fernández.
 
Esa noche, cerca de la mitad de los argentinos sentirá una gran tensión, como si su futuro estuviera en riesgo: será el inicio de un nuevo ciclo gobernado por alguien a quien consideran un enemigo.
 
Macri y Cristina cosechan, desde hace bastante tiempo, mucho más rechazo que aprobación en la sociedad. No se hablan entre sí, han conducido gobiernos durante los cuales el país empeoró en casi todos sus indicadores, representan los dos polos de una grieta que ha dañado mucho a la sociedad. Obturan el surgimiento de nuevos dirigentes con una mirada más fresca.
 
Que sean las opciones dominantes representa un problema serio para la joven democracia argentina, en un momento además de agobio económico, y donde la democracia evidencia claros síntomas de deterioro en la región, especialmente en Venezuela y Brasil.
 
La situación sería muy distinta si el 10 de diciembre asumiera cualquier otro de los presidenciables: María Eugenia Vidal, Axel Kicillof, Horacio Rodríguez Larreta, Agustín Rossi, Felipe Solá, Sergio Massa, Juan Manuel Urtubey, Roberto Lavagna o el que fuera.
 
En un caso, sería la repetición de algo conocido y rechazado por una mayoría que, en la mejor de las alternativas, habrá decidido elegirlo como el mal menor. En el otro, la aparición de una novedad, de una expectativa, de una nueva posibilidad, que no registra los problemas de los anteriores.
 
Entre los elementos a favor de las alternativas a las figuras dominantes es que cualquiera de ellas puede establecer un diálogo con el resto del espectro político: en momentos difíciles, eso es necesario para un país.
 
Macri y Cristina, en cambio, se odian. Ella tiene serias razones para pensar que si él gana, finalmente deberá afrontar una condena a prisión. Sería razonable que él pensara que también su vida se complicaría mucho si ella es la que gana.
 
Sin embargo, la trampa está tendida. Cristina seguramente sea candidata a presidente. Y Macri también. Ninguna de las personas del espacio kirchnerista puede ganarle una interna a CFK. Si no se presentara, como especulan algunos analistas, desobedecería el ADN familiar.

 
Desde que Néstor Kirchner llegó a la intendencia de Río Gallegos, siempre es un Kirchner el que encabeza las listas: Néstor en 2003, Cristina en 2005, Cristina en 2007, Néstor en 2009, Cristina en 2011, Máximo y Alicia en 2015, Cristina en 2017.
 
Néstor, Cristina, Alicia o Máximo, para diputados, senadores, gobernadores o presidentes. Esta vez, será casi todo junto: Cristina a presidenta, Máximo a diputado en la cabeza de la lista bonaerense, Alicia a gobernadora.
 
La decisión de Cristina está avalada por la cantidad de votos que tiene entre los opositores a Macri ("el 80% del voto opositor", según el cálculo de Alberto Fernández).
 
Pero esos votos no le aseguran que pueda vencer a Macri en una segunda vuelta: de hecho, hace poco no logró vencer ni a Esteban Bullrich en la provincia donde ella es más fuerte.
 
La mayoría de las consultoras anticipan que el favorito, en un mano a mano, sigue siendo, pese a todo, el actual Presidente. En cambio, en los mismos sondeos, hay candidatos alternativos que tienen mejor posibilidad de unir al peronismo e, incluso, de ganarle a Macri en caso de llegar al ballotage.
 
Pero Cristina es Cristina: es la ex Presidenta, es la que tiene mayor cantidad de votos cautivos, es la Jefa.
 
Mauricio Macri ya ha dejado claro que irá por la reelección. Su relación con la sociedad es tan conflictiva como la de su enemiga. En los sondeos que consume la Casa Rosada, tanto María Eugenia Vidal, por amplio margen, como Horacio Rodríguez Larreta, aparecen con una posibilidad más segura de derrotar a Cristina Kirchner.
 
Eso ha hecho que la Casa Rosada forzara a ambos a convocar a elecciones el mismo día que las presidenciales: la candidatura de Macri es débil, a punto tal que necesita rodearse de ellos para ganar.
 
La decisión que ha tomado el equipo presidencial de no desdoblar las elecciones bonaerenses es una fuerte evidencia de cómo son las cosas. La idea de que se vote en dos fechas distintas se apoyaba en algunos datos muy certeros.
 
