La Opinión Popular
                  21:18  |  Lunes 22 de Abril de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná
“Podrás perder mil batallas, pero solamente al perder la risa habrás conocido la auténtica derrota”. Ho Chi Minh
Recomendar Imprimir
Nacionales - 26-01-2019 / 11:01
PANORAMA POLÍTICO NACIONAL

Macri sumiso y servil con Trump

Macri sumiso y servil con Trump
La subordinación de Macri a la política exterior de Washington no obtuvo beneficios sino maltrato y humillación. No vinieron las inversiones prometidas y por el contrario, Trump presionó para desplazar a las inversiones rusas y chinas sin sustituirlas. Estados Unidos facilitó el préstamo del FMI. En medio de los desplantes de Trump a Macri durante la reunión del G-20, el presidente argentino agradeció en forma patética esa gestión que condena a la pobreza a varias generaciones de argentinos.
La alineación automática del gobierno de Mauricio Macri con Washington revela no sólo la ideologización de la política exterior argentina, sino su afán por mostrarse como el servidor más fiel de la potencia norteamericana. La afinidad ideológica y la idea simplista de que los gestos de obsecuencia puedan atraer inversiones guían (como argumentos expuestos en público) de manera elemental las relaciones exteriores. En un país sin canciller con vuelo propio, es el Presidente, con su escaso conocimiento, el que expone a la Argentina con los posicionamientos más desprestigiados en la historia de la región.
 
Venezuela tiene la mayor reserva de petróleo de alta calidad del mundo. Estados Unidos es el principal comprador del petróleo venezolano y por lo tanto necesita un gobierno dócil en ese país. Desde que Hugo Chávez se convirtió en presidente de Venezuela, Estados Unidos ha impulsado conspiraciones destituyentes.
 
El sistema no tiene nada de democrático en Arabia Saudita. Su gobierno es públicamente responsable de persecución a opositores, e incluso del secuestro, tortura y desaparición de disidentes como el periodista Jamal Khassoggi. Pero Estados Unidos protege al gobierno saudí porque es su aliado en Medio Oriente.
 
El gobierno de Macri fue uno de los primeros en correr a respaldar el intervencionismo de Washington. Si lo que busca es atraer inversiones o ablandar negociaciones, la experiencia demuestra que no es así.
 
Dos ejemplos: Donald Trump cerró las importaciones de limones argentinos. Para Estados Unidos es menos que un vuelto. Pero para Argentina es la principal exportación de la provincia de Tucumán. Después de muchas vueltas y desplantes, el oficialismo exhibió como triunfo una desgracia: Estados Unidos aceptó los limones a cambio de que Argentina compre su carne de cerdo cuando nadie la quiere porque los cerdos tienen una enfermedad que arruina, encarece su producción y es muy contagiosa.
 
Segunda negociación "exitosa": Estados Unidos aumentó los impuestos a la importación de acero y aluminio. En la volteada cayó Argentina. Otra vez mesa de negociación y al final el gobierno anunció como un triunfo que había logrado bajar los impuestos a esos productos argentinos. La contraprestación fue que le pusieron una cuota por la que Argentina tiene que reducir un diez por ciento las exportaciones de acero a los Estados Unidos y un 25 por ciento las de aluminio.
 
Les interesaban tres pepinos los limones ni lo que pudieran recaudar con los impuestos. Lo que querían los campeones del libre mercado era vender su carne de cerdo y evitar la competencia en su mercado interno del acero y el aluminio importado.
 
La subordinación a la política exterior de Washington no obtuvo beneficios sino maltrato y humillación. No vinieron las inversiones prometidas y por el contrario, Trump presionó para desplazar a las inversiones rusas y chinas sin sustituirlas.
 
Estados Unidos facilitó el préstamo del FMI. En medio de los desplantes de Trump a Macri durante la reunión del G-20, el presidente argentino agradeció en forma patética esa gestión que condena a la pobreza a varias generaciones de argentinos. 

 Macri sumiso y servil con Trump

2019 es un año electoral y el afán de protagonismo de Macri en el tema Venezuela demuestra que también trata de instalarlo como un tema de campaña para equiparar a Maduro con los gobiernos kirchneristas.
 
Sergio Massa y Juan Manuel Urtubey coincidieron con el oficialismo, como lo han hecho prácticamente desde la asunción de Macri, en sintonía con los radicales oficiales de Cambiemos. Pero el Frente para la Victoria, incluido el PJ, expresó en un comunicado su defensa del derecho a la autodeterminación de los pueblos y en contra del intervencionismo externo en Venezuela.
 
El tema con relación a Venezuela no es la democracia, sino un gobierno que no se alinea con Washington y que el país es un importante proveedor de petróleo.
 
En Venezuela no hay una dictadura que tomó el poder por asalto. Hay un presidente que ganó elecciones y una Asamblea Constituyente que fue convocada y elegida según lo establecía la Constitución vigente.
 
