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Nacionales - 27-01-2019 / 09:01

Peligra seriamente la reelección de Macri

Peligra seriamente la reelección de Macri
Con un duro ajuste en marcha, la situación de Mauricio Macri es extremadamente frágil para un año electoral. No detuvo la inflación, no bajó el nivel de pobreza, hay recesión, el nivel de ingresos ha caído, la desocupación crece. ¿Quién podría votar al Gobierno con semejante panorama? Así, su reelección parece una quimera inalcanzable.
Hace exactamente un mes, las principales encuestadoras difundieron un dato sorpresivo, sobre todo para el final de un año tan horrible como fue el 2018: la imagen de Mauricio Macri había pegado un salto importante.
 
A partir de ese escenario, algunos analistas especularon que con la estabilidad cambiaria y la consecuente desaceleración de la inflación podría alcanzar para que el Presidente fuera reelecto.
 
La esperanza duró un suspiro. Los datos difundidos en los últimos días desmienten esa teoría. Una vez más, y sin que se produjera ningún cambio en el precio del dólar, la imagen presidencial se derrumbó, esta vez al nivel más bajo desde diciembre del 2015. Los últimos estudios, si se los mira todos juntos, arrojan serias dudas sobre el destino del Presidente.
 
Tal vez el más serio de los indicadores para percibir lo que sucede sea el Índice de Confianza en el Gobierno, que elabora desde hace años todos los meses la Universidad Di Tella, con base en una encuesta de la consultora Poliarquía. A ninguna de esas dos fuentes se le puede atribuir un sesgo opositor al Gobierno.
 
El Índice de Confianza en el Gobierno de enero refleja una caída del 15% respecto del mes anterior y del 28% respecto de un año atrás. Su valor absoluto se ubica en los niveles más bajos de la serie, apenas por encima del peor número que recibió Cristina en todo su mandato.
 
En los meses en que Cristina perdía elecciones, su valoración era significativamente más alta que la de Mauricio Macri ahora.
 
Los datos son confirmados por otros estudios similares de la consultora Opina Argentina, de Facundo Nejamkis; de Elypsis, de Eduardo Levy Yeyati; y los que reflejó la encuesta mensual de Poliarquía, adelantada el viernes.
 
En ese sondeo los candidatos de Cambiemos sumados reúnen el 35% de los votos, contra el 29% de los candidatos K, y el 19% de los que pertenecen al espacio no K, sin que entre ellos figure aún Roberto Lavagna.
 
La caída de Cambiemos se percibe si se compara esa encuesta con la de diciembre, cuando los votos sumados de los candidatos oficialistas llegaban al 39 por ciento.
 
Esos datos se agravan si se focaliza la atención en los números personales del Presidente. Su imagen personal apenas llega al 24%, contra el 35% de Cristina y el 42% de María Eugenia Vidal, que sigue siendo la candidata más competitiva.
 
En la foto actual, Cristina tiene mucha más imagen positiva que Macri y menos imagen negativa.

 
Macri pidió a la sociedad que se lo juzgara según su capacidad para bajar la pobreza y la inflación, y le está haciendo caso. Vidal, en cambio, supera a CFK con cierta comodidad.
 
La diferencia de imagen positiva entre Vidal y Macri es de 18 puntos a favor de la primera. En algún momento, si esto no cambia, el nombre del candidato oficialista volverá a ser discutido: en última instancia Macri deberá decidir si prefiere que su sucesora sea Vidal o Cristina.
 
Cuando suceden estos cambios abruptos en la imagen de un líder, los políticos y analistas tratan de entender cuál es el factor que los desencadena.
 
Unos días después de la cumbre del G20, cuando se percibía el efímero repunte de Macri, un integrante del gabinete analizó: "El Gobierno está en un momento dificilísimo. La gente está enojada. Pero también está enojada con Cristina. Al final, va a ser una competencia que ganará el que provoque menos enojo. Macri tiene chances si dejamos de meterle la mano en el bolsillo a la gente. Si hacemos lo contrario, va a perder".
 
El único elemento novedoso que podría justificar la caída abrupta de imagen de este mes es, justamente, el anuncio de un nuevo aumento de tarifas. Sobre un año con una caída vertical del salario real, anunciar eso tal vez haya colmado la paciencia.
 