Kirchner le gana a Macri en la provincia de Buenos Aires, como le ganó Daniel Scioli en el 2015. En cambio, Vidal le gana un mano a mano a cualquier candidato kirchnerista. Si se vota el mismo día, las cabezas de las boletas dirán "Macri" y "Kirchner".
 
Para que gane Vidal la provincia, debería producirse un importante corte de boletas a su favor. Es un riesgo grande. En cambio, si se votaba en días separados, Vidal podía ganar tranquila en la provincia de Buenos Aires y luego hacer campaña por Macri presidente. Macri ordenó todo en función de sus intereses personales.
 
Tiene todo el derecho y el poder para hacerlo. Así como Cristina seguramente se presente, aun cuando viene de muchas derrotas, Macri hace valer su condición de Presidente, de jefe e impone su candidatura a Cambiemos. Donde manda capitán, no manda marinero. El problema no es que no tengan derecho a hacerlo, sino la dinámica que eso cristaliza.
 
Macri y Cristina han liderado presidencias cuyos resultados, como mínimo, han sido muy controvertidos. Una llevó la inflación de un dígito al 40% en 2014 y al 25% en 2015. El otro al 48% en 2018. Los dos aumentaron la pobreza.
 
Una recibió superávit gemelos, autonomía energética y una economía en crecimiento fuerte: la entregó con altos niveles de déficit energético, fiscal y de balanza de pagos.
 
El otro pidió que lo juzgaran según su capacidad de bajar la pobreza y consideró que la alta inflación era una demostración de la incapacidad para gobernar. Los resultados están a la vista.
 
El rechazo que ambos sufren en las encuestas tal vez sea una expresión de todo eso que ocurrió. Solo un enorme acto de fe habilita a pensar que la continuidad de uno o el regreso de la otra mejorarán las cosas que ellos empeoraron.
 
Hay otro rasgo que distancia a Mauricio y Cristina del resto de los candidatos potenciales. Las formidables fortunas de sus respectivas familias generan muy razonables y serias sospechas para cualquiera que analice el tema fuera de cualquier fanatismo.
 
Ambos viven muy por encima de las posibilidades de sus gobernados, gracias a recursos cuyos métodos de adquisición han sido muy sospechosos: ni María Eugenia Vidal, ni Axel Kicillof, ni Roberto Lavagna tienen que explicar semejante detalle.
 
Pero Mauricio y Cristina son los jefes. Por algo será. Y a eso no hay con qué darle. La lógica que los ha llevado a ser jefes es la grieta. Para el 30% que ama a Cristina y odia a Macri no hay ninguna líder que exprese mejor que ella sus anhelos, frustraciones, esperanzas. Para el 30% opuesto, quien lo hace es Macri.
 
Esa lógica, la lógica del enemigo, es la que marca el funcionamiento político argentino desde 2008, con los resultados sociales que están a la vista.
 
El año pasado, dos prestigiosos profesores de Harvard, Steven Levitsky y Daniel Ziblatt, publicaron un notable libro llamado Cómo mueren las democracias, donde advirtieron contra este tipo de dinámicas, que cristalizan y potencian las candidaturas del actual Presidente y su antecesora.
 
"Si contemplamos a nuestros adversarios como una amenaza peligrosa, tenemos mucho que temer si resultan elegidos. Podemos decidir emplear todos los medios a nuestro alcance para derrotarlos, y es ahí donde encontramos una justificación para emplear medidas autoritarias: puede encarcelarse a políticos que se etiquetan como delincuentes o subversivos y pueden destituirse gobiernos que representan una amenaza para la nación..."
 
"Cuando los partidos se contemplan como enemigos mortales... perder deja de ser una parte rutinaria y aceptada del proceso político y, en su lugar, se convierte en una catástrofe a gran escala. Cuando el costo percibido de perder es suficientemente elevado, los políticos se ven tentados de abandonar la contención. Y las acciones de táctica dura constitucional pueden, a su vez, debilitar todavía más la tolerancia mutua y reforzar la creencia de que los contrincantes representan una amenaza peligrosa", dicen.
 
Hablan de Turquía, Venezuela, Rusia y los Estados Unidos de Donald Trump. Por suerte, la Argentina está lejos de sufrir tamaños riesgos.
 
Por Ernesto Tenembaum
 
Fuente: Infobae
 

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22-04-2019 / 10:04
Este sábado durante la madrugada la ex presidenta Cristina Fernández se aprestaba a viajar a Cuba en un avión de Copa Airlines para visitar a su hija Florencia. Unas horas antes había fallecido su madre, Ofelia Wilhelm, en La Plata después de tres meses de internación.
 
