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“Si la fuerza material está monopolizada por el régimen, las fuerzas morales, los valores que no se afincan en lo material están de nuestro lado, del lado del pueblo, y la militancia los transformará en fuerza avasalladora”. John W. Cooke
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Sociedad e Interés General - 12-01-2019 / 17:01
EFEMÉRIDES POPULARES. EL 13/01/1920, ARGENTINA DAN UN ATREVIDO Y ADMIRABLE EJEMPLO DE SOLIDARIDAD LATINOAMERICANA

Cuando la Argentina de Yrigoyen ignoró la bandera de EE.UU. que ocupaba República Dominicana

Cuando la Argentina de Yrigoyen ignoró la bandera de EE.UU. que ocupaba República Dominicana
El 13 de enero de 1920, el Gobierno y la Marina de Guerra de Argentina dan un atrevido y admirable ejemplo de solidaridad iberoamericana -casi sin equivalente en todo el siglo XX- que ha sido cuidadosamente olvidado por nuestra historia oficial. En la imagen: El crucero “Nueve de Julio” anclado en el puerto dominicano, dispuesto a saludar la soberanía de un país de América Latina que se encontraba invadido por los yanquis.
El 13 de enero de 1920, el Gobierno y la Marina de Guerra de Argentina dan un atrevido y admirable ejemplo de solidaridad iberoamericana -casi sin equivalente en todo el siglo XX- que ha sido cuidadosamente olvidado por nuestra historia oficial.

Sucede en aguas del Caribe. El crucero 9 de Julio, ancla en el puerto de Santo Domingo e ignora la bandera de Estados Unidos, que desde 1907 ocupa militarmente al pequeño país antillano. Rinde honores, en cambio, al inexistente -en ese momento­- pabellón de la República Dominicana.

El comandante de la nave argentina es un desconocido capitán de fragata. Se llama Francisco Antonio de la Fuente y tiene 38 años. El marino recibe un mensaje muy claro: por orden del presidente Hipólito Yrigoyen, debe saludar a la bandera dominicana.

Frente a este inesperado gesto de nobleza y homenaje, los dominicanos enloquecen y estallan en gritos de alegría. Inmediatamente se corre la voz y los pobladores se lanzan a las calles, desafiando las ordenanzas de las fuerzas ocupantes.

Algunas personas juntan trozos de tela y los unen precariamente, componen los colores de su enseña patria y la hacen flamear en el torreón de la fortaleza Ozama para ser dignos de ese honor. Y cuando los marinos argentinos desembarcan, la gente aplaude, los abraza y les entrega ramos de flores.

Por Carlos Morales

CUANDO UN MARINO ARGENTINO IGNORÓ LA BANDERA DE EEUU EN DOMINICANA

Por Roberto Bardini

Entre 1899 y 1920, los marines yanquis han desembarcado en Cuba, Honduras, Nicaragua, Haití, México y Panamá. Y en varias ocasiones se quedan unos cuantos años.

En el caso de Dominicana, permanecen hasta 1924. Es para bien de los dominicanos a pesar de ellos mismos, escribe convencido el historiador norteamericano Samuel Flagg Bemis en La diplomacia de Estados Unidos en América Latina, publicado en 1943.

Pero la pequeña historia que culmina en Santo Domingo comienza, en realidad, unos meses antes y en otro país. Exactamente el 24 de mayo de 1919, cuando muere en Uruguay el embajador mexicano Juan Crisóstomo Ruiz, también concurrente en Argentina.

El diplomático es mucho más conocido en toda América hispana por su seudónimo de poeta, novelista y ensayista: Amado Nervo.

El autor de La amada inmóvil y Raza de bronce fallece a los 48 años. "Eran tiempos en que la muerte de un poeta conmovía a pueblos y gobiernos", escribirá décadas más tarde Carlos Piñeiro Iñíguez, ex embajador argentino en República Dominicana.

El gobierno uruguayo decide que el cuerpo del poeta se traslade a Veracruz en el crucero Uruguay. El presidente argentino Hipólito Yrigoyen acompaña el gesto y dispone que el crucero 9 de Julio lo escolte hasta México.