Naturalmente, cualquier funcionario podría argumentar que si no se suben las tarifas, no se reduce el déficit fiscal, se debilita el acuerdo con el FMI y el castillo de naipes puede saltar por el aire.
 
He allí un típico camino sin salida: si se aumentan las tarifas, se pierden las elecciones y, si no se aumentan, también. Hay, en este contexto, una pregunta obvia de esas que solo no ven quienes están encerrados en un laberinto: ¿Es necesario aumentar tanto las tarifas?
 
¿No hay un exceso de dogmatismo en la necesidad de llegar tan rápido al déficit cero? ¿Hay muchas experiencias internacionales donde se hayan aplicado ajustes tan violentos?
 
Sea como fuere, el oficialismo se apoya aún en dos factores que, cree, aún le permitirán ganar las elecciones. Uno de ellos es la economía. El ala optimista de la Casa Rosada cree que, si la carrera sigue abierta aun en estas condiciones, con el correr de los meses, cuando la estabilidad llegue y la economía empiece a crecer en los márgenes, Macri empezará a recuperar puntito por puntito y ganará la elección.
 
El equipo oficial está acostumbrado a remontar pendientes complicadas: en agosto de 2015 explotó un caso de corrupción que afectaba a Fernando Miembro y Macri parecía terminado; en junio de 2017, las encuestas oficiales marcaban que Esteban Bullrich perdía por 7 puntos contra Cristina.
 
Pero ¿será cierto que podrán consolidar la estabilidad en medio de esta incertidumbre? Y, aun si lo logran, ¿empezará a moverse la economía? En el Palacio de Hacienda, naturalmente, responden a las dos preguntas con un "sí". Pero son los mismos que confiaban tanto en el gradualismo.
 
Alguna gente opina distinto, como se refleja en el último informe que distribuyó Carlos Melconian entre sus poderosos clientes. A la primera pregunta, sobre la estabilidad, responde "tal vez". A la segunda, sobre el crecimiento preelectoral: "no".
 
Melconian agrega dos preguntas más. "¿Se puede ganar elecciones sin bonanza económica?". Contesta: "Hasta ahora no sucedió". Pregunta: "¿Puede volver el populismo?". Sostiene: "Difícil".
 
El segundo factor en el que confía la Casa Rosada es el mismo que desde hace 12 años, cuando Macri ganó la ciudad de Buenos Aires: se llama Cristina Kirchner.
 
En los últimos diez días, solo en los últimos diez días, el kirchnerismo generó las siguientes imágenes: Hebe Bonafini pidió que dispararan con pistolas eléctricas a los hijos de Macri y Vidal, y se lamentó por no haber formado un ejército kirchnerista al mando de Milani; Andrés Larroque, el bloque de diputados del FPV y Juan Grabois respaldaron enfáticamente a Nicolás Maduro; Diana Conti pidió una reforma constitucional para eliminar la independencia del Poder Judicial; Luis D'Elía se metió semidesnudo a una pelopincho en el obelisco.
 
En su columna de Humor Político de dos semanas atrás, Rodrigo Figueroa Reyes imagina que Jaime Durán Barba presenta su nuevo libro, Cómo poner al peronismo a trabajar para uno.
 
Y le hace decir: "El libro justamente habla de aprovechar la fuerza del otro como sucede con el judo, pero al revés. Porque en lugar de buscar las fortalezas, detectamos lo más miserable de cada uno y lo exponemos para que los electores vean a qué se enfrentan. Hebe de Bonafini pidiendo que prueben las pistolas Taser con la hija de Mauricio Macri, María Eugenia Vidal y Patricia Bullrich. Pino Solanas reconociendo que fue un error la alianza con Carrió y llamando a la unidad con su hasta hace 3 minutos enemiga Cristina Kirchner. El Papa enviando un representante del Vaticano a la asunción de un dictador que entre sus cinco o seis invitados internacionales tenía al presidente de un país que no existe".
 
Tal vez tengan razón Macri y el falso-verdadero Durán Barba.
 
Pero tanto va el cántaro a la fuente.
 
Por Ernesto Tenembaum
 
Fuente: Infobae
 

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22-04-2019 / 10:04
Este sábado durante la madrugada la ex presidenta Cristina Fernández se aprestaba a viajar a Cuba en un avión de Copa Airlines para visitar a su hija Florencia. Unas horas antes había fallecido su madre, Ofelia Wilhelm, en La Plata después de tres meses de internación.
 
