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Sociedad e Interés General - 02-02-2019 / 20:02
EFEMÉRIDES HISTÓRICAS. 03 DE FEBRERO DE 1813: LA VOZ DEL GRAN JEFE A LA CARGA ORDENÓ

Batalla de San Lorenzo, decisiva para liberar el Río de la Plata y sus afluentes del dominio colonial enemigo

Batalla de San Lorenzo, decisiva para liberar el Río de la Plata y sus afluentes del dominio colonial enemigo
El Combate de San Lorenzo tuvo lugar el 3 de febrero de 1813, junto al Convento de San Carlos Borromeo en la localidad de San Lorenzo de la provincia de Santa Fe, entre las fuerzas revolucionarias independentistas rioplatenses y las colonialistas españolas. Se dice que fue un enfrentamiento muy breve duró menos de media hora, y comenzó al amanecer.
El Combate de San Lorenzo tuvo lugar el 03 de febrero de 1813, junto al Convento de San Carlos Borromeo en la localidad de San Lorenzo de la provincia de Santa Fe, entre las fuerzas revolucionarias independentistas rioplatenses y las colonialistas españolas. Se dice que fue un enfrentamiento muy breve duró menos de media hora, y comenzó al amanecer.
 
Entre la variada la tropas patriota, cayeron en el campo de batalla 16 hombres, entre argentinos, chilenos, españoles y uruguayos; 22 fueron heridos. Y de los 250 realistas combatientes murieron alrededor de 40 hombres y 14 terminaron heridos.
 
Los macizos claustros de San Carlos, el antiguo convento de franciscanos que descansa en una planicie inmediata a las empinadas barrancas del Paraná, fueron mudos testigos de la gloriosa jornada.
 
Gloriosa porque el Coronel José de San Martín va a batirse por primera vez en su tierra natal con su flamante Regimiento de Granaderos a Caballo en una batalla decidida a liberar el Río de la Plata y sus afluentes del dominio enemigo, los marinos de Montevideo, que hostilizaban el litoral argentino, y llevar la paz a los pobladores de las orillas, quienes habían sufrido en sus bienes y en sus familias el asalto de las tropas de desembarco españolas que colmaban, así, las necesidades de su escuadra bloqueadora.
 
Los Granaderos, en éste su bautismo de fuego, demostraron disciplina, honor y táctica, y su jefe y creador sus grandes dotes de organizador, instructor y educador de un escuadrón de caballería. Fue una batalla que devolvería, también, los bayonetazos descargados sobre el corazón del suplicante presbítero Miguel Escudero, vilmente asesinado seis meses atrás por los realistas.
 
Todo lo realizado por el flamante Coronel San Martín desde la llegada a su patria, en 1812, hasta San Lorenzo fue en un ambiente reducido pero en un claro anuncio de cuanto realizaría, después, en grande, en el inmenso ámbito de medio continente sudamericano, con su grandiosa cruzada libertadora.

 
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Las primeras luces del alba de aquel 03 de febrero, lo encontraron en el campanario del convento.
 
Al toque de "a degüello" saltaron las dos columnas de caballería. Sumaban 120 hombres "bien uniformados" que, sable en mano, irrumpieron creando estupor y desconcierto en las tropas enemigas.
 
Las primeras órdenes partieron de las columnas realistas, confusamente mezcladas por la desesperación de quienes las emitían con apuro y alarma. Para los españoles era impensable, hasta ese momento, la presencia de una fuerza tan organizada y con hombres perfectamente disciplinados.
 
A pesar de un desconcierto total por la rapidez, el ruido y el empuje, los españoles hallaron tiempo para preparar sus fusiles, disparar cañones y enarbolar, todo lo alto que permitían los brazos del abanderado, el estandarte del Rey.
 
San Martín encabezó un cuarto de cuadra de animales, hombres y sables que avanzaron "rompiendo la tierra con un solo golpe de manos, con un solo golpe de patas de caballos que corrían como si hubieran sido preparados para ese día, y sólo para esa acción".
 
 La victoria se consumó en menos de un cuarto de hora. Pocos minutos bastaron,  una bala de cañón impactó en el caballo de San Martín , que cayó muerto y aplastó con la pierna derecha al jefe.
 
Un soldado español se dispuso a atravesarlo con la bayoneta cuando fue muerto por la lanza de Baigorria, uno de sus granaderos.
 
San Martín habría sucumbido en ese trance pues seguía aprisionado bajo el cuerpo del animal si otro de sus soldados no hubiese venido en su auxilio.
 
Ese soldado, Juan Bautista Cabral, logró desembarazar a su jefe del caballo y recibió, en aquel acto, dos heridas mortales de un español sobre quien, de inmediato, cayeron sables y hundieron lanzas.

 Batalla de San Lorenzo, decisiva para liberar el Río de la Plata y sus afluentes del dominio colonial enemigo 

Los españoles, desconcertados y deshechos por el doble ataque, abandonaron en el campo su artillería, sus muertos y sus heridos, y se retiraron haciendo resistencia sobre el borde de la barranca.
 
San Martín ordenó recoger  tanto a patriotas  como a españoles y curar a los heridos. El, también, está herido, en el rostro, la pierna llena de magullones y un brazo inmovilizado. Pero es el vencedor.
 
La sangre del cuello de su uniforme es suya; los manchones de los hombros y de la espalda pertenecen al granadero Cabral.
 
A la sombra del pino que lo protege del fuerte sol del mediodía, el
Coronel de Granaderos puede ver "el botín de guerra"; 41 fusiles en buenas
condiciones y un montón más rotos o inutilizados, 1 cañón, 192 piedras de
chispa, 8 espadas, 8 bayonetas, 8 pistolas.
 