Estados Unidos dice que no es así. Es una afirmación discutible, y por tanto nadie puede hacer una descalificación absoluta que justifique un intento de golpe parlamentario como el que trató de hacer la oposición respaldada por la Casa Blanca.
 
Si no hay una dictadura, sino enfrentamientos entre oficialismo y oposición, rige el principio de la libre autodeterminación de los pueblos sin intervención extranjera. Ni siquiera corresponde la aplicación de la Carta Democrática de la OEA.
 
En cambio, quien nunca fue elegido para presidente es el opositor Juan Guaidó. Paradójicamente esa es la acusación que hace Estados Unidos al presidente venezolano, Nicolás Maduro, que fue votado en elecciones en las que un sector de la oposición no participó porque sabía que iba a perder.
 
Maduro reconoció su derrota cuando la oposición ganó las elecciones de diciembre de 2015 que le otorgaron el control de la Asamblea Legislativa. Tras el triunfo, la oposición convirtió al Parlamento en una presidencia paralela. Después de dos años de parálisis, Maduro convocó a la Asamblea Nacional Constituyente y la oposición lanzó manifestaciones callejeras muy violentas que terminaron con más de cien muertos de ambos bandos.
 
Hasta ese momento, la oposición creyó que podía volver a ganar las elecciones. En 2015, una gran cantidad de chavistas se abstuvo de votar disgustada por la crisis económica. Los dos años de enfrentamientos inoperantes entre el Parlamento y el Ejecutivo, más la violencia de las manifestaciones opositoras alejaron de la oposición a ese sector que fue convocado nuevamente por el oficialismo.
 
La militancia chavista lo fue a buscar y llevó a votar a miles que se habían abstenido antes. En ese contexto, la oposición perdió las elecciones regionales y después las presidenciales. En todas esas situaciones, la oposición se dividió, hubo sectores que participaron y otros que no.
 
Las elecciones fueron limpias, con mayor o menor participación. No hay argumento institucional verdadero para esta ofensiva diplomática que en experiencias anteriores ha terminado en intervención directa.
 
La fuerte crisis económica que sufre Venezuela tampoco puede ser argumento para una intervención ni bloqueo. Es la consecuencia de un país mono dependiente del petróleo. La diversificación de su economía hubiera sido carísima comparada con la renta petrolera, pero aún así necesaria. Ningún gobierno diversificó. Y cuando se desplomó el precio del petróleo, también lo hizo la economía de Venezuela.
 
Con la inflación más alta desde 1991, con la híper, y una caída récord de la economía, Argentina es lo más parecido a Venezuela, con la diferencia de que la crisis en Argentina no es estructural, como la de Venezuela, sino originada en la ineptitud del gobierno de Macri.
 
No hay unanimidad en el mundo ni en los organismos internacionales sobre Venezuela. En una OEA muy manejada por Washington y en especial por el ultraconservador vicepresidente Mike Pence, 16 países respaldaron la política de Washington, pero otros 18 no lo hicieron.
 
En Europa, el tema levantó una fuerte polémica. Son más los países que reconocieron la presidencia de Maduro que los que acompañaron a Estados Unidos. Rusia y China advirtieron contra cualquier intervención militar.
 
En el plano internacional, estos votos se intercambian por otros votos en otros temas. Este mecanismo no funcionó porque en el mundo es evidente que la autoproclamación del opositor Guaidó no tiene efecto real en el interior de Venezuela y que nunca hubiera sido posible si no hubiera sido previamente planificada en Washington o Miami.
 
Pence se reunió en la Casa Blanca con los representantes de los 16 gobiernos aliados la noche anterior a la votación en la OEA. Y después hizo un discurso que se transmitió por las cadenas mediáticas regionales para respaldar el intento de golpe parlamentario de Guaidó.
 
Maduro rompió relaciones con Estados Unidos, pero Donald Trump dijo que desconocía su autoridad y que el personal de la embajada permanecería en Venezuela. Fue el preludio de un conflicto militar. Maduro hubiera tenido que expulsar del país a los diplomáticos y Trump hubiera enviado tropas para protegerlos. Finalmente Trump aflojó, lo que significó un reconocimiento implícito de la autoridad de Maduro.
 
Estados Unidos espera una asonada militar o que se creen condiciones para una intervención externa. Las manifestaciones de la oposición y el chavismo fueron muy parejas el primer día. En la jornada siguiente los actos callejeros se escalonaron en distintos barrios y fueron más violentos. En ese contexto, las Fuerzas Armadas y el Poder Judicial reconocieron al presidente Maduro.
 
Las tragedias de Irak, de Siria y de Libia están muy presentes en el mundo. Fueron invadidos con las mismas excusas que se agitan ahora contra Venezuela y las guerras internas provocadas se prolongaron hasta la actualidad. Ya suman cientos de miles de víctimas y miles de millones las pérdidas.
 