La ex Presidente vivió un momento de tensión en la cabina del avión que la trasladó a la isla caribeña -con escala en Panamá- con un productor ganadero que, según cuentan testigos del hecho, comenzó a increparla y fotografiarla a metros de su asiento.
 
El productor que agredió a Cristina en el avión de Copa es nada menos que David Lacroze Ayerza. Se trata de un histórico dirigente de la Sociedad Rural (SRA) muy cercano al Presidente Mauricio Macri.
 
Cabe mencionar que Lacroze fue presidente de la Junta Nacional de Granos durante la última dictadura militar, acaba de cumplir 78 años y es padre de Lucrecia Lacroze, esposa del titular de Anses, el macrista Emilio Basavilbaso, con quien tiene cuatro hijas.
 
En La Rural hay un fuerte malestar con Lacroze y ya están evaluando iniciar acciones en su contra. El grupo de ex presidentes -encabezados por Luciano Miguens y Hugo Biolcati- son algunos de los que quieren desafectarlo de la entidad.
 
"No respetó la investidura presidencial y le faltó el respeto a una mujer que está atravesando un proceso de duelo por la muerte de su madre. Esto tendrá consecuencias", confesó un alto directivo de La Rural embroncado por el hecho.


Un dato no menor es que, al parecer, no es la primera vez que Lacroze tiene un altercado de este tipo con mujeres. Según supo este medio, los malos tratos a las mujeres son una característica habitual en su personalidad. No respeta a una mujer, no respetan el luto, no respeta nada. Un verdadero machirulo cobarde.

La Opinión Popular

 

22-04-2019 / 10:04
El "plan alivio", el brusco giro populista del Gobierno de Mauricio Macri, es el manotazo de ahogado hacia las elecciones de los responsables de la debacle económica neoliberal. Según el diccionario, la palabra alivio significa disminución de una carga, una pena, un sufrimiento o un dolor. Cuando eligen utilizar esa definición, los macristas realizan una confesión: hace más de tres años que generan padecimientos inauditos a las grandes mayorías populares y ahora, tres meses antes de las elecciones, quieren "aliviar" la situación.
 
"Precios cuidados" que no se sabe bien quién los va a cuidar, un "pacto de caballeros" para congelar los costos, donde falta algo elemental: los caballeros. Presuntas rebajas en toneladas de carne que, divididas por la población, implican apenas 100 gramos para cada uno; propuestas de nuevos créditos para endeudar más a los que ya están endeudados y con ingresos que hacen imposible pagar nuevas cuotas; suspensión de los nuevos aumentos de tarifas cuando ya las pusieron por las nubes.
 
Sin embargo, el problema de base es que este tipo de programas suele no cumplirse. El Precios Cuidados que mantuvo vigencia durante la gestión Macri es, en ese sentido, un mal antecedente para los "Precios Esenciales" que están por debutar en las góndolas.
 
En los distintos supermercados de la Ciudad de Buenos Aires sólo se encuentran el 38 por ciento de los alimentos con Precios Cuidados, según un relevamiento realizado por iProfesional. En cuanto al 62% que no está, el producto no puede encontrarse o tiene su espacio en la góndola con el cartel y el precio, pero está desabastecido.
 
Este manotazo de ahogado, impulsado por las encuestas que muestran que la imagen de Macri está por el suelo, evidencia no sólo la quiebra económica, sino y sobre todo la quiebra política e ideológica del macrismo, porque estas medidas niegan todo el relato que Cambiemos venía repitiendo como un mantra desde que llegaron al Gobierno.
 
Que la libertad total del mercado, que la apertura de la economía, que el cese de los subsidios a los servicios públicos, que la lluvia de inversiones, que la inflación contenida por arte de magia, que el FMI como sociedad de beneficencia que venía a ayudarnos por pura solidaridad, que el modelo del emprendedor exitoso, que "si te quedás desocupado, ponete una cervecería artesanal" y boberías por el estilo.
 
Para ellos, ésta quiebra es tan sólo la derrota de un proyecto político, el fracaso de una aventura, una travesura de niños ricos ineptos que quisieron jugar a la política y después volverán a sus empresas, a sus barrios privados o se irán a hacer algún posgrado en una universidad del extranjero donde explicarán que este país es irreformable y que no es apto para sus grandes ideas. Para ellos es una aventura; pero para las mayorías populares implica la quiebra personal, la pérdida de una generación, la ruina de un país.