La ex Presidente vivió un momento de tensión en la cabina del avión que la trasladó a la isla caribeña -con escala en Panamá- con un productor ganadero que, según cuentan testigos del hecho, comenzó a increparla y fotografiarla a metros de su asiento.
 
El productor que agredió a Cristina en el avión de Copa es nada menos que David Lacroze Ayerza. Se trata de un histórico dirigente de la Sociedad Rural (SRA) muy cercano al Presidente Mauricio Macri.
 
Cabe mencionar que Lacroze fue presidente de la Junta Nacional de Granos durante la última dictadura militar, acaba de cumplir 78 años y es padre de Lucrecia Lacroze, esposa del titular de Anses, el macrista Emilio Basavilbaso, con quien tiene cuatro hijas.
 
En La Rural hay un fuerte malestar con Lacroze y ya están evaluando iniciar acciones en su contra. El grupo de ex presidentes -encabezados por Luciano Miguens y Hugo Biolcati- son algunos de los que quieren desafectarlo de la entidad.
 
"No respetó la investidura presidencial y le faltó el respeto a una mujer que está atravesando un proceso de duelo por la muerte de su madre. Esto tendrá consecuencias", confesó un alto directivo de La Rural embroncado por el hecho.


Un dato no menor es que, al parecer, no es la primera vez que Lacroze tiene un altercado de este tipo con mujeres. Según supo este medio, los malos tratos a las mujeres son una característica habitual en su personalidad. No respeta a una mujer, no respetan el luto, no respeta nada. Un verdadero machirulo cobarde.

La Opinión Popular

 

22-04-2019 / 10:04
El "plan alivio", el brusco giro populista del Gobierno de Mauricio Macri, es el manotazo de ahogado hacia las elecciones de los responsables de la debacle económica neoliberal. Según el diccionario, la palabra alivio significa disminución de una carga, una pena, un sufrimiento o un dolor. Cuando eligen utilizar esa definición, los macristas realizan una confesión: hace más de tres años que generan padecimientos inauditos a las grandes mayorías populares y ahora, tres meses antes de las elecciones, quieren "aliviar" la situación.
 
"Precios cuidados" que no se sabe bien quién los va a cuidar, un "pacto de caballeros" para congelar los costos, donde falta algo elemental: los caballeros. Presuntas rebajas en toneladas de carne que, divididas por la población, implican apenas 100 gramos para cada uno; propuestas de nuevos créditos para endeudar más a los que ya están endeudados y con ingresos que hacen imposible pagar nuevas cuotas; suspensión de los nuevos aumentos de tarifas cuando ya las pusieron por las nubes.
 
Sin embargo, el problema de base es que este tipo de programas suele no cumplirse. El Precios Cuidados que mantuvo vigencia durante la gestión Macri es, en ese sentido, un mal antecedente para los "Precios Esenciales" que están por debutar en las góndolas.
 
En los distintos supermercados de la Ciudad de Buenos Aires sólo se encuentran el 38 por ciento de los alimentos con Precios Cuidados, según un relevamiento realizado por iProfesional. En cuanto al 62% que no está, el producto no puede encontrarse o tiene su espacio en la góndola con el cartel y el precio, pero está desabastecido.
 
Este manotazo de ahogado, impulsado por las encuestas que muestran que la imagen de Macri está por el suelo, evidencia no sólo la quiebra económica, sino y sobre todo la quiebra política e ideológica del macrismo, porque estas medidas niegan todo el relato que Cambiemos venía repitiendo como un mantra desde que llegaron al Gobierno.
 
Que la libertad total del mercado, que la apertura de la economía, que el cese de los subsidios a los servicios públicos, que la lluvia de inversiones, que la inflación contenida por arte de magia, que el FMI como sociedad de beneficencia que venía a ayudarnos por pura solidaridad, que el modelo del emprendedor exitoso, que "si te quedás desocupado, ponete una cervecería artesanal" y boberías por el estilo.
 
Para ellos, ésta quiebra es tan sólo la derrota de un proyecto político, el fracaso de una aventura, una travesura de niños ricos ineptos que quisieron jugar a la política y después volverán a sus empresas, a sus barrios privados o se irán a hacer algún posgrado en una universidad del extranjero donde explicarán que este país es irreformable y que no es apto para sus grandes ideas. Para ellos es una aventura; pero para las mayorías populares implica la quiebra personal, la pérdida de una generación, la ruina de un país.