El parte del combate ha sido redactado y su escribiente, el teniente
Necochea, tendrá el honor y la responsabilidad de llevarlo a Buenos Aires, a galope tendido, ese mismo día.
 
El 5 de febrero, a la una y media de la tarde, la gran ciudad se conmovió por las descargas de la batería de la Fortaleza y el repique de las campanas. Necochea había arribado al mediodía y se celebraba la hazaña cumplida al servicio de la Patria.
 
Poco después, San Martín llegó a Buenos Aires y ordenó a Zapiola confeccionar la lista de los valientes caídos en San Lorenzo, pues entendía que "por esas cosas de los aturdimientos políticos de los gobiernos", la posteridad los olvidaría.
 
Pero "él y todos los hombres que vistieran el uniforme de la patria se impondrían, como regla de honor, recordar a esos héroes".
 
"Para San Martín, San Lorenzo ya era de esos queridos muertos que jamás olvidaría y pensaba que gracias a ellos la independencia podría comenzar a ensayar su primera sonrisa".
 
Asociación Cultural Sanmartiniana Filial Concordia
 
Por la Prof. Lilian Monetta de Micucci
Pte. A.C.S.
 
Bibliografía:
Otero, José Pacífico. "Historia del Libertador Don José de San Martín".V.V.III- Círculo Militar 1978
Pérez Pardella, Agustín."El Libertador Cabalga"- Centro Cultural Gral. San
Martín- Buenos Aires 1995

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22-04-2019 / 08:04
El 22 de abril de 1996, en Vicente López, muere Hernán Benítez. Fue un sacerdote católico argentino, que ejerció gran influencia en el peronismo inicial -en particular en Eva Perón, de quien fue asesor y confesor- y en la Juventud Peronista de comienzos de los años setenta.
 
Acompañó a Eva Perón en su gira europea de 1947, en la que tuvo varias participaciones protocolares y políticas de importancia; también informaba al ya presidente Juan Perón de todo lo ocurrido en la gira. También fue Benítez quien gestionó ante el futuro Pablo VI un encuentro con el papa Pío XII.
 
Fue designado Consejero Espiritual de la Fundación Eva Perón. En este cargo pudo observar de cerca la actuación de Evita, su «indisimulada enemistad con las castas privilegiadas» y su entrega personal a favor de los más pobres.
 
Su trayectoria posterior al golpe de Estado de 1955 estuvo centrada en la publicación de libros y artículos. Durante la dictadura fue expulsado de su cátedra en el seminario y perseguido, su casa allanada en tres oportunidades y en el mes de febrero de 1956 intentaron asesinarlo, aunque salvó su vida huyendo por los techos.
 
Publicó el periódico Rebeldía, con el que tuvo una importante participación en la resistencia peronista de esos años. Apoyó públicamente la Revolución Cubana y mostró su admiración por la acción del sacerdote colombiano Camilo Torres, muerto como miembro de una organización guerrillera.
 
En 1970 dio, junto con el padre Carlos Mujica, el responso ante los cuerpos de Gustavo Ramus y Fernando Abal Medina, miembros de la organización Montoneros, que poco antes había ejecutado al ex dictador Pedro Eugenio Aramburu. Ambos fueron arrestados, acusados de apología del crimen e incitación a la violencia.
 
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22-04-2019 / 08:04
22-04-2019 / 08:04
21-04-2019 / 09:04
El Ejército Guerrillero del Pueblo fue una organización guerrillera que se estableció en Argentina en 1963 y 1964, en Salta. Comandada por Jorge Masetti e integrada por combatientes argentinos y cubanos. Ernesto Che Guevara pensaba que la guerrilla obraba como «foco» revolucionario, provocando en los pueblos una toma de conciencia que los llevaba a apoyar masivamente la insurrección.
 
Luego del derrocamiento del presidente Arturo Frondizi por las fuerzas armadas en 1962 el Che Guevara y Masetti comenzaron a pensar en la posibilidad de instalar un «foco» guerrillero en la Argentina. Finalmente tomaron la decisión de hacerlo en la provincia de Salta, en el noroeste argentino, en Orán, una zona selvática limítrofe con Bolivia.
 
Se trataba de un grupo de cerca de 30 guerrilleros, mayoritariamente argentinos con algunos cubanos experimentados, que adoptó el nombre de Ejército Guerrillero del Pueblo (EGP). Masetti recibió el grado de Comandante Segundo, mientras el Che Guevara quedaba como Comandante Primero, dispuesto a sumarse al grupo una vez que el mismo se hubiera asentado.
 
La incipiente organización y la soledad política que rodeó este primer intento guevarista de insurrección armada facilitaron el éxito de la "Operación Santa Rosa" que dirigió el jefe de la Gendarmería, general Julio Alzogaray. En uno de los pocos combates librados por el EGP, mataron a Hermes Peña y a otros cuatro guerrilleros, detuvieron a 14 de ellos, entre otros a Héctor Jouvé, Federico Méndez y Henry Lerner, quienes fueron torturados cruelmente antes de someterlos a procesos judiciales que violaron todas las normas legales vigentes.
 
De Masetti, que no estaba con el grupo cuando se produjo el encuentro, no se tuvieron más noticias, suponiéndose que se internó en la selva y allí murió. Se toma como fecha de la desaparición de Masetti el 21 de abril de 1964. En palabras de Walsh"Masetti no aparece nunca. Se ha disuelto en la selva, en la lluvia, en el tiempo. En algún lugar desconocido el cadáver del comandante Segundo empuña un fusil herrumbrado".
 
Carlos Morales para La Opinión Popular



21-04-2019 / 09:04
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