El gobierno de Mauricio Macri quiere asociar a la Argentina a una catástrofe similar en la región y al mismo tiempo instalar la dramática crisis venezolana como un tema de campaña electoral para sacar el eje de su tremendo fracaso en la economía.
 
Por Luis Bruschtein
 
Fuente: Página12
 

Agreganos como amigo a Facebook
22-04-2019 / 10:04
Este sábado durante la madrugada la ex presidenta Cristina Fernández se aprestaba a viajar a Cuba en un avión de Copa Airlines para visitar a su hija Florencia. Unas horas antes había fallecido su madre, Ofelia Wilhelm, en La Plata después de tres meses de internación.
 
La ex Presidente vivió un momento de tensión en la cabina del avión que la trasladó a la isla caribeña -con escala en Panamá- con un productor ganadero que, según cuentan testigos del hecho, comenzó a increparla y fotografiarla a metros de su asiento.
 
El productor que agredió a Cristina en el avión de Copa es nada menos que David Lacroze Ayerza. Se trata de un histórico dirigente de la Sociedad Rural (SRA) muy cercano al Presidente Mauricio Macri.
 
Cabe mencionar que Lacroze fue presidente de la Junta Nacional de Granos durante la última dictadura militar, acaba de cumplir 78 años y es padre de Lucrecia Lacroze, esposa del titular de Anses, el macrista Emilio Basavilbaso, con quien tiene cuatro hijas.
 
En La Rural hay un fuerte malestar con Lacroze y ya están evaluando iniciar acciones en su contra. El grupo de ex presidentes -encabezados por Luciano Miguens y Hugo Biolcati- son algunos de los que quieren desafectarlo de la entidad.
 
"No respetó la investidura presidencial y le faltó el respeto a una mujer que está atravesando un proceso de duelo por la muerte de su madre. Esto tendrá consecuencias", confesó un alto directivo de La Rural embroncado por el hecho.


Un dato no menor es que, al parecer, no es la primera vez que Lacroze tiene un altercado de este tipo con mujeres. Según supo este medio, los malos tratos a las mujeres son una característica habitual en su personalidad. No respeta a una mujer, no respetan el luto, no respeta nada. Un verdadero machirulo cobarde.

La Opinión Popular

 

22-04-2019 / 10:04
El "plan alivio", el brusco giro populista del Gobierno de Mauricio Macri, es el manotazo de ahogado hacia las elecciones de los responsables de la debacle económica neoliberal. Según el diccionario, la palabra alivio significa disminución de una carga, una pena, un sufrimiento o un dolor. Cuando eligen utilizar esa definición, los macristas realizan una confesión: hace más de tres años que generan padecimientos inauditos a las grandes mayorías populares y ahora, tres meses antes de las elecciones, quieren "aliviar" la situación.
 
"Precios cuidados" que no se sabe bien quién los va a cuidar, un "pacto de caballeros" para congelar los costos, donde falta algo elemental: los caballeros. Presuntas rebajas en toneladas de carne que, divididas por la población, implican apenas 100 gramos para cada uno; propuestas de nuevos créditos para endeudar más a los que ya están endeudados y con ingresos que hacen imposible pagar nuevas cuotas; suspensión de los nuevos aumentos de tarifas cuando ya las pusieron por las nubes.
 
Sin embargo, el problema de base es que este tipo de programas suele no cumplirse. El Precios Cuidados que mantuvo vigencia durante la gestión Macri es, en ese sentido, un mal antecedente para los "Precios Esenciales" que están por debutar en las góndolas.
 
En los distintos supermercados de la Ciudad de Buenos Aires sólo se encuentran el 38 por ciento de los alimentos con Precios Cuidados, según un relevamiento realizado por iProfesional. En cuanto al 62% que no está, el producto no puede encontrarse o tiene su espacio en la góndola con el cartel y el precio, pero está desabastecido.
 
Este manotazo de ahogado, impulsado por las encuestas que muestran que la imagen de Macri está por el suelo, evidencia no sólo la quiebra económica, sino y sobre todo la quiebra política e ideológica del macrismo, porque estas medidas niegan todo el relato que Cambiemos venía repitiendo como un mantra desde que llegaron al Gobierno.
 
Que la libertad total del mercado, que la apertura de la economía, que el cese de los subsidios a los servicios públicos, que la lluvia de inversiones, que la inflación contenida por arte de magia, que el FMI como sociedad de beneficencia que venía a ayudarnos por pura solidaridad, que el modelo del emprendedor exitoso, que "si te quedás desocupado, ponete una cervecería artesanal" y boberías por el estilo.
 