La Opinión Popular

21-04-2019 / 11:04
El Viernes Santo es un día de reflexión para los católicos. La Pasión de Jesús es revivida por todos los católicos en esta época del año y el presbítero Guillermo Marcó, exvocero del cardenal Jorge Bergoglio, aprovechó una entrevista radial para destrozar las políticas neoliberales del presidente Mauricio Macri y vaticinar que "los católicos" no lo volverán a votar.
 
"Macri me desilusionó. Hay responsabilidad de Marcos Peña y de Durán Barba, quienes crearon falsas ilusiones. La gente creyó el relato de que se salía fácil de la crisis. Cuando venden espejitos de colores la gente se desilusiona el doble", criticó quien estuvo junto al actual Papa durante ocho años.
 
En el programa En la trinchera, por Led.fm, Marcó fue muy tajante con respeto al voto de los católicos en las próximas elecciones: "El gran desacierto de este Gobierno es gobernar con encuestas, que no se puede. Lo hablé personalmente con Durán Barba. 'Con el aborto te equivocaste, la gente católica no te va a votar', le dije".
 
"Es un caso único. Un Gobierno que tomó la decisión de apalear a sus propios votantes, la clase media -apuntó-. Porque la pobreza siempre tiene algún recurso para ser paliada, por ejemplo tarifas especiales. Y han tenido soberbia", aseguró.
 
Para cerrar, Marcó expresó que "la vida nos está triturando un poco" y sugirió "no quedarnos con lo triste de lo que nos pasa y usar la espiritualidad para sobrellevar las crisis, más allá de lo que nos toque vivir".
 
La Opinión Popular
 

21-04-2019 / 10:04
Desde hace muchos meses, una pregunta terrible está instalada en los sectores de poder de la Argentina. Dado que la situación financiera es tan precaria y frágil, ¿qué pasaría el día en que se difundiera una encuesta en la que Cristina superara por una diferencia sensible a Mauricio Macri?
 
El diagnóstico dominante sostenía que solo ese dato produciría una nueva corrida cambiaria por la habitual tendencia de los inversores a refugiarse en el dólar o a fugar divisas ante cualquier hecho que los angustiara. Ese día llegó.
 
El miércoles por la tarde se conoció un trabajo de la encuestadora oficial Isonomía, según el cual Cristina vencería a Macri en un ballotage por una diferencia de 9 puntos. Inmediatamente, las acciones argentinas cayeron violentamente. El riesgo país trepó hacia un nuevo record. La semana que comienza mañana será clave para conocer los efectos de esa encuesta sobre el tipo de cambio, con todo lo que eso significa.
 
La encuesta de Isonomía fue el último elemento de una tormenta más que enfrenta estos días el gobierno de Macri. Otro número marcó fuertemente la semana corta: el 4,7 por ciento de inflación que hubo en el mes de marzo. El Presidente había dicho en febrero que la inflación estaba bajando. No ha ocurrido eso.
 
Ahora dijo que estamos en "un pico", lo que sugiere una vez más que el futuro mejorara las condiciones. Lo ha prometido tantas veces que, naturalmente, cada uno de esos augurios genera más escepticismo.
 
En el medio, el Gobierno articuló un plan de contención de precios que es muy difícil de entender. Abarca solo a 60 productos. A la mayoría de ellos se les aplica un fuerte aumento previo.
 
Si sale bien, la magnitud del alivio será muy pequeña. Pero, además, puede generar remarcaciones en los productos que no están dentro de la nómina y un fuerte desabastecimiento de los que mantengan precios relativamente bajos.
 
En este contexto, tiene sentido que las encuestas empiecen a reflejar, cada vez con mayor consenso, que Macri perderá las elecciones.
 
Dirigentes del más alto nivel -desde ministros hasta integrantes de la mesa chica, desde gobernadores hasta interlocutores habituales del Presidente- han empezado a presionar para que Mauricio Macri revise su decisión de presentarse en las inminentes elecciones presidenciales.
 
El principal enemigo de esta alternativa no es solo la testarudez de Macri, que existe, sino una cuestión de índole psicológica: su equipo se aferra a una cosmovisión que, como mínimo, se ha resquebrajado.
 

20-04-2019 / 09:04
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