La Opinión Popular

21-04-2019 / 11:04
El Viernes Santo es un día de reflexión para los católicos. La Pasión de Jesús es revivida por todos los católicos en esta época del año y el presbítero Guillermo Marcó, exvocero del cardenal Jorge Bergoglio, aprovechó una entrevista radial para destrozar las políticas neoliberales del presidente Mauricio Macri y vaticinar que "los católicos" no lo volverán a votar.
 
"Macri me desilusionó. Hay responsabilidad de Marcos Peña y de Durán Barba, quienes crearon falsas ilusiones. La gente creyó el relato de que se salía fácil de la crisis. Cuando venden espejitos de colores la gente se desilusiona el doble", criticó quien estuvo junto al actual Papa durante ocho años.
 
En el programa En la trinchera, por Led.fm, Marcó fue muy tajante con respeto al voto de los católicos en las próximas elecciones: "El gran desacierto de este Gobierno es gobernar con encuestas, que no se puede. Lo hablé personalmente con Durán Barba. 'Con el aborto te equivocaste, la gente católica no te va a votar', le dije".
 
"Es un caso único. Un Gobierno que tomó la decisión de apalear a sus propios votantes, la clase media -apuntó-. Porque la pobreza siempre tiene algún recurso para ser paliada, por ejemplo tarifas especiales. Y han tenido soberbia", aseguró.
 
Para cerrar, Marcó expresó que "la vida nos está triturando un poco" y sugirió "no quedarnos con lo triste de lo que nos pasa y usar la espiritualidad para sobrellevar las crisis, más allá de lo que nos toque vivir".
 
La Opinión Popular
 

21-04-2019 / 10:04
Desde hace muchos meses, una pregunta terrible está instalada en los sectores de poder de la Argentina. Dado que la situación financiera es tan precaria y frágil, ¿qué pasaría el día en que se difundiera una encuesta en la que Cristina superara por una diferencia sensible a Mauricio Macri?
 
El diagnóstico dominante sostenía que solo ese dato produciría una nueva corrida cambiaria por la habitual tendencia de los inversores a refugiarse en el dólar o a fugar divisas ante cualquier hecho que los angustiara. Ese día llegó.
 
El miércoles por la tarde se conoció un trabajo de la encuestadora oficial Isonomía, según el cual Cristina vencería a Macri en un ballotage por una diferencia de 9 puntos. Inmediatamente, las acciones argentinas cayeron violentamente. El riesgo país trepó hacia un nuevo record. La semana que comienza mañana será clave para conocer los efectos de esa encuesta sobre el tipo de cambio, con todo lo que eso significa.
 
La encuesta de Isonomía fue el último elemento de una tormenta más que enfrenta estos días el gobierno de Macri. Otro número marcó fuertemente la semana corta: el 4,7 por ciento de inflación que hubo en el mes de marzo. El Presidente había dicho en febrero que la inflación estaba bajando. No ha ocurrido eso.
 
Ahora dijo que estamos en "un pico", lo que sugiere una vez más que el futuro mejorara las condiciones. Lo ha prometido tantas veces que, naturalmente, cada uno de esos augurios genera más escepticismo.
 
En el medio, el Gobierno articuló un plan de contención de precios que es muy difícil de entender. Abarca solo a 60 productos. A la mayoría de ellos se les aplica un fuerte aumento previo.
 
Si sale bien, la magnitud del alivio será muy pequeña. Pero, además, puede generar remarcaciones en los productos que no están dentro de la nómina y un fuerte desabastecimiento de los que mantengan precios relativamente bajos.
 
En este contexto, tiene sentido que las encuestas empiecen a reflejar, cada vez con mayor consenso, que Macri perderá las elecciones.
 
Dirigentes del más alto nivel -desde ministros hasta integrantes de la mesa chica, desde gobernadores hasta interlocutores habituales del Presidente- han empezado a presionar para que Mauricio Macri revise su decisión de presentarse en las inminentes elecciones presidenciales.
 
El principal enemigo de esta alternativa no es solo la testarudez de Macri, que existe, sino una cuestión de índole psicológica: su equipo se aferra a una cosmovisión que, como mínimo, se ha resquebrajado.
 

20-04-2019 / 09:04
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