Para ellos, ésta quiebra es tan sólo la derrota de un proyecto político, el fracaso de una aventura, una travesura de niños ricos ineptos que quisieron jugar a la política y después volverán a sus empresas, a sus barrios privados o se irán a hacer algún posgrado en una universidad del extranjero donde explicarán que este país es irreformable y que no es apto para sus grandes ideas. Para ellos es una aventura; pero para las mayorías populares implica la quiebra personal, la pérdida de una generación, la ruina de un país.

La Opinión Popular

21-04-2019 / 11:04
El Viernes Santo es un día de reflexión para los católicos. La Pasión de Jesús es revivida por todos los católicos en esta época del año y el presbítero Guillermo Marcó, exvocero del cardenal Jorge Bergoglio, aprovechó una entrevista radial para destrozar las políticas neoliberales del presidente Mauricio Macri y vaticinar que "los católicos" no lo volverán a votar.
 
"Macri me desilusionó. Hay responsabilidad de Marcos Peña y de Durán Barba, quienes crearon falsas ilusiones. La gente creyó el relato de que se salía fácil de la crisis. Cuando venden espejitos de colores la gente se desilusiona el doble", criticó quien estuvo junto al actual Papa durante ocho años.
 
En el programa En la trinchera, por Led.fm, Marcó fue muy tajante con respeto al voto de los católicos en las próximas elecciones: "El gran desacierto de este Gobierno es gobernar con encuestas, que no se puede. Lo hablé personalmente con Durán Barba. 'Con el aborto te equivocaste, la gente católica no te va a votar', le dije".
 
"Es un caso único. Un Gobierno que tomó la decisión de apalear a sus propios votantes, la clase media -apuntó-. Porque la pobreza siempre tiene algún recurso para ser paliada, por ejemplo tarifas especiales. Y han tenido soberbia", aseguró.
 
Para cerrar, Marcó expresó que "la vida nos está triturando un poco" y sugirió "no quedarnos con lo triste de lo que nos pasa y usar la espiritualidad para sobrellevar las crisis, más allá de lo que nos toque vivir".
 
La Opinión Popular
 

21-04-2019 / 10:04
Desde hace muchos meses, una pregunta terrible está instalada en los sectores de poder de la Argentina. Dado que la situación financiera es tan precaria y frágil, ¿qué pasaría el día en que se difundiera una encuesta en la que Cristina superara por una diferencia sensible a Mauricio Macri?
 
El diagnóstico dominante sostenía que solo ese dato produciría una nueva corrida cambiaria por la habitual tendencia de los inversores a refugiarse en el dólar o a fugar divisas ante cualquier hecho que los angustiara. Ese día llegó.
 
El miércoles por la tarde se conoció un trabajo de la encuestadora oficial Isonomía, según el cual Cristina vencería a Macri en un ballotage por una diferencia de 9 puntos. Inmediatamente, las acciones argentinas cayeron violentamente. El riesgo país trepó hacia un nuevo record. La semana que comienza mañana será clave para conocer los efectos de esa encuesta sobre el tipo de cambio, con todo lo que eso significa.
 
La encuesta de Isonomía fue el último elemento de una tormenta más que enfrenta estos días el gobierno de Macri. Otro número marcó fuertemente la semana corta: el 4,7 por ciento de inflación que hubo en el mes de marzo. El Presidente había dicho en febrero que la inflación estaba bajando. No ha ocurrido eso.
 
Ahora dijo que estamos en "un pico", lo que sugiere una vez más que el futuro mejorara las condiciones. Lo ha prometido tantas veces que, naturalmente, cada uno de esos augurios genera más escepticismo.
 
En el medio, el Gobierno articuló un plan de contención de precios que es muy difícil de entender. Abarca solo a 60 productos. A la mayoría de ellos se les aplica un fuerte aumento previo.
 
Si sale bien, la magnitud del alivio será muy pequeña. Pero, además, puede generar remarcaciones en los productos que no están dentro de la nómina y un fuerte desabastecimiento de los que mantengan precios relativamente bajos.
 
En este contexto, tiene sentido que las encuestas empiecen a reflejar, cada vez con mayor consenso, que Macri perderá las elecciones.
 
Dirigentes del más alto nivel -desde ministros hasta integrantes de la mesa chica, desde gobernadores hasta interlocutores habituales del Presidente- han empezado a presionar para que Mauricio Macri revise su decisión de presentarse en las inminentes elecciones presidenciales.
 
El principal enemigo de esta alternativa no es solo la testarudez de Macri, que existe, sino una cuestión de índole psicológica: su equipo se aferra a una cosmovisión que, como mínimo, se ha resquebrajado.
 

20-04-2019 / 09:04
NicoSal soluciones web

© Copyright 2009 LA OPINIÓN POPULAR – www.laopinionpopular.com.ar - Todos los derechos reservados.

E-mail: contacto@laopinionpopular.com.ar