El comandante de la nave argentina es un desconocido capitán de fragata. Se llama Francisco Antonio de la Fuente y tiene 38 años. Ocho meses después demostrará que es un auténtico oficial y caballero de mar.

Cumplida su misión, inicia el regreso. Tiene instrucciones de efectuar visitas de cortesía en algunos países del Caribe.

El 6 de enero, cuando avista la costa de Santo Domingo, el capitán De la Fuente enfrenta un dilema: debe realizar el saludo protocolar de 21 salvas a la bandera nacional del puerto al que llega... Pero ve que en la fortaleza Ozama, construida por los españoles en el siglo XVI para vigilar el mar, ondea la bandera de Estados Unidos.

Pide instrucciones por telégrafo al embajador argentino en Washington. El diplomático se comunica con la cancillería en Buenos Aires. Y poco después, el marino recibe un mensaje muy claro: por orden del presidente Yrigoyen, debe saludar a la bandera dominicana.

Pero no existe esa bandera en el puerto... No importa. En el crucero hay varias de distintas repúblicas y De la Fuente encuentra una del país que visita. El 13 de enero, fondea frente a Santo Domingo, hace izar el pabellón dominicano en lo más alto del palo mayor y, ante la vista del pueblo que se ha reunido en los muelles, ordena disparar los 21 cañonazos de rigor como saludo a una nación soberana.

Frente a este inesperado gesto de nobleza y homenaje, los dominicanos enloquecen y estallan en gritos de alegría. Inmediatamente se corre la voz y los pobladores se lanzan a las calles, desafiando las ordenanzas de las fuerzas ocupantes.

Algunas personas juntan trozos de tela y los unen precariamente, componen los colores de su enseña patria y la hacen flamear en el torreón de la fortaleza Ozama para ser dignos de ese honor. Y cuando los marinos argentinos desembarcan, la gente aplaude, los abraza y les entrega ramos de flores.

Así, un viejo -para la época- presidente de 68 años, un poeta romántico y un joven marino amalgaman ética, estética y épica, valores que casi nunca coinciden con la política. Pero cuando lo hacen, son los ingredientes que al gesto más pequeño le confieren dimensión de epopeya. Como esta simple historia de soberanía nacional que honra al respetado y al que respeta.

Fuente: Nac & Pop

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17-01-2019 / 18:01
El 18 de enero de 1983, en Córdoba, fallece Arturo Umberto Illia. Fue un médico y político radical que fue elegido presidente de la Argentina, cargo en el que se desempeñó entre el 12 de octubre de 1963 y el 28 de junio de 1966, cuando fue derrocado por un golpe de estado cívico-militar.
 
Illia llegó a la presidencia de la Nación en elecciones controladas por las Fuerzas Armadas en las que se proscribió al Peronismo y mientras estaba detenido el anterior presidente constitucional Arturo Frondizi.
 
En materia económica, se destaca el crecimiento del Producto Bruto Industrial un 18,9% en 1964 y un 13,8 en el año siguiente. El desempleo, que en 1963 ascendía al 8,8%, se redujo en 1966 al 5,2. La deuda externa, que alcanzaba la cifra de 3300 millones de dólares en 1963, bajó a 2600 millones en 1965.
 
Sostuvo el presupuesto educativo más alto que recuerde la Argentina; eliminó la censura en los espectáculos públicos, sancionó la Ley del Salario Mínimo, Vital y Móvil y se negó a enviar tropas argentinas en apoyo a la invasión de marines yanquis a Santo Domingo en 1965.
 
Se desempeñó también como senador provincial, diputado nacional y vicegobernador de Córdoba. En 1962 fue elegido gobernador de la provincia de Córdoba, cargo que la dictadura instalada el 29 de marzo de 1962 le impidió asumir. Fue dirigente de la Unión Cívica Radical y de la Unión Cívica Radical del Pueblo. Sus adeptos destacan su comprobada honestidad y honradez.
 
Carlos Morales para La Opinión Popular

17-01-2019 / 18:01
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